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Crítica teatral: Rhum, en el Teatre Lliure.

rhum_2Cuando se acercan las Navidades parece como si el circo y con él los payasos volvieran de nuevo a la vida. Es en esta época cuando comienzan a aparecer en la ciudad grandes y coloridos carteles anunciando la llegada de clásicas compañías circenses que aseguran hacer la delicia de los niños y de los adultos. Un suceso, este, que se combina en el Lliure de Gràcia con la representación de Rhum, un merecido homenaje a los payasos y sobre todo a la figura de Joan Montanyès Monti, payaso de referencia de las pistas catalanas fallecido el pasado año, un proyecto del propio Monti, Jordi Martínez y Martí Torras Mayneris dirigido por este último.

Rhum & Cia llevan años sin trabajar y nunca les llaman para actuar en ninguna parte. Sus payasos malviven en el almacén de la compañía y un día reciben una llamada inesperada: tienen un bolo. Han conseguido un bolo. Hay bolo, sí… de la noche a la mañana. Todos los miembros de la compañía se movilizan: sacan el polvo de los instrumentos, las polillas de los vestidos y ensayan el espectáculo que los hizo famosos. Pero tienen algunos problemas: En el bolo tiene que actuar Rhum y además hay dos carablancas en la compañía y la pista de circo es demasiado pequeña para tanta inteligencia. Uno de los dos deberá dejar de ser el payaso listo y tendrá que ponerse la nariz roja.

Rhum se convierte en un múltiple homenaje. El primero al payaso al que hace referencia el nombre de la obra, Enrico Jacinto Sprocani ‘Rhum’. El segundo a Monti, que además formó parte del desarrollo inicial del proyecto que se representa en la actualidad en el Lliure de Gràcia. Y por último al mundo del circo y del clown.

El estilo del espectáculo recuerda a Petita feina per a pallasso vell, una pequeña obra que se estrenó en el 2010 en el Club Capitol, y que nos mostraba a unos viejos payasos que malvivían en el mundo ordinario y que se enfrentaban por conseguir una última oportunidad laboral que les permitiese regresar a los escenarios. Una obra en la que ya participaran tanto Monti como Jordi Martínez.

rhum_1En el caso de Rhum el espectáculo arranca con una compañía de payasos que no ha trabajado desde hace tiempo, y que ha de ensayar de forma atropellada su viejo espectáculo para actuar en un bolo para el que se le acaban de contratar. A través del ensayo el público re-descubrirá el mundo del circo y podrá disfrutar con la batería de números, gags y sketchs humorísticos propios de una compañía de payasos de circo que arrebatarán innumerables risas y sonoras carcajadas tanto a niños como a mayores.

Rhum es un divertimento, un espectáculo propio de las fechas en las que vivimos, aunque no del todo redondo. Me explico. El desarrollo del espectáculo es el correcto y el esperado en este tipo de representaciones, si bien en él podemos intuir los arreglos y los cambios que el espectáculo sufrió tras la muerte de uno de sus creadores, con el objetivo de convertirlo en un nuevo proyecto, por lo que el relato que subyace en él no acaba de armonizarse del todo, lo que comporta que la naturaleza de la obra se resienta en su globalidad.

Algo que contrasta, por otra parte, con el acierto en el ámbito de las interpretaciones. Si el desarrollo creativo de la obra muestra algunos trazos deshilachados, se colma, por el contrario, gracias al trabajo de los actores. Guillem Albà, Joan Arqué, Roger Julià, Jordi Martínez y Pep Pascual ponen toda la «carne» escénica y humorística en el asador para dar vida a los diferentes miembros de una compañía de clowns que harán pasar un muy buen rato, se lo aseguro, al público asistente, que lo que busca, en definitiva, es disfrutar de una clásica y divertidísima actuación de payasos.

Un magnífico esfuerzo grupal que convierte el escenario del Lliure de Gracia hasta el día 10 de enero, en una pequeña y muy personal pista de circo en la que los corazones de los actores y de los espectadores vibrarán con la ilusión y el humor necesarios en una época del año en la que la magia y la nostalgia se apoderan, sin duda, del espíritu de muchos de nosotros.

«Rhum» se representa en el Teatre Lliure de Gràcia del 17 de diciembre de 2014 al 10 de enero de 2015

Dramaturgia: Martí Torras Mayneris, Joan Montanyès Martínez y Monti & cia
Dirección: Martí Torras Mayneris
Reparto: Guillem Albà, Joan Arqué, Roger Julià, Jordi Martínez y Pep Pascual
Dirección musical: Pep Pascual
Música original: Pep Pascual y Monti & cia
Escenografía: Sarah Bernardy y Martí Torras Mayneris
Vestuario Rosa Solé
Iluminación: Quico Gutiérrez
Sonido: Ramon Ciércoles
Caracterización: Toni Santos
Producción: Velvet Events y Grec 2014 Festival de Barcelona

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas (31/12 no hay función).
Precio: 23 € / 9 € menores de 14 años
Duración: 1 hora y 25 minutos sin pausa
Idioma: catalán y castellano
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Emilia, en el Teatre Lliure.

emilia_1Llega al Lliure Emilia, una obra del dramaturgo y director de teatro argentino Claudio Tolcachir, en la que asistimos a una radiografía de los lazos existentes en el interior de una familia desestructurada. Un proyecto teatral estrenado en España en la Sala Verde de los Teatros del Canal de Madrid e interpretado, en su versión española, por Malena Alterio, David Castillo, Daniel Grao, Alfonso Lara y Gloria Muñoz.

Emilia es un testimonial que nos habla de las relaciones que se entretejen entre las personas y las emociones que nacen a partir de ellas. Y lo hace, justamente, desde su opuesto, esto es, desde la falta de los lazos emocionales y la estructuración de relaciones interpersonales artificiales.

Gabriel (Alfonso Lara) se encuentra a Emilia (Gloria Muñoz), su antigua niñera, en el momento en el que está realizando la mudanza. Gabriel insiste en que Emilia conozca a su familia: su mujer Carolina (Malena Alterio) y su hijo Leo (David Castillo). La estancia de Emilia en la casa se prolongará, lo que le permitirá conocer la verdadera situación de la familia y las profundas grietas que existen en ella.

Emilia, es ese tipo de obra argentina, que analiza la realidad desde un punto de vista desalmado y micro-realista y que más que digerirse en el cerebro, que también, se dirige directamente al corazón y a las entrañas. Lo que podríamos considerar una obra de «realidad aumentada» sobre la familia y el desamparo existencial.

Y la obra nos habla sobre la infancia y la creación de los «cuadros de control» de la inteligencia emocional que se fragua desde que somos pequeños. Y como decía lo hace desde sus opuestos. Todos los personajes que hallamos en la obra han sido educados, cuidados y/o amados de forma artificial, lo que no les ha permitido desarrollar una vida plena en lo que a las emociones y los sentimientos se refiere. El primero, Gabriel, un niño rechazado por la mayoría que ha sido cuidado por su niñera, ya que su madre sufrió durante mucho tiempo una enfermedad debilitadora; Carolina y Leo han sido abandonados por su marido y padre respectivo, al no ser este lo suficientemente responsable como para hacerse cargo de ellos, y han acabado formado una «familia artificial» gracias a Gabriel. Por último Emilia no ha sabido crear una familia por sí mima, lo que la ha llevado a vagabundear y mendigar por la ciudad acompañada de Rocko, su fiel perro y abandonada por todos.

emilia_2Con este coctel se vertebra la multiplicidad de vidas e historias que se entretejen sobre el escenario y que nos hablan de una realidad, la que vivimos en el siglo XXI, que en muchos aspectos ha perdido el poso de sentimientos y valores que han permitido a la humanidad hacer frente a la existencia, y nos permite reflexionar sobre la incapacidad de muchos de crear o sumarse a las categorías sociales existentes.

En la obra de Tolcachir el personaje de Emilia se convierte en el testimonio, en los ojos a través de los que seremos testigos de una historia múltiple de necesidades e incapacidades, un binomio que de una forma u otra nos acompaña a la mayoría de nosotros a lo largo de la vida. Pero para ser conscientes de lo que pasa sobre el escenario debemos estar muy atentos, ya que el esclarecimiento de todo ello no llega al espectador de una forma sencilla y lineal, sino que lo hace como con un puzle, en el que el público debe ubicar cada una de sus múltiples piezas sobre la mesa para entender las motivaciones de cada uno de los personajes y la realidad que esconden las apariencias.

Tolcachir lleva a cabo una dirección férrea y directa, que no se entretiene en desarrollar una obra bella, que también lo es, sino en explicarnos una situación familiar particular y dolorosa, como ya hiciera en La omisión de la familia Coleman en el año 2009. Para la versión española de la obra ha escogido a actores de raíz televisiva. Malena Alterio interpreta de forma nívea y suspendida a una mujer asolada por la realidad en la que vive, pero sin capacidad de reaccionar ante ella; Alfonso Lara encarna de forma enérgica a Gabriel, dándole el necesario toque de des-afecto que necesita; David Castillo se aleja del personaje de Jonathan en la serie Aida, para interpretar a un joven atormentado por una realidad familiar insostenible y Gloria Muñoz da vida al personaje desamparado y con una capacidad de amar infinita a través del cual se nos narra la obra. Por último Daniel Grao interpreta sobriamente a Walter, el marido y padre que no ha sabido estar a la altura de la vida.

Emilia en un psicoanálisis teatral sobre la realidad de la familia, al menos de aquella que sobrevive por mera inercia, y nos sitúa frente a una de las problemáticas más habituales en la sociedad occidental, en la que los individuos nos vemos incapaces de hacer frente a todas aquellas exigencias sociales que nos son impuestas en el caso de querer sentirnos tan solo humildes vencedores en nuestro quehacer diario.

«Emilia» se representa en el Teatre Lliure del 16 al 26 de Octubre de 2014.

Creación y dirección: Claudio Tolcachir
Reparto: Malena Alterio, David Castillo, Daniel Grao, Alfonso Lara y Gloria Muñoz
Traslación al castellano: Mónica Zavala
Escenografía y vestuario: Elisa Sanz
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Producción: Producciones Teatrales Contemporáneas

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio:
29 € / diversos descuentos
Idioma:
castellano
Duración: 1 hora y 30 minutos sin pausa
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Jorge Pisa

Periféricos Peregrinos y Plataforma L’Específica: «Nos lanzamos al vacío cada vez que gira la ruleta.»

La picardía de Nicolás Rivero, el fervor de Joaquin Daniel y la delicadeza de Òscar Bosch. Son parte de los atrevidos guerreros escénicos que pintan de azar y ejercicio escénico el Círcol Maldà este mes de abril. Y mi grabadora, desarmada, implora clemencia.

nic1 Nicolás, crupier escénico

¿Qué hace falta para ser espectador de «Rojo o negro»?

Nicolás: Pues traer algún objeto, foto o prenda de ropa roja o negra. Y querer jugar con nosotros. ¡Cualquiera puede hacerlo!

¿Cómo se prepara un actor para participar en un ejercicio como «Rojo o negro»?

N: Trabajando mucho el imaginario. Y con la valentía de lanzarse al vacío cada vez que gira la ruleta. Porque deberá poner con honestidad todo lo que le suceda en el momento (incluso el miedo) al servicio de la historia que se está contando y que nunca más se contará.

Òscar: ¡Hay que tener cierto grado de masoquismo!

Proponéis doce piezas cortas distintas.

N: El juego está por encima de todo: A los autores, les pedimos que escribieran sobre dos personajes, que utilizaran las palabras «rojo» o «negro» y que ambientaran sus textos en un espacio no condicionado por las circunstancias argumentales. Son obras fabulosas porque nos hacen ir a lugares sorprendentes, desde la comedia al drama oscuro.

Ò: Les explicamos nuestra propuesta y decidieron jugar con nosotros.

¿Cómo fue el proceso de creación?

N: En los ensayos, desarrollamos muchas relaciones entre los personajes. ¡Y jamás se repitió ninguna! Las historias que se crean con un mismo texto nunca son iguales y nos sorprenden hasta a nosotros.

Joaquin: Más que ensayar, hemos estado entrenando nuestra imaginación. Nos preguntábamos cuántas cosas podían ocurrir con un texto, un lugar y un objetivo.

Ò: Cuando haces teatro, sueles saber tu personaje y el recorrido que hace. Aquí en cambio no sabes nada, ni siquiera si vas a trabajar esa noche, ni con quién te tocará ni qué objetivo te tocará perseguir.

c3b2scarÒscar, as fuera de la manga

Experimentáis continuamente a lo largo de la función. ¿Qué supone para vosotros presentar «Rojo o negro» en un escenario y ante un público?

Ò: En el momento de la función, hacemos malabares y resulta maravilloso comprobar que cuando se ancla bien una relación, el texto cobra de repente un sentido imprevisto. Además, el público ha podido oír antes cómo se estaba creando esa relación y eso le permite entrar en complicidad.

N: Con este espectáculo, nos proponemos recuperar el significado que el teatro tiene en otras culturas como la anglófila, la rusa o la francesa, que identifican «actuar» con «jugar». Lo nuestro es, pues, un producto lúdico.

¿Cómo juega el público?

N: A dos bandas: El que integra el Equipo Rojo sabe el objetivo que debe alcanzar uno de los actores; y el Negro, el del otro.

J: El espectador ve cómo se le cuenta una historia y, además, a unos «atletas artísticos» aceptando el juego. A veces ve a Messi y a veces, a Mascherano que la saca fuera y le da como puede.

Algunas de las piezas de que se compone el espectáculo llegan a representarse varias veces. ¿No corren el riesgo de banalizarse?

N, Eso es, precisamente, lo que queremos evitar.

J: En el escenario, tienes que prestar tanta atención a tu compañero y a la historia que no puedes quedarte en la superficie. Como actor, estás obligado a conectar con el personaje y con su lucha por lograr lo que sueña y desea. ¡Y eso no puede ser banal!

La improvisación es un elemento clave de vuestra propuesta.

J: Trabajamos al servicio de la historia. El texto está escrito pero lo demás, no.

Y cuando te ríes es porque se está riendo tu personaje. Al improvisar, también hay unas reglas y un entrenamiento y aquí buscar el chiste está prohibido. Lo maravilloso de la «impro» es cuando el humor se produce como resultado de la confusión general de la historia provocada por todos sus participantes.

¿Y qué lugar ocupa el talento en todo esto?

J: Einstein dijo que el genio se hace con un 1% de talento y un 99% de trabajo.

N: Según Anthony Hopkins, el trabajo del actor consiste en conocerse uno mismo. Nosotros estamos conociéndonos al preguntarnos hasta dónde podemos ir con la imaginación, qué nos despiertan el personaje y la historia.

Ò: Sin juzgar ni juzgarnos.

N: Porque, de repente y sin darse cuenta, el actor se mete en un lugar al que normalmente no quiere ir. Pero la historia se lo requiere y entonces hay que aceptarlo: Coger la pelota y correr con ella.

Llegáis en un momento en que el teatro de pequeñísimo formato está en auge. ¿En qué os diferenciáis de otras propuestas?

Ò: En nuestro espectáculo, ninguna noche es igual.

N: Los textos que representamos son de dramaturgos de aquí. Algunos, consagrados (con obras programadas en el Teatre Nacional de Catalunya o en el Teatre Lliure) y otros, noveles.

Recomendadme alguna obra de teatro que hayáis visto recientemente.

Ò: «Lo tuyo y lo mío» dirigida por Joan Maria Segura i Bernadas con Karen Gutiérrez, Manuel Ramos y Dídac Flores que se representa actualmente en el Club Capitol de Barcelona.

N: Pues a mí me gustaron «T’odio perquè t’estimo» de Carles Algué que vi en la Sala Miniteatres y «Amargo Soufflé» de Sonia Sobrino en Microcultura.

Mi grabadora se recuperará. Hasta entonces, planea la manera de apostar, hacer diana y ganar desde la platea.

por Juan Marea

«Rojo o negro» se representa en el Círcol Maldà hasta el 28 de abril.
http://circolmalda.cat/rojo-o-negro/

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 Joaquin en el tablero

Crítica teatral: L’encarregat, en el Teatre Lliure.

cartell_encarregatLa densidad del teatro de Pinter se escapa, las más de las veces, de la fácil comprensión por parte del espectador, algo que se puede confirmar en montajes como El muntaplats (Nau Ivanow, 2009), Celebració (Teatre Lliure Gràcia, 2011) o Terra de ningú (TNC, 2013). Las ideas que contienen sus textos acostumbran a enfundarse en vaguedades antes de alcanzar al público. Si bien tanto las situaciones como las relaciones que mantienen los personajes de sus obras captan la atención de todo aquel que opta por asistir a alguna de sus representaciones.

Un ejemplo de ello lo representa L’encarregat, otro nuevo intento y todo un acierto del Lliure de hacerse con la esencia escénica del dramaturgo inglés. Una propuesta dirigida por Xicu Masó e interpretada por el trío compuesto por Carles Martínez, Albert Pérez y Marc Rodríguez.

«Tras una pelea en un café, Anton acoge en su casa a un indigente, Daunis, para que pase la noche. A la mañana siguiente aparecerá Miki, el hermano de Anton, y los tres personajes empezarán a convivir en un triángulo magnético. Anton propondrá a Daunis que se convierta en el encargado del inmueble. Pero Daunis, para seguir protegido del mundo exterior, perturbará la vida en el interior de este habitáculo«.

La historia da inicio con la llegada de Anton y Daunis a la habitación/trastero de la que nunca saldremos como espectadores. Así, pues, la trama nos transporta a un universo interior en el que convivirán tres hombres muy diferentes entre ellos y en el que se establecerán relaciones de poder y subordinación que irán evolucionando a lo largo de la representación. Algo parecido a lo que el mismo  Pinter, de la mano de Xavier Albertí, nos mostró en Terra de Ningú, obra representada en el TNC el año pasado, y en la que veíamos como también un espacio interior se abría a un intruso, hecho este que provocaba una alteración de las relaciones existentes en él.

En L’encarregat, escrita por Pinter 14 años antes, asistimos a una situación muy parecida en la que la habitación donde se desarrolla la acción queda casi totalmente aislada del exterior. De esta forma la obra transcurre en una irrealidad temporal y espacial de la que nunca acabaremos de conocer su significado y que obligará al espectador, de forma particular, a dotarla de contenido. En ella se nos habla de las relaciones que establece el ser humano, en este caso un trío de personajes que se esforzarán por imponerse los unos a los otros utilizando poco más que la palabra. Una coexistencia que se convertirá en difícil y que guiará el avance de la trama.

L'encarregatPinter se esfuerza en mantener la incógnita sobre el pasado de sus personajes, excepto en el caso de Anton, encarnado por Carles Martínez, del que conoceremos su trágica historia en uno de los momentos más arrebatadores de la representación. De ahí que los personajes se diluyan en los contornos de la habitación que ocupan reflexionando sobre la futilidad de sus vidas y, también, sobre la insignificancia de las nuestras.

La obra posee elementos de intriga y de comedia. La primera se plasma en la incertidumbre con la que nos salpica la irrealidad que vemos sobre el escenario y la segunda, aunque no tan manifiesta, es generada por lo absurdo de las situaciones. A través de ambos componentes la obra nos permite reflexionar sobre los estrafalarios mundos internos que nos afanamos en erigir los seres humanos para mantener, a toda costa, nuestra propia ficción de dignidad, la cual tratamos de evidenciar a los demás y a veces contra los demás, de ahí que en la obra el indigente se considere incluso capacitado para denostar a los inmigrantes que cree que ocupan el inmueble, ya sean «moros, negros o rumanos«.

Masó se ha esforzado por ser fiel a la obra original de Pinter no solo en relación al texto sino también en su componente espacial. Por eso nos sorprende una escenografía que nos muestra una habitación, que bien podría ser un trastero, repleto de reliquias del pasado y de recuerdos que no sirven para nada, como las vidas de las personas que ocupan la estancia. Los únicos cambios que se han tenido en cuenta son los relativos a las referencias geográficas del texto original, muy presentes en la obra, con el objetivo de potenciar la cercanía de la trama al espectador.

En el apartado de las interpretaciones hallamos un triángulo interpretativo algo descompensado. Si bien Carles Martínez y Albert Pérez convencen con nota en sus roles respectivos de anfitrión algo afectado mentalmente y de indigente henchido de dignidad, Marc Rodríguez no abandona su línea interpretativa habitual sobre los escenarios, algo que afecta, en parte, el resultado final de una obra basada primordialmente en las interpretaciones del reparto.

L’encarregat, además, nos presenta de una forma muy cercana no solo el drama de los sin techo, y por tanto también de forma colateral el de los desahucios, tan ubicuos en la orgullosa y civilizada sociedad occidental en la que vivimos, sino que nos acerca al mundo de aquellos que no saben qué hacer con sus vidas, que malgastan su existencia sin las fuerzas necesarias para hacerse valer y que deambulan a nuestro alrededor sin un objetivo claro en el que invertir toda su energía y su empeño. Algo que, por desgracia, vemos cada vez más a menudo no solo por las calles de nuestra ciudad, sino también por los interiores de los edificios que la pueblan.

«L’encarregat» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 20 de febrero al 16 de marzo de 2014.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Xicu Masó
Reparto: Carles Martínez, Albert Pérez y Marc Rodríguez
Traducción: Ernest Riera i Arbussà
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: María Araujo
Iluminación: August Viladomat
Sonido: Igor Pinto
Producción: Teatre Lliure

Horarios: de miércoles a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 29 €; 22 € (miércoles y sábados por la tarde, días del espectador); 24,50 € con descuento
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 35 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Joan Arqué, director de “Vaques sagrades”: “Necessitem transcendir alguna cosa del que ens envolta.”

Hi ha herba amb gust a asfalt. I, en comptes de menjar-nos-la, ens devorem. La meva gravadora prefereix regar-la.

ImageJoan Sacríleg

Quin és el punt de partida de “Vaques sagrades”?

Una notícia que vaig veure per televisió: Tres vaques s’escapen d’un escorxador quan les anaven a sacrificar. Això em va obrir tot un món. Em va admirar la valentia d’aquestes bèsties innocents i el que són capaces de fer.

I què és el que van fer?

Doncs col·locar tota una ciutat en estat de xoc fent anar de corcoll les forces de seguretat i causant-hi danys materials quan en teoria estava preparada per a esdeveniments molt més grans. Aleshores, em vaig preguntar: Si tres vaques que lluiten per sobreviure fan tot això, ¿de què serien capaces tres, tres-centes, tres mil o tres milions de persones compartint la idea de la nostra supervivència?

Com s’escapen?

Donant una coça ben forta al teòric botxí, trobant la porta oberta i marxant amb la força que et donen la por i les ganes de viure. Elles veuen una oportunitat, l’aprofiten i no s’aturen a mirar enrere sinó que tiren endavant cap a la muntanya, la terra promesa, d’allà on vénen.

A la vostra proposta, aquestes vaques s’escapen per Barcelona. Com la veuen?

Des del punt de vista de l’Henrietta, la més ingènua de les tres, és un nou món molt interessant ple d’oportunitats i sobretot d’uns éssers humans que no són dolents, que mereixen una oportunitat i amb els quals podrien arribar a entendre’s. Una Barcelona plena d’esperança que a poc a poc va tornant-se d’un altre color.

Arran de la fugida, l’ordre establert es trenca. Quin ordre és aquest?

Aquell que sigui quin sigui convida a buscar els seus límits per modificar-los. Per reprimir la violència il·legítima del comportament de les protagonistes, es posa de manifest una violència legítima que sotmeti les coses al seu estat primari. El que aquestes vaques posen en evidència són és els límits de l’ordre i el sentit d’aquest. I sembla que vivim un moment en què n’estem buscant alguns, de límits.

Com es fa pujar unes vaques a un escenari?

Doncs igual que duent-les a l’escorxador: enganyant-les! Dient-los que tenim quelcom interessant a explicar i que això potser pot commoure o remoure alguna coseta a la gent. Que ho podem aconseguir. I un cop que hi ets, pensar que no hi ha marxa enrere i que el que val la pena és provar-ho.

El tema principal que tracteu és el del sacrifici com a cosa sagrada.

Etimològicament, “sacrificar” vol dir “convertir alguna cosa en sagrada”. Aquesta idea ha estat lligada a la religió durant molt de temps. Però què és sagrat avui dia a la nostra societat? D’altra banda, és curiós que per referir-nos a matar un animal (ja sigui domèstic o bé de consum) en diem portar-lo a “sacrificar”. El traslladem a un altre estadi sublimant-lo. Quan aquestes vaques descobreixen què vol dir aquest mot, es pregunten: sagrades? sacrificades? En nom de què i per qui?

També defenseu que necessitem quelcom de sagrat.

Tots necessitem transcendir quelcom del que ens envolta. Potser perquè el que ens envolta és ple de mediocritat. I ho fem amb qualsevol cosa: un objecte, una idea, una persona, un ídol. Per a què acabi de donar sentit a allò que fem.

“Vaques sagrades” és el teu treball de fi de carrera de l’Institut del Teatre.

I el valoro molt positivament: Hi ha molta experimentació i molta feina darrere. D’allà estem sortint gent amb moltes ganes malgrat les circumstàncies actuals. Treballant amb il·lusió i picant pedra per a què el nostre futur incert en aquesta professió esdevingui quelcom.

És també la teva segona col·laboració amb la dramaturga Denise Duncan després de “Més enllà de la foscor” a la Sala Beckett el 2012.

La nostra amistat va començar fa uns sis anys durant les proves d’accés a l’Institut compartint nervis i il·lusions llavors i, després, el dia a dia a classe. Fins i tot, moltes ploreres! En l’àmbit professional a més ens entenem molt bé.

El teatre ens ajuda a sortir d’aquesta mediocritat?

Crec que sí. El teatre serveix per a moltes coses: per entretenir-se, pensar, meravellar-se, imaginar i reflexionar. I si aquesta reflexió pot portar a l’acció, molt millor. Amb el teatre, artistes i espectadors podem pactar. I o bé deixem a la sala quelcom que ens fa marxar millor o bé ens emportem quelcom d’ella que potser ens farà millors.

I si ens fa sentir pitjor?

També va bé pensar-hi. Per trobar-hi una solució o bé per seguir i saber de la seva existència. Tendim a amagar el que ens fa sentir pitjor o el que és dolent: Els escorxadors i els cementiris que ara apartem de la vista abans estaven als centres de les poblacions. Però tot això ens és intrínsec. I tard o d’hora, ho hem d’afrontar.

Recomana’m alguna obra de teatre que hagis vist recentment.

Vània” de Les Antonietes al Teatre Lliure i “Este no es un lugar adecuado para morir” d’Albert Boronat a La Beckett.

Què passa quan fugim de l’escorxador?

Doncs que, havent vist la mort de prop, et planteges la vida d’una altra manera. Com relacionar-te amb els éssers vius des d’un altre lloc perquè units i lluitant tenim moltes coses a fer més enllà d’una retòrica que sembla que s’usi molt. A veure si ens ho comencem a creure. Al cap i a la fi, tenim el poder de decidir.

Doncs “mu”.

“Muuu” per molt anys.

Per Juan Marea

ImageLes vaques mugeixen en comú.

“Vaques sagrades” es representa a l’Almeria Teatre fins al 26 de gener i els dies 1 i 2 de febrer al Teatre de Ponent de Granollers.
http://www.almeriateatre.com/
http://www.teatredeponent.com/

Crítica teatral: Marry me a little, en el Teatre Lliure.

cartell_marry_meCualquier ocasión para asistir a un Sondheim es una buena oportunidad para gozar del mejor teatro musical. Una prueba de ello lo es el estreno el pasado 27 de noviembre en el Teatre lliure de Marry me a little, un espectáculo musical de pequeño formato construido con los retazos musicales menos habituales de Sondheim e interpretado por Mone Teruel y Toni Viñals con el acompañamiento al piano de Xavier Torras.

Lo que nos presenta el Lliure es una pequeña obra en lo que respecta al formato formada con diversos de los temas menos conocidos de Sondheim pero con una elegancia en la puesta en escena y una delicadeza en el desarrollo que convierten el espectáculo en una pequeña maravilla, toda ella envuelta por la música del compositor estadounidense.

Marry me a little nos plantea, además, una reflexión sobre el amor y la ausencia del mismo en la sociedad en la que vivimos hoy en día. Por ello los protagonistas, Mone Teruel y Toni Viñals encarnan a dos jóvenes adultos a los que parece que las relaciones de pareja no les van muy bien. Ambos están solos un sábado por la noche, sin mucho que hacer, y con mucho que desear hacer. Ambos son vecinos del mismo edificio aunque no se conozcan personalmente. El espectáculo nos relata sus necesidades, emotivas sobre todo, los sueños y las ilusiones que hacen que sus vidas sean más llevaderas, aunque a veces la realidad es más consistente que los anhelos que uno permite anidar en su corazón.

La obra, por su parte, no contiene texto recitado, sino que se compone de una estructura musical pura, es decir, que los temas musicales se suceden uno tras otro sin ningún enlace textual. Las canciones pertenecen a musicales como A Funny Thing happened on the Way to the Forum, Anyone Can Whistle, Company, Follies, A Little Night Music o Saturday Nigth, que se reordenan para dar forma a un nuevo musical creado con la supervisión del propio autor. De esta forma asistimos a un Sondheim puro y duro en el que hallamos la maestra mano musical del compositor y su estilo risueño y elegante que recorre cada una de las canciones.

c_may-zircus_0Marry me a little representa, además, un elaborado esfuerzo de traducción y de arreglos de los diferentes temas para unificar el trazo melódico. De ello se encargan Roser Batalla y Xavier Torras. La interpretación corre a cargo de dos voces que están a la altura de la circunstancias. Mone proporciona al musical la calidez vocal y el atractivo interpretativo que requiere. Toni Viñals, por su parte, le añade la potencia de su voz y la capacidad que el joven actor y cantante demuestra a lo largo de todo el espectáculo. Ambos entrelazan sus actuaciones y sus voces para conseguir un cum laude en la representación del musical. A todo ello hemos de sumar el malabarismo sobre el piano de Xavier Torras, que consigue extraer del instrumento una personalidad que lo convierte en el tercer protagonista del musical. El espacio escénico es, por otro lado, minimalista, con la intención de prestar todo el protagonismo a los actores y a la música. Un conjunto, en definitiva, que es un auténtico placer de una hora y diez minutos para la vista y los oídos.

El Lliure nos presenta una pequeña joya en bruto, de aquellas que el teatro sabe refinar tan bien, y nos da la posibilidad, hasta el próximo día 22 de diciembre, de disfrutar con algunos de los temas menos habituales de Sondheim en un nuevo musical de carácter íntimo en el que la cercanía y la conexión entre los actores y el público es total, y en el que se demuestra de nuevo, que el talento musical de Sondheim traspasa cualquier frontera y cualquier formato, y que el patrimonio sondheimdiano está hecho para gozarse ya sea en la fastuosidad de los grandes representaciones teatrales, como la esplendida Boscos endins (Teatre Victòria, 2008), o en menús de degustación más reducidos, como el que nos ha preparado el Lliure de Montjuïc.

«Marry me a little» se representa en el Teatre Lliure del 27 de noviembre al 22 de diciembre de 2013.

Música: Stephen Sondheim
Dramaturgia: Craig Lucas y Norman Rene
Dirección: Toni Martín
Dirección musical: Xavier Torras
Reparto: Mone Teruel y Toni Viñals
Traducción del inglés: Roser Batalla
Arreglos y piano: Xavier Torras
Escenografía: Xavi Sastre
Iluminación: Joan Cisa
Sonido: Igor Pinto
Coproducción: Teatre Lliure, Espai l’Amistat y Hold on Company según una Producción para el Off-Broadway de Diane de Mailly con William B. Young

Horarios: de miércoles a viernes a las 21 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas
Precio: 22 €; 18 € (miércoles y sábado por la tarde, días del espectador); 18,70 € con descuento
Idioma:
catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: El policía de las ratas, en el Teatre Lliure.

img_9577¿Cuál es el mundo de las ratas? ¿Cómo viven? ¿Qué clase de comunidad crean? ¿Una parecida a la humana? y si es así ¿qué lugar ocupan en ella el arte o la ciencia? Estos son algunos de los temas por los que transita El policía de las ratas, la adaptación llevada a cabo por Àlex Rigola del cuento de Roberto Bolaño en cartelera en el Teatre Lliure hasta el próximo 24 de noviembre.

Rigola nos presenta una experiencia teatral basada en el texto de intriga y crítica social compuesto por el escritor y poeta chileno en el que Pepe «el Tira», una rata policía, solitaria y perteneciente a una familia de ratas artistas, se enfrenta a un misterio: el hallazgo de dos ratas asesinadas, una hembra y otra bebe. Algo demasiado insólito en una sociedad, la de las ratas, donde el asesinato no existe y donde el trabajo y la colectividad se imponen sobre todo lo demás. Pepe iniciará entonces una investigación para esclarecer la causa de los asesinatos y detener al culpable de los mismos, luchando al mismo tiempo contra los tabús y los espejismos sociales.

El policía de las ratas es una reflexión sobre la realidad social humana, sobre el lugar que ocupan el arte y la ciencia y sobre el papel de la individualidad en el colectivo humano. La propuesta se construye a partir de una atmósfera de intriga y misterio potenciada por la puesta en escena de la obra. La adaptación nos presenta, así, una situación tenebrosa, aunque a veces es también agobiante y poética, construida a partir de una magistral sencillez escénica.

La obra se desarrolla sobre un escenario en el que predominan las tonalidades en blanco y negro, como haciendo referencia al género negro que subyace en la narración de Bolaño. El atrezo es mínimo, casi inexistente, compuesto por dos sillas, dos micrófonos, una bolsa de sangre y el cadáver de una rata. Si a este minimalismo le sumamos el hieratismo proyectado por los actores obtenemos como resultado un espectáculo en el que predomina la palabra, hecho que obliga al espectador a centrar su atención en la figura y la voz de los actores y de esta forma en el desarrollo del cuento escenificado de Bolaño.

img_9509Una historia que nos sirve para reflexionar sobre el papel del individuo dentro de la sociedad. Una cavilación representada en la voluntad de la rata Pepe de ser diferente, de adentrarse en experiencias que la colectividad rechaza y en poner en duda verdades que la comunidad da por establecidas. De ahí que la rata protagonista se empeñe en investigar unas muertes que la mayoría, siguiendo el dogma oficial, da por ataques de animales externos aunque los indicios criminales puedan indicar lo contrario.

La obra, además, nos permite especular sobre cuál es el papel del arte y la ciencia en nuestra sociedad. En el mundo de las ratas, el arte se ve como una peculiaridad extraña, más digna de lástima que de aprobación. Por su lado la investigación que lleva a adquirir conocimientos que pueden contradecir los dogmas oficiales en uso necesarios para mantener el orden y la vida en sociedad se consideran peligrosos para la comunidad, y por tanto se vetan siempre que es posible. Todo ello en una sociedad liderada por una rata reina, una descriptiva metáfora de los poderes políticos y financieros que controlan el mundo de los humanos.

Como ven la idoneidad de la obra no puede ser mayor, un hecho acentuado por el acierto de la puesta en escena y la interpretación sobria y mesurada de sus dos actores. Joan Carreras encarna a Pepe «el Tira», la rata policía que lleva a cabo la investigación en cuestión con una elogiosa formalidad y un perceptible peso interior; Andreu Benito encarna, por su parte, a diversos de los personajes secundarios que acompañan la investigación, con la prestancia y el refinamiento acostumbrados en él. Ambos no solo juegan con la interpretación sino también con la tonalidad y la impostura de sus voces, para proveer de mayor realismo y diversidad a sus interpretaciones.

El policía de las ratas es una ejercicio teatral que conecta con el yo interno e individual de cada uno de nosotros y nos obliga a analizar el funcionamiento de las sociedades humanas, fijándonos, irónicamente, en la colectividad formada por las ratas. Y nos permite reflexionar sobre el peligro que comporta el desarrollo del espíritu crítico en una sociedad como la nuestra dominada por poderes que ven en esta cualidad humana una amenaza para el status quo existente. Un peligro para la propia sociedad sobre todo en una época como en la que vivimos en la que el equilibrio y la justicia social están en retroceso.

«El policía de las ratas» se representa en el Teatre Lliure de Gràcia del 31 de octubre al 24 de noviembre de 2013.

Autor: Roberto Bolaño
adaptación y dirección: Àlex Rigola
Compañía: Heartbreak Hotel
intérpretes: Andreu Benito y Joan Carreras
Escenografía: Max Glaenzel y Raquel Bonillo
Vestuario: Berta Riera
Iluminación: August Viladomat
Producción: Teatre Lliure y Heartbreak Hotel

Idioma: castellano
Duración: 55 minutos sin pausa
Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21 horas y domingos a las 18 horas.
Precio: 29 €; miércoles y sábados por la tarde días del espectador, 22 €
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: À la ville de… Barcelona, en el Teatre Lliure.

cartell_a_la_villeEsta semana finalizan las representaciones de À la ville de… Barcelona, un homenaje del Teatre Lliure a la ciudad de Barcelona en forma de music hall cómico creado y dirigido por Joan Ollé e interpretado por Joan Anguera, Ivan Benet, Marta Betriu, Laura Guiteras, Oriol Genís, Enric Majó, Victòria Pagès y Jordi Vidal, una troupe que nos hará viajar por la historia y por los rincones más simbólicos de la ciudad condal en un itinerario marcado por el buen humor, por la música y por las ganas de reírnos de mostros mismos. Un empeño que se corona con un muy grato resultado escénico que enlaza directamente lo que acontece sobre el escenario con las vivencias de los que se hallan en el patio de butacas.

À la ville de… Barcelona, nos propone un periplo por las edades de la ciudad y de sus habitantes. Como anfitrión de este viaje escénico por el tiempo nos hallamos, al inicio de la representación, a un patricio de la ciudad romana de Barcino que, togado, nos da la bienvenida para que comience un recorrido que nos llevará desde las Ramblas al Paralelo, del Zoo al Born y el barrio de la Ribera; de Montjuïc a la Barceloneta, pasando por el puerto, los mercados, El Molino, o el Liceo.

La obra está conformada por una sucesión de sketchs que mezclan el humor con un cierto dramatismo, unos ingredientes, además, compartidos por los espectadores ya que hacen referencia, sin duda, a sus vivencias personales. El espectáculo aunque comienza, como he dicho, en época romana, se centra especialmente en el siglo XX, y yo diría que sobre todo en la segunda mitad de esa centuria, donde, claro está, tanto el dramaturgo como los espectadores pueden hallar muchos más elementos de sátira más cercanos y cotidianos. Entre ellos, por ejemplo, encontramos la invasión de las hordas de turistas que cada vez se apropian con mayor afán de los espacios más significativos de la ciudad; la acción política «de postín» de los alcaldes de Barcelona, un gag excelentemente interpretado por Ivan Benet; los efectos de la corrupción que cada vez parece más omnipresente; las incomodidades experimentadas por los monumentos barceloneses o la subjetiva degradación que sufren algunos de los barrios de la ciudad, con la resolutiva interpretaciónen in crescendo de Victòria Pagès.

villebcn_ruano_020La representación se construye a partir de una actuación coral, en la que cada uno de los actores tiene su/s momento/s, con un ritmo que se mantiene en tensión a lo largo de la obra, con finales de sketchs y principios de otros que se entrelazan constantemente. Por el escenario pasarán personajes como las estatuas de Colón y de la Dama del paraigües, el mundialmente famoso Floquet de neu, varios de los alcaldes de Barcelona, el defenestrado Millet, formando un más que cómico Angelus pictórico y toda una serie de personajes anónimos que han paseado y pasean su estampa por las calles de la ciudad, a través de una pasarela conformada por un acertado paso de cebra, elemento ubicuo en la metrópolis.

Sin embargo la obra, o lo que es lo mismo, el torbellino de sketchs y gags, no goza de un adecuado equilibrio entre el dramatismo y la comicidad que poseen las escenas individuales, por lo que la firme apuesta hacia la vertiente más humorística del conjunto hace que sus escenas más dramáticas no consigan crear el momento de tensión que les son necesarios, aguando de esta forma sus intentos de llegar al espectador. Por su parte, el peso humorístico del conjunto se impone, lo que genera una sensación, esta vez sí que acertada, de comicidad en el público asistente.

La obra también está planteada como un music hall en el que oiremos viejos éxitos de la música más popular escuchada en la ciudad interpretados en directo por una pequeña banda de músicos, lo que le da al espectáculo un toque de varieté que la asemeja, en parte al Taxi… Al TNC!, la obra con la que dio comienzo la temporada el Teatre Nacional. Y es seguramente esta una forma más que adecuada para dar comienzo a un año del que parece que podemos esperar algo más que en los últimos, para que germine en él la dicha propia de tiempos mejores, unos tiempos presentes y futuros que también formarán parte de la historia de Barcelona y a los que puede que dentro de unos años o tal vez de de muchos, alguien haga referencia en forma de obra de teatro, ¿no les parece?

«À la ville de… Barcelona» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 10 de octubre al 3 de noviembre de 2013.

Creación y dirección: Joan Ollé
Reparto: Joan Anguera, Ivan Benet, Marta Betriu, Laura Guiteras, Oriol Genís, Enric Majó, Victòria Pagès y Jordi Vidal
Músicos: Joan Alavedra, Eduard Altaba, Salvador Boix, Oriol Camprodon-Montserrat Margalef, Jerôme La Voix-Clara Luna y Xavier Maureta-Ahmed Al’Tortahad
Escenografía: Eugenio Szwarcer
Vestuario: Míriam Compte
Caracterización: Núria Llunell
Iluminación: Lionel Spycher
Sonido: Damien Bazin
Coreografía y movimiento escénico: Andrés Corchero
Dirección musical y arreglos: Lisboa Zentral Cafè
Producción: Grec 2012 Festival de Barcelona, L’Auditori de Barcelona y Bitò Produccions

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 22 a 24,65 €
Idioma: catalán
Duración: 2 horas sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: La revolució no serà tuitejada, en el Teatre Lliure Gràcia.

cartell_revolucioEl Lliure de Gràcia se pone manos a la obra esta temporada para proporcionarnos varios mordiscos de realidad con La revolució no serà tuitejada, el primer proyecto escénico de La Kompanyia construido a partir de textos de los dramaturgos Jordi Casanovas, Guillem Clua i Pau Miró. La nueva propuesta del Lliure nos permite quitarnos los ropajes más ceñidos y explorar la evolución de nuestras vidas y de nuestra sociedad marcadas ambas por el uso de la tecnología, la difuminación de los límites de casi todo y por las ansias de revolución atrapadas en el fondo del alma humana.

Tres han sido los autores que han dado forma al texto, Casanovas, Clua i Miró, y visto el resultado parece que más que crear un espectáculo teatral unitario han preferido ensamblar ideas particulares a lo largo de la representación, dando forma a una sucesión de micro-obras íntimamente relacionadas con la forma en la que el teatro más actual y atrevido se desarrolla en la actualidad. Así, pues, La revolució no serà tuitejada está formada por diversas micro-historias que poco tienen que ver, a veces, las unas con las otras y que abarcan desde la irrealidad del espíritu de revolución clásico en nuestra sociedad hiper-tecnificada; la opresión que ejerce una multinacional cualquiera sobre la voluntad de sus jóvenes trabajadores; el relato de una historia de amor ambientada en la Guerra Civil Española o el esfuerzo de un genio para comunicarse con los demás.

De esta forma, más que hablarnos de la revolución, la obra nos obliga a mirar hacia la realidad que nos rodea y que nos subyuga con una miríada de pequeños premios que envuelven la opresión cotidiana con la dulzura del bienestar. Con este objetivo en mente los miembros de la Kompanyia se mueven por un escenario central rodeado de filas de butacas, como para permitir una mejor observación por parte del público, en un espacio que comienza siendo un Apple Store cualquiera pero que se va transformando para convertirse en el trasfondo de cada una de las historias, todas ellas ligadas de alguna forma con la tecnología, de allí la elección para iniciar la representación de un monstruo corporativo como Apple, una de las empresas que más han contribuido a dar forma al mundo digital e hiper-comunicativo en el que vivimos.

08.0444La obra al estar constituida de micro-relatos, se desarrolla de forma rápida y nos permite contemplar el buen hacer de una compañía de teatro que suma a su juventud las ganas de hablarnos de tú a tú mirándonos directamente a los ojos, eliminando de su repertorio el artificio o la simulación. De nuevo, y creo que esto se está convirtiendo en un latiguillo fácil en mis reseñas, los actores, como los autores, realizan un trabajo coral, saliendo y entrando en escena a necesidad. Todos ellos destacables por la cercanía y la credibilidad de sus actuaciones, aunque yo destacaría de entre ellas el espejismo revolucionario y la llaneza laboral encarnada por Pol López; la composición de Laura Aubert que apunta maneras y muchas, y el esfuerzo interpretativo de Javier Beltrán que sobresale por el realismo con la que encarna al genio discapacitado.

El global, sin embargo, pierde fuerza debido a la excesiva disparidad de las historias narradas, que hace difícil encontrarle un común denominador a la obra y que fuerza excesivamente al espectador a intentar hallar un sentido a la sucesión de acontecimientos que se desarrollan sobre el escenario. Si bien, si consideramos las edades de los directores, nacidos en la década de los 70, y la de los de los actores, todos ellos sorprendentemente pertenecientes a la década de los 80, podemos intuir que las formas de hacer y de disfrutar del teatro están cambiando, sobre todo en relación a los más jóvenes, y esta es una forma de captar la atención de un público que lee micro-textos en internet; visiona micro-videos en youtube y al que le pueden interesar las micro-obras de teatro que tanto éxito tienen en la actualidad, si nos fijamos en el creciente número de compañías y teatros que las ofertan.

Nuevos tiempos y nuevas formas que avanzan, como no, de la mano de la tecnología, y que nos confirman, que el sentir humano evoluciona muchas veces a partir de los avances tecnológicos, unos obviándolos por banales y poco útiles, y otros haciéndolos suyos y dando un paso adelante. La pregunta es: ¿Eres tú de los primeros o de los segundos?

«La revolució no serà tuitejada» se representa en el Teatre Lliure Gràcia del 3 al 27 de octubre de 2013.

Creación y dirección: Jordi Casanovas, Guillem Clua y Pau Miró
Reparto: Laura Aubert, Javier Beltrán, Paula Blanco, Pol López, Mima Riera y David Verdaguer
Escenografía: Enric Planas
Vestuario: Berta Riera
Caracterización: Àngels Salinas
Iluminación: David Bofarull (a.a.i.)
Sonido: Roc Mateu
Producción Teatre Lliure

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precios: 29 €
22 € (miércoles y sábados por la tarde, días del espectador)
24,65 € con descuento
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 20 minutos sin pausa

Espectáculo recomendado por el Servei Educatiu del Teatre Lliure

Compañía Elejedelmal: “Mareamos al público para que luego vomite.”

Gerard Nicasi, director, es la calma. Marc Ribera, actor, la tempestad. Navegar por estas “Cèl·lules T” será accidentado y apasionante.

ImageGerard, de claro; Marc, oscuro

¿Qué son las células T?
Marc: Son las defensas del cuerpo. El Colectivo Positivo las conoce muy bien. A medida que avanza la infección de VIH en un enfermo , estas disminuyen. En el fondo, todos somos unos supervivientes. Por el simple hecho de no estar muertos. No somos más que células T.

El espectáculo se basa en la obra “T-Cells and Sympathy” de Michael Kearns. Se le cayó la “simpatía” a vuestra adaptación.
Gerard: Seamos claros: Los monólogos que integran nuestra obra son historias muy crudas. Nos pareció que mantener en el título la palabra “Simpatía” podía inducir a error y decidimos quedarnos con lo básico, las “Células T”.

¿Qué hay en común en los monólogos seleccionados para este montaje?
G: Su humanidad. Al hacer la selección de entre los treinta y cuatro que componen la obra original, intentamos que todos ellos permitieran al espectador identificarse. Más allá del hecho de que todos hablen del SIDA, en la puesta en escena hemos buscado ese acercamiento al público a partir de la simple mirada del actor.

Decís que vuestra visión de la realidad es “cruda, clara y directa”. ¿Hacéis denuncia?
M: La denuncia la hace el espectador. Es él quien debe reflexionar para llegar a sus propias conclusiones. Nosotros le ofrecemos un material con alta carga emocional. Le mareamos para que luego vomite.

¿Por qué este texto?
G: Nosotros queremos que deje de estigmatizarse esta enfermedad. Hoy en día aún existe el miedo a tocar a enfermos o a besarles por el temor del contagio. Y nosotros decimos: “Esto ya ha pasado. Hemos evolucionado. ¡Tranquilos, no pasa nada!”. Kearns, además de ser enfermo de SIDA, siempre ha sido un activista del tema. Para él, estos monólogos son su testamento teatral.
M: Lo que a mí me fascina del SIDA es que a través del amor transmite la muerte. “Eros” y “Thanatos”. No existe el sexo seguro pero sí podemos poner barreras al avance de este virus.

¿El teatro puede escandalizar?
G: Sí y eso es bueno. Porque así el espectador conoce e incluso puede rectificar cuando haga falta. En resumidas cuentas, pierde el miedo.

¿Qué rasgos caracterizan a Elejedelmal?
M: Queremos estar atentos a la realidad y explicarla después sin decorarla. Nos gusta el hiperrealismo e integrar directamente al público en el espectáculo.

Gerard: ¿Cómo resumirías el proceso de preparación de una obra de teatro?
G: El teatro es un trozo de vida a pocos metros y te lleva a todo un mundo. Los primeros días de ensayo son de caos total. ¡No entiendes nada! Pero a partir de un momento determinado, parece que todo se ordene solo. Entonces empieza a hincharse como si fuera un soufflé.

Marc: Háblanos de “Joey”, tu personaje.
M: A mí me gusta mucho trabajar desde el exceso, desde la desgracia. Aunque luego vaya a hacer una comedia estilizada. Yo gestiono bien ese exceso, incluso en mi vida personal. Elegí mi personaje porque me pareció el más excesivo y desgraciado. Porque es una persona viva.

Las interpretaciones de los actores son contenidas.
G: Lo pedía el hiperrealismo que buscábamos. Hasta nos documentamos con un experto.
M: Así el público ve algo vivo: relaciones humanas. Huimos del estereotipo. ¡Se puede ser gay y tener sentimientos!

¿Cuáles han sido las últimas obras que os gustaron?
M: A mí me encantó “Hedda Gabler” en el Teatre Lliure.
G: “Sé de un lugar” de Iván Morales.
M y G: ¡Y “El loco y la camisa” de la Compañía Banfield Teatro Ensamble!

¿Qué ha supuesto que el SIDA se instalara en nuestra sociedad contemporánea?
M: Pues que se trajera el miedo y que se volviera a señalar a la gente. Los médicos se negaban a dar tratamiento a los pacientes. ¡Y a los que morían de esta enfermedad les envolvían con bolsas de basura! Ello demuestra una vez más que los humanos somos asquerosamente crueles. El virus del SIDA encaja mucho en la sociedad de hoy en día.

¿Cuál es el “Mal” actual de esta sociedad?
M: La falta de respeto hacia uno mismo. La ignorancia oculta tras la máxima de “todo es correcto”. (De eso los catalanes sabemos mucho con el “aquí no passa res!”.) Evitamos continuamente el sufrimiento. Y resulta que, en el fondo, todo es una desgracia: desde las relaciones íntimas hasta la política. Pero si aceptas la desgracia, las cosas empezarán a salir bien.

Por Juan Marea

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 «Cèl·lules T» se representa en la Sala Porta 4 de Barcelona hasta el domingo 29 de septiembre
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