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Crítica teatral: Molt soroll per no res, en el TNC

Uno pensaba, cuando le llegó la información de la programación de esta temporada del TNC, cuál podía ser el resultado de mezclar una obra de Shakespeare como Molt soroll per no res con la música de Cole Porter, todo ello dirigido por Àngel Llàcer y convertido en musical. Un reto del que sale triunfante la producción del TNC con un espectáculo musical a lo grande, protagonizado, entre otros, por Bea Segura, Lloll Bertran, Jordi Coll, Victòria Pagès y David Verdaguer.

Mucho ruido y pocas nueces, la gran comedia de Shakespeare con música de Cole Porter en directo. Un Shakespeare en una versión contemporánea inspirada en las películas americanas de los años cincuenta. Una gran compañía de actores y actrices que nos ofrecerán los secretos, los engaños y las tradiciones de una comedia sobre la frontera entre la amistad y el amor”.

Lo que nos propone el TNC es, pues, un espectáculo musical basado en una de las comedias más reconocidas de Shakespeare, mezclado con temas populares de Cole Porter, Irving Berlin y H. Herb Brown, tocados en directo por una pequeña orquesta . La transformación de la obra en espectáculo está a cargo de Marc Artigau y Àngel Llàcer en la dramaturgia, dejando la dirección a este último. Por lo que el espectáculo tiene un toque Llàcer muy característico. La acción se traslada de la Mesina medieval al Hollywood de los años 50, un ambiente que da color a la representación y fomenta, claro está, las intrigas y la comicidad que Shakespeare ideó para la obra.

Como signo de los tiempos vale la pena decir que para la construcción escénica se han reutilizado gran cantidad de elementos pertenecientes a otras obras teatrales representadas en el TNC, que si bien al principio sorprenden por su creatividad y magnificencia, al final pueden acabar cansando un poco al espectador, debido a su constante ir y venir. Aún así, los elementos de escenografía consiguen darle a la representación un toque hollywoodiense que le va muy bien.

Molt soroll per no res_TNC_1
En el apartado actoral, Llàcer consigue transformar las interpretaciones de un clásico en las propias de un espectáculo musical, rebajando su clasicismo y explotándo su lado más humorístico y melódico, a lo que ayuda y mucho toda la serie de coreografías que transmiten las vivencias y las emociones de los personajes. El propio director, además, se reserva un pequeño papel en la representación, justamente el de director de la película que se está rodando sobre el escenario, un toque que sin duda ayuda a singularizar la obra.

Si bien, aunque el espectáculo cumple sus objetivos a la hora de vestir la obra de Shakespeare y de conectar con el público, peca de los excesos escénicos del director, que provee a la representación de demasiado colorido y, en ocasiones, un toque “de ambiente” que aunque impropio de Shakespeare sí que podemos ligar a las vida personal de Porter.

Molt Soroll per no res nos permite, por otra parte, ver a un grupo de actores y actrices resolutivos disfrutar sobre el escenario adaptando a los caprichos actuales un clásico de envergadura, recorriendo así la senda de la actualización tan en moda en el teatro. No esperemos, sin embargo, interpretaciones extraordinarias, sino las propias de un espectáculo musical que nos habla de las emociones elementales del ser humano, esto es, la oposición entre el amor y el odio, y nos muestra como los amores más profundos pueden romperse fácilmente y los afectos más súbitos pueden permanecer para toda la vida.

Una adaptación no recomendable para aquellos más puristas a los que les gusta disfrutar de los clásicos como lo que son, pero una función que permite llegar a nuevos públicos, los más jóvenes, con una adaptación en clave musical de un clásico con más de 400 años, que satisfará a todos aquellos que se lo quieran pasar bien combinando en una coctelera los textos de Shakespeare y la música de Cole Porter.

Molt Soroll per no res” se representa en el TNC del 15 de octubre al 29 de noviembre de 2015.

Autor: William Shakespeare
Dramaturgia: Marc Artigau y Àngel Llàcer
Dirección: Àngel Llàcer
Reparto: Clara Altarriba, Lloll Bertran, Oriol Burés, Enric Cambray, Jordi Coll, Bernat Cot, Àngel Llàcer, Albert Mora, Òscar Muñoz, Aida Oset, Victòria Pagès, Marc Pociello, Bea Segura, Albert Triola y David Verdaguer
Dirección musical: Manu Guix
Músicas: Cole Porter, Irving Berlin y I. Herb Brown
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Míriam Compte
Iluminación: Albert Faura y David Bofarull
Sonido: Roc Mateu
Caracterización: Àngels Salinas y Txus González
Coreografía: Aixa Guerra
Voz: Xavi Duch
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: Miércoles a las 11:00 horas (función escolar); jueves y viernes a las 20:00 horas; sábados a las 17:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:00 horas
Precio: 28 €
Duración: 2 horas y 35 minutos con entreacto
Idioma: catalán

NOTA CULTURALIA: 7,5
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Jorge Pisa

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“Frank V (opereta d’una banca privada)” al Teatre Lliure: La Banca ni juga ni guanya.

No és el mateix netejar que treure la pols. Aquells que sigueu mestres de casa sabeu quina n’és la diferència. No passa el mateix amb els que us limiteu a complir com a mestressos (també de casa): Només us mou l’ànim de sortir corrent després d’haver passant fugaçment el drap pels desconsolats mobles.

El teatre, l’art d’emmirallar la brutícia humana dins la intimitat de la cambra en què es converteix la platea, reclama que l’escenari exposi sense prejudicis l’atractiu d’allò que és reprovable per a la moral i que converteixi l’espectador en convidat incòmode perquè, com a mínim, hi haurà de passar el dit.

Per això, els intents de maquillar la lletjor esdevenen inútils i fútils. I no ens podem prendre seriosament el “FRANK V” de Friedrich Dürrenmatt si no el sentim com a furiosa comèdia que escupi mala bava des dels seus primers compassos.

L’aparent contradicció rau en el fet que si en Dürrenmatt es va decidir a les darreries dels anys cinquanta a atacar el sistema capitalista des d’una perspectiva àcida i perversa, més de mig segle després de la seva estrena no ve al cas fer-ne un entremès per passar el vespre. Si l’objectiu d’en Friedrich era abraçar l’esperpent, en Sergi Belbel ara no ha de conformar-se signant una versió descafeïnada i rància. Això és el que trobem aquests dies al Teatre Lliure barceloní.

La crònica de la caiguda i enfonsament d’un magnat menyspreable i del seu seguici d’acòlits repulsius s’encalla també en mans de Josep Maria Mestres, incapaç de donar personalitat escènica al producte final: D’una banda, perquè la trama és pueril actualment malgrat alguns detalls faceciosos (l’empleat corrupte que desitja ser engarjolat per poder viure feliç i tranquil; el líder oficial de la colla obligat a mantenir l’anonimat poc després de presentar-se al públic). De l’altra, perquè la posada en escena n’accentua la manca de frescor: El ritme de l’obra és morós; els actors estan incòmodes interpretant-la i la música sona amb pobresa.

Les idees que apunta el text de Dürrenmatt, si s’haguessin potenciat amb un retrat més ferotge dels personatges (la MacbethMónica López de la funció sembla la Bruixa Avorrida; el passerell David Verdaguer aparenta més ingenuïtat encara quan s’integra a la colla) anant més enllà de la comicitat simplista, haurien pogut desembocar en una Casa dels Horrors grotesca i inquietant. I també estem convençuts que el joc de seducció impossible entre el bavejant Ferran Rañé i la maula Laura Aubert ens hauria sacsejat d’entusiasme si el director hagués deixat entrar en la foscor alguna espurna billywilderenca…

 Per Juan Marea

 

FRANK V (OPERETA D’UNA BANCA PRIVADA) es representa al Teatre Lliure de Barcelona fins al 17 de maig.
http://www.teatrelliure.com/ca/programacio/temporada-2014-2015/frank-v-opereta-duna-banca-privada

 

Crítica teatral: Somni americà, en el Teatre Lliure.

cartel_somni_america_baja_resolucion_con_grafismoSi hay algo impuesto de forma ultrajante y abrumadora en la sociedad occidental en la que vivimos es la omnipresente idea del éxito, el que debe alcanzar cualquier persona en la vida arriesgándose, sino, a ser considero por los demás un desdichado o, algo incluso peor, un fracasado. El Lliure nos ofrece, con el estreno de Somni americà, una reflexión sobre el sueño americano, una ilusión originada en la década de los años 20 en los Estados Unidos y que ha cristalizado con el paso de los años en nuestro mundo occidental.

“Les Antonietes y La Kompanyia Lliure se han unido para emprender la travesía de los grandes autores dramáticos norteamericanos del siglo XX. En América todo el mundo puede triunfar, si no le despiertan del sueño. ¿Pero qué ocurre con todos los que rechazan este sueño de éxito individual y persiguen un sueño más pequeño y colectivo, a medida, un sueño en el que creer sin la necesidad de estar eternamente dormidos? ¿Existe un lugar para ellos en nuestro mundo?”

Somni americà representa un mix de la obra de varios autores americanos, entre ellos Erskine Caldwell, Woody Guthrie, Arthur Miller, Eugene O’neill, Ben Reitman, William Saroyan, John Steinbeck y, sobre todo, Tennessee Williams, por lo que el resultado escenográfico no puede ser otro que diverso y multifocal. Tarrasón, el director, especializado últimamente en la creación de proyectos escénicos a partir de la versión de las obras de autores clásicos como Withman, Ibsen o Chejov, apuesta en un nuevo esfuerzo creativo que permite al público observar las similitudes entre la época en la que vivimos, marcada en los últimos años por la crisis, los recortes y el regreso del capitalismo “puro y duro” y la realidad socioeconómica de la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Pero en su intento, válido en la coyuntura actual, Tarrasón y, bajo sus órdenes, los actores y actrices de La Kompanyia Lliure y Les Antonietes, no acaban de lograr, por desgracia, el éxito completo.

01.21111Somni americà es una obra coral basada, más que en una historia o una trama, en una situación como suspendida en el tiempo, en la que las convicciones y los personajes creados por los autores antes citados regresan al escenario reanimados por los tiempos en los que vivimos. De ahí que todo parezca inmóvil y que el espectador no tenga nunca la sensación de que la obra avance. No solo eso, sino que la creación ampliamente coral del espectáculo comporta que el público no llegue a conocer realmente los motivos y la auténtica naturaleza de los personajes, lo que provoca un efecto de superficialidad en el relato. Sabremos, pues, lo que une a todos los personajes, esto es, la idea de fracaso y de incapacidad ante un mundo exterior al que temen y que amenaza con acabar con ellos tal como son, aunque no podremos indagar mucho más al respecto.

A favor de la obra, sin embargo, vale la pena remarcar el esfuerzo interpretativo de los componentes de La Kompanyia Lliure i Les Antonietes, que proveen al proyecto de su elemento más destacado, y en el cual es difícil señalar a unos sobre otros. Por otra parte, aunque la escenografía encaja con la historia que se nos cuenta, su disposición extendida no permite al público observar grácilmente el natural desarrollo de la acción y los personajes. A la obra, además, le falta algo de ritmo, sobre todo al conectar un microrelato con el siguiente, lo que provoca que haya momentos en los que el espectador bien bien no sepa dónde mirar.

Aunque alguno de los ingredientes de la obra puede no estar todo lo bien que debiera, Somni americà provoca en el espectador una reflexión emotiva acerca del fracaso, tanto del propiamente americano que se nos muestra sobre el escenario, como del que podemos llegar a experimentar nosotros mismos. La obra nos habla, también, de los sueños, aquellos que poseemos y aquellos que tuvimos alguna vez, y que nos acaban convirtiendo en las personas que realmente somos. Unos sueños que deberíamos mantener siempre vivos fueran cuales fueran las circunstancias que nos rodean en el mundo exterior.

¿Dónde se refugian, pues, aquellas almas que, por una razón o por otra, quedan truncadas debido a las exigencias emocionales, económicas y sociales que nos impone la vida? Seguramente en espacios suspendidos como el creado por Tarrasón en el escenario del Lliure de Gracia.

Somni americà” se representa en el Teatre Lliure de Gràcia del 29 de enero al 1 de marzo de 2015.

Obra creada a partir de la obra de: Caldwell, Woody Guthrie, Arthur Miller, Eugene O’Neill, Ben Reitman, William Saroyan, John Steinbeck y Tennessee Williams
Autoría y dirección: Oriol Tarrasón, La Kompanyia Lliure y Les Antonietes
Reparto: Pep Ambròs, Laura Aubert, Paula Blanco, Javier Beltrán, Annabel Castan, Mireia Illamola, Pol López, Arnau Puig, Bernat Quintana, Mima Riera y David Verdaguer
Imagen y escenografía: Assad Kassab
Vestuario: Maria Armengol
Caracterización: Ignasi Ruiz y Montse Sanfeliu
Iluminación: Iñaki Garzón
Sonido: Roger Julià
Asesora de movimiento: Fátima Campos

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 23 € / Descuentos disponibles
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 35 minutos
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Jorge Pisa

Crítica teatral: El caballero de Olmedo, en el Teatre Lliure.

cartel_el caballero de olmedo_LliureA veces uno se sorprende de la vigencia que en la actualidad tienen los clásicos en el teatro, y más en una sociedad conectada y virtual como la nuestra en la que lo nuevo y lo creativo priman sobre cualquier otro concepto. Para constatar este vigor el Teatre Lliure programa desde el pasado 14 de marzo El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, una tragicomedia romántica en verso adaptada a los nuevos tiempos por Lluís Pascual y a la que da vida sobre el escenario la unión de fuerzas de La Kompanyia Lliure y la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico de Madrid.

Pascual realiza una nueva incursión en una obra que ya representara en el año 1992 en la Cour d’Honneur del Palacio de los Papas de Avignon. Ahora hace regresar el texto al Lliure y lo libra de toda su magnificencia escénica para proponernos un espectáculo de carácter minimalista. La idea es presentarnos un tablao flamenco sobre el cual los jóvenes actores y actrices de ambas compañías nos relatan la funesta historia de don Alonso y doña Inés. Imagínense, un espacio tan solo ocupado por diversas sillas es el ecosistema escénico sobre el que en todo momento veremos a los actores, de pie o sentados, dependiendo de si están actuando en ese momento o no. Una opción que fuerza al espectador a crear para sus adentros y de la nada todo el aparato escénico virtual y nos muestra, tan solo, el texto y las interpretaciones, dejando también el vestuario en un mix de prendas actuales y clásicas para aclimatar la representación.

Pascual y el Lliure han intentado de esta forma deshacerse del velo de clasicismo del texto original y acercarse a un público más joven, o al menos más actual, a través de la puesta en escena y del buen hacer de dos compañías jóvenes, todo ello acompañado por la veteranía actoral de Rosa María Sarda, que interpreta a la alcahueta Fabia, y la música y el cante de origo de Pepe Motos y Antonio Sánchez.

Así, pues, con este ropaje escénico todo o casi todo se reduce a las interpretaciones, en las que podemos observar algo parecido a dos frecuencias: una más castiza y pura, la que hace la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico y en la que destaca la interpretación de Francisco Ortiz, y una más contemporánea infundida por los miembros de La Kompanyia Lliure en la que cabe destacar las interpretaciones de Javier Beltrán como Don Alonso y Mima Riera como Doña Inés, a la par de la caracterización de Pol López como Tello, que si bien impacta por la dicción andaluza de su personaje, provoca que parte del texto no acabe de entenderse por el público. A lo que se sema el trabajo de Rosa María Sardà que reina sobre todos los actores por su gracejo, su veteranía y que además realiza tareas de conductora de la obra.

escena_el caballero de olmedo_LliurePor otra parte Pepe Motos y Antonio Sánchez potencian el toque poético de la obra con una música y percusión de corte flamenco que encaja a la perfección con la escenografía creada para la obra. Algo que no se llega a conseguir del todo con la utilización en la parte final del audiovisual, en el cual se nos muestran las formas del sol, de la luna y de la Tierra, símbolos a interpretar libremente por el público. La obra original se enriquece, además, con la interpretación de un tango por parte de David Verdaguer a estilo de entremés teatral entre acto y acto y que adapta la historia de desamor de El Caballero de Olmedo.

Pascual ha cortado y retocado el texto original, adecuando el contenido de la obra a los tiempos menos “clásicos” en los que vivimos, y ha pretendido sacar hierro a una historia ambientada en la primera mitad del siglo XVII. Y lo ha conseguido con nota si consideramos el nivel de los aplausos que recibe la obra tras su final. Si bien su propuesta obliga al espectador, y sobre todo a aquel que no conoce la historia, a esforzarse de veras para acabar de dar forma al relato en su fuero interno, algo que seguro se convierte en una barrera de entrada al público más joven, bastante ausente en la representación.

No esperen, pues, demasiado tiempo para comprobar qué pueden hacer Lluís Pascual y dos jóvenes compañías de teatro, asistidos por Rosa María Sardà y por la música de Pepe Motos, con una obra de Lope de Vega, ya que solo estará en cartelera hasta el próximo 13 de abril. Una cita con el pasado que seguro que les parecerá muy moderna.

El caballero de Olmedo” se representa en el Teatre Lliure del 14 de febrero al 13 de abril de 2014.

Autor: Félix Lope de Vega
Dirección Lluís Pasqual
Reparto: Laura Aubert, Javier Beltrán, Paula Blanco, Jordi Collet, Carlos Cuevas, Pol López, Pepe Motos, Francisco Ortiz, Mima Riera, Antonio Sánchez, Rosa Maria Sardà, David Verdaguer y Samuel Viyuela González
Adaptación: Lluís Pasqual a partir de la versión de Francisco Rico
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Alejandro Andújar
Iluminación: Lluís Pasqual y Fernando Ayuste
Dirección musical: Dani Espasa
Música y arreglos flamencos: Pepe Motos
Producción: Teatre Lliure y Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21 horas y domingos a las 18 horas.
Precios: 29 €; 22 € (miércoles y sábado por la tarde, días del espectador); 24,50 € con descuento
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 20 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: La revolució no serà tuitejada, en el Teatre Lliure Gràcia.

cartell_revolucioEl Lliure de Gràcia se pone manos a la obra esta temporada para proporcionarnos varios mordiscos de realidad con La revolució no serà tuitejada, el primer proyecto escénico de La Kompanyia construido a partir de textos de los dramaturgos Jordi Casanovas, Guillem Clua i Pau Miró. La nueva propuesta del Lliure nos permite quitarnos los ropajes más ceñidos y explorar la evolución de nuestras vidas y de nuestra sociedad marcadas ambas por el uso de la tecnología, la difuminación de los límites de casi todo y por las ansias de revolución atrapadas en el fondo del alma humana.

Tres han sido los autores que han dado forma al texto, Casanovas, Clua i Miró, y visto el resultado parece que más que crear un espectáculo teatral unitario han preferido ensamblar ideas particulares a lo largo de la representación, dando forma a una sucesión de micro-obras íntimamente relacionadas con la forma en la que el teatro más actual y atrevido se desarrolla en la actualidad. Así, pues, La revolució no serà tuitejada está formada por diversas micro-historias que poco tienen que ver, a veces, las unas con las otras y que abarcan desde la irrealidad del espíritu de revolución clásico en nuestra sociedad hiper-tecnificada; la opresión que ejerce una multinacional cualquiera sobre la voluntad de sus jóvenes trabajadores; el relato de una historia de amor ambientada en la Guerra Civil Española o el esfuerzo de un genio para comunicarse con los demás.

De esta forma, más que hablarnos de la revolución, la obra nos obliga a mirar hacia la realidad que nos rodea y que nos subyuga con una miríada de pequeños premios que envuelven la opresión cotidiana con la dulzura del bienestar. Con este objetivo en mente los miembros de la Kompanyia se mueven por un escenario central rodeado de filas de butacas, como para permitir una mejor observación por parte del público, en un espacio que comienza siendo un Apple Store cualquiera pero que se va transformando para convertirse en el trasfondo de cada una de las historias, todas ellas ligadas de alguna forma con la tecnología, de allí la elección para iniciar la representación de un monstruo corporativo como Apple, una de las empresas que más han contribuido a dar forma al mundo digital e hiper-comunicativo en el que vivimos.

08.0444La obra al estar constituida de micro-relatos, se desarrolla de forma rápida y nos permite contemplar el buen hacer de una compañía de teatro que suma a su juventud las ganas de hablarnos de tú a tú mirándonos directamente a los ojos, eliminando de su repertorio el artificio o la simulación. De nuevo, y creo que esto se está convirtiendo en un latiguillo fácil en mis reseñas, los actores, como los autores, realizan un trabajo coral, saliendo y entrando en escena a necesidad. Todos ellos destacables por la cercanía y la credibilidad de sus actuaciones, aunque yo destacaría de entre ellas el espejismo revolucionario y la llaneza laboral encarnada por Pol López; la composición de Laura Aubert que apunta maneras y muchas, y el esfuerzo interpretativo de Javier Beltrán que sobresale por el realismo con la que encarna al genio discapacitado.

El global, sin embargo, pierde fuerza debido a la excesiva disparidad de las historias narradas, que hace difícil encontrarle un común denominador a la obra y que fuerza excesivamente al espectador a intentar hallar un sentido a la sucesión de acontecimientos que se desarrollan sobre el escenario. Si bien, si consideramos las edades de los directores, nacidos en la década de los 70, y la de los de los actores, todos ellos sorprendentemente pertenecientes a la década de los 80, podemos intuir que las formas de hacer y de disfrutar del teatro están cambiando, sobre todo en relación a los más jóvenes, y esta es una forma de captar la atención de un público que lee micro-textos en internet; visiona micro-videos en youtube y al que le pueden interesar las micro-obras de teatro que tanto éxito tienen en la actualidad, si nos fijamos en el creciente número de compañías y teatros que las ofertan.

Nuevos tiempos y nuevas formas que avanzan, como no, de la mano de la tecnología, y que nos confirman, que el sentir humano evoluciona muchas veces a partir de los avances tecnológicos, unos obviándolos por banales y poco útiles, y otros haciéndolos suyos y dando un paso adelante. La pregunta es: ¿Eres tú de los primeros o de los segundos?

La revolució no serà tuitejada” se representa en el Teatre Lliure Gràcia del 3 al 27 de octubre de 2013.

Creación y dirección: Jordi Casanovas, Guillem Clua y Pau Miró
Reparto: Laura Aubert, Javier Beltrán, Paula Blanco, Pol López, Mima Riera y David Verdaguer
Escenografía: Enric Planas
Vestuario: Berta Riera
Caracterización: Àngels Salinas
Iluminación: David Bofarull (a.a.i.)
Sonido: Roc Mateu
Producción Teatre Lliure

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precios: 29 €
22 € (miércoles y sábados por la tarde, días del espectador)
24,65 € con descuento
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos sin pausa

Espectáculo recomendado por el Servei Educatiu del Teatre Lliure

Crítica teatral: Els bojos del bisturí

Y se alzó el telón. La temporada 2011-2012 dio comienzo en el Teatre Condal el pasado 16 de septiembre. Especializado en obras cómicas, este año el teatro ha iniciado la temporada, como no podía ser de otra manera, con un texto de uno de los grandes autores cómicos del siglo XX, Ray Cooney; así, los responsables de la sala del Paral•lel han adaptado It runs in the family, la han traducido como Els bojos del bisturí y han confiado en Àngel Llàcer, declarado amante del género, para que dirija la primera propuesta de la temporada.

Esta comedia de enredo gira alrededor del doctor Guillem Salgado, un médico que se prepara para vivir una jornada memorable: por fin será él el encargado de leer la conferencia inaugural del congreso de neurología que organiza su centro de trabajo, el Hospital del Mar. Salgado se encuentra en su despacho, ultimando su discurso, cuando una visita inesperada hará que la que iba a ser una jornada grande en un día especial, Sant Jordi, se convierta en un alocado disparate en el que tomarán partido una antigua amante del doctor y su hijo, su esposa, su fiel compañero en el hospital, la enfermera-jefe, un sargento de los Mossos d’Esquadra y algún que otro enfermo del hospital.

Els bojos del bisturí mantiene la estructura del clásico vodevil, con puertas que se abren y se cierran a gran velocidad, personajes que corren por todo el escenario, numerosos equívocos para ocultar una infidelidad pretérita, excesiva histeria colectiva, etc. Sin embargo, el secreto para que un vodevil tenga éxito radica en la capacidad para sorprender al espectador; por desgracia, aquí los diferentes sketches son bastante previsibles (era tan sólo cuestión de tiempo que hicieran su aparición en escena dos hombres uniformados con el minivestido de enfermera sexy), apenas un par de situaciones llegan a sorprender realmente (memorable, eso sí, el zapateao que se marca Verdaguer, pura comicidad hecha intérprete), algo que podría deberse a la época en la que fue escrita, la década de los 60, así que muchos gags no han resistido el paso del tiempo y han quedado ya obsoletos: el tipo de humor que genera ver una persona persiguiendo a otra, dando vueltas alrededor de una mesa, es un humor de cine mudo que hemos visto tantas veces con anterioridad que, en pleno siglo XXI, ya está superado. Además, esta adaptación alarga excesivamente y sin rubor alguno las diversas situaciones de enredo, provocando una progresiva pérdida de interés por parte del espectador, y también inserta momentos difícilmente justificables, como cuando los actores interrumpen su actuación para interpretar a capela varios fragmentos de canciones, situaciones tan repetitivas que producen cierta incomodidad en el espectador.

Ray Cooney, Àngel Llàcer, David Verdaguer y Enric Boixadera ya se habían citado antes en el Teatre Condal, donde coincidieron, de forma exitosa, en la representación de La doble vida d’en John, sin embargo, los paralelismos entre ambas acaban aquí, ya que aquélla resultaba mucho más divertida y sorprendente, algo que, en Els bojos del bisturí no se debe achacar, en modo alguno, a los intérpretes de la obra: es una lástima que nombres con tanto talento para la comedia como David Verdaguer, Susanna Garachana, Enric Boixadera o Àngel Llàcer queden tan limitados por un texto que ha quedado anticuado y que, probablemente, si se hubiera conseguido hacer una adaptación más moderna y actualizada, si se hubiera conseguido mantener una mayor regularidad en el ritmo de la acción, sin duda arrancaría mayores carcajadas en el público. El espectador reirá, sí, pero con muchísimo menos entusiasmo del que un buen vodevil representado por estos grandes cómicos debería asegurar.

Els bojos del bisturí se representará en el Teatre Condal del 16 de septiembre al 20 de noviembre de 2011.

Dirección y dramaturgia: Àngel Llàcer
Título original: It runs in the family
Autor: Ray Cooney
Traducción: Jordi Prat
Intérpretes: Joan Negrié, David Verdaguer, Cristina Solà, Maria Ribera, Susanna Garachana, Pau Ferran, Òscar Muñoz, Enric Boixadera
Escenografía: Miguel Montes
Iluminación: Àlex Aviñoa
Vestuario: Míriam Compte
Espacio sonoro: Jose Miguel Pérez
Caracterización: Àngels Salinas
Movimiento escénico: Marta Bayarri

Horarios:
de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:30 y las 21:30 horas, y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 25-29 €
Idioma:
catalán.
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Estreno teatral: My way, en La Nau Ivanow.


Jordi Faura
estrena el próximo 23 de agosto su nueva obra My way en el espacio teatral de la Nau Ivanow dirigida por Abel Coll e interpretada por David Verdaguer, Francesc Ferrer y Albert Prat.

My way

My way.
Una fiesta.
Dos amigos.
Un maratoniano.
Y Moby Dick.
My way.
Hugh Hefner.
Un taxista armado.
Ronald Reagan.
Filíades el griego.
Y Pamela Anderson.
My way.
Jack Daniel’s.
Cangrejos con wasabi.
Una rubia platino.
El Capitán Acab.
Frank Sinatra.
Y 11 métodos de suicidio.
My way.
Una apuesta.
Mucha cocaína.
Un ganador.
Una víctima.
Y un perdedor.
Un perdedor radical.
My way.
Bienvenidos al fin de fiesta de la civilización occidental…

My way” se representará en el espacio escénico de la Nau Ivanow del 23 de agosto al 4 de sepriembre de 2012.

Autor: Jordi Faura
Dirección y espacio escénico: Abel Coll
Intérpretes: David Verdaguer, Francesc Ferrer y Albert Prat
Iluminación: Abel Coll y Dani Gener
Vestuario: Mar Muñoz

Horarios: martes y sábado a las 21:30 horas y domingo a las 19:00 horas.
Precio: 12 €; Amics de la Nau: 10€
Duración: 1 hora y 10 minutos aprox.