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Crítica teatral: En la solitud dels camps de cotó, en el TNC

Pocas veces se puede ver sobre los escenarios un duelo interpretativo como el que Ivan Benet y Andreu Benito, actores con un curioso juego de apellidos, llevan a cabo en En la solitud dels camps de cotó, obra escrita por el dramaturgo francés Bernard-Marie Koltès, dirigida por Joan Ollé y estrenada en el TNC el pasado 19 de enero, una experiencia teatral que reduce la ilusión escénica al mínimo para abrirnos una puerta a los abismos de la esencia humana.

En la solitud dels camps de cotó es, así, una apuesta descarnada donde asistimos al enfrentamiento entre dos personajes opuestos de los cuáles no conoceremos demasiado, que se encuentran por la noche en un callejón oscuro de la ciudad y que inician un duelo verbal, casi existencial. Si bien, nunca sabremos quiénes son ni qué es lo que realmente ansían, tan solo seremos testigos de la relación que se establece entre ellos, una negociación o intercambio dominado por la voluntad de subyugar al adversario.

Lo primero que destaca de la obra es el texto. En la solitud dels camps de cotó es una pieza de ingeniería textual, en el que Koltès transmuta la prosa en poesía, elaborando diálogos firmes e impenetrables, centrados más en la situación que se establece entre los dos protagonistas que en los personajes.

en-la-solitud-dels-camps-de-cotoUna vez que comienza la representación los motivos y las razones que mueven a los personajes desaparecen, y lo único que queda expuesto ante el espectador son las palabras y las intenciones, aunque estas últimas nunca llegarán a definirse del todo. Así, los diálogos escritos magistralmente por Koltès arremeten no tan solo contra los protagonistas sino también contra los espectadores, que inútilmente intentarán descifrarlos a lo largo de la representación.

La acertada dirección de Ollé se observa en lo definido y lo sólido de las actuaciones y en la consistencia de la puesta en escena, creando una obra casi desde la nada. A esto se ha de sumar unas interpretaciones despiadadas y en algunos momentos también violentas. Un Benito enorme y magistral que aporta, además, una gran presencia sobre el escenario. Y un Benet que avanza con pasos firmes en su carrera y que nos muestra  una réplica al rojo vivo.

La acción de la obra, o mejor dicho, la situación escénica, se desarrolla en un espacio sin forma, configurado tan solo por un sutil juego de luces y sustentado por una plataforma móvil, que acompaña el movimiento de los actores y que confirma la idea de un abismo, en el que lo único auténtico son las palabras y las emociones.

En la solitud dels camps de cotó es, como decía, una experiencia teatral, un tour de force entre dos grandes actores que juega con los elementos propios del teatro para llegar directamente a la conciencia del espectador. Una ocasión para disfrutar de la interpretación de Benito y Benet y de una propuesta innovadora tanto en su escritura como en la forma que adopta sobre el escenario. Una oportunidad imposible de rechazar.

En la solitud dels camps de cotó” se representa en el TNC hasta el 19 de febrero de 2017.

Autor: Bernard-Marie Koltès
Dirección: Joan Ollé
Traducción: Sergi Belbel
Reparto: Ivan Benet y Andreu Benito
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Míriam Compte
Iluminación: Lionel Spycher
Sonido: Damien Bazin
Movimiento: Andrés Corchero
Caracterización:  Núria Llunell
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y los domingos a las 18:00 horas
Precio: 23€
Duración: 1 hora y 15 minutos, sin entreacto
Idioma: catalán

NOTA CULTURALIA: 8.5
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Jorge Pisa

Crítica teatral: La Plaza del Diamante, en el Teatre Goya.

La plaza del diamante_Goya_cartelAsí, a primera vista, sorprende que en Barcelona se estrene una obra de teatro en castellano basada en La Plaça del Diamant, clásico de la literatura catalana del siglo XX escrito poer Mercè Rodoreda. Aunque la cosa se comienza a aclarar cuando descubrimos que la única protagonista es Lolita y que el director es Joan Ollé, con experiencia previa en la adaptación teatral de la novela.

“La plaza del Diamante, de Mercè Rodoreda, se desarrolla en los años de la posguerra. Cuenta la historia de Natalia “La Colometa” una chica que se siente perdida en el mundo. Huérfana de madre, verá partir y morir a sus seres queridos, pasará hambre y miseria y se verá muchas veces incapaz de sacar adelante a sus hijos. Lolita Flores interpreta, con su característica fuerza en los escenarios, este duro monólogo interior, costumbrista y desgarrador, lleno de simbolismos”.

Aunque la primera reacción del espectador, como digo, puede ser de sorpresa, todo se explica si analizamos los ingredientes de la obra y vemos el resultado del esfuerzo de producción. Lo primero que hemos de tener en cuenta es que Ollé, como he dicho, tiene experiencia en la adaptación de la obra, ya que en el año 2004 versionó con éxito la obra de Rodoreda en el Festival Castell de Peralada. De aquí que el proyecto quede en manos de un director capaz en sintonía con la novela. A ello se suma el que la obra está construida enteramente para Lolita, que se transfigura a sí misma para dar vida a la Colometa y lo hace con gran acierto, en lo que podría considerarse la clave del éxito del proyecto.

La plaza del diamante_Goya_1La obra se nos presenta como un monólogo, en el que una Colometa ya madura nos narra su vida. Aquí se puede observar el trabajo de filigrana que tanto Carles Guillén como Joan Ollé han realizado en la adaptación, y que da como resultado, también, la transfiguración del texto. La puesta en escena, si bien algo estática, provoca que la atención del público se centre en Lolita y en su narración: sobre el escenario lo único que veremos es un banco de calle y una simple guirnalda de luz que se enciende y apaga acompañando el relato de la historia. Una disposición escénica que recuerda a la anterior versión de la obra realizada por Ollé y que si bien consigue enfocar la atención del público, resulta excesivamente minimalista para el escenario en el que está.

Y por lo que respecta a la historia poco se puede añadir a lo sabido. La novela de Rodoreda nos narra el advenimiento de la Segunda República, la Guerra Civil y los años de la posguerra a través de los ojos y de la sensibilidad de una mujer, la Colometa, que padece los giros de la época en un carácter que suma a la fragilidad emotiva la solidez de un espíritu que respira la vida a bocanadas. Y es aquí donde se observa mejor el esfuerzo de Lolita, con una imagen física muy diferente, casi opuesta, a la Colometa mostrada en la novela, y su transformación para encajar en la piel del personaje y hacernos sonreír y padecer los episodios más felices y tristes de su vida, una culminación debida, sin duda, al duro trabajo de creación interpretativa de Ollé/Lolita.

La Plaza del diamante es, así, una muestra de lo bien que se pueden hacer las cosas cuando hay una idea y se poseen las aptitudes necesaria para llevarla a cabo. Muestra de lo cual es el inmenso aplauso al final de la representación el día del estreno, que sin duda, se repite al cierre de cada actuación.

La plaza del diamante” se representa en el Teatre Goya del 9 de abril al 3 de mayo de 2015.

Autora: Mercè Rodoreda
Adaptación: Carles Guillén y Joan Ollé
Traducción: Celina Alegre y Pere Rovira
Dirección: Joan Ollé
Reparto: Lolita Flores
Espacio escénico y vestuario: Ana López Cobos
Iluminación: Lionel Spycher
Música original: Pascal Comelade
Producción: Teatro Español
Basada en el espectáculo original La Plaça del Diamant de Bitó Produccions

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 29 €
Idioma: catalán

NOTA CULTURALIA: 8,5
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores, en el TNC.

Pds_DOA_A_ROSITALorca representa siempre una oportunidad de aprendizaje e introspección. El primero por su carácter de registro arqueológico, para el público actual, respecto a los usos y costumbres de la España en la que vivió el poeta y dramaturgo y por el carácter de teatro de acción social que el autor puso en práctica. El segundo porque sus obras apelan a lo más íntimo del alma humana, a los pequeños grandes dramas de la vida que tan bien sabía poner en escena.

“Rosita (Nora Navas), una chica huérfana que vive en casa de sus tíos, en Granada, se ve obligada a separarse de su prometido (Albert Triola), que marcha a Argentina con su familia. Antes de partir, sin embargo, este promete a Rosita que tan pronto como pueda volverá para casarse con ella, siempre que esté dispuesta a esperarlo. La chica espera, pero la situación se prolonga durante años, mientras el ambiente opresivo e indiscreto de la ciudad de provincias va cayendo sobre la familia como una losa cada vez más pesada”.

De nuevo Lorca nos propone un itinerario por la desdicha de la mujer en una sociedad tradicional y conservadora como lo era la española en la época en la que vivió el autor. La acción transcurre en Granada aunque se podría trasladar a cualquier otra ciudad del momento. Y reflexiona sobre la carencia de algo por parte de la mujer. Si en La casa de Bernarda Alba (1936) era el luto y la falta de libertad y en Yerma (1934) la incapacidad de dar a luz a un hijo, en Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores (1935) el autor recapacita sobre el drama de aquellas mujeres que al no encontrar esposo eran etiquetadas de solteronas por la sociedad, que las consideraba, en parte, algo inútil y sin sentido.

Para ello el autor emplea el símbolo de la rosa mutábile, una flor cuyo estado va mudando a lo largo del día hasta que queda reducida a la nada, una alegoría a las etapas de la vida y a lo que pasará a Rosita, la protagonista de la obra, la cual, crédula en las promesas de regreso de su prometido de América, irá mutando a lo largo de los tres actos en que está estructurada la representación. En el primero joven e ilusionada gracias al amor que siente hacia su primo; en el segundo, en la mitad de la treintena, resignada y aún a la espera de su amado en un entorno familiar y social que la va oprimiendo cada vez más; en el tercero vencida ya por la cruda realidad y por las promesas incumplidas.

La puesta en escena de Joan Ollé nos muestra el interior de la casa de una familia granadina de cierta posición, de la cual tan solo intuiremos el jardín exterior a través de las ventanas y de los diálogos. Los tonos de la escenografía son blancos, como el candor de la virginidad, aunque irán variando a la par que lo hace el drama. Adoptará tonos de ilusa esperanza al inicio, matices más alegres durante la reunión social que se celebra en la casa en el segundo acto, o los tonos trágicos finales, al verse la familia obligada a abandonar la vivienda debido a la hipoteca que firmara el tío (Enric Majó), movido por las esperanzas de ver casada a su sobrina. Un espacio en el que la música hará acto de presencia, ya sea la interpretada por los propios personajes o la compuesta por Paco Ibáñez y que adapta el poema Rosa Mutábile de Lorca. Un sencillo y verdadero gozo para los oídos.

_DSC4401.0La obra avanza, por otra parte, en un ascenso sostenido, esto es, arranca desde la felicidad contenida propia de la juventud y finaliza con una atmósfera trágica que recuerda a la obra de Chejov, testigo teatral del final de una época y de una clase social en Rusia entre finales del siglo XIX y principios del XX.

El reparto de la obra es holgado y en él destacan los personajes femeninos, como no puede ser de otra forma en una obra de Lorca. Nora Navas da vida a la desdichada Rosita, que irá envejeciendo física y emocionalmente a lo largo de la representación; Carme Elías encarna de forma más que convincente, como siempre, a la tía de Rosita, preocupada por el infortunado destino de su sobrina y el de toda la familia; Mercè Aránega ofrece el contrapeso cómico de la tragi-comedia al encarnar a la sirvienta, la cual ha trabajado desde hace tanto tiempo en la casa que se considera un miembro más de la familia. El resto de papeles están interpretados por Joan Anguera, Marta Betriu, Enric Cambray, Oriol Genís, Laura Guiteras, Mireia Llunell, Enric Majó, Victòria Pagès, Alba Pujol, Candela Serrat y Albert Triola.

De esta forma, y como decía al principio, Doña Rosita nos provee de una ficha arqueológico-teatral que nos habla de la sociedad española de finales del XIX y principios del XX y de lo difícil y a veces cruel que podía ser la presión social, sobre todo en una capital de provincia que vivía atenazada entre el peso inerte de la costumbre y las promesas del avance tecnológico y científico que anunciaban los nuevos tiempos. Una pugna que ya presagiaba el infortunio para España, Europa y el mundo entero.

Una ocasión para contemplar el arte poético con el que Lorca retrataba el mundo femenino y la capacidad del Nacional de hacer suyo un clásico, castellano en este caso, del que se apodera acto a acto, para mostrarnos la a veces trágica situación de la mujer en el pasado. Una mirada que nos convencerá, seguro, de lo mucho que han cambiado las cosas desde entonces, aunque el horizonte social en el que vivimos en la actualidad tampoco puede considerarse el mejor para las mujeres y los hombres que lo habitan.

Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores” se representa en el TNC del 27 de febrero al 6 de abril de 2014.

Autor: Federico García Lorca
Dirección: Joan Ollé
Reparto: Joan Anguera Mercè Aránega Marta Betriu Enric Cambray Carme Elias Oriol Genís Laura Guiteras Mireia Llunell Enric Majó Nora Navas Victòria Pagès Alba Pujol Candela Serrat y Albert Triola
Música original: Paco Ibáñez
Movimiento: Andrés Corchero
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Míriam Compte
Iluminación: Lionel Spycher
Sonido: Damien Bazin
Caracterización: Núria Llunell
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: miércoles y viernes a las 20:00 horas; jueves a las 17:00 horas; sábados a las 17:00 y a las 21:30 horas (excepto el sábado 1 de marzo a las 20:00 horas) y domingos a las 18:00 horas.
Duración: 1 hora y 45 minutos.
Idioma: castellano
Precio: 28 €; tarifa 50% y tarifa especial 24 €.
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: À la ville de… Barcelona, en el Teatre Lliure.

cartell_a_la_villeEsta semana finalizan las representaciones de À la ville de… Barcelona, un homenaje del Teatre Lliure a la ciudad de Barcelona en forma de music hall cómico creado y dirigido por Joan Ollé e interpretado por Joan Anguera, Ivan Benet, Marta Betriu, Laura Guiteras, Oriol Genís, Enric Majó, Victòria Pagès y Jordi Vidal, una troupe que nos hará viajar por la historia y por los rincones más simbólicos de la ciudad condal en un itinerario marcado por el buen humor, por la música y por las ganas de reírnos de mostros mismos. Un empeño que se corona con un muy grato resultado escénico que enlaza directamente lo que acontece sobre el escenario con las vivencias de los que se hallan en el patio de butacas.

À la ville de… Barcelona, nos propone un periplo por las edades de la ciudad y de sus habitantes. Como anfitrión de este viaje escénico por el tiempo nos hallamos, al inicio de la representación, a un patricio de la ciudad romana de Barcino que, togado, nos da la bienvenida para que comience un recorrido que nos llevará desde las Ramblas al Paralelo, del Zoo al Born y el barrio de la Ribera; de Montjuïc a la Barceloneta, pasando por el puerto, los mercados, El Molino, o el Liceo.

La obra está conformada por una sucesión de sketchs que mezclan el humor con un cierto dramatismo, unos ingredientes, además, compartidos por los espectadores ya que hacen referencia, sin duda, a sus vivencias personales. El espectáculo aunque comienza, como he dicho, en época romana, se centra especialmente en el siglo XX, y yo diría que sobre todo en la segunda mitad de esa centuria, donde, claro está, tanto el dramaturgo como los espectadores pueden hallar muchos más elementos de sátira más cercanos y cotidianos. Entre ellos, por ejemplo, encontramos la invasión de las hordas de turistas que cada vez se apropian con mayor afán de los espacios más significativos de la ciudad; la acción política “de postín” de los alcaldes de Barcelona, un gag excelentemente interpretado por Ivan Benet; los efectos de la corrupción que cada vez parece más omnipresente; las incomodidades experimentadas por los monumentos barceloneses o la subjetiva degradación que sufren algunos de los barrios de la ciudad, con la resolutiva interpretaciónen in crescendo de Victòria Pagès.

villebcn_ruano_020La representación se construye a partir de una actuación coral, en la que cada uno de los actores tiene su/s momento/s, con un ritmo que se mantiene en tensión a lo largo de la obra, con finales de sketchs y principios de otros que se entrelazan constantemente. Por el escenario pasarán personajes como las estatuas de Colón y de la Dama del paraigües, el mundialmente famoso Floquet de neu, varios de los alcaldes de Barcelona, el defenestrado Millet, formando un más que cómico Angelus pictórico y toda una serie de personajes anónimos que han paseado y pasean su estampa por las calles de la ciudad, a través de una pasarela conformada por un acertado paso de cebra, elemento ubicuo en la metrópolis.

Sin embargo la obra, o lo que es lo mismo, el torbellino de sketchs y gags, no goza de un adecuado equilibrio entre el dramatismo y la comicidad que poseen las escenas individuales, por lo que la firme apuesta hacia la vertiente más humorística del conjunto hace que sus escenas más dramáticas no consigan crear el momento de tensión que les son necesarios, aguando de esta forma sus intentos de llegar al espectador. Por su parte, el peso humorístico del conjunto se impone, lo que genera una sensación, esta vez sí que acertada, de comicidad en el público asistente.

La obra también está planteada como un music hall en el que oiremos viejos éxitos de la música más popular escuchada en la ciudad interpretados en directo por una pequeña banda de músicos, lo que le da al espectáculo un toque de varieté que la asemeja, en parte al Taxi… Al TNC!, la obra con la que dio comienzo la temporada el Teatre Nacional. Y es seguramente esta una forma más que adecuada para dar comienzo a un año del que parece que podemos esperar algo más que en los últimos, para que germine en él la dicha propia de tiempos mejores, unos tiempos presentes y futuros que también formarán parte de la historia de Barcelona y a los que puede que dentro de unos años o tal vez de de muchos, alguien haga referencia en forma de obra de teatro, ¿no les parece?

À la ville de… Barcelona” se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 10 de octubre al 3 de noviembre de 2013.

Creación y dirección: Joan Ollé
Reparto: Joan Anguera, Ivan Benet, Marta Betriu, Laura Guiteras, Oriol Genís, Enric Majó, Victòria Pagès y Jordi Vidal
Músicos: Joan Alavedra, Eduard Altaba, Salvador Boix, Oriol Camprodon-Montserrat Margalef, Jerôme La Voix-Clara Luna y Xavier Maureta-Ahmed Al’Tortahad
Escenografía: Eugenio Szwarcer
Vestuario: Míriam Compte
Caracterización: Núria Llunell
Iluminación: Lionel Spycher
Sonido: Damien Bazin
Coreografía y movimiento escénico: Andrés Corchero
Dirección musical y arreglos: Lisboa Zentral Cafè
Producción: Grec 2012 Festival de Barcelona, L’Auditori de Barcelona y Bitò Produccions

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 22 a 24,65 €
Idioma: catalán
Duración: 2 horas sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

El teatre al Grec 2012

El proper 1 de juliol començarà una nova edició del Grec Festival de Barcelona, amb una programació extensa en què el teatre, la música, la dansa i el circ seran els protagonistes absoluts durant tot el mes de juliol. Pel que fa al teatre, el festival ofereix un total de vint-i-dos muntatges, i tot seguit us en presentem una selecció.

Dubte, de John Patrick Shanley / Sílvia Munt, al Teatre Poliorama

John Patrick Shanley va escriure aquesta peça al voltant d’un capellà sospitós de mantenir una relació il·lícita amb un alumne; així, en aquesta obra sobre l’ambigüitat de l’ànima humana la veritat té mil cares, i algunes d’elles estan basades en prejudicis, un muntatge amb un text intel·ligent i trepidant que parla sobre la incertesa i la naturalesa mateixa de la veritat.

Autor: John Patrick Shanley
Intèrprets: Ramon Madaula, Nora Navas, Rosa Maria Sardà i Mar Ulldemolins
Direcció: Sílvia Munt
Traducció: Joan Sallent

Horari: del 30 de juny al 29 de juliol, de dimecres a divendres, a les 21:30 hores; dissabte, a les 19:00 hores i 22:00 hores; diumenge, a les 19:00 hores
Durada: 90 minuts
Idioma: català
Preu: de 15 € a 29 €

 

Udol, de Q-Ars Teatre, al Teatre Lliure-Espai Lliure

Udol, de Q-Ars Teatre

Aquest espectacle pren com a base les obres d’autors que han transformat el patiment en recerca, revola i creació, com ara Balzac, Rilke, Pina Bausch, Frida Kahlo, Virginia Woolf, Tàpies, Anne Sexton, Rodin i molts altres, un muntatge que és tota una declaració d’amor vers l’Art i totes aquelles expressions artístiques que ens apassionen.

Intèrprets: Mercè Anglès, Miquel Barcelona, Anna Güell i Pau Soler
Música: Pau Soler
Direcció: Joan M. Segura
Text: Marilia Samper
Traducció: Marc Artigau
Dramatúrgia: Joan M. Segura i Q-Ars Teatre

Horari: el 3 i el 4 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 70 minuts
Idioma: català i altres
Preu: 18 €

 

Senyoreta Júlia, de Patrick Marber / Josep Maria Mestres, al Teatre Romea

El Teatre Romea presenta una història de seducció i lluita de classes, una tragèdia naturalista sobre l’aventura fugaç que viuen una dona de classe alta i el seu xofer, al mateix temps que tot el país celebra una victòria política que obre un nou món, en la revisió del text centenari d’August Strindberg que va fer Patrick Marber.

Autor: Patrick Marber (a partir de La senyoreta Júlia, d’August Strindberg)
Intèrprets: Julio Manrique, Cristina Genebat i Mireia Aixalà
Direcció: Josep Maria Mestres
Traducció: Cristina Genebat

Horari: del 4 al 29 de juliol, de dimecres a divendres, a les 21:00 hores; dissabte, a les 18:30 hores i 21:00 hores; diumenge, a les 18:30 hores
Durada: 90 minuts
Idioma: català
Preu: de 19 € a 28 €

 

Molly Sweeney, de Brian Friel / Miquel Gorriz, al Teatre Lliure-Espai Lliure

La Molly Sweeney va néixer cega, i és feliç en la seva condició, però el seu marit faria qualsevol cosa per aconseguir que pogués veure, una tasca difícil per la qual comptarà amb el doctor Rice, una història íntima i delicada presentada en forma de tres monòlegs entrellaçats que mostra com, sovint, altruisme i egoisme tenen molt a veure.

Autor: Brian Friel
Intèrprets: Míriam Alamany, Carles Martínez i Xicu Masó
Traducció: Jordi Fité
Veu en off: Pere Arquillué (el pare), Joana Ubach (Molly nena), Alba Quintana (la mare), Teresa Sánchez (la infermera)
Dramatúrgia i direcció: Miquel Gorriz

Horari: del 6 al 8 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 120 minuts
Idioma: català
Preu: de 18 €

 

Viatges, de José Sanchis Sinisterra / Ferran Audí, al Mercat de les Flors, Sala Ovidi Montllor

Viatges, de José Sanchis Sinisterra

En el context actual, ser optimista pot semblar una ingenuïtat. Però Eduard Punset creu, ben al contrari, que el futur sempre és millor que el passat, i en aquest muntatge en forma d’òpera quàntica ho podrem comprovar, una experiència escènica no lineal que utilitza les tecnologies 2.0 i les xarxes socials per fer un acte de creació col·lectiva.

Autor: José Sanchís Sinisterra, Ferran Audí, Enrique Bazo, Yeray Bazo i Pere Peyró
Intèrprets: Mercè Recacha, Marta Domingo, Dolors Martínez, Jordi Cortés, Marc García Coté, Jaume Viñas, Raül Perales i Marc Mittenhoff
Direcció: Ferran Audí
Coreografia: Jordi Cortés
Autor del llibre original “Viatge a l’optimisme”: Eduard Punset

Horari: del 15 al 18 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 95 minuts
Idioma: català i castellà
Preu: 28 €

 

À la ville de… Barcelona, de Joan Ollé, al Teatre Grec

La Monyos, Los Clippers, Floquet de Neu i l’alcalde Pich i Pon són alguns dels personatges que visiten un cafè atrotinat per tal de fer un repàs a la història de Barcelona, una sàtira poètica amb què Joan Ollé fa un retrat col·lectiu de la ciutat i els seus habitants.

Autor: Joan Ollé
Intèrprets: Joan Alavedra, Eduard Altaba, Joan Anguera, Ivan Benet, Paula Blanco, Salvador Boix, Oriol Camprodon, Laura Guiteras, Jerôme Lavoix, Oriol Genís, Enric Majó, Xavier Maureta, Victòria Pagès i Jordi Vidal
Direcció: Joan Ollé
Coreografia: Andrés Corchero

Horari: del 19 al 22 de juliol, a les 22:00 hores
Durada: 105 minuts
Idioma: català
Preu: de 16 € a 28 €

 

Boys don’t Cry, de Victoria Szpunberg / Glòria Balañà, al Teatre Lliure-Espai Lliure

Dos vells amics es retroben uns anys després d’haver perdut el contacte; ara, les seves vides són diametralment oposades: un d’ells ha triomfat com a polític, mentre l’altre és un artista sense sort. La seva trobada els permetrà enfrontar-se al millor i al pitjor de cadascun, i tot sota l’atenta mirada d’una dona que els coneix des dels temps en què sonava la cançó de The Cure “Boys don’t cry”.

Autor: Victoria Szpunberg
Intèrprets: Francesc Garrido, Armand Villén, Alícia González Laá i David Anguera
Direcció: Glòria Balañà i Altimira
Escenografia: Meritxell Muñoz

Horari: del 26 al 29 de juliol, a les 21:00 hores
Durada: 80 minuts
Idioma: català
Preu: 18 €

 

Més informació: http://grec.bcn.cat/es/