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Critica teatral: A teatro con Eduardo, en el teatre Lliure

De Filippo regresa a Barcelona tras el éxito que representó el año pasado el estreno de L’Art de la Comedia en el TNC, y lo hace en esta ocasión en el Teatre Lliure, con una producción que reúne dos de sus obras, Uomo e galantuomo y La grande magia, una propuesta dirigida por Lluís Pasqual e interpretada en los papeles principales por Jordi Bosch y Ramon Madaula.

“Una noche de teatro con Eduardo de Filippo. Una velada compuesta por dos títulos: el primer acto de una pieza de juventud, Uomo e galantuomo, en el que vemos un ensayo de una compañía de teatro en un hotel. Y después La grande magia, cuyo primer acto transcurre en un hotel en el que los clientes se convierten en el público de un espectáculo de magia. La vida es como una función de teatro, sí, pero también como una caja china, o una muñeca rusa que en su interior contiene a otra, y a otra y a otra, como un infinito juego de ilusión… ¿Quién es el ilusionista que compone nuestras vidas? ¿Y a él, qué otro ilusionista le domina?”

El Lliure permite a Pasqual jugar con la magia teatral de De Filippo en una propuesta que de nuevo nos habla de los vínculos entre la realidad y la ficción, entre la vida misma y el teatro. Para ello Pasqual hace uso, de una forma poco comprensible, de dos de sus obras, el primer acto de Uomo e galantuomo y de la obra completa La grande magia. Una elección algo difícil de entender, ya que la selección deja desequilibrada la obra resultante, saliendo el espectador del teatro con la sensación de que la parte inicial de la obra pudiera sobrar.

Si no tenemos en cuenta estas disquisiciones, seremos conscientes de que hemos gozado de una obra que, como decía, nos hace dudar, a nosotros y a los protagonistas, de los límites que existen entre la realidad y la ficción. En este aspecto la representación (y más concretamente la segunda parte de la representación) es una delicia en la que Pasqual mueve sobre el escenario a diversos personajes en la estela de un De Filippo que juega y se ríe de ellos, y de nosotros mismos.

A teatro con Eduardo_1
De nuevo la escenografía es mínima, si bien en algún momento de la representación esta se convierte de la nada en un gran escenario teatral. Los límites de este se tapizan con una gran vista fotográfica de una ciudad mediterránea en la que situar las tramas que nos narra De Filippo a lo que se suma una ambientación musical amenizada con diversas canciones populares italianas, que son cantadas entre escena y escena.

Por lo que respecta a la trama, aunque sencilla, nos habla del teatro dentro del teatro, del teatro en la vida de cada uno, y de cómo nuestra configuración de la realidad puede componerse y descomponerse en cualquier momento. La representación está tachonada, asdemás, con el fino sentido del humor del autor napolitano.

Las actuaciones son otro de los aspectos que destacan de la obra, y en ellas, se distinguen con mucho las de Bosch y Madaula, no solo porque son dos actores, cada uno en su estilo, que se adaptan a la perfección a una obra de De Filippo, sino porque el texto está preparado para el lucimiento de sus dos figuras interpretativas. A ellos se suman toda una serie de secundarios de primera, como suele ser habitual en el Lliure, entre los que hallamos a Laura Aubert, Oriol Guinart, Teresa Lozano, Francesca Piñón, Albert Ribalta, Marc Rodríguez y Mercè Sampietro. Entre ellos sobresale con una luminosidad musical propia Robert Gonzalez, que canta las canciones que suenan a lo largo de la obra y que son ampliamente aplaudidas por el público.

A teatro con Eduardo es una flor teatral que no puede llegar a florecer completamente debido a su estructuración algo incomprensible, pero que nos permitirá disfrutar de dos horas de buen teatro, bien escrito, bien concebido, al menos en el segundo de sus actos, y magníficamente interpretado.

A teatro con Eduardo” se representa en el Teatre Lliure hasta el 1 de mayo de 2016.

Autor: Eduardo de Filippo
Versión y dirección: Lluís Pasqual
Reparto: Laura Aubert, Jordi Bosch, Robert González, Oriol Guinart, Teresa Lozano, Ramon Madaula, Francesca Piñón, Albert Ribalta, Marc Rodríguez y Mercè Sampietro
Músicos: Laura Aubert, Robert González, Carles Pedragosa / Roman Gottwald y Pablo Martorelli
Música: Dani Espasa
Escenografía: Alejandro Andújar y Lluís Pasqual
Vestuario: Alejandro Andújar
Caracterización: Eva Fernández
Iluminación: Xavier Clot
Sonido: Roc Mateu
Producción: Teatre Lliure

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 20 – 29 €
Idioma: catalán
Duración: 2 horas sin pausa

NOTA CULTURALIA: 7.5
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Premis i càstigs, en el Teatre Lliure.

Premis i castigs_destacadoTras su debut en el Festival Grec de este año, llega al Lliure la nueva propuesta de T de Teatre, Premis i càstigs, una obra de teatro creada por los miembros de la compañía junto a  Ciro Zorzoli que habla sobre el teatro y sobre el esfuerzo de los actores y actrices para aprender y desarrollar sus técnicas interpretativas.

“Con un grupo de actores intentaremos descifrar el misterioso entramado sobre el que se borda la verdad escénica –¿o tal vez deberíamos decir ‘la mentira’? Les acompañaremos en su búsqueda incansable de respuestas, de claves que permitan capturar lo invisible. Pero el camino que deben de transitar con vacilante paso no va ser siempre llano. Siempre al borde de un precipicio en cuyo fondo está el fracaso. Absoluto y sin retorno”.

La de T de Teatre y Zorzoli es una propuesta especial ya que nos habla de la interpretación en estado puro y del esfuerzo de los profesionales del teatro por captar y representar la realidad a través del trabajo actoral de sus cuerpos. Asistimos, pues, como espectadores, a un ejercicio de aprendizaje teatral abierto al público, en el que observaremos a un grupo de aspirantes a actores y actrices llevar a cabo ejercicios cotidianos de interpretación. Visitaremos, pues, un taller-estudio de interpretación con una escenografía nula o casi inexistente, sobre la que culebrearán los actores en su afán de mejorar su estilo.

Premis i càstigs es como un juego de espejos donde la realidad y la ficción se entremezclan y nos permite penetrar en espacios normalmente vetados al público. La obra no posee una línea argumental clara y continua, sino tan solo una secuencia de ejercicios de interpretación que irán siendo realizados por los miembros del reparto. Una especie de teatro al desnudo en lo que lo único que importa es interpretar. Poco a poco, sin embargo, iremos conociendo los gustos y disgustos propios de los actores y se irá definiendo, aunque de una forma muy tenue, una trama que dará algo de sustento a la representación.

Premis i castigs_2La propuesta se enmarca en la línea de trabajo como director del propio Ciro Zorzoli y encaja, también, con la estela teatral de T de Teatre, que ya demostró interés en el ámbito del metateatro con la espléndida comedia Boulevard, estrenada en La Villarroel en el 2009. Sin embargo, Premis i càstigs se queda a medio camino, o más concretamente a dos tercios del recorrido que una obra de teatro debe realizar. Y ello debido a que el espectáculo se queda en lo que es, una simple dramatización de ejercicios de teatro. De esta forma, a medida que pasa el tiempo de representación parece que la obra no avanza y en algunos momentos puede resultar algo repetitiva.

Aún así, la obra nos permite ser testigos del horno de atanor en el que se crean los personajes ficticios que vemos sobre los escenarios y nos permite darnos cuenta, como espectadores, del esfuerzo que conlleva conducir una obra de teatro a buen puerto. Las interpretaciones, tanto las de primer como las de segundo plano, son las habituales en la compañía, aunque esta vez las podemos contrastar con la superficie vacía que nos muestra la escenografía.

Premis i càstigs es, pues, una exploración en sí misma que no nos lleva a ningún sitio, o sí, sino que nos muestra el empeño de los profesionales del teatro por captar la realidad que les rodea y transmitirla a través de la interpretación. Una oportunidad, en definitiva, de sumergirnos en el verdadero esfuerzo de creación teatral.

Premis i càstigs, se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 30 de septiembre al 25 de octubre de 2015.

Dramaturgia y dirección: Ciro Zorzoli y T de Teatre
Reparto: Ivan Benet, Mamen Duch, Carolina Morro, Marta Pérez, Carme Pla, Albert Ribalta, Jordi Rico, Àgata Roca y Marc Rodríguez
Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar
Caracterización: Eva Fernández
Iluminación: Carlos Lucena
Sonido: Roger Ábalos
Producción: Teatre Lliure, T de teatre y Grec 2015 Festival de Barcelona

Idioma: catalán
duración: 1 hora y 25 minutos sin pausa

NOTA CULTURALIA: 7,5
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Santa Nit, al Club Capitol

Santa_Nit

Amb l’arribada de les festes de Nadal, Els Pastorets es converteixen en una cita obligada a gairebé tots els teatres catalans. El Club Capitol s’ha volgut afegir a la tradició i aquest any ha estrenat una versió actualitzada del clàssic de Josep Maria Folch i Torres: Santa Nit, un text de Cristina Genebat –que s’estrena en aquesta faceta amb èxit– i sota la direcció de Julio Manrique i Xavi Ricart que apunta a convertir-se en el fenomen revelació d’aquests dies. Els motius? Senzills: és una obra divertida, amb un missatge optimista, una comèdia lleugera amb el punt just d’atreviment i emotivitat i en què fins i tot hi ha lloc per a una encertada reflexió sobre la religió –a càrrec d’un lúcid saxofonista palestí–, també és una celebració de l’amistat, un muntatge dinàmic que encadena les escenes sense treva i amb uns actors que es coneixen de fa temps, són amics i gaudeixen dalt de l’escenari, i aquesta complicitat juga al seu favor.

Genebat, que aquí també exerceix d’actriu, situa els seus antiherois a Barcelona, amb Ivan Benet i Marc Rodríguez en la pell d’uns moderns Rovelló i Lluquet: aquí són un físic a l’atur i un autònom. És la Nit de Nadal, i els dos desafien la fredor del moment al terrat d’una casa del Raval mirant el cel, expectants, a l’espera que aparegui un cometa ben especial. Però la tranquil·litat dels amics quedarà sacsejada amb la visita d’un petit camell del barri –un fantàstic Albert Ribalta en la pell d’un pintoresc italià– que els donarà la bona nova: la seva amiga Maria s’ha posat de part. Convençuts que no poden deixar-la sola, els joves decideixen anar a buscar-la, iniciant una aventura pels carrers de la ciutat en què es creuaran amb una sèrie de personatges estrambòtics.

Així, la trama portarà els dos amics del terrat a una clínica privada de la zona alta de Barcelona, passant per una estació dels Ferrocarrils Catalans i un exclusiu club on s’hi celebra una festa, escenaris completament diferents que Manrique i Ricart resolen de forma efectiva amb imaginació i simplicitat. A més, la mà de Manrique també és evident, com no podia ser d’una altra manera, amb l’encertada elecció de la música, un total de vuit cançons en què destaquen Let It Snow, la melancòlica Forever Young i un meravellós clàssic de Blondie que acompanya l’entrada memorable de Cristina Genebat a l’escenari.

Sense grans pretensions, Santa Nit es presenta al Club Capitol sense fer massa soroll i com un divertiment entre amics, però segur que acabarà sent una excel·lent sorpresa per als espectadors que, en aquestes dates tan assenyalades, trobaran una manera diferent d’encarar el Nadal amb aquest muntatge, fugint dels tòpics més ensucrats i les tradicionals propostes que programaran els teatres catalans com cada any.

Santa Nit es representarà al Club Capitol fins al 18 de gener de 2015.

Autora: Cristina Genebat
Direcció: Julio Manrique i Xavi Ricart
Intèrprets: Ivan Benet, Marc Rodríguez, Cristina Genebat, Ernest Villegas, Mireia Aixalà, Albert Ribalta, Norbert Martínez
Escenografia: Jordi Queralt
Ajudant d’escenografia: Guilhem Vilches
Construcció: Taller d’escenografia Castells i PRO-ESCENA
Il·luminació: Jaume Ventura
Vestuari: Clara Peluffo
So: Ramon Ciércoles
Video: Sandra Ciércoles
Teaser: Mar Orfila
Disseny cartell: Felipe Mena, Joan Aguadé
Fotografia: Felipe Mena
Producció executiva: La Brutal
Una producció de Bitó Produccions i La Brutal

Horaris: dimecres, dijous i divendres a les 20:00 hores; dissabte a les 17:30 hores i a les 20:00 hores; i diumenge a les 17:30 hores (no hi ha funció els dies 13, 14, 24 i 31 de desembre i 5 de gener)
Preu: de 22 € a 25 €
Idioma: català
Durada: noranta minuts

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Escrit per: Robert Martínez

Crítica teatral: La partida, en el Teatre Romea.

La_Partida_cartelSeguro que si os digo que la vida se puede reducir a una obra de teatro, la mayoría de vosotros pensaríais que probablemente sí, que con una buena obra de teatro todo es posible. Pero si os dijera que la vida se puede reducir a una partida de cartas, y más concretamente a una de póker, posiblemente me costaría más convenceros. Pues bien, este es el objetivo de Julio Manrique, que con el estreno de La partida nos presenta un esbozo de la vida de varios hombres marcadas por las figuras del póker.

La obra nos sitúa en el restaurante Carta, regentado por Esteve (Ramon Madaula), en el que todos los sábados por la noche se organiza una timba de póker en la que participan él mismo; Carles (Oriol Vila), su hijo; Santi (Joan Carreras), el cocinero y Maxi (Marc Rodríguez) y Frankie (Andrew Tarbet), los dos camareros del local. Pero esta noche se apunta a la partida Ash (Andreu Benito), un jugador profesional con el que Carles ha contraído una fuerte deuda de juego, lo que convertirá la velada en una partida en la que los miedos, las frustraciones y los sueños se cambiarán por fichas de póker.

Manrique nos propone una disertación teatral sobre la vida de un grupo de hombres marcados por el fracaso y la desorientación, una temática muy al gusto del director, y que ya tratara en obras como Coses que dèiem avui, montaje a partir de textos de Neil LaBute y American Buffalo de David Mamet, ambas estrenadas inicialmente en el año 2010 y de marcado cuño norteamericano. Por lo que hemos de tener en cuenta que la historia que da forma a la obra no pertenece tanto a nuestra realidad mediterránea como a un mundo de marcada origo estadounidense, en la cual el juego y el póker se vive de una forma muy diferente a la que estamos acostumbrados la mayoría de nosotros, aunque esto es algo que internet está empezando a cambiar.

La partida nos muestra un retrato de 6 hombres marcados por la tragedia o la derrota que aunque intentan mantenerse firmes sobre suelo resbaladizo, no consiguen darle un sentido estable a su existencia y en la que la esperanza toma la forma de una partida de póker en la que lo pueden ganar o perder todo y donde la victoria de uno siempre supone la derrota de los otros.

El escenario donde se jugará la partida nos muestra la sala del restaurante y la cocina, pero en esta ocasión la escena del Romea sale de su ubicación habitual y se ubica en el espacio central del teatro, rodeado a banda y banda por las filas de espectadores. Si bien más tarde este doble escenario sufre una metamorfosis que lo transforma en el sótano en el que se jugara la partida que da nombre a la obra.

La partida_2Como os decía las experiencias individuales que nos narra la obra son lejanas y singulares, aunque poseen, creo yo, la fuerza necesaria para hablarnos sobre la vida en pleno siglo XXI, en la que los sueños y las esperanzas dependen muchas veces de factores en gran parte incontrolables o que no sabemos controlar. Para explicarnos todo esto Manrique utiliza a un grupo de actores que destacan por su buen hacer, y que encarnan de forma mimética a los personajes diseñados por Marber. Ramón Madaula da vida al propietario del restaurante que intenta proteger y a la vez controlar al resto; Joan Carreras interpreta a Santi, capaz de jugarse hasta el último euro en la partida; Marc Rodríguez encarna al típico soñador atolondrado que no es consciente de la realidad que le rodea y que en parte nunca ha dejado de ser un niño; Andrew Tarbet da vida al segundo camarero del restaurante, de paso por Barcelona y en cuyos sueños no aparece nadie más que él; Oscar Vila interpreta a Carles, el hijo de Esteve con graves problemas de adicción al juego y capaz de vender a familiares y amigos con el objetivo de saldar sus deudas. Por último Andreu Benito encarna al jugador profesional sin escrúpulos que hará lo necesario para recuperar su dinero. Un elenco teatral sin duda de primera.

Sin embargo a la obra le falta principalmente ritmo, tanto en la primera parte de la representación, en la que se presenta a los caracteres y las situaciones y sobre todo en la segunda, donde a veces la partida parece interminable. A lo que se suma el hecho de que la obra nos dice pocas cosas que no sepamos y que no podamos corroborar en nuestras experiencias personales.

A pesar de ello La partida mantiene su poder de convocatoria y su fuerza de espíritu gracias al altísimo nivel en el que se mueven los actores, entre los que destacan Madaula y Benito, y por la creación de una realidad escénica que a veces parece que no avance y que forme parte de un limbo existencial en el que los protagonistas se hallan atrapados y del que no pueden huir, un efecto potenciado además por la música y los efectos sonoros. Una partida, en definitiva, que vale la pena jugar, aunque para ello debamos apostar con una mano que no nos garantiza el éxito final.

La partida” se representa en el Teatre Romea del 2 de julio al 3 de agosto de 2014.

Autor: Patrick Marber
Traducción / Adaptación: Cristina Genebat
Dirección: Julio Manrique
Reparto: Ramon Madaula, Joan Carreras, Marc Rodríguez, Andrew Tarbet, Oriol Vila y Andreu Benito
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Maria Armengol
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio sonoro: Ramon Ciércoles
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y el Teatre Romea

Horario: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 17 – 27 €
Duración: 120 minutos
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: L’encarregat, en el Teatre Lliure.

cartell_encarregatLa densidad del teatro de Pinter se escapa, las más de las veces, de la fácil comprensión por parte del espectador, algo que se puede confirmar en montajes como El muntaplats (Nau Ivanow, 2009), Celebració (Teatre Lliure Gràcia, 2011) o Terra de ningú (TNC, 2013). Las ideas que contienen sus textos acostumbran a enfundarse en vaguedades antes de alcanzar al público. Si bien tanto las situaciones como las relaciones que mantienen los personajes de sus obras captan la atención de todo aquel que opta por asistir a alguna de sus representaciones.

Un ejemplo de ello lo representa L’encarregat, otro nuevo intento y todo un acierto del Lliure de hacerse con la esencia escénica del dramaturgo inglés. Una propuesta dirigida por Xicu Masó e interpretada por el trío compuesto por Carles Martínez, Albert Pérez y Marc Rodríguez.

Tras una pelea en un café, Anton acoge en su casa a un indigente, Daunis, para que pase la noche. A la mañana siguiente aparecerá Miki, el hermano de Anton, y los tres personajes empezarán a convivir en un triángulo magnético. Anton propondrá a Daunis que se convierta en el encargado del inmueble. Pero Daunis, para seguir protegido del mundo exterior, perturbará la vida en el interior de este habitáculo“.

La historia da inicio con la llegada de Anton y Daunis a la habitación/trastero de la que nunca saldremos como espectadores. Así, pues, la trama nos transporta a un universo interior en el que convivirán tres hombres muy diferentes entre ellos y en el que se establecerán relaciones de poder y subordinación que irán evolucionando a lo largo de la representación. Algo parecido a lo que el mismo  Pinter, de la mano de Xavier Albertí, nos mostró en Terra de Ningú, obra representada en el TNC el año pasado, y en la que veíamos como también un espacio interior se abría a un intruso, hecho este que provocaba una alteración de las relaciones existentes en él.

En L’encarregat, escrita por Pinter 14 años antes, asistimos a una situación muy parecida en la que la habitación donde se desarrolla la acción queda casi totalmente aislada del exterior. De esta forma la obra transcurre en una irrealidad temporal y espacial de la que nunca acabaremos de conocer su significado y que obligará al espectador, de forma particular, a dotarla de contenido. En ella se nos habla de las relaciones que establece el ser humano, en este caso un trío de personajes que se esforzarán por imponerse los unos a los otros utilizando poco más que la palabra. Una coexistencia que se convertirá en difícil y que guiará el avance de la trama.

L'encarregatPinter se esfuerza en mantener la incógnita sobre el pasado de sus personajes, excepto en el caso de Anton, encarnado por Carles Martínez, del que conoceremos su trágica historia en uno de los momentos más arrebatadores de la representación. De ahí que los personajes se diluyan en los contornos de la habitación que ocupan reflexionando sobre la futilidad de sus vidas y, también, sobre la insignificancia de las nuestras.

La obra posee elementos de intriga y de comedia. La primera se plasma en la incertidumbre con la que nos salpica la irrealidad que vemos sobre el escenario y la segunda, aunque no tan manifiesta, es generada por lo absurdo de las situaciones. A través de ambos componentes la obra nos permite reflexionar sobre los estrafalarios mundos internos que nos afanamos en erigir los seres humanos para mantener, a toda costa, nuestra propia ficción de dignidad, la cual tratamos de evidenciar a los demás y a veces contra los demás, de ahí que en la obra el indigente se considere incluso capacitado para denostar a los inmigrantes que cree que ocupan el inmueble, ya sean “moros, negros o rumanos“.

Masó se ha esforzado por ser fiel a la obra original de Pinter no solo en relación al texto sino también en su componente espacial. Por eso nos sorprende una escenografía que nos muestra una habitación, que bien podría ser un trastero, repleto de reliquias del pasado y de recuerdos que no sirven para nada, como las vidas de las personas que ocupan la estancia. Los únicos cambios que se han tenido en cuenta son los relativos a las referencias geográficas del texto original, muy presentes en la obra, con el objetivo de potenciar la cercanía de la trama al espectador.

En el apartado de las interpretaciones hallamos un triángulo interpretativo algo descompensado. Si bien Carles Martínez y Albert Pérez convencen con nota en sus roles respectivos de anfitrión algo afectado mentalmente y de indigente henchido de dignidad, Marc Rodríguez no abandona su línea interpretativa habitual sobre los escenarios, algo que afecta, en parte, el resultado final de una obra basada primordialmente en las interpretaciones del reparto.

L’encarregat, además, nos presenta de una forma muy cercana no solo el drama de los sin techo, y por tanto también de forma colateral el de los desahucios, tan ubicuos en la orgullosa y civilizada sociedad occidental en la que vivimos, sino que nos acerca al mundo de aquellos que no saben qué hacer con sus vidas, que malgastan su existencia sin las fuerzas necesarias para hacerse valer y que deambulan a nuestro alrededor sin un objetivo claro en el que invertir toda su energía y su empeño. Algo que, por desgracia, vemos cada vez más a menudo no solo por las calles de nuestra ciudad, sino también por los interiores de los edificios que la pueblan.

L’encarregat” se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 20 de febrero al 16 de marzo de 2014.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Xicu Masó
Reparto: Carles Martínez, Albert Pérez y Marc Rodríguez
Traducción: Ernest Riera i Arbussà
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: María Araujo
Iluminación: August Viladomat
Sonido: Igor Pinto
Producción: Teatre Lliure

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 29 €; 22 € (miércoles y sábados por la tarde, días del espectador); 24,50 € con descuento
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 35 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematogràfica: Menú degustació, de Roger Gual

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El 30 de juliol de 2011 tancava les seves portes El Bulli, un paradís per a gastrònoms d’arreu del món capitanejat pel mediàtic Ferran Adrià; que un negoci tanqui una etapa no hauria d’ésser noticiable, però en aquell cas ho fou perquè ho deixava en el seu moment més exitós, quan estava considerat el millor restaurant del món. El director Roger Gual va veure, en aquest esdeveniment, l’escenari ideal per a ambientar-hi una comèdia coral amb la cuina creativa com a teló de fons, i el resultat és Menú degustació, una història entre fogons sense barreres idiomàtiques (català, anglès i japonès comparteixen espai sense problemes), cuinada de forma senzilla i amb uns ingredients infal·libles –amor i humor– en què tot gira al voltant de la parella protagonista (uns correctes Claudia Bassols i Jan Cornet) i la seva presència en el darrer sopar servit al Chakula, el millor restaurant del món situat en una localització esplèndida: la Costa Brava.

El cert és que aconseguir taula en un d’aquests centres tecno-emocionals no resulta gens senzill, és precís fer-ho amb un any d’antelació; i si la vida et pot canviar en un segon, què no pot passar durant el transcurs d’un any? Doncs això: la reserva anticipada no feia preveure que aquell dia tan esperat pel Marc i la Raquel (ell, un pediatra d’aspecte despistat i addicte a la feina; ella, una escriptora d’èxit inquieta i cosmopolita) arribaria quan ja no són parella, quan fa temps que ho van deixar estar i la relació entre ells és inexistent. Però una oportunitat com aquesta no es pot perdre, així que es retrobaran per a anar a sopar i, qui sap, potser reprendre la relació durant una nit única i en un lloc on compartiran experiències sensorials amb la resta de comensals, als quals l’espera també els ha canviat els plans inicials.

Claudia Bassols i Jan Cornet, en un fotograma de la pel·lícula
Claudia Bassols i Jan Cornet, en un fotograma de la pel·lícula

Gual utilitza el món dels restaurants més sofisticats per a establir un encertat paral·lelisme entre vida i gastronomia, amb una conclusió ben clara: és totalment inútil pretendre tenir-ho tot controlat, tant en el dia a dia com en la cuina necessitem emprar grans dosis d’improvisació amb què podrem triomfar en tot allò que ens proposem. Així, i sense presentar un argument de gran originalitat –una exparella que comprova l’error que va ser deixar-ho estar, al mateix temps que el nou promès d’ella intenta allunyar-la del seu ex–, la pel·lícula manté l’interès en tot moment, amb Bassols i Cornet encapçalant un elenc extens i internacional en què trobarem noms tan coneguts com els de Vicenta N´Dongo, Andrew Tarbet, Santi Millán, Andrés Herrera, Fionnula Flanagan, Stephen Rea i Marc Rodríguez, entre d’altres, però amb dos actors entestats en acaparar els millors plans i eclipsar els protagonistes principals: Marta Torné (el contrapunt lluminós a la seriositat nipona dels seus acompanyants, feliçment desinhibida i sense pèls a la llengua) i Iván Morales (un cambrer que en té prou amb dues seqüències per a embolicar la troca de forma definitiva).

Cuinat a foc lent, aquest Menú degustació deixarà un bon regust en l’espectador, que hi trobarà una comèdia simpàtica en què l’alta cuina exerceix de perfecte personatge secundari –les imatges que mostren la delicada confecció dels plats són d’una bellesa impactant gràcies a l’extraordinari assessorament dels germans Joan i Josep Roca (El Celler de Can Roca), exercint també de personatges abans de convertir-se en els millors cuiners del món–, un menú que funciona millor quan deixa de banda els clixés de la comèdia romàntica i es centra en les peripècies de la resta dels comensals, i amb el colofó d’unes postres genials: l’hilarant aparició de les sempre pintoresques Nancys Rubias (amb el loquaç Mario Vaquerizo al capdavant) al so de Mi gran noche, de Raphael, uns moments delirants que ens fan imaginar-los com els protagonistes alternatius del típic anunci de cervesa estiuenc.

Títol: Menú degustació
Director: Roger Gual
Intèrprets: Jan Cornet, Claudia Bassols, Vicenta N’Dongo, Andrew Tarbet, Fionnula Flanagan, Stephen Rea, Marta Torné, Togo Igawa, Akihiko Serikawa, Timothy Gibbs, Andrés Herrera, Iván Morales, Andrea Ros, Santi Millán, Marc Rodríguez, Joan Roca, Josep Roca, Nancys Rubias
Guió: Roger Gual, Javier Calvo
Any: 2013
Durada: 87 minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé

Crítica teatral: MCBTH (Macbeth), al Teatre Nacional de Catalunya.

Macbeth es una de las obras “de referencia” de Shakespeare y, por extensión, del teatro universal. Una circunstancia que ha motivado la realización de una gran variedad de versiones de la pieza a las más diversas circunstancias y contextos sociales, políticos e históricos.

El TNC nos ofrece, desde el pasado 11 de octubre, la “adaptación libre” del tratado del dramaturgo inglés sobre la ambición, llevada a cabo por Àlex Rigola, que viste la trama con tintes personales y contemporáneos que la acercan al contexto actual. Una apuesta que si bien ha sido criticada, condensa una gran fuerza visual acompañada de las ganas del director de “recrearse” con los clásicos de la dramaturgia universal, y más concretamente en aquellos de corte shakesperiano.

Tres brujas misteriosas y oscuras anuncian al general Macbeth que llegará a ser rey de Escocia y que su compañero, Banquo, será padre de reyes. El augurio despierta la ambición de Macbeth, pero especialmente el de su esposa, con quien trama y consuma el asesinato del buen rey Duncan para ocupar su trono. Lo que parecía un plan fantástico acabará arruinado por las consecuencias de los actos. Nada es lo que parecía. Nada es lo que parece. Lo dicen las brujas al principio: «Todo lo que es bello y justo puede ser también feo y asqueroso. Y todo lo que es feo y asqueroso puede ser también bello y justo“.

Macbeth nos habla sobre la ambición, sobre los instintos humanos que subyacen a cualquier tipo de cultura, de aquellos que por esta razón nos hacen humanos y, por ello, se convierte en un clásico, en una obra válida en cualquier tiempo, ya sea el más vetusto de los pasados como el más flamante de los futuros. Y Rigola acondiciona la obra a la situación en la que vivimos, en la que la ambición de unos pocos ha llevado, como en el argumento de la obra, a la destrucción y a la muerte, ya sea de personas, de formas de pensar o de sistemas de organización.

Rigola ha desvestido la apariencia de la obra para poderla transferir a la actualidad, despojada de cualquier substancia pasada, y la ha vuelto a vestir con unos ropajes que no por insólitos dejan de ser contemporáneos. De aquí que la vestimenta se vincule al mundo del deporte, que es sin duda uno de los ámbitos de la vida donde la competición y la ambición son más presentes. También ha jugado con la escenografía trans-mutando los bosques y los castillos que pueblan los decorados de la obra en mueblería “made in Ikea” Y le ha dado un ajuste televisivo y fantástico al asunto al dotar a la atmósfera de la obra con un toque de la genialidad de la banda sonora que Angelo Badalamenti realizó para la mítica serie de los 80 Twin Peaks.

Por desgracia, los elementos más mitigados por los efectos de la adaptación de Rigola han sido el interpretativo y el argumentativo. El resultado es una obra difícil de seguir e incluso de entender, si es la primera vez que el espectador se enfrenta al texto. La suma de escritos, propios y nuevos, y la interpretación estática o descontextualizada de los actores en diversos momentos de la representación, buscada por el director, hace que el seguimiento de la obra sea difícil. Rigola juega incluso con los formatos, ya sea a la hora de declamar el texto como en el estilo de la representación. De allí nace la dualidad de escenografías que diferencia el primer y el segundo acto, invadiendo este último de un blanco irreal y fantasmagórico que envuelve los cuerpos desnudos de sus principales protagonistas, que se embadurnan de la sangre, propia y ajena, que han provocado o provocará su ambición.

Las actuaciones pasan a un segundo plano en el juego visual y de formatos que construye Rigola. Con ellas también experimenta el director para robarles toda su carga de clasicismo y mostrarlas exentas, en la mayoría de los casos, sobre el escenario. Joan Carreras lleva el peso de la obra, no por otra, ésta se basa en la ambición de su personaje y de las emociones que de él manan. Todos los demás intérpretes orbitan alrededor de su centro de gravitación, entre ellos Alícia Pérez, que da vida a una austera Lady Macbeth; Lluís Marco que encarna al rey Duncan con una interpretación “a lo Marco“, a los que se suman Oriol Guinart, Míriam Iscla y Marc Rodríguez, que interpretan al resto de personajes, el mínimo para representar la obra. Una interpretación que hace aflorar en algunos momentos la comicidad de un texto altamente trágico. Elemento este, que junto a la excentricidad de algunos componentes de la adaptación (libre, recuérdenlo) seguro que habrá echado para atrás a más de uno.

La propuesta de Rigola es valiente, casi demasiado, y es un claro ejemplo de la voluntad del teatro actual de deconstruir el propio teatro y erigir sobre sus cimientos obras con un claro enfoque contemporáneo. De ahí que el MCBTH del TNC se convierta en claro reflejo de la ambición y la lujuria económica que ha llevado, al menos en los países del sur de Europa, los peyorativamente denominados PIGS, a desbaratar los sistemas políticos, económicos y sociales que se habían erigido desde el final de la II Guerra Mundial. Una detonación de fondo contra una sociedad que muere a manos de los ambiciosos, de aquellos émulos de Macbeth que se visten con caros trajes hechos a medida, conducen automóviles de lujo y que se rodean de la parafernalia tecnológica en boga, gozando de mucho más de lo que la realidad les puede otorgar.

Rigola, deja algo de lado el hecho de que el teatro, tal como se concibe en la actualidad, es un producto cultural y comercial y que ha de llegar al público de una forma asequible, ya que si no la creación artística puede llegar a morir prematuramente sin haber alcanzado sus objetivos, ya sea por parte de los autores o por parte de los destinatarios o consumidores. La versión del Macbeth de Rigola es una obra de complicada digestión que fuerza al espectador a masticarla concienzudamente y a realizar una ardua deglución teatral.

Pero es una experiencia estimulante poder ver la reflexión que el teatro puede hacer sobre el propio teatro, y de lo mucho que se puede concebir con las ideas claras, si bien algo excéntricas, sobre el legado shakesperiano. Una propuesta no apta para nuevos públicos o para aquellos a los que no les gusta que “jueguen” con los clásicos.

MCBTH (Macbeth)” se representa en  el TNC del 11 de octubre al 18 de noviembre de 2012.

Autor: William Shakespeare
Adaptación libre: Àlex Rigola
Traducción: Salvador Oliva
Dirección: Àlex Rigola
Reparto: Lluís Marco, Oriol Guinart, Joan Carreras, Marc Rodríguez, Míriam Iscla y Alicia Pérez
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: BRAIN&BEAST
Iluminación: August Viladomat
Sonido: Igor Pinto
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y El Canal. Centre d’Arts Escèniques Salt / Girona

Horarios: miércoles y viernes a las 20:00 horas; jueves a las 17:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Jueves 11 de octubre y 1 de noviembre, función a las 20:00 horas.
Precio: de 15,69 a 31,37 €
Duración de la obra: primera parte: 65 minutos; entreacto: 20 minutos y segunda parte: 22 minutos.

Coloquio: viernes 26 de octubre
Espectáculo recomendado a partir de 16 años

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Estreno cinematográfico: Los niños salvajes, de Patricia Ferreira

El próximo 25 de mayo se estrena Los niños salvajes, un film que sigue las desventuras de tres adolescentes incomprendidos por la gente que les rodea, una película que se convirtió en la gran triunfadora del pasado Festival de Málaga al recibir cuatro premios, dirigida por Patricia Ferreira y protagonizada por Marina Comas, Albert Baró y Àlex Monner.

Fotograma de la película

Álex, Gabi y Oki son tres adolescentes que viven en una gran ciudad. Tienen la sensación de ser unos desconocidos para sus padres, para sus profesores e, incluso, para ellos mismos. Están desorientados, emocionalmente aislados en esa selva urbana, así que buscarán una vía de escape a esa soledad que tendrá consecuencias inesperadas, tanto para el grupo como para el resto de la sociedad.

Los niños salvajes es la nueva propuesta de Patricia Ferreira (Para que no me olvides), una película que pretende ser un retrato de los adolescentes que residen en una gran ciudad, un proyecto para el que Ferreira ha contado con Marina Comas (Pa negre), Albert Baró (Les veus del Pamano) y Àlex Monner ([REC]3 Génesis) para interpretar a los muchachos protagonistas, y a quienes acompañan secundarios de lujo como Aina Clotet (Elisa K), Montse Germán (Atlas de geografía humana), Francesc Orella (Mil cretins), José Luis García Pérez (8 citas) y Clara Segura (Los ojos de Julia), entre otros.

Los niños salvajes se estrenará en nuestros cines el 25 de mayo de 2012.

Título: Los niños salvajes
Título Original: Els nens salvatges
Género: Drama
Nacionalidad: España
Año: 2012
Duración: 100 minutos
Director: Patricia Ferreira
Guión: Patricia Ferreira, Virginia Yagüe
Intérpretes: Marina Comas, Albert Baró, Àlex Monner, Aina Clotet, José Luis García Pérez, Montse Germán, Francesc Orella, Clara Segura, Marc Rodríguez, Eduardo Velasco, Emma Vilarasau, Lluís Villanueva, Mercè Pons, Ana Fernández

Estreno cinematográfico: Dictado, de Antonio Chavarrías

El próximo 9 de marzo se estrena la película Dictado, una historia inquietante que muestra cómo la tranquila existencia de una joven pareja se ve truncada desde el mismo instante en que ambos se hacen cargo de una niña huérfana, un film que fue presentado en la pasada edición de la Berlinale, dirigido por Antonio Chavarrías y protagonizado por Juan Diego Botto, Bárbara LennieMágica Pérez.

Fotograma de la película

Tras el suicidio de su padre, Julia es acogida por Daniel, amigo de la infancia de su padre, y su pareja, Laura. Poco a poco la presencia de la niña incomoda al muchacho, que se siente desplazado por ella y amenazado por algunas de las incomprensibles acciones de la pequeña, un comportamiento que despierta en el joven sus miedos y unos sentimientos del pasado que ya creía olvidados, pero que ahora regresan con más fuerza que nunca.

Dirigido por Antonio Chavarrías (Las vidas de Celia), Dictado es un thriller con elementos de terror que significa el debut cinematográfico de la pequeña Mágica Pérez, a quien acompañan Bárbara Lennie (Todas las canciones hablan de mí) y Juan Diego Botto (Silencio en la nieve) en los papeles protagonistas, y con Nora Navas (Pa negre), Ágata Roca (Las horas del día), Marc Rodríguez (Salvador) y Monti Castiñeiras (¿Y tú quién eres?) completando el reparto.

Dictado se estrenará en nuestros cines el 9 de marzo de 2012.

Título: Dictado
Género: Thriller Terror
Nacionalidad: España
Año: 2011
Duración: 95 minutos
Director: Antonio Chavarrías
Guión: Antonio Chavarrías
Intérpretes: Bárbara Lennie, Juan Diego Botto, Mágica Pérez, Nora Navas, Ágata Roca, Marc Rodríguez, Monti Castiñeiras

Crítica teatral: Llum de guàrdia, en el teatro Romea.


El teatre Romea estrena Llum de Guàrdia, una obra de teatro que nos habla de teatro, del peso del pasado en el presente y de los fantasmas que nos aterrorizan a lo largo de nuestra vida.

Una propuesta interesante y original en varios aspectos aunque indolente en otros. Pero comencemos por el principio. La nueva propuesta de Julio Manrique como director artístico en el Romea nos presenta una trama en la que los fantasmas del pasado y la esencia del teatro están muy presentes. Lo primero porque los fantasmas que se pasean por el escenario no son los que acostumbran a aparecer en los films de terror sino que encarnan los errores y las decisiones que uno toma o es obligado a tomar a lo largo de la vida. Y lo segundo porque el propio espacio/edificio del teatro se convierte en uno de los protagonistas de la obra. La trama pues, rezuma teatro por todos sus poros y se convierte de esta forma en una especie de homenaje hacia el mundo teatral y a aquellos que con su trabajo lo hacen crecer y lo reinventan día a día.

Llum de Guardia nos presenta a un grupo de profesionales a los cuales el teatro, o más concretamente un hecho relacionado con el teatro, afectará a sus vidas para siempre. La acción comienza en la rueda de prensa de Xirgu, el nuevo espectáculo que se estrenará en el Romea. Todo va bien hasta que Clara, una actriz bailarina sordomuda informa a los asistentes que el fantasma de la propia Margarita Xirgu, de la cual las malas voces dicen que se la ve, de tanto en tanto, deambular por el edificio, le ha comunicado que la obra no se puede estrenar. La advertencia, sin embargo, no es tenida en cuenta y el desastre acaece: el teatro sufre un incendio el día del estreno en el que muere la propia Clara.

Este acontecimiento afectará, de una forma u otra, a la vida de todos aquellos implicados en el proyecto. Será un hecho que nunca podrán olvidar y que marcará su futuro vital y profesional. Siete años más tarde el destino hará que todos los componentes de la antigua compañía de teatro se reencuentren de una forma u otra en el mismo teatro abandonado del que se ha apoderado la leyenda.

Julio Manrique ha construido una historia a partir de la improvisación teatral en la que el texto se ha ido creando poco a poco a través de la misma interpretación y la experiencia propia. Y eso se nota, tanto en la presentación de la trama, escenas montadas una detrás de la otra, algo que nos recuerda el éxito de su anterior trabajo Coses que dèiem avui (en este caso con texto de Neil LaBute) y la casi-independencia de las escenas entre ellas mismas, que aparecen y desparecen las unas sobre las otras con un ritmo pausado y estudiado. Una forma de presentar la historia donde se hace notar los gustos y las preferencias de su director.

Como en el caso de Coses que dèiem avui la interpretación es coral predominando en cada escena una pareja o un conjunto de actores. Manrique vuelve a confiar en el grupo de intérpretes con los que ya ha trabajado anteriormente, algo seguramente necesario en un ejercicio de improvisación, que incluye a, Mireia Aixalà, Iván Benet, Cristina Genebat, Oriol Guinart, Xavier Ricart, Marc Rodríguez y Andrew Tarbet, todos ellos con experiencia teatral previa junto a Manrique.

Las escenas con las que se construye la obra son diversas y por tanto de calidad dispar, aunque es la tragicomedia el género que las une, de nuevo como en Coses que dèiem avui. El efecto final, pues, de cada una de ellas es también desigual. Algunas de las situaciones son francamente cómicas, la mayoría, y provocarán la explosión de carcajadas en el público. Otras puede que rayen, aunque solo sea de una forma parcial y osada, el gamberrismo libidinoso. Lo interesante es, sin embargo, el apunte fragmentado de las vidas que las escenas nos muestran, dejándonos claro el egoísmo propio de nuestra sociedad, aunque se engloben en un conjunto más general, como es el de la trama de la obra, que llevará a todos los protagonistas a reencontrarse finalmente en el teatro, no siempre con el mejor de los resultados.

Y un teatro, el Romea, que se convierte en un personaje más de la obra. Un escenario que sale de sí mismo y se expande, incluso, al patio de butacas. Todo un acierto que proporciona a la obra una fuerza propia a la que se suma la figura, de referencia también, de la propia Margarita Xirgu, la gran actriz catalana teatral de principios del siglo XX. Dos elementos que insertan la obra en un mundo del teatro dominado, las más de las veces, por los grandes nombres y los actores y actrices de referencia.

Una obra que se sumerge, también, en el frikismo, algo tan extendido en el mundo en el que vivimos en la actualidad. Escenas como la del local de masajes (algo disparatada y buscona), la del programa de radio (mal construida aunque con gancho) o la escena de la fiesta de disfraces nos empujan directamente a esta órbita existencial. No obstante la escena del reencuentro final nos deja con un buen sabor de boca y con una de las imágenes más bella de la obra y seguramente de la temporada.

Llum de guardia es, pues, una experiencia teatral dispar pero interesante, sobre todo si le gusta la tragicomedia con un alto grado de humor que seguro que le impactará. Una prosopografía teatral que nos rebela la importancia del teatro, ya sea como un episodio efímero de la vida, o como elemento para analizar la existencia de todos aquellos que vivimos cada día sobre el escenario vital lleno de fantasmas del pasado, cadenas del presente y promesas del futuro.

Llum de guardia” se representará en el Teatre Romea del 6 de septiembre al 9 de octubre de 2011.

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Autores: Sergi Pompermayer y Julio Manrique
Dirección: Julio Manrique
Reparto: Mireia Aixalà, Ivan Benet, Cristina Genebat, Oriol Guinart, Xavier Ricart, Marc Rodríguez y Andrew Tarbet
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: María Armengol
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio sonoro: Damien Bazin
Audiovisual: Marc Lleixà
Movimiento escénico: Ferran Carvajal
Caracterización: Núria Llunell
Producción: Teatre Romea

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas, sábado a las 18:30 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:30 horas.
Precio: de martes a jueves, de 17 a 22 €; viernes, de 19 a 25 €; sábado y domingo, de 22 a 28 €.
Idioma: catalán
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez