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Companyia Pentateatre: “El teatro puede provocar que el público desee quedarse encerrado.”

Mi grabadora oye ruidos. Los actores Ferran Terraza y Frank Capdet intentan forzar la cerradura. Marc González de la Varga, autor y director, busca la llave. Todo es inútil: Mi grabadora se adueña de la situación.

foto porta

¿Qué hay tras la puerta?
Marc: Dos hombres encerrados en una sala de hotel sin saber por qué.
Frank: El tercer día ambos abren los ojos y descubren que allí donde habían permanecido solos aparecen, de repente, cincuenta personas: ¡el público!
Ferran: ¡Y pasamos a ser cincuenta y dos encerrados!

¿Qué es TRAS LA PUERTA?
Frank: Tiene todos los colores: comedia, drama y terror. Y es muy cercana al cine: Con sus primeros planos, porque los actores estamos a un metro del público. Incluso a veces nos tocan… ¡Nos dejamos! Y, además, no es una obra trivial porque tiene mensaje.

¿Qué la hace especial?
Frank: Jugamos con el público y el público juega con nosotros. Pero que no se asuste nadie: No transgredimos el espacio del espectador.
Marc: Su magia proviene del hecho de que podría pasar en cualquier sitio en que uno pudiera quedarse encerrado.

¿Por qué en un hotel?
Marc: Porque es un espacio real y no convencional. Así nació su germen, que fue una pieza corta incluida en nuestro PENTATEATRE VOLUMEN 1 y que ambientamos en el almacén de bebidas del Bar Vinsiteca. De allí, pasó al lavabo del antiguo Cine Alexandra. El Hotel Acevi Villarroel de Barcelona andaba interesado en acoger espectáculos y adaptamos entonces la historia a este nuevo lugar.

¿Con qué referentes habéis trabajado?
Ferran: Nos ha inspirado la serie televisiva LOST (PERDIDOS) en cuanto al aspecto situacional de los personajes.
Marc: A mí me apasiona la ciencia ficción: Me gusta el punto de misterio que le caracteriza junto con las historias que cuenta, que suelen ser muy humanas. La serie THE TWILIGHT ZONE (LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA/EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD) es un buen ejemplo. En nuestra obra hay algo de ello.

Definís el teatro como una experiencia “exquisitamente efímera”.
Marc: ¡Eso responde a la pregunta de por qué la piratería no ha podido con él! Pasa en el momento en que se representa, es fugaz y no se repite nunca.…
Ferran: Pero puede ser de recuerdo perenne: ¡Cuando provoca que el público desee quedarse encerrado y no poder abrir la puerta!

¿Cómo se llevan en el escenario un actor como Ferran acostumbrado a moverse en ambientes inquietantes (las películas REC y LOS SIN NOMBRE) y otro como Frank (MERDA D’ARTISTA, actualmente en el Teatre Poliorama de Barcelona), habitual en comedias musicales?
Ferran: Nuestros personajes son como el yin y el yang: con su cara buena y su cara mala. Y van alternándolas a lo largo de la historia.
Frank: Cuando preparas un trabajo tan próximo al espectador, es primordial que el director sepa “esculpir” a sus actores. ¡Y Marc tiene un “cincel” de tres pares de narices!

Recomendadme alguna obra de teatro.
Ferran: EL LOCO Y LA CAMISA de la Compañía Banfield Teatro Ensamble que consigue cumplir una de las grandes funciones del teatro: Remover, conmover y transformar al espectador.
Marc: Me encanta el teatro argentino porque tiene mucha energía. También me gustó la última que estrenaron Nao Albet y Marcel Borràs, ATRACO, PALIZA Y MUERTE EN AGBANÄSPACH (Teatre Nacional de Catalunya), en la que se dejaban la piel.
Frank: Y EL PRINCIPI D’ARQUIMEDES, un texto extraordinario de Josep Maria Miró, con esa verdad del teatro de proximidad.

Si se cierra una puerta, siempre hay algo que no se puede ver ni conocer…
Frank: La puerta nos aísla del exterior. Y lo que no nos deja ver es nuestro interior. En realidad, nos aísla de nosotros mismos.
Ferran: ¡Y aquél que pueda abrir todas las puertas es un pobre desgraciado! Porque eso no le permitirá ir más allá…

Por Juan Marea

“Tras la puerta” se representa en el Hotel Acevi Villarroel de Barcelona (c/ Villarroel, 106) los martes a las 20.30 h hasta el 12 de agosto.

TLP ensayoFrank, Ferran y la mirilla 

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Alejo Levis y Carla Torres, codirector y actriz de “El tiempo inmóvil”: “¡Representar esta obra es como hacer el amor!”

Mi grabadora debería repostar combustible. Algo le impulsa a pasar de largo. Tal vez no desee constatar que no sabe hacia dónde circula.

 ImageLa mirada semioculta de Carla, el desafío ocular de Alejo y los ojos incautos de Silvia Delagneau, la tercera en concordia

¿Qué es “El tiempo inmóvil”?

Alejo: Un monólogo interior de un personaje atrapado en la tarima de un teatro que constituye, al mismo tiempo, un diálogo constante con el espectador. Y tiene un componente casi “performático” muy cercano.
Carla: Mezcla lo audiovisual y el trabajo actoral y eso es poco frecuente en un escenario. Nuestra propuesta estética es muy contundente.

La protagonista resulta muy humana.

C: Enseña sus miserias y eso provoca ternura en el espectador. Y podemos reconocernos en su parte torturada. Por ese dolor que siente.

¿Qué le pasa?

C: Tiene una realidad que no le gusta nada y trata de huir de ella de muchas maneras sin lograrlo. Porque algo le inmoviliza dándole en la cabeza continuamente. Entonces, para salvarse, juega a imaginar.

A: Está encerrada en una cabina de peaje de autopista, artefacto que representa el interior de su cabeza. Al final, se rebela matando a una parte de ella misma.

Sentenciada por Beckett y liberada finalmente por David Lynch

A: Nuestra propuesta comparte con Beckett que transcurre en un no-espacio y no-tiempo. Oímos y visualizamos su mundo interior, el inconsciente y sus fantasías. Donde tiene un lado muy perverso en el que la sexualidad aflora sin filtros, se manifiesta incluso la violencia, y coinciden lo absurdo, lo caótico y los miedos. Ahí es donde asoma Lynch.

La trama es una ilusión.

A: El teatro suele contar una historia en presente para el público. En cambio, “El tiempo inmóvil” no tiene una estructura lineal. Hay un subtexto que afecta a la protagonista, a quien pasan cosas constantemente pero siempre en lo oculto.

¿Qué significa eso?

A: El público se encuentra de repente con un juego de repeticiones y bucles temporales extraños. ¡Nunca sabe si va hacia delante o si permanece en el mismo sitio! Es como si, al despertar de un sueño, tuvieras que reconstruirlo encajando las piezas en su lugar.

¿Qué está suponiendo para ambos deteneros en este peaje?

C: Los dos hacemos la pieza cada noche: Alejo me va dando inputs y yo, a cambio, interpreto. ¡Representar esta obra es como hacer el amor!

¿Qué estáis aprendiendo con “El tiempo inmóvil”?

A: Hemos sido ambiciosos en lo plástico y hemos comprobado que podíamos hacerlo sin tener recursos.

¿Cómo debe movilizarse el espectador para acudir a vuestro encuentro?

C: Le hacemos una propuesta arriesgada. Así que tendrá que venir sin prejuicios y con ganas de ser sorprendido. Dejando que le lleve la historia.

Recomendadme una obra de teatro que hayáis visto recientemente.

A: “Frontex” de Falk Richter, que se representa en el Teatre Nacional de Catalunya.

C: “El loco y la camisa”, de la compañía Banfield Teatro Ensamble,que podemos ver en el Teatre Romea.

Mi grabadora se detuvo. Y el estremecimiento que sintió le gustó.

 

Por Juan Marea

“El tiempo inmóvil” se representa en La Seca-Espai Brossa hasta el 8 de junio.
http://www.laseca.cat/es/obra/68/el-tiempo-inmovil–silvia-delagneau-y-alejo-levis/

Exposición: Richard MacDonald. The First Twenty-Five (Esculturas Figurativas), en el MEAM

banderolas-richard-macdonald_ok_br41224-435Richard MacDonald, el maestro americano de la escultura figurativa, expone por vez primera en nuestro país gracias a la unión de esfuerzos del MEAM y del Certamen Internacional de Danza Ciutat de Barcelona.

El escultor americano Richard MacDonald, especializado en esculturas de bailarines y acróbatas y estrechamente vinculado al Cirque du Soleil y al Royal Ballet de Londres, visita Barcelona esta primavera invitado por el MEAM (Museo Europeo de Arte Moderno) y el Certamen Internacional de Danza Ciutat de Barcelona, que se ha celebrado del 1 al 4 de mayo en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). Será la primera vez que se expondrá su obra en España, con el título de The First Twenty-Five (Esculturas Figurativas).

Esta muestra antológica, que repasará sus 25 años de carrera y podrá verse en la primera planta y en el patio del MEAM del 25 de abril al 15 de junio de 2014, incluye un amplio recorrido por la obra de este maestro, considerado un referente de la escultura figurativa a nivel internacional.

nureyev_crop_ad-12035Partiendo de la premisa de que la belleza de la forma humana en movimiento tiene un significado universal, MacDonald aboga por una revisión de la idea del arte como transportador de la verdad emocional. Profundo y riguroso en su estudio de cada tema, el artista se basa en una experiencia directa y en la observación de modelos en vivo.

Los bailarines y acróbatas desarrollan según MacDonald una forma de arte “del instante”, radicalmente opuesto al carácter perdurable de la escultura, que fascina al artista. Sin embargo, para él “la escultura figurativa y la danza son artes tan antiguas como la propia humanidad, y existe una afinidad natural entre la visión de ambas disciplinas. La danza es una expresión vital universal de la alegría humana presente en todas las culturas”.

Partiendo de esta inspiración, lleva 25 años retratando bailarines y mimos de todo el mundo, entre ellos los del Cirque du Soleil. MacDonald es el único artista autorizado por la troupe para colarse en su backstage, al que tiene un acceso ilimitado y sin precedentes en la historia de esta famosa compañía. También su vinculación al Royal Ballet de Londres, primera compañía de ballet del Reino Unido, es una fuente de inspiración para el escultor.

Su trabajo ha sido expuesto en todo el mundo, destacando la Corcoran Gallery of Art de Washington DC o el Museo de Boston en Chesterwood. Compraron obras suyas personalidades como Luciano Pavarotti, el fundador del Cirque du Soleil, Guy Laliberte, escritores Dean Koontz y Tony Robbins o políticos como Bill Clinton.

thia-n-mar_crop_ad-12037The First Twenty-Five (Esculturas Figurativas) se expone en la primera planta y en el patio del MEAM del 25 de abril al 15 de junio de 2014.

MEAM (Museo Europeo de Arte Moderno)
C/ Barra de Ferro 5. Barcelona.

Horarios: de martes a domingo de 10 a 20 horas
Precio: entrada general 7 € / entrada reducida: 5 €

Periféricos Peregrinos y Plataforma L’Específica: “Nos lanzamos al vacío cada vez que gira la ruleta.”

La picardía de Nicolás Rivero, el fervor de Joaquin Daniel y la delicadeza de Òscar Bosch. Son parte de los atrevidos guerreros escénicos que pintan de azar y ejercicio escénico el Círcol Maldà este mes de abril. Y mi grabadora, desarmada, implora clemencia.

nic1 Nicolás, crupier escénico

¿Qué hace falta para ser espectador de “Rojo o negro”?

Nicolás: Pues traer algún objeto, foto o prenda de ropa roja o negra. Y querer jugar con nosotros. ¡Cualquiera puede hacerlo!

¿Cómo se prepara un actor para participar en un ejercicio como “Rojo o negro”?

N: Trabajando mucho el imaginario. Y con la valentía de lanzarse al vacío cada vez que gira la ruleta. Porque deberá poner con honestidad todo lo que le suceda en el momento (incluso el miedo) al servicio de la historia que se está contando y que nunca más se contará.

Òscar: ¡Hay que tener cierto grado de masoquismo!

Proponéis doce piezas cortas distintas.

N: El juego está por encima de todo: A los autores, les pedimos que escribieran sobre dos personajes, que utilizaran las palabras “rojo” o “negro” y que ambientaran sus textos en un espacio no condicionado por las circunstancias argumentales. Son obras fabulosas porque nos hacen ir a lugares sorprendentes, desde la comedia al drama oscuro.

Ò: Les explicamos nuestra propuesta y decidieron jugar con nosotros.

¿Cómo fue el proceso de creación?

N: En los ensayos, desarrollamos muchas relaciones entre los personajes. ¡Y jamás se repitió ninguna! Las historias que se crean con un mismo texto nunca son iguales y nos sorprenden hasta a nosotros.

Joaquin: Más que ensayar, hemos estado entrenando nuestra imaginación. Nos preguntábamos cuántas cosas podían ocurrir con un texto, un lugar y un objetivo.

Ò: Cuando haces teatro, sueles saber tu personaje y el recorrido que hace. Aquí en cambio no sabes nada, ni siquiera si vas a trabajar esa noche, ni con quién te tocará ni qué objetivo te tocará perseguir.

c3b2scarÒscar, as fuera de la manga

Experimentáis continuamente a lo largo de la función. ¿Qué supone para vosotros presentar “Rojo o negro” en un escenario y ante un público?

Ò: En el momento de la función, hacemos malabares y resulta maravilloso comprobar que cuando se ancla bien una relación, el texto cobra de repente un sentido imprevisto. Además, el público ha podido oír antes cómo se estaba creando esa relación y eso le permite entrar en complicidad.

N: Con este espectáculo, nos proponemos recuperar el significado que el teatro tiene en otras culturas como la anglófila, la rusa o la francesa, que identifican “actuar” con “jugar”. Lo nuestro es, pues, un producto lúdico.

¿Cómo juega el público?

N: A dos bandas: El que integra el Equipo Rojo sabe el objetivo que debe alcanzar uno de los actores; y el Negro, el del otro.

J: El espectador ve cómo se le cuenta una historia y, además, a unos “atletas artísticos” aceptando el juego. A veces ve a Messi y a veces, a Mascherano que la saca fuera y le da como puede.

Algunas de las piezas de que se compone el espectáculo llegan a representarse varias veces. ¿No corren el riesgo de banalizarse?

N, Eso es, precisamente, lo que queremos evitar.

J: En el escenario, tienes que prestar tanta atención a tu compañero y a la historia que no puedes quedarte en la superficie. Como actor, estás obligado a conectar con el personaje y con su lucha por lograr lo que sueña y desea. ¡Y eso no puede ser banal!

La improvisación es un elemento clave de vuestra propuesta.

J: Trabajamos al servicio de la historia. El texto está escrito pero lo demás, no.

Y cuando te ríes es porque se está riendo tu personaje. Al improvisar, también hay unas reglas y un entrenamiento y aquí buscar el chiste está prohibido. Lo maravilloso de la “impro” es cuando el humor se produce como resultado de la confusión general de la historia provocada por todos sus participantes.

¿Y qué lugar ocupa el talento en todo esto?

J: Einstein dijo que el genio se hace con un 1% de talento y un 99% de trabajo.

N: Según Anthony Hopkins, el trabajo del actor consiste en conocerse uno mismo. Nosotros estamos conociéndonos al preguntarnos hasta dónde podemos ir con la imaginación, qué nos despiertan el personaje y la historia.

Ò: Sin juzgar ni juzgarnos.

N: Porque, de repente y sin darse cuenta, el actor se mete en un lugar al que normalmente no quiere ir. Pero la historia se lo requiere y entonces hay que aceptarlo: Coger la pelota y correr con ella.

Llegáis en un momento en que el teatro de pequeñísimo formato está en auge. ¿En qué os diferenciáis de otras propuestas?

Ò: En nuestro espectáculo, ninguna noche es igual.

N: Los textos que representamos son de dramaturgos de aquí. Algunos, consagrados (con obras programadas en el Teatre Nacional de Catalunya o en el Teatre Lliure) y otros, noveles.

Recomendadme alguna obra de teatro que hayáis visto recientemente.

Ò: “Lo tuyo y lo mío” dirigida por Joan Maria Segura i Bernadas con Karen Gutiérrez, Manuel Ramos y Dídac Flores que se representa actualmente en el Club Capitol de Barcelona.

N: Pues a mí me gustaron “T’odio perquè t’estimo” de Carles Algué que vi en la Sala Miniteatres y “Amargo Soufflé” de Sonia Sobrino en Microcultura.

Mi grabadora se recuperará. Hasta entonces, planea la manera de apostar, hacer diana y ganar desde la platea.

por Juan Marea

“Rojo o negro” se representa en el Círcol Maldà hasta el 28 de abril.
http://circolmalda.cat/rojo-o-negro/

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 Joaquin en el tablero

Estreno teatral: Shen Yun Performing Arts en el TNC.

cartel Shen Yun Performing ArtsShen Yun Performing Arts, la mejor compañía de danza clásica china, llega a España. La compañía, con sede en Nueva York y que reivindica en Occidente su cultura milenaria, estrena en Barcelona su espectáculo sobre 5.000 años de civilización china. Shen Yun se representará en cuatro únicas funciones.

El Teatre Nacional de Catalunya (TNC) acoge del 9 al 12 de abril el espectáculo de la prestigiosa compañía de danza clásica china Shen Yun Performing Arts. La obra, nunca antes vista en España, se estrena en Barcelona en el marco de su gira europea. El montaje, que también se representa en Frankfurt, Ámsterdam, Berlín, París y Milán, se ha convertido en un fenómeno internacional; millones de personas han sucumbido al encanto del show, hasta el punto de llegar a colgar el cartel de entradas agotadas en los teatros de EEUU.

La obra se traduce en un recorrido por las tradiciones milenarias de China, un viaje por los 5.000 años de cultura del imperio del Sol y tiene como fin revivir las leyendas e historias que desde la Revolución Cultural se habían destruido en China. Dos horas plenas de energía y sentimiento, con impresionantes acrobacias y coreografías, que deleitarán e inspirarán al público con cuatro únicas funciones.

Shen Yun Performing Arts nace en 2006 de la voluntad de un grupo de artistas chinos de poner en valor y revivir la esencia de los 5.000 años de historia de la cultura tradicional china, casi perdida por completo, desde la revolución cultural del Partido Comunista Chino. Desde sus inicios, la compañía, con sede en Nueva York, recurre a la libertad artística que le brinda Occidente para representar sus obras. Cada año, tres sub-compañías viajan simultáneamente durante seis meses por 100 ciudades de Norteamérica, Europa, Oceanía y Asia para transmitir el mensaje divino, la fusión entre el Cielo y la Tierra, fuera de las fronteras chinas.

Shen Yun Performing ArtsShen Yun (Shen Zhou), que significa “Tierra de lo Divino”, cuenta con los mejores bailarines entrenados del mundo de la danza china, con artistas que han sido galardonados con premios internacionales de danza, coreografía y música.

La danza y la música son los dos pilares fundamentales de esta gran producción multidisciplinar. Estrictos métodos de aprendizaje han hecho posible un espectáculo disciplinado y pulido, a través del cual se transmiten las personalidades y sentimientos de los artistas. El conjunto de bailarines, que ejecuta coreografías con gran expresividad y aparentemente fáciles para el público, danza al son de la música de una orquesta única, con música en vivo, que fusiona los tonos emotivos orientales con la energía de las cuerdas, percusiones y sonidos occidentales. Solistas, que utilizan la técnica del bel canto, completan el elenco de más de un centenar de artistas.

El vestuario de la obra, con más de 400 piezas, ha sido elaborado artesanalmente a medida para cada bailarín; un juego de contrastes de colores que ha facilitado la construcción de una impresionante puesta en escena, visualmente muy potente. Una pantalla escenográfica gigante proyectará digitalmente los escenarios y paisajes que serán testigos de la sucesión de actos y de las actuaciones que componen el montaje.

Shen Yun” se representa en el TNC del 9 al 12 de abril de 2014.

Horarios: Miércoles 9 y jueves 10 de abril a las 20:30 horas; viernes 11 de abril a las 20:00 horas y sábado 12 de abril a las 16:30 horas.
Precio: de 45 a 115€.

Compra de entradas:
http://es.shenyunperformingarts.org/
http://www.ticketmaster.es

Crítica teatral: La rosa tatuada, en el TNC.

LA_ROSA_TATUADA_cartellUno siempre echa de menos, en algún momento de la temporada, la representación de una obra de Tennessee Williams, o lo que es lo mismo, una reflexión sobre el alma humana amargada, para variar, por la propia materialización de la existencia. El azar teatral, sin embargo, nos había dejado, desde que a finales del 2010 finalizaron las representaciones de Gata sobre teulada de zinc calenta en el Lliure, sin poder disfrutar sobre los escenarios barceloneses de la exquisitez irreverente del autor americano. Por lo que era inconcebible pensar ni un solo momento en dejar escapar una oportunidad como la que nos ofrece el TNC con la adaptación de La rosa tatuada, una de las obras más conocidas del autor, dirigida por Carlota Subirós Bosch e interpretada en los papeles principales por Clara Segura y Bruno Oro.

Y la ocasión es sin duda recomendable debido a la consistencia del texto, a la simbología que atesora y a que, como decía antes, es un Tennessee Williams de primera fila. La historia, seguro, ya la conocen. La familia Delle Rose, de origen siciliano, vive una placida existencia en el sur de los Estados Unidos. Él, Rosario, trabaja como transportista de plátanos y de otras mercancías no tan legales para una compañía frutícola; ella, Serafina, trabaja en casa como modista. Ambos han creado un hogar donde predomina el amor y la plenitud de la pasión sexual, de la cual ha nacido su hija Rosa. Todo ello acaba inesperadamente con la muerte de Rosario durante uno de sus transportes. La morada de los Delle Rose queda sumida en el duelo y la desesperación más profunda al no aceptar Serafina el trágico final de su marido, un dolor que, además, le hace perder el hijo del que está embarazada.

El paso del tiempo no consigue, sin embargo, que la cordura regrese al hogar de los Delle Rose. Serafina vive recluida en su casa, dominada por las cenizas de su difunto marido y por la imagen de la Madre de Dios, sin dirigirle la palabra a los vecinos e imponiendo una reclusión casi absoluta a su hija. Una situación que se complicará aún más al descubrir Serafina la posible infidelidad en el pasado de su marido y cuando tanto ella como su hija entren en contacto de nuevo con el mundo sexual de los hombres, hecho propiciado por la llegada accidental de Alvaro Mangiacavallo, un transportista de fruta que posee un gran parecido físico con Rosario y por el conocimiento por parte de Rosa de un chico en el baile del instituto.

La rosa tatuada nos permite echar una mirada no tan solo a la sociedad norte-americana de los años 50, y más concretamente a la población europea emigrada al nuevo continente, sino que nos posibilita al mismo tiempo atisbar parte de la personalidad del autor del texto. Por lo que respecta a lo primero la obra nos introduce en el hogar de una familia de origen siciliano de la costa sur de los Estados Unidos, y nos muestra la interrelación de los miembros de esta con la sociedad americana conservadora del momento. Aquí hallamos un primer choque cultural entre tradiciones y formas de pensar europeo-católico-mediterráneas y las propias de la cultura anglo-norteamericana.

_DSC1881Todo ello acentuado por el comportamiento “insano” de Serafina tras la muerte de su marido, que provocará rumores en la comunidad. Sin embargo, la llegada de Alvaro hará nacer de nuevo en ella el deseo. Una pasión basada en parecidos y en necesidades que les servirá a ambos para lograr una nueva oportunidad y reconducir sus vidas. Una pasión, además, simbolizada en la obra a partir de la rosa, ya sea esta la tatuada en el pecho de Rosario, la sobrenatural rosa que aparece y desaparece en el de Serafina, o la omnipresencia del nombre, del símbolo y del color de la rosa a lo largo de toda la representación.

Por lo que respecta a la personalidad del dramaturgo podemos detectar en la obra la familiaridad de Williams con la enfermedad mental que sufrió su propia hermana, con la cual mantenía una relación muy cercana y su turbulenta vida sexual y sentimental en los Estados Unidos profundamente conservadores de los años 50.

En el apartado de las interpretaciones la obra ofrece una oportunidad inmejorable a la actriz principal de la historia, que no es otra que Clara Segura, que hace suyo un personaje, el de Serafina Delle Rose, de forma magistral. En el apartado masculino, sin embargo, Bruno Oro no acaba de darle a su papel el registro necesario, (un registro tennessewilliano, diría yo), por lo que la química entre los dos personajes principales no acaba de estallar como debería hacerlo. Ambos están rodeados por el buen hacer de una troupe de actores y personajes entre los que hallamos, entre otros, a Alícia González Laá, Oriol Genís, Antònia Jaume, Marta Ossó o Teresa Urroz. La dirección de Carlota Subirós alimenta, por otra parte, la naturalidad de las interpretaciones para dar la mayor viveza al dramatismo de la historia y la inmaterialidad del contexto escenográfico.

Si nos fijamos, pues, en la composición de la obra observamos el atrevimiento que comporta la elección de la escenografía, en la cual la vivienda de los Delle Rose se materializa como un cubículo que gira sobre sí mismo y sobre el que se proyectan imágenes y coloridos a lo largo de la obra. Si bien esta apuesta sorprende por su audacia artística, el aislamiento de la vivienda sobre un escenario vacío enorme hace difícil captar el contexto espacial y social de la obra, dejándola en un limbo difícil de concretar para el espectador. A esto se suma la opción por una iluminación de poca intensidad y el uso de tonalidades musicales de ritmo étnico, con el objetivo de darle un toque más intimista a la representación y apelar a aquello más emocional que uno lleva dentro.

Representar un Tennessee Williams es algo siempre dificultoso y el TNC sale en parte airoso de su intento gracias, sobre todo, a la espléndida e íntima interpretación de Clara Segura. Aún así, y como les decía, La rosa tatuada es una oportunidad lustrada para degustar la artesanía de los sentimientos propia de un autor que analizaba en cada una de sus obras la complicada trabazón de sentimientos que todos llevamos dentro, ya sea en los Estados Unidos de los años 50 o en la Cataluña de principios del siglo XXI.

La rosa tatuada” se representa en el TNC del 12 de diciembre de 2013 al 2 de febrero de 2014.

Autor: Tennessee Williams
Traducción y dirección: Carlota Subirós
Reparto: Clara Segura, Bruno Oro, Pepo Blasco, Rosa Cadafalch, Màrcia Cisteró, Montse Esteve, Oriol Genís, Alícia González Laa, Antònia Jaume, David Marcé, Marta Ossó y Teresa Urroz
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Marta Rafa
Iluminación: Mingo Albir
Sonido: Damien Bazin
Caracterización: Àngels Salinas
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas (domingo 5 de enero no hay función).
Precio: de 14 a 28 €
Duración:
  Primera parte 1 hora y 45 minutos
Entreacto de 15 minutos
Segunda parte 45 minutos.
Idioma: catalán
——

Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Terra de ningú, en el TNC.

_DSC3561_EditEl estreno de un Pinter siempre es una buena ocasión para ir al teatro sobre todo si en su puesta en escena hallamos el despliegue de medios del TNC y a actores de la talla de Josep Maria Pou y Lluis Homar sobre el escenario, y más si nos hallamos ante una de sus obras más inquietantes, como es el caso de Terra de ningú, una reflexión existencial repleta de interrogantes y reservas.

Terra de ningú nos presenta una situación, claustrofóbica por momentos y arcana en muchos otros. La acción da inicio de forma abrupta, como si en verdad la representación ya hubiera comenzado antes de presentarla al público. De repente vemos entrar a dos personas, las cuales parece que acaban de conocerse hace poco. La conversación que mantienen está marcada por lo extraño de la misma y regada extensamente con alcohol. Una charla extraña a la que parece que el público no puede acceder del todo, excepto a través de sus pinceladas de poesía y de sus toques de humor.

El espacio donde se desarrolla la acción es el majestuoso salón de la casa de uno de ellos. El invitado, Spooner (Lluís Homar), que no comparte el mismo nivel social que su anfitrión, Hirst (Josep Maria Pou), un literato enriquecido gracias al éxito, lo ha seguido hasta allí. Su diálogo es interrumpido en algún momento por los amigos/secretarios/criados del primero, Briggs (David Selves) y Foster (Ramon Pujol). Ambos parecen no estar complacidos con la irrupción del extraño en la casa. Al final el alcohol deja fuera combate al anfitrión que debe abandonar la sala ayudado por uno de sus criados.

Spooner se ha quedado a dormir, no sabemos por qué, encerrado en el salón de la casa. Después se almorzar volverá a encontrarse con su anfitrión, esta vez sobrio, que lo confunde con un antiguo amigo de juventud (bien, puede que en verdad lo fuera). Y da inicio una nueva conversación en la que la poesía, la ofensa, la caballerosidad y el alcohol vuelven a ser sus componentes. Todo ello en lo que parece ser una tierra de nadie.

_DSC3592_EditTerra de ningú nos presenta una situación, una atmósfera, que parece que está fuera de la realidad. Un espacio ocupado por varias personas que parece que no tiene substancia, como no la tienen los pensamientos o la memoria. En él, estas cuatro personas interactúan y conversan entre ellas aunque parece que nada de ello tenga demasiado sentido, como si el espacio colmase de irrealidad a todo lo que pasa o existe en él. De aquí que podamos decir que la obra, dirigida por Xavier Albertí, nos adentra, gracias a su asombroso texto, en un limbo misterioso del que al espectador le costará salir o hallar un sentido cierto o al menos real. Algo con lo que el autor, Pinter, jugó conscientemente.

Terra de ningú, parece así, un juego escénico, una composición en el que los fantasmas, los miedos y los anhelos de Pinter toman forma, aunque tenue y borrosa, como con la voluntad de mostrarnos tan solo una parte de su interior, una que ciertamente no podamos discernir del todo, como una invitación a poner de nuestra parte lo que no hallamos sobre el escenario.

La adaptación de Albertí está hecha con el buen gusto propio del TNC. Un espacio, el salón de la casa que parece flotar en un limbo intangible, en el que la interpretación de sus cuatro protagonistas, Lluís Homar, Josep Maria Pou, Ramon Pujol y David Selvas es tan estática e incorpórea como un texto de este tipo requiere. En ellas, como no podría ser de otra forma, destacan las de Pou, como el anfitrión alcoholizado que parece haber perdido el rumbo de una vida malograda por el éxito, y resplandece la de Homar, que construye un personaje sórdido e indescifrable del cual nunca acabaremos de conocer cuáles son sus intenciones. Pujol y Selvas encarnan a los dos amigos/criados que residen en la casa con una relación cuyos flecos tampoco llegaremos a conocer nunca.

Tras Taxi… Al TNC! el Teatre Nacional de Catalunya encamina su programación hacia un horizonte teatral que suma enteros con la elección de Terra de ningú, de Harold Pinter, una obra inquietante que traslada al espectador a un mundo entre la realidad y el sueño, por una senda que si bien puede parecer dificultosa consigue dirigir la mirada del público hacia la esencia del teatro y al examen que este puede hacer de sí mismo.

Terra de ningú” se representa en el TNC del 17 de octubre al 24 de noviembre de 2013.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Xavier Albertí
Reparto: Lluís Homar, Josep Maria Pou, Ramon Pujol y David Selvas
Traducción: Joan Sellent
Escenografía: Lluc Castells
Vestuario: María Araujo
Iluminación: David Bofarull
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 11,5 a 23 €
Duración: 1 hora y 40 minutos (sin entreacto)
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: No parlis amb estranys, de Helena Tornero: Diálogos accidentados.

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 Extrañas en el Paraíso Grande Y Libre

Dicen que hablando se entiende la gente. Por si acaso no fuese cierto, a menudo preferimos sepultar el diálogo bajo el peso opresor de la opinión generalizada y la práctica mimética de lo políticamente correcto.

En lugar de eso, cuando llama el extraño, deberíamos abrir la puerta de par en par y dejar que entre en nosotros la sugestión de lo desconocido para liberar nuestra necesidad de comunicarnos.

Helena Tornero, autora y directora, ha confeccionado un “abrigo” con el que viste a sus actores de nuestra historia negra oficial reciente más dolorosa para ir despojándoles progresivamente de él al empujarles a sentir la desnudez de las contradicciones morales, sociales, políticas y culturales del franquismo. Y el probador es, para la ocasión, una casi improvisada Sala Petita del Teatre Nacional de Catalunya dadas las circunstancias.

Tornero siente que una forma de construir el puzzle de la memoria histórica es desparramando por el escenario piezas relativas a la intransigencia y abuso de poder de los denominados “vencedores”, así como el sufrimiento y ninguneo de los tildados de “vencidos”.

Y como si fuéramos la segunda señora de Charles Foster Kane a nosotros, espectadores entregados, se nos da la oportunidad de minimizar nuestra asepsia contemporánea encajando las diversas historias que el espectáculo desvela.

Para ello, disponemos de material de lo más variado para que no nos durmamos en los laureles: de la ironía costumbrista colindante con el surrealismo cotidiano, con ecos agradecidos a excepcionales cronistas como Pere Calders y Quim Monzó (la historia del armario), a episodios peligrosamente panfletarios (el tratado sobre la eugenesia), incluyendo facilones números musicales de un “vintage” ya demasiado transitado sobre la sociedad de consumo y el negocio del espectáculo característicos del antiguo régimen (la crónica de la cantante aspirante a persona).

El espectáculo, pues, a todos distrae; a muchos conmueve e incluso a algunos hará reflexionar y empujará a investigar.

Pero el afán de su autora de querer ofrecer un catálogo exhaustivo de la época, de caracterizar de manera precisa a todos sus moradores y de medio sentar cátedra, constriñe los aciertos de la propuesta, que son aquellos que nos harían abrir la puerta de casa empujados por la esperanza o el deseo de consolar (la historia del armario, exquisita por su sabrosa ambigüedad e irresistible por su intriga alejada de todo artificio; la ocurrente narración de la anécdota real de la placa en la fachada de un rancio centro comercial) o bien cerrarla bruscamente ante la llamada de “lobos feroces” con voces muy finas (la interesante reflexión sobre el difícil límite entre la solidaridad vecinal y la crueldad clasista de la “Historia de una mujer” lastrada por una puesta en escena exhibicionista y demasiado enfática de los malos tratos infligidos a la mujer del título; el tratamiento metafórico del exterminio de hormigas por una Mujer Arreglada pero patética; la frescura de algunos de los monólogos “generacionales”).

Nos desea Tornero con su propuesta un “viaje lleno de accidentes”. Y su vehículo avanza con eficacia en los recodos del camino más cotidianos, se estrella a la hora de abordar las situaciones desde un prisma más trascendental para reponerse en el camino y señalar carreteras secundarias por las que seguir circulando nosotros mismos con nuestros motores no del todo adormilados.

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Las raíces nos ayudan a desplazarnos.

Del 3 al 14 de abril

TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA (Sala Petita)

Dirección y dramaturgia: Helena Tornero
Actores: Maria Casellas, Òscar Castellví, Olga Cercós, Oriol Genís, Mireia Gubianas, Nuria Legarda, Àngels Poch y David Vert
Espacio escénico: Enric Planas
Vestuario: Gimena G. Busch
Iluminación: Elisenda Rodríguez

Horarios:
Miércoles, jueves y viernes a las 20 h
Sábados a las 21.30 h
Domingos a las 18 h

Precios: de 8,26 a 15 € (entradas no numeradas)
Duración:1 h 50 minutos (sin entreacto)

Escrito por Juan Marea

Crítica teatral: Una història catalana, en el TNC.

Foto_historia_catalana_12_13_cartellA_David_Ruano_TNCEl TNC recupera Una història catalana, una obra de Jordi Casanovas estrenada durante la temporada 2010/2011 dentro del marco del Projecte T6 en la clausurada temporalmente Sala Tallersel primer capítulo de la trilogía con la cual el autor analiza la realidad catalana desde los tiempos de la transición al periodo de la Cataluña post-olímpica.

Parece, pues, que la buena fortuna de Casanovas y de la sala FlyHard alcanza a todas las propuestas que emanan del espacio en cuestión. No solo diversos espectáculos estrenados en la sala han alcanzado a representarse en otros teatros, entre ellos Smiley en el Club Coliseum o La terra oblidada en la Sala Atrium, sino que el Lliure y el TNC apuestan por los textos escritos por Casanovas, como en el caso de Pàtria, cuyas representaciones se prorrogaron en el Teatre Poliorama o la obra a la que hace referencia esta crítica, Una història catalana, escrita y dirigida por el propio Casanovas, que disfruta de una segunda vida actualizada, como si hubiera alcanzado la mayoría de edad, en la Sala Gran del TNC.

Una història catalana realiza un análisis del pasado reciente de la historia de Catalunya, a través de un triple encuadre: Un pueblo de montaña del Pallars que quiere aprovechar la llegada de la democracia y la modernidad para desarrollar económicamente la región; la experiencia sur-americana de un revolucionario catalán en Nicaragua y la voluntad de un quinqui barcelonés de apartarse de la ilegalidad y convertirse en un “honrado” hombre de negocios. Las tres historias, que en un principio nos pueden parecer independientes, se irán entrelazando a medida que avanza la obra, para llevarnos a un final combinado que prefigura el drama de la Catalunya actual.

Foto_historia_catalana_12_13_9_A.HerreraA_David_Ruano_TNCCasanovas, fiel a su estilo creativo, construye un texto adherido, como una segunda piel, a la realidad cotidiana del momento en el que están ambientadas las tres historias. Si en Pàtria intentaba examinar el contexto social y político que ha llevado a la convulsa situación que vive Cataluña en la actualidad, en su intento de desprenderse de todos los males pretendidamente ocasionados por el dominio español ejercido desde Madrid, Una història catalana pretende analizar el trayecto que ha llevado a ello. En este caso no desde un punto de vista político sino desde un enfoque más cotidiano, el experimentado por la gente de a pie, por aquellos que como decía el ex-presidente Pujolviven y trabajan en Catalunya“.

Por eso el abanico de personajes y realidades de la obra es amplio: los habitantes de un pueblo de montaña aferrados a mitos, costumbres y odios ancestrales; la actividad revolucionaria de un emigrante catalán en Latinoamérica o las ansias de enriquecimiento e integración de los emigrantes y de los hijos de emigrantes de origen español que llegaron a Cataluña a partir de la década de los años 60. Unas historias personales que, como en la vida real, se mezclan, se entrelazan en su quehacer diario, construyendo una realidad social, económica y política compleja que desafía las visiones monolíticas de políticos (y no políticos) de uno y otro bando que se obstinan en no querer ver la realidad plural y diversa que muestra Cataluña en la actualidad.

Casanovas desarrolla, pues, su propuesta a partir de una actuación coral en la que los diez actores y actrices que componen el reparto de la obra irán adoptando identidades diferentes en relación a la triple contextualidad escénica que posee la obra. Todo ello enmarcado en un escenario totalmente vacío y oscuro que se iluminará y amueblará dependiendo del episodio al que corresponde en cada momento la representación. Así, pues, las interpretaciones de cada uno de los actores son tan diversas como las realidades que encarnan, que se basan también, en las diferencias idiomáticas, desde el catalán cerrado de los habitantes de un pueblo de montaña, el castellano hablado por un revolucionario catalán en Nicaragua o el catalán/castellano propio de un inmigrante español criado en el barrio de la Mina de Barcelona.

Foto_historia_catalana_12_13_12A_David_Ruano_TNCLa obra consta de tres actos y dos pausas que suman un total de casi tres horas de representación. Una estructuración escénica que posibilita la existencia de un final del segundo acto memorable (de los más impactantes a los que uno ha asistido) por la deconstrucción de la realidad escénica que comporta y por el uso del tema The Ecstacy Of Gold, del muchas veces insuperable Ennio Morricone, que le transmite al momento un clímax avanzado y que introduce musicalmente la crueldad que reinará en la última parte de la obra.

Casanovas, sin embargo, crea una obra demasiado larga que peca, además, justamente en su parte final, de un desarrollo algo extravagante que desbarata el realismo que marcaba, en gran medida, el avance de la obra, en favor de un desenlace tipo western, que sorprende y desconcierta al mismo tiempo. Un final que fuerza, incluso, al espectador a cambiar de perspectiva, oséase, de butaca, como si de esta forma se materializara la transmutación que sufre la obra que se está contemplando.

Una obra, pues, que impacta por momentos pero que pierde fuelle a medida que avanza su representación, debido, sobre todo, a la hipérbole de su tramo final, que recuerda en parte al hiperdramatismo de Sopar amb batalla, otra de las obras de Casanovas estrenada en el Versus teatre, y que nos muestra, al menos en parte, la naturaleza de la dramaturgia del autor.

Si bien, Una història catalana apuesta por una acertada presentación de los variado de la realidad social e histórica catalana, pierde parte de su sentido en su plasmación textual y escénica. Hará falta, para una valoración final del proyecto estructurado, como saben, en una trilogía, esperar a ver su tercera entrega que llevará el título de Vilafranca, y que sin duda marcará lo acertado de un propósito difícil e incierto, aunque bienintencionado.

Una història catalana” se representa en la Sala Gran del TNC del 27 de febrero al 7 de abril de 2013.

Autor: Jordi Casanovas
Dirección: Jordi Casanovas
Reparto: Lluïsa Castell, David Marcé, Pep Cruz, Borja Espinosa, Andrés Herrera, Alícia Pérez, Vicky Luengo, Lurdes Barba, David Bagés y Mariona Ribas
Escenografía: Sebastià Brosa y Elisenda Pérez
Vestuario: Albert Pascual
Iluminación: David Bofarull
Sonido: Damien Bazin y Roc Mateu
Caracterización: Lucho Soriano
Asesoramiento lingüístico: Noëlia Motlló (OLLPP-UdL) y Ramon Sistac (OLLPP-UdL)
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:00 horas; sábados a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 19,05 a 38,09 €

Duración de la obra:
Primera parte: 1 hora
Entreacto: 10 minutos
Segunda parte: 1 hora
Entreacto: 20 minutos
Tercera parte: 50 minutos

Crítica teatral: Groenlàndia, al TNC.

Imatge_groenlandiaA_David_Ruano_TNC_1Fa fred.
Molt de fred.
O n’hauria de fer.
Però a la ”Groenlàndia” del Teatre Nacional de Catalunya l’ambient és tebi.

D’una banda, perquè aquesta nova proposta escènica està bastida d’un glaç que fàcilment es desfà. De l’altra, perquè tractant-se de l’últim espectacle programat per la sala Tallers (diuen que fins d’aquí a dos anys), el panorama resulta desolador.

La “Groenlàndia” escrita per Jordi Faura crea tantes expectatives que ràpidament es cansa d’intentar satisfer-les. I el públic, que ha fet un bon equipatge per a viatjar a aquesta latitud, s’haurà de conformar a comprar “sovenirs” a l’aeroport.

Tot i el gran esforç per documentar la vida a tan insòlit paratge. Malgrat la provocativa premissa argumental inicial. Fins i tot, contràriament a una escenografia exuberant en l’aspecte visual i impressionant en les formes recreades.

En aquesta terra a punt d’esmicolar-se per la cobdícia diguem-ne occidental, els seus nadius sembla que acceptin encantats el pacte d’extermini.

L’arribada d’una família burgesa omnipotent i voraç que vol seguir queixalant amb el seu “ego” capitalista en primera persona del plural és el punt de partida de l’autor per a desencadenar el conflicte. I no content amb això, inclou al “programa d’activitats” la incitació a una sexualitat desbocada, a la immoralitat materialista despietada i a l’absoluta manca de prejudicis en la submissió dels més febles. Tot plegat, material fulletonesc manejat amb certa gràcia mitjançant un humor negre que ràpidament s’esvaeix. En el moment en què comença l’acció.

Foto_GroenlA_ndia_5_P_1Es tracta, doncs, d’endinsar-nos en una aventura, mal vestida d’epopeia. I llavors la lluita per la supervivència (és una manera de parlar) esdevé protagonista absoluta, congelant personatges en un esquematisme cada cop més alarmant.

La “Groenlàndia” dirigida per Faura no aconsegueix salvar els obstacles que el text havia anat creant. La interpretació dels actors no resulta creïble (de l’exhibicionisme exasperant de Joan Anguera i Àngels Poch a la superficialitat d’Anna Moliner o David Vert) i el ritme s’encalla trobant més i més escenes redundants a mesura que “avança” l’acció. Acaba imposant les seves regles la pretensiositat de voler “descobrir-nos” un cop més la mateixa història de sempre.

Ara bé: si som capaços d’apartar de l’escenari tant de transcendentalisme, podem distingir-hi petites zones de blanca resplendor: el tractament dramàtic dels dos germans, encarnats amb frescor alleujadora per Pep Ambròs i Òscar Castellví, Caïm i Abel en un paradís gelat; la preciosa veu de Moliner obrint l’espectacle; l’amenitat (més per la seva diversitat que per la seva eficàcia) del conjunt de subtrames i, sobretot, Pepo Blasco, com el genuí Nanoq, l´únic element de la funció que ofereix rastres d’humanitat i convicció.

Que els esquimals descansin en pau. Que el petroli deixi de ser la nostra sang. I que no ens allunyem mai de la grandesa de les coses petites.

Groenlàndia” es representa al TNC del 13 de febrer al 3 de març de 2013.

Direcció: Jordi Faura
Vestuari: Nídia Tusal
Il·luminació: Roc Laín
Música i so: Lucas Ariel Vallejos
Caracterització: Toni Santos
Assessorament de cultura inuit: Francesc Bailón
Reparto: Àngels Poch, Oriol Genís, Pep Ambròs, Òscar Castellví, David Vert, Pepo Blasco, Anna Moliner i Joan Anguera
Producció: Teatre Nacional de Catalunya

Escrito por Juan Marea