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Crítica teatral: Un jeta, dos jefes, en el Teatre Victòria.

cartel un jeta dos jefesEn el año 2010 descubrí la obra teatral de Goldoni cuando se representó en el Teatre Romea El cafè, que adaptaba el texto de La bottega del caffè, compuesta en el año 1750 por el dramaturgo veneciano. Sin duda un hallazgo digno de mencionar en una reseña. El año pasado tuve, además, la ventura de disfrutar con la acertadísima versión de Feréstecs que programó el Teatre Lliure, una forma magnífica de gozar del teatro fastuoso y afiladamente cómico de Goldoni. Desde entonces cualquier estreno o adaptación de sus obras es para mí una cita inexcusable y, al mismo tiempo, una promesa de entretenimiento garantizado. Con esa ilusión asistí al estreno de Un jeta, dos jefes en el Teatro Victòria y puedo asegurar que mis expectativas no fueron defraudadas.

En la producción de Un jeta, dos jefes, estrenada el pasado 16 de enero, podemos observar la participación de varias manos. La primera, claro está, la historia original escrita por Goldoni; la segunda la actualización y dirección británica llevada a cabo por Richard Bean y Alexander Herold respectivamente y la tercera una puesta en escena de la mano de Anexa y Paco Mir, lo que provee al espectáculo, en parte, de un ascendiente “made inTricicle, que se nota en varios momentos de la representación. Una mezcla que acaba dando como resultado un vodevil o comedia de enredo con una alta graduación humorística.

Despedido de su banda, Dino se convierte en guardaespaldas de Mario. Pero Mario es en realidad María usurpando la identidad de su germano muerto, asesinado por su prometido Sebastián… Dino aprovecha la oportunidad de trabajar al mismo tiempo para Sebastián. Pero con el fin de evitar ser descubierto tendrá que mantener a sus dos “jefes” lejos el uno del otro… ¿Sencillo, no?

Como pueden ver el enredo y los efectos cómicos del mismo están servidos con una sinopsis de este tipo. Tenemos enfrente, por tanto, una comedia que adopta, desde el principio, un ritmo desenfrenado y que tiene todos los elementos para hacerles pasar un muy buen rato.

elenco dos jetas un jefeUna propuesta construida a partir de la actuación de un grupo de actores en la que sobresale por encima de todos la interpretación de Diego Molero, que se convierte, así, en el acierto clave para el éxito de la obra, y cuyo esfuerzo se ve recompensado al final de cada función. A Molero le acompaña un elenco compuesto por Mireia Aixalà, Jofre Borràs, Josep Maria Gimeno, Toni González, Anna Gras, Maria Lanau, Miner Montell, Miquel Ripeu y Xavier Serrat que se dejan la piel para provocar las continuas carcajadas del público asistente. La obra, además, consigue romper en varios momentos el límite impuesto por la cuarta pared e interaccionar con el público, generando algunos de los momentos más hilarantes de la representación y alguna que otra sorpresa enmascarada.

La dirección de Alexander Herold conecta con la adaptación de Mir y favorece el desarrollo de unas formas a veces muy cercanas a la slapstick comedy, adecuadas para una representación a veces alocada de este tipo y que lucen, por ejemplo, en la escena de la comida en el restaurante, proveyéndo a la obra de un ritmo trepidante y de algunos toques de producción de cuño madrileño, a lo que se suma una construcción de escenografía cariñosamente clásica que recuerda otros tiempos. Además la obra utiliza los tiempos muertos entre acto y acto no solo para distraer al público con actuaciones musicales interpretadas por el Amélie Angebault Quartet sino también para urdir ante el telón mini-representaciones cómicas llevadas a cabo por el propio elenco de la obra. Tampoco le faltan elementos de cercanía al actuar algunos de los personajes en catalán, ya que la obra está ambientada en una región mediterránea sin identificar allá por los años 60.

Así, pues, Un jeta, dos jefes es un divertimento teatral, pero uno muy particular destinado, por tanto, a un público concreto que no es otro que aquel que quiera librarse, al menos durante las dos horas y media que dura la obra, de los problemas cotidianos y disfrutar del sentido del humor del maestro Goldoni, adaptado a una mentalidad más moderna por Bean y avecinado espacial y teatralmente por el buen hacer de Alexander Herold y Paco Mir.

Un jeta, dos jefes” se representa en el Teatre Victòria hasta el 30 de marzo de 2014.

Autor: Carlo Goldoni
Dirección: Alexander Herold
Adaptación: Richard Bean
Adaptación: Paco Mir
Reparto: Diego Molero, Mireia Aixalà, Jofre Borràs, Josep Maria Gimeno, Toni González, Anna Gras, Maria Lanau, Miner Montell, Miquel Ripeu y Xavier Serrat
Música: Amélie Angebault Quartet
Escenografía, Diseños y Vestuario: Jordi Bulbena
Iluminación: Ignasi Morros
Caracterización: Toni Santos
Producción: ANEXA

Horarios: miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernesa a las 21:30 horas; sábados a las 18:30 y a las 22:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 23 a 35 €
Duración: 2 horas y 20 minutos
Idioma: castellano y catalán
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Els feréstecs, en el Teatre Lliure Montjuïc.

els_ferestecs_20En alguna que otra reseña he afirmado que a nivel de programación teatral anual tanto el Lliure como el TNC se llevan la palma en Barcelona por la calidad y el acierto de sus propuestas, diferentes, claro está, pero que consiguen ambas desparramar un fulgor de calidad y pedigrí teatral que ilumina sus respectivos escenarios.

Y la programación de Els feréstecs es una prueba indiscutible de lo que digo, tanto por la filigrana creativa de su autor, Carlo Goldoni; por la finura de la comedia por él escrita; por el trabajo de los actores y actrices que intervienen en ella; y por su sencilla y discreta puesta en escena.

A ver, lo intentaré explicar comenzando por el principio. Els feréstecs es una comedia escrita por Carlo Goldoni en el año 1760 que analiza los cambios en las formas de pensar que se vislumbraban ya por aquella época (recuerden que en 1789 estalló la Revolución Francesa) y la perenne guerra entre sexos que tiene su origen en el alba de los tiempos.

La acción se desarrolla, en esta ocasión, en tierras catalanas, en un pueblo de comarcas. Allí no todos sus habitantes ven con buenos ojos las diversas novedades que en las costumbres sociales y en el comportamiento ha promovido el nuevo régimen político, la I República española (1873-1874), fruto prematuro del desarrollo político del siglo XIX basado en el liberalismo político y fallido reformador de todas las desigualdades propias del Antiguo Régimen.

En concreto, dos cabezas de familia, intolerantes y bravíos, están intentando concluir un acuerdo de matrimonio para enlazar a sus respectivos hijos, en Quimet (Pol López) y la Llucieta (Laura Aubert). Aquellos, chapados a la antigua, no solo rechazan cualquier innovación en cualquier ámbito sino que actúan siempre en base a las normas y costumbres de sus antepasados. Así, a los implicados en el matrimonio se les niega, incluso, el derecho a conocerse antes de la boda y mucho menos se les permite decidir con quién quieren casarse.

Por su parte las mujeres de ambas familias (Rosa Renom y Rosa Vila) poseen unos espíritus más abiertos y rebeldes, y ayudadas por Victòria (Laura Conejero) pretenden al menos permitir a los jóvenes casaderos verse antes de tan crucial acontecimiento. Las continuas riñas y trifulcas entre hombres y mujeres generarán un sinfín de situaciones hilarantes, que dan forma a la trama de la obra.

els_ferestecs_5La puesta en escena de esta versión de Els feréstecs es extremadamente sencilla, hiper-minimalista (a veces incluso demasiado) y me bastará con decirles que a nivel de escenografía tan solo hallaremos la propia decoración de la sala Fabià Puigserver y un reducido juego de sillas, que junto a la existencia de diversas puertas crearán metafóricamente los espacios interiores de las viviendas en las que se desarrolla la acción.

Lluís Pascual, el director, ha optado por ambientar la pieza, como les decía, en un pueblo del interior de Cataluña, un espacio ideal para situar la numantina resistencia ideológica de los feréstecs, y por trocar el veneciano del texto original de Goldoni por una suma de dialectos (mallorquín, valenciano, leridano y gerundense), a veces algo costoso de seguir, sobre todo a aquellos con reducida sensibilidad auditiva, como el que estas líneas escribe, pero que generan toda una serie de giros y chanzas que potencian la comicidad de la obra.

La dirección de Pascual ha favorecido, además, una interpretación extremada de sus actores y actrices que resalta con mucho la hilaridad de la representación, acompañada de una serie de ademanes y dichos que aderezan el imponente resultado final. De esta forma destaca, como siempre, Jordi Bosch, que desarrolla un carácter estúpido y bonachón, si bien riguroso, con una solvencia como la que ya vimos en La Bête. En el bando agreste le siguen Boris Ruiz, Xicu Masó, magnífico en su composición aunque bastante secundario y Andreu Benito, al que le falla en algo, a veces, la partitura de su personaje. Por su parte Pol López encarna al hijo casadero en cuestión.

Del bando femenino, en el que hallamos a Rosa Vila, Laura Conejero, Rosa Renom y Laura Aubert, no se puede más que destacar, también, el trabajo coral de todas ellas, cuyas contradicciones entre sus ideas más domesticas y liberales y su situación y anclaje en unas familias y una sociedad ampliamente machistas, generan las circunstancias idóneas para fabricar humor y del bueno.

El resultado, aunque superando unas fallas técnicas importantes que provocaron el parón por unos días en las representaciones, es una pieza con toques de “obra maestra” sobre el escenario, uno de esos momentos en los que el teatro, el arte y la cultura se unen para dar un respiro al alma, en este caso en forma de comedia, con el que descubrimos que lo actual y lo contemporáneo acostumbra a tener su raíz en los clásicos, y que es la suma de tradición, innovación y adaptación lo que muchas veces permite alcanzar la palma del triunfo.

Parece, pues, que el Teatre Lliure ha tocado el cielo, alcanzando, de nuevo, un enorme acierto a la hora de programar su temporada teatral.

Un hurra por el Lliure!!

Els feréstecs” se representa en el Teatre Lliure del 16 de abril al 19 de junio de 2013.

Autor: Carlo Goldoni
Dirección: Lluís Pasqual
Reparto: Laura Aubert, Andreu Benito, Jordi Bosch, Laura Conejero, Pol López, Carles Martínez, Xicu Masó, Rosa Renom, Boris Ruiz y Rosa Vila
Traducción del veneciano: Lluís Pasqual
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Alejandro Andújar y Luis Espinosa
Caracterización: Eva Fernández
Iluminación: Rai Garcia y Lluís Pasqual
Producción: Teatre Lliure

Horario: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21 horas y domingos a las 18 horas.
Precios: 30,25 €; 21,30 € (miércoles, día del espectador) / 25,75€ con descuento Idioma: catalán y castellano
Duración: 1 hora y 30 minutos sin pausa

Escrito por Jorge Pisa Sánchez