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Crítica literaria: En el final de Roma, Santiago Castellanos, ed. Marcial Pons.

En el final de Roma

No son demasiados los libros escritos por autores españoles que traten el periodo de la Antigüedad Tardía y que podamos ver expuestos en las estanterías de las librerías. Y menos aún los que analizan los últimos años de existencia del Imperio romano de Occidente. Y cuando digo “últimos años” me refiero a los últimos años, esto es, el periodo que se extiende entre el 455 d.C. (muerte del emperador Valentiniano III) y el 476 d.C (deposición de Rómulo Augústulo, último emperador romano de Occidente). Por eso una novedad como la que reseño ahora vale su peso en oro en el mercado editorial español, y no solo por el buen hacer del autor, Santiago Castellanos, sino también por la valentía de la editorial Marcial Pons al publicar una obra de este tipo.

En el final de Roma (ca. 455-480) La solución intelectual, Castellanos abastece al lector de los datos y el análisis histórico necesarios para entender el periodo y la tesis que el autor defiende. De ahí que la obra no sea un libro generalista que toque todos los apartados requeridos para comprender la época, como un manual, sino que se centra en dos o tres aspectos específicos, esto es, analiza los hechos históricos y políticos clave para poder analizar la actitud de los aristócratas romanos ante el marasmo final de la autoridad imperial en Occidente, ofreciendo al lector un análisis de las fuentes históricas del periodo.

De esta forma, podríamos considerar tres los objetivos o tesis básicas que el autor defiende en su obra: el primero es analizar si el año 476, fecha en la que se depuso al emperador Rómulo Augústulo, se puede considerar como el hito o referente histórico adecuado para establecer el final del Imperio romano en Occidente y si es así, en qué momento y por qué razón se escogió ese acontecimiento como indicador de referencia. Para ello hemos de tener en cuenta, como nos indica el propio Castellanos, que en el periodo analizado, entre los años 455 y 480, los intelectuales y/o autores cuyas obras han llegado hasta nosotros, no fueron conscientes de que el Imperio Romano, existente desde había tantos siglos, estuviera finalizando, por lo que el autor analiza cuáles fueron los motivos que llevaron a los autores del Imperio romano de Oriente, heredero de la tradición imperial romana, a seleccionar este hecho como un año trascendental de cambio, todo ello ligado, claro está, a la campaña de reconquista que el emperador Justiniano llevó a cabo en Occidente en el siglo VI d.C. y que le permitió apoderarse del África vándala, la Italia ostrogoda y una reducida franja costera de la Hispania visigoda. El segundo objetivo del autor es analizar cuál fue la actitud de las aristocracias occidentales ante la paulatina desaparición del dominio imperial romano en Occidente. Castellanos nos muestra, principalmente a través de la obra de Sidonio Apolinar, cómo estas no actuaron de forma unitaria ante el declive de Roma. Asimismo, el autor documenta como muchos de sus miembros acabaron optando por abandonar el barco imperial que naufragaba a favor de la Iglesia, la institución que en gran medida dio forma a la época medieval posterior o el ejercicio del poder en los reinos germánicos establecidos en suelo imperial.

Por lo que respecta a las fuentes históricas, Castellanos hace uso principalmente de Sidonio Apolinar, cuyo epistolario es una de las obras más interesantes y prolíficas del periodo, aunque utiliza otras fuentes para trenzar sus razonamientos como Casiodoro, Ennodio, Gregorio de Tours, Hidacio, Jerónimo, Jordanes, Marcelino, Paulino de Pella, Procopio o Salviano entre muchas otras, una enumeración que indica al posible lector el esfuerzo analítico que supone la obra.

Santiago Castellanos
Santiago Castellanos

Un esfuerzo analítico e histórico que no se traduce en una obra pesada y aburrida de aspecto académico. Castellanos dispone en su haber de una larga trayectoria no solo como autor de monografías y artículos académicos, sino también como autor de obras de difusión histórica, entre las que destacan Los godos y la cruz (Alianza editorial, 2007), Constantino. Crear un emperador (Silex Ediciones, 2010) e incluso una novela histórica, Martyrium: El ocaso de Roma (Ediciones B, 2012), una experiencia que le permite escribir una obra como En el final de Roma a un nivel de alta difusión pero al mismo tiempo utilizando un estilo no solo interesante sino también entendedor. Os puedo asegurar que los capítulos dedicados al repaso de los hechos históricos del periodo 455-480 me parecieron fascinantes y fácilmente seguibles y/o entendibles por el lector medio interesado en la materia.

En el final de Roma es un libro interesante y necesario para conocer la época, del que se agradece su interés por lo global, en el ámbito del Imperio romano, al analizar una temática específica como esta, algo no demasiado habitual en la bibliografía nacional sobre este periodo. El libro no es para nada extenso, ya que tan solo emplea 339 páginas para analizar un tema como este, que incluyen un índice de fuentes y bibliografía y un amplio aparato de notas a pie de página que permite enriquecer la lectura.

Cómo os decía En el final de Roma es un libro de lectura asequible y diáfana que ahuyenta las tinieblas sobre un periodo poco conocido por el público en general. Santiago Castellanos nos ofrece la oportunidad de conocer algo más el periodo histórico a través de un estilo asequible y con unas ideas muy claras que, aunque algo repetitivas a lo largo del libro, permiten clarificar al lector el paso del mundo antiguo a la época medieval, al menos en lo que respecta a la “solución intelectual”.

Título: En el final de Roma (ca. 455-480)
Autor: Santiago Castellanos
Editorial: Marcial Pons
Colección: Historia
Fecha edición: 27/04/2013
Nº de páginas: 340 págs.
Precio: 29 €
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Jorge Pisa

Crítica: Constantino el Grande, David Potter, ed. Crítica.

constantino-el-grande_9788498926231Si tuviéramos que decidir qué emperador romano ha dejado una mayor huella en la historia, tendríamos que tener en cuenta a Augusto, a Constantino o incluso al hispano Teodosio. Si bien muchos dirigirían rápidamente su mirada hacia la figura de Constantino el Grande, por ser entre otras cosas, el emperador que puso fin a la persecución de los cristianos y el que con su acción de gobierno dio forma, en parte, al mundo medieval que seguiría tras la caída del Imperio romano. De esta forma la larga sombra del gran emperador no solo se cernió sobre las épocas venideras sino también sobre la bibliografía que desde entonces habló de él, tanto a favor como en contra. Es por ello que en castellano se echaba en falta una actualización de la historia de la época en general y del gobierno del emperador Constantino en particular, con la intención de clarificar y actualizar conceptos de un periodo y un personaje mitificados por la historia.

Constantino el Grande de David Potter es una biografía académica del emperador romano que arranca, sin embargo, bastantes años antes, como es preceptivo, para permitirnos entender la época en la que Constantino se hizo con las riendas del imperio. Así, pues, el estudio comienza en el año 260, en plena época de la Anarquía militar, para enlazar con el periodo de la Tetrarquía diocleciana, época en la que Constancio, el padre de Constantino llegó al poder como miembro del sistema de gobierno compartido instituido por Diocleciano. Potter intenta explicarnos la juventud de Constantino, de la que se sabe bastante poco, rehaciéndola a través de los datos históricos conocidos del periodo, y estudia a partir de aquí la ascensión a la cúspide del poder de Constantino desde su nombramiento como Augusto tras la muerte de su padre en Britania, pasando por la batalla del puente Milvio (312) y su lucha contra sistema dioclecianeo.

Tras ello el autor analiza la acción de gobierno de Constantino, ya sea en relación a la vida familiar del emperador, que en aquellos tiempos era inseparable de la política; la administración imperial; o su relación con la religión cristiana y la Iglesia, el gran hito de su reinado. Potter se esfuerza por explicarnos la oficialización del cristianismo por parte de Constantino, su aceptación como una religión más permitida en el imperio, y la utilización que de ella hizo el emperador para alcanzar la la paz dentro de las fronteras imperiales. La monografía también analiza la vinculación del propio Constantino con la religión pagana, que también respetó, no siendo hasta la época de Teodosio e incluso más adelante cuando el paganismo vio prohibida oficialmente su existencia. El autor analiza, asimismo, la extraña muerte de su hijo Crispo, uno de los capítulos más oscuros de su reinado y un asunto que difícilmente, como el mismo autor indica, podremos llegar a esclarecer nunca; o la construcción de la ciudad de Constantinopla sobre el solar de la antigua Bizancio, urbe que con el tiempo se convertiría en una nueva Roma.

Potter elabora su trabajo a partir de las fuentes coetáneas y utiliza en gran medida los documentos legislativos dictados por el propio Constantino y su cancillería, con los que puede estudiar su acción de gobierno con mayor profundidad y autenticidad. El autor avanza en el reinado y en el legado de Constantino aunque en su recorrido el apartado histórico no es el primordial, esto es, el libro no se centra especialmente en la evolución de los hechos políticos para crear un filum histórico, sino que más bien cada uno de los aspectos que trata el autor se estructuran a partir del índice de materias, que es el verdadero vertebrador de la obra. De esta forma Constantino el Grande puede ser un libro que decepcione a aquellos interesados sobre todo en la historia política, ya que el autor no se centra especialmente en ella, si no que más bien utiliza el lógico pasar del tiempo para avanzar en su análisis sin profundizar demasiado sobre los hechos. Así que la obra requiere algunos conocimientos previos de la época, al menos en algunos apartados, para poder contextualizar la lectura. La monografía se estructura, además, en capítulos cortos, algo no muy acostumbrado en obras de este estilo, aunque es un formato que posibilita de mejor forma las lecturas posteriores.

Por otra parte, el libro no está todo lo bien traducido y corregido que debiera, una pena en el caso de la obra, del autor y de la editorial, que acostumbra a hacer trabajos brillantes al respecto. Un déficit este que a veces no permite seguir adecuadamente la evolución de los hechos y de los pensamientos del autor. Sin embargo, Constantino el Grande de David Potter se convierte en una herramienta de primera para conocer de una forma realista y veraz la figura de un emperador que ayudó a dar forma al Occidente medieval y moderno. Como alguien dijo “La vida de todo hombre está llena de luces y sombras, pero la historia conserva las luces y olvida las sombras“. En este caso Potter y Crítica nos ayudan a atenuar el deslumbre de la figura del emperador Constantino y a perfilar las sombras que planean sobre él.

Título: Constantino el Grande
Autor: David Potter
Editorial: Crítica
Colección: Tiempo de Historia
Traductores: Rosa Salleras Puig | David León
Fecha de publicación: 29/10/2013
Páginas: 464
Idioma: Español
ISBN: 978-84-9892-623-1
Formato: Rústica con solapas, 15,5 x 23 cm

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Crítica cinematográfica: En tiempo de brujas, de Dominic Sena

También el próximo 4 de marzo se estrena en España En tiempo de brujas una película de Atlas Entertainment y Relativity Media dirigida por Dominic Sena e interpretada por Nicolas Cage, Ron Perlman y Claire Foy.

He estado dudando si incluir este film en la subsección de películas históricas o no, ya que aunque esté ambientado en la Edad Media dependía de cómo se tratase el tema de las brujas y la brujería para que fuera un film histórico o algo más propio de la fantasía o incluso del terror. Finalmente me he decidido por lo primero y me explicaré. Como todos sabemos si que existieron las brujas en la Edad media (y en épocas anteriores y posteriores), o al menos aquellas y aquellos a los que la Iglesia acusaba de ello. Aunque otra cosa diferente es que existieran personas que tuvieran un poder especial o, al menos, una relación particular con el diablo. Aún así, podríamos decir que En tiempo de brujas intenta darle (y le da) al tema tratado una visión histórica, aunque la fantasía y el terror se apodera de la trama a medida que esta avanza, para llegar a un desenlace totalmente fantástico y terrorífico. Aún así y por la atmósfera y la ambientación la consideraré una película histórica, siempre advirtiendo en estas líneas al lector de que el componente fantástico es en ella muy importante.

Imagen de la guerra en Tierra Santa.

Dicho esto, presentemos la trama. Nos hemos de situar en pleno siglo XIV, en el momento en que la Peste negra está diezmando a la población europea y la Cruzada en Tierra Santa está aún en marcha. Dos caballeros cruzados, Behmen (Nicolas Cage) y Felson (Ron Perlman), han perdido la fe en la Guerra Santa que se está llevando a cabo en Oriente y regresan (desertan) de la misma para volver a Europa. En una de las etapas de su viaje de retorno, en Marburgo, son reconocidos y encarcelados como desertores. Europa está siendo devastada por la peste y la población está desesperada. La única solución parece ser la muerte de una joven bruja (Claire Foy) que está presa en otra celda junto a los ex-cruzados. Si quieren recuperar la libertad tendrán que transportarla a una lejana y remota abadía donde será juzgada de su acusación de haber traído la peste a la ciudad.

Como decía antes, la película tiene una trasfondo totalmente histórico que se inicia con los largos años de luchas en Tierra Santa que se resumen en las breves escenas iniciales de la película, donde somos testigos de la brutalidad de la Iglesia y sus mandamientos en la Cruzada y la perdida de fe de los dos protagonistas princioales, Behmen y Felson (Y también, y como siempre, de lo errado de la reproducción de una batalla en el cine). Su regreso a Europa nos permitirá ver el horror de la peste y como está ha infectado tanto a los más humildes como a los más poderosos, como el cardenal de Marburgo (un impresionante y deformado por las ulceraciones Christopher Lee). Es seguramente esta una de las mejores representaciones cinematográficas de los horrores que trajo consigo la peste iniciada en el siglo XIV y que acabó con la vida de la mitad de la población de Europa. Tonos oscuros para mostrar la ciudad y su población, cuerpos y caras deformados por la epidemia, por tumores y los bubones (de allí su nombre, peste bubónica), que llegan incluso a hacer sentir y oler la inmundicia y las excrecencias provocadas por la peste.

El cardenal de Mardeburgo moribundo a causa de la peste.

El argumento central de la película no es, sin embargo, éste sino el debate que se produce a lo largo de la marcha sobre la objetividad de la acusación de la bruja. Existirán dos visiones de la misma: la que defiende el monje, el único representante de la Iglesia (Stephen Campbell Moore) sobre la maldad de la hechicera y su responsabilidad en la propagación de la peste y la de los dos caballeros y parte de los acompañantes en la travesía, entre ellos un joven monaguillo que aspira a ser caballero (Robert Sheehan), y un caballero que ha perdido a toda su familia a causa de la pestilencia (Ulrich Thomsen). Todos ellos llegarán a dudar de la actitud de la Iglesia en relación a la joven acusada de brujería, manteniendo una actitud de escepticismo muy propia de este siglo XXI, y del pasado también.

Pues bien, aquí tenemos servido el debate entre el oscurantismo y el atraso cultural provocado por la Iglesia a lo largo de la historia (sobre todo en la Edad Media, o eso dicen algunos) y la visión humanista del hombre propia más del Renacimiento y de la actualidad que ve en la Iglesia, tan solo, un vestigio del pasado y de la superstición. Pero este debate en el film no es nada aburrido. Ni mucho menos!! Durante la travesía hacia la lejana abadía el grupo será asediado por diversas amenazas en los cuales tendremos que dilucidar si la bruja es tal o no. El ataque de los lobos, la huida de la bruja y las ensoñaciones que ésta parece provocar, el cruce de un puente colgante (cuya ubicación en medio de las más altas montañas le resta cierta veracidad aunque le dota de un momento de acertada tensión) o las capacidades suprahumanas de la hechicera. Hasta aquí la parte más histórica de la cinta.

El tramo final del film sufre una transformación total y absoluta convirtiéndose en algo más parecido a Van Helsing o Underground, o lo que es lo mismo, en una película de género, donde, y como ya he comentado antes, la fantasía y el terror se apoderan de la trama. De qué forma lo hace se lo dejo a su discreción para no estropear el final de la trama.

A nivel cinematográfico el filme de Dominic Sena sigue las líneas de otras películas del género. Realiza una reproducción del pasado realista (o  intentando ser realista) para mostrarnos con toda la dureza posible los estragos de la epidemia. Creo que lo más interesante de la pélicula, además de este esfuerzo realista, es la duda que se genera en el argumento. Aunque el misterio sobre la bruja se mantiene  durante poco tiempo (para mi opinion menos del debido) y eso le resta valor al film. Las actuaciones son pasables (aunque algunos crítiquen ya cualquier cosa que haga Cage). No esperen, pues, un alarde en las actuaciones que prefigure algún oscar, sino una trama y una visión del pasado interesante (al menos en gran parte del metraje).

Es, pues, En tiempo de brujas, una cinta que hace honor a su título tanto en castellano como en inglés (Season of the Witch). Nos ofrece 95 minutos de aventuras ambientadas en la lejana Edad Media, en la época de las brujas y cuya protagonista es una de ellas (o al menos de eso se le acusa). Nos introduciremos en un mundo de tinieblas (no tienen porqué ser culturales!!) provocadas por una plaga, la Peste negra, que acabó con una gran parte de la población Europea y por una Iglesia que se creía la única institución terrenal capacitada para guiar a los hombres en esta vida y en la siguiente y que castigaba a todo aquel o aquella que se atrevía a desafiarla con la persecución y la muerte. Todos los ingredientes necesarios para pasar un buen rato en el patio de butacas y descubrir si, al fin, la bruja es lo que dicen que es o es todo lo contrario. O un poco de todo…

Título: En Tiempo de Brujas
Nacionalidad: USA
Director: Dominic Sena
Guión: Bragi Schut
Reparto: Nicolas Cage, Ron Perlman, Stephen Campbell Moore, Robert Sheehan, Claire Foy, Ulrich Thomsen, Stephen Graham, Christopher Lee
Fecha de estreno: 4 de febrero de 2011
Fotografía: Amir M. Mokri
Música: Atli Örvarsson
Productora: Atlas Entertainment y Relativity Media
Distribuidora: Tri Pictures
Duración: 95 minutos.

Jorge Pisa Sánchez