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CrĆ­tica teatro: Immunitat, en La Villarroel

Como no podrĆ­a ser de otra forma ya que forma parte de su ADN, el teatro se atreve, con Immunitat, a analizar las experiencias que todos y todas hemos vivido durante estos dos Ćŗltimos aƱos afectados por la pandemia, resultando un ejercicio de crĆ­tica y provocación escrito y dirigido por Jordi Casanovas e interpretado por ƒscar MuƱoz, MercĆØ Pons, Javier BeltrĆ”n, Vicenta Ndongo, Ann Perelló  y Borja Espinosa.

ā€œSeis personas son convocadas para participar en un muestreo demogrĆ”fico.  Se busca mejorar la gestión polĆ­tica en el caso de la llegada de futuras crisis. Estas personas son reunidas en una sala, les han asignado una cifra y les han dado una cajita con dos pulsadores: uno verde y otro rojo. La inteligencia artificial les preguntarĆ” cómo quieren actuar en cada uno de los casos que se les plantee y estas personas deberĆ”n votar si estĆ”n a favor o si estĆ”n en contra. Aparentemente muy sencillo. Aparentemente muy fĆ”cil de resolver. Pero hay un problema. Todas las decisiones se deberĆ”n tomar por unanimidad. Todos han de votar lo mismoā€.

Casanovas nos vuelve a poner en situación con un tipo de obra que le gusta especialmente, en la que la tensión entre los protagonistas irÔ creciendo a medida que la representación progresa. Y es que la pandemia y su gestión han generado conflictos entre instituciones y personas y entre los ciudadanos mismos, elemento este que nutre la dramaturgia de la obra.

Immunitat_1

Seis personas desconocidas (en verdad seis números) que participan en un muestreo demogrÔfico, en el que una inteligencia artificial les va a hacer una serie de preguntas mientras los participantes estarÔn encerrados en una habitación sin poder salir de ella. De lo insólito de algunas de las preguntas y de la interacción entre los diversos personajes se irÔ generando una tensión creciente.

La obra analiza muy apropiadamente y con un estilo de thriller o intriga cómo vivimos todos y cada uno de nosotros esos días, aún no tan lejanos, de confinamientos, restricciones, sacrificios y muerte. ¿Cómo nos comportamos durante los días mÔs duros de la pandemia? ¿Fuimos conscientes del sacrificio de los demÔs? ¿Seguimos las normas dictadas por las autoridades? ¿Cómo gestionaron la crisis nuestros y nuestras políticas? ¿Y las autoridades médicas? Y si me apurÔis, ¿Qué es la democracia o qué uso hacemos de ella?

Todo esto irÔ generando un in crescendo de tensión entre los personajes que irÔ llevando a la obra por unos derroteros cada vez mÔs insoportables, lo que nos permitirÔ finalmente descubrir quienes son los participantes del experimentos demoscópico y por qué estÔn allí.

Casanovas acierta de nuevo con una propuesta que suma intriga, dramatismo y responsabilidad social y que nos permite reflexionar sobre la pandemia, su gestión y en cómo nos comportamos nosotros mismos durante la crisis epidémica provocada por la Covid-19. El texto de Casanovas es sólido y directo y crea una serie de situaciones incómodas a veces pero creíbles y que rozarÔn, estoy seguro, la sensibilidad de los y las espectadoras asistentes.

La propuesta también acierta en el casting de actores y actrices. Todos y todas tienen su momento, sobre todo cuando cada uno de ellos y ellas irÔn descubriendo sus identidades, componiendo una actuación coral a veces muy tensa, en un espacio escénico, esto es, la sala en la que se reúnen los participantes en la consulta, que nos traslada a un género de ciencia ficción.

Por todo ello, hemos de felicitar a Casanovas y a La Villarroel por atreverse a plantear una propuesta actual, provocativa y polƩmica por lo a flor de piel de las reflexiones y los hechos que trata la obra, que han marcado y marcarƔn, sin duda, la vida de todos y de todas.

«immunitat» se representa en La Villarroel del 2 de julio al 7 de agosto de 2022.

Autoría y dirección: Jordi Casanovas
Reparto: ƒscar MuƱoz, MercĆØ Pons, Javier BeltrĆ”n, Vicenta Ndongo, Ann Perelló , Borja Espinosa, Carla Tovias
EscenografĆ­a: Albert Pascual, Carles Piera
Iluminación: Sylvia Kuchinov 
Sonido: Enric ViƱeta
Caracterización: Anna Rosillo
Vestuario: Albert Pascual, Goretti
Producción: La Villarroel Produccions y Grec 2022 – Festival de Barcelona

Horario y precios: Web La Villarroel
Duración: 90 minutos
Idioma: CatalƔn
HOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: CalĆ­gula, en el Teatre Grec

Este año BlogCulturalia ha estado algo ausente del Festival Grec, debido en parte a la programación y en parte a la fuerte carga de trabajo pendiente. Prueba de ello es que la crítica de Calígula, programada en el Teatre Grec los días 20 a 23 de julio, la publicamos el 23 de agosto (vaya, que tarde!!).

En esta ocasión, criticamos una obra con un claro adn culturalia, esto es, una pieza teatral ambientada en la Roma imperial, escrita por Albert Camús, dirigida por Mario Gas e interpretada, entre otros, por Pablo Derqui, Borja Espinosa, Pep Ferrer y Mónica López, y que reflexiona sobre el poder y  la tiranía.

Suetonio dejó para la posteridad un retrato del tercer emperador romano, Cayo Julio César Augusto GermÔnico, mÔs conocido como, Calígula. El escritor Albert Camus, uno de los autores imprescindibles de la Francia del siglo XX y premio Nobel de Literatura en 1957, partió de este retrato para crear una pieza teatral que es, de hecho, un conjunto de obras integradas en una sola. Su protagonista se enfrenta al absurdo de la existencia (uno de los temas clave en la obra de Camus) tras la muerte de su hermana y amante, Drusila, y en un intento de demostrar la mortalidad e infelicidad humanas, somete a sus súbditos a todo tipo de horrores y persecuciones.

La versión de Calígula de Mario Gas tiene elementos a favor y elementos en contra. Entre los primeros estÔ el envejecimiento del texto, una reflexión sobre la naturaleza humana y el poder que profundiza en estos temas posiblemente en demasía para los gustos del público actual. Camús analiza la figura del emperador Calígula, de la que extrae un caso sobre el que dilucidar el límite del poder y la naturaleza de la tiranía, en un contexto, el del Imperio romano, ejemplo por antonomasia del poder absoluto. Una reflexión plasmada sobre el escenario con un ritmo pesado, que a veces parece que mÔs que avanzar se extiende en espiral, volviendo una y otra vez a las mismas reflexiones. Mario Gas no ha sabido, por tanto, insuflarle a la representación la vitalidad necesaria, lo que hace que la obra padezca por ello.

Calígula_Grec_2017Un elemento que tampoco ayuda demasiado es la escenografía, que representa en plano inclinado lo que podría ser la porción de la fachada de un coliseo o teatro romano. Si bien la apuesta sorprende inicialmente, provee a la representación de un grado de frialdad que contagia al espectÔculo.

Por el contrario, en el Ômbito de las interpretaciones la cosa mejora. Y en este apartado destaca la figura de Pablo Derqui, cuya fisonomía y capacidad interpretativa se amolda a la perfección a la del emperador romano loco por excelencia. Derqui afina su interpretación para dar vida a un emperador afectado por la muerte de su hermana Drusila, hecho este que afecta a su buen juicio y su capacidad para juzgar la realidad que le rodea, y que lo convierte en el tirano que el cine y las novelas, y la obra de Suetonio, nos han dado a conocer, que actuarÔ con la intención de conocer el límite del poder y de la propia existencia humana.

A su lado el resto del reparto interpreta a los cortesanos cercanos a Calígula, entre ellos Pep Ferrer, Borja Espinosa y Mónica López, que dan vida a los principales personajes secundarios, destacando entre ellos la actuación de esta última como Cesonia, la última mujer de Calígula.

Y por fin, el elemento que mĆ”s polĆ©mica y comentarios negativos ha generado en esta nueva versión del CalĆ­gula de CamĆŗs, y que no es otro que la inclusión de la mĆŗsica de David Bowie y de personajes cinematogrĆ”ficos como The Joker y La MĆ”scara en la escena de la performance llevada a cabo por el propio CalĆ­gula y sus mĆ”s allegados. Pues bien, esta es posiblemente la escena de la obra que mĆ”s energĆ­a provee a la representación, acertada tanto en referencia a las fuentes antiguas, que ya nos hablan de las ā€œactuaciones afeminadasā€ del emperador, como por la actualidad musical del momento, con la reciente muerte de David Bowie. Un claro acierto, sĆ­ seƱor, a pesar de las valoraciones negativas que ha recibido la apuesta.

Calígula es una obra que reflexiona sobre el poder y sus límites, pero que lo hace fuera de perspectiva, una apuesta atrevida en algunos momentos, pero que se hace demasiado lenta y sesuda para el público del siglo XXI, o al menos para una parte de él y que podremos volver a contemplar, aquellos que no han tenido la oportunidad durante este Festival Grec, a partir de l0 de noviembre en el teatre Romea.

«Calígula» se representó en el Teatre Grec en el marco del Festival Grec de Barcelona del 20 al 23 de julio de 2017.

Autor: Albert Camus
Traducción: Borja Sitjà
Dramaturgia y dirección: Mario Gas
Interpretación: Pablo Derqui, Borja Espinosa, Pep Ferrer, Mónica López, Pep Molina, Anabel Moreno, Ricardo Moya, Bernat Quintana y Xavier Ripoll
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Iluminación: Quico Gutiérrez
Espacio sonoro y composiciones musicales: Orestes Gas

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: Les bruixes de Salem, en el Teatre Grec

El Festival Grec 2016 inició el pasado 1 de julio su singladura estival programando en el Teatre Grec Les Bruixes de Salem, la versión de la obra de Arthur Miller dirigida por Andrés Lima que pretende hacernos reflexionar acerca de la caza de brujas y sobre el uso de la represión por parte del poder establecido.

ā€œLas brujas de Salem, alude a un episodio de histeria colectiva registrado en Salem (Massachusetts) en 1692. Una pequeƱa comunidad rural con unas normas religiosas y de conducta especialmente estrictas se ve sacudida por un rumor: una de las chicas del pueblo es vĆ­ctima de un maleficio. La sospecha de que hay brujas en la comunidad y los enfrentamientos entre colonos por la posesión de tierras acabarĆ”n causando la cruel condena a muerte de cerca de veinticinco personas, la mayor parte de ellas eran mujeresā€.

El Grec comienza con uno de sus platos fuertes, ya sea por el centenario del nacimiento de Arthur Miller celebrado el año pasado, por la fuerza de un texto que examina la caza de brujas, tanto la histórica y religiosa como la anticomunista llevada a cabo en los EE.UU. en los años 50 y por el reparto de la obra, en el que destacan, entre otros, Lluís Homar, Borja Espinosa, Nora Navas, Carles Canut, Albert Prat y Carles Martínez.

La obra se enmarca en un Festival Grec que desde hace años muestra un manifiesto adn político, nada de extrañar en un momento en el que tanto España como el resto de Europa aún siguen sufriendo las consecuencias del desenfreno político y económico de los últimos años. Y pretende llegar al espectador con un historia intensa de la que, sin embargo, no se ha sabido extraer el mÔximo provecho.

Les bruixes de Salem
Nada que decir sobre el autor y el texto, excepto evidenciar la valentía de Miller a la hora de criticar la represión macartista en el mismo momento en que esta se estaba produciendo, y la composición de una obra que nos relata un episodio histórico (bajo un tamiz teatral) ocurrido en los EE.UU. del siglo XVII, en el que el miedo, la mentira y la represión turbaron la paz de una comunidad religiosa puritana. Miller ademÔs, compuso un texto con una honda intensidad teatral y con múltiples aristas argumentales que se manifiestan sobre el escenario. La adaptación de Andrés Lima ha enriquecido en parte la representación del texto, sumando referencias a la vida de Miller y a la voluntad existente en la escritura de la obra.

AĆŗn asĆ­, la propuesta peca de una sobrada extensión (150 minutos sin descanso) y sobre todo de una falta de tono en gran parte de la representación, hecho este que solo se soluciona, en parte, en la segunda mitad de la obra. Parece, pues, que ni la dirección ni el esfuerzo de los actores han podido evitar una falta de ā€œespĆ­rituā€ en una obra que justamente reposa en ese punto. A esto se suma algĆŗn que otro error de casting en casos como el de Carles MartĆ­nez, que no hace creĆ­ble su personaje de inquisidor arrepentido, y sobre todo del elenco mĆ”s joven, en el que Albert Prat, Anna Moliner o Nausicaa Bonnin parecen no estar a la altura de lo que exigen sus personajes, en algunos casos claves para comprender el verdadero trasfondo del relato.

La escenografía, aunque muestra fuerza creativa, es algo confusa en los primeros actos de la obra, en los que al público le puede costar situarse espacialmente. La cosa cambia a mejor con la llegada de Lluís Homar a escena. Si en los primeros actos Homar ejerce como mero presentador de la obra, en la segunda parte se incorpora en el relato dando vida al gobernador de la provincia y principal juez en el caso. Es en este momento en el que la obra alza el vuelo y podemos observar lo inquino de cualquier inquisición y el grado de bajeza y de sugestión que el miedo pueden provocar en cualquier comunidad humana.

Sin embargo la obra no logra, salvo en algunas ocasiones, alcanzar la tensión dramÔtica requerida, aunque sí que dispone de momentos en los que la angustia recorre, seguro, las vísceras del público presente, al confundirse sus miedos y sus juicios de valor con los que se nos plantean sobre el escenario.

Aún así, Les Bruixes de Salem no deja a nadie indiferente a la salida del teatro, algo que nos demuestra que los clÔsicos siempre hablan, de una forma u otra, con nosotros y nos hacen reflexionar sobre realidades que aunque aparentemente alejadas de nuestro tiempo, nos amenazan desde los profundos abismos del miedo y la pasión humanas.

ā€œLes bruixes de Salemā€ se representa en el Teatre Grec del 1 al 5 de julio de 2016.

AutorĆ­a: Arthur Miller
Dirección: Andrés Lima
Traducción: Eduardo Mendoza
Interpretación: Lluís Homar, Borja Espinosa, Nora Navas, Nausicaa Bonnin, Carles Canut, Albert Prat, Carles Martínez, Míriam Alamany, Carme Sansa, Miquel Gelabert, Anna Moliner, Marta Closas, Joana Vilapuig, Núria Golla y Yolanda Sey
MĆŗsica original: Jaume Manresa
Espacio sonoro: Jaume Manresa y Jordi BallbƩ
EscenografĆ­a y vestuario: Beatriz San Juan
Caracterización: Toni Santos
Iluminación: Valentín Álvarez

Horarios: todos los dĆ­as a las 22:00 horas
Precio: 18 – 30 €
Idioma: catalƔn
Duración: 150 minutos

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, en el Teatre Romea

Como suele ser habitual, aquellos disfrutes de los que mÔs esperamos son los que habitualmente mÔs nos decepcionan. Y este es el caso de Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, la obra de teatro estrenada en el Teatre Romea el pasado 16 de julio en el marco del Festival Grec de Barcelona, escrita por Alberto Iglesias y Mario Gas, dirigida por este último e interpretada en su papel principal por Josep Maria Pou.

Parece, pues, así, que la expectación que uno tiene por el estreno de una obra, las mÔs de las veces juega en su contra. En este caso, a un plantel de primera y una temÔtica interesante, se le sumaba su paso por el Festival Internacional de Teatro ClÔsico de Mérida y una escenografía que, a simple vista, suscitaba grandes expectativas. Pero parece que el resultado final recorre un sendero que no es el que uno esperaba transitar.

«Sócrates serÔ juzgado y condenado por sus conciudadanos tras haber denunciado la corrupción en Atenas y haber advertido sobre el papel supersticioso y manipulador de la religión oficial. Acusado de despreciar a los dioses y corromper a la juventud, se negó a huir, como le proponían sus discípulos, cuando fue condenado a ingerir una copa de cicuta. Y su muerte acabó convertida en una de las mÔs famosas de la historia».

La obra de Gas e Iglesias se convierte en el panegírico de un personaje histórico que renace sobre el escenario para recordarnos los males de la antigua democracia griega, y como corolario, los achaques y perversiones que envenenan a la nuestra. Pero el fresco escénico resulta ser demasiado frío y distante en la recreación del personaje. Sócrates se nos mostrarÔ tan perfecto que se nos queda demasiado lejos, hecho este que impide a los espectadores familiarizarse con el protagonista e incluso con sus reflexiones.

A la obra ademÔs, le falta algo de ritmo y de profundización en el contexto histórico al que hace referencia. Sócrates se nos aparece en solitario, con sus ideas y reflexiones, pero separado, en parte de la realidad que le hizo ser Sócrates. Es de imaginar que esto es debido a la voluntad de facilitar la comprensión del público y de convertirla en una reflexión mucho mÔs actual.

Asimismo la obra minusvalora a la mayoría de los actores que aparecen sobre el escenario. Tal como se desarrolla la representación, con dos a tres actores el esfuerzo interpretativo hubiera quedado mÔs que completo. Y por último, la obra infrautiliza también el escenario, esto es, la disposición de los asientos de un espacio de reunión que debería enmarcar, al menos, un duelo dialéctico entre los diferentes personajes. Algo que el texto no apoya, ya que lo que presenciaremos principalmente son los monólogos de Pou-Sócrates, que se acaban imponiendo sobre todo lo demÔs. Toda una serie de yerros en la creación y la dirección que atenúan las posibilidades de éxito del proyecto.

Si hasta aquí he hablado, según mi opinión, de lo que no funciona en la obra, me toca ahora hablar de lo que sí que lo hace. Y en una primera acotación ha de quedar bien claro que las interpretaciones estÔn a un nivel mucho mÔs que notable, aunque esto tan solo se pueda decir de algunos actores, ya que los secundarios actúan tan poco que es difícil valorar su interpretación. Aún así, en varias ocasiones la representación es mÔs académica que teatral, lo que no le hace sumar positivos a la obra.

En lo que respecta a las escenas, es digno destacar la defensa que Sócrates hace de sí mismo ante el tribunal, en la que se ha sabido reflejar la forma de razonamiento característica del filósofo ateniense, y la escena que protagoniza Jantipa (Amparo Pamplona), la mujer del Sócrates, uno de los escasos momentos que nos acercarÔ al aspecto mÔs humano del pensador griego.

Como ven, Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano no es lo que podría haber sido, sobre todo si tenemos en cuenta la valía de los profesionales que estÔn encima y detrÔs del escenario. Aún así, la obra nos permite ser conscientes de que los problemas sociales, económicos y políticos a los que se enfrentaban los griegos de hace 2.500 años son, mÔs o menos, los mismos a los que nos enfrentamos nosotros. Si bien, hemos de tener presente que Sócrates no solo culpaba a los políticos y a los codiciosos del mal gobierno de la ciudad, sino que acusaba a todos aquellos que consideraban la riqueza y la ostentación un objetivo vital superior que el de la búsqueda de la verdad, algo que, por desgracia, nos inculparía a la mayoría de nosotros en nuestra incapacidad para distinguir de forma egoísta, entre lo que es bueno para uno mismo y lo que es bueno para todos.

«Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano» se representa en el Teatre Romea del 16 de julio al 2 de agosto de 2015.

Autor: Mario Gas y Alberto Iglesias
Dirección: Mario Gas
Reparto: Josep Maria Pou, Carles Canut, Amparo Pamplona, Pep Molina, Borja Espinosa, Ramon Pujol y Guillem Motos
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Iluminación: Txema Orriols
Espacio sonoro: ƀlex Polls
SastrerĆ­a: Rosario MacĆ­as
Producción: Grec 2015 Festival de Barcelona, Teatre Romea y Festival Internacional de Teatro ClÔsico de Mérida

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sƔbados a las 18:30 y las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 90 minutos
Idioma: catalƔn
Precio: 18-28 €

NOTA CULTURALIA: 6
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Jorge Pisa

ā€œNedant cap a la Mar de la Xinaā€ en el Almeria Teatre: La iguana mató a la estrella teatral.

Parece ser que no hay pareja si no somos uno y uno sumando.
Hasta aquí la aritmética emocional comúnmente aceptada.
Veamos cuĆ”l es el resultado si el cĆ”lculo se alarga en el tiempo a causa de la incapacidad de los sumandos de ā€œmejorar adecuadamenteā€.

Paul Berrondo anuncia su llegada al tentador binomio de la dirección escĆ©nica y la dramaturgia con un apetitoso bocado de realidad cotidiana roĆ­do por la pasión confesa hacia ā€œLa noche de la Iguanaā€ de Tennessee Williams.

Y lo que cuenta en este ilusionado debut resplandece al inicio del espectĆ”culo con un impacto deslumbrante: Sus criaturas son bulliciosas (un Borja Espinosa de generosa prestancia carismĆ”tica; Maria Ribera transpirando una mosquita muerta que zumba con gracia) y la forma de relacionarse ambas es directa, refrescante y natural. Berrondo se aplica a fondo en esta parte y nos da un escenario conjunto donde pĆŗblico y actores convivimos pagando facturas a medias, haciendo planes y postergando cenas por dejadez domĆ©stica. La historia de una pareja de actores que se irĆ” desmembrando al no saber combinar triunfo profesional y oscuridad sentimental no por ser de lo mĆ”s trillada tiene que parecernos prescindible cuando estĆ” contada desde la autenticidad y haciendo del desenfado escĆ©nico (los personajes se llaman igual que los actores que los interpretan; sus primeros encuentros rebosan agradecida espontaneidad producto del trabajo concienzudo; el mĆŗsico ejerce como maestro de ceremonias a la vez que de comparsa constante) el gran mĆ©rito de ā€œNedant cap a la Mar de la Xinaā€.

Sucede, empero, que cuando Berrondo decide valerse del trÔgico y perverso Tennessee, el fulgor narrativo va apagÔndose al no alcanzar los intérpretes el nivel que requiere este nuevo contexto dramatúrgico. Si bien él logra mantener el tipo, ella va hundiéndose paulatinamente por una insipidez emergente.

InclinĆ”ndose la balanza entonces por las concesiones a esa ā€œIguanaā€ castradora, la parte mĆ”s cercana de esta ā€œnatación orientalistaā€ va diluyĆ©ndose en la lejanĆ­a. Y es que esa porción de pequeƱas vidas que nos ofrece la tropa de Paul para hincar el diente es tan sabrosa que no les perdonamos ni que nos la envuelvan ni que pretendan que nos la comamos en casa.

Por Juan Marea

ā€œNedant cap a la Mar de la Xinaā€ se representa en el Almeria Teatre de Barcelona hasta el 17 de noviembre.
http://www.almeriateatre.com/

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Ā Maria y Borja a punto de restar.

Paul Berrondo, director y autor de ā€œNedant cap a la Mar de la Xinaā€: ā€œUno debe atarse a sĆ­ mismo poniĆ©ndose lĆ­mites.ā€

Paul se confiesa un gran cinƩfilo. A Paul le fascina Tennessee Williams. Y, ademƔs, Paul hace teatro.

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Paul mirando a Oriente. (Fotografía: Nuria Gómez)

ĀæQuĆ© es ā€œNadando hacia el Mar de Chinaā€?

Pues una historia de amor y desamor como las que vivimos todos continuamente hecha muy artesanalmente y con mucho cariƱo. Desde la honestidad y el amor con el que entendemos nosotros el teatro.

¿Dónde lleva ese mar?

A un lugar al que se llega después de un arduo trabajo consigo mismo habiendo pasado por sitios propios muy oscuros. El último donde uno puede acceder. Y es muy inhóspito. Es como cuando los elefantes acuden a su cementerio. Dejo a la imaginación del espectador situarlo donde desee.

En esta obra, tus personajes interpretan ā€œLa noche de la iguanaā€ de Tennessee Williams y el argumento es muy similar al de ā€œHa nacido una estrellaā€ de George Cukor.

Para escribir el texto, leĆ­ una docena de obras de teatro en las que inspirarme pero no encontraba lo que buscaba. Hasta que una noche vi ā€œHa nacido una estrellaā€ (ā€œA Star is bornā€) y se me ocurrió contar la relación de una pareja que se quiere muchĆ­simo pero que nunca podrĆ” llegar a encontrarse. En la pelĆ­cula, los dos personajes eran actores de cine. Yo los trasladĆ© al mundo del teatro, que conozco perfectamente. Por otra parte, ā€œLa noche de la iguanaā€ (ā€œThe Night of the Iguanaā€) me rondaba muy cerca y me pareció que el personaje del Reverendo Shannon (interpretado por Richard Burton) tenĆ­a un paralelismo brutal con el personaje de Ā«Norman MaineĀ» (James Mason) de la pelĆ­cula de Cukor. Ambos son totalmente destructivos y los unĆ­.

ĀæEs responsable el otro de nuestros problemas?

En absoluto. No podemos culpar a la pareja de nuestros males porque en realidad todo parte de uno mismo. Por mucho que Borja, el protagonista, quiera nunca podrƔ salir de ese demonio que tiene: su carƔcter autodestructivo.

Pero Borja es quien da precisamente a Maria su gran oportunidad laboral. ĀæEsa lucidez no es capaz de aplicarla a su propia vida?

Ɖl es un tĆ­o muy lĆŗcido en lo suyo, muy intuitivo en su trabajo. Pero no sabe usar la razón. TambiĆ©n tiene una gran carencia de inteligencia emocional. El drama de esta historia es que le ganan sus circunstancias, su propio carĆ”cter.

La obra se estructura en dos niveles narrativos: la historia de una pareja y cómo sus integrantes representan en el escenario fragmentos de ā€œLa noche de la iguanaā€.

Alternamos la relación de ambos, contada de una forma ā€œcasualā€, con la puesta en escena de ā€œLa iguanaā€, que es mĆ”s clĆ”sica. El personaje de ā€œHannah Jelkesā€ que interpreta Maria es la antĆ­tesis de ella misma. Eso me gustaba porque me permitĆ­a remarcar la diferencia entre su mundo real y el metateatral en el que tambiĆ©n se mueve con Ć©l. En cambio el personaje que interpreta Borja, que es ā€œShannonā€, es tan cercano a Ć©l mismo que ambos parecen uno. Algunos espectadores llegan a confundirlos.

El arranque del espectÔculo tiene un aire espontÔneo que hace que el público se sienta muy a gusto.

NecesitƔbamos esa frescura y ligereza iniciales para poder meternos luego en un terreno mucho mƔs pantanoso. Asƭ los personajes podƭan calar en el espectador y este empatizar con ellos y entrar en el juego teatral que los dibuja.

El reverendo estĆ” capturado. ĀæEs un requisito previo para que pueda finalmente nadar hacia el Mar de China?

Hay un momento de la obra en que Ć©l pregunta a ella. ā€œĀæPor quĆ© hay que atar a la gente? ĀæPor quĆ© no dejar que las cosas fluyan y sean como tienen que ser?ā€ Y ella, desde la razón, le contesta que a veces hay que poner lĆ­mites aunque no queramos. Uno se ata a sĆ­ mismo poniĆ©ndose lĆ­mites y pasĆ”ndose las cuerdas que necesita para no poder irse corriendo a ese mar.

¿Qué límites te has puesto como creador a la hora de llevar a cabo este proyecto?

Me he dejado llevar mucho por mis impulsos y por cómo entiendo yo el teatro. Solo me he puesto los límites que me atraen como espectador. Lo único que he pretendido ha sido explicar una historia y que se entendiera. Que fuese un espectÔculo o no era una cuestión secundaria. Luego descubrí que este último aspecto era necesario para que el producto resultase mÔs agradable a la mente del público.

Habéis trabajado el texto a partir de las improvisaciones del reparto. ¿Ha sido fÔcil nadar todos en una misma dirección?

Esa ha sido mi labor. Yo escribí la base, dibujé cada escena, por dónde los actores debían navegar. Así pudimos después reescribir la obra entre todos.

¿Qué destacas de los actores, Borja Espinosa y Maria Ribera?

Esta es la primera obra que dirijo y los dos se me han abierto en canal. Ha sido muy gratificante para mí y me ha dado mucha confianza. Ambos trabajan de manera muy diferente pero hemos conseguido encontrar un nexo de unión basado en la escucha del uno por el otro.

Hay un tercer personaje, el mĆŗsico Jordi Busquets.

Propuse a Jordi que participara en nuestro proyecto como mĆŗsico y como me gusta mucho la energĆ­a que desprende en el escenario decidimos incorporarlo tambiĆ©n como actor. Es el juglar que da los ā€œtitularesā€ de la historia y con su soplido indica a los protagonistas que los desarrollen. Como un mago que, despuĆ©s de colocar a los personajes en su sitio, les insufla de un aire de vida.

¿Qué es el Teatro para ti?

El alimento del alma. Lo que te permite realmente alimentar el estómago porque te da una capacidad de búsqueda de vida que hace que puedas ir mÔs allÔ.

¿Cómo ves el panorama teatral actual?

En él proliferan propuestas de pequeño formato como la nuestra producidas con muy pocos medios. El público dice que son muy ingeniosas porque en ellas se aprieta la imaginación pero eso tiene un doble rasero: ”Acaba siendo teatro amateur porque acabamos haciéndolo por amor al teatro sin poder comer de ello! Y los artistas deberíamos poder comer con nuestro arte.

En la escena final, ella cierra una puerta, la misma por la que entró al principio.

Ese momento es mÔgico: acaba la obra y es un falso final. Me encanta que cada uno se imagine algo distinto sobre lo que aguarda a Maria tras esa puerta. Todo creador, una vez que ha hecho su obra, debería poder dejarla a la imaginación del espectador que la mira.

Paul recibe a sus compaƱeros. Y China queda lejƭsimos.

por Juan Marea

ā€œNedant cap a la Mar de la Xinaā€ se representa en el Almeria Teatre de Barcelona hasta el 17 de noviembre.

http://www.almeriateatre.com/

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La iguana es crepuscular y apasionada. (Fotografƭa de Alba ArƔnega)

CrĆ­tica teatral: George Kaplan, en la Sala Beckett.

George_Kaplan_en_la_Sala_Beckett_de_Baracelona_Festival_GrecSi les he de ser sincero una de las propuestas del Grec que mÔs me ha interesado este año ha sido George Kaplan, representada en la Sala Beckett, una obra de Frédéric Sonntag que con un toque juvenil y espontaneo nos habla de la comunicación, de los intentos de comunicar y de las tentativas de apropiarse de la información y retorcerla con el objetivo de favorecer intereses privados. En resumen, una obra inserta inteligentemente en el gran debate que ha generado el desarrollo de la comunicación propiciado por los avances tecnológicos, y la potenciación de los sesgos y filtros que sufre la información «objetiva» que consumimos a diario a través de los medios de comunicación convencionales, internet y de un cada vez mayor número de dispositivos.

George Kaplan nos habla de todo ello y la hace de una forma eficaz e inteligente, algo que se ha de agradecer a su autor Frédéric Sonntag y a la producción de la Sala Beckett. La obra estÔ dividida en tres escenas relacionadas entre sí por un nexo que no es otro que el nombre propio que da título a la obra, George Kaplan, que hace referencia al film Con la muerte en los talones, uno de los grandes clÔsicos dirigidos en el año 1959 por Alfred Hitchcock y que narraba las intrigas que experimentaba Roger O. Thornhill (Cary Grant) al ser confundido con George Kaplan, una identidad falsa utilizada por la CIA en una investigación de contraespionaje.

Esta excusa permite a Sonntag presentarnos las citadas tres escenas: la primera la de un grupo vinculado al movimiento 15M llamado George Kaplan que pretende, aunque sin demasiado éxito, crear un movimiento de contestación social, económica y política a nivel mundial; la segunda nos traslada a la sede de trabajo de una organización en la que diversos guionistas y un novelista estÔn trabajando en la creación de una trama construida a partir de un nombre clave, George Kaplan; finalmente en la última escena un grupo de poder al estilo Bilderberg intenta apoderarse o mÔs bien de adaptar una amenaza comunicativa inminente llamada George Kaplan, para utilizarla como arma o cortina de humo con la que impulsar sus propios intereses.

kaplan 12La obra adopta el estilo de una tragicomedia, una obra de carÔcter realista que reflexiona sobre la comunicación y el uso de la información que hacemos cada uno de nosotros y, claro estÔ, también las grandes organizaciones y grupos de presión. En ella la primera escena, la mÔs cómica, nos muestra el esfuerzo infructuoso de un grupo activo de base indignada para llegar a un mínimo de consenso para desarrollar su proyecto revolucionario. Impagables algunas de las situaciones que nos recuerdan, sin duda, las imÔgenes del 15M y sus inacabables asambleas que llevaba o han llevado a mÔs bien poco. Algo descriptivo de un movimiento en fase de configuración pero que parece preñado de futuro.

Por el contrario la segunda y sobre todo la tercera escena nos advierten del peligro que corre el mundo debido a las ansias y a los ingentes medios a disposición de los grupos de poder que les permiten apropiarse y hacer fluir la información para controlar, de hecho, nuestra percepción de la realidad. Una amenaza que tiñe cada vez mÔs de oscuridad la información que nos llega a través de los medios de comunicación.

El objetivo se consigue con un texto contundente y actual en el que estÔn presentes los miedos y la desconfianza del propio autor, que consigue hacer llegar al público. A ello ayuda un montaje Ôgil en el que una gran mesa de reunión y algunos pocos complementos mÔs modelan una realidad escénica en constante mutación y unos actores que de forma camaleónica van adoptando diversas personalidades y roles a lo largo de la representación. Cada uno de ellos tiene su momento para mostrar ya sea su veteranía, este es el caso de Jordi Figueras o Sandra Monclús, o su frescura y sus capacidades, como en el caso de Sara Espígul, Borja Espinosa o Francesc Ferrer, lo que conforma una actuación coral de primera.

George Kaplan nos plantea una cuestión Ôrida y problemÔtica relacionada con la comunicación y con los flujos de información, una cuestión que sin duda da forma a la era digital en la que vivimos, y que si bien posibilita grandes logros en todos los Ômbitos también permite la usurpación y el dominio por parte de aquellos con menos escrúpulos pero mayores posibilidades. Un acierto sin duda de la Sala Beckett y del Festival Grec y un éxito basado en lo actual e idóneo de la temÔtica que aborda y que si lo pensamos bien nos afecta a todos, de una forma u otra.

«George Kaplan» se representa en la Sala Beckett del 4 al 28 de julio de 2013.

Autor: FrƩdƩric Sonntag
Traducción: Carles Batlle
Dirección: Toni Casares
reparto: Sara EspĆ­gul, Borja Espinosa, Francesc Ferrer, Jordi Figueras y Sandra MonclĆŗs
EscenografĆ­a: Luis MartĆ­ y Paula Bosch
Vestuario y caracteritzación: Gimena GonzÔlez
Iluminación: Luis Martí
Espacio sonoro y visual: Ramon CiƩrcoles y Mar Orfila
Producción: Sala Beckett/Obrador Internacional de Dramatúrgia, Grec 2013 Festival de Barcelona y Theater Konstanz (Alemania)

Horarios: de martes a sƔbado a las 21:30 horas; domingos a las 18:30 horas.
Precio: 20 €
Duración: 1 hora y 35 minutos
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Escrito por Jorge Pisa SƔnchez

Crítica teatral: Una història catalana, en el TNC.

Foto_historia_catalana_12_13_cartellA_David_Ruano_TNCEl TNC recupera Una història catalana, una obra de Jordi Casanovas estrenada durante la temporada 2010/2011 dentro del marco del Projecte T6 en la clausurada temporalmente Sala Tallers, el primer capítulo de la trilogía con la cual el autor analiza la realidad catalana desde los tiempos de la transición al periodo de la Cataluña post-olímpica.

Parece, pues, que la buena fortuna de Casanovas y de la sala FlyHard alcanza a todas las propuestas que emanan del espacio en cuestión. No solo diversos espectÔculos estrenados en la sala han alcanzado a representarse en otros teatros, entre ellos Smiley en el Club Coliseum o La terra oblidada en la Sala Atrium, sino que el Lliure y el TNC apuestan por los textos escritos por Casanovas, como en el caso de Pàtria, cuyas representaciones se prorrogaron en el Teatre Poliorama o la obra a la que hace referencia esta crítica, Una història catalana, escrita y dirigida por el propio Casanovas, que disfruta de una segunda vida actualizada, como si hubiera alcanzado la mayoría de edad, en la Sala Gran del TNC.

Una història catalana realiza un anÔlisis del pasado reciente de la historia de Catalunya, a través de un triple encuadre: Un pueblo de montaña del Pallars que quiere aprovechar la llegada de la democracia y la modernidad para desarrollar económicamente la región; la experiencia sur-americana de un revolucionario catalÔn en Nicaragua y la voluntad de un quinqui barcelonés de apartarse de la ilegalidad y convertirse en un «honrado» hombre de negocios. Las tres historias, que en un principio nos pueden parecer independientes, se irÔn entrelazando a medida que avanza la obra, para llevarnos a un final combinado que prefigura el drama de la Catalunya actual.

Foto_historia_catalana_12_13_9_A.HerreraA_David_Ruano_TNCCasanovas, fiel a su estilo creativo, construye un texto adherido, como una segunda piel, a la realidad cotidiana del momento en el que estÔn ambientadas las tres historias. Si en Pàtria intentaba examinar el contexto social y político que ha llevado a la convulsa situación que vive Cataluña en la actualidad, en su intento de desprenderse de todos los males pretendidamente ocasionados por el dominio español ejercido desde Madrid, Una història catalana pretende analizar el trayecto que ha llevado a ello. En este caso no desde un punto de vista político sino desde un enfoque mÔs cotidiano, el experimentado por la gente de a pie, por aquellos que como decía el ex-presidente Pujol «viven y trabajan en Catalunya«.

Por eso el abanico de personajes y realidades de la obra es amplio: los habitantes de un pueblo de montaña aferrados a mitos, costumbres y odios ancestrales; la actividad revolucionaria de un emigrante catalÔn en Latinoamérica o las ansias de enriquecimiento e integración de los emigrantes y de los hijos de emigrantes de origen español que llegaron a Cataluña a partir de la década de los años 60. Unas historias personales que, como en la vida real, se mezclan, se entrelazan en su quehacer diario, construyendo una realidad social, económica y política compleja que desafía las visiones monolíticas de políticos (y no políticos) de uno y otro bando que se obstinan en no querer ver la realidad plural y diversa que muestra Cataluña en la actualidad.

Casanovas desarrolla, pues, su propuesta a partir de una actuación coral en la que los diez actores y actrices que componen el reparto de la obra irÔn adoptando identidades diferentes en relación a la triple contextualidad escénica que posee la obra. Todo ello enmarcado en un escenario totalmente vacío y oscuro que se iluminarÔ y amueblarÔ dependiendo del episodio al que corresponde en cada momento la representación. Así, pues, las interpretaciones de cada uno de los actores son tan diversas como las realidades que encarnan, que se basan también, en las diferencias idiomÔticas, desde el catalÔn cerrado de los habitantes de un pueblo de montaña, el castellano hablado por un revolucionario catalÔn en Nicaragua o el catalÔn/castellano propio de un inmigrante español criado en el barrio de la Mina de Barcelona.

Foto_historia_catalana_12_13_12A_David_Ruano_TNCLa obra consta de tres actos y dos pausas que suman un total de casi tres horas de representación. Una estructuración escénica que posibilita la existencia de un final del segundo acto memorable (de los mÔs impactantes a los que uno ha asistido) por la deconstrucción de la realidad escénica que comporta y por el uso del tema The Ecstacy Of Gold, del muchas veces insuperable Ennio Morricone, que le transmite al momento un clímax avanzado y que introduce musicalmente la crueldad que reinarÔ en la última parte de la obra.

Casanovas, sin embargo, crea una obra demasiado larga que peca, ademÔs, justamente en su parte final, de un desarrollo algo extravagante que desbarata el realismo que marcaba, en gran medida, el avance de la obra, en favor de un desenlace tipo western, que sorprende y desconcierta al mismo tiempo. Un final que fuerza, incluso, al espectador a cambiar de perspectiva, oséase, de butaca, como si de esta forma se materializara la transmutación que sufre la obra que se estÔ contemplando.

Una obra, pues, que impacta por momentos pero que pierde fuelle a medida que avanza su representación, debido, sobre todo, a la hipérbole de su tramo final, que recuerda en parte al hiperdramatismo de Sopar amb batalla, otra de las obras de Casanovas estrenada en el Versus teatre, y que nos muestra, al menos en parte, la naturaleza de la dramaturgia del autor.

Si bien, Una història catalana apuesta por una acertada presentación de los variado de la realidad social e histórica catalana, pierde parte de su sentido en su plasmación textual y escénica. HarÔ falta, para una valoración final del proyecto estructurado, como saben, en una trilogía, esperar a ver su tercera entrega que llevarÔ el título de Vilafranca, y que sin duda marcarÔ lo acertado de un propósito difícil e incierto, aunque bienintencionado.

«Una història catalana» se representa en la Sala Gran del TNC del 27 de febrero al 7 de abril de 2013.

Autor: Jordi Casanovas
Dirección: Jordi Casanovas
Reparto: Lluïsa Castell, David Marcé, Pep Cruz, Borja Espinosa, Andrés Herrera, Alícia Pérez, Vicky Luengo, Lurdes Barba, David Bagés y Mariona Ribas
Escenografƭa: SebastiƠ Brosa y Elisenda PƩrez
Vestuario: Albert Pascual
Iluminación: David Bofarull
Sonido: Damien Bazin y Roc Mateu
Caracterización: Lucho Soriano
Asesoramiento lingüístico: Noëlia Motlló (OLLPP-UdL) y Ramon Sistac (OLLPP-UdL)
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miƩrcoles a viernes a las 20:00 horas; sƔbados a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 19,05 a 38,09 €

Duración de la obra:
Primera parte: 1 hora
Entreacto: 10 minutos
Segunda parte: 1 hora
Entreacto: 20 minutos
Tercera parte: 50 minutos

CrĆ­tica teatral: Una vella, coneguda olor, en el TNC.


Cada uno de los barrios de una ciudad tiene una personalidad y un carÔcter propios, parecidos a los que posee una persona cualquiera. Así, pues, si nos preguntaran por alguno de los barrios con mÔs personalidad de Barcelona, uno pensaría rÔpidamente en el Raval. El TNC nos propone un pequeño homenaje a este barrio con la programación de Una vella, coneguda olor de Josep M. Benet y Jornet, la primera parte de una trilogía que nos habla de Barcelona o mÔs concretamente de una de las posibles Barcelonas, una ciudad y un barrio con un olor inconfundible.

Benet i Jornet escribió Una vella, coneguda olor en el aƱo 1962 con la pretensión de realizar una fotografĆ­a teatral del barrio en el que habĆ­a nacido y crecido, de aquĆ­ el ā€œsentido de realidadā€ que posee la obra. Un retrato de un barrio popular y de sus habitantes que nos muestra el dĆ­a a dĆ­a de un grupo de vecinos que comparten sus vidas y los espacios comunes, los patios interiores de sus viviendas.

Un barrio, sin embargo, que no es percibido igual por todos sus habitantes. Maria (Sara Espígul), su protagonista, podríamos decir, principal, se siente abrumada por él. El lugar donde vive la mantiene aprisionada en un mundo de simpleza, de vulgaridad y de cotidianeidad insoportable para ella, que durante algunos años consiguió escapar de él, al menos parcialmente, al ser admitida en un colegio religioso de pago fuera del Raval. Su aparente libertad, sin embargo, terminó con la muerte de su padre y con el inicio de las penurias económicas que le siguieron. Por eso Maria quiere huir del encarcelamiento que representa su vida en el barrio, en el que se siente una extraña y en el que se ve obligada a convivir con una familia y unos vecinos con los que no puede compartir nada. Su única salida es Joan (Pau Roca) un joven vecino con estudios que trabaja en una entidad bancaria, aunque esta opción le exigirÔ demasiado.

Una vella, coneguda olor es, pues, una fiel fotografĆ­a que se materializa en el escenario. De nuevo el Teatre Nacional nos sorprende con la recreación ā€œhĆ­per-realistaā€ de una escenografĆ­a, en este caso de un patio de vecinos del barrio del Raval de los aƱos sesenta. Todos los detalles en Ć©l son perfectos: los balcones, las cortinas, la ropa tendida, los trastos, las baldosas… Un escenario ideal para mostrarnos la vida diaria y privada de un barrio a punto de desaparecer afectado por el Plan Porcioles. Un barrio que en breve dejarĆ­a de ser Ć©l mismo para ser otra cosa. Un capĆ­tulo de la historia de una ciudad que se suma a muchos otros que con el paso del tiempo han ido transformando la piel de Barcelona: el derribo de las murallas, el Pla CerdĆ , la especulación de los aƱos 60, la Barcelona olĆ­mpica, el Plan 22@, todos ellos hitos de la historia de una ciudad que como un ser viviente se modifica, se transforma y evoluciona. Y tambiĆ©n una oportunidad para Maria para liberarse de la tiranĆ­a del barrio que la oprime.

Para dar vida a los vecinos del Raval la obra necesita de dos generaciones de actores y actrices, los unos con mĆ”s experiencia y los otros con una nueva mirada. Entre los primeros estĆ”n MercĆØ ArĆ”nega, que destaca sin duda en la representación, Imma Colomer, Maife Gil, Fina Rius y Quimet Pla, no se resignan a que los echen de su barrio e intentarĆ”n organizarse y defenderse ante la amenaza. Los mĆ”s jóvenes Sara EspĆ­gul, Gemma MartĆ­nez, Pau Roca y Pep Ambrós, estĆ”n construyendo sus vidas y para ello han de vivir y experimentar de forma egoĆ­sta sus propias experiencias. AquĆ­ es donde observamos la fotografĆ­a de los comportamientos: MercĆØ, la madre de Maria, que necesita y demanda el apoyo de su hija; Manel, el hermano con prometida pero que necesita saciar sus necesidades carnales antes de la boda con prostitutas (estamos hablando, recuerden, de la Ć©poca franquista); EulĆ lia, la vecina cotilla, que necesita saber todo lo que pasa a su alrededor y explicarlo, tambiĆ©n, todo; Joan, el joven oficinista que quiere prosperar en la vida; Teresa, la hija del comerciante del barrio llena de arrogancia o Quimet, el escritor anónimo (puede que el mismo Benet i Jornet) que se documenta para escribir su obra… Dos generaciones que viven de forma diferente el final del barrio, los unos con tristeza y beligerancia, los otros con alegrĆ­a o sin darle excesiva importancia.

Una interpretación totalmente adaptada a la esencia de la obra. Una suma de esfuerzos teatrales que acaban dando la impresión de que hemos presenciado un tiempo ā€œen suspensiónā€ de la vida de un barrio humilde, popular y con carĆ”cter; que hemos asistido, en definitiva, a un episodio cotidiano de la historia del Raval, del que salimos con la sensación de no haber ido al teatro sino de habernos quedado a charlar con los vecinos y de haber conocido, de primera mano, el dĆ­a a dĆ­a de un barrio repleto de sueƱos, de deseos y de proyectos dispuestos a ser derribados por la vida misma. Parece, pues, como si hubiĆ©ramos desempolvado un viejo Ć”lbum de fotos y nos hubiĆ©ramos dedicado a recordar el ayer, dejando fluir nuestros recuerdos.

Benet i Jornet sabe, pues, mostrarnos la esencia de un barrio, de ā€œun entoncesā€, de una Barcelona y de un pasado que no era pasado cuando se escribió y que fue vivido muy de cerca por el autor. Una vella, coneguda olor es eso, es recuerdo del ayer y de las personas que existieron en Ć©l, un ejercicio de memoria histórica realizado con una precisión de miniaturista.

ā€œUna vella, coneguda olorā€ se representa en la Sala Petita del TNC del 29 de septiembre al 27 de noviembre de 2011.

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Autor: Josep M. Benet y Jornet
Dirección: Sergi Belbel
Reparto: Pep Ambrós, Mercè ArÔnega, Imma Colomer, Sara Espígul, Borja Espinosa, Maife Gil, Gemma Martínez, Quimet Pla, Fina Rius y Pau Roca
Con las voces de: Jordi Boixaderas, Camilo Garcia, Maria JesĆŗs Lleonart y Jan Pol Roig Paloma
Escenografía: Max Glaenzel con la colaboración de Estel Cristià
Vestuario: MercĆØ Paloma
Iluminación: Kiko Planas (aai)
MĆŗsica: ƒscar Roig
Banda sonora: JosƩ A. GutiƩrrez
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y Centre d’Arts EscĆØniques de Terrassa

Horarios: miƩrcoles y viernes a las 20:00 horas; jueves a las 17:00 horas; sƔbado a las 17:00 horas y 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 10-26 €
Duración de la obra:
1 hora y 25 minutos
Idioma:
catalƔn
Coloquio: viernes 7 de octubre
EspectƔculo recomendado a partir de 12 aƱos
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Escrito por: Jorge Pisa SƔnchez

Estreno teatral: Els Ćŗltims dies de Clark K., en la Sala Flyhard.


El próximo jueves 24 de febrero la sala Flyhard estrena Els últims dies de Clark K. una obra escrita por Alberto Ramos y dirigida por Jordi Casanovas y que cuenta con las interpretaciones de Borja Espinosa, Sergi BittÔn, Laia Martí y Alícia Puertas.

A estas alturas ya todo el mundo sabe que él es el alter ego de en Superman. Lois se lo confirma. Es por eso que empieza a tener serias dudas de si el amor de Lois y el interés de todos quienes tiene alrededor sólo se mantiene gracias a que es un superhéroe. Este problema existencial no sería tan importante si no descubriéramos que Clark Kent y Superman, realmente, no son una misma persona. Los dos han mantenido vivo el equívoco, ninguno de ellos ha denunciado al otro y, los dos, efectivamente, son pareja de Lois, sin que ella lo sepa.

Clark y Superman tendrƔn que luchar para mantener un equilibrio que estƔ a punto de romperse. Si no lo consiguen, descubrirƔn quƩ es mƔs duro: aparentar ser superhƩroe cuando eres alguien mƔs bien torpe o mirar de convertirse en humano cuando se es perfecto.

El montaje combina el humor que genera el equĆ­voco con los dramas que tienen que vivir los dos protagonistas y, sobre todo, Lois, que no comprende los cambios anĆ­micos que sufre su pareja.

Els últims dies de Clark K. es la segunda producción que estrena la sala Flyhard, después de la buena acogida que registró su inauguración con Un home am bulleres de pasta, que consolida la línea de programación con textos contemporÔneos, catalanes, con temas próximos a los espectadores de ahora y con ganas de divertir, hacer reir y hacernos llevar hacia casa una buena excusa para debatir.

Els últims dies de Clark K., es la primera obra escrita por Alberto Ramos licenciado en Publicidad y guionista y fue finalista del primer Premio Bubok de Creación Literaria, una tragicomedia cotidiana que esconde una reflexión sobre lo irreconciliable del amor y la verdad en nuestra sociedad. Una sociedad donde la identidad individual no es mÔs que una convención impersonal y transferible.

ā€œEls Ćŗltims dies de Clark K.ā€ se representarĆ” en la Sala Flyhard del 24 de febrero al 14 de marzo de 2011.
ESPECTƁCULO PRORROGADO HASTA EL PRƓXIMO 18 DE ABRIL DE 2011.

Autor: Alberto Ramos
Dirección y Espacio Escénico: Jordi Casanovas
IntƩrpretes: Borja Espinosa, Sergi BittƔn, Laia Martƭ y Alƭcia Puertas
Producción: Marina Fita
FotografĆ­a: Roser Blanch
Producción: FlyHard Produccions

Horarios: Jueves, sƔbado y lunes a las 21:00 horas y los viernes a las 22:30 horas.
No habrÔ función los días:
25 de marzo y 1, 2 y 9 de abril de 2011.
Precio: 5 €.
Idioma: catalƔn.
Duración de la obra: 80 minutos.