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Crítica teatral: El policía de las ratas, en el Teatre Lliure.

img_9577¿Cuál es el mundo de las ratas? ¿Cómo viven? ¿Qué clase de comunidad crean? ¿Una parecida a la humana? y si es así ¿qué lugar ocupan en ella el arte o la ciencia? Estos son algunos de los temas por los que transita El policía de las ratas, la adaptación llevada a cabo por Àlex Rigola del cuento de Roberto Bolaño en cartelera en el Teatre Lliure hasta el próximo 24 de noviembre.

Rigola nos presenta una experiencia teatral basada en el texto de intriga y crítica social compuesto por el escritor y poeta chileno en el que Pepe «el Tira», una rata policía, solitaria y perteneciente a una familia de ratas artistas, se enfrenta a un misterio: el hallazgo de dos ratas asesinadas, una hembra y otra bebe. Algo demasiado insólito en una sociedad, la de las ratas, donde el asesinato no existe y donde el trabajo y la colectividad se imponen sobre todo lo demás. Pepe iniciará entonces una investigación para esclarecer la causa de los asesinatos y detener al culpable de los mismos, luchando al mismo tiempo contra los tabús y los espejismos sociales.

El policía de las ratas es una reflexión sobre la realidad social humana, sobre el lugar que ocupan el arte y la ciencia y sobre el papel de la individualidad en el colectivo humano. La propuesta se construye a partir de una atmósfera de intriga y misterio potenciada por la puesta en escena de la obra. La adaptación nos presenta, así, una situación tenebrosa, aunque a veces es también agobiante y poética, construida a partir de una magistral sencillez escénica.

La obra se desarrolla sobre un escenario en el que predominan las tonalidades en blanco y negro, como haciendo referencia al género negro que subyace en la narración de Bolaño. El atrezo es mínimo, casi inexistente, compuesto por dos sillas, dos micrófonos, una bolsa de sangre y el cadáver de una rata. Si a este minimalismo le sumamos el hieratismo proyectado por los actores obtenemos como resultado un espectáculo en el que predomina la palabra, hecho que obliga al espectador a centrar su atención en la figura y la voz de los actores y de esta forma en el desarrollo del cuento escenificado de Bolaño.

img_9509Una historia que nos sirve para reflexionar sobre el papel del individuo dentro de la sociedad. Una cavilación representada en la voluntad de la rata Pepe de ser diferente, de adentrarse en experiencias que la colectividad rechaza y en poner en duda verdades que la comunidad da por establecidas. De ahí que la rata protagonista se empeñe en investigar unas muertes que la mayoría, siguiendo el dogma oficial, da por ataques de animales externos aunque los indicios criminales puedan indicar lo contrario.

La obra, además, nos permite especular sobre cuál es el papel del arte y la ciencia en nuestra sociedad. En el mundo de las ratas, el arte se ve como una peculiaridad extraña, más digna de lástima que de aprobación. Por su lado la investigación que lleva a adquirir conocimientos que pueden contradecir los dogmas oficiales en uso necesarios para mantener el orden y la vida en sociedad se consideran peligrosos para la comunidad, y por tanto se vetan siempre que es posible. Todo ello en una sociedad liderada por una rata reina, una descriptiva metáfora de los poderes políticos y financieros que controlan el mundo de los humanos.

Como ven la idoneidad de la obra no puede ser mayor, un hecho acentuado por el acierto de la puesta en escena y la interpretación sobria y mesurada de sus dos actores. Joan Carreras encarna a Pepe «el Tira», la rata policía que lleva a cabo la investigación en cuestión con una elogiosa formalidad y un perceptible peso interior; Andreu Benito encarna, por su parte, a diversos de los personajes secundarios que acompañan la investigación, con la prestancia y el refinamiento acostumbrados en él. Ambos no solo juegan con la interpretación sino también con la tonalidad y la impostura de sus voces, para proveer de mayor realismo y diversidad a sus interpretaciones.

El policía de las ratas es una ejercicio teatral que conecta con el yo interno e individual de cada uno de nosotros y nos obliga a analizar el funcionamiento de las sociedades humanas, fijándonos, irónicamente, en la colectividad formada por las ratas. Y nos permite reflexionar sobre el peligro que comporta el desarrollo del espíritu crítico en una sociedad como la nuestra dominada por poderes que ven en esta cualidad humana una amenaza para el status quo existente. Un peligro para la propia sociedad sobre todo en una época como en la que vivimos en la que el equilibrio y la justicia social están en retroceso.

«El policía de las ratas» se representa en el Teatre Lliure de Gràcia del 31 de octubre al 24 de noviembre de 2013.

Autor: Roberto Bolaño
adaptación y dirección: Àlex Rigola
Compañía: Heartbreak Hotel
intérpretes: Andreu Benito y Joan Carreras
Escenografía: Max Glaenzel y Raquel Bonillo
Vestuario: Berta Riera
Iluminación: August Viladomat
Producción: Teatre Lliure y Heartbreak Hotel

Idioma: castellano
Duración: 55 minutos sin pausa
Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21 horas y domingos a las 18 horas.
Precio: 29 €; miércoles y sábados por la tarde días del espectador, 22 €
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Jorge Pisa Sánchez

“Nedant cap a la Mar de la Xina” en el Almeria Teatre: La iguana mató a la estrella teatral.

Parece ser que no hay pareja si no somos uno y uno sumando.
Hasta aquí la aritmética emocional comúnmente aceptada.
Veamos cuál es el resultado si el cálculo se alarga en el tiempo a causa de la incapacidad de los sumandos de “mejorar adecuadamente”.

Paul Berrondo anuncia su llegada al tentador binomio de la dirección escénica y la dramaturgia con un apetitoso bocado de realidad cotidiana roído por la pasión confesa hacia “La noche de la Iguana” de Tennessee Williams.

Y lo que cuenta en este ilusionado debut resplandece al inicio del espectáculo con un impacto deslumbrante: Sus criaturas son bulliciosas (un Borja Espinosa de generosa prestancia carismática; Maria Ribera transpirando una mosquita muerta que zumba con gracia) y la forma de relacionarse ambas es directa, refrescante y natural. Berrondo se aplica a fondo en esta parte y nos da un escenario conjunto donde público y actores convivimos pagando facturas a medias, haciendo planes y postergando cenas por dejadez doméstica. La historia de una pareja de actores que se irá desmembrando al no saber combinar triunfo profesional y oscuridad sentimental no por ser de lo más trillada tiene que parecernos prescindible cuando está contada desde la autenticidad y haciendo del desenfado escénico (los personajes se llaman igual que los actores que los interpretan; sus primeros encuentros rebosan agradecida espontaneidad producto del trabajo concienzudo; el músico ejerce como maestro de ceremonias a la vez que de comparsa constante) el gran mérito de “Nedant cap a la Mar de la Xina”.

Sucede, empero, que cuando Berrondo decide valerse del trágico y perverso Tennessee, el fulgor narrativo va apagándose al no alcanzar los intérpretes el nivel que requiere este nuevo contexto dramatúrgico. Si bien él logra mantener el tipo, ella va hundiéndose paulatinamente por una insipidez emergente.

Inclinándose la balanza entonces por las concesiones a esa “Iguana” castradora, la parte más cercana de esta “natación orientalista” va diluyéndose en la lejanía. Y es que esa porción de pequeñas vidas que nos ofrece la tropa de Paul para hincar el diente es tan sabrosa que no les perdonamos ni que nos la envuelvan ni que pretendan que nos la comamos en casa.

Por Juan Marea

“Nedant cap a la Mar de la Xina” se representa en el Almeria Teatre de Barcelona hasta el 17 de noviembre.
http://www.almeriateatre.com/

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 Maria y Borja a punto de restar.

«Cosmètica de l’enemic» en la Sala Muntaner de Barcelona: Despedid a vuestro abogado.

«El culpable va hacia el castigo como el agua va al mar.»
Lo que en esta pieza teatral suena a amenaza puede camuflarse de advertencia.
Pero en la función de la Sala Muntaner no se detendrá aquí. Sino que acabará suponiendo un alivio para su protagonista. Aclaremos, no obstante, que no sin tener que pagar un precio al alcance de pocos bolsillos.


«Cosmètica de l’enemic» consiste, pues, en un juicio inesperado para su acusado, que primero rechaza y finalmente se erige en liberador. El fiscal es un despiadado avasallador que con su discurso relleno de amistosas intenciones destruye la calma del anónimo transeúnte. Esto no es más que el punto de partida de un proceso cuyo objetivo fundamental es averiguar si la impunidad social constituye una buena compensación para quien no puede garantizar su derecho a formar parte del grupo.

Magda Puyo, la instructora penal (y desde su posición de directora escénica) limpia casi por completo el escenario de artificios para dejar reposar en él los tres elementos esenciales del espectáculo, a los que saca lustre: la pareja de actores y el suspense.

Como cabezas visibles, Xavier Ripoll y Lluís Soler. El primero, objeto de martirio del segundo. Ripoll juega su papel de víctima combinando su diminuta presencia con un autoritario timbre. Ante el rechazo frontal del héroe, Soler contraataca con su esbelta figura y encantadora expresión demente.

Ambos personajes descifran la trama mediante un diálogo sin marcha atrás cuyo gran logro radica en la habilidad con que maneja los intrincados resortes de la ambigüedad, la sugestión en la manipulación y una estimulante insistencia en la creación de interrogantes. La ejecución por ambos intérpretes de sus réplicas adolece de cierta aceleración y alcanza sus cotas más altas cuando se ve bruscamente interrumpida. En esos momentos en que los dos personajes llegan a arañarse con los ojos y a salvaguardar su más celosa intimidad a escasos centímetros de distancia el uno del otro, reina un silencio inteligente que acrecenta la tensión y dota a los actores de una mayor entidad escénica. Y los aspavientos de Xavier que resquebrajan a su agredido «Jérôme» son tan estremecedores como la narración juguetona de Lluís al filosofar su «Textor» sobre los límites morales entre deseo, dominio y pasión amorosa.

El público, forzado a dictar sentencia, devora con mórbido interés el desarrollo de la trama. Y cuando llega el desenlace, los efectismos empleados resultarán tan acertados que no solo se nos congela la sangre. También temblamos al asumir nuestra misión de Jurado mientras aplaudimos y nos disponemos a abandonar la sala sumidos en una confusión tan atractiva que saldremos más imperfectos y bellos.

 por Juan Marea

 Image¿Xavier Soler y Lluís Ripoll?

http://www.salamuntaner.com/

Crítica teatral: Divorci, en el Teatre Gaudí.

cartell-cat2Un divorcio siempre es un acontecimiento digno de reseña y más cuando sus protagonistas forman parte del glamoroso y estrafalario mundo del famoseo. Esto es lo que pasa en Divorci, la obra que estrenó el pasado viernes el Teatre Gaudí, creada por Franz Keppler con argumento de Otávio Martins, adaptada y dirigida por Miquel Murga e interpretada por Òscar Mas, Núria Hosta, Aida Flix y Juan Frendsa.

La obra nos mete de lleno en un proceso de divorcio. En él los integrantes de la pareja formada por Cesc Santana (Juan Frendsa), un jugador de futbol venido a menos y su mujer, Bruna Monroy (Aida Flix), una modelo aspirante a actriz, han roto. Su amor (y sus intereses respectivos) no han resistido los pocos meses de matrimonio durante los que han estado juntos, por lo que ambos han iniciado los trámites de divorcio, que han puesto en manos de dos capaces abogados. Ella ha contratado a Josep Lluís Alsina (Òscar Mas), mientras que él ha hecho lo propio con Cecília Retxa (Núria Hosta), sin saber que sus defensores estuvieron, a su vez, casados y se divorciaron hace años.

La situación, pues, no puede ser más irónica: dos abogados divorciados que tienen que negociar el divorcio de sus clientes. ¿Algo puede ir mejor? Puede que sí, puede que las nuevas vidas de los abogados les hagan a ambos replantearse su situación y puede que el desarrollo del divorcio haga, también, reconsiderar las decisiones de las dos estrellas de la prensa rosa. Un lío emocional que provocará situaciones y finales inesperados.

divorci-premsa-1Divorci es una comedia de enredos que se adentra por una parte en el mundo del famoseo, de los posados y de las trifulcas y por otro en las segundas oportunidades que la vida nos provee de tanto en tanto. La obra trata los dos temas con una gran perspectiva teatral y con voluntad de hacer pasar un buen rato a los espectadores. El tema escogido es, por otra parte, uno de aquellos que invaden los salones de la mayoría de los hogares y que se pelean, e incluso querellan, por ocupar las portadas y el máximo de páginas interiores de las revistas del corazón. Y es que en la actualidad las relaciones más o menos serias entre deportistas y modelos, léase cantantes, actrices, artistas y vividoras en general, está a la orden del día. De ahí que la elección del tema sea un acierto.

El texto, por otra parte, posee la fuerza y el vigor cómico que irradia de una escritura sencilla en el dibujo de las situaciones y de la continua contradicción de las mismas: dos parejas, una de ellas en proceso de divorcio, la otra divorciada. La primera parece que no tienen las cosas demasiado claras, o posiblemente las tenga y mucho. Los componentes de la segunda descubren que el hombre y la mujer nuevos que surgieron del divorcio vuelven a interesarles y seducirles, por lo que el odio inicial se convierte poco a poco en atracción. Un planteamiento, por tanto, en el que el enredo y la contradicción afloran constantemente. Una estructura que recuerda mucho a las comedias de enredo americanas en la que los sentimientos y la acción de hombres y mujeres se ven turbados por sus propias decisiones y empeños, desarrollándose de forma irónicamente confusa para ellos.

divorci-premsa-4Si bien, aunque el texto posee la corriente humorística necesaria, parte de ella se pierde a la hora de materializarse en las actuaciones. A la obra le falta recorrido para conseguir que el humor que contiene fluya de forma natural y contundente. De sus cuatro interpretes destaca Òscar Mas, que le da a su personaje, el abogado Josep Lluís Alsina el touch humorístico que requiere. Nuria Hosta lo consigue por momentos pero aún no se le ve lo suficientemente suelta, y eso en humor se nota. Por lo que respecta a la pareja más joven, aunque Aida Flix dota a su papel de la ingenuidad y el atractivo físico que necesita, Juan Frendsa muestra cierta inexperiencia, debido, sin duda a que la obra representa su primer intento profesional en el teatro. Todo ello, sin duda, se puede mejorar con la propia evolución de las representaciones, consiguiendo darle a la obra la prestancia y la chispa que necesita.

Divorci es una buena receta de humor, aunque le falte algo más de cocción, para pasar un buen rato riéndose no solo de lo que pasa encima del escenario sino de sus conexión con la actualidad de la prensa rosa abanderada por programas de televisión como el infumable Sálvame en Telecinco y de revistas por el estilo. Y para confirmar que detrás de lo que parece algo cierto y seguro siempre queda un resquicio de incertidumbre y duda. Vamos, como en la vida misma.

«Divorci» se representa en el Teatre Gaudí des del 1 de noviembre de 2013.

Autor: Franz Keppler
Argumento: Otávio Martins
Reparto: Òscar mas, Núria Hosta, Aida Flix y Juan Frendsa
Versión catalana y dirección: Miquel Murga
Producción: Teatre Gaudí
Espacio escénico: Gordon Svaboda Craig
Vestuario: Daniel Carrasco
Diseño de luces: Daniel Gener
Espacio sonoro: José Gil

Horario: de jueves a sábado a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precio: 20 €
Idioma: catalán
Duración: 90 minutos

link-searchingConcurso: Sorteo de 2 entradas dobles para ir a ver Divorci, en el Teatre Gaudí.

Jorge Pisa Sánchez

“La Sed” en Carro de Baco: ¡Malditos roedores!

El teatro es un buen remedio para hacer terapia. Pero solo cuando somos incapaces de distinguir quién es el terapeuta y quién el paciente. De este modo, público y artífices van de la mano a la hora de ahondar en la raíz del desequilibrio.

La Sed” es el espectáculo que en esta ocasión utilizaremos para aplacar nuestros conflictos internos. Con “La Sed”, estaremos primero muy atentos, después sufriremos al enrarecerse su atmósfera y finalmente habremos bebido lo que nos merecemos.

Germán Madrid escribe una historia para dos personajes que se retroalimentan en el escenario. Son gato y ratón en continua convivencia porque les vamos a ver persiguiéndose a lo largo de tres actos de suspense creciente y notable recital interpretativo.

Partiendo de un pretexto argumental primo hermano de “La huella”, aquella maravilla de juego escénico pensada por Anthony Shaffer y a la que sacaron punta afilada Laurence Olivier y Michael Caine en 1972 bajo la atenta cuchilla de Joseph L. Mankiewicz, ahora el Espai Escènic Carro de Baco de Santa Coloma de Gramenet añade a ello una reflexión que subraya la importancia del arte interpretativo como sucedáneo de esa vida tan difícil de vivir por (casi) todos encontrando en el folletín de cine negro el modo de ejemplificarlo antes que llevándolo a sus últimas consecuencias.

“La Sed” bebe con control en cuanto a la exquisita puesta en escena de Antonia Castillo disfrutando de la copa y brindando con la platea. El equilibrio entre la dirección de actores (encantador en su arrogancia Àlex Brull, carismático como pobre diablo el propio Germán; estupendo el brío de ambos cuando fingen una pelea a muerte), el espacio escénico (majestuoso desde la simplicidad, muy sugerente utilización del rojo burdeos), la iluminación (bellísima la transición en que el supuesto felino es entronizado miserablemente con mordaza y cinta de carrocero) y la música (cumpliendo una acertada misión narrativa) nos desequilibra de emoción escénica.

A la hora de llenarnos las copas con una dramaturgia obligada a ofrecer la sorpresa constante es cuando pasamos del “puntito” al riesgo de acabar beodos: en su afán por apuntalar bien la sorpresa del espectador, Madrid acomete una recta final curvada por el solapamiento de la revelación del enigma (y vil sacrificio de quien se mostró desde el inicio como irresistible roedor) y la descripción de una terrible historia culebronesca sobre ratitas de vida alegre y trágico final. Y la inverosimilitud se ve obligada a hacer acto de presencia.

Esta noche no podré volver a casa en coche. Lo dejaré aparcado cerca. Voy a seguir bebiendo.

Por Juan Marea

la.sed
Germán enciende la llama de una gran amistad con Àlex.

“La Sed” se representa el 15 de diciembre.
http://saladeteatro.wordpress.com/

Crítica teatral: Manicomio. El circo de los horrores.

manicomio-circo-de-los-horroresEs curioso que durante este día de conmemoración y recuerdo de Todos los Santos, me dedique a escribir la crítica de Manicomio, el segundo espectáculo presentado por Circo de los Horrores, que ya visitó la ciudad condal por primera vez en octubre de 2009 con la producción Psicosis. Una curiosidad debida a la coincidencia de temáticas existente entre el espectáculo y las fechas en las que vivimos, en las que el terror y las apariciones de espíritus y almas en pena se materializan por las calles de la Barcelona. Este año, además, el espacio que acoge al espectáculo en cuestión es una carpa situada en el Port Vell, un hecho que le da al evento un toque vetusto y tradicional, gótico si me permiten decirlo, que ayuda y mucho a la imagen global del espectáculo.

Manicomio, el nuevo espectáculo de Circo de los Horrores ha mejorado, además, con respecto a su predecesor en lo relativo a la calidad y la espectacularidad de sus números. Si bien la estructura es la misma, la sucesión de actuaciones de carácter circense amenizadas por el humor del anfitrión de la función, Suso Silva en el papel de Nosferatu y de Bitelchus, y de algunos de sus desquiciados asistentes, que consiguen arrancar las carcajadas del público.

CapturaAsí, pues, el espectáculo da inicio desde el momento en el que el público accede al recinto, en el que los diversos actores y acróbatas interactúan con los espectadores creando una atmósfera adecuada y perversa para que todo se ponga en marcha. A lo que da paso la llegada de Nosferatu, el rey de los vampiros, que parece que también gobierna, de alguna forma, sobre psicóticos, anormales y demás especies ocultas y demenciales. Tras una presentación formal y humorística dan inicio las actuaciones de carácter circense entre las que hallamos acrobacias aéreas de carácter cabelludo; equilibrios y saltos inimaginables sobre patines, objetos y neumáticos; portentosos ejercicios de barras atléticas; composiciones musicales generadas a partir de la percusión de pelotas sobre baterías; majestuosos equilibrios acrobáticos de clave erótico…

Manicomio, Circo de los Horrores es un espectáculo en donde, además, se potencia la interacción, ya sea entre los actores y el público como también en el escenario, donde los afortunados (o desafortunadas) pueden participar en el desarrollo de la representación. Algo que está muy relacionado con el tipo de público que acude a ver el espectáculo gótico-circense humorístico que nos han cocinado los miembros de Circo de los horrores: por el tipo de espectadores que ocupan las butacas de la carpa podríamos inferir que esta es una obra dirigida a un púbico joven, decidido a interactuar y a hablarle de tú a tú a los integrantes de la compañía y dispuestos a disfrutar y a deslumbrarse con cada una de las actuaciones.

1233979_640999035932289_1795898419_nUn resultado que se consigue pues como les decía, el espectáculo ha mejorado en espectacularidad con respeto a su anterior versión, reforzando su barniz de goticismo, que ya poseía, y potenciando acertadamente sus componentes artísticos albergados, en esta ocasión, en la carpa al estilo «circo tradicional» que le da un toque de terror antiguo.

Así que ya lo saben, si quieren pasar un poco de medio, tan solo un poco, esmaltado con un humor fresco y a veces improvisado, y quieren sorprenderse y disfrutar con las artes escénicas que poseen los internos mentalmente afectados del sanatorio, les recomiendo que aprovechen la llegada del frío y que adquieran su entrada (si pueden es mejor ir acompañado o en grupo) para gozar de una visita a una institución artístico-psiquiátrica que les hará reír, y mucho, y asombrarse de lo que son capaces de hacer los internos del manicomio. Y no esperen demasiado, ya que las funciones finalizan el próximo 10 de noviembre!!

«Manicomio, Circo de los Horrores» se representa en el Port Vell del 18 de octubre al 10 de noviembre de 2013.

Calendario Gira:
Tarragona
Parque Francolí, del 21 al 24 de noviembre de 2013.

Idea original y dirección artística: Suso Silva
Reparto:
Suso Silva, Damian Pranay, Andrey Aversuskyn, Ganna Stepavova, Chris Lemon, Morian Hambright, Trío Essence, Barto, Graziella, Troupe Ceban, Carolina Coria y Carlos Pérez
Producción: Suma y Sigue Espectáculos
Producto ejecutivo: Manuel González Villanueva
Dirección de montaje: Circo Hermanos Rossi S.L.
Escenografía: Miguel Brayda
Diseño de luces: Juanjo Llorens
Coreografía: Lola González
Vestuario: Menkes

Más información:
http://www.circodeloshorrores.com/intro/manicomio/manicomiohtml/index.html
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: À la ville de… Barcelona, en el Teatre Lliure.

cartell_a_la_villeEsta semana finalizan las representaciones de À la ville de… Barcelona, un homenaje del Teatre Lliure a la ciudad de Barcelona en forma de music hall cómico creado y dirigido por Joan Ollé e interpretado por Joan Anguera, Ivan Benet, Marta Betriu, Laura Guiteras, Oriol Genís, Enric Majó, Victòria Pagès y Jordi Vidal, una troupe que nos hará viajar por la historia y por los rincones más simbólicos de la ciudad condal en un itinerario marcado por el buen humor, por la música y por las ganas de reírnos de mostros mismos. Un empeño que se corona con un muy grato resultado escénico que enlaza directamente lo que acontece sobre el escenario con las vivencias de los que se hallan en el patio de butacas.

À la ville de… Barcelona, nos propone un periplo por las edades de la ciudad y de sus habitantes. Como anfitrión de este viaje escénico por el tiempo nos hallamos, al inicio de la representación, a un patricio de la ciudad romana de Barcino que, togado, nos da la bienvenida para que comience un recorrido que nos llevará desde las Ramblas al Paralelo, del Zoo al Born y el barrio de la Ribera; de Montjuïc a la Barceloneta, pasando por el puerto, los mercados, El Molino, o el Liceo.

La obra está conformada por una sucesión de sketchs que mezclan el humor con un cierto dramatismo, unos ingredientes, además, compartidos por los espectadores ya que hacen referencia, sin duda, a sus vivencias personales. El espectáculo aunque comienza, como he dicho, en época romana, se centra especialmente en el siglo XX, y yo diría que sobre todo en la segunda mitad de esa centuria, donde, claro está, tanto el dramaturgo como los espectadores pueden hallar muchos más elementos de sátira más cercanos y cotidianos. Entre ellos, por ejemplo, encontramos la invasión de las hordas de turistas que cada vez se apropian con mayor afán de los espacios más significativos de la ciudad; la acción política «de postín» de los alcaldes de Barcelona, un gag excelentemente interpretado por Ivan Benet; los efectos de la corrupción que cada vez parece más omnipresente; las incomodidades experimentadas por los monumentos barceloneses o la subjetiva degradación que sufren algunos de los barrios de la ciudad, con la resolutiva interpretaciónen in crescendo de Victòria Pagès.

villebcn_ruano_020La representación se construye a partir de una actuación coral, en la que cada uno de los actores tiene su/s momento/s, con un ritmo que se mantiene en tensión a lo largo de la obra, con finales de sketchs y principios de otros que se entrelazan constantemente. Por el escenario pasarán personajes como las estatuas de Colón y de la Dama del paraigües, el mundialmente famoso Floquet de neu, varios de los alcaldes de Barcelona, el defenestrado Millet, formando un más que cómico Angelus pictórico y toda una serie de personajes anónimos que han paseado y pasean su estampa por las calles de la ciudad, a través de una pasarela conformada por un acertado paso de cebra, elemento ubicuo en la metrópolis.

Sin embargo la obra, o lo que es lo mismo, el torbellino de sketchs y gags, no goza de un adecuado equilibrio entre el dramatismo y la comicidad que poseen las escenas individuales, por lo que la firme apuesta hacia la vertiente más humorística del conjunto hace que sus escenas más dramáticas no consigan crear el momento de tensión que les son necesarios, aguando de esta forma sus intentos de llegar al espectador. Por su parte, el peso humorístico del conjunto se impone, lo que genera una sensación, esta vez sí que acertada, de comicidad en el público asistente.

La obra también está planteada como un music hall en el que oiremos viejos éxitos de la música más popular escuchada en la ciudad interpretados en directo por una pequeña banda de músicos, lo que le da al espectáculo un toque de varieté que la asemeja, en parte al Taxi… Al TNC!, la obra con la que dio comienzo la temporada el Teatre Nacional. Y es seguramente esta una forma más que adecuada para dar comienzo a un año del que parece que podemos esperar algo más que en los últimos, para que germine en él la dicha propia de tiempos mejores, unos tiempos presentes y futuros que también formarán parte de la historia de Barcelona y a los que puede que dentro de unos años o tal vez de de muchos, alguien haga referencia en forma de obra de teatro, ¿no les parece?

«À la ville de… Barcelona» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 10 de octubre al 3 de noviembre de 2013.

Creación y dirección: Joan Ollé
Reparto: Joan Anguera, Ivan Benet, Marta Betriu, Laura Guiteras, Oriol Genís, Enric Majó, Victòria Pagès y Jordi Vidal
Músicos: Joan Alavedra, Eduard Altaba, Salvador Boix, Oriol Camprodon-Montserrat Margalef, Jerôme La Voix-Clara Luna y Xavier Maureta-Ahmed Al’Tortahad
Escenografía: Eugenio Szwarcer
Vestuario: Míriam Compte
Caracterización: Núria Llunell
Iluminación: Lionel Spycher
Sonido: Damien Bazin
Coreografía y movimiento escénico: Andrés Corchero
Dirección musical y arreglos: Lisboa Zentral Cafè
Producción: Grec 2012 Festival de Barcelona, L’Auditori de Barcelona y Bitò Produccions

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 22 a 24,65 €
Idioma: catalán
Duración: 2 horas sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

“El acompañamiento” en Cincómonos Espai d’Art: Música, ¡aprendices!

Las penas compartidas son menos penas.
Pero, ¿qué hay de las alegrías? ¿Estamos preparados para que nos trasciendan? ¿Pueden contagiarnos cuando es otro el que las consiguió con su propio esfuerzo?
Cincómonos Espai D’Art de Barcelona tiene una respuesta. Y podemos conocerla acudiendo a su llamada los sábados a las 21 h.

Para ello, disponen un escenario atiborrado de cachivaches. El amontonamiento, prodigioso a la hora de mantener el equilibrio físico, es la prueba evidente de que nos hemos trasladado a un lugar en el que moraremos bien encerrados.

Pero no se trata esta de una historia de claustrofobia emocional. Más bien todo lo contrario.

Asistiremos de la mano de Lucía Jurjo a un cara a cara entre dos amigos que hace tiempo que no practican. Pero impacientes por recuperar el tiempo que no estuvieron disponibles. Y el público será árbitro a lo largo del espectáculo a la hora de valorar la fidelidad y la evolución de su relación.

Jurjo acaricia el texto de Carlos Gorostiza con suma cautela: Sabe que pertenece casi por entero a sus intérpretes. Y lo que sobre, esas migajas en que consiste lo que no está escrito ni escenificado y que suele proseguir a los aplausos, nos lo llevamos los espectadores. Para intentar ser mejores personas. Para reconocer al regresar a casa que también nosotros fuimos sus personajes.

Este “Acompañamiento” opone a Jorge Salinas (entusiasta, arrollador, histrión encantador) bajo la piel de Tuco, empeñado en “cumplir su sueño día a día”, a Hector Grimber (cauto, gracioso, considerable en su contención), cuyo Sebastián aparece como conciencia políticamente correcta y que saldrá convenientemente ajusticiado del lance.

Lo demás es una excusa para abrir el debate: ¿Qué debe prevalecer en nuestra vida, la felicidad individual o bien la satisfacción del bienestar del entorno social?. Ese “demás” incluye una trama deliciosamente disparatada (un hombre decide enclaustrarse en la buhardilla de su casa para dar rienda suelta a su fantasía de juventud); un puñado de momentos entrañables (las gárgaras con vino para aclarar la voz musical; la soledad del quisquero de fondo ante la despreciable tipología de su clientela; el concierto desafinado por fin de ambos compinches de sueños no más rotos puesto que acaban de empezar a pegar; la guitarra imaginaria que acompaña los mejores deseos del aspirante a cantor) y algún que otro desbarajuste de ritmo (la compenetración de los actores sobrepasa a veces la identidad de los personajes).

 Por Juan Marea

ImageHector y Jorge, rozando su concierto 

http://www.cincomonos.org/index.html
http://www.cincomonos.org/el-acompanamiento.html

Crítica teatral: Terra de ningú, en el TNC.

_DSC3561_EditEl estreno de un Pinter siempre es una buena ocasión para ir al teatro sobre todo si en su puesta en escena hallamos el despliegue de medios del TNC y a actores de la talla de Josep Maria Pou y Lluis Homar sobre el escenario, y más si nos hallamos ante una de sus obras más inquietantes, como es el caso de Terra de ningú, una reflexión existencial repleta de interrogantes y reservas.

Terra de ningú nos presenta una situación, claustrofóbica por momentos y arcana en muchos otros. La acción da inicio de forma abrupta, como si en verdad la representación ya hubiera comenzado antes de presentarla al público. De repente vemos entrar a dos personas, las cuales parece que acaban de conocerse hace poco. La conversación que mantienen está marcada por lo extraño de la misma y regada extensamente con alcohol. Una charla extraña a la que parece que el público no puede acceder del todo, excepto a través de sus pinceladas de poesía y de sus toques de humor.

El espacio donde se desarrolla la acción es el majestuoso salón de la casa de uno de ellos. El invitado, Spooner (Lluís Homar), que no comparte el mismo nivel social que su anfitrión, Hirst (Josep Maria Pou), un literato enriquecido gracias al éxito, lo ha seguido hasta allí. Su diálogo es interrumpido en algún momento por los amigos/secretarios/criados del primero, Briggs (David Selves) y Foster (Ramon Pujol). Ambos parecen no estar complacidos con la irrupción del extraño en la casa. Al final el alcohol deja fuera combate al anfitrión que debe abandonar la sala ayudado por uno de sus criados.

Spooner se ha quedado a dormir, no sabemos por qué, encerrado en el salón de la casa. Después se almorzar volverá a encontrarse con su anfitrión, esta vez sobrio, que lo confunde con un antiguo amigo de juventud (bien, puede que en verdad lo fuera). Y da inicio una nueva conversación en la que la poesía, la ofensa, la caballerosidad y el alcohol vuelven a ser sus componentes. Todo ello en lo que parece ser una tierra de nadie.

_DSC3592_EditTerra de ningú nos presenta una situación, una atmósfera, que parece que está fuera de la realidad. Un espacio ocupado por varias personas que parece que no tiene substancia, como no la tienen los pensamientos o la memoria. En él, estas cuatro personas interactúan y conversan entre ellas aunque parece que nada de ello tenga demasiado sentido, como si el espacio colmase de irrealidad a todo lo que pasa o existe en él. De aquí que podamos decir que la obra, dirigida por Xavier Albertí, nos adentra, gracias a su asombroso texto, en un limbo misterioso del que al espectador le costará salir o hallar un sentido cierto o al menos real. Algo con lo que el autor, Pinter, jugó conscientemente.

Terra de ningú, parece así, un juego escénico, una composición en el que los fantasmas, los miedos y los anhelos de Pinter toman forma, aunque tenue y borrosa, como con la voluntad de mostrarnos tan solo una parte de su interior, una que ciertamente no podamos discernir del todo, como una invitación a poner de nuestra parte lo que no hallamos sobre el escenario.

La adaptación de Albertí está hecha con el buen gusto propio del TNC. Un espacio, el salón de la casa que parece flotar en un limbo intangible, en el que la interpretación de sus cuatro protagonistas, Lluís Homar, Josep Maria Pou, Ramon Pujol y David Selvas es tan estática e incorpórea como un texto de este tipo requiere. En ellas, como no podría ser de otra forma, destacan las de Pou, como el anfitrión alcoholizado que parece haber perdido el rumbo de una vida malograda por el éxito, y resplandece la de Homar, que construye un personaje sórdido e indescifrable del cual nunca acabaremos de conocer cuáles son sus intenciones. Pujol y Selvas encarnan a los dos amigos/criados que residen en la casa con una relación cuyos flecos tampoco llegaremos a conocer nunca.

Tras Taxi… Al TNC! el Teatre Nacional de Catalunya encamina su programación hacia un horizonte teatral que suma enteros con la elección de Terra de ningú, de Harold Pinter, una obra inquietante que traslada al espectador a un mundo entre la realidad y el sueño, por una senda que si bien puede parecer dificultosa consigue dirigir la mirada del público hacia la esencia del teatro y al examen que este puede hacer de sí mismo.

«Terra de ningú» se representa en el TNC del 17 de octubre al 24 de noviembre de 2013.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Xavier Albertí
Reparto: Lluís Homar, Josep Maria Pou, Ramon Pujol y David Selvas
Traducción: Joan Sellent
Escenografía: Lluc Castells
Vestuario: María Araujo
Iluminación: David Bofarull
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 11,5 a 23 €
Duración: 1 hora y 40 minutos (sin entreacto)
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: I LOVE TV, en el teatro Capitol.

ILOVETVCasi todos los jóvenes-adultos de hoy en día hemos querido a la televisión. Muchos de nuestros gratos recuerdos de infancia y juventud van ligados a míticos programas o a series televisivas. Tal vez la generación adolescente actual será la que esté menos atada a este aparato porque de pantallas para distraerse tienen de sobras. Probad a poner a una persona que pase de los treinta alguna sintonía de algún éxito televisivo de sus años mozos, la sonrisa bobalicona aflorará en su rostro. Con esta premisa el trío de actores compuesto por Francesc Ferrer, Alba Florejachs y Sergio Matamala no lo tienen difícil para hacernos sonreír con la obra teatral I love TV.

El espectáculo se compone de pequeños sketches donde en clave de humor recordaremos series añejas de dibujos animados, escucharemos extraños análisis de series americanas, seremos testigos de las barbaridades que suceden en un casting de Gran Hermano, y como no, nos sumergiremos en la ronda de preguntas del Un Dos Tres. Porque la obra explora tanto los programas de televisión como lo que hay detrás de ellos: cómo nuestras relaciones personales pueden verse condicionadas por la TV; las diferentes maneras de ver la tele o cómo esta abandona a sus estrellas cuando ya están en decadencia.

Hasta ocho guionistas han intervenido en la elaboración de las diferentes piezas de que está formada la obra, por lo que habrá para todos los gustos, algunas mejores que otras pero absolutamente todas nos arrancarán alguna sonrisa ya que presentan discursos e ideas originales. La mayoría, eso sí, se centran en recuerdos ochenteros.

La televisión actual es rapidez e inmediatez y esta obra también lo es. No te has recuperado de un sketch que ya se da paso al siguiente, en el que gracias al buen hacer de los actores nos situamos de lleno en breves instantes. Con tanta variación de registros no hay tiempos muertos para aburrirse, es como si hiciéramos zapping y sin apenas cambiar el decorado: un salón comedor un poco como los de antes en el que reina, en el centro, un antiguo aparato de televisión. Sin duda el espacio perfecto para una obra como esta.

Qué decir del prólogo de la obra, en el que de forma cercana pero que muy cercana al público los actores conversan, como si estuvieran en un foro de internet, sobre la serie El coche fantástico. Igual de logrado que el número que cierra el espectáculo con una Alba Florejachs en su salsa.

¡Si amas o amaste la Televisión no te puedes perder I love TV!

«I love TV» se representa en el Club Capitol del 17 de octubre al 15 de diciembre de 2013.

Dramaturgia: Blanca Bardagil, Marta Buchaca, Jordi Casanovas, Cristina Clemente, Guillem Clua, Jordi Galceran, Llàtzer Garcia, Marc Crehuet y Alberto Ramos. A partir de una idea de Jordi Casanovas
Dirección: Cristina Clemente y Carles Mallol
Producción: FlyHard Produccions
Escenografía: Albert Pascual y Marta Soto
Fotografía: Roser Blanch Gallego
Idea original: Jordi Casanovas
Iluminación: Fernando Portillo
Sonido: Lluís Rovirola
Vestuario: Marta Soto
Vídeo: Pablo Lammers

Horarios: de jueves a sábado a las 22:30 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: 20 €
Idioma: català
Duración: 80 minutos
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Escrito por Taradete