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Crítica teatral: Les bruixes de Salem, en el Teatre Grec

El Festival Grec 2016 inició el pasado 1 de julio su singladura estival programando en el Teatre Grec Les Bruixes de Salem, la versión de la obra de Arthur Miller dirigida por Andrés Lima que pretende hacernos reflexionar acerca de la caza de brujas y sobre el uso de la represión por parte del poder establecido.

Las brujas de Salem, alude a un episodio de histeria colectiva registrado en Salem (Massachusetts) en 1692. Una pequeña comunidad rural con unas normas religiosas y de conducta especialmente estrictas se ve sacudida por un rumor: una de las chicas del pueblo es víctima de un maleficio. La sospecha de que hay brujas en la comunidad y los enfrentamientos entre colonos por la posesión de tierras acabarán causando la cruel condena a muerte de cerca de veinticinco personas, la mayor parte de ellas eran mujeres”.

El Grec comienza con uno de sus platos fuertes, ya sea por el centenario del nacimiento de Arthur Miller celebrado el año pasado, por la fuerza de un texto que examina la caza de brujas, tanto la histórica y religiosa como la anticomunista llevada a cabo en los EE.UU. en los años 50 y por el reparto de la obra, en el que destacan, entre otros, Lluís Homar, Borja Espinosa, Nora Navas, Carles Canut, Albert Prat y Carles Martínez.

La obra se enmarca en un Festival Grec que desde hace años muestra un manifiesto adn político, nada de extrañar en un momento en el que tanto España como el resto de Europa aún siguen sufriendo las consecuencias del desenfreno político y económico de los últimos años. Y pretende llegar al espectador con un historia intensa de la que, sin embargo, no se ha sabido extraer el máximo provecho.

Les bruixes de Salem
Nada que decir sobre el autor y el texto, excepto evidenciar la valentía de Miller a la hora de criticar la represión macartista en el mismo momento en que esta se estaba produciendo, y la composición de una obra que nos relata un episodio histórico (bajo un tamiz teatral) ocurrido en los EE.UU. del siglo XVII, en el que el miedo, la mentira y la represión turbaron la paz de una comunidad religiosa puritana. Miller además, compuso un texto con una honda intensidad teatral y con múltiples aristas argumentales que se manifiestan sobre el escenario. La adaptación de Andrés Lima ha enriquecido en parte la representación del texto, sumando referencias a la vida de Miller y a la voluntad existente en la escritura de la obra.

Aún así, la propuesta peca de una sobrada extensión (150 minutos sin descanso) y sobre todo de una falta de tono en gran parte de la representación, hecho este que solo se soluciona, en parte, en la segunda mitad de la obra. Parece, pues, que ni la dirección ni el esfuerzo de los actores han podido evitar una falta de “espíritu” en una obra que justamente reposa en ese punto. A esto se suma algún que otro error de casting en casos como el de Carles Martínez, que no hace creíble su personaje de inquisidor arrepentido, y sobre todo del elenco más joven, en el que Albert Prat, Anna Moliner o Nausicaa Bonnin parecen no estar a la altura de lo que exigen sus personajes, en algunos casos claves para comprender el verdadero trasfondo del relato.

La escenografía, aunque muestra fuerza creativa, es algo confusa en los primeros actos de la obra, en los que al público le puede costar situarse espacialmente. La cosa cambia a mejor con la llegada de Lluís Homar a escena. Si en los primeros actos Homar ejerce como mero presentador de la obra, en la segunda parte se incorpora en el relato dando vida al gobernador de la provincia y principal juez en el caso. Es en este momento en el que la obra alza el vuelo y podemos observar lo inquino de cualquier inquisición y el grado de bajeza y de sugestión que el miedo pueden provocar en cualquier comunidad humana.

Sin embargo la obra no logra, salvo en algunas ocasiones, alcanzar la tensión dramática requerida, aunque sí que dispone de momentos en los que la angustia recorre, seguro, las vísceras del público presente, al confundirse sus miedos y sus juicios de valor con los que se nos plantean sobre el escenario.

Aún así, Les Bruixes de Salem no deja a nadie indiferente a la salida del teatro, algo que nos demuestra que los clásicos siempre hablan, de una forma u otra, con nosotros y nos hacen reflexionar sobre realidades que aunque aparentemente alejadas de nuestro tiempo, nos amenazan desde los profundos abismos del miedo y la pasión humanas.

Les bruixes de Salem” se representa en el Teatre Grec del 1 al 5 de julio de 2016.

Autoría: Arthur Miller
Dirección: Andrés Lima
Traducción: Eduardo Mendoza
Interpretación: Lluís Homar, Borja Espinosa, Nora Navas, Nausicaa Bonnin, Carles Canut, Albert Prat, Carles Martínez, Míriam Alamany, Carme Sansa, Miquel Gelabert, Anna Moliner, Marta Closas, Joana Vilapuig, Núria Golla y Yolanda Sey
Música original: Jaume Manresa
Espacio sonoro: Jaume Manresa y Jordi Ballbé
Escenografía y vestuario: Beatriz San Juan
Caracterización: Toni Santos
Iluminación: Valentín Álvarez

Horarios: todos los días a las 22:00 horas
Precio: 18 – 30 €
Idioma: catalán
Duración: 150 minutos

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

Crítica teatro: Maria Estuard, en el Teatre Lliure

Hasta el próximo 5 de junio el Teatre Lliure de Gràcia programa Maria Estuard, una de las obras escritas por el dramaturgo e historiador alemán Friedrich Schiller, que repasa los últimos días de la vida de la reina de Escocia Maria Estuardo y el entramado de intrigas e intereses políticos que llevaron a su muerte.

“Con la ayuda de nobles de su séquito, María Estuardo, reina de Escocia y prisionera en el castillo de Talbot por orden de su prima Isabel I de Inglaterra, conspira para salvar su vida y recuperar el poder político. Un enfrentamiento entre dos reinas, dos religiones, dos naciones, pero también, y sobre todo, entre dos mujeres con poder.

Veinticinco años después del montaje de Josep Montanyès en el Teatre Lliure, con las espléndidas Anna Lizaran y Maife Gil a la cabeza, queremos revisitar una pieza capital de la literatura dramática europea. Sílvia Bel y Míriam Alamany serán María e Isabel, respectivamente”.

La propuesta del Lliure, liderada por Sergi Belbel, nos plantea un entorno político-histórico clásico, que no es otro que el de la lucha por el poder, en el caso de la obra de Schiller, el disputado por dos grandes reinas, la escocesa María Estuardo y la inglesa Isabel I.

La obra, que posee una marcada influencia shakesperiana, está planteada en una nueva lectura que contempla tan solo la presencia de siete de los personajes originales. De esta forma Maria Estuard, nos lleva des del principio a la raíz del conflicto político y humano que se vierte sobre el escenario, y que no es otro que el enfrentamiento entre dos reinas, y dos mujeres, por la idea del poder y de la legalidad, en un momento, el siglo XVI, en el que la lucha por la imposición de la autoridad real y la disputa religiosa entre católicos y protestantes se extendía por Inglaterra y por gran parte de Europa.

Maria estuard
Este conflicto entre reinas desatado sobre el escenario nos permite, asímismo, reflexionar sobre el contexto político que vivimos actualmente tanto en Cataluña como a nivel nacional, ya sea la situación que ha llevado a la repetición de las elecciones en el Parlamento español, como sobre la tentativa en Cataluña de crear un nuevo estado independiente, desacreditada desde su mismo inicio por su propia naturaleza claramente partidista.

Maria Estuard es un acierto por muchas razones. La primera de ellas, por la elección de un texto escrito por Schiller, no solo dramaturgo, sino también historiador, lo que permite realizar una lectura más profunda y enriquecedora del conflicto que nos es narrado. La segunda es la de la dirección. Belbel versiona y dirige la obra de forma competente y con un tono acorde con los importantes temas que se debaten sobre el escenario. La tercera, por el excelente trabajo actoral en el que destacan las dos actrices que dan vida a las reinas enfrentadas, la bella Silvia Bel que encarna a una emotiva e infortunada María Estuardo intrigando para salvar su vida, y la esplendida Miriam Alemany, que da el do de pecho para encarnar a Isabel I de Inglaterra, dubitativa pero implacable a la hora de defender sus derechos al trono inglés. A Bel y Alemany les acompañan Alex Casanovas, el único miembro del reparto que no muestra un tono interpretativo adecuado; Carles Martínez, que encarna al despiadado enemigo de Estuardo; Jordi Banacolocha; Fina Rius y Marc Rius.

También se ha de destacar la realización de una escenografía minimalista que potencia la efectividad de la obra, y que nos muestra tanto el encierro de María Estuardo, como la vacuidad que recorre las venas de la política de “alto” nivel, tanto la de antes como la de ahora.

Por último, en la obra la rivalidad entre María Estuardo e Isabel no se nos muestra solo como una lucha entre dos reinas, sino también como el enfrentamiento entre dos mujeres y el empeño de cada una de ellas por sobrevivir en un mundo dominado por hombres. Algo que también pone en contacto la representación con la estructuración política y social que vivimos en la actualidad, afectada de desigualdad y de episodios de violencia de género cada vez más habituales.

Maria Estuard es una nueva muestra de lo acertado, a veces, de la programación del Teatre Lliure, y de la capacidad de los clásicos de proporcionarnos elementos y cavilaciones válidas para interpretar la realidad que rodea nuestras existencias.

Maria Estuard” se representa en el Teatre Lliure de Gràcia del 5 de mayo al 5 de junio de 2016.

Autor: Friedrich von Schiller
Versión y dirección: Sergi Belbel
Reparto: Míriam Alamany, Jordi Banacolocha, Sílvia Bel, Àlex Casanovas, Carles Martínez, Fina Rius y Marc Rius
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Mercè Paloma
Caracterización: Toni Santos
Iluminación: Kiko Planas
Sonido: Jordi Bonet
Producción: Teatre Lliure

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas
Precio: 15 – 29 €Idioma: catalán
Duración: 2 horas sin pausa

NOTA CULTURALIA: 8.5
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Caiguts del cel, en el Teatre Condal

Caiguts del cel_1A nadie se le escapa lo importante que es el dinero en la sociedad en la que vivimos, ni lo sorprendente que sería que halláramos cantidades ingentes de dinero en nuestro hogar sin una causa u origen aparente. Seguramente nuestro comportamiento y nuestros hábitos se verían seriamente afacetados por este inesperado hallazgo. Esta es la idea que subyace a Caiguts del cel, una comedia con toques de fantasía trágica que se representa en el Teatre Condal hasta el 22 de noviembre.

“La vida tranquila y feliz de una pareja pequeñoburguesa de mediana edad se ve trastornada bruscamente cuando, un buen día, sin motivo ni explicación aparente, empieza a aparecer dinero dentro del comedor de su casa. La situación se lía cuando se ven implicados la mujer de la limpieza de la pareja, que es extranjera, y un peculiar vecino muy inquietante. Y todo, para llegar a un final absolutamente inesperado”.

Caiguts del cel es principalmente una comedia que parece escrita para ser interpretada por un un actor como Jordi Bosch. La propuesta posee de esta forma los ingredientes necesarios para hacer reír, y pasar un buen rato, al público: una situación que mezcla fantasía y misterio; el salón de una vivienda con su inexcusable sillón y una suma de situaciones y despropósitos relacionados con un dinero que comienza a aparecer enigmáticamente y que por supuesto afectará a las tranquilas existencias de los protagonistas.

La comedia pretende, además, hacernos reflexionar sobre nuestra capacidad para reaccionar ante situaciones inesperadas, y lo que es más importante aún, sobre cómo gestionamos nuestras emociones, sentimientos y egos en situaciones que nos superan y/o desequilibran. Y no creo que haya en elemento más desequilibrador en la vida de una persona que la aparición de grandes cantidades de dinero así, como por arte de magia. De esta forma Sébastien Thiéry, el autor de la obra, se explaya a sus anchas revolcándose, teatralmente hablando, en una situación poco usual pero con un gran potencial cómico y perturbador.

Caiguts del cel_2Si hasta aquí todo parece que camina hacía buen puerto, la materialización del proyecto no acaba de ser todo lo acertada que debería. Para empezar parece que el casting no es el más apropiado para la obra. Si Bosch consigue fácilmente hacerse creíble, como siempre, en un papel cómico, su pareja artística, Emma Vilarasau parece no estar en el tono correcto, lo que hace que la química entre los dos personajes se resienta. Los secundarios tienen un papel bastante reducido en el global de la obra, si bien Carles Martínez está uno o dos tonos de voz por arriba de lo que su personaje requiere, aunque su vis cómica se hace evidente a lo largo de la representación. Por último Anna Barrachina está más que correcta en su papel de “asistenta” rusa.

La obra intenta explotar, pues, ese miedo a lo desconocido que nos caracteriza a la mayoría de nosotros y nos provee de las excusas necesarias para reírnos de los aciertos y de las equivocaciones de los personajes ante una situación tan “bizarra” como la que se nos muestra sobre el escenario. Y yendo un poco más allá, nos permite reflexionar sobre qué haríamos nosotros en una situación similar y transgresora. ¿Seríamos codiciosos?

Una obra que además posee un final (tranquilos, no se los revelaré) que no creo que se ajuste demasiado al tono y la naturaleza de la representación, por lo que se convierte en un elemento no orgánico de la misma, y que por tanto les aseguro que les sorprenderá.

Caiguts del cel es una excusa para divertirnos viendo los problemas, de dinero, de los otros, No busquen mucho más, y saldrán de la representación satisfechos por haber pasado 1 hora y 45 minutos de una forma agradable, aunque, puede ser, que algo ilusoria también.

Caiguts del cel” se representa en el Teatre Condal del 4 de septiembre al 22 de noviembre de 2015.

Autor: Sébastien Thiéry
Versión y dirección: Sergi Belbel
Reparto: Emma Vilarasau, Jordi Bosch, Carles Martínez y Anna Barrachina
Escenografía: Max Glaenzel
Iluminación: Kiko Planas (A.A.I.)
Vestuario: Mercè Paloma
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Producción: Focus y Trasgo Producciones

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Vells Temps, en la Sala Beckett.

Vells temps_sala beckettUna obra de teatro siempre tiene algo que decir al público. Una vez que se alza el telón, metafóricamente hablando, porque ya casi nunca se levantan, se inicia una conexión entre la obra y el espectador que perdura, de una forma u otra y normalmente con altibajos, hasta el final de la representación. Si además, Harold Pinter está en el meollo, está conexión se transforma es un estado en el que la obra fluye atrapando al espectador en una tela de araña escénica que se apodera de él hasta el final de la función. Algo que podemos apreciar en Vells Temps, obra programada en la Sala Beckett en el marco del Festival Grec 2014, dirigida por Sergi Belbel e interpretada por Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel.

El matrimonio formado por Kate (Míriam Alamany) y Deeley (Carles Martínez) recibe la visita de Anna (Sílvia Bel), una amiga de juventud de la primera. El reencuentro de las dos mujeres les permitirá rememorar los viejos tiempos, cuando ambas trabajaban como secretarías; compartían piso en Londres y llevaban una vida de trabajo y ocio recorriendo las plateas de los mejores teatros de la ciudad. A medida que ambas mujeres evocan el pasado Deeley comienza a sentir celos de una relación antigua pero intensa que, al parecer, se entrelaza también con sus propios recuerdos.

La Sala Beckett se anima a programar Vells temps, un Pinter que tiene que ver mucho con la memoria, el teatro y el cine (musical) y con una tempestiva relación amorosa a tres bandas. La estructura de la obra sigue el modelo pinteriano de la llegada de un extraño a un espacio y/o realidad a la que no pertenece, como pudimos ver este año en obras como L’encarregat o Terra de Ningú. Una vez que este elemento externo hace acto de presencia la realidad queda, de alguna forma, afectada, un efecto del que seremos consciente a través de la conversación que mantienen los tres protagonistas y que girará en torno al pasado, lo que moverá a un duelo dialectico entre Deeley y Anna por demostrar quién tiene más ascendencia personal sobre Kate y nos hará evidente la naturaleza efímera y sutil de la memoria y de los recuerdos.

La obra se construye, además, en un espacio y un tiempo escénico que se confunde a lo largo de la representación. Al espectador le costará distinguir si lo que pasa sobre el escenario se está produciendo en el presente o se produjo en el pasado, algo que se complica aún más al referirse los tres protagonistas a los mismos hechos con recuerdos diferentes y algo distorsionados. Lo que va dando forma a un limbo escénico en el que la realidad y los recuerdos se atropellan unos a otros, obligando al espectador a intervenir y darles forma.

Por encima de este fluir de situaciones y recuerdos la obra nos habla de las relaciones y más concretamente de las relaciones de pareja, tanto aquella formada por Kate y Deeley como la que mantuvieron, supuestamente, Kate y Anne cuando eran jóvenes. Asimismo, el teatro también estará muy presente en la representación, ya que los personajes femeninos recordarán a lo largo de la obra su asistencia a los espectáculos de teatro y danza del antiguo Londres y los protagonistas se lanzarán a canturrear en un momento de la obra algunos éxitos del teatro musical.

La propuesta cocinada por la Sala Beckett está diseñada para darle a la obra la naturaleza fantasmagórica que un Pinter requiere. El escenario está constituido por una extensa plataforma elevada que se apodera de uno de los extremos largos de la sala, ocupada tan solo por una serie de ventanas, dos sofás-cama y una butaca, ubicados sobre el escenario de forma triangular, una representación física del triángulo amoroso existente (o que existió) entre los tres personajes. Estos están interpretados por Carles Martínez (Deeley), Míriam Alamany (Kate) y Sílvia Bel (Anna). El primero oprime a su personaje para darle una solidez a veces exquisita; la segunda interpreta un personaje que a veces parece que no esté sobre la escena, un hecho del que se nos habla en la propia obra y la tercera encarna a una mujer elegante y atractiva que parece que quiere recuperar algo de su pasado.

Sergi Belbel lleva a cabo una destacada dirección de actores que provee a sus interpretaciones de esa neblina adecuada para una obra-situación de Pinter, y da forma a una representación donde el presente y el pasado se mezclan irremisiblemente y en la que, como afirma uno de los personajes “hay cosas que recuerdas aunque puede ser que no hayan pasado nunca“. Algo que tendrán que descubrir cada uno de ustedes, hilvanando todo lo que se dice y todo lo que se hace sobre el escenario de la Sala Beckett. Un auténtico reto teatral.

Vells temps” se representa en la Sala Beckett del 2 al 27 de julio de 2014.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Sergi Belbel
Traducción: Joan Sellent
Interpretación: Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y la Sala Beckett / Obrador Internacional de Dramatúrgia

Horarios: de martes a sábado a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 75 minutos
Idioma: catalán
Precio: 20 €
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Jorge Pisa Sánchez

“Cels” de La Perla 29: Intriga atemorida

celsCom més irresoluble és un problema, més coneixem la resposta. Ho diu en Wajdi Mouawad a Cels i des del bocí de terra on sigui que ens trobem ara tenim dues opcions: O bé reservem una mica d’espai a la nostra ment per pensar-lo i ens alliberem o bé permetem que la incògnita ens eclipsi i llavors serem més manipulables.

Mouawad és invocat a la Biblioteca de Catalunya a través de la claustrofòbia provisional d’un equip de salvadors mundials que, paradoxalment, es troba aïllat en un cau de coordenades ocultes. Aquest grup d’elegits empresonats haurà d’esbrinar els detalls d’un atemptat que ja ha començat a cobrar-se víctimes entre ells. La intriga que se’n deriva servirà per intensificar les tensions internes, per atrapar l’espectador, i fins i tot per plantar la llavor d’un debat que podria germinar després.

Però les mesures de seguretat escrupolosament adoptades no poden impedir la presència d’un infiltrat: el transcendentalisme, sempre vistós però sovint intrús. Mouawad fa créixer aquest membre de l’escamot concebent uns personatges esquemàtics que lluitaran al llarg de la representació per esdevenir prototipus però que només de manera excepcional desprenen un alè semblant al vital i curiosament són aquells amb presència escènica diferida: el desaparegut Valéry (contingut Carles Martínez), poeta de la informàtica; i el Victor, fill que desperta a la sensibilitat artística institucional (desimbolt Àlex López). Més l’agent burocratitzat Vincent (estrident Ernest Villegas), contrapunt necessari.

Mouawad vol parlar de la naturalesa artística de la immolació davant la crueltat del Sistema Polític Hegemònic Globalitzat, s’entusiasma tractant la indefensió de sentir-nos envaïts per les veus crítiques, i s’encén incitant al poder de la intuïció com a defensa contra l’obediència a l’autoritat. Però pretén ajustar aquests temes de magnitud gegantina amb la petitesa d’exposar les dificultats individuals exterioritzant les emocions pròpies quan hom és el mer apèndix d’un grup. No content amb això, s’anticipa a mostrar la seva visió apocalíptica de la Societat com a conseqüència de la incapacitat de pensar-se amb termes de solidaritat i sensibilitat.

El llistó està tan alt que el seu treball no assoleix l’equilibri indispensable per a què pugui superar l’anècdota argumental ni tampoc qualli el seu vessant discursiu de reflexió temàtica. Perquè Mouawad no considera prou valuosa la intriga dosificada al llarg de la història tot utilitzant-la com a pretext per a enlairar-se en l’etèria atmosfera del pensament polític. I precisament és el misteri que circula pel firmament del seu treball el que eleva l’interès de l’espectador. Quan el text recorre la seva recta final i es produeix l’explosió ideològica, el públic lluita per no caure colpejat al terra.

Oriol Broggi pren el relleu i dóna forma al Manifest. Amb coherència i posant-se al servei de la seva doble condició: com a exercici de suspens i com a apunt per a la discussió.

Quant a la primera faceta, estructura el joc interpretatiu mitjançant el diàleg constant amb les veus exteriors provinents de les furibundes xarxes socials. I oposant a la claustrofòbia dels protagonistes (cadascú a la seva cel·la –cambra i immobilitzat per les respectives misèries personals; i tots cinc reunits al voltant d’una taula mai conciliadora) l’esplendor de les pantalles reproductores de seductora internacionalitat, de dades en permanent encadenament i d’intimitat familiar, assoleix un grau d’efectisme molt atractiu. No demostra, en canvi, la mateixa habilitat en la direcció d’actors, paralitzats per un dramatisme de vegades irritant i d’altres, acovardits per la concisió acadèmica. D’entre ells, Xavier Ricart aixeca la mà esporàdicament i demostra entendre que està jugant a sobreviure i els moments de diàleg amb el seu dòcil fill obren escletxes d’humanitat quotidiana.

Pel que fa a l’aspecte dogmàtic, a l’edèn de Broggi no flueixen els núvols de la suggestió ni tampoc els raigs i trons de la polèmica, de tan servil que resulta ser al Totpoderós Mouawad.

Per Juan Marea

Cels” es representa a la Biblioteca de Catalunya fins al 27de juliol.
http://www.laperla29.com/espectacle/111

Crítica teatral: L’encarregat, en el Teatre Lliure.

cartell_encarregatLa densidad del teatro de Pinter se escapa, las más de las veces, de la fácil comprensión por parte del espectador, algo que se puede confirmar en montajes como El muntaplats (Nau Ivanow, 2009), Celebració (Teatre Lliure Gràcia, 2011) o Terra de ningú (TNC, 2013). Las ideas que contienen sus textos acostumbran a enfundarse en vaguedades antes de alcanzar al público. Si bien tanto las situaciones como las relaciones que mantienen los personajes de sus obras captan la atención de todo aquel que opta por asistir a alguna de sus representaciones.

Un ejemplo de ello lo representa L’encarregat, otro nuevo intento y todo un acierto del Lliure de hacerse con la esencia escénica del dramaturgo inglés. Una propuesta dirigida por Xicu Masó e interpretada por el trío compuesto por Carles Martínez, Albert Pérez y Marc Rodríguez.

Tras una pelea en un café, Anton acoge en su casa a un indigente, Daunis, para que pase la noche. A la mañana siguiente aparecerá Miki, el hermano de Anton, y los tres personajes empezarán a convivir en un triángulo magnético. Anton propondrá a Daunis que se convierta en el encargado del inmueble. Pero Daunis, para seguir protegido del mundo exterior, perturbará la vida en el interior de este habitáculo“.

La historia da inicio con la llegada de Anton y Daunis a la habitación/trastero de la que nunca saldremos como espectadores. Así, pues, la trama nos transporta a un universo interior en el que convivirán tres hombres muy diferentes entre ellos y en el que se establecerán relaciones de poder y subordinación que irán evolucionando a lo largo de la representación. Algo parecido a lo que el mismo  Pinter, de la mano de Xavier Albertí, nos mostró en Terra de Ningú, obra representada en el TNC el año pasado, y en la que veíamos como también un espacio interior se abría a un intruso, hecho este que provocaba una alteración de las relaciones existentes en él.

En L’encarregat, escrita por Pinter 14 años antes, asistimos a una situación muy parecida en la que la habitación donde se desarrolla la acción queda casi totalmente aislada del exterior. De esta forma la obra transcurre en una irrealidad temporal y espacial de la que nunca acabaremos de conocer su significado y que obligará al espectador, de forma particular, a dotarla de contenido. En ella se nos habla de las relaciones que establece el ser humano, en este caso un trío de personajes que se esforzarán por imponerse los unos a los otros utilizando poco más que la palabra. Una coexistencia que se convertirá en difícil y que guiará el avance de la trama.

L'encarregatPinter se esfuerza en mantener la incógnita sobre el pasado de sus personajes, excepto en el caso de Anton, encarnado por Carles Martínez, del que conoceremos su trágica historia en uno de los momentos más arrebatadores de la representación. De ahí que los personajes se diluyan en los contornos de la habitación que ocupan reflexionando sobre la futilidad de sus vidas y, también, sobre la insignificancia de las nuestras.

La obra posee elementos de intriga y de comedia. La primera se plasma en la incertidumbre con la que nos salpica la irrealidad que vemos sobre el escenario y la segunda, aunque no tan manifiesta, es generada por lo absurdo de las situaciones. A través de ambos componentes la obra nos permite reflexionar sobre los estrafalarios mundos internos que nos afanamos en erigir los seres humanos para mantener, a toda costa, nuestra propia ficción de dignidad, la cual tratamos de evidenciar a los demás y a veces contra los demás, de ahí que en la obra el indigente se considere incluso capacitado para denostar a los inmigrantes que cree que ocupan el inmueble, ya sean “moros, negros o rumanos“.

Masó se ha esforzado por ser fiel a la obra original de Pinter no solo en relación al texto sino también en su componente espacial. Por eso nos sorprende una escenografía que nos muestra una habitación, que bien podría ser un trastero, repleto de reliquias del pasado y de recuerdos que no sirven para nada, como las vidas de las personas que ocupan la estancia. Los únicos cambios que se han tenido en cuenta son los relativos a las referencias geográficas del texto original, muy presentes en la obra, con el objetivo de potenciar la cercanía de la trama al espectador.

En el apartado de las interpretaciones hallamos un triángulo interpretativo algo descompensado. Si bien Carles Martínez y Albert Pérez convencen con nota en sus roles respectivos de anfitrión algo afectado mentalmente y de indigente henchido de dignidad, Marc Rodríguez no abandona su línea interpretativa habitual sobre los escenarios, algo que afecta, en parte, el resultado final de una obra basada primordialmente en las interpretaciones del reparto.

L’encarregat, además, nos presenta de una forma muy cercana no solo el drama de los sin techo, y por tanto también de forma colateral el de los desahucios, tan ubicuos en la orgullosa y civilizada sociedad occidental en la que vivimos, sino que nos acerca al mundo de aquellos que no saben qué hacer con sus vidas, que malgastan su existencia sin las fuerzas necesarias para hacerse valer y que deambulan a nuestro alrededor sin un objetivo claro en el que invertir toda su energía y su empeño. Algo que, por desgracia, vemos cada vez más a menudo no solo por las calles de nuestra ciudad, sino también por los interiores de los edificios que la pueblan.

L’encarregat” se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 20 de febrero al 16 de marzo de 2014.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Xicu Masó
Reparto: Carles Martínez, Albert Pérez y Marc Rodríguez
Traducción: Ernest Riera i Arbussà
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: María Araujo
Iluminación: August Viladomat
Sonido: Igor Pinto
Producción: Teatre Lliure

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 29 €; 22 € (miércoles y sábados por la tarde, días del espectador); 24,50 € con descuento
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 35 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Els feréstecs, en el Teatre Lliure Montjuïc.

els_ferestecs_20En alguna que otra reseña he afirmado que a nivel de programación teatral anual tanto el Lliure como el TNC se llevan la palma en Barcelona por la calidad y el acierto de sus propuestas, diferentes, claro está, pero que consiguen ambas desparramar un fulgor de calidad y pedigrí teatral que ilumina sus respectivos escenarios.

Y la programación de Els feréstecs es una prueba indiscutible de lo que digo, tanto por la filigrana creativa de su autor, Carlo Goldoni; por la finura de la comedia por él escrita; por el trabajo de los actores y actrices que intervienen en ella; y por su sencilla y discreta puesta en escena.

A ver, lo intentaré explicar comenzando por el principio. Els feréstecs es una comedia escrita por Carlo Goldoni en el año 1760 que analiza los cambios en las formas de pensar que se vislumbraban ya por aquella época (recuerden que en 1789 estalló la Revolución Francesa) y la perenne guerra entre sexos que tiene su origen en el alba de los tiempos.

La acción se desarrolla, en esta ocasión, en tierras catalanas, en un pueblo de comarcas. Allí no todos sus habitantes ven con buenos ojos las diversas novedades que en las costumbres sociales y en el comportamiento ha promovido el nuevo régimen político, la I República española (1873-1874), fruto prematuro del desarrollo político del siglo XIX basado en el liberalismo político y fallido reformador de todas las desigualdades propias del Antiguo Régimen.

En concreto, dos cabezas de familia, intolerantes y bravíos, están intentando concluir un acuerdo de matrimonio para enlazar a sus respectivos hijos, en Quimet (Pol López) y la Llucieta (Laura Aubert). Aquellos, chapados a la antigua, no solo rechazan cualquier innovación en cualquier ámbito sino que actúan siempre en base a las normas y costumbres de sus antepasados. Así, a los implicados en el matrimonio se les niega, incluso, el derecho a conocerse antes de la boda y mucho menos se les permite decidir con quién quieren casarse.

Por su parte las mujeres de ambas familias (Rosa Renom y Rosa Vila) poseen unos espíritus más abiertos y rebeldes, y ayudadas por Victòria (Laura Conejero) pretenden al menos permitir a los jóvenes casaderos verse antes de tan crucial acontecimiento. Las continuas riñas y trifulcas entre hombres y mujeres generarán un sinfín de situaciones hilarantes, que dan forma a la trama de la obra.

els_ferestecs_5La puesta en escena de esta versión de Els feréstecs es extremadamente sencilla, hiper-minimalista (a veces incluso demasiado) y me bastará con decirles que a nivel de escenografía tan solo hallaremos la propia decoración de la sala Fabià Puigserver y un reducido juego de sillas, que junto a la existencia de diversas puertas crearán metafóricamente los espacios interiores de las viviendas en las que se desarrolla la acción.

Lluís Pascual, el director, ha optado por ambientar la pieza, como les decía, en un pueblo del interior de Cataluña, un espacio ideal para situar la numantina resistencia ideológica de los feréstecs, y por trocar el veneciano del texto original de Goldoni por una suma de dialectos (mallorquín, valenciano, leridano y gerundense), a veces algo costoso de seguir, sobre todo a aquellos con reducida sensibilidad auditiva, como el que estas líneas escribe, pero que generan toda una serie de giros y chanzas que potencian la comicidad de la obra.

La dirección de Pascual ha favorecido, además, una interpretación extremada de sus actores y actrices que resalta con mucho la hilaridad de la representación, acompañada de una serie de ademanes y dichos que aderezan el imponente resultado final. De esta forma destaca, como siempre, Jordi Bosch, que desarrolla un carácter estúpido y bonachón, si bien riguroso, con una solvencia como la que ya vimos en La Bête. En el bando agreste le siguen Boris Ruiz, Xicu Masó, magnífico en su composición aunque bastante secundario y Andreu Benito, al que le falla en algo, a veces, la partitura de su personaje. Por su parte Pol López encarna al hijo casadero en cuestión.

Del bando femenino, en el que hallamos a Rosa Vila, Laura Conejero, Rosa Renom y Laura Aubert, no se puede más que destacar, también, el trabajo coral de todas ellas, cuyas contradicciones entre sus ideas más domesticas y liberales y su situación y anclaje en unas familias y una sociedad ampliamente machistas, generan las circunstancias idóneas para fabricar humor y del bueno.

El resultado, aunque superando unas fallas técnicas importantes que provocaron el parón por unos días en las representaciones, es una pieza con toques de “obra maestra” sobre el escenario, uno de esos momentos en los que el teatro, el arte y la cultura se unen para dar un respiro al alma, en este caso en forma de comedia, con el que descubrimos que lo actual y lo contemporáneo acostumbra a tener su raíz en los clásicos, y que es la suma de tradición, innovación y adaptación lo que muchas veces permite alcanzar la palma del triunfo.

Parece, pues, que el Teatre Lliure ha tocado el cielo, alcanzando, de nuevo, un enorme acierto a la hora de programar su temporada teatral.

Un hurra por el Lliure!!

Els feréstecs” se representa en el Teatre Lliure del 16 de abril al 19 de junio de 2013.

Autor: Carlo Goldoni
Dirección: Lluís Pasqual
Reparto: Laura Aubert, Andreu Benito, Jordi Bosch, Laura Conejero, Pol López, Carles Martínez, Xicu Masó, Rosa Renom, Boris Ruiz y Rosa Vila
Traducción del veneciano: Lluís Pasqual
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Alejandro Andújar y Luis Espinosa
Caracterización: Eva Fernández
Iluminación: Rai Garcia y Lluís Pasqual
Producción: Teatre Lliure

Horario: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21 horas y domingos a las 18 horas.
Precios: 30,25 €; 21,30 € (miércoles, día del espectador) / 25,75€ con descuento Idioma: catalán y castellano
Duración: 1 hora y 30 minutos sin pausa

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: La Bête, en el Teatre Nacional de Catalunya.

Si tuviéramos, al final de la temporada teatral, que decidir qué teatro ha estrenado en Barcelona no la mejor obra sino la mejor programación en conjunto, no sería extraño que muchos se decantaran por el Teatre Nacional de Catalunya. Su éxito en este aspecto se debe en parte al presupuesto, porque engañarnos, pero también al acierto en la elección y la puesta en escena de las obras que programa y a la solvencia de los artistas y profesionales que actúan y trabajan en ellas.

Y un claro ejemplo de lo que digo lo manifiesta la programación de La Bête, de David Hirson, una comedia adaptada por Joan Sellent y dirigida por Sergi Belbel que analiza de forma brillante el teatro a través del teatro.

Hirson nos sitúa en la Francia de mediados del siglo XVII. El príncipe Conti (Abel Folk) quiere proveer de nuevos aires creativos a la compañía de teatro de la que es mecenas. El aristócrata está algo aburrido de los tediosos dramas escritos últimamente por el gran dramaturgo Elomire (Jordi Boixaderas), y quiere dar a las obras de la compañía un toque más alegre, mundano y popular, con la incorporación de Valere (Jordi Bosch), uno de los autores con más éxito del momento, cuyas obras aunque no poseen demasiada calidad artística tienen un gran éxito de público.

Así, pues, la voluntad del príncipe Conti generará el enfrentamiento entre dos formas de entender el teatro y la vida: la alta cultura que representa Elomire y el teatro más popular y de entretenimiento que defiende Valere.

La obra de Hirson, estrenada originalmente en el año 1991, trata un tema polémico en la actualidad que no es otro que esa dramática oposición entre el producto teatral (léase cultural) con aspiraciones artísticas y el mero producto de entretenimiento producido para satisfacer y agradar masivamente. Un debate que se me antoja muy propio de los siglos XX y XXI, en los cuales, y por primer vez en la historia, el consumo cultural se ha difundido entre todos los sectores de la sociedad, y avanza a pasos agigantados con el desarrollo de internet y las nuevas tecnologías. Lo que muchas veces ha provocado un desarrollo excesivo del entretenimiento cultural en antítesis con la cultura entendida como arte.

Hirson traslada dramatúrgicamente este debate cultural al siglo XVII, el siglo de Moliere, uno de los iconos del teatro mundial y del que Elomire toma su nombre por medio de un juego anagramático. Belbel ha realizado una magnífica adaptación y dirección de la obra, que ha sufrido, por desgracia, el menoscabo de la pérdida de su intérprete principal, Anna Lizaran, que debido a problemas de salud se vio obligada a abandonar los ensayos. Si bien su relevo, por parte de Jordi Bosch, ha sido, a pesar de las circunstancias, y sin duda alguna, un acierto total, ya que el actor provee a su personaje de un toque burlón y popular de sobras necesario en la obra.

Pero bien, vayamos a la reseña propiamente dicha. La Bête nos deslumbra desde su inicio. Y para ello no necesita de grandes escenarios ni de efectos de atrezo magníficos, tan solo de un texto bellísimo, adaptado del original en verso por Joan Sellent, y que aporta una gran belleza poética a la obra. Sobre el entramado textual se ha creado una escenografía sencilla pero bella también que marcará el referente espacial de la obra, y que nos muestra un sencillo ambiente teatral donde ensaya sus obras la compañía de Elomire.

Y como broche final el atractivo del espectáculo se construye en base a las grandes interpretaciones de los actores que integran el reparto, en las que destaca, sobre todo, Jordi Bosch, que deslumbra con la comicidad y la incontinencia poética que emana de su personaje. Bosch se deja llevar, en el buen sentido de la palabra, y se empapa de la vulgaridad y el exhibicionismo del zafio Valere, y nos fascina con los largos discursos en verso que su personaje declama en diversos momento de la obra. Su rival en escena es Jordi Boixaderas, que da vida a Elomire, un autor intelectual y valedor del teatro como obra artística y de reflexión y contrario a degradar el arte a mero entretenimiento grosero y vulgar, pero que se ha convertido en un autor aburrido que no conecta ya con el público.

El resto de actores quedan relegados, decisión del propio autor de la obra, a un segundo plano, del que solo se liberarán en parte en el segundo acto de la obra. Tan solo la actuación de Carles Martínez, que interpreta a Bejart, el hombre de confianza de Elomire, consigue individualizarse en esta neblina actoral de carácter unamuniano, hecho que le permite tomar algo más de presencia en el desarrollo de la representación.

Y la temática, como les decía, no deja de ser interesante en la propia trama y en su traslación al mundo en el que hoy vivimos. ¿El arte por ser arte ha de mantener siempre un carácter elevado? ¿Existe alguna forma de que la alta cultura, representada por los aburridos dramas que escribe Elomire, pueda agradar a una población que busca principalmente entretenimiento en los sectores de la cultura como el teatro, el cine o la literatura? ¿El arte, el entretenimiento y el consumo popular pueden llegar a entenderse, o el resultado siempre será una traición artística y una concesión hacia lo popular, hacia lo comercial?

La Bête trata, en su desarrollo, otros temas como el papel del mecenazgo personificado en la actividad de patrocinio del príncipe Conti, cuya magnanimidad económica permite a la compañía de Elomire subsistir dignamente, pero que comporta una cadena creativa que también la tiraniza, y que, por otra parte, da inicio al argumento. Un tema este candente en un mundo como el nuestro en el que el arte depende, en muchos casos, de las subvenciones del Estado y de los límites que estas imponen en sus exigencias o en sus concesiones. Otra temática que analiza la obra es la labor de la crítica y el papel que esta juega en el mundo del teatro, y que parece en crisis con la consolidación de la sociedad de la comunicación y de la sobreabundancia de información que esta comporta.

La Bête, como les decía, es una reflexión sobre el teatro desde el mismo teatro, pero al mismo tiempo es un deleite: por su texto en verso, por su humor elevado, por sus magníficas interpretaciones; por un decorado espectacular de pequeño formato y porque pone sobre el escenario, y nunca mejor dicho, el debate sobre la cultura.

Todo esto y más lo hallarán en La Bête, y además se lo pasarán en grande con la sillería artística y poética con la que está construida la obra. Una oportunidad que, espero, no se pierdan.

La Bête” se representa en el TNC del 24 de octubre al 25 de noviembre de 2012.

Autor: David Hirson
Traducción: Joan Sellent
Dirección: Sergi Belbel
Reparto: Jordi Boixaderas, Carles Martínez, Gemma Martínez, Pepo Blasco, Míriam Alamany, Manuel Veiga, Anna Briansó, Jordi Bosch, Abel Folk y Queralt Casasayas
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Maria Araujo
Iluminación: Kiko Planas
Sonido: Jordi Bonet
Movimiento: Anna Briansó
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y Bitò Produccions

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo, 18:00 horas.
Precio: de 19,05 a 38,09 €
Duración de la obra: 2 horas y 40 minutos (entreacto incluido)

Espectáculo recomendado a partir de 14 años

El teatre al Grec 2012

El proper 1 de juliol començarà una nova edició del Grec Festival de Barcelona, amb una programació extensa en què el teatre, la música, la dansa i el circ seran els protagonistes absoluts durant tot el mes de juliol. Pel que fa al teatre, el festival ofereix un total de vint-i-dos muntatges, i tot seguit us en presentem una selecció.

Dubte, de John Patrick Shanley / Sílvia Munt, al Teatre Poliorama

John Patrick Shanley va escriure aquesta peça al voltant d’un capellà sospitós de mantenir una relació il·lícita amb un alumne; així, en aquesta obra sobre l’ambigüitat de l’ànima humana la veritat té mil cares, i algunes d’elles estan basades en prejudicis, un muntatge amb un text intel·ligent i trepidant que parla sobre la incertesa i la naturalesa mateixa de la veritat.

Autor: John Patrick Shanley
Intèrprets: Ramon Madaula, Nora Navas, Rosa Maria Sardà i Mar Ulldemolins
Direcció: Sílvia Munt
Traducció: Joan Sallent

Horari: del 30 de juny al 29 de juliol, de dimecres a divendres, a les 21:30 hores; dissabte, a les 19:00 hores i 22:00 hores; diumenge, a les 19:00 hores
Durada: 90 minuts
Idioma: català
Preu: de 15 € a 29 €

 

Udol, de Q-Ars Teatre, al Teatre Lliure-Espai Lliure

Udol, de Q-Ars Teatre

Aquest espectacle pren com a base les obres d’autors que han transformat el patiment en recerca, revola i creació, com ara Balzac, Rilke, Pina Bausch, Frida Kahlo, Virginia Woolf, Tàpies, Anne Sexton, Rodin i molts altres, un muntatge que és tota una declaració d’amor vers l’Art i totes aquelles expressions artístiques que ens apassionen.

Intèrprets: Mercè Anglès, Miquel Barcelona, Anna Güell i Pau Soler
Música: Pau Soler
Direcció: Joan M. Segura
Text: Marilia Samper
Traducció: Marc Artigau
Dramatúrgia: Joan M. Segura i Q-Ars Teatre

Horari: el 3 i el 4 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 70 minuts
Idioma: català i altres
Preu: 18 €

 

Senyoreta Júlia, de Patrick Marber / Josep Maria Mestres, al Teatre Romea

El Teatre Romea presenta una història de seducció i lluita de classes, una tragèdia naturalista sobre l’aventura fugaç que viuen una dona de classe alta i el seu xofer, al mateix temps que tot el país celebra una victòria política que obre un nou món, en la revisió del text centenari d’August Strindberg que va fer Patrick Marber.

Autor: Patrick Marber (a partir de La senyoreta Júlia, d’August Strindberg)
Intèrprets: Julio Manrique, Cristina Genebat i Mireia Aixalà
Direcció: Josep Maria Mestres
Traducció: Cristina Genebat

Horari: del 4 al 29 de juliol, de dimecres a divendres, a les 21:00 hores; dissabte, a les 18:30 hores i 21:00 hores; diumenge, a les 18:30 hores
Durada: 90 minuts
Idioma: català
Preu: de 19 € a 28 €

 

Molly Sweeney, de Brian Friel / Miquel Gorriz, al Teatre Lliure-Espai Lliure

La Molly Sweeney va néixer cega, i és feliç en la seva condició, però el seu marit faria qualsevol cosa per aconseguir que pogués veure, una tasca difícil per la qual comptarà amb el doctor Rice, una història íntima i delicada presentada en forma de tres monòlegs entrellaçats que mostra com, sovint, altruisme i egoisme tenen molt a veure.

Autor: Brian Friel
Intèrprets: Míriam Alamany, Carles Martínez i Xicu Masó
Traducció: Jordi Fité
Veu en off: Pere Arquillué (el pare), Joana Ubach (Molly nena), Alba Quintana (la mare), Teresa Sánchez (la infermera)
Dramatúrgia i direcció: Miquel Gorriz

Horari: del 6 al 8 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 120 minuts
Idioma: català
Preu: de 18 €

 

Viatges, de José Sanchis Sinisterra / Ferran Audí, al Mercat de les Flors, Sala Ovidi Montllor

Viatges, de José Sanchis Sinisterra

En el context actual, ser optimista pot semblar una ingenuïtat. Però Eduard Punset creu, ben al contrari, que el futur sempre és millor que el passat, i en aquest muntatge en forma d’òpera quàntica ho podrem comprovar, una experiència escènica no lineal que utilitza les tecnologies 2.0 i les xarxes socials per fer un acte de creació col·lectiva.

Autor: José Sanchís Sinisterra, Ferran Audí, Enrique Bazo, Yeray Bazo i Pere Peyró
Intèrprets: Mercè Recacha, Marta Domingo, Dolors Martínez, Jordi Cortés, Marc García Coté, Jaume Viñas, Raül Perales i Marc Mittenhoff
Direcció: Ferran Audí
Coreografia: Jordi Cortés
Autor del llibre original “Viatge a l’optimisme”: Eduard Punset

Horari: del 15 al 18 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 95 minuts
Idioma: català i castellà
Preu: 28 €

 

À la ville de… Barcelona, de Joan Ollé, al Teatre Grec

La Monyos, Los Clippers, Floquet de Neu i l’alcalde Pich i Pon són alguns dels personatges que visiten un cafè atrotinat per tal de fer un repàs a la història de Barcelona, una sàtira poètica amb què Joan Ollé fa un retrat col·lectiu de la ciutat i els seus habitants.

Autor: Joan Ollé
Intèrprets: Joan Alavedra, Eduard Altaba, Joan Anguera, Ivan Benet, Paula Blanco, Salvador Boix, Oriol Camprodon, Laura Guiteras, Jerôme Lavoix, Oriol Genís, Enric Majó, Xavier Maureta, Victòria Pagès i Jordi Vidal
Direcció: Joan Ollé
Coreografia: Andrés Corchero

Horari: del 19 al 22 de juliol, a les 22:00 hores
Durada: 105 minuts
Idioma: català
Preu: de 16 € a 28 €

 

Boys don’t Cry, de Victoria Szpunberg / Glòria Balañà, al Teatre Lliure-Espai Lliure

Dos vells amics es retroben uns anys després d’haver perdut el contacte; ara, les seves vides són diametralment oposades: un d’ells ha triomfat com a polític, mentre l’altre és un artista sense sort. La seva trobada els permetrà enfrontar-se al millor i al pitjor de cadascun, i tot sota l’atenta mirada d’una dona que els coneix des dels temps en què sonava la cançó de The Cure “Boys don’t cry”.

Autor: Victoria Szpunberg
Intèrprets: Francesc Garrido, Armand Villén, Alícia González Laá i David Anguera
Direcció: Glòria Balañà i Altimira
Escenografia: Meritxell Muñoz

Horari: del 26 al 29 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 80 minuts
Idioma: català
Preu: 18 €

 

Més informació: http://grec.bcn.cat/es/

Crítica teatral: Un fantasma a casa, en el teatro Borràs.


Un fantasma a casa
parte del clásico británico Blithe Spirit de Noël Coward del lejano año 1941. La obra fue un éxito. Se llevó al cine en 1945 y hasta cuenta con una versión musical. En España se represento en los años 1982 y 1997 con el título de Un espíritu burlón. Ahora de la mano Antonio Calvo y adaptada por Marc Rosich vuelve con nuevos bríos bajo el titulo de Un fantasma a casa.

Breve sinopsis: Un guionista contrata los servicios de una médium de un programa televisivo nocturno de llamadas para coger ideas para un nuevo guión. En la sesión estarán su propia hermana, su mujer y un doctor amigo suyo. Lo que en principio parece una velada de diversión escéptica a costa de la médium acabará trayendo de vuelta fantasmas del pasado.

Un fantasma a casa” es un vodevil con pocas puertas pero constantes idas y venidas de los personajes por el magnífico escenario. La veterana Mercè Comes sigue demostrando que es una actriz dotada para la comedia como pocas y borda la parodia de esta espiritista Madame Arcati. Es imposible olvidar su papel de yaya Sumsión en la serie Plats Bruts o en Teresina S.A. Algo tan simple como ir en bicicleta en sus manos ya es humor. Carles Martínez interpreta al marido escéptico y es el otro peso pesado de la obra. Llena el escenario con su aire británico y pulcro que acaba desbordado por las extrañas circunstancias. Su actual mujer Ruth (Alicia González Laa) interpreta con gracia los ataques de histeria y enfado que se desatan por la inesperada presencia. Pocas entradas son más espectaculares que la que hace Elvira (Gretel Stuyck) en su primera aparición fantasmal luciendo unos encantos nada fantasmales. Su pose y presencia es a lo femme fatale de Sin City. Ella es divertida e impulsiva, todo lo contrario que la actual mujer de Carles. Completan el reparto el doctor Garriga al que da vida Pep Sais que siempre queda de perfecto teatro en todos sus papeles y la extraña y acelerada hermana de Carles, Edith (Miriam Alamany). Ellos también aportan su cuota de risas.

La obra nos provocará risas pero esta muy lejos del ritmo trepidante de su predecesora en el Teatro Borras: Pel devant y pel darrera. “Un Fantasma a casa” adolece de bastantes altibajos al faltarle más humor. Hay pasajes que se hacen un poco largos o repetitivos y no consiguen hacer reír.

La mayor baza de la función es la mezcla sabia y cómica de los dos idiomas, catalán y castellano por parte de los monólogos y el habla de Madame Arcati. El bilingüismo en las conversaciones es constante y se acentúa ya que una esposa es catalana y la otra castellana lo que provocara buenos momentos. Los equívocos y sobresaltos en las conversaciones a tres bandas con fantasma incluido generarán mucho humor.

Como es habitual de un tiempo a esta parte en el escenario se integra lo audiovisual. En esta obra se lleva a la práctica con el programa nocturno de televisión con buen resultado. Es digno de mención el único decorado que representa el comedor de una casa repleto de libros.

El folleto que presenta la obra tiene su gracia con la sexy ilustración comiquera de Keko, seudónimo de José Antonio Godoy. Este guionista y dibujante obtuvo el premio a la mejor obra del 2002 en el Salón del cómic de Barcelona con “4 botas” .Lo normal en estos trípticos informativos es poner un foto descriptiva sobre el espectáculo y aplaudo estas inusuales iniciativas al utilizar un dibujo promocional.


Sesiones de espiritismo de “pa sucat amb oli”, el escepticismo de unos, los celos de dos mujeres por su amor, el marido dividido entre las dos, son algunas de las situaciones jocosas que disfrutaremos, “Un sexto sentido” pero del humor.

Un fantasma a casa” se representará en el Teatre Borràsdel 22 de septiembre al 11 de diciembre de 2011.

Autor: Nöel Coward
Adaptación: Marc Rosich
Dirección: Antonio Calvo
Reparto: Mercè Comes, Carles Martinez, Alicia Gonzalez Laá, Gretel Stuyck, Pep Sais y Miriam Alamany
Escenografía: Montse Amenós
Iluminación: Carles Borràs
Vestuario: Mercè Paloma
Caracterización: Toni Santos
Espacio sonoro: Joan Vives
Producción: ANEXA

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:30 horas y el domingo a las 18:00 horas.
Precio: de martes a jueves, de 20 a 24 € y de viernes a domingo, de 24 a 29 €.
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Escrito por: Taradete