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Periféricos Peregrinos y Plataforma L’Específica: “Nos lanzamos al vacío cada vez que gira la ruleta.”

La picardía de Nicolás Rivero, el fervor de Joaquin Daniel y la delicadeza de Òscar Bosch. Son parte de los atrevidos guerreros escénicos que pintan de azar y ejercicio escénico el Círcol Maldà este mes de abril. Y mi grabadora, desarmada, implora clemencia.

nic1 Nicolás, crupier escénico

¿Qué hace falta para ser espectador de “Rojo o negro”?

Nicolás: Pues traer algún objeto, foto o prenda de ropa roja o negra. Y querer jugar con nosotros. ¡Cualquiera puede hacerlo!

¿Cómo se prepara un actor para participar en un ejercicio como “Rojo o negro”?

N: Trabajando mucho el imaginario. Y con la valentía de lanzarse al vacío cada vez que gira la ruleta. Porque deberá poner con honestidad todo lo que le suceda en el momento (incluso el miedo) al servicio de la historia que se está contando y que nunca más se contará.

Òscar: ¡Hay que tener cierto grado de masoquismo!

Proponéis doce piezas cortas distintas.

N: El juego está por encima de todo: A los autores, les pedimos que escribieran sobre dos personajes, que utilizaran las palabras “rojo” o “negro” y que ambientaran sus textos en un espacio no condicionado por las circunstancias argumentales. Son obras fabulosas porque nos hacen ir a lugares sorprendentes, desde la comedia al drama oscuro.

Ò: Les explicamos nuestra propuesta y decidieron jugar con nosotros.

¿Cómo fue el proceso de creación?

N: En los ensayos, desarrollamos muchas relaciones entre los personajes. ¡Y jamás se repitió ninguna! Las historias que se crean con un mismo texto nunca son iguales y nos sorprenden hasta a nosotros.

Joaquin: Más que ensayar, hemos estado entrenando nuestra imaginación. Nos preguntábamos cuántas cosas podían ocurrir con un texto, un lugar y un objetivo.

Ò: Cuando haces teatro, sueles saber tu personaje y el recorrido que hace. Aquí en cambio no sabes nada, ni siquiera si vas a trabajar esa noche, ni con quién te tocará ni qué objetivo te tocará perseguir.

c3b2scarÒscar, as fuera de la manga

Experimentáis continuamente a lo largo de la función. ¿Qué supone para vosotros presentar “Rojo o negro” en un escenario y ante un público?

Ò: En el momento de la función, hacemos malabares y resulta maravilloso comprobar que cuando se ancla bien una relación, el texto cobra de repente un sentido imprevisto. Además, el público ha podido oír antes cómo se estaba creando esa relación y eso le permite entrar en complicidad.

N: Con este espectáculo, nos proponemos recuperar el significado que el teatro tiene en otras culturas como la anglófila, la rusa o la francesa, que identifican “actuar” con “jugar”. Lo nuestro es, pues, un producto lúdico.

¿Cómo juega el público?

N: A dos bandas: El que integra el Equipo Rojo sabe el objetivo que debe alcanzar uno de los actores; y el Negro, el del otro.

J: El espectador ve cómo se le cuenta una historia y, además, a unos “atletas artísticos” aceptando el juego. A veces ve a Messi y a veces, a Mascherano que la saca fuera y le da como puede.

Algunas de las piezas de que se compone el espectáculo llegan a representarse varias veces. ¿No corren el riesgo de banalizarse?

N, Eso es, precisamente, lo que queremos evitar.

J: En el escenario, tienes que prestar tanta atención a tu compañero y a la historia que no puedes quedarte en la superficie. Como actor, estás obligado a conectar con el personaje y con su lucha por lograr lo que sueña y desea. ¡Y eso no puede ser banal!

La improvisación es un elemento clave de vuestra propuesta.

J: Trabajamos al servicio de la historia. El texto está escrito pero lo demás, no.

Y cuando te ríes es porque se está riendo tu personaje. Al improvisar, también hay unas reglas y un entrenamiento y aquí buscar el chiste está prohibido. Lo maravilloso de la “impro” es cuando el humor se produce como resultado de la confusión general de la historia provocada por todos sus participantes.

¿Y qué lugar ocupa el talento en todo esto?

J: Einstein dijo que el genio se hace con un 1% de talento y un 99% de trabajo.

N: Según Anthony Hopkins, el trabajo del actor consiste en conocerse uno mismo. Nosotros estamos conociéndonos al preguntarnos hasta dónde podemos ir con la imaginación, qué nos despiertan el personaje y la historia.

Ò: Sin juzgar ni juzgarnos.

N: Porque, de repente y sin darse cuenta, el actor se mete en un lugar al que normalmente no quiere ir. Pero la historia se lo requiere y entonces hay que aceptarlo: Coger la pelota y correr con ella.

Llegáis en un momento en que el teatro de pequeñísimo formato está en auge. ¿En qué os diferenciáis de otras propuestas?

Ò: En nuestro espectáculo, ninguna noche es igual.

N: Los textos que representamos son de dramaturgos de aquí. Algunos, consagrados (con obras programadas en el Teatre Nacional de Catalunya o en el Teatre Lliure) y otros, noveles.

Recomendadme alguna obra de teatro que hayáis visto recientemente.

Ò: “Lo tuyo y lo mío” dirigida por Joan Maria Segura i Bernadas con Karen Gutiérrez, Manuel Ramos y Dídac Flores que se representa actualmente en el Club Capitol de Barcelona.

N: Pues a mí me gustaron “T’odio perquè t’estimo” de Carles Algué que vi en la Sala Miniteatres y “Amargo Soufflé” de Sonia Sobrino en Microcultura.

Mi grabadora se recuperará. Hasta entonces, planea la manera de apostar, hacer diana y ganar desde la platea.

por Juan Marea

“Rojo o negro” se representa en el Círcol Maldà hasta el 28 de abril.
http://circolmalda.cat/rojo-o-negro/

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 Joaquin en el tablero

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Crítica teatral: Desig Jam, en La Seca – Espai Brossa.

DJ ganyotesNo descubro nada al afirmar el hecho de que el deseo es uno de los motores primordiales de la actividad humana. Lo que no es tan habitual es que también sea el argumento principal de una obra de teatro, como lo es en Desig Jam, programada en La Seca – Espai Brossa hasta el próximo 28 de julio. Si bien, si aclaramos que el director del espectáculo es Neil Labute no nos extrañaremos tanto…

Labute sabe como pocos plasmar la cotidianidad de la vida y de las relaciones humanas en las obras que escribe y dirige, y un buen ejemplo de ello fue Coses que dèiem avui estrenada en la Sala Beckett en el 2010 y que un año después hizo temporada en La Villarroel. Allí Labute hablaba de las relaciones humanas sacando a relucir su parte más negativa; aquí el dramaturgo, a través del trabajo cooperativo entre autores y actores realizado en el taller de verano del Obrador Internacional de Dramaturgia de la sala Beckett del año pasado, nos habla del deseo como propulsor principal del comportamiento humano, y lo hace a través de ocho historias. Bueno, más que ocho historias son ocho breves monólogos, o ni eso, ya que lo que nosotros vemos y oímos es la mitad de ocho diálogos mantenidos por los ocho actores que dan vida al texto, toda una serie de medias conversaciones que nos remiten al deseo: el deseo sexual, el deseo de comenzar una nueva vida; del deseo del otro; del deseo de pervivencia, el deseo erótico de la muerte…

Los monólogos son breves e intensos y comienzan de forma abrupta, uno detrás del otro. Se desarrollan, además, de una forma desnuda, limpia, sin apenas ayuda escenográfica, podríamos decir que “a pelo“, y captan nuestra atención des del primer momento. Y ello gracias a ocho textos afilados y “sin pelos en la lengua” y gracias también a la suma de las interpretaciones, que están a la altura de los textos que declaman. Ocho actores (Damià Plensa, Marta Bayarri, Vanesa Segura, Joan Sureda, Mireia Gubianas, Carles Algué, Annabel Castan y Pep Ambròs) que dan cada uno de ellos un toque personal y adictivo a cada una de las historias que nos explican. Entre ellos, si se tratara de destacar alguna interpretación, cosa que no es mi intención, me decantaría por la de Vanesa Segura con una apasionada conversación sobre la muerte y la enfermedad; la de Mireia Gubianas sobre la adicción de lamer codos, delicada y sucia metáfora del deseo carnal interpretada magistralmente; y la de Joan Sureda alejado de sus interpretaciones en clave de comedia made in “Apunta Teatre” y que nos permite observar un mayor abanico de registros interpretativos del actor.

Desig Jam es, así, un sumatorio de escenas, sentimientos, tribulaciones y deseos servido en un menú que se digiere de forma rápida, ya que la obra dura unos 45 minutos, y está aliñada con un simple juego de luces y un escenario vacío, lo que la hace apta para paladares que no gusten de aderezos ni de maquillaje alguno. Una experiencia teatral fresca y a veces algo siniestra que no le dejará impasible. Un detalle en la programación de La Seca – Espai Brossa para despedirse de la temporada teatral y preparar unas vacaciones repletas de anhelos y deseos aún por cumplir.

Desig Jam” es representa a La Seca – Espai Brossa del 11 al 28 de julio de 2013.

Autores: Noemi Carrasco, Marc Guevara, Marta Solé, Nan Vidal, Alberto Ramos, Niclas Johansen, Joan Yago y Jumon Erra
Dirección: Neil Labute
Ayudante de dirección: Jessie Mills
Reparto: Damià Plensa, Marta Bayarri, Vanesa Segura, Joan Sureda, Mireia Gubianas, Carles Algué, Annabel Castan, Pep Ambròs y la colaboració especial de Marc Guevara
Técnicos: Joan Yago, Jumon Erra y Nan Vidal

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 14 €; miércoles día del espectador 10 €.
Duración: 40 minutos aproximadamente

Crítica teatral: “Gairebé” de la Companyia Sense Padrí: Romeo y Julieta comparten cisterna.

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Ella y él, casi una pareja

Ocupamos los servicios de hombres de un lugar de paso, refugio de un par de cuerpos castigados por el afecto apresurado, alivio para dos almas enterradas en proyectos de vida que no pueden concretarse.

El pasado fin de semana en La Nau Ivanow, fàbrica de creació de Barcelona, la Companyia Sense Padrí llenó de pintadas sus paredes escénicas mientras que apenas tres escalones separaban el cielo (el lavabo de marras) del infierno (el mundo exterior) para la pareja atascada compuesta por Javier Beltrán y Elisabet Vallès bajo la mirada poco higiénica de Carles Algué.

Casi un “tour de force” entre dos perdedores que no logra dejarnos exhaustos. Porque su historia, casi la crónica de una redención de la marginalidad social a través del imprevisible y temido amor, discurre por los carriles convencionales del melodrama desarraigado generacional y romántico contemporáneo (la permanente sombra deDanny y Roberta” de Shanley).

Es tanto el empeño del Algué escritor de buscar la empatía del público que no permite que el espíritu de su obra se propague por la sala. El texto propone su trama a base de ir juntando los encuentros y desencuentros de los dos protagonistas, enfrentando la oposición de caracteres (retraído él, descarada ella; apasionado él, paralizada ella) y situándolos en un espacio íntimo y a la vez en continuo peligro de la agresión social externa.

Solo entre urinarios seremos.
Solo entre urinarios seremos.

Tampoco el Algué director encuentra el camino adecuado para salvar los escollos dramatúrgicos a la hora de guiar a sus actores: sus interpretaciones (esforzadas pero poco verosímiles) a duras penas se apartan del estereotipo. Y la gran baza de esta propuesta escénica, su ambientación en un lugar tan proclive a la emoción furtiva y al efluvio de necesidades primarias, es desaprovechada al obligar a aquellos a ausentarse continuamente del campo de visión del espectador cuando practican las acciones que más nos los habrían podido acercar por su tentadora cotidianeidad.

A pesar de todas estas limitaciones mencionadas, el espectáculo consigue fluir intermitentemente cuando los actores interaccionan con naturalidad en el espacio: las pintadas de ambos citando al Shakespeare más habitualmente socorrido, que podrían haber resplandecido entre insinuaciones soeces y proclamas coyunturales si no fuesen meros recursos escénicos contextuales; los cambios de vestuario de la insinuante heroína; los arrebatos de ira de él levemente ejecutados sobre la pared; la utilización del lavamanos como punto de encuentro irresistible de ambos. Y también la música, esa hermosa pieza delicada que suena cada vez que ella decide jugar a reconocer tímidamente su sensibilidad.

Casi casi. Pero no desfallezcamos.

del 12 de abril al 14 de abril de 2013

Dirección y dramaturgia: Carles Algué
Intérpretes: Javier Beltrán y Elisabet Vallès
Iluminación: Arantza Flores
Espacio sonoro: Dani Carles
Escenografía: Mònica Gálvez
Música: Håvard Enstad

Horarios: viernes y sábado a las 21h; domingo a las 19h
duración: 70 minutos
venta de entradas: 12€ /Amics de la Nau: 50% + 1 consumición gratuita
(Telentrada y 1h antes en taquilla)

por Juan Marea