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“Nedant cap a la Mar de la Xina” en el Almeria Teatre: La iguana mató a la estrella teatral.

Parece ser que no hay pareja si no somos uno y uno sumando.
Hasta aquí la aritmética emocional comúnmente aceptada.
Veamos cuál es el resultado si el cálculo se alarga en el tiempo a causa de la incapacidad de los sumandos de “mejorar adecuadamente”.

Paul Berrondo anuncia su llegada al tentador binomio de la dirección escénica y la dramaturgia con un apetitoso bocado de realidad cotidiana roído por la pasión confesa hacia “La noche de la Iguana” de Tennessee Williams.

Y lo que cuenta en este ilusionado debut resplandece al inicio del espectáculo con un impacto deslumbrante: Sus criaturas son bulliciosas (un Borja Espinosa de generosa prestancia carismática; Maria Ribera transpirando una mosquita muerta que zumba con gracia) y la forma de relacionarse ambas es directa, refrescante y natural. Berrondo se aplica a fondo en esta parte y nos da un escenario conjunto donde público y actores convivimos pagando facturas a medias, haciendo planes y postergando cenas por dejadez doméstica. La historia de una pareja de actores que se irá desmembrando al no saber combinar triunfo profesional y oscuridad sentimental no por ser de lo más trillada tiene que parecernos prescindible cuando está contada desde la autenticidad y haciendo del desenfado escénico (los personajes se llaman igual que los actores que los interpretan; sus primeros encuentros rebosan agradecida espontaneidad producto del trabajo concienzudo; el músico ejerce como maestro de ceremonias a la vez que de comparsa constante) el gran mérito de “Nedant cap a la Mar de la Xina”.

Sucede, empero, que cuando Berrondo decide valerse del trágico y perverso Tennessee, el fulgor narrativo va apagándose al no alcanzar los intérpretes el nivel que requiere este nuevo contexto dramatúrgico. Si bien él logra mantener el tipo, ella va hundiéndose paulatinamente por una insipidez emergente.

Inclinándose la balanza entonces por las concesiones a esa “Iguana” castradora, la parte más cercana de esta “natación orientalista” va diluyéndose en la lejanía. Y es que esa porción de pequeñas vidas que nos ofrece la tropa de Paul para hincar el diente es tan sabrosa que no les perdonamos ni que nos la envuelvan ni que pretendan que nos la comamos en casa.

Por Juan Marea

“Nedant cap a la Mar de la Xina” se representa en el Almeria Teatre de Barcelona hasta el 17 de noviembre.
http://www.almeriateatre.com/

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 Maria y Borja a punto de restar.

Paul Berrondo, director y autor de “Nedant cap a la Mar de la Xina”: “Uno debe atarse a sí mismo poniéndose límites.”

Paul se confiesa un gran cinéfilo. A Paul le fascina Tennessee Williams. Y, además, Paul hace teatro.

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Paul mirando a Oriente. (Fotografía: Nuria Gómez)

¿Qué es “Nadando hacia el Mar de China”?

Pues una historia de amor y desamor como las que vivimos todos continuamente hecha muy artesanalmente y con mucho cariño. Desde la honestidad y el amor con el que entendemos nosotros el teatro.

¿Dónde lleva ese mar?

A un lugar al que se llega después de un arduo trabajo consigo mismo habiendo pasado por sitios propios muy oscuros. El último donde uno puede acceder. Y es muy inhóspito. Es como cuando los elefantes acuden a su cementerio. Dejo a la imaginación del espectador situarlo donde desee.

En esta obra, tus personajes interpretan “La noche de la iguana” de Tennessee Williams y el argumento es muy similar al de “Ha nacido una estrella” de George Cukor.

Para escribir el texto, leí una docena de obras de teatro en las que inspirarme pero no encontraba lo que buscaba. Hasta que una noche vi “Ha nacido una estrella” (“A Star is born”) y se me ocurrió contar la relación de una pareja que se quiere muchísimo pero que nunca podrá llegar a encontrarse. En la película, los dos personajes eran actores de cine. Yo los trasladé al mundo del teatro, que conozco perfectamente. Por otra parte, “La noche de la iguana” (“The Night of the Iguana”) me rondaba muy cerca y me pareció que el personaje del Reverendo Shannon (interpretado por Richard Burton) tenía un paralelismo brutal con el personaje de “Norman Maine” (James Mason) de la película de Cukor. Ambos son totalmente destructivos y los uní.

¿Es responsable el otro de nuestros problemas?

En absoluto. No podemos culpar a la pareja de nuestros males porque en realidad todo parte de uno mismo. Por mucho que Borja, el protagonista, quiera nunca podrá salir de ese demonio que tiene: su carácter autodestructivo.

Pero Borja es quien da precisamente a Maria su gran oportunidad laboral. ¿Esa lucidez no es capaz de aplicarla a su propia vida?

Él es un tío muy lúcido en lo suyo, muy intuitivo en su trabajo. Pero no sabe usar la razón. También tiene una gran carencia de inteligencia emocional. El drama de esta historia es que le ganan sus circunstancias, su propio carácter.

La obra se estructura en dos niveles narrativos: la historia de una pareja y cómo sus integrantes representan en el escenario fragmentos de “La noche de la iguana”.

Alternamos la relación de ambos, contada de una forma “casual”, con la puesta en escena de “La iguana”, que es más clásica. El personaje de “Hannah Jelkes” que interpreta Maria es la antítesis de ella misma. Eso me gustaba porque me permitía remarcar la diferencia entre su mundo real y el metateatral en el que también se mueve con él. En cambio el personaje que interpreta Borja, que es “Shannon”, es tan cercano a él mismo que ambos parecen uno. Algunos espectadores llegan a confundirlos.

El arranque del espectáculo tiene un aire espontáneo que hace que el público se sienta muy a gusto.

Necesitábamos esa frescura y ligereza iniciales para poder meternos luego en un terreno mucho más pantanoso. Así los personajes podían calar en el espectador y este empatizar con ellos y entrar en el juego teatral que los dibuja.

El reverendo está capturado. ¿Es un requisito previo para que pueda finalmente nadar hacia el Mar de China?

Hay un momento de la obra en que él pregunta a ella. “¿Por qué hay que atar a la gente? ¿Por qué no dejar que las cosas fluyan y sean como tienen que ser?” Y ella, desde la razón, le contesta que a veces hay que poner límites aunque no queramos. Uno se ata a sí mismo poniéndose límites y pasándose las cuerdas que necesita para no poder irse corriendo a ese mar.

¿Qué límites te has puesto como creador a la hora de llevar a cabo este proyecto?

Me he dejado llevar mucho por mis impulsos y por cómo entiendo yo el teatro. Solo me he puesto los límites que me atraen como espectador. Lo único que he pretendido ha sido explicar una historia y que se entendiera. Que fuese un espectáculo o no era una cuestión secundaria. Luego descubrí que este último aspecto era necesario para que el producto resultase más agradable a la mente del público.

Habéis trabajado el texto a partir de las improvisaciones del reparto. ¿Ha sido fácil nadar todos en una misma dirección?

Esa ha sido mi labor. Yo escribí la base, dibujé cada escena, por dónde los actores debían navegar. Así pudimos después reescribir la obra entre todos.

¿Qué destacas de los actores, Borja Espinosa y Maria Ribera?

Esta es la primera obra que dirijo y los dos se me han abierto en canal. Ha sido muy gratificante para mí y me ha dado mucha confianza. Ambos trabajan de manera muy diferente pero hemos conseguido encontrar un nexo de unión basado en la escucha del uno por el otro.

Hay un tercer personaje, el músico Jordi Busquets.

Propuse a Jordi que participara en nuestro proyecto como músico y como me gusta mucho la energía que desprende en el escenario decidimos incorporarlo también como actor. Es el juglar que da los “titulares” de la historia y con su soplido indica a los protagonistas que los desarrollen. Como un mago que, después de colocar a los personajes en su sitio, les insufla de un aire de vida.

¿Qué es el Teatro para ti?

El alimento del alma. Lo que te permite realmente alimentar el estómago porque te da una capacidad de búsqueda de vida que hace que puedas ir más allá.

¿Cómo ves el panorama teatral actual?

En él proliferan propuestas de pequeño formato como la nuestra producidas con muy pocos medios. El público dice que son muy ingeniosas porque en ellas se aprieta la imaginación pero eso tiene un doble rasero: ¡Acaba siendo teatro amateur porque acabamos haciéndolo por amor al teatro sin poder comer de ello! Y los artistas deberíamos poder comer con nuestro arte.

En la escena final, ella cierra una puerta, la misma por la que entró al principio.

Ese momento es mágico: acaba la obra y es un falso final. Me encanta que cada uno se imagine algo distinto sobre lo que aguarda a Maria tras esa puerta. Todo creador, una vez que ha hecho su obra, debería poder dejarla a la imaginación del espectador que la mira.

Paul recibe a sus compañeros. Y China queda lejísimos.

por Juan Marea

“Nedant cap a la Mar de la Xina” se representa en el Almeria Teatre de Barcelona hasta el 17 de noviembre.

http://www.almeriateatre.com/

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La iguana es crepuscular y apasionada. (Fotografía de Alba Aránega)

Crítica teatral: Res no tornarà a ser com abans, a La Villarroel

Una cita de John Cassavetes expressa perfectament quina és la pretensió del darrer muntatge de La Villarroel: “La meva ment té un objectiu, només m’interessa això: l’amor i la falta d’amor”. Amor i desamor, doncs, autèntics motors de la vida, són els ingredients principals de Res no tornarà a ser com abans, l’obra que es va estrenar el passat 17 de gener amb una magnífica acollida que fa pensar en aquest com un nou èxit per a la sala de l’Eixample.

Carol López presenta aquí dos matrimonis que s’acosten perillosament a la frontera dels 40 anys. Tots dos pateixen una crisi de parella: Dolo i Andrés en són plenament conscients, mentre que Olalla i Andrew neguen l’evidència i continuen fingint que formen un matrimoni modèlic i sense fissures, al mateix temps que busquen consol en braços d’altres. Els quatre visiten un terapeuta –sessions enregistrades que ens mostrarà un monitor– per a salvar els seus matrimonis del naufragi però, possiblement, la reacció arriba massa tard per a alguns.

Fidel al seu estil marcadament cinematogràfic –aquí la intenció és fer una mena de documental per a mostrar la intimitat dels personatges–, López signa una comèdia urbana amb pòsit agredolç sobre el desengany generacional i la crisi de parella, una història que en tot moment destil·la autenticitat, on les confidències entre amics i els conflictes matrimonials són els protagonistes, i en què els homes pateixen una preocupant síndrome de Peter Pan sense adonar-se (sobretot Andrew, incapaç de triar ell mateix el seu camí) que créixer significa prendre les pròpies decisions.

El principal secret de Res no tornarà a ser com abans està en el seu text brillant, basat en un argument tan original com ho pot ser la vida mateixa i trufat de rèpliques enginyoses, uns diàlegs que la directora va polir en consens amb els intèrprets, en un treball en equip marca de la casa. El resultat és una comèdia intel·ligent sense gags estridents ni artificis innecessaris que s’expressa amb la naturalitat del carrer, en el bilingüisme (en aquest cas al català i castellà també s’hi incorpora l’anglès d’Andrew) que ja és habitual en els muntatges de Carol López.

La tria dels protagonistes és l’altre gran encert de l’obra, tots ells amb unes excel·lents actuacions. Els quatre actors mantenen els seus noms reals, probablement perquè cadascun d’ells aporta una mica del seu propi jo als personatges, i això fa que la història encara desprengui una major sinceritat. Així, Olalla Moreno i Andrew Tarbet donen vida a un matrimoni burgés que no és conscient de la crisi que els afecta, ella més preocupada del què diran que del que fa ell, tot un immadur egoista, mentre que Dolo Beltrán –el seu retorn als escenaris teatrals és una molt bona notícia, sis anys després– i Andrés Herrera –aquest amb una extraordinària actuació que es guanya el favor del públic amb la seva comicitat: aquí és un home senzill que té cura dels petits detalls per mantenir viva la flama de l’amor– formen una parella de barri amb molts dubtes però amb la certesa que encara s’estimen.

Aquest és un muntatge de factura impecable (amb una cuidada escenografia que divideix l’escenari en quatre àmbits, i una banda sonora deliciosa amb constants referències jazzístiques) signat per una directora que està en molt bona forma creativa i amb uns actors fantàstics, una història reveladora que ens descobrirà una evidència: ens fem grans sense poder-ho evitar, així que des del mateix instant en què acceptem aquesta premissa i deixem de perpetuar la nostra joventut, res no tornarà a ser com abans.

Res no tornarà a ser com abans es representarà a La Villarroel del 14 de gener al 11 de març de 2012.

Intèrprets: Dolo Beltrán, Andrés Herrera, Olalla Moreno i Andrew Tarbet
Amb la col·laboració de: Paul Berrondo
Dramatúrgia i direcció: Carol López
Escenografia: cube.bz.
Vestuari: Myriam Ibáñez
Il·luminació: Jaume Ventura
Espai sonor: Damien Bazin
Maquillatge: Toni Santos
Perruqueria: Pelukim
Vídeo: Focus Audiovisuals

Horaris: dimarts, dimecres i dijous, a les 21:00 hores; divendres a les 21:30 hores; dissabte a les 18:30 hores i a les 21:00 hores; diumenge a les 18:30 hores
Preu: de dimarts a dijous, 22 €; de divendres a diumenge, 26 €
Idioma: català
Durada: una hora i quinze minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé