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Crítica teatral: Un tret al cap, en la Sala Beckett

Después de su estreno en el pasado Festival Grec de Barcelona, Un tret al cap iniciaba sus representaciones regulares en la Sala Beckett el pasado 13 de septiembre, una obra con texto y dirección de Pau Miró e interpretada por tres generaciones de actrices: Imma Colomer, Emma Vilarasau y Mar Ulldemolins y que nos propone una reflexión sobre el periodismo, el impacto de la enfermedad y la forma en el que las personas encaramos nuestras vidas.

“Tres mujeres forman un triangulo encabezado por una periodista demasiado incómoda para el diario en el que trabajaba y que la acaba de despedir. La acompañan en escena su hermana, que sólo quiere disfrutar de los últimos años de su vida en plenitud, y una víctima que exige que su caso salga a la luz pública. Las tres han ido a parar a un callejón sin salida del cual sólo podrán salir diciendo aquellas cosas que son tan difíciles de decir…”.

La nueva propuesta de La Beckett nos presenta una historia imbricada en el presente y en la que la fuerza del texto y la calidad de las interpretaciones se imponen desde el inicio de la representación. Lo que en un primer momento parece una simple obra de análisis profesional, esto es, el papel del periodismo, el de la vieja escuela, en el mundo digital y de sueldos precarios del siglo XXI, va avanzado y enriqueciéndose a medida que transcurren los minutos para convertirse en una reflexión sobre cómo y a qué cosas dedicamos nuestras vidas.

Un tret al cap_1Una evolución de contenido esta que queda patente en el papel nuclear de la obra, el de Emma Vilarasau, que se ve obligada a mudar en sus convicciones y en sus puntos de vista al conocer el agravamiento de la salud de su hermana mayor, Imma Colomer, justo en el momento en que su carrera profesional se ve abocada al abismo.

Pau Miró ha concebido un texto actual, emotivo e impactante que habla al espectador de tú a tú, y nos lo ubica en el salón de una vivienda “que huele a cerrado, a viejo”, y que podría ser cualquiera de nuestros hogares, en el que el normal transcurso de lo cotidiano muta y acelera debido al propio fluir de la existencia. El acierto en la trama está acompañado, asimismo, por una dirección sabia en la que Miró sabe sacar lo mejor de las tres actrices, cada una en su registro, hecho que le permite seguir adelante en una carrera con aciertos recientes como Els jugadors (2012) o la Terra Baixa de Lluís Homar (2014). Posiblemente el único aspecto que no acaba de funcionar del todo es la voluntad de cierre en positivo de la trama, que roba a la historia algo de credibilidad.

En la interpretación, como ya he dicho, la obra destaca por el equilibrio de las tres actrices, a las que Miró orienta el foco en algún momento de la obra. Colomer da en el clavo con una actuación frágil a la vez que optimista de la vida, a la que se opone el toque frío y profesional de una Vilarasau que afina en su interpretación. Al dúo familiar opuesto se suma la caracterización consistente de Ulldemolins, la joven que llega en busca de ayuda periodística y que esconde algún que otro secreto.

Así, pues, la Sala Beckett ha dado inicio a la temporada de una forma enérgica, colocando el listón alto para el resto de la temporada. Queda, pues, por confirmar si podrá mantener el empeño.

“Un tret al cap” se representa del 13 de septiembre al 1 de octubre en la Sala Beckett

Autor y director: Pau Miró
Reparto: Emma Vilarasau, Imma Colomer y Mar Ulldemolins / Vicky Luengo (del 27 de septiembre al 1 de octubre)
Escenografía: Sebastià Brosa
Iluminación: David Bofarull (A.A.I)
Vestuario: Berta Riera
Caracterización: Toni Santos
Espacio sonoro: Marta Folch
Producción: Sala Beckett/Obrador Internacional de Dramaturgia y el Grec 2017 Festival de Barcelona

Horario: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 20€
Idioma: catalán
Duración: 1 hora 30 minutos

NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

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“Arbres” de La Virgueria: L’ombra que se’ns escapa

Les paraules com a medecina contra la soledat. Sense prescripció mèdica i amb efectes secundaris: l’isolament aclaparant. Els tres individus que aquí les prenen no saben viure. Però el seu alè vital els arrossega cap a un desig de sentir amb altre. Com arbres, les arrels els impedeixen moure’s. I també com arbres, poden estirar les seves branques.

La Virgueria planta un bosc a la Sala Beckett i ens hi convida a vagarejar. De primer, quedem encisats per l’atmosfera que s´hi respira: L’espai escènic de Margherita Mantovani és un tros d’ecosistema que projecta un ambient a mig camí entre la malenconia dels arbres que l’habiten i l’onirisme del lloc on voldrien créixer. Al centre, un banc transparent que empresona i capgira les ganes de fer bona ombra. I la música de Cesc X. Mor contribueix a assegurar-hi el seu hàlit de misteri poètic. No sabrem si somiem el neguit d’un trio d’amants incapaços d’estimar-se o si bé es tracta d’una intriga sobre voyeurs a punt de tocar-se.

Les paraules de Marc Artigau i Queralt formen frases capaces de localitzar punts de trobada d’una història hitchcokiana (que uneix amb decisió “Rear window” i “Vertigo”) sobre la fascinació i el fetitxisme. I esdevenen paràgrafs consistents els que defineixen els dos personatges més passius: l’obsessiu Llorenç, encegat pels raigs lunars, que crema de passió l’expectant Alba. Les escenes que els relacionen creen una relació creïble i suggeridora entre ambdós. El text també apunta punts de partida prometedors (la tercera en discòrdia i el seu accident terrorífic) que no arriben a créixer bé per l’artificiositat en què cau l’autor i l’entossudiment de voler lligar caps (els vertaders vincles de tots tres) on haurien d’haver volat sense por seguint la seva ambigüitat.

El director Aleix Fauró aconsegueix polir una mica els defectes de la dramatúrgia amb els moments coreogràfics de la seva posada en escena: La presentació del personatge de la Lluna és hipnòtica per la seva màgia i bellesa. Els moviments compassats d’ella mateixa i de l’Alba con si fossin una mostren una sensibilitat rellevant. El diàleg que, ensems, fusiona dos fent alternar a tots tres actors és d’un ritme excepcional. A més, Aleix aconsegueix una escena de gran delicadesa: la d’amor entre el Llorenç i l’Alba, per la tendresa compartida de les mans d’ell i la mirada d’ella que gairebé obliden qui és el vertader objecte del desig. Malgrat tot això, Fauró s’enfonsa intentant guiar els actors en termes generals: Cap dels tres no fa clorofil·la per culpa de la seva escorça rígida.

Per Juan Marea

“Arbres” es representa a la Sala Beckett de Barcelona fins al 30 de noviembre.
http://www.salabeckett.cat/archivo/arbres-de-marc-artigau-queralt-direccion-aleix-fauro

Crítica teatral: Vells Temps, en la Sala Beckett.

Vells temps_sala beckettUna obra de teatro siempre tiene algo que decir al público. Una vez que se alza el telón, metafóricamente hablando, porque ya casi nunca se levantan, se inicia una conexión entre la obra y el espectador que perdura, de una forma u otra y normalmente con altibajos, hasta el final de la representación. Si además, Harold Pinter está en el meollo, está conexión se transforma es un estado en el que la obra fluye atrapando al espectador en una tela de araña escénica que se apodera de él hasta el final de la función. Algo que podemos apreciar en Vells Temps, obra programada en la Sala Beckett en el marco del Festival Grec 2014, dirigida por Sergi Belbel e interpretada por Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel.

El matrimonio formado por Kate (Míriam Alamany) y Deeley (Carles Martínez) recibe la visita de Anna (Sílvia Bel), una amiga de juventud de la primera. El reencuentro de las dos mujeres les permitirá rememorar los viejos tiempos, cuando ambas trabajaban como secretarías; compartían piso en Londres y llevaban una vida de trabajo y ocio recorriendo las plateas de los mejores teatros de la ciudad. A medida que ambas mujeres evocan el pasado Deeley comienza a sentir celos de una relación antigua pero intensa que, al parecer, se entrelaza también con sus propios recuerdos.

La Sala Beckett se anima a programar Vells temps, un Pinter que tiene que ver mucho con la memoria, el teatro y el cine (musical) y con una tempestiva relación amorosa a tres bandas. La estructura de la obra sigue el modelo pinteriano de la llegada de un extraño a un espacio y/o realidad a la que no pertenece, como pudimos ver este año en obras como L’encarregat o Terra de Ningú. Una vez que este elemento externo hace acto de presencia la realidad queda, de alguna forma, afectada, un efecto del que seremos consciente a través de la conversación que mantienen los tres protagonistas y que girará en torno al pasado, lo que moverá a un duelo dialectico entre Deeley y Anna por demostrar quién tiene más ascendencia personal sobre Kate y nos hará evidente la naturaleza efímera y sutil de la memoria y de los recuerdos.

La obra se construye, además, en un espacio y un tiempo escénico que se confunde a lo largo de la representación. Al espectador le costará distinguir si lo que pasa sobre el escenario se está produciendo en el presente o se produjo en el pasado, algo que se complica aún más al referirse los tres protagonistas a los mismos hechos con recuerdos diferentes y algo distorsionados. Lo que va dando forma a un limbo escénico en el que la realidad y los recuerdos se atropellan unos a otros, obligando al espectador a intervenir y darles forma.

Por encima de este fluir de situaciones y recuerdos la obra nos habla de las relaciones y más concretamente de las relaciones de pareja, tanto aquella formada por Kate y Deeley como la que mantuvieron, supuestamente, Kate y Anne cuando eran jóvenes. Asimismo, el teatro también estará muy presente en la representación, ya que los personajes femeninos recordarán a lo largo de la obra su asistencia a los espectáculos de teatro y danza del antiguo Londres y los protagonistas se lanzarán a canturrear en un momento de la obra algunos éxitos del teatro musical.

La propuesta cocinada por la Sala Beckett está diseñada para darle a la obra la naturaleza fantasmagórica que un Pinter requiere. El escenario está constituido por una extensa plataforma elevada que se apodera de uno de los extremos largos de la sala, ocupada tan solo por una serie de ventanas, dos sofás-cama y una butaca, ubicados sobre el escenario de forma triangular, una representación física del triángulo amoroso existente (o que existió) entre los tres personajes. Estos están interpretados por Carles Martínez (Deeley), Míriam Alamany (Kate) y Sílvia Bel (Anna). El primero oprime a su personaje para darle una solidez a veces exquisita; la segunda interpreta un personaje que a veces parece que no esté sobre la escena, un hecho del que se nos habla en la propia obra y la tercera encarna a una mujer elegante y atractiva que parece que quiere recuperar algo de su pasado.

Sergi Belbel lleva a cabo una destacada dirección de actores que provee a sus interpretaciones de esa neblina adecuada para una obra-situación de Pinter, y da forma a una representación donde el presente y el pasado se mezclan irremisiblemente y en la que, como afirma uno de los personajes “hay cosas que recuerdas aunque puede ser que no hayan pasado nunca“. Algo que tendrán que descubrir cada uno de ustedes, hilvanando todo lo que se dice y todo lo que se hace sobre el escenario de la Sala Beckett. Un auténtico reto teatral.

Vells temps” se representa en la Sala Beckett del 2 al 27 de julio de 2014.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Sergi Belbel
Traducción: Joan Sellent
Interpretación: Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y la Sala Beckett / Obrador Internacional de Dramatúrgia

Horarios: de martes a sábado a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 75 minutos
Idioma: catalán
Precio: 20 €
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Jorge Pisa Sánchez

Novetat discogràfica: Fruits del teu bosc, de Renaldo & Clara

fruitsdelteubosc

L’escena musical catalana segueix incorporant noms nous a les seves files, i un dels darrers grups en sumar-s’hi són els lleidatans Renaldo & Clara, que acaben de publicar Fruits del teu bosc, el seu primer disc, tot i que no podríem parlar d’uns debutants inexperts: el seu nom ja fa temps que sona gràcies als seus anteriors EPs i als concerts que han ofert en diversos festivals d’anomenada, com ara el BAM o el Faraday. Ara, però, confien que la seva proposta tingui una bona rebuda per part del públic al mateix temps que es preparen per a defensar el seu primer LP en directe, que presentaran el proper dimarts 11 de març a la Sala Beckett de Barcelona dins el cicle “Els dimarts em sentiràs”.

El segell evident de Renaldo & Clara –nom que van prendre de la pel·lícula dirigida i protagonitzada per Bob Dylan l’any 1978– és la veu dolça de Clara Vinyals, autora també de les lletres de les cançons del grup, que en els seus inicis actuava en format trio –amb Víctor Ayuso i Hugo Alarcón– i que les incorporacions de Jordi Reixach “Mante” i Eric Herrera han convertit en quintet. I és amb aquesta formació definitiva quan els ha arribat l’estabilitat i han consolidat el seu estil, un so melancòlic inspirat en el folk britànic dels anys 70 i el Donosti Sound, amb qui Vinyals admet compartir la manera d’entendre el pop.

Els components del grup Renaldo & Clara
Els components del grup Renaldo & Clara

El grup va viatjar fins a Sant Sebastià per a enregistrar Fruits del teu bosc, on van trobar un estudi que els permetés tocar els cinc junts i, així, oferir una sonoritat més propera al directe; allà, amb Víctor Ayuso exercint de productor, van donar forma a les cançons que inclou l’àlbum, nou temes de melodies senzilles amb què Renaldo & Clara aconsegueix crear una atmosfera carregada de melancolia, l’embolcall ideal per a vestir unes lletres que parlen d’aquelles contradiccions emocionals que formen part de cadascun de nosaltres. Els dies s’allarguen, Veueta, Migradors o Gira-sols, escollit com a primer senzill, confirmen que les expectatives creades per la crítica sobre ells no eren de cap manera exagerades, i de ben segur que ho demostraran en la gira de presentació del disc: el 16 de març al Cafè Metropol (Tarragona); el 29 de març al Cafè del Teatre (Lleida); i el 4 d’abril a La Impremta (Girona).

Títol: Fruits del teu bosc
Autor: Renaldo & Clara
Edició: Bankrobber
Data de publicació: Març 2014
Preu: 15,00 €
Més informació: https://facebook.com/Renaldo-Clara

“Pulmons” a la Sala Beckett: Intel·ligència artificial

Avui dia, portar un fill al món representa abocar-hi 10.000 tones de CO2. I això és una gran responsabilitat. Com assumir-ho si som parella i no volem apartar-nos del ramat de les bones persones? Doncs segons el dramaturg Duncan Macmillan mitjançant una conversa inacabable. Només així arribaríem a implicar-nos-hi prou. Perquè la presa d’una decisió d’aquest tipus demana el seu temps, i una anàlisi exhaustiva de tu i de mi i de tot el que ens envolta. Ah, sí! Se m’oblidava: de nosaltres també.

La neurosi d’una parella jove en constant discussió esdevé aquests dies a La Beckett matalàs d’una banda confortable; de l’altra, exasperant. El reconeixem ràpidament com el símbol del niuet de l’amor i somriem quan els seus protagonistes el construeixen amb els seus projectes de futur. No triguem, però, a recordar que potser sigui un pèl dur quan ens hi estirem plegats. Però l’efecte en cadena dels diversos episodis de la convivència ens arrenca les riallades més primàries i llavors ens relaxem. A la fi, comprovant que el combat dialèctic no acaba mai (no hi ha llençols protectors per als personatges de la destrucció implacable de la unió familiar), callem davant la guerra de coixins d’aquesta parella prototípica i fàcilment intercanviable per nosaltres. I Macmillan, llavors, que vol que tornem al Planeta Tou Dels Somnis Meravellosos, canta de nou una cançó de bressol a còpia d’ajuntar novament les seves criatures.

 

La directora d’aquest celebrat “dormitori”, Marilia Samper, veu aquest parell “aturats en el fragment de vida etern i esgotador en què s’imposa prendre una decisió”. I ens els presenta amb generositat. L’empatia nostra amb ells és instantània: la frescor dels seus trets, la previsibilitat de les seves accions, l’amenitat d’una història farcida de moments quotidians hilarants i infernals (a una espectadora se li escapa un “què cabró!” dedicat al protagonista quan confessa a la seva companya escènica el seu pecat d’infidelitat), i dos actors amb gràcia (Carlota Olcina eficaç com a gata maula inevitablement femenina; Pau Roca adequat com a mascle postmodern perdut).

Però aquests “pulmons” no passen de ser una distracció convencional: Els manca inspirar més mala llet en el joc escènic. Ni els actors se senten prou segurs amb les seves interpretacions, ni aconsegueixen treure’ns de polleguera perquè són (i ho saben) tan bufons! La caricaturització del seu perfil hauria d’anar més enllà de la multitud de paraules que vomiten. D’aquesta manera, aconseguirien deixar-nos sense alè. I, plegats, nosaltres i ells, expirar la vida real que aquest teatre demana.

 Per Juan Marea

“Pulmons” es representa fins al 9 de febrer.
http://www.salabeckett.cat/arxiu/pulmons-de-ducan-macmillan-traduccio-de-carme-camacho.-direccio-marilia-samper

ImageDe quin cantó dormirem?

“Consell Familiar” en la Sala Beckett: Mayoría más que absoluta

Estamos salvados.
Por fin un remedio infalible a los conflictos familiares.
Basta con saber organizarse, establecer una normativa a medida y ejecutarla.

Despleguemos ahora tan eficaz programa.

En primer lugar, Cristina Clemente redacta un texto de desarrollo impecable por cuanto, siguiendo la pauta de una estructura clásica, articula con oficio y arte una presentación del conflicto argumental (cómo una familia burguesa encuentra el equilibrio doméstico a costa de institucionalizarse como equipo extremadamente funcional), forma un nudo tan fuerte como desasosegante (el cuestionamiento del orden establecido por parte del miembro rebelde del grupo) y resuelve (algo precipitadamente, eso sí) un desenlace no por previsible poco coherente, y en resumidas cuentas certero (el elemento externo será el que ajusticie definitivamente tan hermético clan).

Luego llega el inquieto Jordi Casanovas, que firma una dirección sabia, ágil y eficaz. En sus manos, este “Consell Familiar” vibra en todo momento dentro de la armonía escénica, convirtiendo el chispeante verbo de Clemente en espectáculo cómico de primer orden: La sutileza de la puesta en escena, el ritmo con que va creciendo la intriga y la música que enfatiza su naturaleza de comedia ribeteada de un cariz esperpéntico suman un divertimento que aparta de su lado la banalidad y potencia la inteligencia crítica.

La ejecución es directamente atribuible a un reparto de actores en gracia (contenidos, compenetrados) y graciosos (en la palabra y en la expresión gestual). Un Pere Ventura irresistible en su autoritarismo demócrata; una Lluïsa Castell pasiva agresivísima pero también zumbona y seductora; una Georgina Latre encantadora como ingenua rebelde; un divertido Pep Ambròs, nini cuyo desquicio e ímpetu juvenil se adueñan de algunos de las réplicas más resultonas de la función; y un oportuno Marc Rius como Mesías Redentor que viajando en patera de Lufthansa no solo consigue los papeles sino que llega a dejar sin los suyos a la familia de acogida.

Afrontando el final de esta crónica, ya podemos desvelar cuál es la receta anunciada: la transformación en clase política del grupo social de convivencia. Solo así se consigue la felicidad en el hogar. Y no vale votar en blanco…

Por Juan Marea

 Image

Que gane el peor.

 

“Consell Familiar” se representa hasta el 4 de enero.
http://www.salabeckett.cat/?set_language=ca

Marc Angelet, autor y director de “Ego”: “Todos sabemos que nos miran.”

No es profeta. Pero sí un observador despierto. Y el resultado de sus pesquisas está a punto de invadir nuestras pantallas individuales.

marc-angelet¿Qué es “Ego”?

Es varias cosas: un “thriller”, una comedia y, al mismo tiempo, una aplicación de teléfono móvil que propone al usuario pequeños retos. Esa aplicación llega a causar la desconexión y posterior muerte de un montón de personas y quería contar el proceso que les lleva a eso.

¿Qué ventajas e inconvenientes tiene esa aplicación particular?

Todos tenemos deseos que nunca nos atrevemos a llevar a cabo. Son miedos e inseguridades sin los cuales viviríamos mucho más felices. “Ego” te permite tirarte a la piscina, romper las barreras que te impiden actuar. Para ello, te propone empezar a jugar con él hasta crearte una adicción y conseguir que dejes de decidir por ti mismo cediéndole su voluntad.

Uno de los personajes de la obra dice que lo que deseamos no es siempre lo que queremos.

Deseamos muchas cosas en la vida pero, cuando las tenemos, nos damos cuenta de que una gran parte de esas fantasías hubiese sido mejor no haberlas realizado. Cuando al hacerlas te das cuenta de que eran mucho más sencillas de lo que parecían, quieres más. Y ahí empieza el peligro.

Ha pasado tiempo desde que el ordenador “HAL 9000” de “2001: Una odisea del espacio” (Stanley Kubrick, 1968) controlara los sentimientos humanos. Ahora tú das un paso más allá.

“Ego” es una especie de Pepito Grillo que te dice lo que tienes que hacer porque te conoce mejor que tú mismo. Sabe lo que deseas y te anima a probarlo. La tecnología nos supera y eso es un hecho. Quise acabar la historia diciendo que quien manda es “Ego”. Y por eso la misma aplicación decide cuándo se acaba la obra. Lo interesante de nuestra propuesta es que cuando el espectador acaba de verla se pregunta si se bajaría o no una aplicación así. Yo lo haría seguramente.

Reflejas el peligro de las formas de comunicación actuales.

Estamos en un momento en que la tecnología va a tal velocidad que se instala en nuestras vidas antes de que podamos conocer su dimensión ético-moral, si es positiva o negativa y las consecuencias que ello pueda tener. Nosotros la creamos pero, paradójicamente, nos quedamos detrás. Después de llevar un tiempo usando todos Facebook, sabemos que el Sr. Barack Obama y la NSA (la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos) nos controlan a través de las fotos que colgamos. Las redes nos hacen la vida más cómoda pero dejamos en ellas mucha información sobre nosotros de la que no somos conscientes. Todos sabemos que nos miran y, aun así, jugamos. Estamos inmersos en este mundo y no podemos salir de él.

¿De dónde surgió esta obra?

La Sala Flyhard me la encargó y, como asiduo espectador que soy de su programación, quise hacer una comedia que se moviera en esa línea.

Los personajes están bien definidos pero son estereotipos.

La comedia exige unos personajes que desempeñen unos roles muy claros desde el principio. Tenemos a un policía duro, al “friqui”, al tío indeciso y a la chica estudiosa pero que se descontrola. Así, cuando la aplicación protagonista entre en acción, el espectador sabrá perfectamente cómo afectará a cada uno de aquellos.

Por una parte, cuentas una investigación policial. Por otra, los hechos que la motivaron. Eso hace que la obra sea muy ágil.

Como autor, me gusta superponer planos de tiempo mediante el flash-back, propio del lenguaje cinematográfico. Me parece fascinante que en el breve espacio de tiempo que dura la representación puedan transcurrir días, años…de ficción. Así, el público se ve obligado a estar muy atento a lo que pase.

También incluyes referencias culturales muy cercanas.

Quería que el espectáculo pasase hoy y en el barrio de Sants de Barcelona, donde también está situada la Sala Flyhard. ¡En un “pequeño garaje” de aquí va a ser donde se produzca este “Fin del Mundo”!

¿Qué es el teatro para ti?

Una forma de expresión muy rápida, muy directa. Es inmediatez, como de empezar a parir cosas. Al mismo tiempo es un juego…

Recomiéndame una obra de teatro que hayas visto recientemente.

Este no es un lugar adecuado para morir” de Albert Boronat que estuvo en la Sala Beckett de Barcelona el pasado mes de septiembre. Es una maravilla.

¿Cómo curamos la adicción al teléfono móvil?

 No sé. Dímelo tú porque yo estoy enganchado…

Tengo la respuesta. Pero entonces se interpone el zumbido de mi dispositivo.

por Juan Marea

“Ego” se representa hasta el 30 de diciembre.
http://www.flyhard.org/?p=3636

“Ego” de Marc Angelet: Sin vela en este entierro.

Ya no necesitamos imaginar. Nos lo recuerda continuamente el Avance Tecnológico con la creación de mundos artificiales paralelos.

¿Para qué dar forma a los sentimientos? El Consumismo los lava, plancha, dobla y precinta para que podamos llevárnoslos bien envueltos después de haber aceptado pagarlos en cómodos plazos.

El teatro, que afortunadamente no pierde comba, recupera su misión de denuncia y para no ser desterrado de pleno por sus adormilados destinatarios nos está acostumbrando a tomar conciencia de todo ello sin hacer mucho ruido.

Después de los interesantes complots mediáticos de “George Kaplan” en la Sala Beckett, y de los felices escarceos sentimentales de “Smiley” a golpe de “uasap”, ahora llega a la Sala FlyhardEgo”, una “comedia tecnológica” que no contenta con mezclar con soltura humor y suspense a ratos escalofriante, logra trascender su condición de digno entretenimiento. Y lo hace gracias a la habilidad del autor Marc Angelet para tratar un tema tan preocupante como apasionante hoy día: La progresiva vampirización del ser humano por los medios de comunicación virtuales inalámbricos (seguro que ya sabéis a qué me refiero) a la hora de dirigir el rumbo de su vida.

TEATRE_BARCELONA-EgoOriol Casals y Xavi Francès a punto de disolverse.

Con “Ego”, no solo entramos en un ameno encuentro entre un encantador “freak” (celebrado Xavi Francès), la sabionda novia de su socio y el desequilibrado policía encargado de investigar la desaparición del tercero en discordia. Además (y aquí radica el gran logro de esta propuesta), “Ego” tiene como gran leitmotiv una letal aplicación informática impulsora de la trama, conquistadora del ritmo, dueña absoluta del espectáculo y casi abductora final de los atentos espectadores bajo una cómplice atmósfera inquietante que roza con ingenio la incomodidad.

Angelet estructura su juguetona pieza a base de ir superponiendo los diferentes tiempos narrativos y cuando pasado y presente se confunden la obra alcanza sus momentos más estimulantes por su notable ensamblaje. La propuesta, no obstante, se inclina hacia la comercialidad convencional (lícita y meritoria también), que resta singularidad al todo. A ello coadyuvan la oportunista pero eficaz inclusión de escenas de agradable eco “retro” (Francès cantando con el Dúo Dinámico; el flash-back como superhéroe felador del impávido desaparecido) y los guiños a unos personajes caricaturizados con gracia (el malo es “periquito”; el único personaje femenino es listo pero ligero de cascos). No tan acertada resulta la dirección de actores, algo apagados y con interpretaciones poco matizadas, y el desarrollo de la historia acusa ciertos desajustes en el ritmo. Pero nada de ello ensombrece la contundencia del mensaje: Para ser alguien tienes que dejar de ser. Pon un teléfono inteligente en tu vida y ya no tendrás que latir más.

 Por Juan Marea

ImageCuatro egoposeídos

“Ego” se representa hasta el 30 de diciembre
http://www.flyhard.org/?p=3636

Crítica teatral: George Kaplan, en la Sala Beckett.

George_Kaplan_en_la_Sala_Beckett_de_Baracelona_Festival_GrecSi les he de ser sincero una de las propuestas del Grec que más me ha interesado este año ha sido George Kaplan, representada en la Sala Beckett, una obra de Frédéric Sonntag que con un toque juvenil y espontaneo nos habla de la comunicación, de los intentos de comunicar y de las tentativas de apropiarse de la información y retorcerla con el objetivo de favorecer intereses privados. En resumen, una obra inserta inteligentemente en el gran debate que ha generado el desarrollo de la comunicación propiciado por los avances tecnológicos, y la potenciación de los sesgos y filtros que sufre la información “objetiva” que consumimos a diario a través de los medios de comunicación convencionales, internet y de un cada vez mayor número de dispositivos.

George Kaplan nos habla de todo ello y la hace de una forma eficaz e inteligente, algo que se ha de agradecer a su autor Frédéric Sonntag y a la producción de la Sala Beckett. La obra está dividida en tres escenas relacionadas entre sí por un nexo que no es otro que el nombre propio que da título a la obra, George Kaplan, que hace referencia al film Con la muerte en los talones, uno de los grandes clásicos dirigidos en el año 1959 por Alfred Hitchcock y que narraba las intrigas que experimentaba Roger O. Thornhill (Cary Grant) al ser confundido con George Kaplan, una identidad falsa utilizada por la CIA en una investigación de contraespionaje.

Esta excusa permite a Sonntag presentarnos las citadas tres escenas: la primera la de un grupo vinculado al movimiento 15M llamado George Kaplan que pretende, aunque sin demasiado éxito, crear un movimiento de contestación social, económica y política a nivel mundial; la segunda nos traslada a la sede de trabajo de una organización en la que diversos guionistas y un novelista están trabajando en la creación de una trama construida a partir de un nombre clave, George Kaplan; finalmente en la última escena un grupo de poder al estilo Bilderberg intenta apoderarse o más bien de adaptar una amenaza comunicativa inminente llamada George Kaplan, para utilizarla como arma o cortina de humo con la que impulsar sus propios intereses.

kaplan 12La obra adopta el estilo de una tragicomedia, una obra de carácter realista que reflexiona sobre la comunicación y el uso de la información que hacemos cada uno de nosotros y, claro está, también las grandes organizaciones y grupos de presión. En ella la primera escena, la más cómica, nos muestra el esfuerzo infructuoso de un grupo activo de base indignada para llegar a un mínimo de consenso para desarrollar su proyecto revolucionario. Impagables algunas de las situaciones que nos recuerdan, sin duda, las imágenes del 15M y sus inacabables asambleas que llevaba o han llevado a más bien poco. Algo descriptivo de un movimiento en fase de configuración pero que parece preñado de futuro.

Por el contrario la segunda y sobre todo la tercera escena nos advierten del peligro que corre el mundo debido a las ansias y a los ingentes medios a disposición de los grupos de poder que les permiten apropiarse y hacer fluir la información para controlar, de hecho, nuestra percepción de la realidad. Una amenaza que tiñe cada vez más de oscuridad la información que nos llega a través de los medios de comunicación.

El objetivo se consigue con un texto contundente y actual en el que están presentes los miedos y la desconfianza del propio autor, que consigue hacer llegar al público. A ello ayuda un montaje ágil en el que una gran mesa de reunión y algunos pocos complementos más modelan una realidad escénica en constante mutación y unos actores que de forma camaleónica van adoptando diversas personalidades y roles a lo largo de la representación. Cada uno de ellos tiene su momento para mostrar ya sea su veteranía, este es el caso de Jordi Figueras o Sandra Monclús, o su frescura y sus capacidades, como en el caso de Sara Espígul, Borja Espinosa o Francesc Ferrer, lo que conforma una actuación coral de primera.

George Kaplan nos plantea una cuestión árida y problemática relacionada con la comunicación y con los flujos de información, una cuestión que sin duda da forma a la era digital en la que vivimos, y que si bien posibilita grandes logros en todos los ámbitos también permite la usurpación y el dominio por parte de aquellos con menos escrúpulos pero mayores posibilidades. Un acierto sin duda de la Sala Beckett y del Festival Grec y un éxito basado en lo actual e idóneo de la temática que aborda y que si lo pensamos bien nos afecta a todos, de una forma u otra.

George Kaplan” se representa en la Sala Beckett del 4 al 28 de julio de 2013.

Autor: Frédéric Sonntag
Traducción: Carles Batlle
Dirección: Toni Casares
reparto: Sara Espígul, Borja Espinosa, Francesc Ferrer, Jordi Figueras y Sandra Monclús
Escenografía: Luis Martí y Paula Bosch
Vestuario y caracteritzación: Gimena González
Iluminación: Luis Martí
Espacio sonoro y visual: Ramon Ciércoles y Mar Orfila
Producción: Sala Beckett/Obrador Internacional de Dramatúrgia, Grec 2013 Festival de Barcelona y Theater Konstanz (Alemania)

Horarios: de martes a sábado a las 21:30 horas; domingos a las 18:30 horas.
Precio: 20 €
Duración: 1 hora y 35 minutos
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Solfatara de la Compañía Atresbandes: Erupciones jubilosas

 

Aviso para espectadores: La personas somos como volcanes. Algunas entran en erupción. Otras permanecen inactivas por los siglos de los siglos. A la sazón, vamos a ponernos cerquita y así nos impregnaremos con sumo gusto de la lava escénica de la compañía “Atresbandes”. Porque su espectáculo (fraguado en Can Felipa de Barcelona, exquisitamente abrillantado en Birmingham y Kosovo y ahora de enhorabuena en la Sala Beckett) es vibrante, ocurrente y elegante.

Saben jugar en el espacio. Su entusiasmo es contagioso y, además, como tienen ese carisma difícil de encontrar, al instante de presentarse ya queremos irnos a su casa. Aunque poco después vayan a darnos con la puerta en las narices. A pesar de que la trama se agote a los pocos minutos. Tampoco es impedimento que alarguen algunos gags hasta la saciedad (de tanto oír hablar del milhojas, no solo lo olimos sino que se ha convertido en uno de nuestros platos favoritos; y la escena de la cena en la que los anfitriones no tienen nada que ofrecer a sus invitados nos proporciona una digestión ligera y deliciosa).

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Te estoy amando locamente pero nunca lo admitiré.

La historia es más o menos la de siempre: Si tienes pareja, no hace falta que te la cuente. Si no la tienes, tomarás apuntes. En cualquier caso, cuando entre tú (un Miquel Segovia dinámico, ágil, encantador) y el otro (Mònica Almirall versátil, sacando las uñas para sufrir después indefensa) se interpone tu subconciente (chispeante Albert Pérez Hidalgo, bajo un pasamontañas que no solo no reprime su talento cómico sino que la realza), emerge triunfal el triángulo amoroso más puntiagudo. Y en esta ocasión, además, las ganas de que nos lo claven.

Porque los tres actores se sitúan en estado de gracia casi permanente. Y se deslizan del desenfado a la tragedia, del humor absurdo a la violencia doméstica con una frescura muy inquietante. Sus manos se cruzan; sus labios se golpean; sus genitales se penetran; sus cuerpos son plural ejemplar cuando entran en contacto. Y nos inyectan una vitalidad poco habitual. Su expresividad gestual es casi milimétrica. Su discurso, preciso. Y la belleza que construyen (el momento en que uno de ellos toca un piano aparecido tras una cortina de humo es conmovedor), hermoso cráter al que nos asomamos generosamente.

 por Juan Marea

Sala Beckett
c/ Alegre de Dalt, 55 bis, de Barcelona
del 8 al 26 de mayo
horario: de miércoles a sábado a las 21.30 h; domingos a las 18.30 h
precio: 20€; miércoles y jueves, 15€
dirección, dramaturgia e interpretación: Mònica Almirall, Albert Pérez Hidalgo y Miquel Segovia
diseño de luces: Aitor Larrea
duración: 1 hora