Archivo de la etiqueta: Teatre Victòria

Crítica teatral: Cabaret, el musical, en el Teatre Victòria

El pasado 16 de septiembre dieron inicio las representaciones de Cabaret el musical, la adaptación a los escenarios del film del mismo nombre dirigido por Bob Fosse (a su vez basada en una novela y un musical anteriores) e interpretado por Liza Minnelli, Michael York y Joel Grey, una radiografía en clave musical del Berlín de los años 30 en pleno ascenso del nazismo.

La propuesta del Teatre Victòria se estrenó originalmente en el año 2015 en el Teatro Rialto de Madrid, en el que cosechó un éxito admirable y estuvo nueve meses en cartelera, y llega a Barcelona mudando a los protagonistas, recayendo los caracteres principales en Iván Lavanda, Elena Gadel y Bernat Mestre.

Un espectáculo, sin embargo, desequilibrado en algunos de sus elementos constitutivos. Comencemos si un caso, por la dirección y la adaptación de la obra, de Jaime Azpilicueta, en la que aunque la adaptación y el relato escénico están muy logrados, la dirección de los actores no está al mismo nivel. Era de esperar una refulgencia especial de Labanda en el papel de maestro de ceremonias, hecho este que se consigue con creces, si bien es detectable una falta de intensidad tanto en la interpretación de Gadel como en la de la mayoría de los secundarios, que no acaban de dotar a la historia de la intensidad que esta necesita. No hace falta recordar aquí que la época que nos narra el musical es la del ascenso del nazismo en el Berlín de los años 30.

Cabaret el musical_1Por lo que respecta a la escenografía, esta destaca sobre todo en la plasmación del interior del Kit Kat Club, que nos presenta un espacio en el que, siguiendo el leitmotiv musical principal de la obra, los problemas del día a día de los personajes desaparecen. Donde también destaca la propuesta es en la realización de las coreografías y los números musicales, interpretados con música en diurecto, en donde sí que se consigue una tensión, a veces dramática e intensa. En ellos, como no podía ser de otra forma, destacan la interpretación musical de los temas Willkommen, The Money Song o Tomorrow Belongs to Me, esta última con una coreografía que llega incluso a helar la sangre.

Cabaret el musical, es una propuesta, como decía, que aún no ha alcanzado ese punto de tensión que necesita, y que es el cometido de la dirección escénica, en esta ocasión en manos de Azpilicueta. El espectáculo posee los ingredientes necesarios para triunfar: una historia atractiva, actores capacitados, una trama impactante y coreografías de aquellas conocidas y reconocidas por todos, sin embargo, le falta algo, tensión y ritmo en algunos momentos y desenvolvimiento actoral en otros, hechos estos que no le permite brillar como debería.

Esperemos, como siempre, que las sesiones previas y el propio rodaje acaben de dar el punto necesario al espectáculo. Argumentos a favor de ello los tiene, y el mejor de todos, la brillante interpretación de Labanda como el maestro de ceremonias del Kit Kat Club, una trabajo actoral que consolida la tenacidad teatral en ascenso que ha demostrado en sus últimas interpretaciones.

Cabaret el musical” se representa en el Teatre Victòria del 16 de septiembre al 3 de diciembre de 2017

Reparto: Elena Gadel, Ivan Labanda, Bernat Mestre, Alejandro Tous, Amparo Saizar, Enrique del Portal, Víctor Díaz, Teresa Abarca, Anna Coll, José Carlos Campos…
Músicos: Raúl Patiño, Marta Muñoz, Ivó Oller, Josep Gomáriz, Jorge Pastor, Miguel Moisés…
Autor: Joe Masteroff
Música: John Kander
Dirección: Jaime Azpilicueta
Dirección musical: Raul Patiño
Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda
Iluminación: Juanjo Llorens
Sonido: Gaston Briski
Maquillaje: Antonio Belart y Laura Rodríguez
Vestuario: Antonio Belart
Coreografía: Federico Barrios
Producción: 3XTR3S, SOM Produce, Robin de Levita, B2B y Anexa

Horarios y precios: web Teatre Victòria
Duración:
2 horas y 30 minutos (entreacto incluido)
Idioma: castellano
NOTA CULTURALIA: 7,8
——

Jorge Pisa

Anuncios

Crítica teatral: Scaramouche, en el Teatre Victòria

A nadie se le escapa que con Scaramouche haya llegado a los escenarios de Barcelona uno de los grandes estrenos de la temporada. Los elementos que destacan en esta propuesta son la producción de Dagoll Dagom, la elección de una historia clásica y su adaptación como musical de gran formato y un elenco joven y a la altura de las circunstancias, claves seguras del éxito.

Dagoll Dagom coge de nuevo las riendas de una producción teatral y nos presenta un musical de gran formato que nos muestra los elementos típicos de la compañía.

“Año 1789, el pueblo de Francia se muere de hambre y es castigado por una nobleza autoritaria e injusta. Los ciudadanos franceses, molestos con esta situación, se empiezan a plantear la necesidad de un cambio.

René y Louis son dos hermanos gemelos separados desde su infancia. René (Toni Viñals) es un jeta con mucho talento que vive en una compañía de teatro de Comedia de’ll Arte y es el amante de Camila (Mireia Mambo), una joven actriz de una belleza y sensualidad extraordinarias. Por otro lado, encontramos a Louis (Toni Viñals) que fue adoptado por el Marqués de l’Echalonne (Ivan Labanda) y que es un intelectual que se encarga de la biblioteca de palacio y vive enamorado de Olympia (Ana San Martín), que es la prometida del Marqués.

En un contexto de revuelta y de cambios, Scaramouche, un héroe enmascarado, será el defensor del pueblo que escribirá panfletos revolucionarios y se enfrontará con la aristocracia dando esperanza a todo el mundo”.

Scaramouche es un gran musical hecho a lo Dagoll Dagom, lo que garantiza altos niveles de calidad en la producción y en la ejecución. Además, la historia escogida para la ocasión nos remite al pasado pero hablándonos al mismo tiempo del presente, en un contexto actual de crisis económica, política y de ideales. De ahí que aumente su interés para el público.

scaramouche_Teatre Victoria
Asimismo, todo en la obra es correcto: la creación musical en manos de Albert Guinovart; la impactante escenografía al estilo Dagoll Dagom; la música interpretada en directo; el vestuario deslumbrante o la dirección contrastada para un musical de este tipo. En la interpretación destaca el trabajo de los actores principales, entre ellos, Toni Viñals, Ana San Martín, Mireia Mambo, Jordi Coromina y un magnífico Ivan Labanda, que saben proveer a la obra del tono trágico, cómico y especial que todo gran musical necesita. Incluso la dramaturgia reflexiona no tan solo sobre el teatro sino sobre el trabajo de los propios actores y actrices, un ejercicio de metateatro siempre agradecido. Elementos estos que ayudan a darle un empaque especial a la obra.

En resumen, Scaramouche lo tiene todo, pero aún así le falta algo para ser un gran musical espectacular, y esto no es otra cosa que la magia. No sé cómo se consigue esto, y me imagino que debe de ser la suma de un gran número de elementos y de aciertos de los que Scaramouche posee muchos.

Aun así, posiblemente la ausencia de la magia se deba, sobre todo, a la falta, también, de una composición musical excelente, una de las claves del gran éxito de producciones como Mar i Cel o Boscos Endins. Guinovart hace todo lo que puede, seguro, pero no consigue dotar al espectáculo del encanto mágico que una obra de estas características se merece. Una falta que tampoco es corregida por una dramaturgia de Joan Lluís Bozzo que en esta ocasión no posee el ritmo y el acierto necesarios. Una ausencia que no puede ser suplida, tampoco, por el buen hacer de los actores.

Así, pues, todo está presente en el Scaramouche de Dagoll Dagom, incluso la técnica y la audacia, pero al espectáculo le falta el resplandor que lo podrían haber convertido en otro musical de referencia de la factoría Dagoll Dagom. Aún así, Scaramouche es un espectáculo que nos hará rememorar las hazañas revolucionarias de los héroes antiguos, aquellos que encarnaban actores como Stewart Granger en la época dorada de Hollywood, y nos hará ser testigos de grandes aventuras amorosas acontecidas en la Francia revolucionaria de finales del siglo XVIII. Todo un lujo que, aunque no de sobresaliente, seguro que nos lo hará pasar muy bien, sobre todo durante las fechas de Navidad tan cercanas ya a nosotros.

“Scaramouche” se representa en el Teatre Victòria hasta el 29 de enero de 2017.

Dirección: Joan Lluís Bozzo
Libreto: Joan Lluís Bozzo
Letras canciones: Joan Lluís Bozzo, David Pintó y Joan Vives
Música y Orquestación: Albert Guinovart
Dirección Musical: Joan Vives
Reparto: Toni Viñals, Ana San Martín, Mireia Mambo, Ivan Labanda, Jordi Coromina, Clara Moraleda, Albert Mora, Frank Capdet, Pitu Manubens, Anna Alborch, Josep Ferrer, Jan Forrellat, Eduard Mauri, Lucía Torres, Cristina Murillo, Mireia Dolç, Neus Pàmies y Marcel Clement
Escenografía: Alfons Flores
Iluminación: Albert Faura
Sonido: Roc Mateu
Caracterización: Eva Fernàndez
Vestuario: Montse Amenós
Coreografía: Francesc Abós
Producción: Dagoll Dagom

Horarios y precio: web Teatre Victòria
Idioma: Catalán
Duración: 150 minutos
NOTA CULTURALIA: 7,9

——

Jorge Pisa

Crítica teatral: Guerra, en el Teatre Victòria

Alegato antibelicista? Teatro político? Musical del no a la guerra? Sí, pero no. Se trata mas bien de un recorrido por las entrañas de la guerra, no una guerra clásica, las guerras intervencionistas Made In USA.

Fermín y Albert, oprimido y opresor, nos cantan capítulo a capítulo el cómo, cuándo y dónde suceden y por que suceden.

La guerra como parte necesaria de un sistema. Motor de la pesadilla consumista y la apisonadora de la ideologia hegemónica.

El horror como parte del precio de consumir. La tapa con caída amortiguada de mi wc cuesta 95€ y algo más… De ese algo mas va todo esto.

Aquí la voz la pone Albert, que hace de Albert y Fermín que hace de… Kase o?

Muy recomendable, muy incomoda.

Guerra” se representa en el Teatre Victòria del 20 al 31 de enero de 2016.

Concepción: Albert Pla
Reparto: Albert Pla, Fermín Muguruza y Raül Fernandez “Refree”
Dirección: Pepe Miravete
Dramaturgia: Albert Pla y Pepe Miravete
Composición y dirección musical: Raül Fernández “Refree”
Dirección audiovisual: Carles Mora y Mariona Omedes
Sonido: Judit Farrés
Escenografía y diseño de luces: Cube

——

Kiko Gago

Crítica teatral: Mar i cel, al Teatre Victòria

Mar_i_Cel

Quaranta anys no es fan cada dia, i la companyia Dagoll Dagom ha decidit celebrar les seves quatre dècades damunt els escenaris recuperant l’espectacle que més fama els ha donat en tot aquest temps: Mar i cel, un muntatge estrenat l’any 1988 –amb l’adaptació que Xavier Bru de Sala va fer del text original d’Àngel Guimerà, amb música d’Albert Guinovart–, reposat el 2004 i que, ara, torna per tercera vegada renovat i amb una acurada versió al Teatre Victòria per a delit dels aficionats al gènere musical, grans i petits units per la història d’amor prohibit entre un jove musulmà (Saïd, interpretat per Roger Berruezo) i una noia cristiana (Blanca, Ana San Martín) a la Mediterrània del segle XVII.

Prenent com a punt de partida l’expulsió dels moriscos de l’any 1609, l’obra situa Saïd i els seus homes, un grup de pirates obligats a buscar-se la vida pel món després de que els arrabassessin les seves terres, viatjant sense rumb preestablert en el seu majestuós vaixell amb un grup de presoners cristians, entre ells Blanca, una delicada jove a punt de casar-se. Aviat, però, començaran els conflictes entre els mateixos pirates, incapaços d’arribar a un acord sobre què fer amb els captius, amb Saïd tractant de mantenir la seva autoritat entre els seus companys al mateix temps que veu com l’aversió que sent vers Blanca va deixant pas a l’amor.

Malgrat un inici fred en què l’argument avança fent tentines, Mar i cel guanya en intensitat a partir del darrer tram del primer acte, quan apareix el conflicte interior dels seus protagonistes, educats en l’odi al desconegut i que es veuen arrossegats, irremeiablement, cap a una tràgica història d’amor en què la religió és l’obstacle a salvar, sí, però on també hi ha lloc per a les intrigues, les traïcions i els enfrontaments més insospitats. D’altra banda, l’obra compta amb un excel·lent repartiment coral, amb Berruezo i San Martín acompanyats d’uns cantants magnífics que, alhora, són autèntics acròbates capaços de convertir el vaixell en la seva particular sala d’entrenament, i en què destaquen Pep Cruz com a Joanot –el mateix paper que ja va interpretar en el muntatge de 1988–, Xavi Lite (Hassen) i Júlia Jové en la pell del fidel Idriss. Tanmateix, cap d’ells no podrà fer ombra al veritable protagonista de la història, l’imponent vaixell pirata, una espectacular nau que es mou per l’escenari amb efectivitat i desimboltura, i que el públic premia merescudament amb una enorme ovació final.

Aquesta versió actualitzada resol amb imaginació els diferents entrebancs de logística a què s’enfrontaven els seus responsables per tal de representar una navegació en alta mar convincent; en aquest sentit, les projeccions permeten mostrar el palau on es signa el decret d’expulsió dels moriscos o les cases incendiades d’on fuig el petit Saïd, mentre que la il·luminació juga un paper essencial a l’hora de crear imatges de gran bellesa, com ara situar la nau sota un immaculat cel estrellat o reproduir la tempesta a què s’enfrontaran els viatgers.

Per tot això resulta evident que Dagoll Dagom sap crear musicals de factura impecable, els avalen quaranta anys de trajectòria triomfal, però el gran encert de Mar i cel, ara ja convertit en un clàssic del musical català, és haver aconseguit popularitzar les seves cançons entre el seu públic potencial, que arriba al Teatre Victòria completament entregat a la causa, predisposat a gaudir dels temes més coneguts de l’espectacle; així, no és d’estranyar que les interpretacions de “Per què he plorat?” i, sobretot, l’“Himne dels Pirates” siguin els moments més celebrats pels espectadors.

Mar i cel es representarà al Teatre Victòria a partir del 20 de setembre de 2014.

Autor: Xavier Bru de Sala
Direcció: Joan Lluís Bozzo
Compositor musical: Albert Guinovart
Intèrprets: Roger Berruezo, Ana San Martín, Pep Cruz, Xavi Lite, Júlia Jové, Xavi Fernández, Toni Viñals, Mireia Dolç, Rubén Yuste, Elena Tarrats, Víctor Arbelo, Xavi Navarro, Marc Vilavella, Lucía Torres, Dídac Flores, Clara Moraleda, Paula Vives, Raúl Grau, Luís Moya, Dimas Bozzo
Càsting i ajudant de direcció: Miquel Periel
Ajudant de direcció: David Pintó
Direcció musical: Joan Vives
Escenografia i vestuari: Montse Amenós, Isidre Prunés
Ajudants vestuari: Carlota Ricars, Maria Albadalejo
Ajudant d’escenografia: Josep Carreras
Disseny d’il·luminació: Albert Faura
Disseny de so: Roc Mateu
Disseny d’audiovisuals: Joan Rodón
Caracterització: Eva Fernàndez

Horaris: dijous, a les 20:30 hores; divendres, a les 21:30 hores; dissabte, a les 17:30 hores i a les 21:30 hores; i diumenge a les 18:00 hores
Preu: de 29 € a 45 €
Idioma: català
Durada: dues hores, amb descans de deu minuts

____________________
Escrit per: Robert Martínez

Crítica teatral: Un jeta, dos jefes, en el Teatre Victòria.

cartel un jeta dos jefesEn el año 2010 descubrí la obra teatral de Goldoni cuando se representó en el Teatre Romea El cafè, que adaptaba el texto de La bottega del caffè, compuesta en el año 1750 por el dramaturgo veneciano. Sin duda un hallazgo digno de mencionar en una reseña. El año pasado tuve, además, la ventura de disfrutar con la acertadísima versión de Feréstecs que programó el Teatre Lliure, una forma magnífica de gozar del teatro fastuoso y afiladamente cómico de Goldoni. Desde entonces cualquier estreno o adaptación de sus obras es para mí una cita inexcusable y, al mismo tiempo, una promesa de entretenimiento garantizado. Con esa ilusión asistí al estreno de Un jeta, dos jefes en el Teatro Victòria y puedo asegurar que mis expectativas no fueron defraudadas.

En la producción de Un jeta, dos jefes, estrenada el pasado 16 de enero, podemos observar la participación de varias manos. La primera, claro está, la historia original escrita por Goldoni; la segunda la actualización y dirección británica llevada a cabo por Richard Bean y Alexander Herold respectivamente y la tercera una puesta en escena de la mano de Anexa y Paco Mir, lo que provee al espectáculo, en parte, de un ascendiente “made inTricicle, que se nota en varios momentos de la representación. Una mezcla que acaba dando como resultado un vodevil o comedia de enredo con una alta graduación humorística.

Despedido de su banda, Dino se convierte en guardaespaldas de Mario. Pero Mario es en realidad María usurpando la identidad de su germano muerto, asesinado por su prometido Sebastián… Dino aprovecha la oportunidad de trabajar al mismo tiempo para Sebastián. Pero con el fin de evitar ser descubierto tendrá que mantener a sus dos “jefes” lejos el uno del otro… ¿Sencillo, no?

Como pueden ver el enredo y los efectos cómicos del mismo están servidos con una sinopsis de este tipo. Tenemos enfrente, por tanto, una comedia que adopta, desde el principio, un ritmo desenfrenado y que tiene todos los elementos para hacerles pasar un muy buen rato.

elenco dos jetas un jefeUna propuesta construida a partir de la actuación de un grupo de actores en la que sobresale por encima de todos la interpretación de Diego Molero, que se convierte, así, en el acierto clave para el éxito de la obra, y cuyo esfuerzo se ve recompensado al final de cada función. A Molero le acompaña un elenco compuesto por Mireia Aixalà, Jofre Borràs, Josep Maria Gimeno, Toni González, Anna Gras, Maria Lanau, Miner Montell, Miquel Ripeu y Xavier Serrat que se dejan la piel para provocar las continuas carcajadas del público asistente. La obra, además, consigue romper en varios momentos el límite impuesto por la cuarta pared e interaccionar con el público, generando algunos de los momentos más hilarantes de la representación y alguna que otra sorpresa enmascarada.

La dirección de Alexander Herold conecta con la adaptación de Mir y favorece el desarrollo de unas formas a veces muy cercanas a la slapstick comedy, adecuadas para una representación a veces alocada de este tipo y que lucen, por ejemplo, en la escena de la comida en el restaurante, proveyéndo a la obra de un ritmo trepidante y de algunos toques de producción de cuño madrileño, a lo que se suma una construcción de escenografía cariñosamente clásica que recuerda otros tiempos. Además la obra utiliza los tiempos muertos entre acto y acto no solo para distraer al público con actuaciones musicales interpretadas por el Amélie Angebault Quartet sino también para urdir ante el telón mini-representaciones cómicas llevadas a cabo por el propio elenco de la obra. Tampoco le faltan elementos de cercanía al actuar algunos de los personajes en catalán, ya que la obra está ambientada en una región mediterránea sin identificar allá por los años 60.

Así, pues, Un jeta, dos jefes es un divertimento teatral, pero uno muy particular destinado, por tanto, a un público concreto que no es otro que aquel que quiera librarse, al menos durante las dos horas y media que dura la obra, de los problemas cotidianos y disfrutar del sentido del humor del maestro Goldoni, adaptado a una mentalidad más moderna por Bean y avecinado espacial y teatralmente por el buen hacer de Alexander Herold y Paco Mir.

Un jeta, dos jefes” se representa en el Teatre Victòria hasta el 30 de marzo de 2014.

Autor: Carlo Goldoni
Dirección: Alexander Herold
Adaptación: Richard Bean
Adaptación: Paco Mir
Reparto: Diego Molero, Mireia Aixalà, Jofre Borràs, Josep Maria Gimeno, Toni González, Anna Gras, Maria Lanau, Miner Montell, Miquel Ripeu y Xavier Serrat
Música: Amélie Angebault Quartet
Escenografía, Diseños y Vestuario: Jordi Bulbena
Iluminación: Ignasi Morros
Caracterización: Toni Santos
Producción: ANEXA

Horarios: miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernesa a las 21:30 horas; sábados a las 18:30 y a las 22:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 23 a 35 €
Duración: 2 horas y 20 minutos
Idioma: castellano y catalán
——

Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Bésame mucho, el musical de las pasiones, en el teatro Victòria.


Regresa a Barcelona Bésame mucho, el musical de las pasiones, un espectáculo musical que nos transporta al corazón de Cuba, a una historia de amor truncada en la ciudad de la Habana acompañada de algunos de los temas musicales latinos más conocidos.

Bésame mucho, el musical de las pasiones, aterrizó el pasado 19 de julio en el Teatre Victòria y se mantendrá en cartelera hasta el próximo 2 de septiembre. Y con el musical ha llegado a Barcelona la riqueza, la vistosidad, el ritmo y la sensualidad del mundo latino. Bésame mucho nos propone, de esta forma, un viaje, esta vez solo en el espacio, que nos traslada, así, como de sopetón, a la ciudad de La Habana, a uno de sus barrios populares donde conoceremos a la juventud de la capital. Un grupo de amigos que viven la realidad del momento rodeados del trabajo, del amor, de la música, de los chicos, de las chicas, del sexo y del amor.

Y sobre todo de la música, ya que como su nombre indica, Bésame mucho, El musical de las pasiones es un espectáculo musical. Pero antes vayamos con la historia. La Habana, Eduardo y Camila son dos jóvenes enamorados. Lo único que los separa es la familia de ella y la voluntad de ésta de separar a su hija de los brazos de un “simple” mecánico. Para ello ofrecerán a Camila la posibilidad de ir a estudiar a España, una oportunidad única de alcanzar un futuro profesional prometedor que, sin embargo, la separará de su verdadero amor, Eduardo. La distancia hará mella entre los dos enamorados. Lo que les llevará a tomar una decisión final: el amor existente entre ellos o un futuro conveniente para Camila. Esta historia de amor navegará, como no podía ser de otra forma, rodeada de amistades, de enemigos, en la persona de María, una antigua pretendiente de Eduardo, y de una realidad social y económica marcada por la realidad cubana y, sobretodo, por los ritmos y la música latina, la auténtica protagonista del espectáculo.

En Bésame mucho, El musical de las pasiones nos sentiremos envueltos y acariciados por los latidos de la música latina. Los cantantes, los actores y los bailarines, transforman sobre el escenario las notas musicales en movimientos coreografiados de gran calidad y belleza. La sensualidad y el ritmo de la música latina en diversos de sus estilos (mambo funky, pop, samba, rumba, bolero, bachata, salsa flamenca, conga, salsa, guaracha, rap, funky cha, o latin pop) se apodera del teatro, ya sea sobre el escenario o en el patio de butacas, para transportar a nuestros sentidos hacia un mundo que puede que sí que esté lejano físicamente, pero que al mismo tiempo, está muy cerca nuestro, a través de la música, de la televisión y de las noticias. Y como decía antes, es la música la verdadera protagonista del espectáculo. Y eso se deja notar en el argumento. Una trama de amor romántico muy sencilla (dos jóvenes enamorados separados por la negativa de la familia de ella ante la relación han de luchar frente a las adversidades del corazón) es la excusa para que los cantantes y los bailarines puedan mostrarnos sus amplias habilidades ya sea en el baile o en la interpretación de algunos de los temas latinos más famosos y recordados: Perfidia, Sabor a mi, Solamente una vez, Piel canela, Te quiero, o el que le da título al espectáculo, Bésame mucho, entre otros. Unas canciones que no aparecen en su formato original sino que se han adaptado a los ritmos más actuales que, sin duda, harán vibrar a todos los espectadores.

Unas coreografías que nos permiten afirmar que Bésame mucho, El musical de las pasiones es una obra coral en la que son los cuerpos, los pasos de baile y la sensualidad de la música las que conquistan cada centímetro del escenario. Un escenario que se ha transformado en una calle cualquiera de un barrio de La Habana, con sus edificios, sus vecinos, su taberna y lo más importante, con una juventud que busca en la música y en el amor la respuesta a sus necesidades económicas, vivenciales y, también, políticas que la situación actual de la isla no les permite desarrollar en otros ámbitos.

Todo un alarde de ritmo, de música y de sensualidad que se mantendrá en la cartelera del Teatre Victòria hasta el próximo 2 de septiembre, una oportunidad única para todos aquellos que disfruten de la música latina y de los ritmos cubanos. Una experiencia que nos permitirá cruzar el charco y asomarnos a América, la del los sentidos, aquella que no es tan diferente de nuestra tierra y con la que compartimos más que una lengua y una cultura común, una forma de ver y de entender el mundo.

El Teatre Victòria se customiza, además, con la llegada del musical Bésame mucho. Sus cinco filas iniciales de platea desaparecen para dar paso a una zona denominada la Hamel Cuba VIP Zone. Esta zona, compuesta por mesas, ofrece la oportunidad de vivir aún más la pasión por Cuba y el musical. Su magnífica ubicación permite a los espectadores disfrutar del espectáculo y de su bebida favorita entre las asombrosas pinturas que el pintor cubano Salvador ha realizado especialmente para el teatro. Igualmente, sobre el escenario, un bar móvil estará al inicio, a la media parte y al finalizar el show y dispensará bebidas para todos aquellos que así lo deseen.

“Bésame mucho, el musical de las pasiones” se representar en el Teatre Victòria del 19 de julio al 2 de septiembre de 2012.


Idea original y libreto: Yolena Alonso
Directora: Yolena Alonso
Coreografía: Henry Gual
Director musical: Pachito Alonso y Saúl Valdés
Director de la banda: Christian Alonso
Actores y cantantes: Elain Morales, Yori Gómez, Heydy González, Yadier Fernández, Brenda Navarrete, Melvis Santa, Alberto Polanco, Sergio Fernández, Cristian Alonso y Rey Alonso
Bailarines: Henry Gual, Diana Rosa Caramés, Yaceli Martínez, Diana Pedrozo, Jeniffer Reid, Laura Cuevas, Yosvany Pascual, Yankiel de Armas, Susell López, Reinier Ramírez, Lázaro Yoel Campos y Yenisley Urquiola
Músicos: Saúl Valdés, Julio César Hernández, Yoel Pérez, Leonel Polledo, Roberto Guerra, Nicolás Lincoln Camué, Walfredo Velez y Lester Matamoro
Banda sonora: Ernesto Cisnero
Diseño de vestuario: Gerardo de la O y Juliet Ruíz Alonso
Escenografía: Jorba Miró
Diseño de iluminación: Lluis Marti
Diseño de sonido: Francisco Grande
Producción: Yoldance Showproductions

Horarios: de martes a viernes a las 21:30 horas; sábados a las 19:00 y a las 22:00 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precio: platea 30 €; amfiteatro 19-25 €; Hamel Cuba Vip Zone 40 € (butaca con mesa y derecho a copa).
Duración del espectáculo: 130 minutos
Idioma: castellano

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Harlem Swing. Ain’t misbehavin’, en el Teatre Victòria.


El pasado 2 de mayo se estrenó en el Teatre Victòria uno de los musicales más legendarios de Broadway, Harlem Swing. Ain’t misbehavin’, un tributo a la historia de la música jazz negra americana.

Un espectáculo que nos traslada al Harlem neoyorquino de los años 20-30 del siglo XX, lugar y época en los que Mel Howard y Peter Klein se basaron hace treinta y cuatro años para diseñar un musical en el que el jazz, el swing y el piano stride, encarnados en la obra y la figura de Fats Waller, tienen un papel muy importante.

Harlem Swing. Ain’t misbehavin’ no sigue los parámetros habituales de los espectáculos musicales a los que estamos acostumbrados. No se basa en una historia conductora a través de la cual las canciones y las coreografías se van representando sobre el escenario. En Harlem Swing son las canciones y los cantantes los auténticos conductores del espectáculo. Todo ello dirigido por los expertos dedos sobre el piano del maestro de ceremonias que nos recuerda la gran figura, y nunca mejor dicho, de Fats Waller.

Unos temas y una forma de cantar y de actuar que nos retrotraen al Hollywood más clásico y a films como Stormy Weather o Una cabaña en el cielo, producciones musicales inmortalizadas en el mágico blanco y negro de los años 40, que aunque nos hablan de una historia y de un país muy lejano y diferente al nuestro, se hicieron muy populares y próximos gracias al desarrollo de la industria cinematográfica (y musical) americana.

Harlem Swing es un alegato a la música, pero también a muchos de los valores que ésta lleva asociada como la tristeza, el amor, el odio, la seducción, la alegría… en definitiva los ingredientes cotidianos de la vida de unas personas cuyo lugar de referencia principal abría sus puertas por la noche, y en el que la población negra, tanto hombres como mujeres, discriminada y maltratada por el orden y la autoridad blancas, podía disfrutar de horas de baile y de alegría compartidas al son de los géneros del dixieland, jazz, swing, stride, ragtime…

Como les decía Harlem Swing nos transporta a una noche cualquiera en cualquier local de música del barrio negro de cualquier ciudad americana. Poco después de encendidas las luces y de que suenen los primero acordes musicales, los cinco intérpretes del espectáculo aparecen sobre el escenario con las fuerzas y la energía necesarias para disfrutar de la noche entre risas, besos y confesiones, acariciados por los tenues y vaporosos temas musicales que componen el espectáculo. Cinco artistas de la categoría de Yvette Monique Clark, Rebecca E. Covington, Cynthia Ann Thomas, Douglas Eskew, Milton Craig Nealy, que llevan a cabo su cometido con una gran calidad artística y musical (como no, es un espectáculo estadounidense!!) y que interpretan uno a uno los 32 temas que integran el show. De ellos y de manera personal, me dispongo a destacar la interpretación adictiva y sensorial de The Viper’s Drag, la irreverente y chistosa Fat And Greasy, los dos temas con una notable interacción con el público, y la triste y reivindicativa interpretación del tema coral Black And Blue.

La puesta en escena y la interpretación de cada uno de los temas es inmejorable, se lo aseguro, y aunque el espacio y el tiempo mostrados en el espectáculo nos son muy distantes, la capacidad artística de todos los integrantes del show, desde los músicos de la orquesta (con una edad sorprendentemente avanzada) a los cantantes, consigue acercarnos un mundo, el del Harlem y los locales de música negra de los años 20 y 30 del siglo pasado, que aunque desparecidos debido al propio paso del tiempo, perduran en la magia y la dulzura, a veces fría y cortante, de los temas interpretados.

Una cita inexcusable para todos aquellos apasionados del jazz y del swing, ya que solo de tanto en tanto arriba a Barcelona un espectáculo de este nivel. Recuerden que la primera vez que Ain’t misbehavin’ se estrenó en la ciudad condal, en el mismo Teatre Victoria, fue en el año 1983. Por lo tanto si no quieren esperar la friolera de 29 años, pásense por la avenida del Paralelo y deténganse en el lugar donde el paseo les parezca que se ensancha para dejar pasar la grandeza y también la tristeza de Harlem Swing, contenidas tan solo hasta el próximo 27 de mayo, por las paredes del Teatro Victoria.



Harlem Swing – Ain’t Misbehavin’” se representará en el Teatre Victoria del 2 al 27 de mayo de 2012.

Productores: Mel Howard y Peter Klein
Director y letrista: Richard Maltby, Jr.
Coreógrafo y movientos escénicos: Arthur Faria
Director musical y pianista: Kenney Green
Escenógrafo: Steven C. Kemp
Diseñadora de vestuario: Gail Baldoni
Diseñadora de iluminación: Kathryn M. Scarpino
Reparto: Yvette Monique Clark, Rebecca E. Covington, Cynthia Ann Thomas, Douglas Eskew, Milton Craig Nealy, Starr Dominguey y Melvin Tunstall
Músicos: Clarence Banks, Robert Carten, Otis Gould, Cameron Johnson y William May

Horarios: miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:30 horas, sábado a las 18:00 y 21:00 horas, y domingo 18:00 horas.

2 de mayo: función previa
3 de mayo: estreno

Precio: de 27 a 45€.
Idioma: espectáculo en inglés con subtítulos en catalán.
Duración: 1 hora y 55 minutos. (incluyendo 20 minutos de entreacto)

Crítica teatral: Cop de Rock

“Canto en l’idioma en què somnio”. Poques vegades una simple frase com aquesta esdevé l’estendard que millor descriu una representació teatral, i precisament això és el que succeeix amb aquesta afirmació a Cop de Rock, el nou musical estrenat al Teatre Victòria de la mà de Dagoll Dagom que significa la recuperació d’unes cançons que van fer fortuna fa gairebé 20 anys amb l’esclat de l’anomenat rock català, un fenomen que, des del passat 11 de setembre, té el seu homenatge en aquest magnífic musical.

Joan Lluís Bozzo planteja un muntatge de grans dimensions, amb una plataforma giratòria a l’escenari que facilita les transicions entre escenes i tres rocs immensos que serveixen tant per mostrar l’escarpat poble de la Costa Brava on som com per fer de suport a les imatges projectades. Pel que fa a la història, la representació queda dividida en dues parts: a la primera trobem les actuacions amb què el grup Cop de Rock intenta obrir-se camí en l’escena musical del moment, aquell llunyà i màgic 1992, quan el poble català vivia amb l’excitació prèvia dels Jocs Olímpics organitzats a Barcelona, al mateix temps que assistia a la coronació del Dream Team de Cruyff com a rei d’Europa; en canvi, la segona part fa un salt en el temps per arribar a l’any 2004, quan el desencís i la crua realitat han vençut els joves. El cert és que aquest no és un argument gaire original –la il•lusió dels començaments, el distanciament entre els membres del grup, les drogues i l’alcohol marquen la tragèdia que porta els supervivents a la redempció final–, però serveix per a lluir les principals cançons d’aquell moviment de principis dels anys 90, autèntiques protagonistes de l’obra.

I en aquest punt reconec que vaig dubtar: ¿un musical amb les cançons que memoritzava dia rere dia en els meus temps d’adolescent? Un espectacle amb els himnes que em van marcar un primerenc criteri musical? La meva desconfiança va quedar confirmada durant la primera part de l’espectacle: un fil argumental amb prou feina esbossat, tòpic i difícilment justificable –amb quina rapidesa tan irreal la protagonista oblida que s’ha de casar la propera setmana, mentre que el protagonista passa amb enorme facilitat del menyspreu a l’amor febril vers la noia quan ella marxa–, servia d’excusa per encadenar nombrosos fragments de cançons, un popurri excessiu de temes que no permetien al públic gaudir completament d’aquelles enyorades músiques, fent que aquesta primera part no aconsegueixi connectar amb l’espectador, predisposat d’entrada a col•laborar apassionadament, fins a les primeres notes de La presó del rei de França (Elèctrica Dharma); a partir d’aquest instant, però, l’encert a l’hora d’emocionar, en especial amb la primera gran interpretació de Llorenç Santamaria (Trepitja fort), fa que el públic vegi justificades les seves expectatives, produint-se una progressiva comunió escena-platea que acaba en l’entusiàstic apoteosi final.

Cop de Rock té moments brillants, instants emotius (evidentment, el Boig per tu n’és un bon exemple), escenes que converteixen el teatre en una espectacular festa, diàlegs enginyosos i divertits, picades d’ull a l’actualitat (el cànon digital de l’SGAE, la problemàtica amb l’idioma que, potser, algun dia ens farà cantar el Bon dia d’Els Pets en castellà), l’encert de donar protagonisme a personatges d’accent mallorquí i català de les terres de l’Ebre (metàfora d’aquest fenomen musical, nascut a comarques), intèrprets notables, alguns vorejant l’excel•lent; en aquest sentit, no puc evitar esmentar tant a Jofre Borràs (seves són les intervencions més divertides) com el luxe de gaudir, dalt d’un escenari de teatre, de Llorenç Santamaria en la pell d’un vell rocker que no ha oblidat la seva passió.

Amb tot, potser podríem recriminar, perquè no tot és perfecte, un parell d’aspectes als responsables d’aquest musical: durant les més de dues hores de funció arriben a sonar fins a cinquanta-sis cançons (entre temes sencers i fragments), un número excessiu en què comparteixen protagonisme autèntics himnes amb cançons poc conegudes (alguna inexistent en la memòria dels espectadors); en canvi, una absència resulta sorprenent: l’exclusió d’un grup que va arribar a publicar nou discos (Sangtraït) i que va ser coprotagonista del memorable concert del 14 de juny de 1991 és difícil d’entendre (un problema de drets, potser?).

Sigui com sigui, Cop de Rock resulta un notable entreteniment que confirma que és possible fer un musical en català i de qualitat, al mateix temps que és un merescut homenatge a aquells precursors del bon moment musical actual en la nostra llengua (i aquells, a la vegada, hereus de l’escena musical dels anys 70) que agradarà tant als nostàlgics d’aquells dies com als joves que, per qüestió d’edat, no van conèixer aquell fenomen de primera mà, i que, per què no, potser tindran curiositat per descobrir els grups originals.

Cop de Rock s’establirà al Teatre Victòria des de l’11 de setembre per fer temporada.

Direcció i producció musical: Toni i Xasqui Ten (Ten Productions)
Direcció i guió: Joan Lluís Bozzo (Dagoll Dagom)
Direcció coreogràfica: Cristina Allande (Ritme Dansa)
Intèrprets: Roger Berruezo, Mariona Castillo, Ona Pla, Paula Vives, Jofre Borràs, Albert Martínez, Miquel Malirach, Mónica Vives, Eva Felicidad, Ingrid Domenech, Ana Escrivà, Jorge Velasco, Nico Baumgartner, Jordi Perramón, Pablo Ibáñez i Llorenç Santamaria
Músics: Toni Ten, Xasqui Ten, Jordi Campoy, Toni Mateos, Pablo Santiz, Marc Quintillà, Guillem Galofré, Vicen Martínez, Nuno Monteiro, Jordi Vericat i Jorge Carrasco
Escenografia: Alfons Flores
Il•luminació: Albert Faura
Vestuari: Myriam Ibañez

Idioma: català.
Durada: 2 hores i 30 minuts (amb pausa de 15 minuts)
Horaris: dimecres a les 10:45 hores (sessió escolar) i a les 20:30 hores; dijous a les 20:30; divendres a les 21:30 hores; dissabte a les 18:00 hores i a les 22:00 hores; diumenge a les 18:00 hores
Preus: dimecres i dijous, de 25 a 33 €; de divendres a diumenge, de 29 a 40 €; sessions escolars, 15 €
____________________
Escrit per: Robert Martínez Colomé