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Crítica teatral: Amor & Shakespeare en el Teatre Grec

amor i shakespeare_2El pasado jueves 16 de julio se estrenaba Amor & Shakespeare en el marco del Festival Grec, uno de los platos fuertes de la programación de este año por varias razones: porque es un Shakespeare, un valor seguro en lo que respecta al éxito teatral; porque se representa en el Teatre Grec, un espacio paradigmático del festival y porque en la obra participan figuras interpretativas del calibre de Ariadna Gil, Rosa Renom, Sílvia Bel, Àlex Casanovas, Joel Joan y Jordi Boixaderas, dirigidos todos ellos por la batuta teatral de Josep Maria Mestres.

La propuesta representa una amalgama de diversas obras del autor inglés, entre las que se encuentran Los dos hidalgos de Verona, Mucho ruido y pocas nueces y Trabajos de amor perdidos y realiza un recorrido a través de los lances amorosos que sufren sus personajes principales, esto es, Proteo, Julia, Valentino y Silvia; Benedicto, Beatriz, Claudio y Hero y algo más tangencialmente el rey de Navarra, Biron, Longaville, Dumain y Rosalinda, María y Catalina. Excusa esta que permite a Guillem-Jordi Graells en la dramaturgia y a Mestres en la dirección, de la mano de Joan Sellent, el traductor de los textos, jugar con los personajes y las obras de referencia a su gusto, eso sí, respetando su estructuración y su arreglo de personajes.

La obra se convierte, así, en la excusa perfecta para desgranar la naturaleza del amor y de la felicidad que este provoca, aunque también seremos testigos del desasosiego que ocasiona y ofrce a los actores y las actrices que encarnan a los diversos personajes una oportunidad para poner en valor sus dotes de comedia y, más concretamente, sus dotes shakesperianas.

El espectáculo, sin embargo, parte con un problema de diseño que ni la mano del director ni el buen hacer de las interpretaciones puede evitar. Y este no es otro que la misma composición de la obra. Sobre el escenario se representan tres historias (resumidas), dos principales, Los dos hidalgos de Verona y Mucho ruido y pocas nueces y una algo secundaria, Trabajos de amor perdidos. De este modo los actores y las actrices se relevan sobre el escenario a medida que una u otra obra se está escenificando. El resultado es que la representación no llega a alcanzar nunca un apogeo único y global, algo propio de cualquier comedia, sino que aspira tan solo a tres culminaciones menores, a lo que se ha de sumar que las tramas han sido abreviadas, hecho que priva al espectador de una parte sustancial del relato que debería conocer, al menos al parecer del propio Shakespeare.

amor i shakespeare_1A pesar de estos defectos de forma, el Festival Grec se ha convertido durante algunos días, y gracias a la representación de esta obra, en el lugar de celebración del amor. La gran baza de la propuesta no han sido otras que los textos de Shakespeare y los actores y las actrices que participan en la obra. La propuesta escénica nos ha permitido ver a Àlex Casanovas, Joel Joan, Jordi Boixaderas y a Aleix Albareda suspirando por el amor de sus bellas y perturbadoras damas y al nutrido grupo de actrices compuesto por Ariadna Gil, Rosa Renom, Sílvia Bel, Laura Aubert y Mercè Pons jugando a la par que jugadas por el amor de sus pretendientes. La obra en este aspecto es una delicia que eleva la propuesta a un nivel de Champions League teatral.

Por su estructuración se pueden imaginar que la obra es una suma coral de interpretaciones, donde cada uno de los actores y actrices sumará para alcanzar una sublimación que en algunos momentos es brillante. A esto se han de sumar un par de temas interpretados y cantados por Jordi Boixaderas y por Joel Joan que le dan un brillo especial a la representación y un vestuario que destaca por su originalidad. La pena es, como decía antes, que la propia estructuración de la obra no permite que el conjunto se alce tal y como debería hacerlo, y aunque los diversos ingredientes son de gran calidad, el plato resultante no acaba de alcanzar el acierto que merece.

Amor & Shakespeare se queda a medio camino, mejor dicho, a dos tercios de su camino, debido a su concepción, a pesar del derroche que muestra en lo que se refiere a interpretación, escenario y vestuario, algo que nos deja patente que para construir un producto excelente ningún aspecto puede ser inferior a los otros, y mucho menos cuando hablamos del legado shakesperiano.

Amor & Shakespeare” se representa en el Teatre Grec del 16 al 19 de julio de 2015.

Auto: William Shakespeare
Traducción: Joan Sellent
Dramaturgia: Guillem-Jordi Graells
Dirección: Josep Maria Mestres
Intérpretes: Ariadna Gil, Laura Aubert, Mercè Pons, Sílvia Bel, Rosa Renom, Àlex Casanovas, Joel Joan, Jordi Boixaderas y Aleix Albareda
Dirección musical: Jordi Domènech
Interpretación musical: Núria Andorrà
Espacio escénico: Pep Duran
Vestuario: Maria Araujo
Caracterización: Toni Santos
Movimiento: Montse Colomé
Iluminación: Kiko Planas
Producción: Grec 2015 Festival de Barcelona y ANEXA

Idioma: catalán
Duración: 90 minutos

NOTA CULTURALIA: 7,5
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Jorge Pisa

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Crítica teatral: El crèdit, en La Villarroel.

credit_080Seguramente lo más natural en una época de crisis económica como la que vivimos es encuadrar una obra de teatro en los ejes de coordenadas cotidianos que el momento requiere. Algo que Jordi Galceran ha hecho con El crèdit, su nuevo exitazo teatral en forma de comedia “bancaria” dirigida por Sergi Belbel e interpretada por Jordi Bosch y Jordi Boixaderas.

La obra desarrolla una trama bien simple que se complica a medida que avanza la representación. Todo arranca en un despacho de una oficina bancaria en la que Jordi Bosch, el director de la misma, deniega un crédito a Jordi Boixaderas ya que su solicitud no posee los avales necesarios. El solicitante, en una situación desesperada, la cual nunca llegaremos a conocer, decide jugar su última carta: si no se le aprueba el préstamo se verá obligado a tomar “medidas de fuerza” con el objetivo de desbaratar la vida del director de la oficina. La amenaza determina que los acontecimientos se encaminen en una nueva y mordaz dirección, muy diferente, claro está, a la que habría debido ser en otras circunstancias.

Galceran y Belbel nos presentan un nuevo éxito arrollador a juzgar por la masiva asistencia de espectadores a las representaciones de la obra, hecho que ha urgido a la sala a habilitar sillas supletorias. La razón: Galceran es un autor ya con experiencia en lo que respecta a los grandes éxitos. Suyo es el texto de El mètode Gronholm (2003), uno de los grandes éxitos teatrales catalanes de los últimos años que analizaba los a veces extravagantes sistemas de selección de personal desde una perspectiva humorística. A ello se suma, como decía antes, la actualidad y la resonancia del tema que trata la obra. ¿Quién no ha solicitado nunca un crédito al banco? ¿Quién no ha sufrido ningún disgusto con su entidad bancaria?

016_t_elcredit_046-1El crèdit va más allá de una simple puesta en escena humorística sobre una denegación bancaria, ya que se toma la revancha, es decir, pone al infame colectivo de banqueros y financieros contra las cuerdas, ya que en esta ocasión son sus vidas las que, metafóricamente hablando, correrán peligro, las que se derrumban frente al ciudadano desahuciado. Solo por eso, por ese grado de “justicia social” y por sus ansias de revanchismo vestidas de comedia, se puede comprender, en parte, la gran aceptación de la que disfruta la obra.

Pero es que a lo comentado hasta ahora se suman varias cosas más. La primera un autor, Galceran, con un gran olfato para extraer de la realidad más cercana sus ideas teatrales y poseedor de una gran capacidad para desarrollarlas con buen pulso humorístico, lo que genera un gran interés en el público, al que además no defrauda. A lo que se suma la dirección acorde y afinada de Sergi Belbel, el cual conoce bien el mundo creativo del dramaturgo.

La segunda, la arquitectura actoral compuesta por Bosch y Boixaderas, dos referentes del teatro catalán actual que además se conocen muy bien ya que han colaborado sobre los escenarios en varias ocasiones destacando entre las últimas El misantrop (2011), Els jugadors (2011) o La Bête (2012). Ambos actores crean un divertimento teatral casi de la nada, demostrando de nuevo su conexión escénica marcada por el touch humorístico de Bosch, que borda cada uno de los personajes a los que da vida, y el buen hacer de Boixaderas, que en esta ocasión encarna a un personaje algo más grave aunque en clave de comedia.

Por lo que respecta al escenario, este toma forma como un espacio central rodeado en todos sus lados por gradas de butacas. Además parte de él gira poco a poco sobre sí mimo, con la intención de que todos y cada uno de los espectadores pueda encarar de frente a los actores en algún momento de la representación. Algo que ayuda a conectar al público con el desarrollo de la obra.

Si bien, y esto es ya una opinión personal, El crèdit, aunque baraja todos los elementos indicados, basa su atractivo en una situación con un alto grado de irrealidad aunque potencialmente cómica e irónica, hecho este que impide que el público se implique en ella todo lo que debiera. Pero, ahora que lo pienso, eso es lo que caracteriza en su esencia a las comedias ¿no? Siendo, pues, así, solo puedo felicitar a Galceran, Belbel, Bosch y Boixaderas y al acierto de la sala Villarroel que han logrado cocinar un nuevo éxito, el que seguramente será el éxito de la temporada.

El crèdit” se representa en La Villarroel desde el 14 de setiembre de 2013.

Autor: Jordi Galceran
Dirigida: Sergi Belbel
Reparto: Jordi Boixaderas y Jordi Bosch
Escenografía: Max Glaenzel
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Producción: Bitò Produccions y La Villarroel

Horarios: martes, miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:00 horas, sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: De 26 a 32,5 €
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Com dir-ho?, a l’Almeria Teatre

com-dir-ho

L’enfrontament entre dos personatges de generacions oposades sempre ha resultat un material literari excel·lent, una font inesgotable d’inspiració per als millors escriptors; el darrer exemple d’aquest tipus de confrontació el trobem a l’Almeria Teatre, on des del passat 1 de març s’hi representa Com dir-ho?, un muntatge senzill que es sustenta en un text fascinant per les pistes ambigües que conté –producte de la ment perversa del dramaturg Josep Maria Benet i Jornet– i en dos enormes intèrprets: un de prestigi reconegudíssim en l’escena catalana (Jordi Boixaderas), l’altra una jove debutant (Clàudia Benito), una actriu solvent per a qui la inexperiència no és, en cap moment, un llast a l’hora de replicar el seu il·lustre company i que esdevé un descobriment esplèndid per al teatre català.

En una nit de pluja intensa, un home irromp al pis d’una noieta: ella és una estudiant de Literatura a punt de presentar el seu treball de final de carrera, un text del qual ell, professor i escriptor, n’és el director. Què vol? Què li ha de dir? Per què no pot esperar a l’endemà? La situació és incòmoda per a tots dos, la noia no s’esperava una visita com aquella, l’home va xop de cap a peus, però l’aiguat que està caient no ha estat un impediment per a ell perquè necessitava veure-la, parlar-hi, expressar una cosa que el consumeix per dins, sincerar-s’hi. L’home intenta arrencar el seu discurs, atribolat, desencaixat, repetitiu, incapaç d’estructurar les frases com ell desitjaria; a més, entre tots dos existeix un abisme (gairebé) insalvable: l’edat és un escull per a la seva relació, però també els separa l’opinió descarada d’ella sobre les novel·les del seu professor, les seves parelles, la forma en què encaren el procés creatiu,… Tanmateix, la nit és tempestuosa i convida a acostar posicions.

Així arrenca Com dir-ho?, amb dos únics personatges en escena –un duel interpretatiu brillant en què les aparences enganyen, amb dubtes sobre si existeix una víctima i un botxí o tot és més senzill del que sembla, amb Jordi Boixaderas en un paper que transita entre la fragilitat i el desequilibri psíquic, entre la por i la determinació, i Clàudia Benito com l’alumna que no entén què pretén aquell home i que només desitja que marxi tan aviat com sigui possible– que, entre confessions incòmodes i silencis que ho diuen tot, mostren dues maneres d’entendre la vida –ja sigui des del desencant implacable de la maduresa o bé des de la insaciable curiositat de la joventut–, reflexionen sobre realitat i ficció, sobre vida i literatura, sobre sentiments i creació, i en què l’ofici d’inventar relats és vist com a guia i forma de salvació per a l’ésser humà en els moments de màxima confusió.

Josep Maria Benet i Jornet signa aquest diàleg ple d’incògnites, a estones inquietant, a estones desconcertant, que és Com dir-ho?, un text que juga amb la relació entre un home madur i una joveneta i les idees preconcebudes que en pot tenir l’espectador –i a qui es demana la seva complicitat de forma imprescindible– amb què l’autor tanca la trilogia d’obres per a dos personatges que va iniciar amb Soterrani i va continuar amb Dues dones que ballen; i, com en aquelles, ha confiat la direcció de l’obra a Xavier Albertí, encarregat d’ajustar les interpretacions de Boixaderas i Benito i únic responsable de situar el públic embolcallant l’escenari per tal de potenciar el clima íntim, proper, que necessita una delicada història com aquesta i que tan bé li escau al projecte. I el públic, refet del sensacional impacte final, no pot fer altra cosa que premiar amb aplaudiments entusiastes l’espectacle que li acaben de regalar.

Com dir-ho? es representarà a l’Almeria Teatre a partir de l’1 de març de 2013.

Autor: Josep Maria Benet i Jornet
Direcció: Xavier Albertí
Intèrprets: Jordi Boixaderas, Clàudia Benito
Ajudant de direcció: Victor Alvaro
Escenografia: Victor AlGo, Jordi Soler
Vestuari i Caracterització: Núria Llunell
So: Jordi Bonet
Fotografies: Clàudia Serrahima
Disseny Gràfic: Dilogic
Promocions: Guida Uyà
Producció executiva: Savina Figueras

Horaris: dimecres, dijous, divendres i dissabte a les 20:00 hores, i diumenge a les 17:00 hores
Preu: de 20 € a 22 €
Idioma: català
Durada: Una hora i deu minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé

Crítica teatral: La Bête, en el Teatre Nacional de Catalunya.

Si tuviéramos, al final de la temporada teatral, que decidir qué teatro ha estrenado en Barcelona no la mejor obra sino la mejor programación en conjunto, no sería extraño que muchos se decantaran por el Teatre Nacional de Catalunya. Su éxito en este aspecto se debe en parte al presupuesto, porque engañarnos, pero también al acierto en la elección y la puesta en escena de las obras que programa y a la solvencia de los artistas y profesionales que actúan y trabajan en ellas.

Y un claro ejemplo de lo que digo lo manifiesta la programación de La Bête, de David Hirson, una comedia adaptada por Joan Sellent y dirigida por Sergi Belbel que analiza de forma brillante el teatro a través del teatro.

Hirson nos sitúa en la Francia de mediados del siglo XVII. El príncipe Conti (Abel Folk) quiere proveer de nuevos aires creativos a la compañía de teatro de la que es mecenas. El aristócrata está algo aburrido de los tediosos dramas escritos últimamente por el gran dramaturgo Elomire (Jordi Boixaderas), y quiere dar a las obras de la compañía un toque más alegre, mundano y popular, con la incorporación de Valere (Jordi Bosch), uno de los autores con más éxito del momento, cuyas obras aunque no poseen demasiada calidad artística tienen un gran éxito de público.

Así, pues, la voluntad del príncipe Conti generará el enfrentamiento entre dos formas de entender el teatro y la vida: la alta cultura que representa Elomire y el teatro más popular y de entretenimiento que defiende Valere.

La obra de Hirson, estrenada originalmente en el año 1991, trata un tema polémico en la actualidad que no es otro que esa dramática oposición entre el producto teatral (léase cultural) con aspiraciones artísticas y el mero producto de entretenimiento producido para satisfacer y agradar masivamente. Un debate que se me antoja muy propio de los siglos XX y XXI, en los cuales, y por primer vez en la historia, el consumo cultural se ha difundido entre todos los sectores de la sociedad, y avanza a pasos agigantados con el desarrollo de internet y las nuevas tecnologías. Lo que muchas veces ha provocado un desarrollo excesivo del entretenimiento cultural en antítesis con la cultura entendida como arte.

Hirson traslada dramatúrgicamente este debate cultural al siglo XVII, el siglo de Moliere, uno de los iconos del teatro mundial y del que Elomire toma su nombre por medio de un juego anagramático. Belbel ha realizado una magnífica adaptación y dirección de la obra, que ha sufrido, por desgracia, el menoscabo de la pérdida de su intérprete principal, Anna Lizaran, que debido a problemas de salud se vio obligada a abandonar los ensayos. Si bien su relevo, por parte de Jordi Bosch, ha sido, a pesar de las circunstancias, y sin duda alguna, un acierto total, ya que el actor provee a su personaje de un toque burlón y popular de sobras necesario en la obra.

Pero bien, vayamos a la reseña propiamente dicha. La Bête nos deslumbra desde su inicio. Y para ello no necesita de grandes escenarios ni de efectos de atrezo magníficos, tan solo de un texto bellísimo, adaptado del original en verso por Joan Sellent, y que aporta una gran belleza poética a la obra. Sobre el entramado textual se ha creado una escenografía sencilla pero bella también que marcará el referente espacial de la obra, y que nos muestra un sencillo ambiente teatral donde ensaya sus obras la compañía de Elomire.

Y como broche final el atractivo del espectáculo se construye en base a las grandes interpretaciones de los actores que integran el reparto, en las que destaca, sobre todo, Jordi Bosch, que deslumbra con la comicidad y la incontinencia poética que emana de su personaje. Bosch se deja llevar, en el buen sentido de la palabra, y se empapa de la vulgaridad y el exhibicionismo del zafio Valere, y nos fascina con los largos discursos en verso que su personaje declama en diversos momento de la obra. Su rival en escena es Jordi Boixaderas, que da vida a Elomire, un autor intelectual y valedor del teatro como obra artística y de reflexión y contrario a degradar el arte a mero entretenimiento grosero y vulgar, pero que se ha convertido en un autor aburrido que no conecta ya con el público.

El resto de actores quedan relegados, decisión del propio autor de la obra, a un segundo plano, del que solo se liberarán en parte en el segundo acto de la obra. Tan solo la actuación de Carles Martínez, que interpreta a Bejart, el hombre de confianza de Elomire, consigue individualizarse en esta neblina actoral de carácter unamuniano, hecho que le permite tomar algo más de presencia en el desarrollo de la representación.

Y la temática, como les decía, no deja de ser interesante en la propia trama y en su traslación al mundo en el que hoy vivimos. ¿El arte por ser arte ha de mantener siempre un carácter elevado? ¿Existe alguna forma de que la alta cultura, representada por los aburridos dramas que escribe Elomire, pueda agradar a una población que busca principalmente entretenimiento en los sectores de la cultura como el teatro, el cine o la literatura? ¿El arte, el entretenimiento y el consumo popular pueden llegar a entenderse, o el resultado siempre será una traición artística y una concesión hacia lo popular, hacia lo comercial?

La Bête trata, en su desarrollo, otros temas como el papel del mecenazgo personificado en la actividad de patrocinio del príncipe Conti, cuya magnanimidad económica permite a la compañía de Elomire subsistir dignamente, pero que comporta una cadena creativa que también la tiraniza, y que, por otra parte, da inicio al argumento. Un tema este candente en un mundo como el nuestro en el que el arte depende, en muchos casos, de las subvenciones del Estado y de los límites que estas imponen en sus exigencias o en sus concesiones. Otra temática que analiza la obra es la labor de la crítica y el papel que esta juega en el mundo del teatro, y que parece en crisis con la consolidación de la sociedad de la comunicación y de la sobreabundancia de información que esta comporta.

La Bête, como les decía, es una reflexión sobre el teatro desde el mismo teatro, pero al mismo tiempo es un deleite: por su texto en verso, por su humor elevado, por sus magníficas interpretaciones; por un decorado espectacular de pequeño formato y porque pone sobre el escenario, y nunca mejor dicho, el debate sobre la cultura.

Todo esto y más lo hallarán en La Bête, y además se lo pasarán en grande con la sillería artística y poética con la que está construida la obra. Una oportunidad que, espero, no se pierdan.

La Bête” se representa en el TNC del 24 de octubre al 25 de noviembre de 2012.

Autor: David Hirson
Traducción: Joan Sellent
Dirección: Sergi Belbel
Reparto: Jordi Boixaderas, Carles Martínez, Gemma Martínez, Pepo Blasco, Míriam Alamany, Manuel Veiga, Anna Briansó, Jordi Bosch, Abel Folk y Queralt Casasayas
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Maria Araujo
Iluminación: Kiko Planas
Sonido: Jordi Bonet
Movimiento: Anna Briansó
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y Bitò Produccions

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo, 18:00 horas.
Precio: de 19,05 a 38,09 €
Duración de la obra: 2 horas y 40 minutos (entreacto incluido)

Espectáculo recomendado a partir de 14 años

Crítica teatral: Els jugadors, al Teatre Lliure de Gràcia

Quatre homes units per una malaltissa afició al pòquer, i amb unes vides marcades pel fracàs constant, són els protagonistes del darrer espectacle presentat al Teatre Lliure de Gràcia, Els jugadors, un impecable drama disfressat de comèdia que porta la signatura d’un dels dramaturgs més interessants i elogiats de l’escena catalana, Pau Miró, i que els espectadors han convertit en un èxit des del mateix dia de la seva estrena, el passat 19 d’abril.

L’acurada escenografia d’Enric Planas ha transformat el Lliure en la cuina d’un pis antic, el lloc on troben refugi quatre ànimes solitàries que s’apropen als 60 anys, cadascun d’ells amb un drama important al seu darrere, un pes enorme que es fa més suportable quan es reuneixen al voltant d’una taula per a jugar a les cartes, únic consol a les seves existències mediocres. D’aquesta manera, els quatre esperen que arribi un canvi en les seves vides, un cop de sort que faci que, per fi, la fortuna els somrigui i puguin fer realitat els seus somnis; per aconseguir-ho, però, aquests antiherois hauran de prendre una decisió dràstica, una última jugada mestra que els permeti abandonar aquest rol de perdedors que el destí, implacable i cruel, els ha atorgat.

Pau Miró és l’autor d’aquest magnífic text, una història que ens presenta els seus protagonistes –i les tragèdies que els acompanyen– sense presses, amb uns diàlegs pausats que permeten a l’espectador descobrir, poc a poc, la vida i les circumstàncies de cada personatge. Miró reflexiona sobre la solitud d’uns homes sense gaires esperances en el futur, desencisats amb la vida, frustrats per haver apostat les seves il·lusions a un número de la ruleta que mai surt; així, l’autor utilitza el joc com a metàfora d’una partida molt més important, la de la vida, un joc en què els quatre van perdent en el moment decisiu. Amb tot, Els jugadors no es recrea en l’amargor o la tristesa, ja que els quatre s’uneixen en un últim i desesperat intent, una darrera juguesca que hàbilment transforma el drama que s’apunta en la primera part de l’obra en comèdia, sense oblidar un exquisit apunt musical que converteix la cuina en un lluminós escenari de Las Vegas, un delicat homenatge a Dean Martin, músic present, d’una manera o una altra, en els vuitanta minuts de la funció.

El gran encert, però, d’aquest espectacle el trobem en la tria dels seus protagonistes, una selecció d’actors experimentats capaços de fer que aquests personatges crepusculars evolucionin de la tragèdia inicial a la comèdia final sense perjudicar-ne la credibilitat; els quatre realitzen unes esplèndides interpretacions, tan contingudes en els silencis com en els diàlegs que els mostren desorientats i sense ànim per continuar la lluita diària. Així, Andreu Benito és el professor que acull a casa seva els seus amics, Jordi Boixaderas interpreta un actor a qui se li dispara l’adrenalina quan roba en els supermercats, Jordi Bosch és l’enterramorts que busca consol en braços d’una prostituta, i Boris Ruiz es posa en la pell d’un barber que ha perdut el seu negoci i aviat perdrà també la seva dona, que l’enganya amb un altre.

Un text intel·ligent, una excel·lent direcció, una perfecta posada en escena i, sobretot, uns actors extraordinaris avalen Els jugadors, una bona oportunitat per a descobrir com n’és, de difícil, la vida d’uns homes solitaris i sense il·lusions, sens dubte un dels millors espectacles de la temporada barcelonina, que ha estat tan ben rebut pel públic que els responsables del Teatre Lliure de Gràcia s’han vist obligats a prorrogar les seves funcions.

Els jugadors es representarà al Teatre Lliure de Gràcia del 19 d’abril fins al 20 de maig de 2012, i tornarà a programar-se del 6 de juny fins al 17 del mateix mes.
PRÒRROGA: L’obra es prorroga per segona vegada del 20 de juny a l’1 de juliol de 2012.

Dramatúrgia i direcció: Pau Miró
Intèrprets: Andreu Benito, Jordi Boixaderas, Jordi Bosch i Boris Ruiz
Escenografia: Enric Planas
Vestuari: Berta Riera
Il·luminació: Xavier Clot
Espai sonor: Sila
So: Marta Folch


Horaris:de dimecres a divendres, a les 20:30 hores; dissabte, a les 18:00 hores i 22:00 hores; diumenge, a les 18:00 hores
Preu: 25 €
Idioma: català
Durada: una hora i vint minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé