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Publicación: El final de todas las cosas, John Scalzi, Ed. Minotauro

portada_el.final.de.todas.las.cosas_john.scalziLa editorial Minotauro publica El final de todas las cosas, el esperado desenlace de la serie de aventuras espaciales La vieja guardia de John Scalzi.

Tras la expansión de los humanos por el espacio, la Unión Colonial se creó para ayudar a protegernos de un universo hostil. Pero usó la Tierra como fuente de reclutas hasta que sus habitantes dijeron: basta. Ahora, la Unión Colonial está en peligro: cuenta con un par de décadas antes de que las Fuerzas de Defensa Colonial se agoten y las colonias humanas en apuros sean vulnerables a los ataques alienígenas. En este universo colapsado, el teniente de la FDC Harry Wilson y los diplomáticos de la Unión Colonial trabajan a contrarreloj para descubrir quién está detrás de los ataques a la Unión y de los alienígenas. Si no encuentran el modo de establecer la paz con una Tierra recelosa y enojada y mantener intacta la unión de la humanidad, se arriesgan al olvido y la extinción, y al final de todas las cosas.

John Scalzi nació en California y actualmente reside en Ohio. Es un prolífico columnista y escritor de ensayos. Su saga de aventuras espaciales iniciada con La vieja guardia se ha convertido en un rotundo éxito de público y crítica, y ha obtenido varias nominaciones a los premios Hugo. También ha publicado las novelas El agente de las estrellas y El sueño del androide, y los ensayos The Rough Guide to the Universe y The Book of the Dumb.

Título: El final de todas las cosas
Autor: John Scalzi
Editorial: Minotauro
Colección: Ciencia Ficción
Serie: La vieja guardia
Páginas: 360
Precio: 19,95€

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Crítica cinematográfica: Star Wars: The Last Jedi

Analizar una película que forme parte de la franquicia Star Wars siempre es complicado, se trata de un punto etéreo donde conectan diversas sinergias nostálgicas. Los que nos hemos criado con las obras que forman parte de la trilogía original -o bien con las precuelas- hemos convertido esta saga en referencial. Este muro de subjetividad ha encontrado grietas en el momento en que ha sido creada una nueva trilogía de películas. Ante la novedad de la misma, todos partíamos de la misma base: no sabíamos nada. Esto responde al hecho de que el argumento que se nos presenta es contemporáneo a los hechos de las dos trilogías anteriores y es nuevo a ojos de todos.

El primer filme de esta nueva trilogía -titulado The Force Awakens– fue estrenado la Navidad de 2015. La película recibió valoraciones positivas en cuanto a la crítica profesional; pero toda obra que forme parte del universo Star Wars debe superar el umbral más conflictivo y polémico: el de la comunidad fan. Este grupo se mostró decepcionado en gran parte, sobre todo por el conservadurismo que desprendía su argumento, muy plano y similar al del archiconocido y parodiado Episodio IV. También existían voces discordantes con este planteamiento que alababan la obra, pero quedaban rápidamente enterradas tras las argumentaciones de críticos furibundos.

El director JJ Abrams pasó el testigo a Rian Johnson, quien se ha encargado de dirigir la continuación. El nombre que otorgó a la obra fue The Last Jedi, toda una declaración de intenciones que quería romper con el continuismo imperante y nocivo que había implementado el largometraje anterior.

Rian Johnson intentó abrirse camino en Hollywood tras la positiva Looper, una obra que intentaba plasmar el universo de la ciencia ficción a la gran pantalla de una manera novedosa y pionera, como ya se vio en Harry Potter y su universo mágico, en el Señor de los Anillos y su aura épica o en el universo del casino de Bond: Diamantes para la eternidad.

La película fue estrenada esta Navidad en un contexto altamente similar: la crítica especializada alabó la obra de manera unánime, pero el momento de la verdad llegaría nuevamente cuando los fans fueran los encargados de desgranarla. Como si se tratase de la fuerza, los detractores y los partidarios de la obra originaron un cisma que todavía hoy se mantiene irreconciliable. En esta ocasión la película era criticada por su heterogénea en comparación a lo que se había visto previamente en la saga. Los fans que exigían una terapia de choque aplicada a la franquicia ahora criticaban su aplicación.

La octava entrega de la saga profundiza en los hechos que mostró su antecesora, y se intentan esclarecer muchas incógnitas planteadas. El exilio de Luke Skywalker se intenta resolver de la mejor manera posible y vemos como la Resistencia intenta establecerse como fuerza hegemónica en el universo con el liderazgo de la Princesa Leia. Todos los personajes que ya vimos en The Force Awakens siguen una evolución y se profundiza en su historia.

Desgraciadamente, ciertos elementos no se resuelven de la mejor manera posible y muchas incógnitas que la comunidad quería ver resueltas quedan en el aire. Por suerte, la trilogía todavía se guarda una última bala, el episodio IX, que nuevamente será escrito y dirigido por JJ Abrams. Cuando el lienzo quede estirado del todo y los detalles hayan sido explicados en su contexto global podremos analizar su mensaje definitivo. Sin embargo, las casi tres horas de metraje son autocomplacientes y el deseo de querer más queda, en parte satisfecho.

Personajes nuevos como Rose Tico (Kelly Marie Tran) o DJ (Benicio del Toro), no aportan nada nuevo a la historia y quedarán grabados como un pie de página en la historia de la saga. La implementación de un tipo de humor Marveliano tampoco acaba de encajar dentro del tono de la película y puede descontextualizar el mensaje que se está explicando. La evolución de Kylo Ren (Adam Driver) es quizás el elemento más potente de la obra y uno de los aspectos que vale la pena alabar.

La perfección técnica de la obra queda fuera de toda duda, con una implementación digital que brilla con luz propia. Los efectos especiales establecen un umbral difícil de superar.

La sensación final es agridulce, de un intento fallido de reconducir la franquicia y postrarse al nivel de obras anteriores. Como ya hemos mencionado, tendremos que esperar hasta visualizar el último capítulo de la nueva trilogía para ubicarla en su contexto global. Entre el negro de The Force Awakens y el gris de The Last Jedi existen una gran tonalidad de grises que vale la pena tener en cuenta.

Título: Star Wars: The Last Jedi
Director: Rian Johnson
Guión: Rian Johnson
Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Óscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher,Kelly Marie Tran, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Andy Serkis,Gwendoline Christie, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels, Frank Oz, Warwick Davis,Justin Theroux, Billie Lourd, Lily Cole, Navin Chowdhry, Temirlan Blaev, Sara Heller,Josiah Oniha, Joseph Gordon-Levitt
Género: Acción, Aventuras, Ciencia Ficción
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2017
Estreno: 15 de diciembre de 2017
NOTA CULTURALIA: 6,5
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Joan de Buen

Novedad editorial: Daño de Dioses

A finales de este mes se publica la novela ilustrada Daño de Dioses, una historia de ciencia-ficción y aventuras ideada por el cordobés Luis Barquero Lanti en la que ha contado con la ayuda del escritor venezolano John Manuel Silva, autor de Afrodita C.A. y otras empresas fracasadas.

La novela, que también ha contado con la colaboración en el aparato de ilustraciones de la diseñadora gráfica Mary Peñas, conocida como Lady Dot (http://www.ladydot.es/), nos presenta una space opera en la que falsos dioses, razas ancestrales, profetas y guerras interestelares definirán el futuro de la galaxia. La historia está basada en un cómic inacabado del autor y su argumento mezcla diversos géneros, épocas y escenarios.Daño de dioses_2

El libro, que supone el estreno de Barquero Lanti en el ámbito de la novela, se podrá adquirir en formato físico o ebook en la tienda propia de los editores y en tiendas online como Amazon y Google Play Store.

Os dejamos, aquí, con un anticipo de la novela, para que vayaís haciendo boca…

“En la galaxia existe una raza de seres superiores que simulan ser dioses. Se nutren en secreto de la energía que producen otros seres conscientes; concretamente, se alimentan de la fe. Lo hacen como parásitos de todas las civilizaciones auto conscientes, de diferentes galaxias del universo, adaptando sus modos y formas de extraer este alimento a la cultura de los habitantes de esos lugares.
Los profetas de las religiones existentes en la Tierra eran seres creados por ellos, híbridos o quimeras con una misión: canalizar la energía de la fe para alimentarse; a cambio, les instruían en formas de convivencia y estabilidad. Vías para una existencia completa y placentera Mediante este trueque hacían creer a los humanos y otras civilizaciones que sus cortas vidas tenían sentido”.

Lee los primeros capítulos: http://danodedioses.com/prologo/
Facebook: https://www.facebook.com/DanoDeDioses/

Título: Daño de Dioses
Autores: Luis Barquero Lanti y John Manuel Silva
Ilustraciones: Mary Peñas (Lady Dot)
Género: Ciencia Ficción y aventuras
Páginas: 150 (aproximadas)

 

Nueva Dimensión. Una revista de ciencia-ficción

Nueva Dimension_portada_4Si hay una revista de ciencia-ficción que ha estado presente en casa desde siempre, esta no es otra que Nueva Dimensión. Ejemplares de la revista, que inició su singladura en el año 1968, estuvieron siempre, mejor o peor guardados, en la casa de veraneo familiar en Pinedes de l’Armengol. Eran propiedad de mi padre, un adicto a la lectura cuando yo era chaval.

Si bien, con el tiempo los ejemplares de las revistas han desaparecido, o al menos desconozco el lugar donde están actualmente, cuando era pequeño siempre estaban en el revistero del mueble de la televisión, compartiendo espacio con periódicos y revistas varias.

Yo en aquella época no leía mucho (mi interés por la lectura se inició en la clase de filosofía del instituto y con el inicio de la carrera de historia, por aquello de los dieciocho años), aún así los ejemplares de la revista me llamaban vivamente la atención, debido sobre todo a sus portadas y a su extraño formato.

Nueva Dimension_portada_1Sí había alguna característica de la revista que impactaba visualmente eran sus portadas. Sus motivos eran una suma de arte, ciencia-ficción o fantasía y cierta psicodelia excelentemente integrados. Uno no podía abrir un ejemplar sin dedicarle unos momentos de atención a las portadas, en los que contemplar la maestría de los ilustradores e intentar descifrar, en algunos casos, su sentido más íntimo. Las dimensiones de los ejemplares tampoco eran las habituales, ya que tenían un formato entre una revista y un libro, algo debido, según parece, a la imposición de la distribuidora.

Una vez en las entrañas de la revista, uno se dejaba arrastrar por las historias y los relatos cortos, por las ilustraciones y por las diversas secciones de cada ejemplar. Los relatos y las novelas cortas eran lo que daba consistencia a la revista, e incluían textos de autores anglosajones y españoles, si bien, parece que los primeros predominaban. Otras secciones incluidas en la revista eran las de opinión y crítica, distinguidas del resto por la tenue coloración verde de sus páginas; una breve sección dedicada al cómic y la ilustración y otra dirigida a los seguidores y fans, en la que estos podían dirigirse al estilo “cartas al lector” a la revista y a otros lectores, una especie de red social antes de las redes sociales.

Nueva Dimension_portada_2Luis Vigil, Sebastián Martínez y Pedro Domingo Mutiño, alias Domingo Santos, fueron los editores que dieron forma a la revista, para lo que crearon la editorial Dronte. La publicación de la cabecera estuvo activa desde 1968 hasta 1982, cuando los problemas de distribución y liquidación pudieron finalmente con ella. Por el camino, sin embargo, la revista hizo las delicias de los lectores  de ciencia-ficción de habla hispana, en la penumbra antes de la edición de la revista y dio un color especial a los revisteros y los diversos rincones de la casa donde los volúmenes se almacenaban.

Como ya he dicho, los ejemplares que poseía mi padre en la torre de veraneo ya no están, o si están deben de ocultarse en algún rincón insospechado bajo una cada vez más espesa capa de polvo, por lo que me he propuesto recuperar, poco a poco, los 148 número de la colección. He comenzado este año con un par de ejemplares… que espero vayan creciendo en número con el paso del tiempo…

Enlaces de interés:

Tercera Fundación:
http://www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/coleccion/138
Libro de notas:
http://librodenotas.com/cuadernosdecienciaficcion/15391/las-revistas-ii-nueva-dimension
Tebeosfera:
https://www.tebeosfera.com/publicaciones/nueva_dimension_1968_dronte.html

Crítica cinematográfica: Passengers, de Morten Tyldum

passengers-248x370Tras firmar el biopic sobre el matemático británico Alan Turing (The Imitation Game), el cineasta noruego Morten Tyldum prueba suerte ahora con una aventura límite en el espacio: Passengers, una entretenida propuesta galáctica, a medio camino entre el drama de supervivencia personal y la romcom más típica (esto es: chico conoce a chica inalcanzable y se las tendrá que ingeniar para conquistarla), aderezada con elementos de suspense y que se sustenta, principalmente, por la química evidente entre sus intérpretes, los taquilleros Chris Pratt y Jennifer Lawrence.

Con la Tierra agonizando a causa de su inevitable superpoblación, los protagonistas se embarcan (junto a otros 5.000 pasajeros) hacia un nuevo planeta en el que empezar de cero, un viaje de 120 años para el que deberán utilizar unas sofisticadas cámaras de criogenización. Tras una serie de turbulencias, la cámara que ocupaba el mecánico Jim Preston (Pratt) falla, por lo que este se despierta 90 años antes de llegar al destino. Desorientado, deberá luchar por su vida en solitario hasta que encuentra a Aurora Dunn (Lawrence), una joven escritora que emprendió el viaje con la finalidad de vivir nuevas experiencias que enriquecieran sus relatos.

Jennifer Lawrence y Chris Pratt, en un fotograma de la película
Jennifer Lawrence y Chris Pratt, en un fotograma de la película

Passengers se desenvuelve de forma irregular en sus casi dos horas de metraje, mucho más interesante en su primera parte, cuando Preston se encuentra cual náufrago sin esperanzas encerrado en una jaula de oro, momento en el que la película propone al espectador un dilema moral envenenado: ¿qué estaríamos dispuestos a hacer para sobrevivir a una situación desesperada o, como mínimo, para conservar algo de cordura y humanidad? Sin duda son esos los mejores momentos de este film, cuando podemos ver el declive físico y psíquico de Pratt, al borde de la más absoluta desesperación; superados el desconcierto y la soledad del principio, la aparición de Lawrence hace virar el argumento hacia la comedia romántica (citas en restaurantes o desafíos virtuales de baile a dos) que culmina en un thriller con una preocupante falta de tensión. Con todo, Passengers será recordada por un buen número de secuencias de gran belleza, como esa piscina convertida en burbuja asfixiante por la falta de gravedad o esa excursión romántica por el espacio, con los protagonistas paseando de la mano y realizando piruetas imposibles, elementos que, junto al acierto en el reparto, salvan esta correcta propuesta.

Título: Passengers
Director: Morten Tyldum
Intérpretes: Jennifer Lawrence, Chris Pratt, Michael Sheen, Laurence Fishburne, Inder Kumar, Jamie Soricelli, Vince Foster, Julee Cerda, Robert Larriviere, Barbara Jones
Guión: Jon Spaihts
País: EE UU
Año: 2016
Duración: 116 minutos

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Escrito por: Robert Martínez

Crítica literaria: La aguja del doctor Costigan, Jerry Sohl, Ediciones Martínez Roca

aguja_doctor_costiganDe nuevo os proponemos en Culturalia la crítica de un clásico de la literatura de ciencia-ficción que no es otro que La aguja del doctor Costigan, de Jerry Sohl, un autor norteamericano prolífico aunque poco traducido al castellano. La historia que nos ocupa mezcla novela de investigación científica con un alegato en contra de la sociedad consumista occidental de la década de los 50.

“El Doctor Costigan inventa un aparato que parece abrir una puerta a otro mundo. Como su primer modelo no es lo suficiente grande para poder explorarlo, el doctor Costigan busca el apoyo de una empresa de electrónica para construir uno lo bastante grande para que un humano pueda pasar a través de él. Cuando un fanático sabotea la “aguja”, todos los que están en aquel momento en un radio de dos manzanas de la maquina son transportados a ese nuevo mundo. Los viajeros se encuentran en un lugar algo diferente, no contaminado y no poblado. Cada uno de ellos se dedicará a partir de entonces a hacer aquello que mejor saben hacer para convertir el nuevo mundo descubierto en un lugar confortable y para lograr desarrollar de nuevo la tecnología con la que puedan regresar al mundo que se vieron obligados a abandonar”.

La aguja del doctor Costigan es una novela original y optimista. Original por el planteamiento de la historia que nos es narrada, y optimista por la conclusión a la que llega. Una trama que poco a poco va atrapando al lector y que le fuerza sutilmente a avanzar en su lectura.

Podríamos decir que la novela está dividida en dos grandes apartados. El primero nos presenta la naturaleza del ingenio construido por el doctor Costigan y la voluntad de la Inland Electronics por desarrollar la máquina y enriquecerse con los usos que esta pueda generar. En esta parte la novela adopta la forma de un relato de investigación y descubrimiento, esto es, el lector será testigo de los avances en la fabricación de la aguja y de los intentos de averiguar a dónde puede llevar esta.

La segunda parte nos sitúa en el lugar inhóspito al que han llegado los humanos tras el sabotaje de la máquina. En esta parte la trama de la novela da un vuelco, siguiendo el giro de los acontecimientos que sufre la acción, y es aquí donde veremos la capacidad de organización de los humanos afectados por la aguja del doctor Costigan. En esta parte de la novela, una vez desubicado el lector, es donde se ubica la moraleja de la historia, y donde Sohl nos presenta un alegato a la vez anticapitalista y bien mirado también anticomunista, en la voluntad del autor de crear una nueva sociedad para su nuevo mundo. Como es de esperar en una novela de 188 páginas, el relato de los avances, tanto en la construcción de la aguja como en la organización de la nueva sociedad es somera y superficial, aunque permite reflexionar al lector sobre el mundo de 1953 y el mundo que se estructura en la novela, con lo que poder tomar partido al final de la historia.

Sohl y su La aguja del doctor Costigan han sido todo un descubrimiento, uno de esos que solo los clásicos de la ciencia-ficción pueden ofrecer, ya que con un relato sencillo y poco pretencioso no tan solo te proporciona una muy agradable aventura literaria, sino que te permite reflexionar sobre tu yo y tu ahora, hecho este que solo la buena ciencia-ficción permite realizar, aunque en este caso la propuesta se incluya en el ámbito de la novela de entretenimiento, algo que Sohl desarrolló posteriormente realizando guiones para series televisivas de ciencia ficción como  Star Trek, Más allá del límite, En los límites de la realidad o Alfred Hitchcock presenta. Asimismo, Sohl dispone de 2 novelas más publicadas en español, Las Haploides (1952), El hombre trascendente (1953).

Por último me apetece hablar de la edición de la novela que he leído. Esta es la de la colección Súper Ficción de la editorial Martínez Roca, que publicó La aguja del doctor Costigan en el año 1981, con una de esas portadas que casi se convierten también en un clásico, debido a su creatividad y expresividad. Por desgracia el libro físico, tras 35 años de existencia, se me iba desintegrando en las manos, algo que si no me equivoco es bastante típico de esta colección de libros publicados en formato en rústica. Aún así, Súper Ficción es una de aquellas colecciones que realizaron un hercúleo esfuerzo por aproximar la mejor ciencia-ficción a los lectores españoles de las décadas de los años 70 y 80.

Título: La aguja del doctor Costigan
Autor: Jerry Sohl
Editorial: Ediciones Martínez Roca
Colección: Super Ficción (1ª época) nº 68
Formato: Rústica 19×12,5 cm)

NOTA CULTURALIA: 7,5
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Jorge Pisa

Crítica literaria: La noche de los trekkies vivientes, Kevin David Anderson y Sam Stall, ed. Timunmas

La noche de los trekkies vivientes_destacado¿Cuál es el resultado de unir en una novela de género un relato de zombis, una invasión alienígena  y una convención trekkie? Nada más y nada menos que La noche de los trekkies vivientes, una aventura fan y gamberra escrita por Kevin David Anderson y Sam Stall y publicada por la editorial Timunmas el año 2011.

Una propuesta que, seguro, os sorprenderá. Así, a simple vista y teniendo solo en cuenta la imagen de la cubierta, los colores de portada, lomo y contraportada y el texto de presentación del libro, uno podía esperar una parodia en la que predominará el elemento cómico trekkie (la trama transcurre en una convección trekkie, con sus pros y sus contras) al que se le sumara una amenaza zombi (con lo ridículo que la suma de ambos contextos puede conllevar), todo ello cocinado con una trama con poca consistencia y muchos guiños fáciles al mundo Star Trek.

Pero la propuesta de Kevin David Anderson y Sam Stall se aleja en parte de ello para presentarnos una historia en la que predomina el elemento zombi con toques muy cinematográficos. Y esto es obvio por las “escenas” y los protagonistas del relato y por las constantes referencias al cine de “muertos vivientes”, al mundo de la ciencia-ficción en general y al trekkie en particular.

La situación se nos presenta de forma rápida y sencilla. Un centro de reclusión zombi cerca de Houston es saboteado, hecho este que facilita el contagio con el exterior. No muy lejos de allí, en el hotel Botany Bay, se celebra la GulfCon, una convección de Star Trek, por lo que sus instalaciones están siendo invadidas por centenares de trekkies exaltados. Jim Pike, soldado retirado que ha servido en Afganistán, trabaja en el hotel como botones, alejado de cualquier tipo de responsabilidad debido a los traumas sufridos en sus años en el ejército. Cuando el hotel sea invadido por hordas de muertos vivientes, los humanos tendrán que poner su ingenio y sus habilidades en marcha para sobrevivir.

Como os decía, el relato de la novela es muy cinematográfico tanto en su desarrollo como en los referentes. La trama podría encajar perfectamente en el guión de una película de terror con personajes muy reconocibles: el héroe traumatizado que ha de superar sus miedos; la heroína con una triste historia familiar a sus espaldas; los secundarios que enriquecen la trama y los malos malosos que no se reducen tan solo a los zombis, ya que la novela bebe también de las películas de invasión extraterrestre como La invasión de los ladrones de cuerpos. Así pues, el lector irá asumiendo, a medida que la novela avanza, una cierta complicación de la historia. Si bien, lo que predomina es la amenaza zombi, de la que tendrán que librarse los pocos humanos no infectados que se hallan en el hotel.

Como os podéis imaginar, todo ello se desarrolla en un ambiente friky en el que no faltarán lo disfraces (perdón, uniformes), los utensilios y gadgets diversos, los maquillajes y un fino humor, aunque a veces no lo sea tanto, propio de Star Trek, una comicidad que provoca en determinados momentos una rémora en la trama zombi de la novela.

David Anderson y Stall, consiguen de esta forma realizar un crossover en el que fusionan aquellas dimensiones que más les entusiasman, esto es, muertos vivientes, invasión extraterrestre y Star Trek, un entretenimiento, seguro, para los autores que destaca por lo estructurada y cinematográfica de la forma en la que nos es narrada la historia. Si bien, el relato es bastante superficial y no pretende profundizar un solo centímetro en el contexto de la situación o el mundo que nos muestra, lo que la convierte en un mero entretenimiento de género, interesado tan solo en atraer y sorprender al lector y poco más.

Y lo consigue. La noche de los trekkies vivientes es un libro fácil y agradable de leer que interesará a todos aquellos a lo que les gusta la novela Z, a los trekkies más abiertos de miras y menos obsesionados con el canon trek y a aquellos que quieran disfrutar con una historia de terror-ciencia-ficción con más de una sorpresa.

RECOMENDACIÓN: No esperéis al leerla nada espectacular. El libro, o al menos eso pienso yo, está escrito y publicado tan solo para disfrutar de la historia. Podríamos decir que no es otra cosa más que un capítulo algo más excéntrico de una serie de éxito de ciencia-ficción y/o terror.

Título: La noche de los trekkies vivientes
Autor: Kevin David Anderson y Sam Stall
Editorial: Timunmas
Colección: Ciencia Ficción
Fecha de publicación: 05/10/2011
Páginas: 256
Formato: 14 x 22,5 cm
Presentación: Rústica sin solapas

NOTA CULTURALIA: 6.5
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Jorge Pisa

Crítica cinematográfica: Independence Day: Contraataque, Roland Emmerich

Independence Day Contraataque_Poster TeaserComo la mayoría de vosotros sabéis, el próximo 1 de julio llega a las pantallas españolas Independence Day: Contraataque, de Roland Emmerich, la segunda entrega de una franquicia en ciernes que arrolló las taquillas hace veinte años y que promete intentar hacerlo de nuevo en este 2016.

Independence Day: Contraataque nos propone una aventura de ciencia-ficción / invasión / desastre que nos sitúa veinte años después del primer intento extraterrestre por hacerse con el planeta. La humanidad se ha unido ante la posible amenaza de una nueva invasión y se ha preparado utilizando  la tecnología extraterrestre abandonada en la Tierra. El temido ataque se produce durante la celebración del vigésimo aniversario de la victoria, hecho este que obligará a la humanidad a luchar de nuevo por su supervivencia.

El film de Roland Emmerich pretende transformar una película de megaéxito en su momento en una franquicia con una tercera entrega prevista para el futuro. Si bien el argumento de esta segunda parte no puede discurrir por senderos demasiado diferentes a los marcados por la primera entrega. Como es de esperar los extraterrestres regresan enfadados, por la anterior derrota, y con un armamento mucho más desarrollado, mayor y potente, estrategia cinematográfica esta que es la encargada de sorprender al espectador.

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Y en eso Emmerich tiene experiencia, ya que en su haber cuenta con películas, algunas mejores y otras peores, como Godzilla (1998), El día de mañana (2004), 10.000 (2008) o 2012 (2009). Así, pues, lo que veremos en la película es una mezcla entre cine de ciencia-ficción y de desastres con un ligero toque de comedia, o lo que es lo mismo, un contexto cinematográfico en el que el heroísmo y el patriotismo de marcado tono yanqui tiene terreno abonado, hecho este que puede provocar, sin duda, algo de grima en los espectadores no norteamericanos.

Os podéis imaginar, pues, un inicio de película introductorio que nos mostrará el mundo veinte años después del primer ataque extraterrestre, seguido por el inicio de las hostilidades, lo que dará paso a la estrategia humana (perdón, quiero decir norteamericana) en la que viejos y nuevos personajes sumaran fuerzas para acabar con la amenaza venida del espacio exterior. En este apartado lo único que nos puede sorprender es la presencia en la trama de nuevas razas alienígenas, ya que el film extiende el horizonte del conflicto a una guerra interestelar.

Como decía el film recupera a personajes que ya aparecen en la primera entrega como Jeff Goldblum, Bill Pullman, Judd Hirsch o Brent Spiner. La gran ausencia, la de Will Smith, protagonista principal de la anterior entrega, se cubre con la aparición de Jessie T. Usher, su hijo en la ficción, y por el joven rebelde interpretado por Liam Hemsworth. Por desgracia la relación de amistad-heroísmo en la que se encuadran ambos personajes cae en el tópico, hecho este que resta puntuación al filme.

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Por lo que respecta a los efectos especiales y a las escenas de acción, os podéis imaginar también el resultado final fijándoos tan solo en el presupuesto de la película, que asciende a 165 millones de dólares. Así, pues, los efectos y las dimensiones en Independence Day: Contraataque son impresionantes, si bien nadie ha pensado en innovar un poco en las escenas de acción, por lo que apenas se diferencian de las del original.

Independence Day representa, pues, una propuesta mayor, en lo que respecta al presupuesto, a los efectos especiales y a la enormidad de los sucesos que nos relata, pero no es una película mejor que su predecesora, ya que simplemente prosigue con una historia y con una forma de narrar los hechos que ya vimos en la anterior entrega. Es pues un nuevo mega-exitazo que no hace más que reproducir lo que ya hemos visto, que gustará a los que les gustó Independence Day y defraudará a aquellos a los que les decepcionó la primera entrega.

Para finalizar un poco de información factual: Independence Day: Contraataque alcanza un escaso 6.1 (y parece que a la baja…) como nota en Imdb y un triste 41% (también a la baja) de puntación en el agregador de críticas rottentomatoes, una pobre nota para un proyecto de estas características, no creéis!!??

Título: Independence Day: Contraataque
Director: Roland Emmerich
Guión: Dean Devlin, Roland Emmerich, James Vanderbilt
Reparto: Liam Hemsworth, Bill Pullman, Jeff Goldblum, Joey King, Maika Monroe, William Fichtner, Vivica A. Fox, Charlotte Gainsbourg, Sela Ward, Angelababy, Brent Spiner, Grace Huang, Judd Hirsch, Ryan Cartwright y Garrett Wareing
Género: Acción, Aventuras, Ciencia Ficción
Nacionalidad: EE.UU.
Año: 2016
Estreno: Viernes, 1 de Julio de 2016

NOTA CULTURALIA: 6
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Jorge Pisa

Crítica cinematográfica: Marte, de Ridley Scott

Marte (The Martian)_Poster FinalEl próximo 16 de octubre llega a las salas españolas Marte, la nueva película de Ridley Scott, un estreno que aunque nos puede inquietar a primera vista si recordamos los resultados algo fallidos de dos de sus propuestas más recientes, Prometheus (2012) y Exodus: Dioses y Reyes (2014), supone el regreso de un director con ganas de aportar y mucho al género de la ciencia-ficción.

“En el transcurso de una misión tripulada a Marte, el astronauta Mark Watney (Matt Damon) es dado por muerto y abandonado por sus compañeros de tripulación tras una violenta tormenta. Sin embargo, Watney sobrevive y se encuentra solo y abandonado en ese planeta hostil. Con escasos suministros, Watney deberá recurrir a su ingenio, humor y espíritu de supervivencia para subsistir y encontrar una forma de comunicar a la Tierra que sigue vivo”.

Scott nos propone una epopeya espacial en la que la superación personal está muy presente. El film está basado en la novela El marciano de Andy Weir, cuya trama nos obliga a realizar un recorrido espiritual a la par que nos embarga con las vistas del enigmático y turbador planeta Marte. Un trayecto que hacemos, principalmente, de la mano de Matt Damon, actor que ha ido consolidando su carrera y su capacidad interpretativa a lo largo de los años y que se desenvuelve en la película con una interpretación casi “en monólogo” capaz de emocionar a los espectadores.

Imagínense, pues, un astronauta abandonado erróneamente en Marte que se ve obligado a idear la forma de sobrevivir una larga temporada en unas instalaciones no diseñadas para ello y que se tiene que comunicar con la Tierra para hacer posible su rescate. Así, pues, en este film de ciencia-ficción no presenciaremos ninguna invasión extraterrestre, no seremos testigos de ningún escenario apocalíptico ni veremos nuevas tecnologías futuras en uso (bueno, algunas sí), sino que nos sobrecogeremos en nuestras butacas contemplando el titánico esfuerzo de un ser humano para sobrevivir en Marte, lo que significa que la acción del film será mucho más realista y cotidiana de lo que podríamos esperar. Un aspecto, este, que potencia el futuro cercano en el que está ambientada la historia.

Es en estas condiciones donde el instinto de supervivencia y el espíritu de superación se hacen más evidentes en la película. Damon tendrá que hacer frente a todos los problemas que se le presenten, algunos de ellos altamente complejos, poniendo en práctica sus conocimientos científicos y su sentido común con el objetivo de regresar sano y salvo a la Tierra. Y es aquí, también, donde Damon da el do de pecho en la interpretación, básica para una película que en gran parte descansa sobre ella.

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El film se divide, por otra parte, en dos subtramas para mostrarnos no tan solo los éxitos y sufrimientos de Damon en la superficie del planeta rojo, sino también todos los esfuerzos que se llevan a cabo en la Tierra para salvar la vida del astronauta. Es en esta parte de la trama donde aparece el resto del reparto, en el que destacan Jeff Daniels, como el director de la NASA, Chiwetel Ejiofor, como director de misiones a Marte, y Jessica Chastain como la capitana de la expedición ARES. Y es también en este apartado donde se nos hace evidente la importancia del conocimiento humano, y más concretamente el conocimiento científico, para llevar a cabo el rescate del astronauta dejado atrás.

Marte nos recuerda como espectadores lo mejor de la ciencia-ficción reciente en la gran pantalla. Viendo la película a uno se le vienen a la cabeza escenas y tramas de películas como Apolo XIII (Ron Howard, 1995); Misión a Marte (Brian De Palma, 2000), Gravity (Alfonso Cuarón, 2013) o Interstellar (Christopher Nolan, 2014). Apolo XIII porque nos evoca los esfuerzos de la NASA por recuperar con vida a los tripulantes de la misión lunar; Misión a Marte por su evidente ambiente marciano; Gravity por su adn de superación personal y por la actuación en solitario de Bullock, e Interstellar por esa sensación de lejanía, solitud y vacío insondable que evoca el espacio. A esto último podemos sumar el hecho de que dos de los protagonistas de Marte, Matt Damon y Jessica Chastain, participaron en el film de Nolan, en roles muy diferentes a los que interpretan aquí, por lo que pueden vanagloriarse de haber actuado en dos de las mejores películas de ciencia ficción de los últimos años. Todo un lujo!!

Marte es una experiencia cinematográfica vivificadora. Les puedo asegurar que se sentirán embargados por la historia que se les cuenta, y llegarán a sentir la solitud y el espíritu de supervivencia que emana a lo largo del film. En este aspecto la película puede considerarse, incluso, educativa, sobre todo en relación a lo que los humanos pueden llegar a hacer para alcanzar sus objetivos. No duden, tampoco, de que la película posee cierto grado de moralina yanqui, si bien este aspecto está bastante contenido e incluso mitigado gracias a la globalización a través de la cual se intenta solucionar el problema “marciano” desde la Tierra.

Marte es una película para ir a ver y para sentirla, y nos recuerda que la ciencia-ficción está viviendo un estado de gracia cinematográfica. Si en 2013 se estrenaba Gravity y en 2014 llegaba a las pantallas  la grandiosa Interstellar, en 2015 desembarca Marte, cinta que recupera lo mejor de Scott y nos muestra la madurez de un director con un peso importante en el género, aunque parecía algo despistado en los últimos tiempos. Y lo que es más importante aún, la película nos muestra que por muy solos que nos sintamos y por muy lejos de los otros que creamos que estamos, siempre hay una posibilidad. Todo depende de nosotros mismos.

Título: Marte (The Martian)
Director: Ridley Scott
Guión: Andy Weir y Drew Goddard
Reparto: Matt Damon, Jessica Chastain, Kate Mara, Kristen Wiig y Mackenzie Davis
Género: Ciencia Ficción / Superación personal
Nacionalidad: USA
Fecha de Estreno: 16 de Octubre de 2015

NOTA CULTURALIA: 9
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Jorge Pisa

Crítica televisiva: El Ministerio del Tiempo

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En esa espiral de autodestrucción en la que parece haber entrado TVE en los últimos años –¿a quién se le ocurrió que sería una buena idea apostar por Alfombra Roja, el retorno de Sáenz de Buruaga o escoger a Los Morancos para presentar un concurso vespertino?–, resulta una gratísima sorpresa encontrar, entre tanta antigualla, un producto imaginativo, arriesgado, moderno y de factura excelente como El Ministerio del Tiempo, una serie de ciencia ficción basada en los viajes en el tiempo que fue estrenada el 24 de febrero de 2015 bajo la anticipada sospecha de convertirse en un rotundo fracaso –sí, yo mismo debo confesarme entre los escépticos que, ahora, tienen la obligación de rectificar–; el tiempo dio la razón a los hermanos Pablo y Javier Olivares, quienes idearon esta serie de aventuras que aúna intriga, acción, humor y numerosas referencias a nuestra memoria televisiva –desmarcándose, así, de la ficción habitual de este país, centrada en crear comedias facilonas aptas para toda la familia–, y en el que el contexto histórico tan solo es una excusa para jugar con el imaginario del público gracias a unos guiones autoparódicos y repletos de homenajes que apelan constantemente a la complicidad con el espectador.

Sus creadores imaginaron un ministerio secreto que ejerce de protector de la historia: «La misión del ministerio es evitar que alguien reescriba nuestro pasado y preservar nuestra memoria histórica», afirma el subsecretario Salvador Martí (Jaime Blanch), al frente de la organización en la que se incorporan Julián Martínez (Rodolfo Sancho, enfermero del SAMUR convertido en un kamikaze peligroso para sus compañeros de trabajo desde que perdió a su pareja), Amelia Folch (Aura Garrido, una de las primeras universitarias del país a finales del siglo XIX) y Alonso de Entrerríos (Nacho Fresneda, soldado de los Tercios de Flandes con un gran sentido del deber y el honor). Este trío de elegidos, héroes a su manera, deberán vencer primero las reticencias a unir fuerzas, dejar a un lado el lógico choque cultural que supone pertenecer a distintas épocas y aceptar el rol asignado por Martí a cada uno de ellos. Una vez logrado ese primer entendimiento, el grupo emprenderá sus misiones trasladándose a cada época a través de un entramado de puertas que conectan con un momento de nuestra historia, misiones que a menudo serán torpedeadas por la villana de esta historia, Lola Mendieta (Natalia Millán, una ambiciosa femme fatale, ex agente del ministerio, que vende sus secretos al mejor postor).

Estas son las escaleras por las que se accede a las puertas del tiempo
Estas son las escaleras por las que se accede a las puertas del tiempo

Sin pretender ejercer un papel académico y de divulgación histórica propiamente, El Ministerio del Tiempo basa sus tramas en la mezcla de personajes ficticios con figuras relevantes de nuestro pasado, un contraste que consigue estimular la curiosidad del espectador por saber más acerca de ellos (algunos descubrirán ahora la figura de El Empecinado, por ejemplo, o que Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel iniciaron su amistad en la Residencia de Estudiantes de Madrid), un mérito que debemos reconocerle quienes consideramos que la historia no tiene la popularidad que merece. Asimismo, la evidente complicidad entre Sancho, Garrido y Fresneda juega a favor de la serie, tres excelentes actores que encabezan un reparto notable en el que también encontramos a Cayetana Guillén Cuervo (Irene Larra), Juan Gea (Ernesto Jiménez) y Francesca Piñón (Angustias). A ellos hay que añadir a Julián Villagrán en uno de los papeles más brillantes de esta temporada: el pintor Diego Velázquez, a sueldo del ministerio… ¡elaborando retratos robot de los sospechosos!

Así, la documentación histórica (aunque tan solo sea puntual), los actores, el buen uso de los efectos digitales y las recreaciones de cada época visitada son algunos de los elementos a destacar de esta serie; sin embargo, lo mejor de esta producción, lo que creo que ha hecho que conectara con un tipo de público concreto es que no se toma demasiado en serio a sí misma, tal y como demuestran determinadas escenas: el apodo elegido por Julián en una de las tramas (Curro Jiménez, el célebre personaje que interpretó Sancho Gracia, a su vez padre del actor); la cara de asombro de Alonso al descubrir la televisión y a Tino Casal cantando Champú de huevo; el extraño déjà vu de Julián al conocer a la reina Isabel la Católica (lógico si quien interpreta a la reina es Michelle Jenner, su pareja en la ficción Isabel). Además, gracias a la serie descubriremos el secreto de la eterna juventud de Jordi Hurtado, podremos imaginar cómo fue el viaje de Himmler al monasterio de Montserrat e incluso fabularemos con la posibilidad de que el Lazarillo de Tormes existiera de veras.

Diego Velázquez (Julián Villagrán) pone su talento al servicio del ministerio
Diego Velázquez (Julián Villagrán) pone su talento al servicio del ministerio

Por todo ello es una excelente noticia que El Ministerio del Tiempo haya firmado su renovación por una nueva temporada. Ahora, a los ministéricos nos toca esperar a ver qué nos depararán sus creadores, sin duda encontrarán material más que suficiente si escarban un poco en nuestra historia, aunque personalmente debo admitir cierta sonrisa maliciosa imaginando a los tres protagonistas viajando al golpe de estado de 1981, inspirando a Miguel de Cervantes o enfrentándose al Conde-Duque de Olivares. Sea como sea, seguro que la segunda temporada no defraudará.

Título: El Ministerio del Tiempo
Dirección: Marc Vigil, Jorge Dorado, Abigail Schaaff
Intérpretes: Rodolfo Sancho, Nacho Fresneda, Aura Garrido, Jaime Blanch, Juan Gea, Cayetana Guillén Cuervo, Francesca Piñón, Mar Ulldemolins, Natalia Millán, Julián Villagrán
Guión: José Ramón Fernández, Paco López Barrio, Javier Olivares, Pablo Olivares, Anaïs Schaaff
Año: 2015
Duración: 70 minutos (aproximadamente)
Precio: 32,99 €

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Escrito por: Robert Martínez