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Crítica teatral: Infecte, en el Versus Teatre.

cartel_infecte_Versus TeatreUno se pregunta, a estas alturas del siglo XXI, cómo nos ha afectado a todos la irrupción de internet y las nuevas tecnologías en nuestras vidas diarias. Si hemos salido ganando o al contrario, las TIC nos han conseguido dominar de una forma como ninguna otra tecnología lo había hecho antes. Pues bien, Infecte, estrenada el pasado 3 de abril en el Versus Teatre nos presenta un retablo escénico en clave de comedia de como viven, sobre todo las nuevas generaciones, aunque también las no tan nuevas, el revolucionario paradigma digital.

La acción da comienzo en el piso de Martí (Dani Ledesma), donde se ha instalado, gracias a la presión familiar, su primo Víctor (Rafa Delacroix). Martí hace un tiempo que lo ha dejado con su pareja Sandra (Clara Moliné) y parece que no controla muy bien su vida sentimental desde entonces. Víctor está enganchado a internet y al portátil de su primo. Aunque Sandra dejó a Martí alegando que había descubierto que era lesbiana, se siente ahora atraída por su primo Víctor, al que parece que le acosa Leo (Rocío Arbona), una vendedora de enciclopedias. Por su parte Tecla (Cristina Serrano), la informática de la empresa donde trabaja Martí, se siente atraída por su compañero de trabajo. Una complicada vida social y sentimental que se verá afectada por la llegada de un virus informático que se apoderado del cuerpo de… Víctor.

Infecte es una pieza de teatro que trata temas actuales, sobre todo para las generaciones más jóvenes y lo hace a través de la crítica y el humor. La acción de la obra está influenciada por la tecnología y por los nuevos dispositivos informáticos que han modificado de pleno nuestra forma de entender y de respirar la vida. De ahí que la obra esté pensada para un público joven, de aquellos que cuando van al teatro no pueden apagar el móvil hasta cinco segundos después de haberse iniciado la representación.

Elenco_infecte_Versus TeatreLa obra está influenciada por la tecnología porque justamente nos habla de ella y de cómo internet y las TIC han cambiado nuestro día a día, hasta convertirnos en periféricos de ellos mismos. Así, pues, Infecte está elaborada con un planteamiento sencillo, ágil y rápido en el que las escenas se van sucediendo una detrás de otra con el objetivo de narrarnos una historia como si fueran viñetas de cómic, un hecho acentuado por el apagón que conlleva el final de cada una de los micro-pasajes escénicos. Y nos habla de la nueva tecnología mostrándonos la antigua sobre el escenario, esto es, discos de vinilo y cintas de video, que se convierten en testimonios inertes de la obsolescencia tecnológica que nos somete cada vez con más empeño.

Alberto Ramos, el autor, pretende así hablarnos de muchas cosas, entre ellas, del abuso de las comodidades que nos aporta la tecnología; de la liquidez de las relaciones en las generaciones más jóvenes; de lo difícil que es a veces comunicarse aunque tengamos más canales y medios que nunca; de las consecuencias de un posible apagón digital o incluso del final de la cultura escrita debido a la competencia de internet y las TIC. Ramos crea para poner todo en marcha una idea original, que no es otra que la trasfiguración de un virus informático en un ser molecular capaz de infectar a los humanos con el gracioso y temerario nombre de I Love You, como aquella amenaza informática que atemorizó al mundo en el año 2000. El virus irrumpirá de esta forma en el entorno de Martí y este junto a Tecla, Sandra y Leo tendrán que luchar para controlarlo y eliminarlo.

Iban Beltran, el director, y la compañía Batalla Teatre lo dejan todo en el escenario para darle a la representación un ritmo con un crescendo alocado y en el que uno nunca sabe que es lo que puede pasar en la siguiente escena, llegando al final el humor de la obra a alcanzar niveles de esperpento 2.0 con el que reírse de ellos mismos y de las situaciones que, a veces, se producen en la vida real. Así, pues, la obra se nutre del trabajo de jóvenes talentos del teatro, entre los que están Rocío Arbona, Rafa Delacroix, Georgina Latre, Dani Ledesma, Clara Moliné y Cristina Serrano. Aunque no es justo destacar el trabajo de alguno de ellos por encima del de los otros, ya que la obra es de carácter coral, tan solo diré que Georgina Latre interpreta en ella un papel muy distinto al de los demás, encarnando al virus que ha conseguido traspasar la barrera entre el mundo digital y el real. El resto se desenvuelven bien con el toque de humor joven y audaz con el que se ha fabricado el espectáculo.

Infecte es una obra sin demasiadas pretensiones que intenta hacérselo pasar bien al público de una forma original, cómica y reflexiva, para que reconozcamos sobre el escenario actitudes propias y de conocidos, y para hacernos ser conscientes de que el homo sapiens ha sufrido una nueva etapa en la evolución que está vinculada a los ordenadores, los portátiles y cada vez más en los dispositivos móviles. ¿Qué pasará entonces si un día todos ellos enferman?

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Infecte” se representa en el Versus Teatre del 3 de abril al 4 de mayo de 2014.

Texto: Alberto Ramos
Dirección: Iban Beltran
Reparto: Rocío Arbona, Rafa Delacroix, Georgina Latre, Dani Ledesma, Clara Moliné y Cristina Serrano
Escenografía: Sebastià Brosa
Iluminación y espacio escénico: Rubén Taltavull
Vestuario: Georgina Latre

Horarios: de jueves a sábado a las 22:00 horas y domingos a las 20:00 horas.
Precio: 20 €
Idioma: catalán
Duración: 70 minutos
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Jorge Pisa Sánchez

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Crítica teatral: El retrat de Dorian Gray, en el Teatre del Raval.


Hace poco más de dos semanas que el Teatre del Raval estrenó una nueva versión de la obra de Oscar Wilde El retrat de Dorian Gray llevada a cabo por La Companyia de l’Art, residente en la sala desde el año 2007.

Con el estreno de esta obra la compañía mantiene la línea de trabajo de adaptación de clásicos en lengua inglesa iniciada el año pasado con el éxito en la representación de Dotze homes sense pietat, de Reginald Rose. Ahora le ha tocado el turno a otro gran clásico de las letras inglesas como es Oscar Wilde, del que no se ha adaptado una de sus obras teatrales sino su novela más conocida, El retrato de Dorian Gray, escrita en el año 1891.

La trama de la novela/obra es de todos conocida: El joven y apuesto Dorian Gray queda maravillado por el cuadro que le ha pintado un amigo, Basil Hallward, y por la visión hedonista y clasista de la vida que defiende Lord Henry, amigo también del pintor, que influenciará la vida y el espíritu del joven Gray, que iniciará a partir de entonces una carrera hacia la degustación del placer individual y personal en la que todo lo demás se verá supeditado. Su vida, además, se verá afectada por un pacto con el diablo, una maldición que le asegura la vida (juventud) eterna mientras el cuadro pintado por su amigo Basil envejece y suma a su rostro las muestras de sus continuos vicios y pecados. Una maldición que ira minando su alma humana y su forma de entender y vivir la vida.

El retrato de Dorian Gray se convierte así en un análisis del comportamiento y de las ansias que mueven a las personas en la vida. Una obra que habla sobre el hedonismo y la búsqueda de los placeres que mueven a tantos, ya sea a finales del siglo XIX, cuando se escribió la obra, o en la actualidad, en la que el epicureísmo y el hedonismo, transformados las más de las veces en el consumismo, mueven los corazones de muchos. Y no solo este tema le proporciona actualidad a la obra. El culto al físico y a la belleza, a la eterna juventud, es otra de las materias principales del texto que Wilde modeló a la perfección dando forma a un lienzo que permitía al joven Dorian Gray mantener su belleza y juventud mientras la imagen del cuadro degeneraba y mostraba la realidad pérfida de sus actos.

El retrato de Dorian Gray es, sin embargo, una novela de difícil adaptación teatral. La Companyia de l’Art ha hecho un merecido y digno esfuerzo aunque no ha podido encajar toda la grandeza del escrito de Wilde. La acción de la obra se concentra en el salón del joven Gray, por lo que toda la trama que se desarrolla en la novela fuera de esta se hace invisible, y solo la conocemos por las conversaciones desarrolladas en el salón. Un espacio, por cierto, excelentemente reproducido con una escenografía y un vestuario que muestran un trabajo relevante.

A la representación le falta, si un caso, un poco más de energía y agilidad ya que parece más interesada en la trama que en el análisis del alma de Dorian Gray, por lo que el estudio de la belleza, del hedonismo, del egoísmo y del clasismo de la obra original no está todo lo presente que tendría que estar. En este aspecto el personaje de Lord Henry y la interpretación de Òscar Bosch son las que presentan más fidelidad a la obra de Wilde y le proporcionan a la obra, y al mismo Dorian, la batería de cuestiones y de debates socio-morales-espirituales que le guiarán desde la inocencia juvenil a la perversión adulta, una clara alusión a la malignidad a la que llevan los deseos y las pasiones humanas, al menos en un escritor y en una época como la británica de finales del siglo XIX.

La adaptación de La Companyia de l’Art también transita por el carácter sexual de la obra original y del autor. La homosexualidad de Wilde, conocida en la época y por la cual tuvo incluso que sufrir una reclusión penitenciaria, está presente en la adaptación teatral, en la que todos los personajes principales, y alguno de los secundarios, muestran sucintamente su opción sexual a través de sus palabras, de sus miradas y de sus gestos, un elemento clave para manifestar el deseo de romper con unas normas sociales cerradas e impuestas por una sociedad, la inglesa de finales del siglo XIX, opuestas en muchos aspectos, que no todos, con la situación que vivimos en la actualidad.

Las interpretaciones son mucho más que correctas, aunque dos destacan, a mi parecer, del resto. Una, como ya decía, la de Òscar Bosch, que hace de un esplendido Lord Henry, un noble cansado de su vida familiar y social fría e impuesta y deseoso de experimentar con sus placeres; la otra es la de Francesc Oller, que encarna al pintor amigo de Dorian con gran naturalidad y presteza.

Todo un gran reto para una pequeña compañía que nos deja claro su desenvolvimiento y su atrevimiento a la hora de adaptar grandes piezas clásicas del teatro, y nos confirma la voluntad de su directora, Empar López, de hacer cada vez más grande el Teatre del Raval, proponiéndonos una programación acertada, diversa y actual. El retrat de Dorian Gray es una buena oportunidad, pues, para comprobar que nuestras dudas, nuestros debates y nuestros valores no son tan modernos como creemos, y para reflexionar sobre dónde nos lleva nuestra locura actual de consumir todo lo que podemos, incluso a las personas, y de dedicarnos con cuerpo y alma a cuidar de nuestro físico, de nuestra belleza y de nuestra juventud, dejando en banda otros valores menos hedonistas y que son la clave, sin duda, para, al menos, superar la actual crisis económica mundial generada, no en pequeña medida, por todos esas ansias y apetitos que nos hacen, a veces, pactar con el “diablo” para conseguirlos y devorarlos.

El Retrato de Dorian Gray” se representa en el Teatre del Raval desde el 13 de enero de 2011.
ESPECTÁCULO PRORROGADO HASTA EL PRÓXIMO 20 DE MARZO DE 2011.

Autor: Oscar Wilde
Dirección: Empar López
Adaptación teatral: Empar López
Traducción: Tamar Aguilar
Intérpretes: Sergio M. Alonso, Òscar Bosch, Francesc Oller, Joan Codina y Enric Cervera
Diseño escenografía: Marina Vives y Xavier García
Diseño de luces: Aurélie Raoût
Diseño de sonido: Cristina Rodríguez
Diseño de vestuario: Luna
Producción: Natàlia Olcina

Horarios: De jueves a sábado a las 21:00 horas y los domingos a las 19:30 horas.
Precio: Jueves 16 €; viernes, sábados y domingos 18:00 €.
Duración de la obra: 80 minutos.
Idioma: catalán.

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Estreno teatral: Sumergirse en el agua, en el Teatre Tantarantana.


El Teatre Tantarantana estrena año 2011 con la programación de Sumergirse en el agua, una obra de Helena Tornero que trata de la juventud, de sus problemas y de sus vidas en el marco de la sociedad occidental y de “perfecto” consumo en la que vivimos.

Tomás, un joven manipulador, e Iván, un joven acomplejado y vulnerable. Ambos deciden buscar una víctima con quien saciar sus frustraciones: Josué, protagonista de esta obra que pone sobre la mesa varios de los más graves problemas que tienen nuestros jóvenes y nuestra sociedad. La inmigración, la intolerancia colectiva, la exclusión social, la aceptación de uno mismo, los traumas sociales, la violencia agazapada tras comportamientos y costumbres no tan mal vistas, las tensiones en la relación padres-hijos en nuestra sociedad de consumo. También el amor, la amistad, las lealtades peligrosas, la cobardía, la valentía y las culpas. En fin, todo un catálogo temático que con gran habilidad, sin complejos, sin trampas, y con una gran honestidad ideológica, trata Helena Tornero en esta historia basada en un hecho real, que habla de mundos paralelos y aparentemente destinados a no entenderse.

Sumergirse en el agua es un texto audaz, potente, duro, de una actualidad trepidante, pero también ético y crítico. El lenguaje es directo, seco, y contundente, pero también poético, y la dramaturgia tiene el ritmo y la construcción del cine más reciente. Y sobre todo nos hablaba tanto de nuestro día a día colectivo y social. El montaje de Factoría Teatro supone el estreno absoluto en castellano de Sumergirse en el agua, premio SGAE de Teatro 2007.

En Sumergirse en el agua Helena Tornero te agarra firmemente la barbilla y te gira la cabeza para obligarte a mirar, para que no pases por alto este caso real, aquí llevado a la ficción. Un caso que bien podría ser objeto de los noticieros de la televisión: el “bulling”, el racismo, la aceptación o el rechazo de uno mismo, las apariencias, el que dirán, incluso toques de homofobia. Todo inserto en el plano de la vida adolescente, juvenil y familiar. ¿Qué sociedad construimos en la que un adolescente cualquiera puede llegar a matar? ¿Cómo se permite que llegue a la fase del arrepentimiento? ¿Qué sucede para que no haya vuelta atrás? No se sabe donde empezó toda esta corriente que desemboca en la pérdida de una vida joven.

Desde sus orígenes como compañía Factoría Teatro ha mantenido una doble línea de producción, montando alternativamente espectáculos dirigidos al público infantil y familiar y espectáculos dirigidos a un público adulto. Ahora quieren adentrase también en la producción de espectáculos dirigidos a la franja de público más abandonada y que más requiere de su atención como profesionales de la creación teatral: el público joven, que es también ya público adulto. Factoría Teatro es una compañía con 17 años de trayectoria. Actualmente Gonzala Martín y Salvador Sanz son la base del proyecto artístico y empresarial.

Sumergirse en el agua” se representará en el Teatre Tantarantana del 6 al 16 de enero de 2011. Sesión previa: 6 de enero – Estreno oficial: 7 de enero

Dramaturgia: Helena Tornero
Dirección: Gonzala Martín Scherman
Intérpretes: Silvia García De Pé, Victoria Teijeiro, Chendo Lestao, Ivan Ugalde, Salvador Sanz y Giovanni Mateo
Escenografía: Arturo Martín Burgos
Vestuario: Juan Ortega
Iluminación y espacio sonoro: José Ignacio Tofé
Música original: Eric Foinquinos
Movimiento escénico: Mª Eugenia De Castlla
Producción: Factoría teatro

Horarios: jueves a sábados a las 21 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precios:
jueves 15 € – resto de días 18 € | previas 11 €
Idioma: castellano.
Duración de la obra: 1 hora y 10 minutos.