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Crítica teatral: La rosa tatuada, en el TNC.

LA_ROSA_TATUADA_cartellUno siempre echa de menos, en algún momento de la temporada, la representación de una obra de Tennessee Williams, o lo que es lo mismo, una reflexión sobre el alma humana amargada, para variar, por la propia materialización de la existencia. El azar teatral, sin embargo, nos había dejado, desde que a finales del 2010 finalizaron las representaciones de Gata sobre teulada de zinc calenta en el Lliure, sin poder disfrutar sobre los escenarios barceloneses de la exquisitez irreverente del autor americano. Por lo que era inconcebible pensar ni un solo momento en dejar escapar una oportunidad como la que nos ofrece el TNC con la adaptación de La rosa tatuada, una de las obras más conocidas del autor, dirigida por Carlota Subirós Bosch e interpretada en los papeles principales por Clara Segura y Bruno Oro.

Y la ocasión es sin duda recomendable debido a la consistencia del texto, a la simbología que atesora y a que, como decía antes, es un Tennessee Williams de primera fila. La historia, seguro, ya la conocen. La familia Delle Rose, de origen siciliano, vive una placida existencia en el sur de los Estados Unidos. Él, Rosario, trabaja como transportista de plátanos y de otras mercancías no tan legales para una compañía frutícola; ella, Serafina, trabaja en casa como modista. Ambos han creado un hogar donde predomina el amor y la plenitud de la pasión sexual, de la cual ha nacido su hija Rosa. Todo ello acaba inesperadamente con la muerte de Rosario durante uno de sus transportes. La morada de los Delle Rose queda sumida en el duelo y la desesperación más profunda al no aceptar Serafina el trágico final de su marido, un dolor que, además, le hace perder el hijo del que está embarazada.

El paso del tiempo no consigue, sin embargo, que la cordura regrese al hogar de los Delle Rose. Serafina vive recluida en su casa, dominada por las cenizas de su difunto marido y por la imagen de la Madre de Dios, sin dirigirle la palabra a los vecinos e imponiendo una reclusión casi absoluta a su hija. Una situación que se complicará aún más al descubrir Serafina la posible infidelidad en el pasado de su marido y cuando tanto ella como su hija entren en contacto de nuevo con el mundo sexual de los hombres, hecho propiciado por la llegada accidental de Alvaro Mangiacavallo, un transportista de fruta que posee un gran parecido físico con Rosario y por el conocimiento por parte de Rosa de un chico en el baile del instituto.

La rosa tatuada nos permite echar una mirada no tan solo a la sociedad norte-americana de los años 50, y más concretamente a la población europea emigrada al nuevo continente, sino que nos posibilita al mismo tiempo atisbar parte de la personalidad del autor del texto. Por lo que respecta a lo primero la obra nos introduce en el hogar de una familia de origen siciliano de la costa sur de los Estados Unidos, y nos muestra la interrelación de los miembros de esta con la sociedad americana conservadora del momento. Aquí hallamos un primer choque cultural entre tradiciones y formas de pensar europeo-católico-mediterráneas y las propias de la cultura anglo-norteamericana.

_DSC1881Todo ello acentuado por el comportamiento «insano» de Serafina tras la muerte de su marido, que provocará rumores en la comunidad. Sin embargo, la llegada de Alvaro hará nacer de nuevo en ella el deseo. Una pasión basada en parecidos y en necesidades que les servirá a ambos para lograr una nueva oportunidad y reconducir sus vidas. Una pasión, además, simbolizada en la obra a partir de la rosa, ya sea esta la tatuada en el pecho de Rosario, la sobrenatural rosa que aparece y desaparece en el de Serafina, o la omnipresencia del nombre, del símbolo y del color de la rosa a lo largo de toda la representación.

Por lo que respecta a la personalidad del dramaturgo podemos detectar en la obra la familiaridad de Williams con la enfermedad mental que sufrió su propia hermana, con la cual mantenía una relación muy cercana y su turbulenta vida sexual y sentimental en los Estados Unidos profundamente conservadores de los años 50.

En el apartado de las interpretaciones la obra ofrece una oportunidad inmejorable a la actriz principal de la historia, que no es otra que Clara Segura, que hace suyo un personaje, el de Serafina Delle Rose, de forma magistral. En el apartado masculino, sin embargo, Bruno Oro no acaba de darle a su papel el registro necesario, (un registro tennessewilliano, diría yo), por lo que la química entre los dos personajes principales no acaba de estallar como debería hacerlo. Ambos están rodeados por el buen hacer de una troupe de actores y personajes entre los que hallamos, entre otros, a Alícia González Laá, Oriol Genís, Antònia Jaume, Marta Ossó o Teresa Urroz. La dirección de Carlota Subirós alimenta, por otra parte, la naturalidad de las interpretaciones para dar la mayor viveza al dramatismo de la historia y la inmaterialidad del contexto escenográfico.

Si nos fijamos, pues, en la composición de la obra observamos el atrevimiento que comporta la elección de la escenografía, en la cual la vivienda de los Delle Rose se materializa como un cubículo que gira sobre sí mismo y sobre el que se proyectan imágenes y coloridos a lo largo de la obra. Si bien esta apuesta sorprende por su audacia artística, el aislamiento de la vivienda sobre un escenario vacío enorme hace difícil captar el contexto espacial y social de la obra, dejándola en un limbo difícil de concretar para el espectador. A esto se suma la opción por una iluminación de poca intensidad y el uso de tonalidades musicales de ritmo étnico, con el objetivo de darle un toque más intimista a la representación y apelar a aquello más emocional que uno lleva dentro.

Representar un Tennessee Williams es algo siempre dificultoso y el TNC sale en parte airoso de su intento gracias, sobre todo, a la espléndida e íntima interpretación de Clara Segura. Aún así, y como les decía, La rosa tatuada es una oportunidad lustrada para degustar la artesanía de los sentimientos propia de un autor que analizaba en cada una de sus obras la complicada trabazón de sentimientos que todos llevamos dentro, ya sea en los Estados Unidos de los años 50 o en la Cataluña de principios del siglo XXI.

«La rosa tatuada» se representa en el TNC del 12 de diciembre de 2013 al 2 de febrero de 2014.

Autor: Tennessee Williams
Traducción y dirección: Carlota Subirós
Reparto: Clara Segura, Bruno Oro, Pepo Blasco, Rosa Cadafalch, Màrcia Cisteró, Montse Esteve, Oriol Genís, Alícia González Laa, Antònia Jaume, David Marcé, Marta Ossó y Teresa Urroz
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Marta Rafa
Iluminación: Mingo Albir
Sonido: Damien Bazin
Caracterización: Àngels Salinas
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 18:00 horas (domingo 5 de enero no hay función).
Precio: de 14 a 28 €
Duración:
  Primera parte 1 hora y 45 minutos
Entreacto de 15 minutos
Segunda parte 45 minutos.
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

“Jo després de tu” al Teatre Tantarantana: Sense Plural Majestàtic

Una mudança uneix molt.
El que l’ha d’afrontar no sol estar-hi preparat.
I les coses que cal llençar i les finalment encaixades no són fàcilment distingibles.
Afegim al conflicte que el factor desencadenant es tracta d’una ruptura sentimental i hi serem pràcticament tots.

La Companyia Teatre (T)robat fa visible aquests dies al Teatre Tantarantana la invisibilitat d’un desengany quan no queda més remei que assumir-lo. És a dir, just en aquell moment en què la part més feble ha de buscar un nou espai domèstic per domesticar l’espai caòtic del seu cor.

La situació argumental l’hem vista milers de vegades. Però aquí del que es tracta és d’extreure’n el lirisme. I perseguir-lo en l’expressió corporal de l’Àlex, màscara etèria i assenyada d’un sensible Pau Sastre. I arrancar-lo de la verbalitat contundent de l’Anna, carcassa enlluernadora d’una carismàtica Clara Garcés. Amb la coreografia escènica del primer i la presència imparable de la segona, la directora Carolina Llacher aconsegueix un espectacle poètic genuí perquè defuig qualsevol artifici de transcendentalisme i ens emmiralla amb la màgia de la quotidianitat.

Jo després de tu” és una petita joia que no gosaríem posar-nos a la vista d’ulls aliens: La realitat que la suporta és colpidora. En canvi, la guardem amb tota cura entre els mals endreços, convençuts que allí ningú podrà robar-nos-la.

La grandesa d’aquesta peça rau en la delicadesa amb què la història s’explica amb un llenguatge a mig camí de la frescor costumista (l’escena del regal és tendra i divertida), el silenci de la gestualitat, articulada amb una successió d’accions físiques versemblants i sensibles (el procés de defalliment d’ell des que escalfa maldestrament el sopar fins que finalment se’l pren) i la inspiració en l’escenificació de la seva lectura metafòrica (quan ell descobreix en la fatídica caixa final la roba d’ella, se l’atansa a la boca i la “vomita” de malenconia). La utilització de tots aquests elements és eficaç en tot moment gràcies al fet que forma i contingut són les dues cares d’una mateixa moneda, la crònica de la creació, creixement, estancament i desintegració de la parella que viu al pis de sobre. O és el de sota? No, m’he confós: Estic parlant de casa meva, que ja no n’és…

 per Juan Marea

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La Clara deixa el Pau però no l’abandona.

“Jo després de tu” es representa els dies 30 de gener i 1 de gener.
http://www.tantarantana.com/index.php/ca/programacio/adults/item/301-jo-despres-de-tu

«Flors carnívores» en el Tantarantana: Banquete rico en proteínas

Las mujeres comen ensalada. Especialmente, la verde. Y los hombres, carne.
Pero he aquí tres jóvenes que se invitan a cenar. Y el ágape incluye ambos platos.
Tampoco sabemos aún si son machos o hembras. Tan solo que suelen jugar. Como nosotros pasábamos por allí, deberíamos entrar. A verles y a comer algo.

«Flors carnívores» es una propuesta escénica que desconcierta.
Primero, por la juventud de sus intérpretes y la seguridad que muestran en escena. El trío de actrices se tambalea de la ternura a la fragilidad pero cuando la languidez parece dominar sus actos, irrumpe súbitamente el furor. Y las tres entonces exhiben una energía directamente propulsada por la ilusión y la convicción.

En segundo lugar, estas «flores» nada estáticas suponen un desafío a la intuición del espectador. Porque el texto de Anna Maria Ricart pregunta en un sentido hipotético permanente qué sucedería si sus criaturas avanzaran en el curso de los acontecimientos. De este modo, regala al público la posibilidad de ser él mismo claudicando a dejarse amarrar por convencionalismos argumentales. Ello es sumamente estimulante. Pero también peligroso. Porque el conceptualismo de la obra de Ricart no baja la guardia en ningún momento y aunque se nos revela pronto que las protagonistas están escenificando, porque nos encontramos ante el «experimento» que cada fin de semana practican con entusiasmo varias adolescentes, nos resulta difícil vislumbrar qué realidad queda detrás de tanta poesía feroz y simbolismo arrebatador.

Marc Chornet Artells dirige este arriesgado proyecto de la Companyia Teatre (T)robat apostando fuerte por el juego interpretativo a tres bandas. Y extrae de sus actrices valiosa savia: la picardía de Alba José, la ingenuidad de Clara de Ramon, la rabia de Clàudia Benito. Tres elementos necesarios para ser seducidos sin escapatoria. La situaciones que el grupo recrea fluyen cuando adoptan un cariz cómico (la escena de presentación con las zanahorias que miccionan es dulce, simpática y sugerente) y pierden gas cuando pretenden erigirse en momentos solemnes. Sin embargo, aplaudimos la osadía por buscar un trozo de tierra que nadie haya pisado antes en el que plantar semillas (escribe Ricart, dicen ellas y admiramos nosotros) sobre todo porque poco después proclaman su voluntad de comerse la tierra. La repulsa por el crecimiento yermo y la condición carnívora de búsqueda de la propia identidad en este jardín de plantas de plástico en el que se empeñan en plantarnos desde que nacemos.

«No soy ni hombre ni mujer» cantaba Mecano hace más de treinta años. Hoy lo recordamos en el Tantarantana y su ciclo «Fer visible l’invisible«: «¡Solo soy una persona!»

 Por Juan Marea

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«Flors carnívores» se representa los días 2 y 3 de enero.
http://www.tantarantana.com/index.php/es/programacion/adultos/item/300-flors-carnivores#.UrrJAPTuJ8E

 

“Ojos Verdes” de La Barni Teatre: Cegados por su brillo

El día que nació él, ¡qué planeta reinó!
Él fue Miguel de Molina y Su Planeta, el del aprendizaje vehemente que crece con la curiosidad constructiva y la constancia apasionada.
Estos días orbita en La Seca Espai Brossa un satélite reluciente. Se trata del espectáculo “Ojos verdes – Miguel de Molina in Memoriam” de La Barni Teatre. Y con su gracia y delicadeza, vuelve a poner el cante del ínclito artista en el insondable sistema solar de la cartelera teatral barcelonesa.

Los habitantes de “Ojos verdes” se distinguen por una sensibilidad escénica que multiplica el deseo de quienes a ellos se acercan de soñar con el cante jubiloso, el “biopic” entretenido y la denuncia de la censura política al arte. En este caso, referido a alguien que ni quiso ni pudo limitarse a seguir los cánones. Y, por ello, ahora nos sigue apeteciendo conocerle.

Ellos son Gracia Fernández arrastrándonos con dulzura hasta un hermosísimo quicio de puerta abierta en acogedor prostíbulo; Nacho Melús, viajero tenaz desde la ternura de quien invita a una copita andaluza hasta la hilarante contradicción del militar homosexual; Anaïs López, ninfa pizpireta de seductor poderío; y Marc Vilavella, rutilante protagonista y aplicado director cuyo carisma escénico se casa felizmente con una voz sentida función tras función. Todos bajo la entregada batuta musical de Marc Sambola y al son de un festivo Gerard Alonso.

Los cuatro juntos esparcen magia musical al interpretarnos con admirable disciplina grupal momentos tenebrosos de guerra civil peninsular (el tiroteo de los fusiles, el pesar de la huida, la derrota de “Carmela”), juegan traviesos con títeres a representar el acoso del régimen al desconcertado Miguel y contagian de entusiasmo a una platea catalana encantada de formar tablao con ellos. Y a pesar de adolecer su propuesta de una carga panegírica desmesurada (el empeño de la dramaturgia de glorificar al antihéroe resulta redundante y algo rancio) y de quedar algo desaprovechados los intérpretes ante el excesivo protagonismo de Vilavella, estos “ojos verdes” nos hechizan por la honestidad con que miran, el encanto de su parpadeo y la brillante luz que destilan del gag resultón al jolgorio folclórico pasando por un emotivo intimismo vocal.

 por Juan Marea

ImagenMiradas hacia atrás sin ira

“Ojos verdes” se representa hasta el 12 de enero.
http://www.laseca.cat/ca/obra/24/ojos-verdes–la-barni-teatre/

Crítica teatral: 1984, en el Almeria Teatre.

1984En los tiempos que corren, en los que la realidad se ennegrece debido a la deriva caótica por la que transita el Estado provocada por las continuas presiones del mercado, siempre es bueno disponer de elementos de reflexión social y política que permitan, a aquellos interesados, recapacitar sobre hacia dónde nos dirigimos. De ahí que la programación en el Almeria Teatre de la adaptación escénica de 1984 de George Orwell, una de las grandes novelas de ciencia ficción distópica y posiblemente la más conocida por el amplio público, sea una ocasión de disfrute y un acierto en sí mismo.

La compañía Gataro ha producido un espectáculo, basado en la adaptación de la novela realizada por Michael Gene Sullivan, de pequeño formato pero de brillante resultado en el que está presente toda la dureza y la inhumanidad que el texto original mostraba. La puesta en escena de Gataro opta por ir al grano de forma inmediata y nos relata la trama de la novela desde la óptica final de la misma, esto es, desde el interrogatorio al que es sometido Winston Smith (Andreu Rifé), el protagonista principal de la historia, al ser descubierto conspirando contra el régimen totalitario establecido por el Gran Hermano. A partir, pues, del interrogatorio iremos conociendo cuál es la realidad opresiva contra la que Smith y Julia (Savina Figueras), su compañera de lucha, han intentado rebelarse y cuáles son los acontecimientos que han llevado a ambos a tan desesperada situación.

Por el camino hacen aparición los componentes principales de la trama de la novela de Orwell, como el control omnímodo del Gran Hermano sobre la vida de los ciudadanos; la guerra continua como elemento coercitivo sobre la población atemorizada; la extinta lucha de clases establecida por el sistema; el control de la información o la función del lenguaje como elemento de sometimiento mental de los ciudadanos.

La composición de la obra es sencilla pero funcional y expeditiva. Lo primero que vemos al sentarnos en la butaca es un muro de hierro que nos oculta el escenario, como avisándonos de la dureza metálica de lo que veremos cuando el telón se alce. Una vez elevado este presenciamos el interrogatorio que sufre el protagonista que, encadenado y situado en una especie de depósito, será obligado a relatarnos con precisión todos sus crímenes. Su imagen, sucia aunque de tonalidades claras, contrasta con los grises y oscuros uniformes de sus interrogadores, una antítesis que se mantendrá a lo largo de la representación y que contrapone las ansias de libertad del arrestado y el brutal funcionamiento del Estado.

1984_claudiaserrahima2De esta forma nos es relatada la trama de la novela a partir de la propia declaración de Smith y de la re-interpretación de sus actos que llevan a cabo los propios interrogadores, una elección narrativa que aunque le da más fuerza visual a la narración despista inicialmente al espectador, al que le puede costar varios minutos situarse en la obra.

La adaptación de Gataro cuenta con caras conocidas en el reparto de la obra. El papel principal, el de Winston Smith, está interpretado por Andreu Rifé que aunque voluntarioso no acaba de transmitir todo el dramatismo que la situación requiere. Los interrogadores están encarnados por Lluís Canet, Tono Saló, Frank Capdet y Savina Figueras, que se encargan con destreza de poner un rostro cruel y desgarrador al sistema y de dar vida al resto de personajes de la novela. El broche, sin embargo, lo pone Carles Canut, cuya interpretación de O’Brien es fría e inhumana, como le corresponde a uno de los engranajes principales del Estado tiránico al que pertenece.

El resultado es una obra despiadada, como la novela, en la que el espectador llega a sufrir tanto por lo que pasa encima del escenario como por el camino que toman sus propias reflexiones. Aquí he de decir que volver a escuchar algunos de los terroríficos axiomas afianzados por la novela de Orwell en el momento socio-político que vivimos, asfixiados por una crisis económica y por la mentira y la corrupción que prolifera en la política, llega incluso a helar la sangre.

Una obra dura, sí, pero necesaria y de una calidad que impresiona tanto en su adaptación, en su traducción como en su composición, de aquellas que tan solo los teatros no tan grandes saben hacer, y en las cuales las ideas y la voluntad se imponen a los recursos a los que se tiene acceso. Una ocasión, además, para meditar sobre hacia dónde vamos y sobre si el Mundo Occidental, ese que a veces parece el velero insignia del bienestar a conseguir por el resto del planeta, ha evolucionado a mejor o tan solo ha perfeccionado las herramientas y las políticas que sus Estados ponen en marcha para controlar y dominar no tan solo el hacer de los ciudadanos sino también sus abruptas y a veces desganadas mentes.

«1984» se representa en el Almeria Teatre del 18 de diciembre de 2013 al 12 de enero de 2014.

Autor: George Orwell
Dirección: Victor Alvaro
Adaptación teatral: Michael Gene Sullivan
Versión catalana de la adaptación: Lluís-Anton Baulenas
Reparto: Andreu Rifé, Lluís Canet, Savina Figueras, Tono Saló, Frank Capdet y Carles Canut
Escenografía: Victor AlGo
Iluminación: Quico Gutiérrez (AAI)
Vestuario y caracterización: Núria Llunell
Sonido: Jordi Bonet
Producción: Gataro

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 17:00 horas
Precio: 19 €
Idioma: catalán

“Consell Familiar” en la Sala Beckett: Mayoría más que absoluta

Estamos salvados.
Por fin un remedio infalible a los conflictos familiares.
Basta con saber organizarse, establecer una normativa a medida y ejecutarla.

Despleguemos ahora tan eficaz programa.

En primer lugar, Cristina Clemente redacta un texto de desarrollo impecable por cuanto, siguiendo la pauta de una estructura clásica, articula con oficio y arte una presentación del conflicto argumental (cómo una familia burguesa encuentra el equilibrio doméstico a costa de institucionalizarse como equipo extremadamente funcional), forma un nudo tan fuerte como desasosegante (el cuestionamiento del orden establecido por parte del miembro rebelde del grupo) y resuelve (algo precipitadamente, eso sí) un desenlace no por previsible poco coherente, y en resumidas cuentas certero (el elemento externo será el que ajusticie definitivamente tan hermético clan).

Luego llega el inquieto Jordi Casanovas, que firma una dirección sabia, ágil y eficaz. En sus manos, este “Consell Familiar” vibra en todo momento dentro de la armonía escénica, convirtiendo el chispeante verbo de Clemente en espectáculo cómico de primer orden: La sutileza de la puesta en escena, el ritmo con que va creciendo la intriga y la música que enfatiza su naturaleza de comedia ribeteada de un cariz esperpéntico suman un divertimento que aparta de su lado la banalidad y potencia la inteligencia crítica.

La ejecución es directamente atribuible a un reparto de actores en gracia (contenidos, compenetrados) y graciosos (en la palabra y en la expresión gestual). Un Pere Ventura irresistible en su autoritarismo demócrata; una Lluïsa Castell pasiva agresivísima pero también zumbona y seductora; una Georgina Latre encantadora como ingenua rebelde; un divertido Pep Ambròs, nini cuyo desquicio e ímpetu juvenil se adueñan de algunos de las réplicas más resultonas de la función; y un oportuno Marc Rius como Mesías Redentor que viajando en patera de Lufthansa no solo consigue los papeles sino que llega a dejar sin los suyos a la familia de acogida.

Afrontando el final de esta crónica, ya podemos desvelar cuál es la receta anunciada: la transformación en clase política del grupo social de convivencia. Solo así se consigue la felicidad en el hogar. Y no vale votar en blanco…

Por Juan Marea

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Que gane el peor.

 

“Consell Familiar” se representa hasta el 4 de enero.
http://www.salabeckett.cat/?set_language=ca

Crítica teatral: 2 caraduras en crisis, en el Teatre Borràs.

InvisCAST_2CaraDuras1A veces un obra teatral nace de la simbiosis de los intereses de los artistas que la llevan a cabo. Este es el caso de 2 caraduras en crisis, la comedia socarrona que Bertín Osborne y Arévalo representan en el Teatre Borràs, un espectáculo cómico basado en la experiencia compartida y en la profunda amistad existente entre el showman-cantante y el cómico que comparten de una forma cordial y cercana con el público barcelonés.

El espectáculo está diseñado a la medida de ambos artistas, por lo que, como es evidente, su formato (y su tamaño!) varía para dar cabida tanto a Osborne como a Arévalo, mostrándonos una obra creada, como guante a la mano, entre los dos y en el que llevan a cabo un repaso de su trayectoria artística y de sus puntos de vista sobre la actualidad. De esta manera el espectáculo se divide en tres grandes partes. En la primera ambos artistas comparten con el público su opinión sobre la realidad desvergonzada y caradura que nos rodea. Sin pelos en la lengua Arévalo y Bertín reflexionan sobre la crisis económica; sobre los políticos y la corrupción; de los escándalos que empañan la imagen de la monarquía, de sus experiencias en la televisión… Tras ello Arévalo se queda solo sobre el escenario para ofrecernos en forma de monólogo una degustación del humor made in Arévalo, aquel que le hizo popular, aunque eso sí, enlucido para el nuevo espectáculo. Por último es Bertín el que repasa su trayectoria musical y televisiva, en esta ocasión al estilo Osborne, esto es, mostrando su característica desenvoltura y su personal desparpajo con el que consigue conectar fácilmente con la concurrencia.

Un público, este, que conocen desde hace ya bastante años la trayectoria de ambos artistas, ya fuera viéndolos en programas televisivos, en películas de los 80 y de los 90 u oyendo los discos de Bertín, compuestos por hits musicales que alteraban las hormonas de las féminas de aquel entonces.

33450728_11El espectáculo cómico compuesto por Bertín y Arévalo no posee otra pretensión que conectar y hacer reír al público, eso sí, con un humor algo ya caduco a las alturas de siglo en el que estamos y en una época en la que se impone, demasiado a veces, lo políticamente correcto. Aún así, Bertín y Arévalo consiguen su propósito: hacer pasar un buen rato al público que reconoce sus figuras y se engancha rápidamente al humor que nace de ellos. Un espectáculo, en definitiva, en el que la cuarta pared desaparece y Bertín y Arévalo se ríen de la vida y, esto es lo más importante, de ellos mismos cuando hace falta, con un relato que habla de tú a tú al público. Los dos artistas están acompañados además en su aventura escénica por Franco Castellani al piano, que le da un toque de color musical al asunto.

2 caraduras en crisis se convierte, así, en una oportunidad para acompañar durante 1 hora y 45 minutos a dos artistas que comparten una muy grata amistad, de ahí que se consideren en varias ocasiones «hermanos mellizos», siguiendo la broma de los contrarios desarrollada en el film Los gemelos golpean dos veces (Ivan Reitman, 1988), y de gozar de un tipo de espectáculo, de marcado cuño madrileño, que le habla al público con franqueza y humor, algo que siempre ha caracterizado a ambos artistas.

«2 caraduras en crisis» se representa en el Teatre Borràs del 20 de noviembre de 2013 al 19 de enero de 2014.

«2 caraduras en crisis» regresa del 29 de enero al 8 de marzo de 2015 al Teatre Borràs con un espectáculo renovado.

Consultar horarios y precios en: Web Grup Balaña

Dirección: Arévalo y Bertín
Guión: Bertín y Arévalo
Dirección musical: Franco Castellani
Regiduría y Escenografía: Arévalo Jr.
Sonido: Álvaro Villacieros
Luminotecnia: casa de los técnicos

Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 45 minutos
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Marry me a little, en el Teatre Lliure.

cartell_marry_meCualquier ocasión para asistir a un Sondheim es una buena oportunidad para gozar del mejor teatro musical. Una prueba de ello lo es el estreno el pasado 27 de noviembre en el Teatre lliure de Marry me a little, un espectáculo musical de pequeño formato construido con los retazos musicales menos habituales de Sondheim e interpretado por Mone Teruel y Toni Viñals con el acompañamiento al piano de Xavier Torras.

Lo que nos presenta el Lliure es una pequeña obra en lo que respecta al formato formada con diversos de los temas menos conocidos de Sondheim pero con una elegancia en la puesta en escena y una delicadeza en el desarrollo que convierten el espectáculo en una pequeña maravilla, toda ella envuelta por la música del compositor estadounidense.

Marry me a little nos plantea, además, una reflexión sobre el amor y la ausencia del mismo en la sociedad en la que vivimos hoy en día. Por ello los protagonistas, Mone Teruel y Toni Viñals encarnan a dos jóvenes adultos a los que parece que las relaciones de pareja no les van muy bien. Ambos están solos un sábado por la noche, sin mucho que hacer, y con mucho que desear hacer. Ambos son vecinos del mismo edificio aunque no se conozcan personalmente. El espectáculo nos relata sus necesidades, emotivas sobre todo, los sueños y las ilusiones que hacen que sus vidas sean más llevaderas, aunque a veces la realidad es más consistente que los anhelos que uno permite anidar en su corazón.

La obra, por su parte, no contiene texto recitado, sino que se compone de una estructura musical pura, es decir, que los temas musicales se suceden uno tras otro sin ningún enlace textual. Las canciones pertenecen a musicales como A Funny Thing happened on the Way to the Forum, Anyone Can Whistle, Company, Follies, A Little Night Music o Saturday Nigth, que se reordenan para dar forma a un nuevo musical creado con la supervisión del propio autor. De esta forma asistimos a un Sondheim puro y duro en el que hallamos la maestra mano musical del compositor y su estilo risueño y elegante que recorre cada una de las canciones.

c_may-zircus_0Marry me a little representa, además, un elaborado esfuerzo de traducción y de arreglos de los diferentes temas para unificar el trazo melódico. De ello se encargan Roser Batalla y Xavier Torras. La interpretación corre a cargo de dos voces que están a la altura de la circunstancias. Mone proporciona al musical la calidez vocal y el atractivo interpretativo que requiere. Toni Viñals, por su parte, le añade la potencia de su voz y la capacidad que el joven actor y cantante demuestra a lo largo de todo el espectáculo. Ambos entrelazan sus actuaciones y sus voces para conseguir un cum laude en la representación del musical. A todo ello hemos de sumar el malabarismo sobre el piano de Xavier Torras, que consigue extraer del instrumento una personalidad que lo convierte en el tercer protagonista del musical. El espacio escénico es, por otro lado, minimalista, con la intención de prestar todo el protagonismo a los actores y a la música. Un conjunto, en definitiva, que es un auténtico placer de una hora y diez minutos para la vista y los oídos.

El Lliure nos presenta una pequeña joya en bruto, de aquellas que el teatro sabe refinar tan bien, y nos da la posibilidad, hasta el próximo día 22 de diciembre, de disfrutar con algunos de los temas menos habituales de Sondheim en un nuevo musical de carácter íntimo en el que la cercanía y la conexión entre los actores y el público es total, y en el que se demuestra de nuevo, que el talento musical de Sondheim traspasa cualquier frontera y cualquier formato, y que el patrimonio sondheimdiano está hecho para gozarse ya sea en la fastuosidad de los grandes representaciones teatrales, como la esplendida Boscos endins (Teatre Victòria, 2008), o en menús de degustación más reducidos, como el que nos ha preparado el Lliure de Montjuïc.

«Marry me a little» se representa en el Teatre Lliure del 27 de noviembre al 22 de diciembre de 2013.

Música: Stephen Sondheim
Dramaturgia: Craig Lucas y Norman Rene
Dirección: Toni Martín
Dirección musical: Xavier Torras
Reparto: Mone Teruel y Toni Viñals
Traducción del inglés: Roser Batalla
Arreglos y piano: Xavier Torras
Escenografía: Xavi Sastre
Iluminación: Joan Cisa
Sonido: Igor Pinto
Coproducción: Teatre Lliure, Espai l’Amistat y Hold on Company según una Producción para el Off-Broadway de Diane de Mailly con William B. Young

Horarios: de miércoles a viernes a las 21 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 22 €; 18 € (miércoles y sábado por la tarde, días del espectador); 18,70 € con descuento
Idioma:
catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: El crèdit, en La Villarroel.

credit_080Seguramente lo más natural en una época de crisis económica como la que vivimos es encuadrar una obra de teatro en los ejes de coordenadas cotidianos que el momento requiere. Algo que Jordi Galceran ha hecho con El crèdit, su nuevo exitazo teatral en forma de comedia «bancaria» dirigida por Sergi Belbel e interpretada por Jordi Bosch y Jordi Boixaderas.

La obra desarrolla una trama bien simple que se complica a medida que avanza la representación. Todo arranca en un despacho de una oficina bancaria en la que Jordi Bosch, el director de la misma, deniega un crédito a Jordi Boixaderas ya que su solicitud no posee los avales necesarios. El solicitante, en una situación desesperada, la cual nunca llegaremos a conocer, decide jugar su última carta: si no se le aprueba el préstamo se verá obligado a tomar «medidas de fuerza» con el objetivo de desbaratar la vida del director de la oficina. La amenaza determina que los acontecimientos se encaminen en una nueva y mordaz dirección, muy diferente, claro está, a la que habría debido ser en otras circunstancias.

Galceran y Belbel nos presentan un nuevo éxito arrollador a juzgar por la masiva asistencia de espectadores a las representaciones de la obra, hecho que ha urgido a la sala a habilitar sillas supletorias. La razón: Galceran es un autor ya con experiencia en lo que respecta a los grandes éxitos. Suyo es el texto de El mètode Gronholm (2003), uno de los grandes éxitos teatrales catalanes de los últimos años que analizaba los a veces extravagantes sistemas de selección de personal desde una perspectiva humorística. A ello se suma, como decía antes, la actualidad y la resonancia del tema que trata la obra. ¿Quién no ha solicitado nunca un crédito al banco? ¿Quién no ha sufrido ningún disgusto con su entidad bancaria?

016_t_elcredit_046-1El crèdit va más allá de una simple puesta en escena humorística sobre una denegación bancaria, ya que se toma la revancha, es decir, pone al infame colectivo de banqueros y financieros contra las cuerdas, ya que en esta ocasión son sus vidas las que, metafóricamente hablando, correrán peligro, las que se derrumban frente al ciudadano desahuciado. Solo por eso, por ese grado de «justicia social» y por sus ansias de revanchismo vestidas de comedia, se puede comprender, en parte, la gran aceptación de la que disfruta la obra.

Pero es que a lo comentado hasta ahora se suman varias cosas más. La primera un autor, Galceran, con un gran olfato para extraer de la realidad más cercana sus ideas teatrales y poseedor de una gran capacidad para desarrollarlas con buen pulso humorístico, lo que genera un gran interés en el público, al que además no defrauda. A lo que se suma la dirección acorde y afinada de Sergi Belbel, el cual conoce bien el mundo creativo del dramaturgo.

La segunda, la arquitectura actoral compuesta por Bosch y Boixaderas, dos referentes del teatro catalán actual que además se conocen muy bien ya que han colaborado sobre los escenarios en varias ocasiones destacando entre las últimas El misantrop (2011), Els jugadors (2011) o La Bête (2012). Ambos actores crean un divertimento teatral casi de la nada, demostrando de nuevo su conexión escénica marcada por el touch humorístico de Bosch, que borda cada uno de los personajes a los que da vida, y el buen hacer de Boixaderas, que en esta ocasión encarna a un personaje algo más grave aunque en clave de comedia.

Por lo que respecta al escenario, este toma forma como un espacio central rodeado en todos sus lados por gradas de butacas. Además parte de él gira poco a poco sobre sí mimo, con la intención de que todos y cada uno de los espectadores pueda encarar de frente a los actores en algún momento de la representación. Algo que ayuda a conectar al público con el desarrollo de la obra.

Si bien, y esto es ya una opinión personal, El crèdit, aunque baraja todos los elementos indicados, basa su atractivo en una situación con un alto grado de irrealidad aunque potencialmente cómica e irónica, hecho este que impide que el público se implique en ella todo lo que debiera. Pero, ahora que lo pienso, eso es lo que caracteriza en su esencia a las comedias ¿no? Siendo, pues, así, solo puedo felicitar a Galceran, Belbel, Bosch y Boixaderas y al acierto de la sala Villarroel que han logrado cocinar un nuevo éxito, el que seguramente será el éxito de la temporada.

«El crèdit» se representa en La Villarroel desde el 14 de setiembre de 2013.

Autor: Jordi Galceran
Dirigida: Sergi Belbel
Reparto: Jordi Boixaderas y Jordi Bosch
Escenografía: Max Glaenzel
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Producción: Bitò Produccions y La Villarroel

Horarios: martes, miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:00 horas, sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingo a las 18:00 horas
Precio: De 26 a 32,5 €
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

“Ego” de Marc Angelet: Sin vela en este entierro.

Ya no necesitamos imaginar. Nos lo recuerda continuamente el Avance Tecnológico con la creación de mundos artificiales paralelos.

¿Para qué dar forma a los sentimientos? El Consumismo los lava, plancha, dobla y precinta para que podamos llevárnoslos bien envueltos después de haber aceptado pagarlos en cómodos plazos.

El teatro, que afortunadamente no pierde comba, recupera su misión de denuncia y para no ser desterrado de pleno por sus adormilados destinatarios nos está acostumbrando a tomar conciencia de todo ello sin hacer mucho ruido.

Después de los interesantes complots mediáticos de “George Kaplan” en la Sala Beckett, y de los felices escarceos sentimentales de “Smiley” a golpe de “uasap”, ahora llega a la Sala FlyhardEgo”, una “comedia tecnológica” que no contenta con mezclar con soltura humor y suspense a ratos escalofriante, logra trascender su condición de digno entretenimiento. Y lo hace gracias a la habilidad del autor Marc Angelet para tratar un tema tan preocupante como apasionante hoy día: La progresiva vampirización del ser humano por los medios de comunicación virtuales inalámbricos (seguro que ya sabéis a qué me refiero) a la hora de dirigir el rumbo de su vida.

TEATRE_BARCELONA-EgoOriol Casals y Xavi Francès a punto de disolverse.

Con “Ego”, no solo entramos en un ameno encuentro entre un encantador “freak” (celebrado Xavi Francès), la sabionda novia de su socio y el desequilibrado policía encargado de investigar la desaparición del tercero en discordia. Además (y aquí radica el gran logro de esta propuesta), “Ego” tiene como gran leitmotiv una letal aplicación informática impulsora de la trama, conquistadora del ritmo, dueña absoluta del espectáculo y casi abductora final de los atentos espectadores bajo una cómplice atmósfera inquietante que roza con ingenio la incomodidad.

Angelet estructura su juguetona pieza a base de ir superponiendo los diferentes tiempos narrativos y cuando pasado y presente se confunden la obra alcanza sus momentos más estimulantes por su notable ensamblaje. La propuesta, no obstante, se inclina hacia la comercialidad convencional (lícita y meritoria también), que resta singularidad al todo. A ello coadyuvan la oportunista pero eficaz inclusión de escenas de agradable eco “retro” (Francès cantando con el Dúo Dinámico; el flash-back como superhéroe felador del impávido desaparecido) y los guiños a unos personajes caricaturizados con gracia (el malo es “periquito”; el único personaje femenino es listo pero ligero de cascos). No tan acertada resulta la dirección de actores, algo apagados y con interpretaciones poco matizadas, y el desarrollo de la historia acusa ciertos desajustes en el ritmo. Pero nada de ello ensombrece la contundencia del mensaje: Para ser alguien tienes que dejar de ser. Pon un teléfono inteligente en tu vida y ya no tendrás que latir más.

 Por Juan Marea

ImageCuatro egoposeídos

«Ego» se representa hasta el 30 de diciembre
http://www.flyhard.org/?p=3636