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Crítica teatral: Les bruixes de Salem, en el Teatre Grec

El Festival Grec 2016 inició el pasado 1 de julio su singladura estival programando en el Teatre Grec Les Bruixes de Salem, la versión de la obra de Arthur Miller dirigida por Andrés Lima que pretende hacernos reflexionar acerca de la caza de brujas y sobre el uso de la represión por parte del poder establecido.

Las brujas de Salem, alude a un episodio de histeria colectiva registrado en Salem (Massachusetts) en 1692. Una pequeña comunidad rural con unas normas religiosas y de conducta especialmente estrictas se ve sacudida por un rumor: una de las chicas del pueblo es víctima de un maleficio. La sospecha de que hay brujas en la comunidad y los enfrentamientos entre colonos por la posesión de tierras acabarán causando la cruel condena a muerte de cerca de veinticinco personas, la mayor parte de ellas eran mujeres”.

El Grec comienza con uno de sus platos fuertes, ya sea por el centenario del nacimiento de Arthur Miller celebrado el año pasado, por la fuerza de un texto que examina la caza de brujas, tanto la histórica y religiosa como la anticomunista llevada a cabo en los EE.UU. en los años 50 y por el reparto de la obra, en el que destacan, entre otros, Lluís Homar, Borja Espinosa, Nora Navas, Carles Canut, Albert Prat y Carles Martínez.

La obra se enmarca en un Festival Grec que desde hace años muestra un manifiesto adn político, nada de extrañar en un momento en el que tanto España como el resto de Europa aún siguen sufriendo las consecuencias del desenfreno político y económico de los últimos años. Y pretende llegar al espectador con un historia intensa de la que, sin embargo, no se ha sabido extraer el máximo provecho.

Les bruixes de Salem
Nada que decir sobre el autor y el texto, excepto evidenciar la valentía de Miller a la hora de criticar la represión macartista en el mismo momento en que esta se estaba produciendo, y la composición de una obra que nos relata un episodio histórico (bajo un tamiz teatral) ocurrido en los EE.UU. del siglo XVII, en el que el miedo, la mentira y la represión turbaron la paz de una comunidad religiosa puritana. Miller además, compuso un texto con una honda intensidad teatral y con múltiples aristas argumentales que se manifiestan sobre el escenario. La adaptación de Andrés Lima ha enriquecido en parte la representación del texto, sumando referencias a la vida de Miller y a la voluntad existente en la escritura de la obra.

Aún así, la propuesta peca de una sobrada extensión (150 minutos sin descanso) y sobre todo de una falta de tono en gran parte de la representación, hecho este que solo se soluciona, en parte, en la segunda mitad de la obra. Parece, pues, que ni la dirección ni el esfuerzo de los actores han podido evitar una falta de “espíritu” en una obra que justamente reposa en ese punto. A esto se suma algún que otro error de casting en casos como el de Carles Martínez, que no hace creíble su personaje de inquisidor arrepentido, y sobre todo del elenco más joven, en el que Albert Prat, Anna Moliner o Nausicaa Bonnin parecen no estar a la altura de lo que exigen sus personajes, en algunos casos claves para comprender el verdadero trasfondo del relato.

La escenografía, aunque muestra fuerza creativa, es algo confusa en los primeros actos de la obra, en los que al público le puede costar situarse espacialmente. La cosa cambia a mejor con la llegada de Lluís Homar a escena. Si en los primeros actos Homar ejerce como mero presentador de la obra, en la segunda parte se incorpora en el relato dando vida al gobernador de la provincia y principal juez en el caso. Es en este momento en el que la obra alza el vuelo y podemos observar lo inquino de cualquier inquisición y el grado de bajeza y de sugestión que el miedo pueden provocar en cualquier comunidad humana.

Sin embargo la obra no logra, salvo en algunas ocasiones, alcanzar la tensión dramática requerida, aunque sí que dispone de momentos en los que la angustia recorre, seguro, las vísceras del público presente, al confundirse sus miedos y sus juicios de valor con los que se nos plantean sobre el escenario.

Aún así, Les Bruixes de Salem no deja a nadie indiferente a la salida del teatro, algo que nos demuestra que los clásicos siempre hablan, de una forma u otra, con nosotros y nos hacen reflexionar sobre realidades que aunque aparentemente alejadas de nuestro tiempo, nos amenazan desde los profundos abismos del miedo y la pasión humanas.

Les bruixes de Salem” se representa en el Teatre Grec del 1 al 5 de julio de 2016.

Autoría: Arthur Miller
Dirección: Andrés Lima
Traducción: Eduardo Mendoza
Interpretación: Lluís Homar, Borja Espinosa, Nora Navas, Nausicaa Bonnin, Carles Canut, Albert Prat, Carles Martínez, Míriam Alamany, Carme Sansa, Miquel Gelabert, Anna Moliner, Marta Closas, Joana Vilapuig, Núria Golla y Yolanda Sey
Música original: Jaume Manresa
Espacio sonoro: Jaume Manresa y Jordi Ballbé
Escenografía y vestuario: Beatriz San Juan
Caracterización: Toni Santos
Iluminación: Valentín Álvarez

Horarios: todos los días a las 22:00 horas
Precio: 18 – 30 €
Idioma: catalán
Duración: 150 minutos

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

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Crítica teatral: Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, en el Teatre Romea

Como suele ser habitual, aquellos disfrutes de los que más esperamos son los que habitualmente más nos decepcionan. Y este es el caso de Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, la obra de teatro estrenada en el Teatre Romea el pasado 16 de julio en el marco del Festival Grec de Barcelona, escrita por Alberto Iglesias y Mario Gas, dirigida por este último e interpretada en su papel principal por Josep Maria Pou.

Parece, pues, así, que la expectación que uno tiene por el estreno de una obra, las más de las veces juega en su contra. En este caso, a un plantel de primera y una temática interesante, se le sumaba su paso por el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y una escenografía que, a simple vista, suscitaba grandes expectativas. Pero parece que el resultado final recorre un sendero que no es el que uno esperaba transitar.

Sócrates será juzgado y condenado por sus conciudadanos tras haber denunciado la corrupción en Atenas y haber advertido sobre el papel supersticioso y manipulador de la religión oficial. Acusado de despreciar a los dioses y corromper a la juventud, se negó a huir, como le proponían sus discípulos, cuando fue condenado a ingerir una copa de cicuta. Y su muerte acabó convertida en una de las más famosas de la historia”.

La obra de Gas e Iglesias se convierte en el panegírico de un personaje histórico que renace sobre el escenario para recordarnos los males de la antigua democracia griega, y como corolario, los achaques y perversiones que envenenan a la nuestra. Pero el fresco escénico resulta ser demasiado frío y distante en la recreación del personaje. Sócrates se nos mostrará tan perfecto que se nos queda demasiado lejos, hecho este que impide a los espectadores familiarizarse con el protagonista e incluso con sus reflexiones.

A la obra además, le falta algo de ritmo y de profundización en el contexto histórico al que hace referencia. Sócrates se nos aparece en solitario, con sus ideas y reflexiones, pero separado, en parte de la realidad que le hizo ser Sócrates. Es de imaginar que esto es debido a la voluntad de facilitar la comprensión del público y de convertirla en una reflexión mucho más actual.

Asimismo la obra minusvalora a la mayoría de los actores que aparecen sobre el escenario. Tal como se desarrolla la representación, con dos a tres actores el esfuerzo interpretativo hubiera quedado más que completo. Y por último, la obra infrautiliza también el escenario, esto es, la disposición de los asientos de un espacio de reunión que debería enmarcar, al menos, un duelo dialéctico entre los diferentes personajes. Algo que el texto no apoya, ya que lo que presenciaremos principalmente son los monólogos de Pou-Sócrates, que se acaban imponiendo sobre todo lo demás. Toda una serie de yerros en la creación y la dirección que atenúan las posibilidades de éxito del proyecto.

Si hasta aquí he hablado, según mi opinión, de lo que no funciona en la obra, me toca ahora hablar de lo que sí que lo hace. Y en una primera acotación ha de quedar bien claro que las interpretaciones están a un nivel mucho más que notable, aunque esto tan solo se pueda decir de algunos actores, ya que los secundarios actúan tan poco que es difícil valorar su interpretación. Aún así, en varias ocasiones la representación es más académica que teatral, lo que no le hace sumar positivos a la obra.

En lo que respecta a las escenas, es digno destacar la defensa que Sócrates hace de sí mismo ante el tribunal, en la que se ha sabido reflejar la forma de razonamiento característica del filósofo ateniense, y la escena que protagoniza Jantipa (Amparo Pamplona), la mujer del Sócrates, uno de los escasos momentos que nos acercará al aspecto más humano del pensador griego.

Como ven, Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano no es lo que podría haber sido, sobre todo si tenemos en cuenta la valía de los profesionales que están encima y detrás del escenario. Aún así, la obra nos permite ser conscientes de que los problemas sociales, económicos y políticos a los que se enfrentaban los griegos de hace 2.500 años son, más o menos, los mismos a los que nos enfrentamos nosotros. Si bien, hemos de tener presente que Sócrates no solo culpaba a los políticos y a los codiciosos del mal gobierno de la ciudad, sino que acusaba a todos aquellos que consideraban la riqueza y la ostentación un objetivo vital superior que el de la búsqueda de la verdad, algo que, por desgracia, nos inculparía a la mayoría de nosotros en nuestra incapacidad para distinguir de forma egoísta, entre lo que es bueno para uno mismo y lo que es bueno para todos.

Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano” se representa en el Teatre Romea del 16 de julio al 2 de agosto de 2015.

Autor: Mario Gas y Alberto Iglesias
Dirección: Mario Gas
Reparto: Josep Maria Pou, Carles Canut, Amparo Pamplona, Pep Molina, Borja Espinosa, Ramon Pujol y Guillem Motos
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Txema Orriols
Espacio sonoro: Àlex Polls
Sastrería: Rosario Macías
Producción: Grec 2015 Festival de Barcelona, Teatre Romea y Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:30 y las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 90 minutos
Idioma: catalán
Precio: 18-28 €

NOTA CULTURALIA: 6
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Jorge Pisa

Crítica teatral: 1984, en el Almeria Teatre.

1984En los tiempos que corren, en los que la realidad se ennegrece debido a la deriva caótica por la que transita el Estado provocada por las continuas presiones del mercado, siempre es bueno disponer de elementos de reflexión social y política que permitan, a aquellos interesados, recapacitar sobre hacia dónde nos dirigimos. De ahí que la programación en el Almeria Teatre de la adaptación escénica de 1984 de George Orwell, una de las grandes novelas de ciencia ficción distópica y posiblemente la más conocida por el amplio público, sea una ocasión de disfrute y un acierto en sí mismo.

La compañía Gataro ha producido un espectáculo, basado en la adaptación de la novela realizada por Michael Gene Sullivan, de pequeño formato pero de brillante resultado en el que está presente toda la dureza y la inhumanidad que el texto original mostraba. La puesta en escena de Gataro opta por ir al grano de forma inmediata y nos relata la trama de la novela desde la óptica final de la misma, esto es, desde el interrogatorio al que es sometido Winston Smith (Andreu Rifé), el protagonista principal de la historia, al ser descubierto conspirando contra el régimen totalitario establecido por el Gran Hermano. A partir, pues, del interrogatorio iremos conociendo cuál es la realidad opresiva contra la que Smith y Julia (Savina Figueras), su compañera de lucha, han intentado rebelarse y cuáles son los acontecimientos que han llevado a ambos a tan desesperada situación.

Por el camino hacen aparición los componentes principales de la trama de la novela de Orwell, como el control omnímodo del Gran Hermano sobre la vida de los ciudadanos; la guerra continua como elemento coercitivo sobre la población atemorizada; la extinta lucha de clases establecida por el sistema; el control de la información o la función del lenguaje como elemento de sometimiento mental de los ciudadanos.

La composición de la obra es sencilla pero funcional y expeditiva. Lo primero que vemos al sentarnos en la butaca es un muro de hierro que nos oculta el escenario, como avisándonos de la dureza metálica de lo que veremos cuando el telón se alce. Una vez elevado este presenciamos el interrogatorio que sufre el protagonista que, encadenado y situado en una especie de depósito, será obligado a relatarnos con precisión todos sus crímenes. Su imagen, sucia aunque de tonalidades claras, contrasta con los grises y oscuros uniformes de sus interrogadores, una antítesis que se mantendrá a lo largo de la representación y que contrapone las ansias de libertad del arrestado y el brutal funcionamiento del Estado.

1984_claudiaserrahima2De esta forma nos es relatada la trama de la novela a partir de la propia declaración de Smith y de la re-interpretación de sus actos que llevan a cabo los propios interrogadores, una elección narrativa que aunque le da más fuerza visual a la narración despista inicialmente al espectador, al que le puede costar varios minutos situarse en la obra.

La adaptación de Gataro cuenta con caras conocidas en el reparto de la obra. El papel principal, el de Winston Smith, está interpretado por Andreu Rifé que aunque voluntarioso no acaba de transmitir todo el dramatismo que la situación requiere. Los interrogadores están encarnados por Lluís Canet, Tono Saló, Frank Capdet y Savina Figueras, que se encargan con destreza de poner un rostro cruel y desgarrador al sistema y de dar vida al resto de personajes de la novela. El broche, sin embargo, lo pone Carles Canut, cuya interpretación de O’Brien es fría e inhumana, como le corresponde a uno de los engranajes principales del Estado tiránico al que pertenece.

El resultado es una obra despiadada, como la novela, en la que el espectador llega a sufrir tanto por lo que pasa encima del escenario como por el camino que toman sus propias reflexiones. Aquí he de decir que volver a escuchar algunos de los terroríficos axiomas afianzados por la novela de Orwell en el momento socio-político que vivimos, asfixiados por una crisis económica y por la mentira y la corrupción que prolifera en la política, llega incluso a helar la sangre.

Una obra dura, sí, pero necesaria y de una calidad que impresiona tanto en su adaptación, en su traducción como en su composición, de aquellas que tan solo los teatros no tan grandes saben hacer, y en las cuales las ideas y la voluntad se imponen a los recursos a los que se tiene acceso. Una ocasión, además, para meditar sobre hacia dónde vamos y sobre si el Mundo Occidental, ese que a veces parece el velero insignia del bienestar a conseguir por el resto del planeta, ha evolucionado a mejor o tan solo ha perfeccionado las herramientas y las políticas que sus Estados ponen en marcha para controlar y dominar no tan solo el hacer de los ciudadanos sino también sus abruptas y a veces desganadas mentes.

1984” se representa en el Almeria Teatre del 18 de diciembre de 2013 al 12 de enero de 2014.

Autor: George Orwell
Dirección: Victor Alvaro
Adaptación teatral: Michael Gene Sullivan
Versión catalana de la adaptación: Lluís-Anton Baulenas
Reparto: Andreu Rifé, Lluís Canet, Savina Figueras, Tono Saló, Frank Capdet y Carles Canut
Escenografía: Victor AlGo
Iluminación: Quico Gutiérrez (AAI)
Vestuario y caracterización: Núria Llunell
Sonido: Jordi Bonet
Producción: Gataro

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 17:00 horas
Precio: 19 €
Idioma: catalán

Crítica teatral: Sí, primer ministre, en el Teatre Condal.

sim1651_1(1)Una de las claves del teatro y más en esta época de postmodernismo político, artístico y social, es la capacidad que tiene de transportar al escenario la realidad más cotidiana y azarosa, esperpéntica en algunas ocasiones, y examinarla desde múltiples y variados puntos de vista. Esto es lo que se ha propuesto el Teatre Condal con la programación de Sí, primer ministre, obra escrita por Antony Jay y Jonathan Lynn sobre el original que ellos mismos crearon para la popular serie televisiva del mismo título que se emitió en la BBC entre los años 1980 y 1988. Una sátira política dirigida por Abel Folk y que agrupa a la Focus-troupe (Joan Pera, Carles Canut i Ferran Rañé) a la que se suman Dafnis Balduz, Victòria Pagès i Marta Angelat.

La trama de la obra se desarrolla en lo que se podrían considerar las bambalinas del poder. El acuerdo económico que puede salvar a la Unión Europea está fracasando debido al individualismo egoísta de los diferentes países, con Inglaterra al frente, siempre reticente a actuar de forma conjunta con el continente, y más en materia económica. La única posibilidad de salvación es la propuesta del gobierno de Kumranistán relacionada con la explotación de sus enormes reservas de gas y la construcción de un gasoducto que una su país con Europa. Si bien las exigencias del embajador kumranistaní exceden con mucho las leyes y la moral occidental. ¿Accederá el gobierno inglés, liderado por el primer ministro Hacker, ante tales imposiciones? ¿Estarán los políticos ingleses a la altura de las circunstancia?

Abel Folk se pone al frente de un proyecto con una “denominación de origen” que promete entretenimiento y cargas de humor británico a discreción, no solo debido al buen hacer de sus autores sino también a la situación que describe la obra y a su actualidad, que vivimos día a día a través de los informativos. Sí, primer ministre se nos hace creíble porque la triste realidad, en este caso, supera la ficción.

Lo primero que nos sorprende es el decorado de la obra: una gran sala, la de la residencia de campo del primer ministro británico, con una decoración a la inversa donde se nos muestra una miríada de marcos de cuadros vacíos, que nos quieren avisar de lo hueca que está y ha estado siempre la actividad política. El juego de contradicciones se potenciará más tarde cuando, tras el entreacto, veamos como el decorado se ha invertido, que lo que estaba delante está ahora detrás, como materializando las vueltas y revueltas que la política obliga a dar a todo, principalmente a través del malsano uso de las palabras, con el objetivo de lograr sus metas.

_D3A2168(1)En el despacho del primer ministro inglés podremos ver de todo: despropósitos varios, mentiras, marketing, corrupción, rivalidades políticas, deshonestidad, tráfico de influencias… en resumen, lo que estamos acostumbrados a hallar en cualquier despacho en el que se haga política. Algo que nos recuerda, seguro, los sobresueldos de Bárcenas y de la cúpula del PP; los casos de corrupción cada vez más comunes tanto en la Comunidad Valenciana, como en las Islas Baleares, en Catalunya o en cualquier comunidad autónoma que se precie; las “presuntas” irregularidades económicas perpetradas por el Instituto Nóos, realidades todas ellas donde aflora la inmoralidad y la avaricia de nuestros representantes políticos, ya sean de un color u otro.

Pero no se piensen que Sí, primer ministre, es un drama inquietante y revelador, sino que, como les decía, es una comedia ácida y satírica, de aquellas que poseen dobles juegos, triples relecturas, gags continuos y un suspense cómico que se desarrolla a lo largo de la obra. Algo que no podía ser de otra forma conociendo la serie en la que se basa la obra y el saber hacer de sus artífices.

Sí, primer ministre representa, sin embargo, un cambio en relación a las obras “made in Pera”. Este es posiblemente su hándicap más pronunciado, ya que no está en la línea de lo que espera un fan del actor. El tipo de personaje y el humor interpretado por Pera en esta obra no es el habitual, hecho este que puede contrariar a los espectadores. Algo de esto se pudo observar el mismo día del estreno, al no producirse las habituales avalanchas de carcajadas que genera cualquier interpretación de Pera, y al constatarse que muchos de los gags de doble sentido típicamente británicos pasaban inadvertidos a la mayoría del público. Algo debido a las circunstancias propias del estreno pero también a una formalidad excesiva y a una ambientación que mantiene una toque demasiado británico para las latitudes catalanas en las que nos hallamos.

_D3A2487(1)Por el contrario, la obra está plagada de ese humor inteligente que se atreve con todo: con la mediocridad política encarnada en la persona del primer ministro (que diferente, verdad, de la realidad española!!); con la falta de decencia de los políticos, con el todo vale; con los juegos de influencia y los retiros de oro…

La obra requiere de un esfuerzo intenso por parte de sus actores protagonistas. Pera y Canut aportan su veteranía y su presencia para dar cuerpo a los protagonistas principales: el primer ministro amenazado por una realidad política que le supera, y el viejo halcón de la política y consejero principal de Pera. Dafnis Balduz y Victòria Pagès encarnan a los subalternos oficiales, si bien con algunos altibajos, como si no se acabaran de creer la indigna grandeza de sus personajes. Ferran Rañé da vida al embajador del Kumranistán, en un trabajo muy secundario, como el de Marta Angelat, que encarna a la directora general de la BBC, y que nos sirven para ser conscientes de las diferencias culturales existentes entre los países, a veces enriquecedoras y a veces no tanto, o de las sombrías e íntimas afinidades que mantienen la política y los medios de comunicación.

Sí, primer ministre se convierte, pues, en un ejercicio de autocrítica, y más en un país como el nuestro afectado por la crisis económica, y lo que es más triste, por la peste de la corrupción política general, que nos permite no obstante reírnos de nuestros propios males de la mano de la precisión del humor inglés, y de la amabilidad de la comicidad “made in Pera“, pero recuerden, en un registro que no es el suyo habitual.

Sí, primer ministre” se representa en el Teatre Condal del 19 de enero al 7 de abril de 2013.

Autores: Antony Jay y Jonathan Lynn
Versión y dirección: Abel Folk
Reparto: Joan Pera, Carles Canut, Dafnis Balduz , Victòria Pagès , Ferran Rañé y Marta Angelat
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Jaume Ventura
Vestuario: Laia Muñoz
Diseño de sonido: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Realización y edición audiovisual: Joan Riedweg

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 30,5 a 32 €.
Duración: 2 horas y 15 minutos, con 15 minutos de entreacto
Idioma: catalán

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Concurs: Sorteig de dues entrades dobles per a veure Burundanga al Teatre Principal de Terrassa.

Després de triomfar a la Sala Flyhard i a La Villarroel, Burundanga continua les seves representacions arreu de Catalunya, i arriba a Terrassa amb la intenció de continuar el seu idil·li amb el públic. Així, al Teatre Principal es podrà veure aquest vodevil d’humor blanc que barreja amor, terrorisme i la ‘burundanga’, amb Jordi Casanovas dirigint el text escrit per Jordi Galceran.

Burundanga explica la història de la Berta i la Sílvia, dues noies que, davant de l’embaràs de la primera, es pregunten si es pot tenir un fill amb algú de qui no te’n refies. D’aquesta manera, recorren a la ‘burundanga’, una droga que fa dir la veritat a qui la pren i que els permetrà interrogar sense entrebancs el pare de la criatura, en Manel. Per error, però, descobreixen que ell és un etarra en ple segrest. A partir d’aquí, el muntatge ens ofereix una bona quantitat de situacions còmiques, amb constants sorpreses, equívocs hilarants i situacions rocambolesques que ens faran riure estrepitosament.

Títol: Burundanga
Autor: Jordi Galceran
Direcció: Jordi Casanovas
Intèrprets: Carles Canut, Roser Blanch, Clara Cols, Pablo Lammers, Sergio Matamala
Escenografia: Sebastià Brosa i Eli Pérez
Vestuari: Albert Pascual
Il·luminació: Rubèn Taltavull
So: Jordi Casanovas

Concurs: Sorteig de dues entrades dobles per a veure Burundanga al Teatre Principal de Terrassa (28 d’octubre, a les 18 hores).

PROMOCIÓ FINALITZADA

Culturalia, en col·laboració amb el Centre d’Arts Escèniques de Terrassa (CAET), disposa de dues entrades dobles per a assistir a la representació de Burundanga del 28 d’octubre al Teatre Principal de Terrassa (18 hores). Per a participar en el sorteig només has de respondre una pregunta molt senzilla:

L’autor de Burundanga és Jordi Galceran, un dramaturg que assolí fama internacional amb un espectacle que es va estrenar l’any 2003 al Teatre Nacional de Catalunya sota la direcció de Sergi Belbel i que, després de triomfar en català, va ser traduïda i representada en una vintena de països. Quin és el títol d’aquesta obra?

Envia la resposta a concurso_culturalia@hotmail.es abans de les 20 hores del 25 d’octubre, i entraràs en el sorteig de dues entrades dobles per a assistir a la representació de Burundanga del proper diumenge, 28 d’octubre, al Teatre Principal de Terrassa (Plaça de Maragall, número 2). En l’assumpte hauràs d’indicar CONCURS BURUNDANGA, i en el correu has de respondre a la pregunta, a més d’incloure les teves dades personals –nom, cognoms i DNI–. Si has estat un dels afortunats, rebràs un correu electrònic indicant com podràs recollir les teves entrades.