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Crítica teatral: Liceistes i cruzados, en el TNC.

liceistes4El TNC re-estrena Liceistes i cruzados, una obra de teatro sobre teatro (de ópera) escrita por Serafí Pitarra e interpretado por Pep Sais, Anna Moliner, Francesc Ferrer, Camilo García, Jordi Banacolocha y Marc Pujol. La propuesta, que el año pasado se representó en el marco del Epicentre Pitarra y que obtuvo un gran éxito de crítica y público, nos traslada a la Barcelona de mediados del siglo XIX, con la voluntad de ironizar sobre las riñas burguesas que se producían en la ciudad y que tenían como protagonistas a dos de sus teatros más destacados, el Teatre Principal, que había ostentado el monopolio de las representaciones teatrales en la ciudad condal hasta el año 1833 y el Liceu, que comenzaba una singladura que lo llevaría a ser el teatro de ópera barcelonés por excelencia.

Los jóvenes Dolores (Anna Moliner) y Don Ricardo (Francesc Ferrer) están enamorados, aunque el padre de ella, Don Ambròs (Pep Sais), está decidido a casar a su hija con Don Lluís (Jordi Llordella), un miembro acaudalado de las clases altas de la ciudad. Para poder hacer efectivo su amor Dolores y Don Ricardo se verán obligados a poner en marcha una estratagema para desenmascarar a Don Lluís, que se está haciendo pasar por cruzado (partidario del Teatre Principal) aunque es un declarado liceista, con el objetivo de ganarse la estima de Don Ambròs.

Liceistes i cruzados es una comedia, en parte musical, muy ligada a la historia de Barcelona y a la de sus instituciones culturales y teatrales, que coincide además con la reciente reobertura del Teatre Principal, uno de los teatros protagonistas de la obra. Pitarra, con un texto de carácter popular tan propio del autor, nos propone un divertimento que nos obliga a hacer un viaje en el tiempo, en el teatro y en el uso de la lengua.

La naturaleza original del texto de Pitarra ha sido salvaguardada en la adaptación y dirección de Jordi Prat i Coll, que ha respetado su estructuración poética en verso heptasílabo y su plasmación en el catalán popular que se hablaba a mediados del siglo XIX en las calles de Barcelona. De esta forma, el texto de Pitarra nos muestra la rivalidad social y cultural que existía en aquel momento entre las clases altas barcelonesas, caricaturizando a los personajes principales que aparecen sobre el escenario. Pitarra escogió para ello el modelo de la commedia dell’arte italiana que bien se podía adaptar a la realidad burlona que el autor quería darle a su obra, en la que veremos a los representantes de las elites barcelonesas discutir hasta la saciedad sobre las bonanzas musicales y teatrales de las obras representadas en el Principal y el Liceo.

liceistes2Prat i Coll ha decidido mantener un formato decimonónico en lo que respecta al vestuario, la escenografía y el desarrollo de la obra, si bien ha optado, de forma poco acertada, en mantener a los actores sobre el escenario a lo largo de la representación, eliminando para ello los espacios ocultos tras las “bambalinas” y rompiendo la integridad artística del proyecto, lo que lo puede hacer algo extraño y chocante para el público asistente.

Aún así la propuesta mantiene la ironía y el atribulado estilo de la comedia italiana, y para ello no son ajenos los afanes interpretativos del reparto de la obra. Veremos, pues, sobre el escenario a una compañía de actores y actrices que han hecho un meritorio esfuerzo para darle a la representación ese toque popular y “pitarra” que la ocasión requiere, convirtiendo la propuesta en una comedia resolutiva y de “muchos decibelios”. Así, tanto Pep Sais, Anna Moliner, Francesc Ferrer, Camilo García y Jordi Banacolocha, entre otros, se transforman en actores de “teatro popular” de hace dos siglos para proveer a la obra de la fuerza y la naturaleza que debió de tener en el momento de su estreno. Todo ello amenizado, en diversas ocasiones, con algunas de las áreas de ópera más conocidas, interpretadas por el reparto de la obra.

Liceistes i cruzados es, asimismo, una pieza arqueológica de teatro que nos permite acercarnos a los usos sociales y lingüísticos de la Barcelona de mediados del siglo XIX, y nos muestra que el catalán del momento no era, ni mucho menos, la lengua tan pura que muchos creían que era, y que el uso de coloquialismos y sobre todo, castellanismos, era algo habitual, al menos por las calles de Barcelona.

Liceistes i cruzados es, como he indicado, un divertimento y una oportunidad para asomarnos, a través del teatro, a la Barcelona de otros tiempos, y observar cuál era el día a día de aquellos miembros de las clases altas de la ciudad que podían permitirse el lujo de discutir hasta el sinsentido sobre la programación de los teiatrus barceloneses, y cuyas cuitas más destacadas residían en discernir si la “bufa” o la “prima dona” eran los términos adecuados para referirse a la soprano o actriz principal en una representación de ópera.

Liceistes i cruzados” se representa en la Sala Petita del TNC del 9 de octubre al 9 de noviembre de 2014.

Dirección y adaptación: Jordi Prat i Coll
Asesoramiento escenográfico: Ricard Prat i Coll
Asesoramiento vestuario: Míriam Compte
Iluminación: Ignasi Camprodon
Dirección musical y pianista: Andreu Gallén
Reparto: Pep Sais, Anna Moliner, Francesc Ferrer, Jordi Llordella, Marc Pujol, Camilo García, Jordi Banacolocha, Berta Giraut y Oriol Guinart
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 20:00 horas; sábados a las 17:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 23 €. Posibilidad de descuentos varios
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos
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Jorge Pisa

Crítica teatral: George Kaplan, en la Sala Beckett.

George_Kaplan_en_la_Sala_Beckett_de_Baracelona_Festival_GrecSi les he de ser sincero una de las propuestas del Grec que más me ha interesado este año ha sido George Kaplan, representada en la Sala Beckett, una obra de Frédéric Sonntag que con un toque juvenil y espontaneo nos habla de la comunicación, de los intentos de comunicar y de las tentativas de apropiarse de la información y retorcerla con el objetivo de favorecer intereses privados. En resumen, una obra inserta inteligentemente en el gran debate que ha generado el desarrollo de la comunicación propiciado por los avances tecnológicos, y la potenciación de los sesgos y filtros que sufre la información “objetiva” que consumimos a diario a través de los medios de comunicación convencionales, internet y de un cada vez mayor número de dispositivos.

George Kaplan nos habla de todo ello y la hace de una forma eficaz e inteligente, algo que se ha de agradecer a su autor Frédéric Sonntag y a la producción de la Sala Beckett. La obra está dividida en tres escenas relacionadas entre sí por un nexo que no es otro que el nombre propio que da título a la obra, George Kaplan, que hace referencia al film Con la muerte en los talones, uno de los grandes clásicos dirigidos en el año 1959 por Alfred Hitchcock y que narraba las intrigas que experimentaba Roger O. Thornhill (Cary Grant) al ser confundido con George Kaplan, una identidad falsa utilizada por la CIA en una investigación de contraespionaje.

Esta excusa permite a Sonntag presentarnos las citadas tres escenas: la primera la de un grupo vinculado al movimiento 15M llamado George Kaplan que pretende, aunque sin demasiado éxito, crear un movimiento de contestación social, económica y política a nivel mundial; la segunda nos traslada a la sede de trabajo de una organización en la que diversos guionistas y un novelista están trabajando en la creación de una trama construida a partir de un nombre clave, George Kaplan; finalmente en la última escena un grupo de poder al estilo Bilderberg intenta apoderarse o más bien de adaptar una amenaza comunicativa inminente llamada George Kaplan, para utilizarla como arma o cortina de humo con la que impulsar sus propios intereses.

kaplan 12La obra adopta el estilo de una tragicomedia, una obra de carácter realista que reflexiona sobre la comunicación y el uso de la información que hacemos cada uno de nosotros y, claro está, también las grandes organizaciones y grupos de presión. En ella la primera escena, la más cómica, nos muestra el esfuerzo infructuoso de un grupo activo de base indignada para llegar a un mínimo de consenso para desarrollar su proyecto revolucionario. Impagables algunas de las situaciones que nos recuerdan, sin duda, las imágenes del 15M y sus inacabables asambleas que llevaba o han llevado a más bien poco. Algo descriptivo de un movimiento en fase de configuración pero que parece preñado de futuro.

Por el contrario la segunda y sobre todo la tercera escena nos advierten del peligro que corre el mundo debido a las ansias y a los ingentes medios a disposición de los grupos de poder que les permiten apropiarse y hacer fluir la información para controlar, de hecho, nuestra percepción de la realidad. Una amenaza que tiñe cada vez más de oscuridad la información que nos llega a través de los medios de comunicación.

El objetivo se consigue con un texto contundente y actual en el que están presentes los miedos y la desconfianza del propio autor, que consigue hacer llegar al público. A ello ayuda un montaje ágil en el que una gran mesa de reunión y algunos pocos complementos más modelan una realidad escénica en constante mutación y unos actores que de forma camaleónica van adoptando diversas personalidades y roles a lo largo de la representación. Cada uno de ellos tiene su momento para mostrar ya sea su veteranía, este es el caso de Jordi Figueras o Sandra Monclús, o su frescura y sus capacidades, como en el caso de Sara Espígul, Borja Espinosa o Francesc Ferrer, lo que conforma una actuación coral de primera.

George Kaplan nos plantea una cuestión árida y problemática relacionada con la comunicación y con los flujos de información, una cuestión que sin duda da forma a la era digital en la que vivimos, y que si bien posibilita grandes logros en todos los ámbitos también permite la usurpación y el dominio por parte de aquellos con menos escrúpulos pero mayores posibilidades. Un acierto sin duda de la Sala Beckett y del Festival Grec y un éxito basado en lo actual e idóneo de la temática que aborda y que si lo pensamos bien nos afecta a todos, de una forma u otra.

George Kaplan” se representa en la Sala Beckett del 4 al 28 de julio de 2013.

Autor: Frédéric Sonntag
Traducción: Carles Batlle
Dirección: Toni Casares
reparto: Sara Espígul, Borja Espinosa, Francesc Ferrer, Jordi Figueras y Sandra Monclús
Escenografía: Luis Martí y Paula Bosch
Vestuario y caracteritzación: Gimena González
Iluminación: Luis Martí
Espacio sonoro y visual: Ramon Ciércoles y Mar Orfila
Producción: Sala Beckett/Obrador Internacional de Dramatúrgia, Grec 2013 Festival de Barcelona y Theater Konstanz (Alemania)

Horarios: de martes a sábado a las 21:30 horas; domingos a las 18:30 horas.
Precio: 20 €
Duración: 1 hora y 35 minutos
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Oxigen, en el Teatre Gaudí barcelona


No es una exclusiva comunicativa el constatar que el Teatre Gaudí Barcelona está llevando a cabo, desde hace tiempo, una programación de carácter “generacional” (en el sentido de generación, de grupo de edad), ni aseverar que, además, la calidad y el acierto están siendo elementos tenidos muy en cuenta. Y supongo que tampoco es un notición afirmar que los responsables de la programación artística se están “luciendo” a la hora de materializar textos, escenografías e ideas de una forma próxima, amena y actual.

Pues perdónenme ustedes, pero si esto no es un notición en el ámbito de la escena teatral de la ciudad, no sé lo que lo puede ser. Sobre todo si tenemos en mente que el teatro en cuestión no es uno de los principales de la ciudad en lo que se refiere a los “mimos” que recibe de la administración (o al menos, eso pienso yo!!), como tampoco lo es el circuito escénico que configura de forma conjunta con el Versus Teatre.

No hace falta, así, escudriñar demasiado en el pasado para ver que numerosas de las últimas producciones representadas en el Gaudí (Pasta Fullada, Dos punkis i un Vespino, In on It, o Mediocres) han sido todo un acierto en el aspecto artístico, al que hay que esperar que haya acompañado el éxito de público.

Este es, también, el caso de Oxigen, la obra escrita y dirigida por Mar Monegal e interpretada por Helena Bagué, Francesc Ferrer, Albert Mèlich y Betsy Túrnez y que analiza, en tono de tragi-comedia, las consecuencias que tiene para dos parejas jóvenes la búsqueda y la llegada de la descendencia. Un escenario y una trama cercanos a la mayoría de nosotros y que se puede convertir en un momento crítico en la existencia de cualquier pareja.

Y esta es la cuestión que trata la obra de Monegal. La directora utiliza un caso doble (y diverso) para acercarse al mundo de las relaciones, del amor y de la reproducción. Dos parejas en muchos aspectos opuestas y en muchos otros muy parecidas. Una de ellas, la formada por Marta (Betsy Túrnez) y Alex (Francesc Ferrer), es más convencional, más hecha a la antigua y mantienen una relación de amor/desamor, aunque, en realidad, se necesitan y se quieren demasiado el uno al otro. La otra, la formada por Ona (Helena Bagué) y Roger (Albert Mèlich), es una pareja más moderna, más actual, “algo más alternativa” que vive su vida al momento.

Todo esto cambiará, se transformará cuando ambas parejas, por motivos diferentes, se dispongan a tener un hijo. Esta “dramática” decisión, que transforma muchas veces a una pareja en una familia, tendrá amplias consecuencias en la vida de los cuatro protagonistas, pondrá en tensión a las dos relaciones y mostrará el “modo de ser” real de cada uno de ellos. Los preparativos de los padres; la adaptación del espacio familiar para recibir al nuevo miembro; la fecundación a veces más complicada de lo que debería; las interminables compras; los inevitables antojos; los continuos cambios de humor; las eternas discusiones de como se ha de hacer esto o como se ha de realizar lo otro; la necesidad de compromiso; las renuncias, las infidelidades, el sexo…

Las vicisitudes de estas dos parejas permiten a Monegal desplegar un muestrario más amplio de las consecuencias y las secuelas de la toma de tan importante decisión. Si en el caso de Marta y Alex asistimos a las respuestas dadas por una pareja más tradicional, en la cual Alex delega gran parte de la actividad familiar y doméstica de forma sumisa en manos de Marta, auténtico motor y director de la relación, en el caso de Ona y Roger parece que dos espíritus gemelos se han encontrado, lo que ha hecho crecer el mundo compartido por ambos. Un verdadero amor que embarga sus personalidades. Aún así, la decisión de tener un hijo afectará a ambas relaciones y las someterá a las tensiones y las presiones más impetuosas a las que se habían enfrentado hasta el momento. Todo un reto!!

Pero no teman. Lo que les explico, y que en algunos casos se puede convertir en una aguda crisis de pareja, se transforma en una tragicomedia que equilibra la interpretación de los dos actores y las dos actrices. Si las situaciones “padecidas” por Marta y Alex provocan un torbellino de hilaridad y de carcajadas, el día a día de Ona y Roger nos mostrará una reflexión más interior y espiritual, en la cual podremos observar como la aportación de cada miembro de una pareja a la relación no es ni mucho menos equitativa. Mientras que Ona se ha retirado a la vida familiar conjunta, Roger no ha abandonado del todo su vida “independiente” anterior, y sus obligaciones como padre desbordarán las más de las veces sus pocas aptitudes naturales.

Oxigen es una obra donde el humor está muy presente, una herramienta ésta que nos permite ver que nada en la vida es totalmente blanco o totalmente negro, ya sea en el día a día de dos parejas o en la existencia de cualquiera de nosotros, en la que, normalmente, predominan los grises de tonos más o menos vivos.

La obra se compone de una actuación coral a ocho manos. Sobre el mismo escenario se crearán desde casi la nada los hogares de las dos parejas, que se irán alternando uno tras otro en base a la necesidades de la representación, y se irán materializando con ayuda de los mismos intérpretes. Veremos pasar las semanas, los meses e incluso los años de la vida de los protagonistas de una forma fugaz pero nítida, lo cual nos revela el dominio de la textura escénica por parte de la directora, de los actores y del equipo artístico. Es una interpretación coral y con cierto grado de feedback entre los actores y el público, lo que nos hará pensar que más que estar en el teatro estamos visitando a unos conocidos. Otro acierto de la producción, el acercamiento entre el público y la representación.

Pero si entre las cuatro interpretaciones tuviera que destacar alguna, me quedaría, sin duda, con los chispazos que generan la pareja de Marta (Betsy Túrnez) y Alex (Francesc Ferrer), auténticos amperios de humor que comunican a sus personajes un altísimo grado de comicidad y “realismo doméstico”. Aún así, y vuelvo a repetirlo, sería injusto valorar una o dos de las actuaciones por encima del resultado global que quiere dar a la obra su directora.

Oxigen, un título que hace referencia a aquello más básico que necesitamos para vivir, es un respiro de aire “teatral”, de aquellos que todos requerimos de tanto en tanto. Una obra que habla de nuestro día a día, de los objetivos que nos marcamos en la vida y de los recursos que invertimos en su consecución. Es un drama, el de la vida, y es comicidad, que emana también de la vida misma, y nos provee de una buena dosis de oxigeno con el que desconectar de nuestros propios problemas y “disfrutar” de los problemas de los otros (que al mismo tiempo son los nuestros). Un soplo de aire fresco que, sabiendo como está la cosa “ahí fuera”, todos deberíamos aprovechar.


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Oxigen” se representa en el Teatre Gaudí de Barcelona del 27 de enero al 25 de marzo de 2012.

Dramaturgia y dirección: Mar Monegal
Intérpretes: Helena Bagué, Francesc Ferrer, Albert Mèlich y Betsy Túrnez
Compañía: Teatre Gaudí
Espacio sonoro: Javi Gamazo
Diseño de luces: Dani Gener
Espacio escénico: Mar Monegal
Fotografías: Josep Aznar

Horario: de jueves a sábado a las 20:45 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: 18 €
Idioma: catalán
Duración: Una hora y veinte minutos
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Estrena teatral: Oxigen, al Teatre Gaudí de Barcelona

 

El proper 27 de gener el Teatre Gaudí de Barcelona estrenarà Oxigen, la seva nova proposta pels primers mesos del 2012 que pren com a argument els canvis experimentats per qualsevol parella quan decideix tenir un fill, un tema molt seriós presentat aquí en forma de tragicomèdia.

Imatge de l'obra

Quan neix una criatura la parella es converteix en una família, i això significa que des d’aquest mateix instant viuran moments de grans canvis: la parella es trobarà un ser indefens que dependrà absolutament d’ells, hauran de canviar-li els bolquers, banyar-lo, posar-lo a dormir,…, en definitiva, una sèrie de rutines que els pares hauran de tenir present dia rere dia. A més seran moments de contrastos, ja que la felicitat i l’alegria de ser pares compensaran el cansament i les nits sense poder dormir, novetats a les quals s’hauran d’adaptar ràpidament si no volen entrar en crisi com a parella.

Mar Monegal dirigeix Oxigen, una obra que planteja els dubtes de qualsevol parella en el moment de tenir una criatura –Serem uns bons pares? El nen ens unirà com a parella o ens separarà? Podrem mantenir la calma en els moments de tensió?– per a la qual ha comptat amb Helena Bagué, Francesc Ferrer, Albert Mèlich i Betsy Túrnez.

Oxigen es representarà al Teatre Gaudí de Barcelona del 27 de gener al 25 de març de 2012.

Dramatúrgia i direcció: Mar Monegal
Intèrprets: Helena Bagué, Francesc Ferrer, Albert Mèlich i Betsy Túrnez
Companyia: Teatre Gaudí
Espai sonor: Javi Gamazo
Disseny de llums: Dani Gener
Espai escènic: Mar Monegal
Fotografies: Josep Aznar

Horaris: de dijous a dissabte a les 20:45 hores i diumenge a les 18:00 hores
Preu: 18 €
Idioma: català
Durada: Una hora i vint minuts 

Estreno teatral: My way, en La Nau Ivanow.


Jordi Faura
estrena el próximo 23 de agosto su nueva obra My way en el espacio teatral de la Nau Ivanow dirigida por Abel Coll e interpretada por David Verdaguer, Francesc Ferrer y Albert Prat.

My way

My way.
Una fiesta.
Dos amigos.
Un maratoniano.
Y Moby Dick.
My way.
Hugh Hefner.
Un taxista armado.
Ronald Reagan.
Filíades el griego.
Y Pamela Anderson.
My way.
Jack Daniel’s.
Cangrejos con wasabi.
Una rubia platino.
El Capitán Acab.
Frank Sinatra.
Y 11 métodos de suicidio.
My way.
Una apuesta.
Mucha cocaína.
Un ganador.
Una víctima.
Y un perdedor.
Un perdedor radical.
My way.
Bienvenidos al fin de fiesta de la civilización occidental…

My way” se representará en el espacio escénico de la Nau Ivanow del 23 de agosto al 4 de sepriembre de 2012.

Autor: Jordi Faura
Dirección y espacio escénico: Abel Coll
Intérpretes: David Verdaguer, Francesc Ferrer y Albert Prat
Iluminación: Abel Coll y Dani Gener
Vestuario: Mar Muñoz

Horarios: martes y sábado a las 21:30 horas y domingo a las 19:00 horas.
Precio: 12 €; Amics de la Nau: 10€
Duración: 1 hora y 10 minutos aprox.