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Crítica teatral: El preu, en el Teatre Goya

Probablemente con el estreno el pasado 28 de junio de El preu en el teatro Goya se haya llegado a uno de los momentos álgidos del Festival Grec. La obra, escrita por Arthur Miller y dirigida por Silvia Munt, está interpretada por cuatro figuras destacadas de la escena teatral catalana: Pere Arquillué, Ramon Madaula, Lluís Marco y Rosa Renom.

Víctor y Esther, su mujer, convocan al hermano del primero, Walter, a la casa donde vivieron con sus padres durante la niñez. Víctor es un policía que está a punto de retirarse y su hermano, un cirujano de éxito. Se han encontrado porque el edificio tiene que ser derruido y esperan a un tasador que les informará sobre el precio de los muebles de la familia que todavía llenan las habitaciones. Están en la buhardilla del edificio, examinando los objetos depositados bajo una capa de polvo, pero esos viejos trastos no son lo único que hay en la casa: también hay muchísimos recuerdos, fantasmas que llevarán a pensar a los protagonistas en cómo podrían haber sido las cosas si, en cierto momento, hubieran tomado otras decisiones.

El preu es una de aquellas obras que gustan en su globalidad ya que suman toda una serie de valores que aseguran, sin duda, su éxito. Y gran parte de este radica en el texto y en su autor, Arthur Miller, del cual ya vimos en el mismo festival la adaptación de otra de sus obras más conocidas, Las brujas de Salem, una programación que se suma de esta forma al centenario del nacimiento del autor celebrado el año pasado.

Silvia Munt ha sabido domeñar a la perfección el espíritu de la obra de Miller no tan solo manteniendo la época de ambientación original sino también conduciendo a los actores con mano sabia, dejando aflorar, incluso, en los personajes algunas de las peculiaridades interpretativas de los propios actores que les dan vida. Asimismo ha sabido extraer del texto de Miller una moraleja que acomodar a los tiempos de hoy, tan marcados por las consecuencias de la crisis económica.

El preu_Teatre Goya
Y es justamente de las consecuencias de lo que trata El preu. Y más concretamente de las consecuencias de las decisiones que tomamos a lo largo de la vida, y que solo podemos valorar con el paso del tiempo, justamente lo que insinúa la tasación de los muebles familiares. Víctor y Esther, han llevado una vida humilde al lado del padre de él, tras la bancarrota de la familia como secuela la Crisis del 29. Walter, por su parte, ha alcanzado el éxito profesional en el campo de la medicina. Y será en el momento de la liquidación de los muebles familiares cuando los recuerdos y los agravios afloren entre los dos hermanos.

El preu es una delicia a nivel textual, ya que la situación, los personajes y las cosas que se dicen poseen más de una lectura y enriquecen la recepción de la trama por parte del público. En el éxito de la propuesta también tiene mucho que ver el excelente trabajo actoral, en el que destacan los caracteres masculinos, Arquillué, que interpreta al hermano que abandonó un futuro prometedor para cuidar de su padre, y Madaula, que encarna al hermano que triunfó en su profesión pero que ha fracasado en su experiencia familiar. Rosa Renom acompaña a los púgiles actorales de forma competente y Marco da el do de pecho interpretando al tasador de muebles judío que atesora un gran conocimiento de la vida.

Aún así, y como decía antes, la cosa no acaba aquí, ya que Miller nos permitirá reflexionar sobre cuáles fueron las verdaderas razones que llevaron a cada uno de los hermanos a tomar las decisiones que tomaron, hecho este que catapulta la representación hacia la reflexión sobre nuestras propias vidas, sobre qué decisiones hemos podido tomar en ellas y sobre qué consecuencias han comportado. Como ven, una propuesta de la cual es muy difícil decir algo negativo.

El preu nos permite volver a gozar del teatro bien hecho, sobre el que no pasa el tiempo ya que aborda problemas existenciales que acompañan a la humanidad desde siempre. Una oportunidad que no se pueden perder, aunque esto suene algo manido. Si les gusta el teatro de verdad, el bien hecho, no pueden dejar de asistir a una representación de El preu, seguramente una de las mejores propuestas del Festival Grec 2016.

El preu” se representa en el Teatre Goya hasta el próximo 7 de agosto de 2016.

Autor: Arthur Miller
Traducción: Neus Bonilla y Carme Camacho
Dirección: Sílvia Munt
Interpretación: Pere Arquillué, Ramon Madaula, Lluís Marco y Rosa Renom
Escenografía: Enric Planas
Diseño de iluminación: Kiko Planas (aai)
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Vestuario: Antonio Belart
Producción: Grec 2016 Festival de Barcelona y Bitò Produccions

Horarios: de martes a sábado a las 20:30 horas y dominos a las 18:00 horas
Precio: 24-28 €
Idioma: catalán
Duración: 105 minutos

NOTA CULTURALIA: 9
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Jorge Pisa

Crítica teatral: MCBTH (Macbeth), al Teatre Nacional de Catalunya.

Macbeth es una de las obras “de referencia” de Shakespeare y, por extensión, del teatro universal. Una circunstancia que ha motivado la realización de una gran variedad de versiones de la pieza a las más diversas circunstancias y contextos sociales, políticos e históricos.

El TNC nos ofrece, desde el pasado 11 de octubre, la “adaptación libre” del tratado del dramaturgo inglés sobre la ambición, llevada a cabo por Àlex Rigola, que viste la trama con tintes personales y contemporáneos que la acercan al contexto actual. Una apuesta que si bien ha sido criticada, condensa una gran fuerza visual acompañada de las ganas del director de “recrearse” con los clásicos de la dramaturgia universal, y más concretamente en aquellos de corte shakesperiano.

Tres brujas misteriosas y oscuras anuncian al general Macbeth que llegará a ser rey de Escocia y que su compañero, Banquo, será padre de reyes. El augurio despierta la ambición de Macbeth, pero especialmente el de su esposa, con quien trama y consuma el asesinato del buen rey Duncan para ocupar su trono. Lo que parecía un plan fantástico acabará arruinado por las consecuencias de los actos. Nada es lo que parecía. Nada es lo que parece. Lo dicen las brujas al principio: «Todo lo que es bello y justo puede ser también feo y asqueroso. Y todo lo que es feo y asqueroso puede ser también bello y justo“.

Macbeth nos habla sobre la ambición, sobre los instintos humanos que subyacen a cualquier tipo de cultura, de aquellos que por esta razón nos hacen humanos y, por ello, se convierte en un clásico, en una obra válida en cualquier tiempo, ya sea el más vetusto de los pasados como el más flamante de los futuros. Y Rigola acondiciona la obra a la situación en la que vivimos, en la que la ambición de unos pocos ha llevado, como en el argumento de la obra, a la destrucción y a la muerte, ya sea de personas, de formas de pensar o de sistemas de organización.

Rigola ha desvestido la apariencia de la obra para poderla transferir a la actualidad, despojada de cualquier substancia pasada, y la ha vuelto a vestir con unos ropajes que no por insólitos dejan de ser contemporáneos. De aquí que la vestimenta se vincule al mundo del deporte, que es sin duda uno de los ámbitos de la vida donde la competición y la ambición son más presentes. También ha jugado con la escenografía trans-mutando los bosques y los castillos que pueblan los decorados de la obra en mueblería “made in Ikea” Y le ha dado un ajuste televisivo y fantástico al asunto al dotar a la atmósfera de la obra con un toque de la genialidad de la banda sonora que Angelo Badalamenti realizó para la mítica serie de los 80 Twin Peaks.

Por desgracia, los elementos más mitigados por los efectos de la adaptación de Rigola han sido el interpretativo y el argumentativo. El resultado es una obra difícil de seguir e incluso de entender, si es la primera vez que el espectador se enfrenta al texto. La suma de escritos, propios y nuevos, y la interpretación estática o descontextualizada de los actores en diversos momentos de la representación, buscada por el director, hace que el seguimiento de la obra sea difícil. Rigola juega incluso con los formatos, ya sea a la hora de declamar el texto como en el estilo de la representación. De allí nace la dualidad de escenografías que diferencia el primer y el segundo acto, invadiendo este último de un blanco irreal y fantasmagórico que envuelve los cuerpos desnudos de sus principales protagonistas, que se embadurnan de la sangre, propia y ajena, que han provocado o provocará su ambición.

Las actuaciones pasan a un segundo plano en el juego visual y de formatos que construye Rigola. Con ellas también experimenta el director para robarles toda su carga de clasicismo y mostrarlas exentas, en la mayoría de los casos, sobre el escenario. Joan Carreras lleva el peso de la obra, no por otra, ésta se basa en la ambición de su personaje y de las emociones que de él manan. Todos los demás intérpretes orbitan alrededor de su centro de gravitación, entre ellos Alícia Pérez, que da vida a una austera Lady Macbeth; Lluís Marco que encarna al rey Duncan con una interpretación “a lo Marco“, a los que se suman Oriol Guinart, Míriam Iscla y Marc Rodríguez, que interpretan al resto de personajes, el mínimo para representar la obra. Una interpretación que hace aflorar en algunos momentos la comicidad de un texto altamente trágico. Elemento este, que junto a la excentricidad de algunos componentes de la adaptación (libre, recuérdenlo) seguro que habrá echado para atrás a más de uno.

La propuesta de Rigola es valiente, casi demasiado, y es un claro ejemplo de la voluntad del teatro actual de deconstruir el propio teatro y erigir sobre sus cimientos obras con un claro enfoque contemporáneo. De ahí que el MCBTH del TNC se convierta en claro reflejo de la ambición y la lujuria económica que ha llevado, al menos en los países del sur de Europa, los peyorativamente denominados PIGS, a desbaratar los sistemas políticos, económicos y sociales que se habían erigido desde el final de la II Guerra Mundial. Una detonación de fondo contra una sociedad que muere a manos de los ambiciosos, de aquellos émulos de Macbeth que se visten con caros trajes hechos a medida, conducen automóviles de lujo y que se rodean de la parafernalia tecnológica en boga, gozando de mucho más de lo que la realidad les puede otorgar.

Rigola, deja algo de lado el hecho de que el teatro, tal como se concibe en la actualidad, es un producto cultural y comercial y que ha de llegar al público de una forma asequible, ya que si no la creación artística puede llegar a morir prematuramente sin haber alcanzado sus objetivos, ya sea por parte de los autores o por parte de los destinatarios o consumidores. La versión del Macbeth de Rigola es una obra de complicada digestión que fuerza al espectador a masticarla concienzudamente y a realizar una ardua deglución teatral.

Pero es una experiencia estimulante poder ver la reflexión que el teatro puede hacer sobre el propio teatro, y de lo mucho que se puede concebir con las ideas claras, si bien algo excéntricas, sobre el legado shakesperiano. Una propuesta no apta para nuevos públicos o para aquellos a los que no les gusta que “jueguen” con los clásicos.

MCBTH (Macbeth)” se representa en  el TNC del 11 de octubre al 18 de noviembre de 2012.

Autor: William Shakespeare
Adaptación libre: Àlex Rigola
Traducción: Salvador Oliva
Dirección: Àlex Rigola
Reparto: Lluís Marco, Oriol Guinart, Joan Carreras, Marc Rodríguez, Míriam Iscla y Alicia Pérez
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: BRAIN&BEAST
Iluminación: August Viladomat
Sonido: Igor Pinto
Producción: Teatre Nacional de Catalunya y El Canal. Centre d’Arts Escèniques Salt / Girona

Horarios: miércoles y viernes a las 20:00 horas; jueves a las 17:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Jueves 11 de octubre y 1 de noviembre, función a las 20:00 horas.
Precio: de 15,69 a 31,37 €
Duración de la obra: primera parte: 65 minutos; entreacto: 20 minutos y segunda parte: 22 minutos.

Coloquio: viernes 26 de octubre
Espectáculo recomendado a partir de 16 años

Escrito por Jorge Pisa Sánchez