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Crítica: Constantino el Grande, David Potter, ed. Crítica.

constantino-el-grande_9788498926231Si tuviéramos que decidir qué emperador romano ha dejado una mayor huella en la historia, tendríamos que tener en cuenta a Augusto, a Constantino o incluso al hispano Teodosio. Si bien muchos dirigirían rápidamente su mirada hacia la figura de Constantino el Grande, por ser entre otras cosas, el emperador que puso fin a la persecución de los cristianos y el que con su acción de gobierno dio forma, en parte, al mundo medieval que seguiría tras la caída del Imperio romano. De esta forma la larga sombra del gran emperador no solo se cernió sobre las épocas venideras sino también sobre la bibliografía que desde entonces habló de él, tanto a favor como en contra. Es por ello que en castellano se echaba en falta una actualización de la historia de la época en general y del gobierno del emperador Constantino en particular, con la intención de clarificar y actualizar conceptos de un periodo y un personaje mitificados por la historia.

Constantino el Grande de David Potter es una biografía académica del emperador romano que arranca, sin embargo, bastantes años antes, como es preceptivo, para permitirnos entender la época en la que Constantino se hizo con las riendas del imperio. Así, pues, el estudio comienza en el año 260, en plena época de la Anarquía militar, para enlazar con el periodo de la Tetrarquía diocleciana, época en la que Constancio, el padre de Constantino llegó al poder como miembro del sistema de gobierno compartido instituido por Diocleciano. Potter intenta explicarnos la juventud de Constantino, de la que se sabe bastante poco, rehaciéndola a través de los datos históricos conocidos del periodo, y estudia a partir de aquí la ascensión a la cúspide del poder de Constantino desde su nombramiento como Augusto tras la muerte de su padre en Britania, pasando por la batalla del puente Milvio (312) y su lucha contra sistema dioclecianeo.

Tras ello el autor analiza la acción de gobierno de Constantino, ya sea en relación a la vida familiar del emperador, que en aquellos tiempos era inseparable de la política; la administración imperial; o su relación con la religión cristiana y la Iglesia, el gran hito de su reinado. Potter se esfuerza por explicarnos la oficialización del cristianismo por parte de Constantino, su aceptación como una religión más permitida en el imperio, y la utilización que de ella hizo el emperador para alcanzar la la paz dentro de las fronteras imperiales. La monografía también analiza la vinculación del propio Constantino con la religión pagana, que también respetó, no siendo hasta la época de Teodosio e incluso más adelante cuando el paganismo vio prohibida oficialmente su existencia. El autor analiza, asimismo, la extraña muerte de su hijo Crispo, uno de los capítulos más oscuros de su reinado y un asunto que difícilmente, como el mismo autor indica, podremos llegar a esclarecer nunca; o la construcción de la ciudad de Constantinopla sobre el solar de la antigua Bizancio, urbe que con el tiempo se convertiría en una nueva Roma.

Potter elabora su trabajo a partir de las fuentes coetáneas y utiliza en gran medida los documentos legislativos dictados por el propio Constantino y su cancillería, con los que puede estudiar su acción de gobierno con mayor profundidad y autenticidad. El autor avanza en el reinado y en el legado de Constantino aunque en su recorrido el apartado histórico no es el primordial, esto es, el libro no se centra especialmente en la evolución de los hechos políticos para crear un filum histórico, sino que más bien cada uno de los aspectos que trata el autor se estructuran a partir del índice de materias, que es el verdadero vertebrador de la obra. De esta forma Constantino el Grande puede ser un libro que decepcione a aquellos interesados sobre todo en la historia política, ya que el autor no se centra especialmente en ella, si no que más bien utiliza el lógico pasar del tiempo para avanzar en su análisis sin profundizar demasiado sobre los hechos. Así que la obra requiere algunos conocimientos previos de la época, al menos en algunos apartados, para poder contextualizar la lectura. La monografía se estructura, además, en capítulos cortos, algo no muy acostumbrado en obras de este estilo, aunque es un formato que posibilita de mejor forma las lecturas posteriores.

Por otra parte, el libro no está todo lo bien traducido y corregido que debiera, una pena en el caso de la obra, del autor y de la editorial, que acostumbra a hacer trabajos brillantes al respecto. Un déficit este que a veces no permite seguir adecuadamente la evolución de los hechos y de los pensamientos del autor. Sin embargo, Constantino el Grande de David Potter se convierte en una herramienta de primera para conocer de una forma realista y veraz la figura de un emperador que ayudó a dar forma al Occidente medieval y moderno. Como alguien dijo “La vida de todo hombre está llena de luces y sombras, pero la historia conserva las luces y olvida las sombras“. En este caso Potter y Crítica nos ayudan a atenuar el deslumbre de la figura del emperador Constantino y a perfilar las sombras que planean sobre él.

Título: Constantino el Grande
Autor: David Potter
Editorial: Crítica
Colección: Tiempo de Historia
Traductores: Rosa Salleras Puig | David León
Fecha de publicación: 29/10/2013
Páginas: 464
Idioma: Español
ISBN: 978-84-9892-623-1
Formato: Rústica con solapas, 15,5 x 23 cm

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Crítica literaria: Tiberio, la amarga herencia, de Vicente Scarpellini, Plataforma editorial.

Como ya he comentado en varias ocasiones en este espacio de crítica literaria, y sin voluntad de hacerme pesado, en el género de la novela histórica ambientada en la Roma clásica, el período julio-claudio, esto es, la primera dinastía imperial, se lleva la palma en lo relativo a la elección por parte de los autores del periodo histórico en el que se ambientan sus tramas. Por eso, muchas de las veces las novedades “tienden a ser repetitivas”: Otra vez Julio César, otra vez Augusto, otra vez Nerón

En el caso de la novela que reseño hoy, Tiberio, la amarga herencia, de Vicente Scarpellini, las cosas son un poco diferentes, y déjenme que me explique. Sí, de acuerdo, Tiberio es un emperador julio-claudio y no uno de los poco conocidos, si es que hay alguno que lo sea, pero su personalidad, la herencia que recibió (no olvidemos que fue el sucesor de Augusto, el creador del sistema de gobierno imperial que se mantuvo en pie en Roma alrededor de 500 años), y la política que llevó a cabo hacen de él un personaje histórico de relieve que ya interesó al científico y médico español Gregorio Marañón, que le dedicó el estudio Tiberio, Historia de un resentimiento publicado en el año 1939.

Pues bien, me pareció una idea interesante leer y reseñar en Culturalia la novela que publicó Scarpellini, el año pasado (2011) en Plataforma editorial, y ver como trataba a este emperador el género novelesco en la actualidad, cuando poseemos más información sobre el personaje y su estudio nos presenta una imagen más definida.

La novela no solo no me decepcionó sino que me sorprendió positivamente. Y la primera sorpresa fue su estructura interna. Uno suponía que el texto se organizaría, como en muchas otras obras del género, a partir de la narración de un anciano Tiberio, o de algún amigo o familiar cercano a él que rememorara la vida y las gestas del personaje. Pero no, Tiberio, la amarga herencia, está estructurada entorno a la visión de varios personajes: la del propio Tiberio claro está, cuyas reflexiones dan inicio a la novela; la de Vipsania Agripina, su primera esposa e hija de Marco Vipsanio Agripa, general capaz y fiel amigo de Augusto; Julia, su segunda mujer e hija del propio Augusto; y Livia, su madre y esposa, también, de Augusto (como ven todo queda en familia). De esta forma la novela desarrolla una visión de Tiberio variada y desde diversos ángulos, principalmente femeninos, de las mujeres que compartieron, de una forma u otra, la vida con él.

Unas visiones que contrastan, a veces, con la imagen histórica que de ellas tenemos, sobre todo en el caso de Vipsania, su primera esposa y a la que Tiberio amó profundamente, tanto que la obligación por parte de Augusto/Livia de que se divorciara de ella para casarse con Julia recientemente enviudada, con el objetivo de asegurar la descendencia de los julios, no hizo más que oscurecer un espíritu ya de por sí sombrío y que despreciaba la inhumanidad y el servilismo propio de las altas esferas del poder romano.

Scarpellini se sumerge pues en la época de la Roma clásica y nos presenta, sin pelos en la lengua, la realidad de un época y un contexto, que por muy fastuoso que nos parezca, en muchas ocasiones no dejaba de ser otra cosa que un sumidero político en el que los intereses y los beneficios personales primaban las más de las veces por encima de todo lo demás (¿les recuerda esto algo de la situación de crisis actual?). El autor no pretende, por otro lado, recorrer novelísticamente toda la vida del emperador, sino que, como en una carrera de relevos, cada uno de los testimonios nos hace avanzar en el conocimiento de su persona y de su forma de pensar, o más bien dicho, de lo que “los otros” creían que era su forma de pensar.

Vicente Scarpellini

Es Tiberio, seguramente, uno de los emperadores más carismático de todo el periodo imperial romano, ya que a su personalidad resentida se suma, como decía anteriormente, un legado, el de Augusto, que sin duda haría empequeñecer y envilecer a cualquier otro. Scarpellini analiza el personaje, en clave novelística, desde su más tierna infancia y nos explica, ya sea desde las propias reflexiones del protagonista o de las mujeres más cercanas a él, la evolución de un carácter y de una forma de actuar a través de las cuales se puede llegar a entender la crueldad en la que acabó su reinado, y por la que ha pasado a la historia. Tiberio ya desde chico aparece como una persona desencantada del poder y consciente de la vileza y la indignidad en la que ha caído la autoridad en Roma. Una personalidad, la de Tiberio, osca y feroz que irá desarrollándose a lo largo de la novela a través de las continuas decepciones que irá sufriendo, debidas, en parte, a la poca consideración política que de él tuvo el propio Augusto, que no lo consideró como un verdadero heredero hasta que los demás aspirantes desaparecieron, hecho éste que queda patente a lo largo de la trama.

Además Tiberio, la amarga herencia, es, y esto es para mí otra grata sorpresa, una novela muy bien escrita, ya que posee algunos párrafos que muestran una auténtica belleza literaria. Es por ello una buena opción para acercarse a la figura, un tanto deslustrada, de un emperador (si bien hay que puntualizar que la novela tan solo cubre sus primeros años de gobierno, no va más allá de la muerte de Augusto, tras la cual Tiberio se convertiría en emperador), y nos permite no solo ver el a veces sórdido día a día de la política imperial sino también la posición y la visión de las mujeres, al menos las de más alta alcurnia, en un mundo que pertenecía a los hombres.

Refrésquense este verano durante los momentos de ocio y de descanso y diríjanse hacia el pasado, hacia la historia de la Roma clásica, de la mano de un autor que demuestra un buen conocimiento de la época y de los personajes históricos sobre los que trata y que, además, nos permite, con un buen estilo literario, gozar de ella y conocer a un personaje, Tiberio, generalmente maltratado por la historia (esa historia basada en los tópicos y los típicos) que se ha cebado, sin duda, en los aspectos más inhumanos y crueles de su gobierno. Una buena propuesta para conocer algo más su personalidad y los engranajes políticos y familiares que marcaron los primeros años del Imperio romano.

Título: Tiberio, la amarga herencia
Autor: Vicente Scarpellini Marichalar
Editorial: Plataforma editorial
Colección: Histórica
Formato: Rústica con solapas
ISBN: 978-84-15115-76-2
Páginas: 306
Precio: 19.00 €

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Novedad editorial: Augusto, de Anthony Everitt, ed. Ariel.

La editorial Ariel nos presenta una nueva monografía que reflexiona sobre la época, la persona y la obra de Augusto, el primer emperador, el primer emperador de Roma. El político que instauró el sistema del principado y que modeló, en base a sus intereses y necesidades, la posterior historia del Imperio romano y de Europa.

César Augusto fue uno de los hombres más influyentes de la historia y el primer emperador de Roma.

Tras una juventud enfermiza, con una marcada tendencia a caer gravemente enfermo en períodos de crisis, Augusto supo sobreponerse con inteligencia, meticulosidad, paciencia y valentía. Luchó y derrotó a los asesinos de su padre adoptivo, y posteriormente aniquiló sin piedad a su antiguo aliado Marco Antonio y a su amante Cleopatra. Trabajó concienzudamente, reconstruyó Roma y la transformó en una poderosa metrópolis y en uno de los centros políticos y artísticos más importantes del mundo antiguo. Gracias a Augusto, Roma consolidó su paso de ciudad-estado a imperio global, poniendo los cimientos de la futura Europa.

El autor nos ofrece también un apasionante retrato de una época dominada por la intriga, el sexo, la violencia, el escándalo y la ambición más despiadada.

Anthony Everitt fue secretario general del Consejo de las Artes británicos y es profesor visitante en la Universidad de Nottingham Trent.

Título: Augusto, el primer emperador
Autor: Anthony Everitt
Editorial: Ariel
Fecha de publicación: 07/06/2012
Nº de páginas: 440 páginas
Idioma: Español
ISBN: 978-84-344-0105-1
Formato: Tapa dura con sobrecubierta – 15 x 23 cm.
Precio: 18,90 €

Novedades de historia y misterio de la editorial Robin Book.

Os dejamos aquí con dos interesantes libros de historia publicados por la editorial Robin Book en sus colecciones “Historia Enigmas” y “Hermética” relacionados con la Antigüedad y con la historia más oscura y criminal del Imperio romano.

“Historia Enigmas” es un sello en el que destacan el misterio y los interrogantes de la historia. Su importante gama de productos, ha desafiado los grandes relatos históricos por la búsqueda de la verdad. Con sus pocos años como fondo editorial, ha orientado su visión a la investigación de culturas, religiones y personajes de la historia, tratando de brindar a sus lectores, los más amplios descubrimientos.

Historia criminal del Imperio romano. De Calígula a Trajano.
Stephen Dando-Collins
La crónica fascinante de una época convulsa

Cuando el Imperio romano se encontraba todavía en pañales, ¿podría el asesinato de un gran líder erigirse en la raíz y la causa de su desmoronamiento posterior, ocurrido más de cuatro siglos después? Quizás sí, pero sólo si ese gran líder fuese el nieto de Marco Antonio, el hijo adoptivo del emperador Tiberio, elegido a dedo por Augusto para convertirlo en el tercer emperador, así como el padre de Calígula y el abuelo de Nerón.

Título: Historia criminal del Imperio romano. De Calígula a Trajano
Autor: Stephen Dando-Collins
Páginas: 304
Tamaño: 17 x 24
Encuadernación: Rustica
ISBN: 978-84-9917-146-3
Género: Misterios Históricos
Precio: 20,00 €

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“Hermética” es un sello en el que se integran el ESOTERISMO Y OCULTISMO.

Misterios de la Antigüedad.
Spencer
Carter

¿Qué hay de verdad y de leyenda en los grandes mitos de la Antigüedad? ¿Qué nuevos hallazgos han obligado a revisar los enigmas pendientes? Una nueva y apasionante visión de los enigmas no resueltos de nuestro pasado.
Este libro arroja una nueva luz sobre los misterios sin resolver de todas las civilizaciones, misterios que, en ocasiones, se remontan a los nebulosos tiempos ancestrales de nuestro planeta.

Título: Misterios de la Antigüedad
Autor:
  Carter, Spencer
Páginas: 240
Tamaño: 21.5×13.5
Encuadernación: Rústica
ISBN: 978-84-7927-572-3
Género: Misterios Históricos
Precio: 13,50 €

Crítica literaria: Las cenizas de Ovidio, de David Wishart.


La editorial Alamut publicó a finales del año pasado Las cenizas de Ovidio, la primera obra escrita por David Wishart (en el año 1995) y también la primera entrega de la serie de novelas histórico-detectivescas protagonizada por el joven patricio Marco Valerio Mesala Corvino.

Las cenizas de Ovidio nos traslada a los inicios del reinado de Tiberio y nos presenta algunos de los episodios históricos más “oscuros” de la Roma altoimperial, unos sucesos que obligarán a Marco Corvino a indagar, arriesgando su posición e incluso su vida, en las tramas políticas urdidas a la sombra de la dinastía Julio-Claudia.

Aquellos que hayan leído esta primera y breve introducción pensarán ¿Y qué? ¿Otra más? ¿De nuevo los Julio-Claudios? Unas objeciones justificadas debido a la amplia bibliografía de novela histórica ambientada en esta época y que tiene a esta dinastía como referente. Aún así espero poder abatir estar observaciones a lo largo de los párrafos siguientes.

Las cenizas de Ovidio no se aleja, es cierto, de un escenario histórico ya trillado en centenares o incluso millares de novelas. Aunque nos propone una planteamiento fresco y un desarrollo original. Todo comienza, como nos índica el mismo título, con la voluntad de Rufia Perila, la hijastra del poeta Ovidio, de hacer enterrar en suelo italiano las cenizas de su padrastro tras la muerte de este último, que ha vivido exiliado en la ciudad de Tomis, el la costa oriental del Ponto, por orden del emperador Augusto.

Perila contacta con Marco Corvino, el hijo del patrono de su padrastro, al que solicita ayuda. Éste, un joven aristócrata disoluto y licencioso, movido por el aplomo y la belleza física de Perila, inicia los trámites para solicitar tal autorización. Ante la misteriosa negativa de las autoridades al permitir el regreso de las cenizas en cuestión, Corvino se interesará cada vez más en el asunto, iniciando una investigación que le llevará a desafiar a varios de los políticos más importantes del momento e incluso a algunos de los miembros de la dinastía de los Julio-Claudios.

Las cenizas de Ovidio es, como decía, una novela fresca y absorbente que hace las delicias de todo aquel lector interesado en la Roma antigua y a aquellos a los que les cautive el género y el ambiente de la novela negra. El protagonista, Marco Corvino, es un joven aristócrata que no sabe hacia donde dirigir su vida, ya que hasta el momento tan solo se ha dedicado a disfrutar del patrimonio cedido por su padre y aborrece a los de su propia clase, sobre todo a los políticos aduladores y sumisos que se dejan pisotear por los “apetitos” y los intereses imperiales.

Sin embargo, todo cambiará cuando Corvino conozca a Perila e inicie sus pesquisas, que nos dirigirán de lleno hacia los bastidores de la política imperial, y más concretamente hacia la lucha por el poder dentro de la dinastía de los Julio-Claudios, que afectó tanto a la hija como a la nieta de Augusto, ambas llamadas Julia, y a uno de sus nietos Agripa Póstumo, y en la que parece que pudo estar implicado el propio Ovidio.

David Wishart, el autor

David Wishart realiza una inmersión literaria en la Roma de los primeros emperadores en base a un conocimiento minucioso del periodo en cuestión, si bien lo hace con un amplio sentido del humor y con un atrevimiento que sorprenderá al lector. Los comentarios y las opiniones personales de Corvino sazonan constantemente la novela, entre ellas su constante referencia a Tiberio como Verruga, su desprecio hacia la clase de los patricios o su rechazo a la política del momento, hecho materializado en la relación de amor-odio entre Corvino y su padre, Marco Valerio Mesala Mesalino. Además sus relaciones con los plebeyos, su conocimiento de los bajos fondos de Roma y de los lugares menos recomendables de la ciudad, nos proporcionan un retrato general de una ciudad enorme y variada, como lo era la Roma imperial, que nos permite enmarcar físicamente las investigaciones de Corvino.

Pero lo que tendrá que tener en cuenta el lector es el peso que representa la trama política investigada por Corvino en el argumento de la novela, una cuestión complicada ya que hace referencia al destino político de los Julio-Claudios. Las cenizas de Ovidio hace referencia a los años de gobierno de los dos primeros emperadores, Augusto y Tiberio, una época (y en general la antigua) en la que la política tenía mucho más de “secretismo” y reserva que en la actualidad, debido, entre otras cosas, a la magnificación de la figura imperial y a la inexistencia de medios de comunicación que pudieran airear y “controlar” las intrigas y vericuetos del emperador de turno y de sus colaboradores más próximos.

Así, pues, la trama política se convierte en el meollo del asunto al que Corvino y Perila harán constantes referencia a lo largo de la novela, en su intento de averiguar el porqué de la negativa imperial a permitir el regreso de las cenizas de Ovidio. Esta constante referencia política en la trama sirve, pues, para cautivar y “enganchar” al lector y mantenerlo interesado a lo largo de toda la novela, obligándole a aprovechar todo el tiempo de lectura disponible. ¡Se lo aseguro!

Les recomiendo, eso sí, que tengan preparado un buen “esquema cronológico” de la dinastía Julio-Claudia, ya que lo necesitarán durante la lectura de la novela para aclararse un poco (en el caso de que se pierdan). Aunque la edición de Alamut dispone de una breve relación de personajes al principio del volumen, su propio esquema “de lector” les ayudará a no perderse en una vorágine de nombres que se repetían dentro de la misma familia (en este caso la imperial) generación tras generación y en una confusión continua de relaciones familiares que se alteraban por intereses políticos y dinásticos.

Como personajes secundarios o referenciados en la obra hallamos, de esta forma, a Augusto, Tiberio, Livia (viuda del primero y madre del segundo), las dos Julias (la hija y nieta de Augusto), Agripa Póstumo (hijo de Agripa, el colaborador más cercano de Augusto) el general Varo, el rebelde germano Arminio, la familia de los Fabio, el poeta Ovidio (o más bien sus cenizas) y una miríada de personajes ficticios pertenecientes tanto al ámbito imperial, como al patricio o al plebeyo. Todos al servicio de una trama complicada, secreta, y misteriosa, tanto que incluso los historiadores actuales se mantienen divididos a la hora de interpretar los datos históricos conocidos de ella. Si bien, el cierre de la trama sea, posiblemente, una de las decepciones de la novela, ya que resulta algo incongruente y “flojo” para la época en la que está ambientada y en referencia a los personajes tratados en ella.

Por otra parte, al autor no le interesa alargar el relato con largos viajes de investigación, característicos de otras obras del género, ni con visiones politizadas y estamentales del asunto, ya que aunque Corvino sea un patricio está fuera de los ambientes políticos propios de la aristocracia, lo que permite al lector ser testigo del día a día cotidiano de la ciudad que dominó el mediterráneo en época antigua. Los diálogos directos y sin complejos son, además, otro de los aciertos de Wishart, que provee de realidad y dinamismo a la novela.

No por otras razones la saga de novela histórica-detectivesca escrita por David Wishart y protagonizada por Marco Corvino lleva la friolera de quince entregas editadas, la más reciente de ellas, Bodies Politic publicada por la editorial escocesa PlashMill Press el año pasado. Hemos de alegrarnos de que la editorial Alamut halla conseguido los derechos editoriales, al menos por el momento, de la primera y de la segunda entrega, Las cenizas de Ovidio y La muerte de Germánico respectivamente, publicada esta última en castellano por Alamut en octubre de este mismo año.

Es pues Las cenizas de Ovidio un buen ejemplo de novela histórica detectivesca y contiene muchos de los ingredientes que favorecen su éxito: política, conspiraciones, misterio, mujeres, vino (mucho vino, por cierto), muertes, emoción, humor… Una oportunidad para sumergirse en una época histórica apasionante de la mano de un autor brillante. Espero que gocen con las pesquisas…

Título: Las cenizas de Ovidio
Autor: David Wishart
Colección: Serie Histórica
Formato: 15,5 x 23
Páginas: 320
Precio: 23,95 euros
Encuadernación: Cartoné con sobrecubierta
Fecha de publicación: 9 de noviembre de 2010
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Crítica: Césares, de José Manuel Roldán.

Es seguramente la dinastía de los Julio-Claudios, los primeros emperadores romanos, la que ha centrado el interés general del público, ya sea en su vertiente histórica, simbólica, literaria, o cinematográfica… convirtiéndose en la etapa de la historia del Imperio romano más tratada, analizada y reconstruida, de tal forma que, aunque no sepamos situarla cronológicamente en un marco temporal claro, conocemos no solo a sus integrantes, esto es, Julio César, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, sino que podemos trazar, aunque sea de una forma borrosa, las líneas generales ya sea de su reinado o de su personalidad.

No obstante, la celebridad de los miembros de la dinastía Julio-Claudia ha supuesto, también, una “deuda histórica”, no solo a la fama de los primeros emperadores de la Roma imperial, sino a la imagen que de la Antigüedad ha llegado a nosotros, compuesta, gracias sobre todo a el influjo del cine, de grandeza, poder, lujo debilidad, tiranía, perversidad, vileza e inhumanidad, unas características que, de forma injusta, se han contagiado no tan solo al resto de los emperadores romanos (no olvidemos que, al menos oficialmente, se cuentan unos 53) sino también a toda una época, la romana, vista en la actualidad como un período donde el lujo, la codicia y la perversidad (regado, todo ello, como no, por un deseo sexual incontrolado materializado en las ya clásicas escenas de orgia y de bacanales) de los emperadores, dueños absolutos del imperio, se imponían al resto de la población que habitaba el territorio dominado por ellos, ya fueran estos senadores, caballeros, comerciantes, artesanos, hombres libres, campesinos o esclavos.

Pues bien, todo ello, o la mayoría, no es ni más ni menos que una representación tópica y estereotipada de una época que ni mucho menos se puede reducir a lo escrito anteriormente (y si no es así ¿dónde tendríamos que situar a los grandes emperadores como Trajano, Adriano, Marco Aurelio o Constantino?) sino que es una imagen creada, en gran medida, tras mil setecientos años de dominio cultural en Europa en manos de la Iglesia católica, institución que anatemizó el periodo romano como una etapa diabólica, perversa (y pagana) previa a la aparición y consolidación del credo cristiano en Europa. Todo ello fue popularizado, más tarde, por la literatura y el cine que, con la adaptación de diversas novelas históricas ambientadas en la época y la creación de guiones cinematográficos basados en los tópicos conocidos y esperados (y deseados) por el público (comprador de entradas) acabó por consolidar una visión subjetiva, parcial y simplista de una de las épocas más asombrosa y apasionante de la historia del hombre.

Pues bien, la editorial La esfera de los libros ha publicado Césares, de José Manuel Roldán, una de esas obras que son y han de servir de referencia para conocer un poco más profundamente y con mayor fundamento un período y unos personajes vilipendiados, en muchos casos, por la historia. Como decíamos y como su título advierte, Roldán realiza un recorrido por las vidas y los reinados de los primeros emperadores romanos, aquellos que pertenecieron a la dinastía Julio-Claudia. En su viaje, que al leerlo también será el nuestro, el autor se empeña en situar a cada uno de los emperadores reseñados en el lugar que le pertenece y en la época en la que vivieron. No pretende repetir todo aquello que ya se ha dicho de cada uno de los césares sino que, acompañado de las fuentes antiguas siempre que éstas hagan falta, de un amplio conocimiento de la temática, avalado por largos años de docencia universitaria e innumerables obras escritas (algunas de las cuales honra el que estas líneas escribe) y de una magistral y esplendida pluma, Roldán consigue acercarnos, un poco más, al periodo histórico y a las “personas” reales que configuraron y dieron forma a una época.

José Manuel Roldan

El autor aúna en la obra, como decía anteriormente, un dominio absoluto del período histórico y la voluntad de “acabar” con ciertas visiones del pasado. Y esto lo hace de una forma amena, rigurosa e impecable. Y con esto quiero decir que Césares no es solo una obra con la que vayan a gozar aquéllos que conocen y se interesan por la historia, sino que el estilo en el que está escrito el libro invita al lector a interesarse y a avanzar en la lectura. Son pocas las veces en las que el contenido y el contenedor tienen la misma categoría, sobre todo en libros de historia, escritos, no olvidemos, por historiadores, no por literatos. Pues este es uno de ellos, en los que la delicadeza y el rigor (y creo hablar sin exagerar) de la forma en la que el libro está escrito envuelve la belleza y fastuosidad de una época lejana ya de nosotros.

Así, pues, podremos descubrir la transformación política que sufrió Roma durante la última etapa de la República y que llevó, en los tiempos de Julio Cesar y de Augusto, a la creación del Imperio; podremos presenciar la evolución del mismo durante el reinado de Tiberio y el terror desatado en la capital por su mano derecha el prefecto del pretorio Sejano; conocer qué hay de cierto en la acusación de perversidad y crueldad achacada al viejo Tiberio; analizar en clave histórica el reinado de Calígula y Nerón, dos de los emperadores, sin duda, más famosos y que peor ha tratado la historia y seremos testigos, también, del gobierno del “cojo y tartamudo” Claudio o de las ávidas y codiciosas mujeres que influenciaron su vida y su reinado: Mesalina y Agripina.

¿Incendio Nerón Roma? ¿Fue la enfermedad la que trastornó al joven Calígula? ¿Cuáles fueron los motivos de Augusto para materializar la transformación de la República en un Imperio? ¿Cuál fue el legado de Julio César? ¿Participó Claudio en la conspiración que llevó a la muerte de su sobrino Calígula? ¿Fue Tiberio la mano que ordenó la muerte de Germánico, su presunto sucesor en el poder? Roldán nos responde a estas y otras preguntas introduciéndonos en los tejemanejes de una de las dinastías más famosas de la historia, no solo por su importancia política sino también por los supuestos excesos y abusos que, según las fuentes, llegaron a cometer. Y es a través del estudio y la reflexión sobre estas fuentes como José Manuel Roldán nos permite ser testigos “de primera” de un período de la historia importantísimo para entender la evolución del mundo occidental posterior. Una utilización de las obras de los autores antiguos que veremos plasmada en el texto allí cuando haga falta, sin evitar, claro está, la reflexión y la crítica de las mismas, necesaria para entender por qué fueron escritas y con qué objetivo, una práctica pertinente para lograr conocer mejor la época y los personajes históricos a los que hacen referencia.

Roldán consigue crear una imagen realista e histórica de la Roma imperial del momento (siglos I a.C. y I d.C.) y de la primera dinastía que gobernó sobre ella alejada, pues, de todos los tópicos y “errores” fundamentados que la cultura de masas y los media han creado y reproducido de ella. Toda una oportunidad no solo para intentar comprender una época maltratada por la propia historia y de viajar por un período histórico apasionante (y emocionante) sino de dejarse llevar por un texto y un estilo que pertenecen, sin duda, a uno de los historiadores más prolíficos que “campean” por tierras hispanas. Todo acompañado, al final de cada capítulo/reinado de una breve bibliografía actualizada que permitirá, a aquellos que así lo deseen, profundizar y dar un paso más en el conocimiento de uno de los capítulos más importantes de la historia de la humanidad, al menos de aquella que nació y que deriva del mundo en el que gobernaron los sucesores de Julio César y Augusto.

Título: Césares
Autor: José Manuel Roldán
Editorial:
La esfera de los libros
Precio:
29,00 €
Páginas: 528
ISBN: 9788497347211
Fecha de publicación: 08/4/2008
Colección: Historia Divulgativa
Formato: 16×24 Cartoné
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Nueva publicación: Césares, de José Manuel Roldán.

Portada del libro

La editorial La esfera de los libros presenta Césares, de José Manuel Roldán, un periplo a través de la historia pública y privada de los primeros emperadores romanos de la dinastía Julio-Claudia.

¿Quiso Julio César, el gran conquistador de las Galias y de las mujeres de sus enemigos y aliados, coronarse rey de Roma? ¿Fue Augusto, enfermizo y acomplejado, un gobernante maquiavélico? ¿Cómo se convirtió Tiberio en un tirano estrafalario recluido en la isla de Capri? ¿Qué enfermedad mental aquejó a Calígula para que llegara a convertirse en un dios psicópata? ¿Era Claudio tan estúpido como le pintan sus contemporáneos? ¿Cómo pudo Nerón, el más amado de todos los emperadores al comienzo de su mandato, devenir en el más odiado?

El catedrático José Manuel Roldán, un moderno Suetonio, nos redescubre la apasionante vida —pública y privada— de los emperadores de la dinastía Julio-Claudia originada en César, el brillante general. En palabras del autor: «Nunca en la historia de la humanidad ha habido soberanos que hayan dispuesto de un poder tan extenso como el de los césares. Un poder que, paradójicamente, se estableció sobre un pueblo que quinientos años atrás había expulsado y execrado para siempre la monarquía».

José Manuel Roldán Hervás es licenciado en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, donde se doctoró en 1968. Amplió estudios en Alemania. En 1974 obtuvo la Cátedra de Historia Antigua de la Universidad de Granada y en 1988 la de Salamanca. Desde 1992 es Catedrático de esta especialidad en la Universidad Complutense, donde dirige el Departamento de Historia Antigua; además es becario de la Fundación Alexander von Humboldt y miembro de los comités científicos de una docena de revistas especializadas.

Su obra científica se ha centrado en la historia de Roma, en concreto en el estudio de las vías romanas en Hispania, el ejército y la historia política y social de Roma y de la península Ibérica en aquella época. Entre sus obras publicada destacan “Hispania y el ejército romano” (1974); “Itineraria Hispania” (1975); “Historia de Roma I: La República romana” (1980); “II: El Imperio romano” (1989); “El Imperialismo romano” (1994). Ha dirigido la “Historia SALAMANCA de la Antigüedad“, en seis volúmenes y recientemente el “Diccionario Akal de la Antigüedad hispana” (2006), que ha contado en su redacción con la participación de medio centenar de especialistas de distintas universidades españolas.

Crítica del libro en CULTURALIA: https://cinelatura.wordpress.com/2011/07/08/critica-cesares-de-jose-manuel-roldan/

Título: Césares
Autor: José Manuel Roldán
Precio: 29,00 €
Páginas: 528
ISBN: 9788497347211
Fecha de publicación: 08/4/2008
Colección: Historia Divulgativa
Formato: 16×24 Cartoné