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Crítica teatral: Pararapapà, en el Club Capitol.

Desde la noticia de que uno va a ser padre hasta el momento en que el ufano retoño cumple unos seis años, la vida de todo hombre cambia por completo. Como es la mujer la que sufre los cambios físicos y anímicos más aparentes, parece que a su «compañero de desventuras» el proceso no le afecte tanto aunque Pararapapà nos demuestra todo lo contrario. El sufrido futuro padre se enfrenta a toda una serie de problemas, reflexiones y prohibiciones que ni siquiera sabía que existían y que afectan, sin duda, a su calidad de vida. Una serie de obligaciones y ajetreos constantes para los que no está preparado y que aborda como puede.

Pararapapà trata todas estas situaciones pero con mucho humor. La obra no se deja nada en el tintero: desde la llegada de la “buena noticia», pasando por las visitas al ginecólogo, la miríada de cachivaches varios indispensables para el bebé, los sentimientos encontrados, la nueva relación que se establece con la pareja y con las otras mujeres, el feliz nacimiento, lo que sacan de quicio los niños… Reiréis a gusto con todos estos planteamientos. No en vano los directores de esta comedia son Mònica Pérez y Jordi Rios, pareja en la vida real, que trabaja en el campo del humor colaborando semanalmente en programas de TV3 como Polonia y Crackòvia y que están extendiendo cada vez más su actividad cómica tanto a través del espectro televisivo como por los escenarios barceloneses, fruto de lo cual ha sido el estreno de obras como Els 39 esglaons, Confessions de dones de 30 (un producto que comparte bastantes elementos creativos con Pararapapà) o La Familia Irreal.

La obra es participativa pues nos encontramos como espectadores sumergidos en los preparativos de una fiesta infantil organizada por el Ampa del colegio. Ahí están los tres actores que la organizan: Miquel Sitjar, Juli Fàbregas y Miki Esparbé. Los dos primeros ya han sido padres y el tercero está a punto de serlo. Ante la inocencia de este último los otros no dudaran en aclararle lo que se le viene encima. Charlaran entre ellos, con el público, y tendrán sus propios monólogos, todo muy bien hilvanado y desarrollado con gran naturalidad. Se desgranarán todas las facetas de la vida de los «papas» y descubriremos algunas manías suyas, además del bonus de una historia de intriga sobre la paternidad de uno de los personajes. Una combinación perfecta para no dejar de reír.

Una comedia con ritmo para todo aquel que ha sido padre, que lo será, o que no lo será pero que quiere saber lo que se pierde. Toda una bocanada de aire fresco y de humor proveniente de aquella parte de la pareja que desaparece casi por completo con la llegada de un nuevo miembro a la familia pero que se esfuerza como el que más, aunque pocas veces se le reconozca, para alcanzar el éxito en la aventura de la vida.

«Pararapapà» se representa en el Club Capitol del 14 de noviembre de 2011 al 3 de febrero de 2012.

Restreno: Pararapapá se vuelve a programar en el Teatre Goya del 4 al 25  de mayo de 2013.

Horarios: sábados a las 23:30 horas.
Precio: 20 €

Director: Mònica Perez y Jordi Rios
Actores: Miki Esparbé, Juli Fàbregas y Miquel Sitjar
Diseño luz y sonido: Antonio Santoyo
Música: Antonio Santoyo
Vestuario: Montse Alaquart
Voces en off: Pep Plaza
Producción: Bambes de Palamos

Horarios: de miércoles a sábado a las 22:30 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: miércoles 16 € y de jueves a domingo 23 €.
Duración de la obra: 90 minutos
Idioma: Catalán

Escrito pot Taradete y Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Poder Absoluto, en La Villarroel.

El teatro, como arte vivo, necesita nutrirse de actualidad, de lo que pasa a su alrededor, con el objetivo de que los dramas morales y existenciales que se desatan sobre el escenario tengan relación con las realidades y con los problemas que sufren a diario aquellos que pagan las entradas para asistir a alguna de sus representaciones. Un requisito este que si no se atiende puede acomodar al teatro en un podio de preciosismo cultural alejado de aquellos que lo crean y aquellos que lo consumen.

Algo que Peña Carulla tuvo muy en cuenta a la hora de escribir su primera obra teatral de la que él mismo es el director. Poder Absoluto es un thriller político que nos habla de eso, del poder, de la corrupción y del engaño que cualquier dosis de poder comporta y de lo que alguien que ansía el poder está dispuesto a hacer para conseguirlo.

Todo comienza en el salón de la residencia de Arnold Eastman (Emilio Gutiérrez Caba) al que ha sido invitado Gerhard Bauer (Eduard Farelo), una joven promesa del partido de derechas al que pertenecen ambos. Eastman es un prestigioso y experimentado político que se puede convertir en el próximo presidente del gobierno. Sin embargo un oscuro episodio de su pasado puede dar al traste con sus pretensiones políticas. Eastman necesita un favor que solo Bauer le puede prestar. Pero ¿todo vale en política? ¿El fin justifica los medios? ¿Está limpio el entramado político de un país como el nuestro?

Peña Carulla ha decidido tocar un tema candente (volcánico, diría yo!!) y actual en su estreno como autor teatral, basándose en un caso que sacudió la vida política austríaca a mediados de los años 80 centrado en el pasado colaboracionista nazi de Kurt Waldheim, uno de los candidatos, por entonces, a la presidencia del país. Y es que en un momento como el que vivimos, el teatro no puede rehuir verse invadido por la política, de la misma forma en que la política se ve invadida por el teatro. No hemos de olvidar que a días de las elecciones al Parlament de Catalunya el diario El Mundo ha «puesto en circulación» de forma «políticamente incorrecta» informaciones que acusan, entre otros, al que seguramente será el próximo Presidente del la Generalitat Catalana, de poseer cuentas corrientes secretas en el extranjero infladas con dinero proveniente del cobro de comisiones «políticas«, y que veremos si los cuerpos policiales y los tribunales españoles llegarán a aclarar algún día (permítanme que dude al respecto!!). Esta gresca en la que se mezcla la indecencia política y los libidinosos intereses económicos hacen que el estreno de Poder Absoluto no pueda ser más necesario ni imperioso.

La obra de Peña Carulla, sin embargo, resulta algo artificiosa en su puesta en escena, tanto por lo que nos quiere explicar como por como nos lo explica. Les cuento. En Poder Absoluto no existe una reflexión o crítica al estamento político, sino una acusación, o mejor dicho una confesión. El autor se permite invadir el ámbito privado de un político (ficticio, aunque de derechas y algo corrupto) para que él mismo nos explique los sucios tejemanejes del poder, que, casualmente, claro está, concuerdan con las acusaciones que desde muchos sectores sociales se les imputa a los políticos y que van desde la corrupción, el engaño, el enriquecimiento indebido, la traición democrática, la supeditación frente a los mercados financieros… Todo un discurso, en resumen, muy del agrado de aquellos que lo pueden ir a escuchar.

A esta exposición acusadora Peña Carulla le suma también el artificio en el juego de cazador-presa que se crea entre Gutiérrez Caba y Farelo. Eastman apremia poco sutilmente a Bauer para que este limpie sus miserias políticas y existenciales si quiere seguir vivo en política, algo que afecta anímica y espiritualmente, como era de esperar, al joven político. Aunque la situación dará un giro inesperado y de nuevo «artificioso» que guiará la representación hacia su fin, en el que Peña Carulla hace avanzar la acción sin habérnoslo mostrado todo, para conseguir al final un efecto sorpresa que nos pueda convencer de lo acertado de su propuesta.

Es por ello que Poder Absoluto se descafeína un poco y siguiendo la estela de los políticos a los que acusa, falsea un registro escénico que por otra parte suma activos interesantes. Los primeros, son, y no podía ser de otra forma, las actuaciones de Gutiérrez Caba y Farelo: el primero como un político curtido consciente de la realidad del poder y que necesita una «ayudita» para conseguir su principal objetivo, ser el nuevo presidente del país. Una interpretación que nos muestra la maestría de un gran actor que hace las delicias del público. Por su parte Farelo construye su personaje en base a la dualidad que les comentaba, más creíble en la primera parte de la obra que en la segunda. Aunque este bache se debe más a la artificiosidad del texto que a la profesionalidad del actor, que nos tiene acostumbrados a un nivel de actuación muy alto.

La acción de la obra se desarrolla íntegramente en el salón de la vivienda de Eastman, por lo que la escenografía realiza un trabajo de alta graduación, mostrándonos, además, el jardín exterior que cultiva su propietario, el cual tendrá un significado a nivel simbólico en el conjunto de la trama.

Como les decía Poder Absoluto es un thriller político que permite al púbico invadir ese espacio de la política «entre bastidores» donde seguramente se fraguan todas las verdades y las falsedades de la política que nos afectan a todos de una forma u otra. Y nos remite a una actualidad donde las presiones de los mercados y la mezquindad de muchos políticos (y quien dice políticos dice financieros, banqueros, arribistas y ciudadanos varios) desbaratan la existencia de las sociedades a las que dicen representar.

Pero la propuesta escénica de Peña Carulla cojea al intentar aleccionarnos en vez de hacernos reflexionar. Aún así, por el tema que analiza y lo actual del mismo Poder Absoluto es una propuesta interesante, siempre y cuando seamos conscientes del trucaje que contiene, y nos permite gozar de un combate dialectico e interpretativo que por sí solo ya vale la pena, y más si recordamos que Gutiérrez Caba no actuaba en Barcelona desde hacía 7 años.

Y ya saben, vean la obra atentamente, claro está, y analicen qué es lo que les dice y cómo se lo dice y si no están de acuerdo con esta humilde reseña den su opinión. La pluralidad y la divergencia siempre son bien recibidas…

«Poder Absoluto» se representa en La Villarroel del 9 de noviembre al 16 de diciembre de 2012.

«Poder Absoluto» se representa en el Teatro Bellas Artes de Madrid del 17 de abril al 16 de junio de 2013.
Más información: Horarios y precios.
http://www.teatrobellasartes.es/es/ex/852

Dramaturgia y dirección: Roger Peña i Carulla
Reparto: Emilio Gutiérrez Caba y Eduard Farelo
Escenografía: Carles Pujol
Iluminación: Raúl Martínez
Vestuario: Eulàlia Miralles
Regidoría: Eulàlia Miralles
Producción: La Villarroel, Pentación y Entresol de Produccions

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: de martes a jueves 24 € y de viernes a domingo 27 €
Duración de la obra: 1 hora y 15 minutos (sin entreacto)
Idioma: castellano

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Representación escénica: Performance eco, de la Asociación Creativa nakadaska.

Hoy os queremos informar de un proyecto escénico y de reflexión muy interesante que nos han hecho llegar los miembros de la Asociación Creativa nakadaska. El próximo sábado 24 de noviembre presentan en la Muestra de Arte Joven del Palau Alòs la performance eco, una reflexión sobre la tiranía a lo largo de la historia. La entrada es gratuita e incluye un coloquio post-actuación en el que se invita al público a dar su opinión sobre el tema tratado y compartir impresiones.

La Asociación Creativa nakadaska realiza proyectos artísticos de todo tipo (teatro, audiovisual, fotografía, etc.) con los que explora las emociones e invita al público a reflexionar sobre el individuo y su relación con el entorno.

En nakadaska han empezado un nuevo curso preparando la performance “eco”. En ella, cinco individuos que viven en comunidad se ven atraídos por un objeto, símbolo del poder. En un determinado momento uno de los protagonistas descubre el significado de la tiranía y se enfrenta a sus compañeros con la finalidad de dominarlos. Para conseguirlo, se apropia de las cintas rojas que cuelgan de las muñecas de cada uno, expresión de su propia libertad como seres. Pero en un mundo donde todos aspiran a ser el más fuerte, la lucha por el poder será constante.

“eco” pretende reflexionar sobre los conceptos de liderazgo, tiranía y poder y de cómo estos afectan a la vida en comunidad. En la performance, se van mostrando distintas maneras de dominar al pueblo que se han dado a lo largo de la historia de la humanidad: el profetismo, la esclavización, la monarquía, la dictadura y los medios de comunicación. Los individuos descubren que el sentimiento de superioridad, de control y de poder atrae demasiado y así se convierten en opresores sucesivamente.

La idea de desarrollar esta performance surgió tras una interesante conversación en la que nos dimos cuenta de las incoherencias del mundo en el que vivimos: en pleno siglo XXI, cuando deberíamos aprovechar todo el conocimiento acumulado a lo largo de la historia para evitar errores del pasado, siguen erigiéndose tiranos aquí y allí. La opresión sigue entre nosotros, es un hecho. Ya no arrastramos inmensos bloques para construir pirámides, pero seguimos siendo esclavos de injusticias quizás más sutiles pero igual de duras.

La performance «eco» se representará:

Lugar: Palau Alòs (Sant Pere més Baix, 55)
Fecha: sábado 24 de noviembre de 2012
Horario: 19:00 horas
Precio: entrada gratuita

Más información:
facebook.com/nakadaska2012
twitter.com/nakadaska
nakadaska.wordpress.com

Crítica teatral: La Bête, en el Teatre Nacional de Catalunya.

Si tuviéramos, al final de la temporada teatral, que decidir qué teatro ha estrenado en Barcelona no la mejor obra sino la mejor programación en conjunto, no sería extraño que muchos se decantaran por el Teatre Nacional de Catalunya. Su éxito en este aspecto se debe en parte al presupuesto, porque engañarnos, pero también al acierto en la elección y la puesta en escena de las obras que programa y a la solvencia de los artistas y profesionales que actúan y trabajan en ellas.

Y un claro ejemplo de lo que digo lo manifiesta la programación de La Bête, de David Hirson, una comedia adaptada por Joan Sellent y dirigida por Sergi Belbel que analiza de forma brillante el teatro a través del teatro.

Hirson nos sitúa en la Francia de mediados del siglo XVII. El príncipe Conti (Abel Folk) quiere proveer de nuevos aires creativos a la compañía de teatro de la que es mecenas. El aristócrata está algo aburrido de los tediosos dramas escritos últimamente por el gran dramaturgo Elomire (Jordi Boixaderas), y quiere dar a las obras de la compañía un toque más alegre, mundano y popular, con la incorporación de Valere (Jordi Bosch), uno de los autores con más éxito del momento, cuyas obras aunque no poseen demasiada calidad artística tienen un gran éxito de público.

Así, pues, la voluntad del príncipe Conti generará el enfrentamiento entre dos formas de entender el teatro y la vida: la alta cultura que representa Elomire y el teatro más popular y de entretenimiento que defiende Valere.

La obra de Hirson, estrenada originalmente en el año 1991, trata un tema polémico en la actualidad que no es otro que esa dramática oposición entre el producto teatral (léase cultural) con aspiraciones artísticas y el mero producto de entretenimiento producido para satisfacer y agradar masivamente. Un debate que se me antoja muy propio de los siglos XX y XXI, en los cuales, y por primer vez en la historia, el consumo cultural se ha difundido entre todos los sectores de la sociedad, y avanza a pasos agigantados con el desarrollo de internet y las nuevas tecnologías. Lo que muchas veces ha provocado un desarrollo excesivo del entretenimiento cultural en antítesis con la cultura entendida como arte.

Hirson traslada dramatúrgicamente este debate cultural al siglo XVII, el siglo de Moliere, uno de los iconos del teatro mundial y del que Elomire toma su nombre por medio de un juego anagramático. Belbel ha realizado una magnífica adaptación y dirección de la obra, que ha sufrido, por desgracia, el menoscabo de la pérdida de su intérprete principal, Anna Lizaran, que debido a problemas de salud se vio obligada a abandonar los ensayos. Si bien su relevo, por parte de Jordi Bosch, ha sido, a pesar de las circunstancias, y sin duda alguna, un acierto total, ya que el actor provee a su personaje de un toque burlón y popular de sobras necesario en la obra.

Pero bien, vayamos a la reseña propiamente dicha. La Bête nos deslumbra desde su inicio. Y para ello no necesita de grandes escenarios ni de efectos de atrezo magníficos, tan solo de un texto bellísimo, adaptado del original en verso por Joan Sellent, y que aporta una gran belleza poética a la obra. Sobre el entramado textual se ha creado una escenografía sencilla pero bella también que marcará el referente espacial de la obra, y que nos muestra un sencillo ambiente teatral donde ensaya sus obras la compañía de Elomire.

Y como broche final el atractivo del espectáculo se construye en base a las grandes interpretaciones de los actores que integran el reparto, en las que destaca, sobre todo, Jordi Bosch, que deslumbra con la comicidad y la incontinencia poética que emana de su personaje. Bosch se deja llevar, en el buen sentido de la palabra, y se empapa de la vulgaridad y el exhibicionismo del zafio Valere, y nos fascina con los largos discursos en verso que su personaje declama en diversos momento de la obra. Su rival en escena es Jordi Boixaderas, que da vida a Elomire, un autor intelectual y valedor del teatro como obra artística y de reflexión y contrario a degradar el arte a mero entretenimiento grosero y vulgar, pero que se ha convertido en un autor aburrido que no conecta ya con el público.

El resto de actores quedan relegados, decisión del propio autor de la obra, a un segundo plano, del que solo se liberarán en parte en el segundo acto de la obra. Tan solo la actuación de Carles Martínez, que interpreta a Bejart, el hombre de confianza de Elomire, consigue individualizarse en esta neblina actoral de carácter unamuniano, hecho que le permite tomar algo más de presencia en el desarrollo de la representación.

Y la temática, como les decía, no deja de ser interesante en la propia trama y en su traslación al mundo en el que hoy vivimos. ¿El arte por ser arte ha de mantener siempre un carácter elevado? ¿Existe alguna forma de que la alta cultura, representada por los aburridos dramas que escribe Elomire, pueda agradar a una población que busca principalmente entretenimiento en los sectores de la cultura como el teatro, el cine o la literatura? ¿El arte, el entretenimiento y el consumo popular pueden llegar a entenderse, o el resultado siempre será una traición artística y una concesión hacia lo popular, hacia lo comercial?

La Bête trata, en su desarrollo, otros temas como el papel del mecenazgo personificado en la actividad de patrocinio del príncipe Conti, cuya magnanimidad económica permite a la compañía de Elomire subsistir dignamente, pero que comporta una cadena creativa que también la tiraniza, y que, por otra parte, da inicio al argumento. Un tema este candente en un mundo como el nuestro en el que el arte depende, en muchos casos, de las subvenciones del Estado y de los límites que estas imponen en sus exigencias o en sus concesiones. Otra temática que analiza la obra es la labor de la crítica y el papel que esta juega en el mundo del teatro, y que parece en crisis con la consolidación de la sociedad de la comunicación y de la sobreabundancia de información que esta comporta.

La Bête, como les decía, es una reflexión sobre el teatro desde el mismo teatro, pero al mismo tiempo es un deleite: por su texto en verso, por su humor elevado, por sus magníficas interpretaciones; por un decorado espectacular de pequeño formato y porque pone sobre el escenario, y nunca mejor dicho, el debate sobre la cultura.

Todo esto y más lo hallarán en La Bête, y además se lo pasarán en grande con la sillería artística y poética con la que está construida la obra. Una oportunidad que, espero, no se pierdan.

La Bête” se representa en el TNC del 24 de octubre al 25 de noviembre de 2012.

Autor: David Hirson
Traducción: Joan Sellent
Dirección: Sergi Belbel
Reparto: Jordi Boixaderas, Carles Martínez, Gemma Martínez, Pepo Blasco, Míriam Alamany, Manuel Veiga, Anna Briansó, Jordi Bosch, Abel Folk y Queralt Casasayas
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Maria Araujo
Iluminación: Kiko Planas
Sonido: Jordi Bonet
Movimiento: Anna Briansó
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y Bitò Produccions

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo, 18:00 horas.
Precio: de 19,05 a 38,09 €
Duración de la obra: 2 horas y 40 minutos (entreacto incluido)

Espectáculo recomendado a partir de 14 años

Crítica teatral: El nom, al Teatre Goya Codorníu

El naixement d’una criatura sempre és motiu de joia i felicitat, no només per als futurs pares, sinó també per a la resta de la família i els amics més propers. Aquesta imminent arribada trastocarà les seves vides des del mateix instant en què es faci públic l’embaràs: serà el moment de triar un nom que sigui adequat perquè marcarà la vida del fill, ja que, si l’elecció no és prou meditada, el nen podria patir les bromes i, fins i tot, el menyspreu de la societat. Però, ¿quins paràmetres marquen si un nom és o no vàlid? Aquest és, precisament, el punt de partida d’El nom, la nova comèdia estrenada al Teatre Goya Codorníu, un muntatge dirigit per Joel Joan que adapta al català el text escrit a quatre mans per Matthieu Delaporte i Alexandre de la Patellière, i que arriba a Barcelona amb la intenció de repetir l’èxit amb què l’han premiat els espectadors francesos des de la seva primera representació.

El Pere i la Isabel formen un matrimoni estable i feliç: ell és professor de literatura a la universitat, ella dóna classes en un institut, tenen dos fills i viuen en un acollidor pis del Born barceloní. Avui han organitzat un sopar ètnic amb el Claudi –un músic d’orquestra amic de la parella d’ençà que eren infants–, el Vicenç –germà d’ella, tot un triomfador que treballa en el sector immobiliari, sempre acostumat a ser el centre d’atenció allà on va– i la seva parella, l’Anna, embarassada del seu primer fill. El bon humor i les converses banals del principi presagien una vetllada magnífica, tot esperant l’Anna que, un cop més, arriba tard. Els minuts passen i el Vicenç, impacient, no pot esperar més per compartir amb el grup el nom triat per al seu nadó, sense poder imaginar que l’elecció no serà ben rebuda pels altres, sobretot pel Pere, que el considera de mal gust, políticament incorrecte, fins i tot el veu com una provocació que no està disposat a tolerar i, així, inicia una forta discussió amb el seu cunyat que tan sols serà l’espurna que encendrà un incendi devastador per a tots els presents.

A partir d’aquest instant, la disputa pel nom de la criatura quedarà en un segon pla per a deixar pas als retrets que cada personatge ha anat acumulant durant anys: ha arribat el moment de dir les veritats, treure els draps bruts dels altres fins a fer-los enrojolar, verbalitzar allò que sempre havien pensat per a si mateixos; tots ells mostraran la seva part més desagradable i bel·ligerant sense mirar qui és el destinatari de les acusacions, i el que havia de ser un sopar entranyable es convertirà en l’escenari en què sorgiran les misèries, les inseguretats i les frustracions que, fins aquella nit, havien ocultat als altres.

Ara fa tres anys Matthieu Delaporte i Alexandre de la Patellière van escriure El nom per diversió, una història en què les discussions es tornen còmiques malgrat la vehemència amb què els personatges defensen les seves idees; l’obra es va convertir en un èxit rotund i inesperat –vist per un total de 3 milions d’espectadors–, i això els va decidir a fer-ne la versió cinematogràfica, encara en cartellera. Joel Joan va escollir aquest muntatge –en la traducció que n’ha fet Jordi Galceran, qui adapta els gags originals a la idiosincràsia catalana– per a debutar com a director teatral, i la veritat és que supera l’examen amb bona nota, mantenint la tensió i el ritme frenètic –a vegades histèric– que l’obra necessita.

El nom és una comèdia coral amb pinzellades vodevilesques, tan exigent com agraïda per als actors, ja que cadascun d’ells té el seu moment de glòria per a reivindicar el seu personatge. L’origen del conflicte fa que Joel Joan (Vicenç) i Xavi Mira (Pere) monopolitzin bona part de la discussió, però ben aviat Lluís Villanueva (Claudi) deixa el seu paper de contrapunt còmic dels cunyats per a convertir-se en l’ase dels cops, i l’arribada de Mireia Piferrer (Anna) al pis resulta ser una alenada d’aire fresc, d’espontaneïtat i d’incontrolable sinceritat que sembla trencar qualsevol mena de convencionalisme; tanmateix, és Sandra Monclús (Isabel) la triomfadora de la nit, possiblement per ser el seu monòleg –ovacionat pel públic– el darrer de tots, una rèplica plena de ràbia en què es rebel·la contra el paper que la vida li ha atorgat sense que ella ho pogués evitar, desitjos i il·lusions que ha deixat aparcats pel benestar familiar, una dona cansada de que les seves opinions siguin ignorades constantment i que, per fi, ha reunit el valor suficient per a exterioritzar-les i, així, deixar muts els altres.

Aquesta és, doncs, molt més que una agredolça comèdia generacional: és un text intel·ligent sobre la família i l’amistat que farà reflexionar l’espectador, qui s’identificarà en un moment o altre amb els protagonistes, però que difícilment prendrà partit per un únic personatge perquè, en certa manera, tots són víctimes de les seves opinions intransigents. En resum, aquest imprescindible muntatge farà que ens ho pensem dues vegades la propera ocasió que demanem als altres que siguin totalment sincers amb nosaltres, i que ens porta a pensar que el temps guareix totes les ferides… fins al proper sopar.

El nom es representarà al Teatre Goya Codorníu del 19 d’octubre al 23 de desembre de 2012.

Autors: Matthieu Delaporte i Alexandre de la Patellière
Direcció: Joel Joan
Adaptació: Jordi Galceran
Intèrprets: Joel Joan, Lluís Villanueva, Xavi Mira, Sandra Monclús, Mireia Piferrer
Escenografia: Joan Sabaté
Vestuari: Míriam Compte
Il·luminació: Txema Orriols
So: Damien Bazin
Caracterització: Toni Santos

Horaris: dimarts, dimecres, dijous i divendres a les 21:00 hores, dissabte a les 18:30 hores i a les 21:30 hores, i diumenge a les 18:30 hores
Preu: de 28,50 € a 30,50 €
Idioma: català
Durada: Una hora i trenta minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé

Crítica teatral: Julián López y Raúl Cimas inauguran la 8º temporada de Comedy Zoo en el Club Capitol.

En muchas ocasiones se suele decir que “dos son mejor que uno”. Y esta es una de ellas, ya que el pasado fin de semana Julián López y Raúl Cimas inauguraron la 8º temporada de Comedy Zoo en el escenario del Club Capitol, dos componentes de la familia Chanante habituales, también, de programas de humor como Muchachada Nui o el reciente Museo Coconut.

Julián López es actor, guionista y músico. Su rostro es muy popular tras el éxito de la película No controles. Todos sus trabajos se engloban en el humor. Su compañero de fatigas, Raúl Cimas, es otro gran humorista, actor, guionista y presentador.

Su espectáculo empieza fuerte y las carcajadas del público se inician a los pocos minutos. Los dos humoristas nos cuentan, juntos sobre el escenario en la primera parte del show, aspectos de sus vidas marcados por el humor. El ritmo rápido y alocado de Julián López y el pausado y puntilloso de Raúl Cimas crean un contraste que ya por sí provoca la risa. ¡la voz grave de Cimas al narrar sus historias es impagable!

Después cada uno de los humoristas se queda solo en el escenario y da comienzo el apartado monólogo del espectáculo, en el que el humor y las risas también están, evidentemente,  aseguradas. Se mezclan historias absurdas, surrealistas, cotidianas, familiares y muchas veces increíbles, con una aparición de Dios incluida.

Cuando los dos cómicos vuelven a estar juntos en el escenario continua la hilaridad con números de baile y movimientos chanantes, toda una serie de guiños para los seguidores de los programas en los que colaboran los dos cómicos. El único hándicap del show es que si eres muy seguidor de López y Cimas en tv es muy probable que algunas partes de su actuación ya la haya escuchado o visto anteriormente.

El arranque de la nueva temporada de Comedy Zoo garantiza, sin embargo, la agudeza humorística y el directo más absurdo e irreverente de los cómicos invitados. A Julián López y Raúl Cimas les seguirán en los meses de noviembre y diciembre Angel Rielo, Joaquín Reyes y Miki Nadal. Una fórmula de humor que arrasa allá por donde va!! Se lo aseguro!!

Comedy Zoo
Lugar: teatro Club Capitol
Producción: Zoopa

Venta de entradas:
ticketmaster.es
atrapalo.com
En el 902.15.00.25
y en las taquillas del teatro Club Capitol

Escrito por Taradete y Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Pàtria, en el Teatre Lliure de Gràcia.

Cuando uno hace una crítica teatral siempre tiende a considerar, aunque a veces la tarea sea harto complicada, la contemporaneidad de la obra que se somete a su examen. De ahí que hasta la performance más exótica o el aquelarre teatral más acrobático sean analizados y explicados en clave de actualidad.

Pues bien, con Pàtria, la obra dirigida por Jordi Casanovas y estrenada el pasado 18 de octubre en el Teatre Lliure de Gràcia, todo esto que les acabo de explicar no es necesario. No es que el propósito de la obra no se deba llevar a la actualidad, sino que, por el contrario, la actualidad que vivimos hoy mismo ha sido trasplantada sobre el escenario del Lliure, lo que convierte en algo fútil el intento del reseñador.

Pàtria nos invita a una reflexión sobre la situación política que vive Cataluña y España en la actualidad. Todo comienza con la noticia de la muerte de la madre de Miquel Raventós, presentador de televisión y moderador del debate político previo a las elecciones autonómicas catalanas. Las últimas palabras de la madre de Miquel lo dejan afligido y bajo de defensas ante las falacias y las mentiras de los representantes políticos, lo que le obliga a expresar claramente su opinión sobre la situación del país ante las pantallas y a hacer pública su proclama: Bona Nit y Llibertat!

Las afirmaciones manifestadas por Raventós en directo asombran a conocidos y familiares y conectan espontáneamente con una sociedad necesitada de argumentos e ideas auténticas que seguir y que la saquen de la grave situación de crisis económica, política y moral en la que vive. La aparición de una ambiciosa asesora de campaña política (Rosa Vila), hará decidirse al periodista a pasar al mundo de la política con un programa y una propuesta rupturista: la independencia de Catalunya.

Casanovas nos presenta, en el segundo capítulo de su trilogía sobre la realidad catalana inaugurada el año pasado con Una història catalana, un juego poliédrico de verdades y mentiras en el que aparecen todos los temas que, seguro, discutimos en familia, entre amigos o en los descansos en la oficina: la mentira engañosa de los políticos; los intereses económicos ocultos tras las siglas de los partidos políticos; la acción oscura y poco ética de los grandes grupos financieros y las corporaciones multinacionales; la utilización por parte de los políticos de proclamas y slogans más o menos fraudulentos para conseguir más votos, el desgastado y mezquino, a veces, papel de la prensa…

Lo que nos propone Casanovas es una reflexión sobre la realidad política, económica y social en la que vivimos inmersos, justo en un momento en el que el debate sobre la complicada relación entre España y Cataluña está más presente y en un panorama en el que parecen consolidadas las propuestas rupturistas, como las imaginadas en Pàtria. En medio de esta vorágine de voluntades y atrevimientos, Casanovas nos viene a confirmar una cosa importante: hasta las verdades políticas están basadas en la mentira.

La trama de Pàtria se fabrica en el escenario a partir de la labor de seis actores que irán mutando de apariencia y de personalidad para narrarnos una historia de ambición y de renovación política. Francesc Orella está magnifico, como de costumbre, en su papel de candidato capaz, por primera vez en la historia, de conseguir el poder en Cataluña como líder de una fuerza política independentista. Su contrincante principal, Alex Casanovas, traza firmemente un personaje antiestético, el de un político capaz de cualquier acto o traición que le permita mantenerse en el poder y mejorar la intención de voto de su partido. Aquí se halla, pues, la base del enfrentamiento teatral de la obra: la pugna entre el intento honesto de hacer política, que, como no podía ser de otra forma, proviene de fuera del mundo de la política y el empeño de las clases gobernantes, corruptas y ambiciosas, de mantenerse en el poder y conservar sus privilegios cueste lo que cueste. ¿Les suena esto de algo?

Este desafío teatral entre Orella y Casanovas, el actor, se acaba de construir gracias a la interpretación del resto del reparto, en el que Marcel Borràs, Lluïsa Castell, Fermí Reixach i Rosa Vila tejen con sus actuaciones una tela de araña interpretativa resistente y flexible, sin la cual la trama de la obra no podría avanzar, y menos de una forma tan convincente.

Pero Casanovas, el director, va más allá de la mera transposición de la actualidad al escenario, y pretende analizar, bajo el formato de una obra de trasfondo político y social, la realidad que subyace tras los símbolos, esos con los que se juega siempre, y que se convierten en sólidos referentes no solo de ideas sino también de acciones. Símbolos como Moragues, Macià o Companys, a los que podríamos sumar El Cid o los Reyes Católicos en España (la Patria a la que hace referencia el título de la obra) y que las más de las veces, por no decir siempre, están construidos artificiosamente sobre verdades a medias, pero que sirven muy bien para movilizar, en base a la emoción y los sentimientos «de tripa», a las personas y a las comunidades en función de intereses invariablemente particulares.

Este es el meollo, a mi parecer, de lo que quiere tratar Casanovas, y para ello construye una trama interesante, actual y con ritmo, en la que la vida repleta de mentiras se enfrenta a la verdad, materializada en el síndrome de Asperger que sufre Marcel Borràs, el hijo de Raventós, que le impide mentir. Un tipo de autismo que se puede considerar como una enfermedad o como una bendición, dependiendo del punto de vista des del que se mire. Y a Casanovas le interesa dejar su opinión en suspenso, para generar un debate ligado al juego político, que no podría sobrevivir sin la mentira y donde el verdadero autista es aquel que dice la verdad.

Casanovas nos propone una reto interesante sobre la realidad más cercana, aquella que inunda nuestro día a día y aquella que habla sobre la veracidad de nuestros referentes históricos y culturales. Por medio nos quiere hacer reflexionar sobre nosotros mismos. ¿Son las mentiras y la perfidia de los políticos un síntoma de una clase corrupta y amoral, o sus defectos son los mismos que sufrimos nosotros? ¿Los políticos están hechos de la misma pasta que la sociedad? Yo por desgracia me decanto por esta última opción, y suelo pensar que los problemas que sufrimos como sociedad, como país, como cultura y si me fuerzan incluso como humanidad, se deben a que, como personas, nos dejamos llevar habitualmente por nuestros intereses más privativos. Un combustible este, que por desgracia ha hecho mover, mueve y moverá durante mucho tiempo, puede incluso que de forma indefinida, el destino del planeta y de las sociedades que en él se desarrollen.

Pàtria” se representa en el Teatre Lliure Gràcia del 18 de octubre al 11 de noviembre de 2012.

Pàtria prolonga su temporada en Barcelona en el teatre Poliorama hasta el 16 de diciembre de 2012.

Dramaturgia y dirección: Jordi Casanovas
Reparto: Marcel Borràs, Àlex Casanovas, Lluïsa Castell, Francesc Orella, Fermí Reixach y Rosa Vila
Escenografía: Jordi Soler Prim
Vestuario: Albert Pascual
Caracterización: Lucho Soriano y Mariona Trias
Iluminación: David Bofarull (a.a.i.)
Sonido: Damien Bazin
Producción: Teatre Lliure y EL CANAL – Centre d’Arts Escèniques Salt/Girona

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 30,25 €; miércoles, día del espectador 21,30 €; 25,75€ con descuento
Idioma: catalán
Duración de la obra: 2 horas sin pausa

Espectáculo recomendado por el Servei Educatiu del Teatre Lliure

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Entrevista a Iván Morales, autor y director de Sé de un lugar.

Os presentamos en el espacio de entrevistas de Culturalia  la charla que mantuvimos la semana pasada con Iván Morales, autor y director de la obra Sé de un lugar, que se representa en el Teatre Romea, un éxito del teatro de pequeños formato que ha obtenido recientemente tres nominaciones a los Premios Butaca. Con él hablamos de la obra, del mundo del cine y del teatro y de los próximos proyectos de la compañía.

«Al final, Béré y Simó lo han dejado.
Quizás angustiado por la ruptura, parece que él no sale de casa ni para ir a comprar, puesto que contrata a un vecino indio, Shahrukh, para qué lo haga por él. En cambio, ella aprovecha su recuperada independencia para salir al mundo, viajar y experimentar con amantes de ambos sexos. Aún así, encuentra tiempo para visitar a Simó de vez en cuando, preocupada por su aislamiento. Los dos personajes intentan mantener una relación más allá de su fracasada historia de amor, una pretensión quizás contra-natura. O quizás no».

Sé de un lugar, ¿Una historia de amor o de desamor? ¿Una obra para románticos o para realistas?

Sé de un lugar es una obra de teatro que trata del amor y del desamor. Y de cómo amas cuando se supone que ya no amas. Y sobre todo de cómo quieres a alguien que no es tu pareja, pero que aún quieres que esté en tu vida. Es en esta dicotomía entre realista y romántico en la que los personajes van oscilando y luchan interna y externamente. Simó y Béré (Xavi Sàez y Anna Alarcón) son dos grandes románticos y dos personas que tienen puntos de lucidez, aunque a veces también de patetismo extremo. Es entre estos dos elementos donde se halla la propuesta y el juego de la obra.

La obra nos presenta una historia de viejos sentimientos para una época de nuevas tecnologías y nuevas formas de pensar. ¿Por qué?

En un principio, cuando comencé a escribir la obra, teníamos el referente de la realidad líquida de Zygmunt Bauman, porque es el pensador que ha sabido definir mejor la situación emocional en la que vivimos hoy en día. Hay una cosa que es natural y es que queremos compartir, que estamos hechos biológicamente para ello, aunque en la actualidad es muy difícil hacerlo. Es complicado cuando las formas de querer son tan abstractas. Los personajes de la obra tienen 38 y 32 años y aún se están dando golpes contra la pared en este aspecto, y yo creo que esto nos pasa a muchos.

El recorrido de la obra se inició en La Caldera (boca oreja/redes sociales), pasa por La Seca-Espai Brossa (éxito indie), gira por España y Cataluña y ahora ocupa el hall del Romea. ¿Os esperabais este éxito?

No, no te lo esperas. Cuando comenzamos a hacer Sé de un lugar, podíamos imaginar cosas, muchas cosas, y obviamente cuando tienes un sueño trabajas para que se haga realidad. Nosotros tenemos un compromiso con la obra y si lo tenemos es porque queremos ir muy lejos con en ella. Cuando haces las cosas no tienes tiempo de soñar, vas paso a paso.
Nosotros seguimos trabajando e insistiendo, y soñamos con ir más lejos con esta obra porque nos gusta mucho hacerla y nos lo pasamos muy bien con ella, y cada función para nosotros es un descubrimiento. Soñamos mucho pero vamos paso a paso, y esto es algo que no hemos de olvidar nunca.

¿Sé de un lugar ha ganado o ha perdido algo en el trayecto?

Ha mutado, han cambiado muchas cosas. Lo que tú verás hoy es el resultado de muchos aciertos y de muchos errores, de muchas decisiones pero también es el resultado de muchos accidentes. Pero todos estos accidentes los hemos ido utilizando en favor nuestro, nos han venido muy bien. Nos han obligado a esencializar, a ir más a fondo en lo que queríamos explicar porque desde el principio queríamos hacer un trabajo teatral sobre la intimidad. Sé de un lugar ha mutado además porque nosotros hemos cambiado, la situación social ha cambiado, y hemos ido adaptado en la obra todo esto y también nos hemos adaptamos mucho a los espacios.

La obra habla sobre la crisis de la relación, emotiva, de la pareja, pero ¿nos habla también de la crisis en la que vivimos inmersos (política, económica y social)?

La función que la gente verá sucede hoy. Son siete escenas y la última de ellas pasa hoy, y los personajes están en este mundo, en esta sociedad, y en esta ciudad, y obviamente padecen la crisis, la viven. El texto se ha adecuado a esto, y de hecho hay una pequeña sorpresa. Hemos querido hacer un pequeño regalo al público con el que compartimos un pequeño momento de catarsis que me he sacado yo, como autor, de la manga en esta última versión de la obra. Un pequeño regalo que ya verás que es muy naíf, muy tonto, pero que me gusta mucho porque es tan simple y tan tonto como en el fondo nosotros necesitamos a veces ser, tan iluso como el amor.

Háblanos un poco del público que va a ver Sé de un lugar.

Nos encontramos con un público bastante heterogéneo y esto nos gusta. Viene a vernos bastante gente joven. Viene también público más adulto que es el que asiste habitualmente a las representaciones del Romea. Así que se genera una mezcla muy curiosa que es, además, muy interesante para una obra como esta, que necesita tanto de la «respiración» del público.
Tener esta mezcla de público en la representación y ver como existen diversos planos de comprensión me gusta, porque realmente hace cambiar mucho las funciones. A veces se crean situaciones tensas, a veces la representación se convierte en una fiesta desde el primer momento… Esta es una forma de participación por parte del público que no es tan habitual en el teatro, puesto que los espectadores están creando una atmósfera que notan los mismos actores.

La obra tiene un importante componente de voyerismo, permitís al público observar la intimidad desde la intimidad. ¿Una oferta de entretenimiento propia de la época televisiva y de falta de privacidad en la que vivimos?

Lo que hemos tenido en cuenta a la hora de construir la obra es el hecho de que vivimos en un momento en el que cada vez es más extraño el contacto directo a la hora de comunicarnos, cada vez nos miramos menos a los ojos cuando hablamos, cada vez existen más pantallas electrónicas a través de las que vivimos.
Una de las cosas que pensábamos cuando creábamos la obra es qué puede ofrecer el teatro hoy que no pueda ofrecer otro tipo de entretenimiento, de dispositivo. Una de las respuestas es que te toque, que te mire, que te diga tío pasa una cosa y a ti también te está pasando, algo que no te lo puede ofrecer otro tipo de espectáculo o de experiencia… Nosotros teníamos muy claro que debíamos ofrecer algo con lo cual nada de esto pudiera competir.

¿Una obra como Sé de un lugar requiere algo más de la dirección y de la interpretación que una obra convencional?

El trabajo de Xavi y Anna como actores requiriere unas dosis de concentración muy alta, y para mí, como director, representa cederles una dosis de libertad también muy alta. Los intérpretes tienen una gran libertad para hacer su recorrido durante la actuación, como sea que esté naciendo en ese momento. Este es un aspecto que hemos trabajado mucho en los ensayos. Los actores durante la representación están prodigiosamente conectados entre ellos, pero también lo están con el público. Para eso se ha de ser muy valiente como actor.

¿En la representación final ha tenido más peso el papel conductor del director o la creación de los actores?

La suma final de la obra es la de una compañía y es el resultado de un trabajo hecho por muchas manos. Por otra parte el teatro posee una gran diferencia respecto el cine: en el teatro el autor/director escribe y dirige la obra, si es el caso, pero el montaje final, el decoupage, lo hacen los actores. Esto es básico y el director ha de otorgar a los actores esta prerrogativa. Esto hace que los actores tengan mucha mano en el resultado final de la obra, aunque el trabajo global sea de la compañía.

Experimentasteis con el precio y el concepto de la entrada: La Caldera 5 € con consumición y tapa; La Seca-Espai Brossa 12 €; Romea 16-18 € (con cerveza incorporada). Siempre con un aforo reducido. ¿Cómo ha funcionado la propuesta? ¿Un planteamiento de futuro?

Nosotros queremos que la experiencia sea global, de ahí el acompañamiento de la cerveza, que nos cede Moritz. Y la experiencia está en la obra pero también en lo que la acompaña, en la forma de relacionarte con ella, en la web, en los videos, en Facebook, y una de las cosas que nos gusta es que el espectador pueda escoger cuál es su experiencia con la obra.
A mí me gustaría que la gente fuera al teatro como va a los conciertos o como va al Salón del Comic, o sea a hacer el friki, a hacer el chorra, a bailar, a ligar, a vivir.

Con Sé de un lugar has dado el salto del cine y la televisión al teatro? ¿Algo esporádico o un cambio de destino?

Yo quería dirigir un proyecto más amplio al que estaba acostumbrado, sentía la necesidad de dar un paso más allá de dirigir cortos y escribir largos, y me sentía preparado para ello, pero fue imposible hacerlo en el cine. Y esto me llevó a hacer teatro, y como también era difícil hacerlo en teatro convencional al final decidí hacerlo de la forma en la que hacemos Sé de un lugar. La aventura nació mucho de estas circunstancias, lo que decía antes de los accidentes y de las frustraciones.

Actor, guionista, director de cine y de televisión, autor y director de teatro, en que ámbito te sientes más cómodo?

Al final no es el qué sino el cómo. A mi me gusta estar bien con la gente con la que trabajo, hacer cosas con gente que me entienda y llevar a cabo proyectos en los que crea. A medida que vas trabajando te vas definiendo y yo me lo paso muy bien con mi compañía de teatro, y me lo paso muy bien también escribiendo y me encanta ser actor… Me encanta mi trabajo y me siento agradecido por seguir trabajando tal y como está ahora la industria.
Al fin y al cabo todo es lo mismo, explicar historias. Cuanto más te gusten las historias que explicas y más creas en ellas, mejor lo haces, A mi me gusta mucho creerme las historias que explico porque es también, parte de mi trabajo.

Sé de un lugar ha obtenido 3 nominaciones a los Premios Butaca: mejor obra de pequeño formato; mejor texto y mejor dirección ¿Qué representa este hecho para la obra y para vosotros?

Las tres nominaciones nos han sorprendido mucho. Una cosa es la nominación a espectáculo de pequeño formato, una categoría que podía estar dentro de nuestras opciones, pero mejor dirección y mejor texto, con esto sí que no contábamos. Obviamente nos gusta mucho porque las nominaciones quieren decir que la obra ha gustado. Pero tampoco nos lo tomamos demasiado en serio porque el mismo año que representamos Sé de un lugar hicimos otra obra que nadie ha visto, Els desgraciats… Esto nos hace ser conscientes de que puedes hacer una diana, pero eso no quiere decir nada respecto al futuro.

Por qué se debe ir a ver Sé de un lugar.

El hecho diferencial más básico de la obra para mí, es que verás unos efectos especiales emocionantes, turbadores, reconocibles y hechos únicamente por dos personas, por el uso de su cuerpo y de su voz, y tendrás la oportunidad de ver a unos actores hablándote de cosas que seguramente tienen mucho que ver contigo, a un centímetro de ti y podrás ver una función única, porqué no será igual que la del día anterior o la del día posterior y esto estará pasando delante de tus ojos. Podrás ver a dos actores que llevan casi dos años con un texto que les permite desnudarse y que obliga, a su vez, a desnudarse emocionalmente al público.

Estáis trabajando en algún proyecto nuevo?

Bueno, con esto te doy una primicia… pero sí, estamos preparando una obra de teatro, que estrenaremos seguramente en julio y que se titulará Jo mai, protagonizada por Oriol Pla, Àlex Monner, Marcel Borràs, Xavi Saez y Laura Cabello. La dirección musical estará a cargo de Elio Reguera, y es nuestro punto de vista sobre el género negro. Jo mai es un noir a nuestra manera y una historia sobre la amistad. Este es nuestro nuevo proyecto y estamos trabajando en él a fondo. Al mismo tiempo estamos con los bolos de Sé de un lugar, queremos que además de la gira la obra haga temporada en Madrid, y estamos intentando realizar la versión cinematográfica de la obra, una adaptación con el equipo original, con Xavi, Anna, y con el director de fotografía y el ayudante de dirección que yo quiero. Y parece que todo esto lo podremos acabar haciendo.

Sé de un lugar” se representa en el Teatro Romea del 9 de octubre al 11 de noviembre de 2012.

PRÓRROGA DEL ESPECTÁCULO.
Se de un lugar  se representa en el vestíbulo del teatro La Villarroel del 5 de febrero al 13 de marzo de 2013.

Horarios: martes a las 20:30 horas y miércoles a las 22:00 horas.
Precio: 18 €

Texto y dirección: Iván Morales
Intérpretes: Anna Alarcón y Xavi Sàez
Ayudante de dirección: Lali Àlvarez
2.0: Juanjo Maria Tarrasón
Producción: Producciones Prisamata

Horarios: martes y miércoles a las 20:30 horas; de jueves  a sábado a las 22:45 horas y domingos a las 20:15 horas.
Precio: 18,80 € (con cerveza incluida).
Espacio de representación: Hall del Romea
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos


Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: MCBTH (Macbeth), al Teatre Nacional de Catalunya.

Macbeth es una de las obras «de referencia» de Shakespeare y, por extensión, del teatro universal. Una circunstancia que ha motivado la realización de una gran variedad de versiones de la pieza a las más diversas circunstancias y contextos sociales, políticos e históricos.

El TNC nos ofrece, desde el pasado 11 de octubre, la «adaptación libre» del tratado del dramaturgo inglés sobre la ambición, llevada a cabo por Àlex Rigola, que viste la trama con tintes personales y contemporáneos que la acercan al contexto actual. Una apuesta que si bien ha sido criticada, condensa una gran fuerza visual acompañada de las ganas del director de «recrearse» con los clásicos de la dramaturgia universal, y más concretamente en aquellos de corte shakesperiano.

«Tres brujas misteriosas y oscuras anuncian al general Macbeth que llegará a ser rey de Escocia y que su compañero, Banquo, será padre de reyes. El augurio despierta la ambición de Macbeth, pero especialmente el de su esposa, con quien trama y consuma el asesinato del buen rey Duncan para ocupar su trono. Lo que parecía un plan fantástico acabará arruinado por las consecuencias de los actos. Nada es lo que parecía. Nada es lo que parece. Lo dicen las brujas al principio: «Todo lo que es bello y justo puede ser también feo y asqueroso. Y todo lo que es feo y asqueroso puede ser también bello y justo«.

Macbeth nos habla sobre la ambición, sobre los instintos humanos que subyacen a cualquier tipo de cultura, de aquellos que por esta razón nos hacen humanos y, por ello, se convierte en un clásico, en una obra válida en cualquier tiempo, ya sea el más vetusto de los pasados como el más flamante de los futuros. Y Rigola acondiciona la obra a la situación en la que vivimos, en la que la ambición de unos pocos ha llevado, como en el argumento de la obra, a la destrucción y a la muerte, ya sea de personas, de formas de pensar o de sistemas de organización.

Rigola ha desvestido la apariencia de la obra para poderla transferir a la actualidad, despojada de cualquier substancia pasada, y la ha vuelto a vestir con unos ropajes que no por insólitos dejan de ser contemporáneos. De aquí que la vestimenta se vincule al mundo del deporte, que es sin duda uno de los ámbitos de la vida donde la competición y la ambición son más presentes. También ha jugado con la escenografía trans-mutando los bosques y los castillos que pueblan los decorados de la obra en mueblería «made in Ikea» Y le ha dado un ajuste televisivo y fantástico al asunto al dotar a la atmósfera de la obra con un toque de la genialidad de la banda sonora que Angelo Badalamenti realizó para la mítica serie de los 80 Twin Peaks.

Por desgracia, los elementos más mitigados por los efectos de la adaptación de Rigola han sido el interpretativo y el argumentativo. El resultado es una obra difícil de seguir e incluso de entender, si es la primera vez que el espectador se enfrenta al texto. La suma de escritos, propios y nuevos, y la interpretación estática o descontextualizada de los actores en diversos momentos de la representación, buscada por el director, hace que el seguimiento de la obra sea difícil. Rigola juega incluso con los formatos, ya sea a la hora de declamar el texto como en el estilo de la representación. De allí nace la dualidad de escenografías que diferencia el primer y el segundo acto, invadiendo este último de un blanco irreal y fantasmagórico que envuelve los cuerpos desnudos de sus principales protagonistas, que se embadurnan de la sangre, propia y ajena, que han provocado o provocará su ambición.

Las actuaciones pasan a un segundo plano en el juego visual y de formatos que construye Rigola. Con ellas también experimenta el director para robarles toda su carga de clasicismo y mostrarlas exentas, en la mayoría de los casos, sobre el escenario. Joan Carreras lleva el peso de la obra, no por otra, ésta se basa en la ambición de su personaje y de las emociones que de él manan. Todos los demás intérpretes orbitan alrededor de su centro de gravitación, entre ellos Alícia Pérez, que da vida a una austera Lady Macbeth; Lluís Marco que encarna al rey Duncan con una interpretación «a lo Marco«, a los que se suman Oriol Guinart, Míriam Iscla y Marc Rodríguez, que interpretan al resto de personajes, el mínimo para representar la obra. Una interpretación que hace aflorar en algunos momentos la comicidad de un texto altamente trágico. Elemento este, que junto a la excentricidad de algunos componentes de la adaptación (libre, recuérdenlo) seguro que habrá echado para atrás a más de uno.

La propuesta de Rigola es valiente, casi demasiado, y es un claro ejemplo de la voluntad del teatro actual de deconstruir el propio teatro y erigir sobre sus cimientos obras con un claro enfoque contemporáneo. De ahí que el MCBTH del TNC se convierta en claro reflejo de la ambición y la lujuria económica que ha llevado, al menos en los países del sur de Europa, los peyorativamente denominados PIGS, a desbaratar los sistemas políticos, económicos y sociales que se habían erigido desde el final de la II Guerra Mundial. Una detonación de fondo contra una sociedad que muere a manos de los ambiciosos, de aquellos émulos de Macbeth que se visten con caros trajes hechos a medida, conducen automóviles de lujo y que se rodean de la parafernalia tecnológica en boga, gozando de mucho más de lo que la realidad les puede otorgar.

Rigola, deja algo de lado el hecho de que el teatro, tal como se concibe en la actualidad, es un producto cultural y comercial y que ha de llegar al público de una forma asequible, ya que si no la creación artística puede llegar a morir prematuramente sin haber alcanzado sus objetivos, ya sea por parte de los autores o por parte de los destinatarios o consumidores. La versión del Macbeth de Rigola es una obra de complicada digestión que fuerza al espectador a masticarla concienzudamente y a realizar una ardua deglución teatral.

Pero es una experiencia estimulante poder ver la reflexión que el teatro puede hacer sobre el propio teatro, y de lo mucho que se puede concebir con las ideas claras, si bien algo excéntricas, sobre el legado shakesperiano. Una propuesta no apta para nuevos públicos o para aquellos a los que no les gusta que «jueguen» con los clásicos.

MCBTH (Macbeth)” se representa en  el TNC del 11 de octubre al 18 de noviembre de 2012.

Autor: William Shakespeare
Adaptación libre: Àlex Rigola
Traducción: Salvador Oliva
Dirección: Àlex Rigola
Reparto: Lluís Marco, Oriol Guinart, Joan Carreras, Marc Rodríguez, Míriam Iscla y Alicia Pérez
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: BRAIN&BEAST
Iluminación: August Viladomat
Sonido: Igor Pinto
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y El Canal. Centre d’Arts Escèniques Salt / Girona

Horarios: miércoles y viernes a las 20:00 horas; jueves a las 17:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Jueves 11 de octubre y 1 de noviembre, función a las 20:00 horas.
Precio: de 15,69 a 31,37 €
Duración de la obra: primera parte: 65 minutos; entreacto: 20 minutos y segunda parte: 22 minutos.

Coloquio: viernes 26 de octubre
Espectáculo recomendado a partir de 16 años

Escrito por Jorge Pisa Sánchez