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Alejo Levis y Carla Torres, codirector y actriz de “El tiempo inmóvil”: “¡Representar esta obra es como hacer el amor!”

Mi grabadora debería repostar combustible. Algo le impulsa a pasar de largo. Tal vez no desee constatar que no sabe hacia dónde circula.

 ImageLa mirada semioculta de Carla, el desafío ocular de Alejo y los ojos incautos de Silvia Delagneau, la tercera en concordia

¿Qué es “El tiempo inmóvil”?

Alejo: Un monólogo interior de un personaje atrapado en la tarima de un teatro que constituye, al mismo tiempo, un diálogo constante con el espectador. Y tiene un componente casi “performático” muy cercano.
Carla: Mezcla lo audiovisual y el trabajo actoral y eso es poco frecuente en un escenario. Nuestra propuesta estética es muy contundente.

La protagonista resulta muy humana.

C: Enseña sus miserias y eso provoca ternura en el espectador. Y podemos reconocernos en su parte torturada. Por ese dolor que siente.

¿Qué le pasa?

C: Tiene una realidad que no le gusta nada y trata de huir de ella de muchas maneras sin lograrlo. Porque algo le inmoviliza dándole en la cabeza continuamente. Entonces, para salvarse, juega a imaginar.

A: Está encerrada en una cabina de peaje de autopista, artefacto que representa el interior de su cabeza. Al final, se rebela matando a una parte de ella misma.

Sentenciada por Beckett y liberada finalmente por David Lynch

A: Nuestra propuesta comparte con Beckett que transcurre en un no-espacio y no-tiempo. Oímos y visualizamos su mundo interior, el inconsciente y sus fantasías. Donde tiene un lado muy perverso en el que la sexualidad aflora sin filtros, se manifiesta incluso la violencia, y coinciden lo absurdo, lo caótico y los miedos. Ahí es donde asoma Lynch.

La trama es una ilusión.

A: El teatro suele contar una historia en presente para el público. En cambio, “El tiempo inmóvil” no tiene una estructura lineal. Hay un subtexto que afecta a la protagonista, a quien pasan cosas constantemente pero siempre en lo oculto.

¿Qué significa eso?

A: El público se encuentra de repente con un juego de repeticiones y bucles temporales extraños. ¡Nunca sabe si va hacia delante o si permanece en el mismo sitio! Es como si, al despertar de un sueño, tuvieras que reconstruirlo encajando las piezas en su lugar.

¿Qué está suponiendo para ambos deteneros en este peaje?

C: Los dos hacemos la pieza cada noche: Alejo me va dando inputs y yo, a cambio, interpreto. ¡Representar esta obra es como hacer el amor!

¿Qué estáis aprendiendo con “El tiempo inmóvil”?

A: Hemos sido ambiciosos en lo plástico y hemos comprobado que podíamos hacerlo sin tener recursos.

¿Cómo debe movilizarse el espectador para acudir a vuestro encuentro?

C: Le hacemos una propuesta arriesgada. Así que tendrá que venir sin prejuicios y con ganas de ser sorprendido. Dejando que le lleve la historia.

Recomendadme una obra de teatro que hayáis visto recientemente.

A: “Frontex” de Falk Richter, que se representa en el Teatre Nacional de Catalunya.

C: “El loco y la camisa”, de la compañía Banfield Teatro Ensamble,que podemos ver en el Teatre Romea.

Mi grabadora se detuvo. Y el estremecimiento que sintió le gustó.

 

Por Juan Marea

“El tiempo inmóvil” se representa en La Seca-Espai Brossa hasta el 8 de junio.
http://www.laseca.cat/es/obra/68/el-tiempo-inmovil–silvia-delagneau-y-alejo-levis/

“El loco y la camisa” en el Teatre Romea: Irresistible cordura

Cuando decían que el Mundo era un Valle de Lágrimas, los bufones desempeñaban una tarea privilegiada: Solo a ellos permitía el Monarca decir lo que pensaban. Y, encima, se les recompensaba con carcajadas.

Hoy el Mundo sigue siendo un derrame continuo de pesares. Y seguimos necesitando quien nos obligue a abrir los ojos. Ahora les llamamos “locos”. Pero andémonos con tiento porque pueden aparecer en cualquier parte.

Nelson Valente ha vuelto con su compañía Banfield Teatro Ensamble para dar una nueva oportunidad al público barcelonés de escuchar (quizás también aprender) la lección. Después de su brillante intervención en el Festival Grec del verano pasado, queríamos más. Y tendremos nuestro merecido. Hasta el 8 de junio.

Valente encierra a una familia humilde argentina y suelta entre ellos al hijo menor para que haga de pepitogrillo y desfigure al resto de miembros, pinochos entrañables por lo cercanos que nos resultan y también patéticos por la dificultad de reivindicarse como seres humanos.

 

Beck

Beck sobrevuela el conformismo castrador.

 

El loco y la camisa” es una comedia negrísima. Tanto que en realidad se trata de una tragedia. Pero en lugar de perderse por veredas de manierismos folletinescos viaja siempre por un camino muy transitable. El desarrollo de su trama es impecable: Fluye con tanta gracia que los personajes se convierten en nadadores; la presentación de los protagonistas, admirable por su precisión y verosimilitud; la dosificación de la intriga, hitchcockiana (el espectador anticipa la trama y sufre al comprobar cómo se va ejecutando su pronóstico); y la dirección de actores, extraordinaria: Exceptuando algún histrionismo de Carlos Rosas y de Gabriel Beck, el reparto se comporta con tal desenvoltura que recrea algo muy parecido a la vida cotidiana.

Con esta “locura descamisada”, Valente equilibra hábilmente el acontecer de sus monigotes obligándoles a desmenuzar su reseñable humanidad: El padre autoritario vive aislado en un hermetismo atroz; la madre sumisa logra hacer acopio de una rebeldía incipiente defendiendo a su hijo; la hija avergonzada no quiere bajo ningún medio saber quién es; el yerno sin escrúpulos no esperará a subir al trono para imponer a los demás su ley. Y todos ellos, a merced de la mosca cojonera de la función, ese cuerdo tan clarividente responsable de momentos inolvidables como cuando denuncia “Tuve que pegar un tiro para generar una charla en esta casa” después de un disparo imposible o propone jugar a buscar temas de conversación que interesen a todos los presentes, asunto pendiente en casi todas las casas de vecino que se ven “obligadas” a recibir visitas de vez en cuando…

 

Por Juan Marea

El loco y la camisa” se representa en el Teatre Romea de Barcelona hasta el 8 de junio.
http://www.teatreromea.com/es/season/977/el-loco-y-la-camisa

el_loco_y_la_camisa_en_el_teatre_romea_de_barcelona

La familia mal, gracias

Compañía Elejedelmal: “Mareamos al público para que luego vomite.”

Gerard Nicasi, director, es la calma. Marc Ribera, actor, la tempestad. Navegar por estas “Cèl·lules T” será accidentado y apasionante.

ImageGerard, de claro; Marc, oscuro

¿Qué son las células T?
Marc: Son las defensas del cuerpo. El Colectivo Positivo las conoce muy bien. A medida que avanza la infección de VIH en un enfermo , estas disminuyen. En el fondo, todos somos unos supervivientes. Por el simple hecho de no estar muertos. No somos más que células T.

El espectáculo se basa en la obra “T-Cells and Sympathy” de Michael Kearns. Se le cayó la “simpatía” a vuestra adaptación.
Gerard: Seamos claros: Los monólogos que integran nuestra obra son historias muy crudas. Nos pareció que mantener en el título la palabra “Simpatía” podía inducir a error y decidimos quedarnos con lo básico, las “Células T”.

¿Qué hay en común en los monólogos seleccionados para este montaje?
G: Su humanidad. Al hacer la selección de entre los treinta y cuatro que componen la obra original, intentamos que todos ellos permitieran al espectador identificarse. Más allá del hecho de que todos hablen del SIDA, en la puesta en escena hemos buscado ese acercamiento al público a partir de la simple mirada del actor.

Decís que vuestra visión de la realidad es “cruda, clara y directa”. ¿Hacéis denuncia?
M: La denuncia la hace el espectador. Es él quien debe reflexionar para llegar a sus propias conclusiones. Nosotros le ofrecemos un material con alta carga emocional. Le mareamos para que luego vomite.

¿Por qué este texto?
G: Nosotros queremos que deje de estigmatizarse esta enfermedad. Hoy en día aún existe el miedo a tocar a enfermos o a besarles por el temor del contagio. Y nosotros decimos: “Esto ya ha pasado. Hemos evolucionado. ¡Tranquilos, no pasa nada!”. Kearns, además de ser enfermo de SIDA, siempre ha sido un activista del tema. Para él, estos monólogos son su testamento teatral.
M: Lo que a mí me fascina del SIDA es que a través del amor transmite la muerte. “Eros” y “Thanatos”. No existe el sexo seguro pero sí podemos poner barreras al avance de este virus.

¿El teatro puede escandalizar?
G: Sí y eso es bueno. Porque así el espectador conoce e incluso puede rectificar cuando haga falta. En resumidas cuentas, pierde el miedo.

¿Qué rasgos caracterizan a Elejedelmal?
M: Queremos estar atentos a la realidad y explicarla después sin decorarla. Nos gusta el hiperrealismo e integrar directamente al público en el espectáculo.

Gerard: ¿Cómo resumirías el proceso de preparación de una obra de teatro?
G: El teatro es un trozo de vida a pocos metros y te lleva a todo un mundo. Los primeros días de ensayo son de caos total. ¡No entiendes nada! Pero a partir de un momento determinado, parece que todo se ordene solo. Entonces empieza a hincharse como si fuera un soufflé.

Marc: Háblanos de “Joey”, tu personaje.
M: A mí me gusta mucho trabajar desde el exceso, desde la desgracia. Aunque luego vaya a hacer una comedia estilizada. Yo gestiono bien ese exceso, incluso en mi vida personal. Elegí mi personaje porque me pareció el más excesivo y desgraciado. Porque es una persona viva.

Las interpretaciones de los actores son contenidas.
G: Lo pedía el hiperrealismo que buscábamos. Hasta nos documentamos con un experto.
M: Así el público ve algo vivo: relaciones humanas. Huimos del estereotipo. ¡Se puede ser gay y tener sentimientos!

¿Cuáles han sido las últimas obras que os gustaron?
M: A mí me encantó “Hedda Gabler” en el Teatre Lliure.
G: “Sé de un lugar” de Iván Morales.
M y G: ¡Y “El loco y la camisa” de la Compañía Banfield Teatro Ensamble!

¿Qué ha supuesto que el SIDA se instalara en nuestra sociedad contemporánea?
M: Pues que se trajera el miedo y que se volviera a señalar a la gente. Los médicos se negaban a dar tratamiento a los pacientes. ¡Y a los que morían de esta enfermedad les envolvían con bolsas de basura! Ello demuestra una vez más que los humanos somos asquerosamente crueles. El virus del SIDA encaja mucho en la sociedad de hoy en día.

¿Cuál es el “Mal” actual de esta sociedad?
M: La falta de respeto hacia uno mismo. La ignorancia oculta tras la máxima de “todo es correcto”. (De eso los catalanes sabemos mucho con el “aquí no passa res!”.) Evitamos continuamente el sufrimiento. Y resulta que, en el fondo, todo es una desgracia: desde las relaciones íntimas hasta la política. Pero si aceptas la desgracia, las cosas empezarán a salir bien.

Por Juan Marea

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 “Cèl·lules T” se representa en la Sala Porta 4 de Barcelona hasta el domingo 29 de septiembre
http://porta4.cat/programacion-mas-info.php?id=156