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Crítica teatral: Bartolomé encadenado, en el Teatre Grec.

PROJECCIO_CARA-1_2_El pasado 18 de julio llegó al Teatre Grec Bartolomé encadenado, una de las producciones más significativas del Festival tanto por el tema que trataba como por la forma en la que lo hacía, una oda tragicómica que reflexionaba sobre la crisis económica y sus graves consecuencias sociales escrita por José Sanchis Sinisterra, dirigida por Antonio Simón Rodríguez e interpretada por Lluís Soler, Manel Barceló, Maria Molins, Tilda Espluga, Montse Vellvehí, Bernat Quintana, Xavier Ruano y un nutrido grupo de 14 jóvenes graduados del Institut del Teatre.

En ella hallamos a Bartolomé encaramado a un pilar inacabado de un puente que la crisis económica ha dejado a medio construir. Bartolomé está acabado, la crisis ha consumido sus reservas económicas, físicas y vitales y ha decidido suicidarse en un espacio público para que todo el mundo sea consciente de los monstruos provocados por el trance económico que vive su país y gran parte de la órbita europea. Debajo de Bartolomé y alrededor de la base del pilar, se congrega un circo mediático y social, tanto aquellos que quieren ayudar a Bartolomé a cumplir sus deseos, como los medios que se desplazan hacia allí para dar cobertura a la noticia e incluso la autoridad competente que intentará poner orden en la situación.

Sanchis Sinisterra es el encargado de dar inicio a un nuevo proyecto en el marco del Grec en el que cada año un autor presentará una pieza teatral sobre un tema actual, utilizando los principios formales del teatro griego. Y en este caso ha contado con la ayuda de Simón Rodríguez en una propuesta que aunque atrayente visualmente y, evidentemente actual en el tema que analiza, la crisis económica omnipresente de la cual aún sufrimos sus amargas consecuencias, resulta bastante vacía con respecto a los asuntos sobre los que trata.

El modelo a partir del que se crea la obra es el del Prometeo encadenado, tragedia griega en la que el titán Prometeo, que favorece el conocimiento y la civilización de los hombres en detrimento de los dioses, es castigado por Zeus, una leyenda que se transmuta en la versión escénica de los hechos que llevaron al jubilado griego Dimitris Khristulas a suicidarse en abril del año 2012 delante del Parlamento griego debido a la situación de indigencia a la que le condenaba la crisis económica griega.

Por desgracia, Bartolomé encadenado es una obra de titulares periodísticos, en los que el texto no va más allá de las ideas, contundentes, eso sí, que aquellos pueden contener y que, si lo pensamos bien, ya conocemos, aunque solo sea por el «machaconismo» de los medios de comunicación. Así en Bartolomé encadenado se habla acerca de la crisis económica, de la actuación del Estado y de las fuerzas de seguridad, del papel de los medios de comunicación, del poder detrás del poder, de la pasividad de parte del cuerpo social ante las vejaciones provocadas por la crisis, de la actitud ominosa de parte de la juventud… Aunque, y como les decía, sin la más mínima intención de profundizar en estos temas, que aunque actuales e importantes, digo yo, importantísimos, quedan en agua de borrajas tras haber acabado la función, no conociendo el espectador mucho más de lo que ya intuía cuando ocupaba su asiento al inicio de la función.

COR_I_TORRE_2_El aspecto visual de la obra sí que destaca algo más que el contenido. Bartolomé nos es presentado como un antiguo anacoreta, o más concretamente como un estilita, uno de aquellos ermitaños que vivieron en época medieval sobre columnas, como símbolo de su rechazo a la sociedad materialista. La representación está estructurada, en parte, como una obra clásica griega, en la que los actores interactúan con una especie de coro conformado por los jóvenes graduados del Institut del Teatre, y nos hace revivir, en parte, como sería una obra representada durante la antigüedad. Además el espectáculo hace uso de un potente audiovisual, que acompaña al desarrollo de la obra y que impacta en el público en más de una ocasión.

La obra está cocinada con dos ingredientes principales: la tragedia de la situación que vive Bartolomé y que le ha forzado a acabar con su vida de forma pública y la comedia que se desarrolla a su alrededor y en la que los periodistas, la familia y el grupo de jóvenes, que dan forma al coro y a veces al cuerpo de danza, intentan mostrar al público algunas de las flaquezas de nuestra sociedad occidental. La obra, sin embargo, en su avance va derivando poco a poco hacia una especie de drama familiar que debilita en parte su potencia narrativa.

En Bartolomé encadenado destacan sobre las demás las interpretaciones tanto de Lluís Soler, el hacedor de la situación que nos narra el espectáculo y la breve actuación de Manel Barceló, que da vida a uno de los secuaces del poder invisible de los mercados. Maria Molins interpreta a una periodista que se verá afectada por lo que está pasando sobre y en los aledaños de la plaza escenario de los acontecimientos; Tilda Espluga y Bernat Quintana encarnan a dos policías muy peculiares; Montse Vellvehí interpreta a una alocada aspirante a periodista y finalmente Xavier Ruano encarna a un cámara que sigue a Molins alrededor del mundo proveyendo al público de la cadena de las imágenes de los conflictos que cubren como periodistas, y es el protagonista, seguro, de uno de los speechs con más fuerza que se oyen a lo largo de la representación.

Bartolomé encadenado representa, así, una promesa escénica que va perdiendo fuelle a medida que avanza la representación y que se salva por lo actual de su contenido y por el trabajo de los actores que dan vida a los personajes en liza, aunque el desarrollo de la obra no sea tan competente ni trascendente de principio a final. Esperemos, pues, que este proyecto escénico dentro del Festival Grec de Barcelona se vigorice algo más en futuras ediciones.

«Bartolomé encadenado» se representa en el Teatre Grec del 18 al 20 de julio del 2014.

Autor: José Sanchis Sinisterra
Dirección: Antonio Simón Rodríguez
Intérpretes: Lluís Soler, Manel Barceló, Maria Molins, Tilda Espluga, Montse Vellvehí, Bernat Quintana y Xavier Ruano
Coros: Arnau Armengol, Ramon Bonvehí, Carles Calabuig, Laura Calvet, Anna Farriol, Ana Roche, Alberto Ruiz, Ivan Giménez, Alicia Lorente, Anna Massó, Marina Mulet, Ariadna Pastor, Laia Pastor y Andrea Portella
Escenografía: Ramon Simó
Vestuario: Irantzu Ortiz
Espacio sonoro: Lucas Ariel Vallejos y Damien Bazin
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Mata’m, en La Villarroel.

Mata'm_1¿Qué pasa cuando nos cansamos de la vida? ¿Tenemos derecho a pedirle a alguien que acabe con nuestra existencia? ¿Y cómo afecta la muerte a nuestro entorno cotidiano? Seguro que algunos encontraréis extrañas estas preguntas al inicio de una reseña teatral, si bien es de ello de lo que trata Mata’m, obra que del 5 de julio al 3 de agosto se representa en La Villarroel en el marco del Grec Festival de Teatre de Barcelona.

Manel Dueso se enfrenta a la autoría y la dirección de una obra extraña en lo que se refiere a su estructura y a la trama que nos propone. En ella Arnal (Francesc Orella), el propietario de un local de copas, decide poner punto y final a su experiencia vital, aunque no tiene el valor para suicidarse él mismo. La llegada proverbial de Bastero (Boris Ruiz), un antiguo compañero que acaba de salir de la cárcel y que quiere volver a ella, se convertirá en la oportunidad para solucionar dos voluntades opuestas pero enlazadas, y le permitirá cumplir su último deseo. Poco será lo que puedan hacer para evitarlo Chirli (Àurea Márquez), su pareja ex-prostituta y su hija Devita (Carlota Olcina), los únicos anclajes emocionales de Arnal en un mundo que pare él ya no tiene sentido.

Bien, como veis la trama es algo extraña e insólita, lo que permite a Dueso ofrecernos una representación que carece también de una estructuración lógica y se asemeja más a una red de escenas que no tienen un sentido temporal aparente para el espectador, una solución escénica parecida a la de Traïció (Teatre Lliure, Carles Alfaro, 2009), obra en la que también participara Orella, y en la que era el mismo espectador el que, ayudado por indicaciones temporales audiovisuales, tenía que recomponer el orden real de los hechos y las escenas que acontecían sobre el escenario. De esta forma, veremos a Arnal / Orella tanto muerto y tendido en el suelo tras producirse su asesinato-suicidio, como interactuando con el resto de personajes de la obra en los días e instantes previos, un hecho que en parte puede turbar la comprensión de aquellos espectadores que estén menos atentos a lo que sucede encima del escenario.

Mata'm_2Mata’m, es una comedia negra y poética acerca de la muerte deseada por uno de los personajes. Y como habla sobre la muerte hace referencia también a la vida, al menos a la del personaje central de la obra, al que le parece que ya no vale la pena vivirla, y a la de aquellos que la viven a su alrededor, cuya existencia quedará de alguna forma afectada. La obra tiene mucha dosis de humor, en muchos momentos de tintura negra, y nos habla de los miedos y los deseos, dos sentimientos emocionales las más de las veces unidos, de varios personajes propietarios de existencias algo desestructuradas. Francesc Orella está genial en su papel de suicida sin ánimo, que cansado de la existencia que le ha tocado vivir, necesita la ayuda de otra persona para finalizar con su amargura existencial; Boris Ruiz encarna a su antiguo amigo de andanzas que acaba de salir de prisión y que después de varios años en el trullo, es consciente de que el mundo fuera de la cárcel no es el suyo, de ahí que su carácter sea tenue y desacompasado; Àurea Márquez da vida a la pareja de Arnal, que parece que no ha sido consciente del desasosiego de este último y cuya vida ha transitado desde los bajos fondos a las altas lontananzas de un carácter algo frívolo e infantil. Por último Carlota Olcina interpreta a la hija de la pareja, una joven que posee una percepción de la vida algo fantasiosa, y que no es consciente aún de las durezas por los que han tenido que transitar sus padres.

Todos y cada uno de estos personajes tiene su momento definitorio en la obra, en la que ofrecen al público un breve, o no tanto, speech en el que nos dan a probar los sinsabores de unas existencias que parece que estén flotando sobre el suelo de un bar de copas, seguramente el ambiente que más ha marcado la existencia de todos ellos. No penséis, por otra parte, que la obra de Dueso es de aquellas profundas y filosóficas, ya que la reflexión del autor y director es sutil y no se atreve a ir más allá de las mismas palabras que emanan de los personajes, a lo que se suma, como os comentaba, la comicidad de toque negro que subyace a lo largo de la representación.

Mata’m se convierte así, en una oportunidad de mirar directamente a la muerte pero sin afectarnos por lo profundo de su naturaleza y de disfrutar de otra obra de actores en la que la trama se ha de recomponer como un puzle, una tarea que Dueso deja en manos del público asistente.

«Mata’m» se representa en La Villarroel del 5 de julio al 3 de agosto de 2014.

Autor: Manel Dueso
Dramaturgia: Manel Dueso
Dirección: Manel Dueso
Reparto: Àurea Márquez, Carlota Olcina, Francesc Orella y Boris Ruiz
Escenografía: Sebastià Brosa
Diseño de iluminación: David Bofarull
Diseño de sonido: Bárbara Granados
Composición musical: Bárbara Granados
Vestuario: Míriam Compte
Caracterización: Núria Llunell
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona, Velvet Events y La Villarroel
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Vells Temps, en la Sala Beckett.

Vells temps_sala beckettUna obra de teatro siempre tiene algo que decir al público. Una vez que se alza el telón, metafóricamente hablando, porque ya casi nunca se levantan, se inicia una conexión entre la obra y el espectador que perdura, de una forma u otra y normalmente con altibajos, hasta el final de la representación. Si además, Harold Pinter está en el meollo, está conexión se transforma es un estado en el que la obra fluye atrapando al espectador en una tela de araña escénica que se apodera de él hasta el final de la función. Algo que podemos apreciar en Vells Temps, obra programada en la Sala Beckett en el marco del Festival Grec 2014, dirigida por Sergi Belbel e interpretada por Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel.

El matrimonio formado por Kate (Míriam Alamany) y Deeley (Carles Martínez) recibe la visita de Anna (Sílvia Bel), una amiga de juventud de la primera. El reencuentro de las dos mujeres les permitirá rememorar los viejos tiempos, cuando ambas trabajaban como secretarías; compartían piso en Londres y llevaban una vida de trabajo y ocio recorriendo las plateas de los mejores teatros de la ciudad. A medida que ambas mujeres evocan el pasado Deeley comienza a sentir celos de una relación antigua pero intensa que, al parecer, se entrelaza también con sus propios recuerdos.

La Sala Beckett se anima a programar Vells temps, un Pinter que tiene que ver mucho con la memoria, el teatro y el cine (musical) y con una tempestiva relación amorosa a tres bandas. La estructura de la obra sigue el modelo pinteriano de la llegada de un extraño a un espacio y/o realidad a la que no pertenece, como pudimos ver este año en obras como L’encarregat o Terra de Ningú. Una vez que este elemento externo hace acto de presencia la realidad queda, de alguna forma, afectada, un efecto del que seremos consciente a través de la conversación que mantienen los tres protagonistas y que girará en torno al pasado, lo que moverá a un duelo dialectico entre Deeley y Anna por demostrar quién tiene más ascendencia personal sobre Kate y nos hará evidente la naturaleza efímera y sutil de la memoria y de los recuerdos.

La obra se construye, además, en un espacio y un tiempo escénico que se confunde a lo largo de la representación. Al espectador le costará distinguir si lo que pasa sobre el escenario se está produciendo en el presente o se produjo en el pasado, algo que se complica aún más al referirse los tres protagonistas a los mismos hechos con recuerdos diferentes y algo distorsionados. Lo que va dando forma a un limbo escénico en el que la realidad y los recuerdos se atropellan unos a otros, obligando al espectador a intervenir y darles forma.

Por encima de este fluir de situaciones y recuerdos la obra nos habla de las relaciones y más concretamente de las relaciones de pareja, tanto aquella formada por Kate y Deeley como la que mantuvieron, supuestamente, Kate y Anne cuando eran jóvenes. Asimismo, el teatro también estará muy presente en la representación, ya que los personajes femeninos recordarán a lo largo de la obra su asistencia a los espectáculos de teatro y danza del antiguo Londres y los protagonistas se lanzarán a canturrear en un momento de la obra algunos éxitos del teatro musical.

La propuesta cocinada por la Sala Beckett está diseñada para darle a la obra la naturaleza fantasmagórica que un Pinter requiere. El escenario está constituido por una extensa plataforma elevada que se apodera de uno de los extremos largos de la sala, ocupada tan solo por una serie de ventanas, dos sofás-cama y una butaca, ubicados sobre el escenario de forma triangular, una representación física del triángulo amoroso existente (o que existió) entre los tres personajes. Estos están interpretados por Carles Martínez (Deeley), Míriam Alamany (Kate) y Sílvia Bel (Anna). El primero oprime a su personaje para darle una solidez a veces exquisita; la segunda interpreta un personaje que a veces parece que no esté sobre la escena, un hecho del que se nos habla en la propia obra y la tercera encarna a una mujer elegante y atractiva que parece que quiere recuperar algo de su pasado.

Sergi Belbel lleva a cabo una destacada dirección de actores que provee a sus interpretaciones de esa neblina adecuada para una obra-situación de Pinter, y da forma a una representación donde el presente y el pasado se mezclan irremisiblemente y en la que, como afirma uno de los personajes «hay cosas que recuerdas aunque puede ser que no hayan pasado nunca«. Algo que tendrán que descubrir cada uno de ustedes, hilvanando todo lo que se dice y todo lo que se hace sobre el escenario de la Sala Beckett. Un auténtico reto teatral.

«Vells temps» se representa en la Sala Beckett del 2 al 27 de julio de 2014.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Sergi Belbel
Traducción: Joan Sellent
Interpretación: Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y la Sala Beckett / Obrador Internacional de Dramatúrgia

Horarios: de martes a sábado a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 75 minutos
Idioma: catalán
Precio: 20 €
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Jorge Pisa Sánchez

Novedad editorial: El Dhammapada, La senda de la perfección, Plataforma Editorial.

El_Dhammapada_portada_Pataforma_editorialA veces, en el mundo en el que vivimos, vale la pena detenerse y dedicarse unos momentos a uno mismo ya sea para reflexionar sobre lo que hemos hecho, lo que hacemos o lo que vamos a hacer.

A veces para ello necesitamos una ayuda externa, ya sea la conversación cómplice de una persona cercana o en este caso, el conocimiento atesorado a lo largo de siglos de experiencia vital y espiritual recogido en obras literarias como la que nos presenta Plataforma Editorial con El Dhammapada, La senda de la perfección, una novedad literaria publicada en el sello testimonio y que recoge 423 aforismos que ilustran las enseñanzas morales de Buda.

El Dhammapada es una colección de 423 aforismos escritos originalmente en lengua pali seguramente en el siglo III AEC. En pali Dhamma, Dharma en sánscrito, alude a un concepto básico en el budismo. Su sentido es muy afín al de «ley, una ley moral, la ley eterna del Cosmos, la Verdad». Pada significa en pali y en sánscrito «pie, paso» y, por lo tanto, puede traducirse como camino, senda. De ahí que Dhammapada sugiera la Senda del Dharma, la senda correcta que lleva a la Verdad, a la luz, al amor, al Nirvana.

La obra recoge los aforismo budistas agrupados en 26 categorías que incluyen temáticas como la mente, el hombre sabio, el bien y el mal, el Buda, los placeres efímeros o la rectitud y la senda, y seguro que nos proporcionará la materia prima para llevar a buen término esa reflexión que les decía y recorrer la Senda de la Perfección preparados y muy bien acompañados.

Título: El Dhammapada, La senda de la perfección
Editorial: Plataforma Editorial
Colección: Testimonio
Formato: Rústica con solapas
ISBN: 9788415880998
Páginas: 176
Precio: 16.00 €

Crítica teatral: 2050, en el Teatre del Raval.

2050 - Cia El desván 1No es muy habitual ver anunciada en las carteleras una obra de teatro de ciencia-ficción, y menos aún que una misma sala, en este caso el Teatre del Raval, estrene durante la misma temporada dos obras de ciencia-ficción distópica. La primera, 1984, la programó a finales del 2013 y principios del 2014, todo un éxito respecto a la calidad artística del montaje. Desde el pasado 2 de julio le toca el turno a 2050, una corta obra de teatro (tan solo 55 minutos de duración), producida por El Desván Teatro en coproducción con Samarkanda Teatro que insiste algo más en el tipo de historia narrada por Orwell.

Nos hemos de situar en el año 2050. La sociedad está regida por un sistema político represor que controla todos y cada uno de los aspectos de la vida de sus ciudadanos. Cada uno posee un trabajo y una vida personal que realiza en favor del bienestar de la comunidad y, sobre todo, del sistema. Iván trabaja en una antigua cisterna eliminando los cadáveres de todos aquellos que se oponen al sistema. Pero últimamente su trabajo no ha sido tan eficiente, por lo que se ha enviado a un inspector con el objetivo de descubrir qué es lo que pasa.

2050 sigue la estela de las grandes obras de ciencia ficción distópica entre las que sobresalen, Un mundo felizde Huxley; 1984de Orwell y Fahrenheit 451de Bradbury, y posee elementos de cada una de ella. El sistema todopoderoso y controlador nos remite a 1984; la prohibición de leer libros a Farenheit 451 y 1984; y los elementos de sexualidad puede que hagan referencia a Un Mundo Feliz. La acción, además nos sitúa en algo parecido al interrogatorio final de 1984, cuando el protagonista ya ha sido descubierto y no puede más que autoacusarse a sí mismo.

Este es el meollo de la obra, que se estructura en una conversación-interrogatorio entre Iván y el inspector, en el que no solo conoceremos las ideas y la visión de la vida poco ortodoxa del primero, sino que también comprenderemos el funcionamientos del sistema y sus herramientas de control de la sociedad. Por lo que la obra está dirigida a aquellos apasionados por la ciencia ficción y por el análisis de la realidad político-social que solo este género sabe tratar de forma tan fría y realista.

2050 reflexiona de esta forma sobre la capacidad de un sistema político por controlar qué piensa y cómo piensa la población, y hace un guiño a la actualidad, situando el origen del sistema en la crisis de valores que vivimos hoy en día, un momento en el que, según la obra, se llega a especular con todo, con la comida, con la vivienda e incluso con las vidas humanas. Tras lo cual se impone un sistema de orden y eficiencia que ha acabado, según parece, llevando a la sociedad, o a parte de ella, a un abatimiento personal y moral y a otros muchos a luchar contra un sistema político opresor, los cadáveres de los cuales son los que elimina Iván.

Imagínense, pues, la reflexión que nos permite 2050. E imagínenselo todo en tonos grisáceos, y sobre una construcción escenográfica que nos muestra, de forma minimalista, un mundo oscuro y desalmado que ha optado por la seguridad despreciando para ello las emociones y la genialidad creativa del alma humana.

La obra, por otra parte, está construida a partir de la interpretación de sus dos protagonistas, Diego Ramos, que da vida al eliminador de cadáveres que pone en duda su trabajo y el propio funcionamiento del sistema social y Fermín Núñez que interpreta al inspector que ha de valorar la situación. Un duelo escénico en el que parece vencer este último, que encarna a un funcionario distópico con una naturalidad y frialdad electrizantes.

Una reflexión social y política de la Compañía El Desván Teatro que nos habla del futuro para referirse a nuestro presente, pero que juega una baza escénica que ya triunfó en el Teatre del Raval no hace tanto, lo que, seguro, que le resta la eficiencia en la taquilla que sería de esperar.

«2050» se representa en el Teatre del Raval del 2 al 13 de julio de 2014.

Autor: Ricardo Prieto
Versión y dirección: Domingo Cruz
Reparto: Diego Ramos y Fermín Núñez
Música: Álvaro Rodríguez
Escenografía y vestuario: Diego Ramos
Iluminación: Jesús Sánchez Avís (Lenda)
Vídeo: Alberto Calvo
Producción: Cia El Desván Teatro en coproducción con Samarkanda Teatro

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 18 €
Duración: 55 minutos
Idioma: castellano
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: La partida, en el Teatre Romea.

La_Partida_cartelSeguro que si os digo que la vida se puede reducir a una obra de teatro, la mayoría de vosotros pensaríais que probablemente sí, que con una buena obra de teatro todo es posible. Pero si os dijera que la vida se puede reducir a una partida de cartas, y más concretamente a una de póker, posiblemente me costaría más convenceros. Pues bien, este es el objetivo de Julio Manrique, que con el estreno de La partida nos presenta un esbozo de la vida de varios hombres marcadas por las figuras del póker.

La obra nos sitúa en el restaurante Carta, regentado por Esteve (Ramon Madaula), en el que todos los sábados por la noche se organiza una timba de póker en la que participan él mismo; Carles (Oriol Vila), su hijo; Santi (Joan Carreras), el cocinero y Maxi (Marc Rodríguez) y Frankie (Andrew Tarbet), los dos camareros del local. Pero esta noche se apunta a la partida Ash (Andreu Benito), un jugador profesional con el que Carles ha contraído una fuerte deuda de juego, lo que convertirá la velada en una partida en la que los miedos, las frustraciones y los sueños se cambiarán por fichas de póker.

Manrique nos propone una disertación teatral sobre la vida de un grupo de hombres marcados por el fracaso y la desorientación, una temática muy al gusto del director, y que ya tratara en obras como Coses que dèiem avui, montaje a partir de textos de Neil LaBute y American Buffalo de David Mamet, ambas estrenadas inicialmente en el año 2010 y de marcado cuño norteamericano. Por lo que hemos de tener en cuenta que la historia que da forma a la obra no pertenece tanto a nuestra realidad mediterránea como a un mundo de marcada origo estadounidense, en la cual el juego y el póker se vive de una forma muy diferente a la que estamos acostumbrados la mayoría de nosotros, aunque esto es algo que internet está empezando a cambiar.

La partida nos muestra un retrato de 6 hombres marcados por la tragedia o la derrota que aunque intentan mantenerse firmes sobre suelo resbaladizo, no consiguen darle un sentido estable a su existencia y en la que la esperanza toma la forma de una partida de póker en la que lo pueden ganar o perder todo y donde la victoria de uno siempre supone la derrota de los otros.

El escenario donde se jugará la partida nos muestra la sala del restaurante y la cocina, pero en esta ocasión la escena del Romea sale de su ubicación habitual y se ubica en el espacio central del teatro, rodeado a banda y banda por las filas de espectadores. Si bien más tarde este doble escenario sufre una metamorfosis que lo transforma en el sótano en el que se jugara la partida que da nombre a la obra.

La partida_2Como os decía las experiencias individuales que nos narra la obra son lejanas y singulares, aunque poseen, creo yo, la fuerza necesaria para hablarnos sobre la vida en pleno siglo XXI, en la que los sueños y las esperanzas dependen muchas veces de factores en gran parte incontrolables o que no sabemos controlar. Para explicarnos todo esto Manrique utiliza a un grupo de actores que destacan por su buen hacer, y que encarnan de forma mimética a los personajes diseñados por Marber. Ramón Madaula da vida al propietario del restaurante que intenta proteger y a la vez controlar al resto; Joan Carreras interpreta a Santi, capaz de jugarse hasta el último euro en la partida; Marc Rodríguez encarna al típico soñador atolondrado que no es consciente de la realidad que le rodea y que en parte nunca ha dejado de ser un niño; Andrew Tarbet da vida al segundo camarero del restaurante, de paso por Barcelona y en cuyos sueños no aparece nadie más que él; Oscar Vila interpreta a Carles, el hijo de Esteve con graves problemas de adicción al juego y capaz de vender a familiares y amigos con el objetivo de saldar sus deudas. Por último Andreu Benito encarna al jugador profesional sin escrúpulos que hará lo necesario para recuperar su dinero. Un elenco teatral sin duda de primera.

Sin embargo a la obra le falta principalmente ritmo, tanto en la primera parte de la representación, en la que se presenta a los caracteres y las situaciones y sobre todo en la segunda, donde a veces la partida parece interminable. A lo que se suma el hecho de que la obra nos dice pocas cosas que no sepamos y que no podamos corroborar en nuestras experiencias personales.

A pesar de ello La partida mantiene su poder de convocatoria y su fuerza de espíritu gracias al altísimo nivel en el que se mueven los actores, entre los que destacan Madaula y Benito, y por la creación de una realidad escénica que a veces parece que no avance y que forme parte de un limbo existencial en el que los protagonistas se hallan atrapados y del que no pueden huir, un efecto potenciado además por la música y los efectos sonoros. Una partida, en definitiva, que vale la pena jugar, aunque para ello debamos apostar con una mano que no nos garantiza el éxito final.

«La partida» se representa en el Teatre Romea del 2 de julio al 3 de agosto de 2014.

Autor: Patrick Marber
Traducción / Adaptación: Cristina Genebat
Dirección: Julio Manrique
Reparto: Ramon Madaula, Joan Carreras, Marc Rodríguez, Andrew Tarbet, Oriol Vila y Andreu Benito
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Maria Armengol
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio sonoro: Ramon Ciércoles
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y el Teatre Romea

Horario: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 17 – 27 €
Duración: 120 minutos
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

Novedad: Maratón: El origen de la leyenda, de Richard A. Billows. Editorial Ariel.

maraton_9788434417311Ariel nos presenta una novedad que trata sobre la batalla de Maratón, un acontecimiento de capital impotancia para la historia del mundo Occidental.

Pocas batallas hay tan legendarias como la de Maratón. Este episodio decisivo de la primera de las Guerras Médicas enfrentó en el siglo V a. de C. a los ejércitos de los griegos y los persas, y dio lugar a nombres míticos, como el del general Milcíades, cuya estrategia permitió vencer a un ejército superior en número, o el del soldado Filípides, el mensajero que murió para anunciar la victoria a la ciudad de Atenas. Pero las leyendas suelen estar teñidas por un velo de misterio, y el caso de Maratón no es distinto.

¿Cómo condujo Milcíades a sus hombres para derrotar a un ejército muy superior en número? ¿Murió Filípides al llegar a Atenas, como quiere la tradición? ¿Se dirigía a esta ciudad para anunciar la victoria o para advertir del peligro que suponía la armada persa?

A estos interrogantes hay que sumar otro que ha fascinado a estudiosos de todos los tiempos. ¿Qué hubiera sido de la civilización occidental de haber perdido los griegos la batalla? Richard A. Billows viaja al origen de la leyenda, y nos ofrece las claves que explican todos los secretos que oculta un momento clave en la historia. Sus minuciosas investigaciones permiten ofrecer un gran fresco histórico en el que los personajes, las historias y el espíritu de otro tiempo nos transmiten la emoción de una batalla que pudo cambiar nuestra cultura.

Richard A. Billows es profesor en la universidad de Columbia, especializado en historia de la Grecia Antigua y Roma y en epigrafía griega. Además de Maratón es autor de numerosos libros sobre historia Antigua, como Antigonos the One Eyed and the Creation of the Hellenistic State, Kings and Colonists: Aspects of Macedonian Imperialism o Julius Caesar: The Colossus of Rome.

Título: Maratón: El origen de la leyenda
Autor: Richard A. Billows
Editor: Editorial Ariel
Fecha de edición: 4 de marzo de 2014
Formato: Tapa blanda
Páginas: 288

Nueva publicación: En el final de Roma (ca. 455-480) La solución intelectual, Santiago Castellanos. Editorial Marcial Pons.

9788492820870Os presentamos en Culturalia En el final de Roma (ca. 455-480) La solución intelectual, una novedad del año pasado en que su autor Santiago Castellanos vuelve a reflexionar sobre la Caída de Roma y sobre los procesos que llevaron a la desaparición de uno de los imperios más duraderos y extensos de la historia.

El autor de este libro se pregunta hasta qué punto la idea del final de Roma como imperio en Occidente ha eclipsado al estudio de los cambios que se estaban produciendo en la base de la sociedad y en su propia cúspide. Y, para responder, propone una mirada a la arqueología y también una lectura de los textos escritos, tanto en Occidente como en Constantinopla, en la fase crítica en la que el Imperio romano estaba desarticulándose, y también en la inmediatamente posterior. Indaga en el papel de las elites dirigentes, su implicación en el proceso de cambio y su actitud hacia el imperio y hacia los reinos bárbaros, y sugiere que hubo una suerte de solución intelectual. Mientras el imperio iba retirándose, algunos sectores elitistas fueron negociando e incluyéndose en los cauces eclesiásticos y en las mallas de poder al amparo de los reinos bárbaros. Ellos, sus hijos y, luego, sus nietos iban a lograr sobrevivir a una crucial fase de cambios.

Título: En el final de Roma (ca. 455-480)
Autor: Santiago Castellanos
Editorial: Marcial Pons, Ediciones de Historia
Fecha de la edición: 2013
Colección: Estudios
Encuadernación: Rústica
Medidas: 22 cm
Páginas: 340
Idiomas: Español
ISBN: 9788492820870
Precio: 27,55 €

Crítica: El asesinato de Pitágoras, de Marcos Chicot. Duomo ediciones

El asesinato de Pitágoras_Marcos ChicotCuando alguien nos habla de un bestseller perteneciente al género del thriller o del misterio histórico, uno normalmente piensa en grandes autores en lengua inglesa que de tanto en tanto inundan los mercados editoriales. Tras esta generalidad uno personaliza algo más y la figura de Dan Brown emerge fácilmente en nuestra retina mental, y rememoramos la experiencia de lectura de El Código Da Vinci, en el caso de haberlo hecho, cuando el autor estadounidense se apoderó de forma aplastante y abusiva de un género literario que desde entonces no ha parado de suscitar el interés de los lectores.

Arropado por el éxito de este tipo de literatura y por motivos personales, que el autor nos relata en su página web, Marcos Chicot publicó en internet en abril de 2013 El asesinato de Pitágoras, un exitazo de aquellos que se basan en una buena historia y una buena forma de escribirla, a lo que se suma la peculiaridad de un personaje poco tratado en el ámbito de la literatura histórica en español y unos conocimientos (y misterios) matemáticos que generan fácilmente el interés de los lectores. Un cóctel de éxito basado en la autopublicación en internet, una acertada gestión digital y la posterior edición en papel por parte de Duomo Ediciones.

El asesinato de Pitágoras nos relata, a través de un thriller histórico, un misterio relacionado con Pitágoras y la comunidad de conocimiento que el matemático de Samos creó en Crotona. Todo comienza con la muerte de uno de los seis maestros y herederos de Pitágoras en la dirección de la comunidad pitagórica. Este asesinato obliga al matemático a contratar los servicios de Akenón, un investigador egipcio afamado por su capacidad de resolver casos complicados. La llegada de Akenón no pondrá fin a las muertes de los maestros, crímenes que harán perder a la comunidad pitagórica de Crotona su influencia política en la Magna Grecia, hasta tal punto que podría, incluso, desaparecer.

La novela de Chicot se extiende a lo largo de 650 páginas en las cuales se desarrollan diversas historias que adquieren mayor o menor peso a medida que avanza la trama. El tema principal, claro está, es la investigación de las muertes de alto rango que se están produciendo en la comunidad pitagórica, a través de la cual conoceremos el componente político que esta poseía. Por esta razón uno de los escenarios habituales de la narración será en consejo de gobierno de la ciudad de Crotona, donde Cilón, noble ciudadano resentido al no ser aceptado en la comunidad pitagórica, se aplicará para provocarle el mayor perjuicio posible.

Marcos Chicot
Marcos Chicot

Aunque en un principio los personajes principales parecen ser Akenón, el investigador que ha de desenmascarar al asesino que se esconde tras la muerte de los maestros pitagóricos, y Ariadna, la propia hija de Pitágoras, que le ayudará en su investigación, el protagonismo irá variando a lo largo de las páginas de la novela, para al final casi monopolizar Pitágoras el avance de la trama en su intento de proteger a la comunidad de los ataques de Cilón y de un misterioso personaje oculto tras una máscara que parece odiar todo lo que representa el pitagorismo y hará uso de sus poderes psíquicos para destruir la comunidad creada por Pitágoras. Por ello, la novela no solo se construye a partir de la historicidad de Pitágoras y su comunidad (escasa es, por desgracia, la información que de ella se posee), sino también a través de los conocimientos mistéricos y matemáticos que esta atesoraba, como las claves del pentáculo, el teorema de Pitágoras o el cálculo del número Pi. Pero no teman, Chicot engarza todos estos conocimientos matemáticos de una forma sutil en la trama de la novela, para no hacerla pesada, sino todo lo contrario, y ofrece al lector la información necesaria para poder comprender la importancia de estos conocimientos sin pesar negativamente en su experiencia lectora.

La novela también incluye, como no podría ser de otra forma, una historia de amor, la que protagonizan Akenón y Ariadna, si bien está narrada de una forma diferente y con unos elementos que incluso llegan a sorprender al lector, desmarcándola de los usos habituales en este tipo de género.

Así, pues, el meollo de la novela, que el autor desarrolla con un tempo propio, será el de la investigación de una serie de asesinatos y la lucha por defender el legado de la comunidad pitagórica. Pero Chicot nos lo presenta con un toque de realismo que sorprende, al mismo tiempo que lo sombrío de algunos de los personajes. No esperen encontrarse con una batalla entre malos y buenos, sino con una realidad mucho más gris donde la mayoría de los personajes, incluso el gran Pitágoras, tiene algo que esconder, y donde los acontecimientos se irán precipitando de una forma que, les aseguró, les sorprenderá, como me ha sorprendido a mí. Todo ello debido al as que esconde Chicot debajo de la manga, que no es otro que el amplio desconocimiento del público sobre la realidad histórica de Pitágoras y el pitagorismo (a excepción, claro está del archifamoso teorema de Pitágoras), y de la Grecia, o más concretamente, de la Magna Grecia italiana de finales del siglo VI a.C., donde incluso la ciudad de Roma tendrá un pequeño papel secundario.

Piensen así, en una obra que mezcla historia, un poco de fantasía matemática, una peculiar historia de amor y un misterio, que solo se resolverá en las páginas finales del libro, aunque el lector avispado podrá hacerse una buena idea de la identidad del asesino por las pequeñas huellas que el autor deja a lo largo de los 140 capítulos de la novela. Sí, como lo leen, 140 capítulos cortos que permiten digerir el libro en una serie de lecturas breves. Además El asesinato de Pitágoras es un thriller histórico que gana enteros al estar ambientado en la antigüedad y no utilizar la técnica, ya algo deslucida, de una ambientación en múltiples épocas históricas o en la actualidad, haciendo referencia a misterios del pasado, es decir, al estilo Dan Brown. La novela nos acerca, asimismo, al momento previo a la llegada del clasicismo griego, algo que se agradece, además de aproximarnos un poco a la política de ciudades como Crotona y Síbaris en momentos algo oscuros de su historia.

El estilo de Chicot es muy ameno, y el lector no se dará casi ni cuenta de las complicadas teorías matemáticas que dan pie a muchos de los episodios de la novela, lo que demuestra un gran esfuerzo de documentación por parte del autor y una gran capacidad para explicar fácilmente cosas complicadas. Por lo que hará las delicias de aquellos que buscan una intriga ambientada en la antigüedad y de aquellos otros a los que les apasionan los enigmas y los misterios, como lo será el saber cómo murió el propio Pitágoras, hecho al que alude el mismo título de la novela… Aunque para saber eso tendrán que leerse el libro de Chicot, y cuando lo hayan hecho, esperar a la publicación de su continuación, La hermandad, novela en la que autor ya está trabajando, y de la que nos da una pequeña degustación en las páginas finales del libro.

Título: El Asesinato de Pitágoras
Autor:
Marcos Chicot
Editorial: Duomo Ediciones
Colección: Los imperdibles
ISBN: 9788415945093
Encuadernación: Tapa dura / 15,5 x 24 cm
Páginas: 672
Precio: 20.00 €
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Pis mostra, en el Teatre Borràs.

Pis mostra«Una pareja joven compra un piso sobre plano y, al entrar a vivir descubre que son los único habitantes del edificio. Y encima los interesados en comprar alguno de los pisos vacíos del inmueble confunden su piso con el “Piso Piloto” (“Pis Mostra”) de la promoción. Recibirán unas cuantas visitas muy especiales que les cambiarán la vida y la forma de entender las relaciones de pareja. Una comedia moderna, fresca y con personajes y situaciones hilarantes».

¿Qué pasaría si después de comprar un piso descubrimos que somos los únicos inquilinos de un gran edificio? ¿Aprovecharías la oportunidad si pudieras escoger quienes van a ser tus futuros vecinos? ¿Puede el amor ir más allá de los lazos familiares? Estas son algunas de las cuestiones que nos plantea, con humor, Pis mostra, una comedia dirigida por Juanjo Sánchez e interpretada por Max Marieges, Marina Gatell, Carles Flavià, Mont Plans, Daniel Cuello-Esparrell y Ruben Ametllé.

Estamos ante una comedia de situación. La pareja formada por Max Marieges, imitador en los programas de TV3 como Polònia y Crackòvia, y Marina Gatell, habitual en series de televisión, se ha de enfrentar a situaciones surrealistas provocadas por el asalto que sufre su piso por parte de futuros compradores y ocupadores de las viviendas libres del edificio.

La comedia, que tiene un buen planteamiento con respeto al humor, tarda, sin embargo un buen tramo en animarse. Las escenas iniciales de convivencia entre Marieges y Gatell poseen poco gancho. La función no se anima hasta que entra en escena la espléndida Mont Plans que llena con su solo presencia y simpatía el escenario y da ritmo a la comedia. También destaca en este sentido la loca y estrambótica interpretación de okupa que realiza Ruben Ametllé que pone patas arriba la apacible vivienda de la pareja. Carles Flavià, que interpreta al novio de Mont Plans conocido a través del cibersexo, sin embargo, no está demasiado acertado, y deambula por el escenario interpretando a un viva la virgen, entre pícaro e inocentón que dinamitará, debido a las consecuencias de sus acciones y ligues en el pasado, aún más a la pareja.

Pis Mostra habla de la convivencia, de los lazos familiares, de la infidelidad, de cómo la vida puede dar giros cuando menos te lo esperas y de cómo nos enfrentamos a ellos… Pero le falta el punch cómico que necesitan este tipo de comedias a lo vodevil y más salidas de tono rotundas y graciosas. Y tal vez más personajes estrafalarios que fortalezcan el avance de la representación, a parte del cartero interpretado por Daniel Cuello-Esparrell, que aparece y desaparece sin ser su personaje verdaderamente aprovechado en el desarrollo de la comedia.

Pis Mostra se convierte, así, en un buen intento de comedia que se queda en eso, en un intento de la comedia que podría haber sido, con una dramaturgia más elaborada, un desarrollo de los personajes más adecuado y una vis cómica más intensa. Una comedia que hace reír pero menos de lo que uno espera en este tipo de obras, y que no hace poner demasiado en movimiento esa parte de las vísceras del humor que todos llevamos dentro.

“Pis Mostra” se representa en el Teatre Borràs a partir del 9 de mayo de 2014.

Director: Juanjo Sánchez
Actores: Max Marieges, Marina Gatell, Carles Flavià, Mont Plans, Daniel Cuello-Esparrell y Ruben Ametllé
Producción: ZOOPA
Idioma: catalán

Horarios y precios: web GrupBalaña
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Taradete