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Crítica teatral: El professor Bernhardi, en el TNC

El pasado 10 de febrero se estrenó en el TNC El professor Bernhardi, una de las obras de teatro más relevante, seguro, de esta temporada, y que propone un dilema ético, religioso y social ambientado en la Austria de las primeras décadas del siglo XX. Una propuesta escrita por Arthur Schnitzler, dirigida por Xavier Albertí e interpretada por Lluís Homar, Joel Joan, Pep Cruz, Rubèn de Eguía, Manel Barceló y Albert Pérez.

“En un hospital universitario, la decisión de un médico desencadena una serie de consecuencias que harán tambalear todos los estamentos políticos y religiosos de un país obligado a posicionarse. Una adaptación de este clásico extraordinario de 1912, prohibido durante muchos años en Austria”.

El professor Bernhardi es una propuesta integral que parte de un acto en particular, la negación a un capellán de dar la extremaunción a una moribunda católica en un centro hospitalario. A partir de este hecho la obra de Schnitzler, autor austríaco de finales del siglo XIX y principios del XX, polémico por los temas que trataba en sus textos dramáticos, da paso a un debate sobre la sociedad austríaca del momento, que se iba encaminando hacia la Primera Guerra Mundial. Así, pues, lo que en un primer momento puede parecer al espectador una simple decisión compasiva tomada por el Profesor Bernhardi (Lluís Homar), no tarda en traspasar los límites de la Institución médica en la que acontece, provocando un debate político de gran calado.

Arthur Schnitzler se permite de esta forma no solo polemizar sobre los fundamentos religiosos de la sociedad austríaca de principios del siglo XX, mucho más ostentosos, claro está, que los actuales, sino que también nos muestra los estragos que el antisemitismo estaba provocando en la Europa de aquellos años; los usos miserables de la política o los intereses propios de la prensa, a veces alejados del propio esclarecimiento de la verdad.

 el-professor-bernhardi_tnc_2.El professor Bernhardi es, además, una obra intensa, que requiere de esfuerzo y concentración por parte del espectador, que ha de estar atento a todo lo que se dice sobre el escenario para no perder el hilo del avance de la historia. Una obra de ingeniería textual creada por el propio Schnitzler y favorecida por una versión y una traducción magníficas realizadas por Feliu Formosa y Lluïsa Cunillé, y por una dirección férrea de Albertí, en un texto en el cual destacan diversos de los diálogos, en especial los mantenidos entre Bernhardi y el Dr. Flint (Manel Barceló), ministro de Culto y Educación o el que se desarrolla entre el mismo Bernhardi y el capellán al que se le niega dar la extremaunción a una de las internas del centro, encarnado por Albert Prat.

En el apartado de las interpretaciones nos encontramos con un reparto amplio y de una calidad de Champions. La pieza clave sobre la que se construye la obra es la de Lluis Homar que interpreta de forma majestuosa al profesor Bernhardi, obstinado en considerar su acción como un acto puramente privado exento de cualquier componente político o ideológico. La actuación de Homar se complementa de forma admirable con las de Joel Joan que da vida al doctor Ebenwald, personaje que prefigura en la obra el infierno del nazismo; y la de Manel Barceló que encarna al gran político que se aprovechará de la polvareda provocada por los actos del profesor Bernhardi para consolidar su posición en el Parlamento.

Es de destacar, también, una escenografía simple a la vez que descriptiva y en la que destaca un espacio central cerrado por paneles y puertas de vidrio, cuyo ambiente se irá enrareciendo a medida que avanza la representación, como señal inequívoca de la progresiva complicación de la situación descrita en la obra.

El professor Bernhardi es, pues, un desafío escénico que el TNC ofrece a todos aquellos a los que les gusta el teatro que genera debate. Un intenso esfuerzo teatral que finaliza con un premio para el espectador, el de haber disfrutado de una de las grandes obras teatrales de esta temporada en Barcelona.

El professor Bernhardi” se representa en el TNC hasta el 20 de marzo de 2016.

Autor: Arthur Schnitzler
Dirección: Xavier Albertí
Reparto: Lluís Homar, Joel Joan, Pep Cruz, Joan Negrié, Albert Pérez, Roger Casamajor, Rubèn de Eguía, Guillem Gefaell, Sílvia Ricart, Manel Barceló, Jordi Andújar, Albert Prat, Oriol Genís y Jacob Torres
Traducción: Feliu Formosa
Adaptación: Lluïsa Cunillé
Escenografía: Lluc Castells y Jose Novoa
Vestuario: María Araujo
Iluminación: Ignasi Camprodon
Sonido: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Realización de vestuari: I.T.
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y los domingos a las 18:00 horas
Precio: de 12 a 28 €
Duración: 2 horas 50 minutos (Incluye una pausa de 20 minutos)
Idioma: catalán

NOTA CULTURALIA: 9,5
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Jorge Pisa

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Crítica teatral: El carrer Franklin, en el TNC

El Festival Grec ha programado este año diversos espectáculos de carácter reivindicativo, siguiendo una senda ya marcada el año pasado. Una de estas propuestas es El carrer Franklin en el TNC, una obra dirigida por Josep Maria Miró, con texto de Lluïsa Cunillé e interpretada por Xavier Albertí, Montse Esteve, Oriol Genís, Lina Lambert i Xavier Pujolràs.

“La calle de Franklin se está quedando desierta debido a la oleada de desahucios que afecta a la ciudad. Un vecino travestido que da clases de música y su marido, de profesión taxista, han sido las últimas víctimas de una fiebre que ni siquiera su cuñada y hermana, una activista que recorre una ciudad medio vacía megáfono en mano, ha podido detener. Mientras tanto, la vecina, una inglesa sobrina de la difunta Margaret Thatcher, acaba de recibir parte de sus cenizas… Nada falta en esta historia alocada y ácida, ni siquiera un gobernador del Banco de España a quien nadie escucha y que busca desesperadamente una carta perdida que puede traerle problemas”.

El teatro de nuevo se pone a recorrer las calles para hablar de las injusticias que se producen en ella. Y en este caso lo hace a través de la comedia y la farsa. Lo primero que verán los espectadores que acudan al teatro son los tristes efectos de un desahucio, esto es, los bienes de una familia expuestos en la calle. Una vez llamada su atención a través de una realidad cada vez más habitual en los medios de comunicación, iremos conociendo a los afectados, que parecen unir en sus personas las contradicciones del mundo en el que vivimos: un hombre travestido; el presidente de una asociación de taxistas sin miembro alguno; la líder de una Ong sin socios que la respalden; una familiar de Margaret Thatcher venida a menos o el torpe gobernador del Banco de España.

Franklin_alta-2905La obra más que una historia nos presenta una situación en la que la realidad triste de un desahucio y sus funestas consecuencias, se mezclan con la sátira y la farsa que resulta de la suma de los protagonistas. Por tanto, lo que destaca más, junto a la escenografía, que nos muestra un tramo de calle ocupada por los muebles y las personas que antes formaban un hogar, son las interpretaciones de los actores y actrices.

Es por esta razón que el trabajo de los actores tiene un mayor peso específico en esta obra. En este marco interpretativo destaca Xavier Albertí, que da vida a el/la locuaz transvestido/a afectado/a por el desahucio, con dotes musicales con las que se gana la vida. Oriol Genís interpreta, con su tono habitual, a un presidente del Banco de España algo perdido y despistado y Xavier Pujolràs encarna a un taxista que tiene en su mano la oportunidad para variar su suerte. En el apartado femenino Lina Lambert da vida a una fría y distante familiar de la Dama de hierro británica en riesgo también de desahucio y Montse Esteve interpreta a la activista a la que la crisis ha dejado sin apoyo y, por lo tanto, sin eficacia.

La trama se traslada fácilmente a la realidad que viven muchos catalanes y españoles hoy en día, en una sociedad que le ha puesto precio a todo, incluso al hogar y a la vida misma, y en la que fracasar puede costar muy caro. Pero esta realidad la vemos deformada como a través de un caleidoscopio, ideado por Lluïsa Cunillé, en el que las formas aparecen desfiguradas y las imágenes acaban concretándose de forma extraña y sobre todo cómica, aunque la tragedia, como uno puede suponer al ver la temática de la que trata la obra, también está presente. Como también lo está la música, ya que de una forma igualmente caleidoscópica, la mayoría de los personajes interpretarán algún tema musical, como elemento que ayuda al público a definirlos.

El carrer Franklin es una oportunidad de reflexionar sobre un tema trágico de una forma cómica, o tragicómica, un esfuerzo casi titánico para su autora y para el director de la obra, Josep Maria Miró, que al menos puede servir de revancha, al permitir, al menos en la obra, que todos reciban su merecido ya sea en el interior de un frigorífico o tomando en la calle una reconfortable taza de té.

El carrer Franklin” se representa en el TNC del 2 al 19 de julio de 2015

Autora: Lluïsa Cunillé
Dirección: Josep Maria Miró
Reparto: Xavier Albertí, Montse Esteve, Oriol Genís, Lina Lambert y Xavier Pujolràs
Escenografía: Enric Planas
Vestuario: Albert Pascual
Iluminación: David Bofarull (aai)
Sonido: Santi López
Caracterización: Lucho Soriano
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y Grec 2015 Festival de Barcelona

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: 11,5 a 23 €
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 10 minutos

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

Crítica teatral: La rosa tatuada, en el TNC.

LA_ROSA_TATUADA_cartellUno siempre echa de menos, en algún momento de la temporada, la representación de una obra de Tennessee Williams, o lo que es lo mismo, una reflexión sobre el alma humana amargada, para variar, por la propia materialización de la existencia. El azar teatral, sin embargo, nos había dejado, desde que a finales del 2010 finalizaron las representaciones de Gata sobre teulada de zinc calenta en el Lliure, sin poder disfrutar sobre los escenarios barceloneses de la exquisitez irreverente del autor americano. Por lo que era inconcebible pensar ni un solo momento en dejar escapar una oportunidad como la que nos ofrece el TNC con la adaptación de La rosa tatuada, una de las obras más conocidas del autor, dirigida por Carlota Subirós Bosch e interpretada en los papeles principales por Clara Segura y Bruno Oro.

Y la ocasión es sin duda recomendable debido a la consistencia del texto, a la simbología que atesora y a que, como decía antes, es un Tennessee Williams de primera fila. La historia, seguro, ya la conocen. La familia Delle Rose, de origen siciliano, vive una placida existencia en el sur de los Estados Unidos. Él, Rosario, trabaja como transportista de plátanos y de otras mercancías no tan legales para una compañía frutícola; ella, Serafina, trabaja en casa como modista. Ambos han creado un hogar donde predomina el amor y la plenitud de la pasión sexual, de la cual ha nacido su hija Rosa. Todo ello acaba inesperadamente con la muerte de Rosario durante uno de sus transportes. La morada de los Delle Rose queda sumida en el duelo y la desesperación más profunda al no aceptar Serafina el trágico final de su marido, un dolor que, además, le hace perder el hijo del que está embarazada.

El paso del tiempo no consigue, sin embargo, que la cordura regrese al hogar de los Delle Rose. Serafina vive recluida en su casa, dominada por las cenizas de su difunto marido y por la imagen de la Madre de Dios, sin dirigirle la palabra a los vecinos e imponiendo una reclusión casi absoluta a su hija. Una situación que se complicará aún más al descubrir Serafina la posible infidelidad en el pasado de su marido y cuando tanto ella como su hija entren en contacto de nuevo con el mundo sexual de los hombres, hecho propiciado por la llegada accidental de Alvaro Mangiacavallo, un transportista de fruta que posee un gran parecido físico con Rosario y por el conocimiento por parte de Rosa de un chico en el baile del instituto.

La rosa tatuada nos permite echar una mirada no tan solo a la sociedad norte-americana de los años 50, y más concretamente a la población europea emigrada al nuevo continente, sino que nos posibilita al mismo tiempo atisbar parte de la personalidad del autor del texto. Por lo que respecta a lo primero la obra nos introduce en el hogar de una familia de origen siciliano de la costa sur de los Estados Unidos, y nos muestra la interrelación de los miembros de esta con la sociedad americana conservadora del momento. Aquí hallamos un primer choque cultural entre tradiciones y formas de pensar europeo-católico-mediterráneas y las propias de la cultura anglo-norteamericana.

_DSC1881Todo ello acentuado por el comportamiento “insano” de Serafina tras la muerte de su marido, que provocará rumores en la comunidad. Sin embargo, la llegada de Alvaro hará nacer de nuevo en ella el deseo. Una pasión basada en parecidos y en necesidades que les servirá a ambos para lograr una nueva oportunidad y reconducir sus vidas. Una pasión, además, simbolizada en la obra a partir de la rosa, ya sea esta la tatuada en el pecho de Rosario, la sobrenatural rosa que aparece y desaparece en el de Serafina, o la omnipresencia del nombre, del símbolo y del color de la rosa a lo largo de toda la representación.

Por lo que respecta a la personalidad del dramaturgo podemos detectar en la obra la familiaridad de Williams con la enfermedad mental que sufrió su propia hermana, con la cual mantenía una relación muy cercana y su turbulenta vida sexual y sentimental en los Estados Unidos profundamente conservadores de los años 50.

En el apartado de las interpretaciones la obra ofrece una oportunidad inmejorable a la actriz principal de la historia, que no es otra que Clara Segura, que hace suyo un personaje, el de Serafina Delle Rose, de forma magistral. En el apartado masculino, sin embargo, Bruno Oro no acaba de darle a su papel el registro necesario, (un registro tennessewilliano, diría yo), por lo que la química entre los dos personajes principales no acaba de estallar como debería hacerlo. Ambos están rodeados por el buen hacer de una troupe de actores y personajes entre los que hallamos, entre otros, a Alícia González Laá, Oriol Genís, Antònia Jaume, Marta Ossó o Teresa Urroz. La dirección de Carlota Subirós alimenta, por otra parte, la naturalidad de las interpretaciones para dar la mayor viveza al dramatismo de la historia y la inmaterialidad del contexto escenográfico.

Si nos fijamos, pues, en la composición de la obra observamos el atrevimiento que comporta la elección de la escenografía, en la cual la vivienda de los Delle Rose se materializa como un cubículo que gira sobre sí mismo y sobre el que se proyectan imágenes y coloridos a lo largo de la obra. Si bien esta apuesta sorprende por su audacia artística, el aislamiento de la vivienda sobre un escenario vacío enorme hace difícil captar el contexto espacial y social de la obra, dejándola en un limbo difícil de concretar para el espectador. A esto se suma la opción por una iluminación de poca intensidad y el uso de tonalidades musicales de ritmo étnico, con el objetivo de darle un toque más intimista a la representación y apelar a aquello más emocional que uno lleva dentro.

Representar un Tennessee Williams es algo siempre dificultoso y el TNC sale en parte airoso de su intento gracias, sobre todo, a la espléndida e íntima interpretación de Clara Segura. Aún así, y como les decía, La rosa tatuada es una oportunidad lustrada para degustar la artesanía de los sentimientos propia de un autor que analizaba en cada una de sus obras la complicada trabazón de sentimientos que todos llevamos dentro, ya sea en los Estados Unidos de los años 50 o en la Cataluña de principios del siglo XXI.

La rosa tatuada” se representa en el TNC del 12 de diciembre de 2013 al 2 de febrero de 2014.

Autor: Tennessee Williams
Traducción y dirección: Carlota Subirós
Reparto: Clara Segura, Bruno Oro, Pepo Blasco, Rosa Cadafalch, Màrcia Cisteró, Montse Esteve, Oriol Genís, Alícia González Laa, Antònia Jaume, David Marcé, Marta Ossó y Teresa Urroz
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Marta Rafa
Iluminación: Mingo Albir
Sonido: Damien Bazin
Caracterización: Àngels Salinas
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas (domingo 5 de enero no hay función).
Precio: de 14 a 28 €
Duración:
  Primera parte 1 hora y 45 minutos
Entreacto de 15 minutos
Segunda parte 45 minutos.
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: À la ville de… Barcelona, en el Teatre Lliure.

cartell_a_la_villeEsta semana finalizan las representaciones de À la ville de… Barcelona, un homenaje del Teatre Lliure a la ciudad de Barcelona en forma de music hall cómico creado y dirigido por Joan Ollé e interpretado por Joan Anguera, Ivan Benet, Marta Betriu, Laura Guiteras, Oriol Genís, Enric Majó, Victòria Pagès y Jordi Vidal, una troupe que nos hará viajar por la historia y por los rincones más simbólicos de la ciudad condal en un itinerario marcado por el buen humor, por la música y por las ganas de reírnos de mostros mismos. Un empeño que se corona con un muy grato resultado escénico que enlaza directamente lo que acontece sobre el escenario con las vivencias de los que se hallan en el patio de butacas.

À la ville de… Barcelona, nos propone un periplo por las edades de la ciudad y de sus habitantes. Como anfitrión de este viaje escénico por el tiempo nos hallamos, al inicio de la representación, a un patricio de la ciudad romana de Barcino que, togado, nos da la bienvenida para que comience un recorrido que nos llevará desde las Ramblas al Paralelo, del Zoo al Born y el barrio de la Ribera; de Montjuïc a la Barceloneta, pasando por el puerto, los mercados, El Molino, o el Liceo.

La obra está conformada por una sucesión de sketchs que mezclan el humor con un cierto dramatismo, unos ingredientes, además, compartidos por los espectadores ya que hacen referencia, sin duda, a sus vivencias personales. El espectáculo aunque comienza, como he dicho, en época romana, se centra especialmente en el siglo XX, y yo diría que sobre todo en la segunda mitad de esa centuria, donde, claro está, tanto el dramaturgo como los espectadores pueden hallar muchos más elementos de sátira más cercanos y cotidianos. Entre ellos, por ejemplo, encontramos la invasión de las hordas de turistas que cada vez se apropian con mayor afán de los espacios más significativos de la ciudad; la acción política “de postín” de los alcaldes de Barcelona, un gag excelentemente interpretado por Ivan Benet; los efectos de la corrupción que cada vez parece más omnipresente; las incomodidades experimentadas por los monumentos barceloneses o la subjetiva degradación que sufren algunos de los barrios de la ciudad, con la resolutiva interpretaciónen in crescendo de Victòria Pagès.

villebcn_ruano_020La representación se construye a partir de una actuación coral, en la que cada uno de los actores tiene su/s momento/s, con un ritmo que se mantiene en tensión a lo largo de la obra, con finales de sketchs y principios de otros que se entrelazan constantemente. Por el escenario pasarán personajes como las estatuas de Colón y de la Dama del paraigües, el mundialmente famoso Floquet de neu, varios de los alcaldes de Barcelona, el defenestrado Millet, formando un más que cómico Angelus pictórico y toda una serie de personajes anónimos que han paseado y pasean su estampa por las calles de la ciudad, a través de una pasarela conformada por un acertado paso de cebra, elemento ubicuo en la metrópolis.

Sin embargo la obra, o lo que es lo mismo, el torbellino de sketchs y gags, no goza de un adecuado equilibrio entre el dramatismo y la comicidad que poseen las escenas individuales, por lo que la firme apuesta hacia la vertiente más humorística del conjunto hace que sus escenas más dramáticas no consigan crear el momento de tensión que les son necesarios, aguando de esta forma sus intentos de llegar al espectador. Por su parte, el peso humorístico del conjunto se impone, lo que genera una sensación, esta vez sí que acertada, de comicidad en el público asistente.

La obra también está planteada como un music hall en el que oiremos viejos éxitos de la música más popular escuchada en la ciudad interpretados en directo por una pequeña banda de músicos, lo que le da al espectáculo un toque de varieté que la asemeja, en parte al Taxi… Al TNC!, la obra con la que dio comienzo la temporada el Teatre Nacional. Y es seguramente esta una forma más que adecuada para dar comienzo a un año del que parece que podemos esperar algo más que en los últimos, para que germine en él la dicha propia de tiempos mejores, unos tiempos presentes y futuros que también formarán parte de la historia de Barcelona y a los que puede que dentro de unos años o tal vez de de muchos, alguien haga referencia en forma de obra de teatro, ¿no les parece?

À la ville de… Barcelona” se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 10 de octubre al 3 de noviembre de 2013.

Creación y dirección: Joan Ollé
Reparto: Joan Anguera, Ivan Benet, Marta Betriu, Laura Guiteras, Oriol Genís, Enric Majó, Victòria Pagès y Jordi Vidal
Músicos: Joan Alavedra, Eduard Altaba, Salvador Boix, Oriol Camprodon-Montserrat Margalef, Jerôme La Voix-Clara Luna y Xavier Maureta-Ahmed Al’Tortahad
Escenografía: Eugenio Szwarcer
Vestuario: Míriam Compte
Caracterización: Núria Llunell
Iluminación: Lionel Spycher
Sonido: Damien Bazin
Coreografía y movimiento escénico: Andrés Corchero
Dirección musical y arreglos: Lisboa Zentral Cafè
Producción: Grec 2012 Festival de Barcelona, L’Auditori de Barcelona y Bitò Produccions

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 22 a 24,65 €
Idioma: catalán
Duración: 2 horas sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: No parlis amb estranys, de Helena Tornero: Diálogos accidentados.

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 Extrañas en el Paraíso Grande Y Libre

Dicen que hablando se entiende la gente. Por si acaso no fuese cierto, a menudo preferimos sepultar el diálogo bajo el peso opresor de la opinión generalizada y la práctica mimética de lo políticamente correcto.

En lugar de eso, cuando llama el extraño, deberíamos abrir la puerta de par en par y dejar que entre en nosotros la sugestión de lo desconocido para liberar nuestra necesidad de comunicarnos.

Helena Tornero, autora y directora, ha confeccionado un “abrigo” con el que viste a sus actores de nuestra historia negra oficial reciente más dolorosa para ir despojándoles progresivamente de él al empujarles a sentir la desnudez de las contradicciones morales, sociales, políticas y culturales del franquismo. Y el probador es, para la ocasión, una casi improvisada Sala Petita del Teatre Nacional de Catalunya dadas las circunstancias.

Tornero siente que una forma de construir el puzzle de la memoria histórica es desparramando por el escenario piezas relativas a la intransigencia y abuso de poder de los denominados “vencedores”, así como el sufrimiento y ninguneo de los tildados de “vencidos”.

Y como si fuéramos la segunda señora de Charles Foster Kane a nosotros, espectadores entregados, se nos da la oportunidad de minimizar nuestra asepsia contemporánea encajando las diversas historias que el espectáculo desvela.

Para ello, disponemos de material de lo más variado para que no nos durmamos en los laureles: de la ironía costumbrista colindante con el surrealismo cotidiano, con ecos agradecidos a excepcionales cronistas como Pere Calders y Quim Monzó (la historia del armario), a episodios peligrosamente panfletarios (el tratado sobre la eugenesia), incluyendo facilones números musicales de un “vintage” ya demasiado transitado sobre la sociedad de consumo y el negocio del espectáculo característicos del antiguo régimen (la crónica de la cantante aspirante a persona).

El espectáculo, pues, a todos distrae; a muchos conmueve e incluso a algunos hará reflexionar y empujará a investigar.

Pero el afán de su autora de querer ofrecer un catálogo exhaustivo de la época, de caracterizar de manera precisa a todos sus moradores y de medio sentar cátedra, constriñe los aciertos de la propuesta, que son aquellos que nos harían abrir la puerta de casa empujados por la esperanza o el deseo de consolar (la historia del armario, exquisita por su sabrosa ambigüedad e irresistible por su intriga alejada de todo artificio; la ocurrente narración de la anécdota real de la placa en la fachada de un rancio centro comercial) o bien cerrarla bruscamente ante la llamada de “lobos feroces” con voces muy finas (la interesante reflexión sobre el difícil límite entre la solidaridad vecinal y la crueldad clasista de la “Historia de una mujer” lastrada por una puesta en escena exhibicionista y demasiado enfática de los malos tratos infligidos a la mujer del título; el tratamiento metafórico del exterminio de hormigas por una Mujer Arreglada pero patética; la frescura de algunos de los monólogos “generacionales”).

Nos desea Tornero con su propuesta un “viaje lleno de accidentes”. Y su vehículo avanza con eficacia en los recodos del camino más cotidianos, se estrella a la hora de abordar las situaciones desde un prisma más trascendental para reponerse en el camino y señalar carreteras secundarias por las que seguir circulando nosotros mismos con nuestros motores no del todo adormilados.

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Las raíces nos ayudan a desplazarnos.

Del 3 al 14 de abril

TEATRE NACIONAL DE CATALUNYA (Sala Petita)

Dirección y dramaturgia: Helena Tornero
Actores: Maria Casellas, Òscar Castellví, Olga Cercós, Oriol Genís, Mireia Gubianas, Nuria Legarda, Àngels Poch y David Vert
Espacio escénico: Enric Planas
Vestuario: Gimena G. Busch
Iluminación: Elisenda Rodríguez

Horarios:
Miércoles, jueves y viernes a las 20 h
Sábados a las 21.30 h
Domingos a las 18 h

Precios: de 8,26 a 15 € (entradas no numeradas)
Duración:1 h 50 minutos (sin entreacto)

Escrito por Juan Marea

Crítica teatral: Groenlàndia, al TNC.

Imatge_groenlandiaA_David_Ruano_TNC_1Fa fred.
Molt de fred.
O n’hauria de fer.
Però a la ”Groenlàndia” del Teatre Nacional de Catalunya l’ambient és tebi.

D’una banda, perquè aquesta nova proposta escènica està bastida d’un glaç que fàcilment es desfà. De l’altra, perquè tractant-se de l’últim espectacle programat per la sala Tallers (diuen que fins d’aquí a dos anys), el panorama resulta desolador.

La “Groenlàndia” escrita per Jordi Faura crea tantes expectatives que ràpidament es cansa d’intentar satisfer-les. I el públic, que ha fet un bon equipatge per a viatjar a aquesta latitud, s’haurà de conformar a comprar “sovenirs” a l’aeroport.

Tot i el gran esforç per documentar la vida a tan insòlit paratge. Malgrat la provocativa premissa argumental inicial. Fins i tot, contràriament a una escenografia exuberant en l’aspecte visual i impressionant en les formes recreades.

En aquesta terra a punt d’esmicolar-se per la cobdícia diguem-ne occidental, els seus nadius sembla que acceptin encantats el pacte d’extermini.

L’arribada d’una família burgesa omnipotent i voraç que vol seguir queixalant amb el seu “ego” capitalista en primera persona del plural és el punt de partida de l’autor per a desencadenar el conflicte. I no content amb això, inclou al “programa d’activitats” la incitació a una sexualitat desbocada, a la immoralitat materialista despietada i a l’absoluta manca de prejudicis en la submissió dels més febles. Tot plegat, material fulletonesc manejat amb certa gràcia mitjançant un humor negre que ràpidament s’esvaeix. En el moment en què comença l’acció.

Foto_GroenlA_ndia_5_P_1Es tracta, doncs, d’endinsar-nos en una aventura, mal vestida d’epopeia. I llavors la lluita per la supervivència (és una manera de parlar) esdevé protagonista absoluta, congelant personatges en un esquematisme cada cop més alarmant.

La “Groenlàndia” dirigida per Faura no aconsegueix salvar els obstacles que el text havia anat creant. La interpretació dels actors no resulta creïble (de l’exhibicionisme exasperant de Joan Anguera i Àngels Poch a la superficialitat d’Anna Moliner o David Vert) i el ritme s’encalla trobant més i més escenes redundants a mesura que “avança” l’acció. Acaba imposant les seves regles la pretensiositat de voler “descobrir-nos” un cop més la mateixa història de sempre.

Ara bé: si som capaços d’apartar de l’escenari tant de transcendentalisme, podem distingir-hi petites zones de blanca resplendor: el tractament dramàtic dels dos germans, encarnats amb frescor alleujadora per Pep Ambròs i Òscar Castellví, Caïm i Abel en un paradís gelat; la preciosa veu de Moliner obrint l’espectacle; l’amenitat (més per la seva diversitat que per la seva eficàcia) del conjunt de subtrames i, sobretot, Pepo Blasco, com el genuí Nanoq, l´únic element de la funció que ofereix rastres d’humanitat i convicció.

Que els esquimals descansin en pau. Que el petroli deixi de ser la nostra sang. I que no ens allunyem mai de la grandesa de les coses petites.

Groenlàndia” es representa al TNC del 13 de febrer al 3 de març de 2013.

Direcció: Jordi Faura
Vestuari: Nídia Tusal
Il·luminació: Roc Laín
Música i so: Lucas Ariel Vallejos
Caracterització: Toni Santos
Assessorament de cultura inuit: Francesc Bailón
Reparto: Àngels Poch, Oriol Genís, Pep Ambròs, Òscar Castellví, David Vert, Pepo Blasco, Anna Moliner i Joan Anguera
Producció: Teatre Nacional de Catalunya

Escrito por Juan Marea

El teatre al Grec 2012

El proper 1 de juliol començarà una nova edició del Grec Festival de Barcelona, amb una programació extensa en què el teatre, la música, la dansa i el circ seran els protagonistes absoluts durant tot el mes de juliol. Pel que fa al teatre, el festival ofereix un total de vint-i-dos muntatges, i tot seguit us en presentem una selecció.

Dubte, de John Patrick Shanley / Sílvia Munt, al Teatre Poliorama

John Patrick Shanley va escriure aquesta peça al voltant d’un capellà sospitós de mantenir una relació il·lícita amb un alumne; així, en aquesta obra sobre l’ambigüitat de l’ànima humana la veritat té mil cares, i algunes d’elles estan basades en prejudicis, un muntatge amb un text intel·ligent i trepidant que parla sobre la incertesa i la naturalesa mateixa de la veritat.

Autor: John Patrick Shanley
Intèrprets: Ramon Madaula, Nora Navas, Rosa Maria Sardà i Mar Ulldemolins
Direcció: Sílvia Munt
Traducció: Joan Sallent

Horari: del 30 de juny al 29 de juliol, de dimecres a divendres, a les 21:30 hores; dissabte, a les 19:00 hores i 22:00 hores; diumenge, a les 19:00 hores
Durada: 90 minuts
Idioma: català
Preu: de 15 € a 29 €

 

Udol, de Q-Ars Teatre, al Teatre Lliure-Espai Lliure

Udol, de Q-Ars Teatre

Aquest espectacle pren com a base les obres d’autors que han transformat el patiment en recerca, revola i creació, com ara Balzac, Rilke, Pina Bausch, Frida Kahlo, Virginia Woolf, Tàpies, Anne Sexton, Rodin i molts altres, un muntatge que és tota una declaració d’amor vers l’Art i totes aquelles expressions artístiques que ens apassionen.

Intèrprets: Mercè Anglès, Miquel Barcelona, Anna Güell i Pau Soler
Música: Pau Soler
Direcció: Joan M. Segura
Text: Marilia Samper
Traducció: Marc Artigau
Dramatúrgia: Joan M. Segura i Q-Ars Teatre

Horari: el 3 i el 4 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 70 minuts
Idioma: català i altres
Preu: 18 €

 

Senyoreta Júlia, de Patrick Marber / Josep Maria Mestres, al Teatre Romea

El Teatre Romea presenta una història de seducció i lluita de classes, una tragèdia naturalista sobre l’aventura fugaç que viuen una dona de classe alta i el seu xofer, al mateix temps que tot el país celebra una victòria política que obre un nou món, en la revisió del text centenari d’August Strindberg que va fer Patrick Marber.

Autor: Patrick Marber (a partir de La senyoreta Júlia, d’August Strindberg)
Intèrprets: Julio Manrique, Cristina Genebat i Mireia Aixalà
Direcció: Josep Maria Mestres
Traducció: Cristina Genebat

Horari: del 4 al 29 de juliol, de dimecres a divendres, a les 21:00 hores; dissabte, a les 18:30 hores i 21:00 hores; diumenge, a les 18:30 hores
Durada: 90 minuts
Idioma: català
Preu: de 19 € a 28 €

 

Molly Sweeney, de Brian Friel / Miquel Gorriz, al Teatre Lliure-Espai Lliure

La Molly Sweeney va néixer cega, i és feliç en la seva condició, però el seu marit faria qualsevol cosa per aconseguir que pogués veure, una tasca difícil per la qual comptarà amb el doctor Rice, una història íntima i delicada presentada en forma de tres monòlegs entrellaçats que mostra com, sovint, altruisme i egoisme tenen molt a veure.

Autor: Brian Friel
Intèrprets: Míriam Alamany, Carles Martínez i Xicu Masó
Traducció: Jordi Fité
Veu en off: Pere Arquillué (el pare), Joana Ubach (Molly nena), Alba Quintana (la mare), Teresa Sánchez (la infermera)
Dramatúrgia i direcció: Miquel Gorriz

Horari: del 6 al 8 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 120 minuts
Idioma: català
Preu: de 18 €

 

Viatges, de José Sanchis Sinisterra / Ferran Audí, al Mercat de les Flors, Sala Ovidi Montllor

Viatges, de José Sanchis Sinisterra

En el context actual, ser optimista pot semblar una ingenuïtat. Però Eduard Punset creu, ben al contrari, que el futur sempre és millor que el passat, i en aquest muntatge en forma d’òpera quàntica ho podrem comprovar, una experiència escènica no lineal que utilitza les tecnologies 2.0 i les xarxes socials per fer un acte de creació col·lectiva.

Autor: José Sanchís Sinisterra, Ferran Audí, Enrique Bazo, Yeray Bazo i Pere Peyró
Intèrprets: Mercè Recacha, Marta Domingo, Dolors Martínez, Jordi Cortés, Marc García Coté, Jaume Viñas, Raül Perales i Marc Mittenhoff
Direcció: Ferran Audí
Coreografia: Jordi Cortés
Autor del llibre original “Viatge a l’optimisme”: Eduard Punset

Horari: del 15 al 18 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 95 minuts
Idioma: català i castellà
Preu: 28 €

 

À la ville de… Barcelona, de Joan Ollé, al Teatre Grec

La Monyos, Los Clippers, Floquet de Neu i l’alcalde Pich i Pon són alguns dels personatges que visiten un cafè atrotinat per tal de fer un repàs a la història de Barcelona, una sàtira poètica amb què Joan Ollé fa un retrat col·lectiu de la ciutat i els seus habitants.

Autor: Joan Ollé
Intèrprets: Joan Alavedra, Eduard Altaba, Joan Anguera, Ivan Benet, Paula Blanco, Salvador Boix, Oriol Camprodon, Laura Guiteras, Jerôme Lavoix, Oriol Genís, Enric Majó, Xavier Maureta, Victòria Pagès i Jordi Vidal
Direcció: Joan Ollé
Coreografia: Andrés Corchero

Horari: del 19 al 22 de juliol, a les 22:00 hores
Durada: 105 minuts
Idioma: català
Preu: de 16 € a 28 €

 

Boys don’t Cry, de Victoria Szpunberg / Glòria Balañà, al Teatre Lliure-Espai Lliure

Dos vells amics es retroben uns anys després d’haver perdut el contacte; ara, les seves vides són diametralment oposades: un d’ells ha triomfat com a polític, mentre l’altre és un artista sense sort. La seva trobada els permetrà enfrontar-se al millor i al pitjor de cadascun, i tot sota l’atenta mirada d’una dona que els coneix des dels temps en què sonava la cançó de The Cure “Boys don’t cry”.

Autor: Victoria Szpunberg
Intèrprets: Francesc Garrido, Armand Villén, Alícia González Laá i David Anguera
Direcció: Glòria Balañà i Altimira
Escenografia: Meritxell Muñoz

Horari: del 26 al 29 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 80 minuts
Idioma: català
Preu: 18 €

 

Més informació: http://grec.bcn.cat/es/