Archivo de la etiqueta: Teatre Romea

Crítica teatral: Esplendor, en el Teatre Romea

Como os decía en la anterior crítica, este año el Festival Grec posee un claro adn político, en un esfuerzo de acercar el teatro a la realidad que nos rodea y que a veces nos sobrecoge. Este también es el caso de Esplendor, de Abi Morgan, dirigida por Carme Portacelli, una obra interpretada por Míriam Iscla, Lluïsa Castell, Gabriela Flores i Laura Aubert que nos habla del final de un régimen y de una realidad que está justo a punto de desaparecer.

“En una sala opulenta del Palacio Presidencial de un tirano europeo cuatro mujeres mantienen una frágil capa de cordialidad civilizada mientras fuera, con un clima terrible, una guerra se va acercando cada vez más. Una fotógrafa corresponsal de guerra espera el retorno del tirano, del presidente. Ella ha venido para hacerle una foto. La mujer del presidente, su mejor amiga y una intérprete le esperan con ella. Zapatos de Prada, vasos de vodka… hacen pasar el tiempo de espera. Él llega tarde, muy tarde… Las cuatro mujeres tienen secretos y sospechas. Las cuatro están en peligro”.

Esplendor es una obra que, así a primeras, nos propone un título algo confuso, ya que más que mostrarnos un momento de apogeo de un régimen político, lo que evidencia es justamente lo contrario, es decir, el episodio de hundimiento final de una realidad política a través de cuatro mujeres relacionadas de alguna forma con el presidente al que se está a punto de derrocar. De ahí que la obra pretenda, en parte, reflexionar sobre el poder y sobre lo frágil que este puede llegar a ser, a veces. Una reflexión con un claro toque femenino, propio de Morgan, autora de guiones como Shame, Sufragistas o La Dama de Hierro.

Las cuatro mujeres (Míriam Iscla, Lluïsa Castell, Gabriela Flores y Laura Aubert) nos detallan lo que pasa en la sala del palacio presidencial a través de un relato narrativo que se irá enriqueciendo con las vivencias y las opiniones de cada una de ellas. De ahí que la confusión prevalezca a menos en los primeros momentos de representación, ya que el espectador será testigo de la misma escena en varias ocasiones, aunque relatada desde diversos puntos de vista, algo que le obligará a estar muy atento a lo que se hace y se dice sobre el escenario.

Esplendor_1
Por lo que respecta a la puesta en escena, la acción se desarrolla en un espacio dominado por un piano cubierto por bebidas, vasos y copas, hecho este que nos permite confirmar lo privilegiado de su situación y que podremos corroborar al conocer la situación del país de la mano de las cuatro mujeres reunidas. Puede incluso, que estemos asistiendo al último festín organizado por el presidente de la nación.

Y el tema que pretende analizar la obra, que no es otro que el poder o el “final” del poder, queda algo difuso, primero porque nunca sabremos en qué país se desarrolla la acción y porque la reflexión se queda en la mayor parte en titulares, aquellos que acostumbramos, por desgracia, a ver en los informativos y que en pocas ocasiones van más allá de una simple exposición.

La directora, Carme Portacelli ya nos propuso una reflexión acerca del poder o del poder tirano en El president de Thomas Bernhard, estrenada en el TNC el año pasado. En aquel caso la configuración de la obra era en parte similar a la de Esplendor, si bien en este caso a la obra le falta algo más de profundidad y de espíritu combativo, con el cual capturar al espectador y llevarlo a meditar sobre la realidad política actual. Una lástima ya que la temática y la producción prometían, ciertamente,  algo más.

Por lo que respecta a las interpretaciones, todas las actrices están correctas, aunque parece que la trivialidad de la obra en general no les ayuda a elevar sus interpretaciones. El único momento en el que la emoción se desparrama sobre el escenario es hacia el término de la obra en el que la primera dama (Míriam Iscla) nos ofrece un acto final de valentía vital.

Esplendor es una obra compleja, posiblemente demasiado, en su desarrollo escénico e interesante en el tema que trata, que obliga al público a permanecer atento, si bien este es un esfuerzo del que no se extrae demasiado provecho, ya que el espectador abandona el teatro con la sensación de no haber obtenido impulso visceral o reflexivo alguno. Toda una lástima.

Esplendor” se representa en el Teatre Romea del 30 de junio al 17 de julio de 2016

Autora: Abi Morgan
Directora: Carme Portaceli
Traducción: Neus Bonilla Benages y Carme Camacho Pérez
Intérpretes: Míriam Iscla, Lluïsa Castell, Gabriela Flores y Laura Aubert
Espacio escénico: Anna Alcubierre
Banda sonora: Jordi Collet
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Ignasi Camprodón

Horarios: de martes a sábado a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 18 – 28 €
Duración: 1 hora y 40 minutos
Idioma: catalán

NOTA CULTURALIA: 6,5
——

Jorge Pisa

Anuncios

Crítica teatral: César & Cleopatra, en el Teatre Romea


Seguramente no existen personajes históricos más conocidos y representados que los de César y Cleopatra, a los que hemos visto en innumerables películas, series, obras de teatro y de los que hemos leído en innumerables libros. De ahí que no sea una novedad volvernos a encontrar con ellos en el Romea en César & Cleopatra, una obra creada por Emilio Hernández, dirigida por Magüi Mira e interpretada por Ángela Molina, Emilio Gutiérrez Caba, Ernesto Arias y Carolina Yuste.

“En el limbo de la eternidad César y Cleopatra, dos de los mayores hitos del poder y la seducción se reencuentran en 2015. Dos amantes, dos cómplices, dos aliados, dos formas de ejercer el poder, como hombre y como mujer, se enfrentan o se suman. Desde su perspectiva de hoy recuerdan, ironizan y debaten sobre lo que vivieron y lo que han visto suceder en el mundo desde aquel lejano día de su muerte”.

César & Cleopatra es una producción avalada por su estreno en el año 2015 en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, si bien sus atributos no acaban de estar a la altura de las expectativas. La obra se estructura como un reencuentro en la actualidad de las almas de César y Cleopatra que dispondrán de un breve espacio de tiempo, poco más de hora y media, para rememorar sus historias y su apasionada relación amorosa.

La obra, sin embargo, pretende demasiado y alcanza poco de su objetivo final debido a una producción algo escasa y a una dramaturgia y dirección endebles. La obra desdobla físicamente a los personajes de César y Cleopatra para poder diferenciar las reflexiones de los protagonistas en 2015 de los actos de los personajes en el siglo I a.C. Aunque la idea es buena, la representación se pierde al llevarnos del humor fácil a la reflexión falsamente profunda, con un intento, eso sí, de reivindicar la figura política de Cleopatra, algo, esto último, muy en boga en la reconsideración histórica actual sobre su figura. A los vaivenes de la obra en este sentido se suman anécdotas históricas de la vida de los personajes algo banalizadas y reflexiones sobre la actualidad con un toque aleccionador.

cesarcleopatra

Por lo que respecta a la documentación de la obra, si bien el inicio guarda una interesante relación con la historicidad de los personajes, la parte final del espectáculo falla en la configuración del relato, en un intento de obviar el papel de Marco Antonio, heredero del poder de César y de su historia de amor con Cleopatra, convirtiendo el relato escénico en casi ininteligible y dando a la representación un final trágico, teatralmente hablando.

Como veis, pocas cosas en la obra son a destacar. La dramaturgia falla al retratar y relatarnos la vida de personajes históricos (algo bastante habitual en las adaptaciones teatrales); la dirección, en este caso a cargo de Magüi Mira, carece de la lucidez o de la fuerza necesaria para guiar el proyecto, por otra parte interesante; a lo que se suma una producción “económica”, una opción que si bien en el teatro de Mérida, donde se estrenó la obra, se puede equilibrar gracias al esplendor patrimonial del escenario, desdibuja la obra en cualquier otro espacio, y unas actuaciones que caen en un grado de medianía que no es el propio de actores como Caba o Molina.

César & Cleopatra es una propuesta decepcionante, algo que nos recuerda que a pesar de la elección de personajes célebres o de temáticas atractivas (el poder y la manera de ejercerlo…) lo importante en cualquier proyecto escénico reside en la urdimbre de la dramaturgia, en la composición del ritmo escénico y en el acierto de la dirección. Sin eso, cualquier obra teatral corre el riesgo de naufragar en su intento de alcanzar buen puerto.

César & Cleopatra” se representa en el Teatre Romea hasta el 1 de mayo de 2016.

Autor: Emilio Hernández
Dirección: Magüi Mira
Reparto: Ángela Molina, Emilio Gutiérrez Caba, Ernesto Arias y Carolina Yuste
Iluminación: José Manuel Guerra
Coreografía: Nuria Castejón
Música original: David San José
Ambientación vestuario: María Calderón
Producción: Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Pentación Espectáculos

Horario: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas
Precios: de 18 a 24 €
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 30 minutos

NOTA CULTURALIA: 5.5
——

Jorge Pisa

Crítica teatral: Panorama des del pont, en el Teatre Romea

Panorama des del pont_cartelSolo hace falta echar una ojeada por los noticiarios televisivos para ser conscientes de que la migración es un problema cada vez más acuciante para un número mayor de países. No solo existe el miedo a lo “foráneo”, sino también el temor a las consecuencias que puede provocar en el entorno de acogida la llegada masiva de personas que poseen una cultura y una forma de vida diferente. De ahí que sea idóneo el estreno de Panorama des del pont, una reflexión sobre la inmigración italiana a EE.UU en la década de los años 50 enmarcada en una historia de pasión prohibida, escrita por Arthur Miller, dirigida por Georges Lavaudant e interpretada por Eduard Fernández, Jordi Martínez, Mercè Pons, Marina Salas, Marcel Borràs, Pep Ambròs, Rafa Cruz y Sergi Vallès.

“En 1955, diez años después del desenlace de la Segunda Guerra Mundial, la inmigración ilegal es una realidad generalizada en los Estados Unidos. Eddie Carbone, un honrado trabajador de origen italiano, vive obsesionado por la pasión devastadora que siente hacia su sobrina, a quién recogieron él y su esposa tras quedarse huérfana. Una situación insostenible que le superará, le hará traicionar a su familia y romperá la ley del silencio establecida entre los trabajadores, mayoritariamente inmigrantes, del puerto de Nueva York”.

La propuesta teatral parte de una base que además de actual es íntegra, ya que nos presenta el problema desde el punto de vista general y particular. El primero nos relata el esfuerzo de millares de europeos, en este caso italianos, por alcanzar una vida mejor en Norteamérica; el segundo nos muestra el infierno familiar que se cuece en el hogar de uno de aquellos que han conseguido instalarse en el Nuevo Mundo. Así, pues, el texto de Miller nos habla, como ya lo hiciera en Muerte de un viajante y en otras de sus obras, de la realidad americana, y más concretamente de aquella que no conseguía subirse al “sueño americano” y que poseía facetas más miserables.

Panorama des del pont_1Sin embargo la propuesta carece de la fuerza necesaria para acabar imponiéndose. La adaptación de la obra ha comportado cambios en la narración, como la potenciación del personaje del abogado Alfieri (Jordi Martínez) como el narrador de la historia que se vierte sobre el escenario. Por otra parte, la escenografía, ágil e innovadora, crea un espacio demasiado frío y vacío como para favorecer el desarrollo de la trama, a lo que se suma una “comedización” de la historia que esta no poseía en su origen. Por último, la actuación de Eduard Fernández, la que provee de mayor intensidad a la representación, no está siempre en el grado de tensión en el que debería. Este hecho, aunque atenuado por el trabajo actoral del resto del elenco, en el que destacan Jordi Martínez, Mercè Pons y Marcel Borràs, le restan credibilidad a la propuesta.

Superando estos aspectos, que nos son de poca importancia, la obra analiza una temática a la que no somos ajenos. La propuesta, pues, genera debate, si bien aunque el contexto general sea el de la inmigración ilegal, el meollo de la historia se centra en la tensión sexual y el deseo prohibido nacido en el seno de una familia de inmigrantes italianos, una fuerza que lo destruirá todo y que encaminará la historia hacia un final trágico, en el que ninguno de los personajes podrá luchar contra el destino ominoso que les afectará, de una forma u otra, a todos.

Georges Lavaudant nos presenta, pues, una obra con una puesta en escena innovadora y creativa a la vez que algo fría, un toque personal que caracteriza sus últimas producciones en suelo catalán como El misantrop en el TNC, estrenada en el año 2011. Una buena oportunidad, en definitiva, para ver que tienen que decir los clásicos del siglo XX de los problemas del siglo XXI. Una reflexión muy apropiada para los tiempos en los que vivimos y que, además, nos evidencia que los europeos también tuvimos que emigrar en el pasado, algo que a veces no recordamos todo lo bien que debiéramos…

Panorama des del pont” se representa en el Teatre Romea del 2 de febrero al 10 de abril de 2016.

Autor: Arthur Miller
Traducción: Joan Sellent
Dirección: Georges Lavaudant
Reparto: Eduard Fernández, Jordi Martínez, Mercè Pons, Marina Salas, Marcel Borràs, Pep Ambròs, Rafa Cruz y Sergi Vallès
Escenografía y vestuario: Jean-Pierre Vergier
Iluminación: Georges Lavaudant
Espacio sonoro: Jean-Louis Imbert
Producción: Teatre Romea y LG Théâtre

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 18 a 24 €
Idioma: catalán
Duración: 2 horas (sin entreacto)

NOTA CULTURALIA: 7
——

Jorge Pisa

Crítica teatral: Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, en el Teatre Romea

Como suele ser habitual, aquellos disfrutes de los que más esperamos son los que habitualmente más nos decepcionan. Y este es el caso de Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, la obra de teatro estrenada en el Teatre Romea el pasado 16 de julio en el marco del Festival Grec de Barcelona, escrita por Alberto Iglesias y Mario Gas, dirigida por este último e interpretada en su papel principal por Josep Maria Pou.

Parece, pues, así, que la expectación que uno tiene por el estreno de una obra, las más de las veces juega en su contra. En este caso, a un plantel de primera y una temática interesante, se le sumaba su paso por el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y una escenografía que, a simple vista, suscitaba grandes expectativas. Pero parece que el resultado final recorre un sendero que no es el que uno esperaba transitar.

Sócrates será juzgado y condenado por sus conciudadanos tras haber denunciado la corrupción en Atenas y haber advertido sobre el papel supersticioso y manipulador de la religión oficial. Acusado de despreciar a los dioses y corromper a la juventud, se negó a huir, como le proponían sus discípulos, cuando fue condenado a ingerir una copa de cicuta. Y su muerte acabó convertida en una de las más famosas de la historia”.

La obra de Gas e Iglesias se convierte en el panegírico de un personaje histórico que renace sobre el escenario para recordarnos los males de la antigua democracia griega, y como corolario, los achaques y perversiones que envenenan a la nuestra. Pero el fresco escénico resulta ser demasiado frío y distante en la recreación del personaje. Sócrates se nos mostrará tan perfecto que se nos queda demasiado lejos, hecho este que impide a los espectadores familiarizarse con el protagonista e incluso con sus reflexiones.

A la obra además, le falta algo de ritmo y de profundización en el contexto histórico al que hace referencia. Sócrates se nos aparece en solitario, con sus ideas y reflexiones, pero separado, en parte de la realidad que le hizo ser Sócrates. Es de imaginar que esto es debido a la voluntad de facilitar la comprensión del público y de convertirla en una reflexión mucho más actual.

Asimismo la obra minusvalora a la mayoría de los actores que aparecen sobre el escenario. Tal como se desarrolla la representación, con dos a tres actores el esfuerzo interpretativo hubiera quedado más que completo. Y por último, la obra infrautiliza también el escenario, esto es, la disposición de los asientos de un espacio de reunión que debería enmarcar, al menos, un duelo dialéctico entre los diferentes personajes. Algo que el texto no apoya, ya que lo que presenciaremos principalmente son los monólogos de Pou-Sócrates, que se acaban imponiendo sobre todo lo demás. Toda una serie de yerros en la creación y la dirección que atenúan las posibilidades de éxito del proyecto.

Si hasta aquí he hablado, según mi opinión, de lo que no funciona en la obra, me toca ahora hablar de lo que sí que lo hace. Y en una primera acotación ha de quedar bien claro que las interpretaciones están a un nivel mucho más que notable, aunque esto tan solo se pueda decir de algunos actores, ya que los secundarios actúan tan poco que es difícil valorar su interpretación. Aún así, en varias ocasiones la representación es más académica que teatral, lo que no le hace sumar positivos a la obra.

En lo que respecta a las escenas, es digno destacar la defensa que Sócrates hace de sí mismo ante el tribunal, en la que se ha sabido reflejar la forma de razonamiento característica del filósofo ateniense, y la escena que protagoniza Jantipa (Amparo Pamplona), la mujer del Sócrates, uno de los escasos momentos que nos acercará al aspecto más humano del pensador griego.

Como ven, Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano no es lo que podría haber sido, sobre todo si tenemos en cuenta la valía de los profesionales que están encima y detrás del escenario. Aún así, la obra nos permite ser conscientes de que los problemas sociales, económicos y políticos a los que se enfrentaban los griegos de hace 2.500 años son, más o menos, los mismos a los que nos enfrentamos nosotros. Si bien, hemos de tener presente que Sócrates no solo culpaba a los políticos y a los codiciosos del mal gobierno de la ciudad, sino que acusaba a todos aquellos que consideraban la riqueza y la ostentación un objetivo vital superior que el de la búsqueda de la verdad, algo que, por desgracia, nos inculparía a la mayoría de nosotros en nuestra incapacidad para distinguir de forma egoísta, entre lo que es bueno para uno mismo y lo que es bueno para todos.

Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano” se representa en el Teatre Romea del 16 de julio al 2 de agosto de 2015.

Autor: Mario Gas y Alberto Iglesias
Dirección: Mario Gas
Reparto: Josep Maria Pou, Carles Canut, Amparo Pamplona, Pep Molina, Borja Espinosa, Ramon Pujol y Guillem Motos
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Txema Orriols
Espacio sonoro: Àlex Polls
Sastrería: Rosario Macías
Producción: Grec 2015 Festival de Barcelona, Teatre Romea y Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:30 y las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 90 minutos
Idioma: catalán
Precio: 18-28 €

NOTA CULTURALIA: 6
——

Jorge Pisa

Second chance: Els veïns de dalt, en el Teatre Romea

els veins de daltNo digo nada nuevo si afirmo que aunque los vecinos no nos son mostrados a la hora de comprar o alquilar una vivienda, su existencia puede llegar a ser un verdadero hándicap para el sostenimiento de la frágil, a veces, salud familiar. De esto, en parte, nos habla Els veïns de dalt, obra estrenada en el Teatre Romea el pasado 23 de marzo, dirigida por Cesc Gay e interpretada por Pere Arquillué, Àgata Roca, Nora Navas y Jordi Rico, una tragicomedia sobre la crisis de la pareja y la relación con los vecinos “de arriba”.

Els veïns de dalt es una comedia con una alta graduación de tragedia que nos habla del mundo de la pareja, aquel en el que, de una forma u otra, acaban morando la mayor parte de los mortales, y nos permite ser testigos de los últimos momentos de una relación sentimental, aquellos presididos por la inercia, los reproches y las ganas de dañarse mutuamente. Gay construye además, su historia con muy poco y nos lleva, como el operario de una pequeña montaña rusa, de un extremo a otro de la tragicomedia justo en el momento de la representación que él quiere.

La situación nos es presentada con el regreso de Juli (Pere Arquillué) a casa finalizada la jornada laboral. Anna (Àgata Roca) le recuerda que han invitado a los vecinos de arriba, Laura (Nora Navas) y Salva (Jordi Rico) a un pica a pica para agradecerles su ayuda durante su traslado e instalación en el piso. Las excusas y las estrategias de Juli para evitar la velada y las referencias a los molestos ruidos de los vecinos, nos mostrarán los primeros problemas visibles en la pareja. La reunión y la revelación de las prácticas sexuales “liberales” que mantienen los vecinos de arriba llevarán a Juli y a Anna a un viaje de recriminaciones y descubrimientos en el que las dos parejas se sincerarán.

els veins de dalt 2Las claves de la obra son pues la constatación de los problemas en la relación entre Anna y Juli, mostrándosenos unas veces en clave de comedia y en otras con un tono más bien trágico, y el descubrimiento de las singulares prácticas sexuales de los vecinos. Gay ya tiene experiencia narrando los problemas cotidianos de las parejas, solo hace falta recordar sus años de guionista en la series Jet lag (2001-2006) o la dirección del filme Una pistola en cada mano (2012) para ser consciente de su habilidad en la temática. Si a eso le sumamos el voltaje cómico que posee la confesión de las prácticas íntimas de los vecinos y la confrontación entre las relaciones que mantienen ambas parejas, obtendremos el mix de comedia y de melodrama que os comentaba antes.

Sin embargo, la obra decae algo hacia el final de la representación, cuando una reunión más o menos realista entre vecinos en clave de comedia, se convierte en una poco creíble sesión de terapia de pareja, en la que la acción se desarrolla de forma “facilona” para llegar, por fin, a la conclusión de la obra con un aceptable final feliz. Es esta parte de la representación la más predecible y la que alarga una trama que hasta ese instante había avanzado con firmeza.

Las interpretaciones están todas muy en el tono de la tragicomedia que vamos a ver. En ellas destacan las de la pareja protagonista principal: Àgata Roca se nos presenta como una mujer que ha perdido la esperanza en su relación pero que la mantiene por inercia. Luce, además, un modelo que realza con mucho su atractivo físico. Pere Arquillué, por su parte, lleva el peso de la comicidad en la obra. Jordi Rico y Nora Navas se compenetran a la perfección como pareja moderna, liberal y sin prejuicios que intentará ayudar a sus vecinos a superar sus agudos problemas. La escenografía nos introduce en el ámbito del diseño contemporáneo, como indicándonos la universalidad de los problemas de pareja que se nos relata.

En resumen, una buena oportunidad para echarse unas risas viendo los problemas de los otros (que a veces son también los nuestros) y para ser conscientes de lo singulares y cómicos que, como vecinos, seguro podemos parecer a los demás si les explicamos nuestras interioridades emocionales y comportamentales. Una comedia algo trágica sin mayores expectativas que les hará pasar un rato agradable para poder escaparse, de nuevo, de sus problemas más acuciantes.

Els veïns de dalt” se representa en el Teatre Romea hasta el 17 de mayo de 2015.

Autor y director: Cesc Gay
Reparto: Pere Arquillué, Àgata Roca, Nora Navas y Jordi Rico
Escenografía: Alejandro Andújar
Vestuario: Anna Güell
Iluminación: Carlos Lucena
Producción: Elefant, Teatre Romea, Mola Produccions, ICEC (Generalitat de Catalunya) i la colaboración del Teatre La Sala de Rubí

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 18 a 28 €
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 25 minutos

NOTA CULTURALIA: 7
——

Jorge Pisa

“Els veïns de dalt” de Cesc Gay: Gemecs solidaris

La comunicació és la millor manera de baixar als inferns propis. Quan ens relacionem amb els altres i els prenem seriosament, quelcom dins nostre tremola: Ens adonem que ni som tan feliços, ni tan equilibrats ni molt menys sabem aparentar-ho tan bé als ulls aliens.

Per això, tendim a defugir el contacte amb aquells que podrien amenaçar-nos amb més garanties d’èxit: la parella, la família, els companys de feina i els veïns. De tots ells, ens quedarem amb els primers i amb els darrers.

Aquesta és una història sobre dos que no s’entenen i que trobaran una segona oportunitat quan obren la porta de la seva llar a uns altres dos que viuen justament a dalt i que vénen amb una bona nova.

 

En Cesc Gay, després d’explorar amb sensibilitat l’univers individual dels sers humans i el boicot propi a la seva realització personal a pel·lícules com “En la ciudad” o “Ficció”, es llença ara la piscina de la comèdia teatral comercial sobre parelletes en crisi seguint el rastre del seu altre film “V.O.S.”. I troba uns banyistes que neden amb bona tècnica: un quartet d’actors continguts (excepte algunes concessions d’en Pere Arquillué a la galeria), expressius i creïbles. L’aigua que els manté a la superficie és un text eficaç (malgrat la seva previsibilitat) perquè tracta novament com la llibertat sexual no només pot alleujar la crispació sentimental, sinó que a més pot arribar a refermar el vincle tan pesant de la parella. I, en aquest sentit, el públic torna a mossegar l’ham: Seguim sent criatures reprimides. No només al llit o sobre la catifa. També a l’hora d’expressar-nos emocionalment. Per tant, ens cal rebre contínues lliçons per aprendre a superar-ho.

Aquests “veïns de dalt” aposten molt encertadament per la vis còmica d’Àgata Roca (magnífica amb les seves onomatopeies i monosíl·labs i el seu tarannà liberal cada cop més destapat), la naturalitat de Nora Navas (graciosa i deliciosa com a progre llibertina), la frescor de Jordi Rico i el carisma de l’Arquillué. La història, plena de moments divertits, no aporta cap novetat al subgènere de la comèdia negra burgesa urbana però té un bon ritme, perquè ni resulta afectada ni barroera. I perd una mica el nord en la seva part final amb la teràpia improvisada, per un afany d’en Gay d’alliçonar un públic que podria arribar també a la mateixa conclusió sense tantes facilitats.

Per Juan Marea

ELS VEÏNS DE DALT es representa al Teatre Romea fins al 17 de maig.
http://www.teatreromea.com/es/ex/1000/els-veins-de-dalt

Crítica teatral: Fedra, en el Teatre Romea.

image El teatro es, como ya saben, una suma de emociones: las sufridas por los autores y directores, que se transportan a través del texto y de las interpretaciones de los actores hacia un público que las recibe con el objetivo de cerrar él mismo su significado. Y si hablamos de pasiones, seguramente pocos las han sabido plasmar de forma tan brillante como los autores clásicos, aquellos que en los inicios del teatro supieron captar sus raíces vitales y comunicarlas de forma apasionada, no tan solo a los públicos de entonces, sino también a los futuros.

Y uno de sus frutos más representativos es, seguramente, Fedra, obra adaptada en 1677 por Racine a partir de las tragedias de Eurípides y Séneca, y que nos muestra las fatales consecuencias de la pasión enfermiza y descontrolada de una mujer que afectan trágicamente a todos aquellos que la rodean.

Fedra, enamorada de su hijastro Hipólito y empujada por su confidente, Enona, confiesa su pasión. Herida por el rechazo de Hipólito, ella no puede esconder sus sentimientos ante su esposo y rey de Atenas, Teseo. Azotada por un profundo sentimiento de culpa, Fedra se adentra en un infierno personal. Su pasión desbordante e irrefrenable la conducirá, a ella y al resto de personajes, a un trágico destino”.

Con la Fedra de Racine, dirigida por Belbel y acompañada por un nutrido cuerpo de contrastados actores y actrices, asistimos al atropello de pasiones, deseos y tumultos que tan del gusto era de los antiguos, y que a los espectadores del siglo XX les queda, puede, algo lejos, si no es en lo que se refiere a la creatividad artística, la puesta en escena y el registro de las interpretaciones. En el caso que nos toca, no todo está a la misma altura.

image(6)Hablemos primero de una puesta en escena que alcanza unos altos valores estéticos, con un escenario que comunica con la platea y que nos muestra un territorio desolado, como los sentimientos y los efectos de las pasiones que se desarrollarán sobre él, iluminado por la mortecina luz de una gran esfera solar que se irá eclipsando, como indicando la fatalidad de la acción, y un juego de luces que provee a la obra de un tamiz casi apocalíptico. Sobre este inquietante escenario es donde falla una parte importantísima de la obra, que no es otra que el de las interpretaciones y con ellas la dirección. Aunque el reparto de actores y actrices es magnífico, solo hay que citarlo para darse cuenta de ello (Emma Vilarasau, Mercè Sampietro, Lluís Soler, Xavier Ripoll y Jordi Banacolocha entre otros), algo no funciona. Vilarasau compone una interpretación demasiado impostada y artificial, que le roba magnificencia a su papel, primordial en la obra. Su yerro solo es equilibrado, en parte, por la actuación de otros actores, como Soler, Banacolocha o Ripoll, que sí que saben impregnar sus intervenciones con la soberbia e intensidad que el texto y las pasiones que este mueve se merecen.

Hay que ser conscientes, por otra parte, de que la interpretación de la obra se embellece, a la par que se dificulta, con la plasmación de los originales versos alejandrinos escritos por Racine, adaptados por el propio Belbel, que parecen aún no asumidos en la declamación por los actores, algo comprensible la noche del estreno, y que a veces complica la comprensión de un texto riquísimo y complejo por sí mismo.

De todo ello podemos resumir que, si bien la forma es muy bella, al espectáculo le falta precisión y aroma interpretativos. Esperemos que su propia desenvoltura en el tiempo sea lo necesariamente corregidora para llegar a la simbiosis dramática que requiere el espectador, no por otra Fedra nos habla de las pasiones, en este caso la amorosa y la sexual, del sentimiento de culpa, del amor no correspondido, de los tabús que acompañan a la civilización y de las consecuencias trágicas de nuestros hechos, sean estos los que sean, algo que desde siempre y por siempre acompañarán al ser humano en su singladura existencial.

Así, pues, a la Fedra de Belbel y Vilarasau le queda aún recorrido por hacer. Esperemos que lo alcance y nos muestre la radiación que un trágico elaborado en las manos de Eurípides y Séneca, urdido en la pluma de Racine y adaptado en el Romea en este siglo XXI se merece.

Fedra” se representa en el Teatre Romea del 20 de enero al 15 de marzo de 2015.

Autor: Jean Racine
Traducción y dirección: Sergi Belbel
Reparto: Emma Vilarasau, Mercè Sampietro, Lluís Soler, Xavier Ripoll, Jordi Banacolocha, Queralt Casasayas y Gemma Martínez
Escenografía: Max Glaenzel
Iluminación: Kiko Planas
Vestuario: Mercè Paloma
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Romea

Horarios: de martes a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 18 – 28 €
Duración: 2 horas y 15 minutos
Idioma: catalán
——

Jorge Pisa

Crítica teatral: En el estanque dorado, en el Teatre Romea.

En el estanque dorado_RomeaExiste un tipo de obras de teatro, de historias en definitiva, que podríamos considerar generacionales y que no solo están interpretadas por actores y actrices de una cierta generación, sino que están dirigidas principalmente a un público también de esa generación. En el estanque dorado es una de ellas y nos habla sobre la vejez, los últimos años dorados, de una pareja que, como cada año, va a pasar los meses estivales en la cabaña que poseen cerca del lago.

Ethel y Norman Thayer son un anciano matrimonio que pasa sus vacaciones en un lugar paradisíaco: El Estanque Dorado. Norman, un hombre muy activo, soporta muy mal las limitaciones de la vejez y la proximidad de la muerte. Inesperadamente, llega de visita Chelsea, la hija de los Thayer, que siempre ha mantenido unas relaciones muy tensas con su padre.

La obra de Ernest Thompson es un clásico del teatro contemporáneo traducida a treinta idiomas y representada en más de 40 países. El Romea nos ofrece, en esta ocasión, una versión de Emilio Hernández dirigida por Magüi Mira, que actualiza mínimamente la obra representada por primera vez en Estados Unidos en el año 1979.

En el estanque dorado nos habla de la vejez y de la proximidad de la muerte. Ethel (Lola Herrera) está en la sesentena aunque mantiene un espíritu joven y activo. Norman (Héctor Alterio), está en la setentena rayando la ochentena, posee un carácter burlón y cínico, su salud ha empeorado en los últimos años y vive afectado por los pensamientos de una muerte cercana. La tranquila estancia de la pareja se verá alterada por la llegada de Chelsea (Luz Valdenebro) y su nueva pareja (Camilo Rodríguez), que acompañados por Billy (Adrián Lamana), el hijo de él , pasarán unos días en la cabaña del estanque. La llegada de Chelsea y Billy afectarán de pleno el día a día de los Thayer y permitirá el contacto entre generaciones diferentes. La representación se divide en diferentes actos que marcan los diferentes meses de la estancia en la cabaña. Gracias a ellos iremos conociendo el carácter y la personalidad de Ethel y Norman y la situación vital en la que se hallan.

En el estanque dorado_Romea_2Al reseñar esta obra uno se ha de sentir influenciado, claro está, por la versión que en el año 1980 interpretaron en la gran pantalla Henry Fonda y Katherine Hepburn, dirigidos por Mark Rydell y en la que la propia hija de Fonda, Jane, interpretaba el papel de Chelsea. Un listón muy alto, que la versión de Hernández y Mira sigue muy de cerca y de la que solo cambia algunas formas en la expresión y en el estilo de la obra, corriendo la representación por los cauces originales. Es por ello que la obra se convierte en una oportunidad de lucimiento para los actores principales, Herrera y Alterio, que saben proveer a esta tragicomedia de los momentos de humor oportunos y de los instantes de emoción y ternura que requiere. Casi podríamos decir que la obra está hecha para ellos, Herrera haciendo de Herrera y Alterio proveyendo al personaje de ese ingrediente de fragilidad y sorna que requiere.

Es así que la obra es un producto redondo y reconocible. Redondo porque la propuesta está bien concebida y desarrollada y reconocible porqué se mantiene en los cauces clásicos del proyecto original. La representación, además de enriquecerse con las interpretaciones de Herrera y Alterio, se nos presenta envuelta en un magnífico escenario que nos muestra el interior de la cabaña en la que acontece la acción de la obra y que acaba potenciando la sensación de familiaridad que de por sí ya genera el texto.

En el estanque dorado es una nueva oportunidad de gozar de Herrera y de ver a Alterio sobre los escenarios barceloneses, y es una apropiada propuesta para la época del año en la que estamos, en la que la familia y la tradición marcan, sin duda, la agenda de nuestras vidas, al menos hasta que acaben las fiestas navideñas y, como en la obra, recojamos todo y esperemos que la Navidad regrese el año que viene!

En el estanque dorado” se representa en el Teatre Romea hasta el 11 de enero de 2015.

Autor: Ernest Thompson
Versión: Emilio Hernández
Dirección: Magüi Mira
Reparto: Lola Herrera, Héctor Alterio, Luz Valdenebro, Camilo Rodríguez y Adrián Lamana
Diseño escenografía: Gabriel Carrascal
Diseño iluminación: José Manuel Guerra
Diseño vestuario: Rodrigo Claro y Cuca Ansaldo
Espacio sonoro: David San José
Producción: Teatre Romea y Pentación Espectáculos

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 19:30 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: de 18 a 28 €
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 45 minutos
——

Jorge Pisa

Crítica teatral: L’última trobada, en el Teatre Romea.

lultimatrobada_2Uno tiene la sensación de que el tiempo no avanza igual para todos, y que a veces un acontecimiento intenso puede paralizar su normal fluir y hacer que ese suceso vague como un espectro a partir de entonces e interfiera en el normal acontecer de la vida de una persona cualquiera. Sobre esta especulación se estructura la trama de L’última trobada, una obra de Christopher Hampton, basada en la obra de Sándor Márai, dirigida por Abel Folk e interpretada por él mismo junto a Jordi Brau y Rosa Novell.

Un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos, donde alguna vez se celebraron elegantes veladas en salones decorados al estilo francés llenos de música de Chopin, ha cambiado radicalmente de aspecto. El esplendor de antes ya no existe, todo anuncia el final de una época. Dos hombres que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se reencuentran después de 41 años sin haberse visto. Uno de ellos ha pasado mucho tiempo viviendo en el Extremo Oriente, el otro, en cambio, no se ha movido de su propiedad. Pero ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una singular fuerza.”

L’última trobada es una obra en la que su intensidad y su acierto residen, principalmente, en el texto sobre el que se construye. De ahí que la maestría a la hora de tratarlo sea crucial en el resultado final del proyecto. Partimos de una obra del literato, periodista y dramaturgo húngaro Sándor Márai, de una admirable adaptación para el teatro de la mano de Christopher Hampton y de una translúcida dirección por parte de Abel Folk, en la que la novela se convierte casi en un monólogo en el que la amistad, la lealtad, la fidelidad y como no, sus opuestos, se manifiestan con vigor.

Todo comienza con los preparativos de la recepción de Konrad (Jordi Brau) en el castillo de Henrik (Abel Folk). Algo trascendente está a punto de ocurrir y será el texto, solemnemente interpretado por Folk y Brau, el que guiará la intensidad de la obra grado a grado hacia una erupción final inevitable, en la que la verdad se materializa de forma funesta para el espectador. Así, la primera enhorabuena se la lleva una adaptación afilada y meticulosa que se construye paso a paso sobre el escenario.

lultimatrobada_1La segunda felicitación se la merece la dirección y la puesta en escena de la obra. Folk apuesta por una transparencia que muestra al espectador la “intimidad” de la obra de teatro desde el minuto uno. De ahí que los que accedan pronto a la sala podrán ver cómo se prepara el escenario y cómo los actores son maquillados minutos antes del inicio de la obra. Esta transparencia y el desvanecimiento de la cuarta pared se mantienen a lo largo de la representación a través de las continuas indicaciones que los actores realizan al cuerpo técnico del teatro y de su propia interpretación.

Y no puedo finalizar con los enhorabuenas sin señalar la fortaleza y el coraje de la actriz Rosa Novell, que tras una dura enfermedad regresa a los escenario con problemas de visión y ayudada por una asistente, pero que demuestra hasta dónde puede llegar la valentía de una actriz de teatro. Quede manifiesto que donde no llega la fragilidad del cuerpo alcanza la profesionalidad y el esfuerzo de la actriz.

La acción que se nos narra sobre el escenario toca de pleno los sentimientos y las emociones y nos habla de otras épocas, de otras formas de pensar y de entender la vida. De ahí que se sitúe en el periodo entre los dos grandes conflictos armados que afectaron al mundo y lo transformaron para siempre. Y es de eso y de los efectos de nuestras propias acciones de lo que nos habla la obra. Los tres personajes principales de la historia formaron en el pasado un triángulo amoroso, que no se pudo o no se supo finalizar apropiadamente. De ahí que la marcha de uno de ellos a Oriente no solo comportara un cúmulo de tristeza y añoranza, sino que provocó que las existencias de todos ellos quedaran afectadas para siempre. Por eso sus vidas requieren de un encuentro final en el que la verdad se destape y la realidad se haga evidente para todos, tanto para los personajes como para el público asistente.

L’última trobada es un tour de force en el que destaca la actuación de Folk, que asume el auténtico protagonismo de la obra que está diseñada para hacer brillar su carácter interpretativo. Junto a él Jordi Brau ejerce de “sparring” actoral. Novell, como indicábamos, reaparece sobre el escenario y se apodera de los minutos en los que está sobre él. Una propuesta que nos permite reflexionar sobre nuestras emociones y nuestros sentimientos a medida que las emociones y los sentimientos de los personajes se van materializando sobre el escenario y nos permite ser testigos del fin de una forma de entender el mundo y el inicio de la modernidad que comportó la llegada, definitiva, del siglo XX.

L’última trobada” se representa en el Teatre Romea hasta el 23 de noviembre de 2014.

ESPECTÁCULO PRORROGADO hasta el 24 de mayo en La Villarroel.

Autor: Christopher Hampton (Obra basada en la novela de Sándor Márai)
Dirección: Abel Folk
Reparto: Abel Folk, Jordi Brau y Rosa Novell
Espacio escénico y diseño de luces: Paco Azorín
Vestuario: Maria Araujo
Diseño de sonido: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Ayudante de dirección: Pep Planas
Producción: Teatre Romea y Faig Produccions

Horarios: martes, miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 24 a 28 €
Idioma: catalán
——

Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Desde Berlín. Tributo a Lou Reed, en el Teatre Romea

Desde Berlin

La magia de un disco resulta evidente cuando escapa de su creador para servir como estímulo a otros artistas. En este sentido podríamos citar muchos ejemplos, pero el que hoy nos ocupa es Berlin, de Lou Reed, un controvertido álbum del que hace un par de años surgió Berlin capital Alaska, una compilación de relatos publicado por la editorial 66 rpm (podéis leer la información de aquel libro aquí), y, ahora, Desde Berlín. Tributo a Lou Reed, la adaptación teatral de las diez canciones del disco que fue ovacionada con toda justicia en su estreno en el Teatre Romea, con el público en pie entregado a este espectáculo tan duro como recomendable que llega a Barcelona de la mano del director madrileño Andrés Lima y con todos los elementos para convertirse en una de las sensaciones de la temporada.

Berlin narra la complicada historia de amor, con constantes altibajos, entre dos personajes marginales: Jim y Caroline, un yonqui y una prostituta que en Desde Berlín tienen el aspecto de Pablo Derqui y Nathalie Poza, dos excelentes intérpretes que firman un trabajo formidable al alcance de pocos actores, con un recital en el que ambos se desnudan tanto literal como metafóricamente –además de cantar y mostrar su destreza al piano y a la guitarra– para hacer creíble el proceso de autodestrucción de la pareja, arrastrada por un torrente de emociones en el que se suceden las discusiones, los cambios de humor provocados por las adicciones, la violencia descarnada, etc.; así, a pesar de las advertencias de Caroline“Destruyo todo cuanto se me acerca”–, Jim se mostrará convencido de sus sentimientos hacia ella, y los dos se dejarán llevar por la pasión del momento, refugiados en la cama de su apartamento tras una espiral de sexo, drogas y alcohol como si no hubiera un mañana. Pero la vida no puede reducirse únicamente a ese simplista e irreal espacio, y pronto llegarán los conflictos y desencuentros que Reed desgranaba en su álbum.

El músico neoyorkino definió en su totalidad esta historia en la que el amor, la fragilidad emocional, la tragedia, la melancolía y la desesperación se dan la mano, pero trasladarla a los escenarios implicaba una adaptación dramática precisa, y Andrés Lima confió esa responsabilidad a Juan Villoro, Juan Cavestany y Pau Miró. Por otra parte, reproducir el mundo de la pareja tampoco resultaba sencillo, así que la escenografía quedó reducida a la habitación en la que viven su tortuosa relación, mientras que las videocreaciones transmiten acertadamente la atmósfera viciada y claustrofóbica que rodea a Jim y Caroline, además de ofrecer al espectador los matices de las miradas vacías de estos personajes que recorren, desorientados, las calles de la ciudad.

Han pasado ya más de cuarenta años desde que se publicó Berlin, destrozado en su momento por la crítica especializada, incapaz de comprender que alguien quisiera asomarse a la miseria de estos personajes, víctimas de una devastadora historia de excesos y maltratos relatada con toda crudeza. Incluso el propio Lou Reed confesaba la incomodidad de su productor al conocer el resultado final: “Creo que lo mejor sería meterlo en una caja, guardar la caja en un armario, dejarla ahí y no volver a escucharlo” dijo Bob Ezrin sin imaginar que aquellas canciones terminarían convirtiéndose en una referencia para toda una generación, la de Andrés Lima, quien homenajea al que fuera su ídolo con un magnífico espectáculo, imprescindible para aquellos que no teman salir del teatro con el corazón compungido.

Desde Berlín. Tributo a Lou Reed se representará en el Teatre Romea del 9 de septiembre hasta el 19 de octubre de 2014.

Autores: Juan Villoro, Juan Cavestany, Pau Miró
Dirección: Andrés Lima
Intérpretes: Nathalie Poza, Pablo Derqui
Música adicional original: Jaume Manresa
Producción: Teatre Romea
Diseño de iluminación: Txema Orriols, Walter Scophervill
Escenografía y vestuario: Beatriz San Juan
Videocreación: Miquel Àngel Raió
Caracterización: Toni Santos
Montaje y posproducción videocreación: Francesc Sitges-Sardà

Horarios: martes, miércoles, jueves y viernes, a las 20:30 horas; sábado a las 18:00 horas y a las 21:00 horas; y domingo a las 18:00 horas
Precio: de 22 € a 28 €
Idioma: castellano
Duración: Una hora y diez minutos

____________________
Escrito por: Robert Martínez