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La inteligencia emocional en todos los aspectos de la vida

Pese al eterno debate de si las personas somos los únicos seres racionales de nuestra existencia o si solo somos la punta del iceberg de un conjunto en el que otras criaturas también tienen la capacidad de razonar antes de actuar, lo cierto es que antes de ser racionales principalmente somos emocionales. La lógica indica que siempre vamos a valorar la situación que se nos presenta para proceder del modo más razonable y eficiente, sin embargo en la mayoría de las oportunidades actuamos de acuerdo a nuestras emociones, lo que en numerosas ocasiones nos hará fracasar en nuestra misión.

Esta circunstancia prácticamente nos acompaña en todos los ámbitos de nuestra vida, de ahí la necesidad de desarrollar la tan nombrada inteligencia emocional que nos puede convertir en personas más positivas y felices, tanto en lo que se refiere al plano familiar y sentimental, como al entorno profesional. La clave, aprender a identificar y reconocer nuestros sentimientos así como los de las personas que nos rodean, de este modo controlaremos mejor las emociones a la hora de afrontar las situaciones que se nos presenten y tomaremos decisiones más justas y eficaces.

Del_Potro_wins_the_Medal_Bronze_in_London_2012Un buen ejemplo de la eficiencia de un buen entrenamiento emocional lo tenemos en el marco deportivo, donde cada día toma mayor relevancia. Regularmente un deportista debe tomar decisiones en milésimas de segundos basándose en su percepción de la situación, su instinto y su apreciación del rival, por lo que controlar en buen medida estas emociones le da un plus de efectividad a su juego. Aprender a manejar la presión, el propio carácter o los excesos de triunfalismo y derrotismo, pueden ser definitivos en una competición.

Si bien hoy en día la inteligencia emocional se aplica en la práctica totalidad de las disciplinas, sin duda los deportes mentales son su máximo exponente. En algunos de ellos como puede ser el póker cada vez se incide más en el tema y hoy en día se ha tornado casi imprescindible para estar al más alto nivel. Un buen exponente de esta afirmación lo tenemos en la jugadora profesional Leo Margets. Aunque los menos adeptos al juego de los naipes seguramente la recuerden más por su participación en el reality Supervivientes, la catalana es de sobra conocida en el circuito internacional de póker por sus logros en las mesas.

Optimized_WM-Leo-MargetsMargets siempre ha mostrado su interés en este campo e incluso acudió a un curso de inteligencia emocional con la intención de fortalecer su juego. Posteriormente la jugadora barcelonesa mostraba su satisfacción por los conocimientos adquiridos y al compartir su experiencia destacaba que pese a los beneficios que puede representar para su juego, principalmente ha sido una lección de cómo afrontar su vida en general.

Y es que dominar esta capacidad nos puede convertir en gran medida en personas más felices e incluso puede comenzar ya a incidir en una temprana edad sobre los resultados académicos de los escolares. Pablo Fernández-Berrocal, catedrático de psicología de la Universidad de

Málaga y codirector del Master de Inteligencia Emocional, destaca en su estudio la influencia de la inteligencia emocional intrapersonal sobre la salud mental de los estudiantes.

En resumidas cuentas, alguna de las claves para utilizar la inteligencia emocional en pos de tu bienestar es conocerte a ti mismo, no juzgar a las personas y darte la oportunidad de conocerlas para aprender de ellas, tratar de identificar la solución más sencilla y que suele ser la mejor ante cualquier conflicto, focalizar tu atención en lo realmente importante y plantéarte unos objetivos realistas.

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Crítica teatral: Emilia, en el Teatre Lliure.

emilia_1Llega al Lliure Emilia, una obra del dramaturgo y director de teatro argentino Claudio Tolcachir, en la que asistimos a una radiografía de los lazos existentes en el interior de una familia desestructurada. Un proyecto teatral estrenado en España en la Sala Verde de los Teatros del Canal de Madrid e interpretado, en su versión española, por Malena Alterio, David Castillo, Daniel Grao, Alfonso Lara y Gloria Muñoz.

Emilia es un testimonial que nos habla de las relaciones que se entretejen entre las personas y las emociones que nacen a partir de ellas. Y lo hace, justamente, desde su opuesto, esto es, desde la falta de los lazos emocionales y la estructuración de relaciones interpersonales artificiales.

Gabriel (Alfonso Lara) se encuentra a Emilia (Gloria Muñoz), su antigua niñera, en el momento en el que está realizando la mudanza. Gabriel insiste en que Emilia conozca a su familia: su mujer Carolina (Malena Alterio) y su hijo Leo (David Castillo). La estancia de Emilia en la casa se prolongará, lo que le permitirá conocer la verdadera situación de la familia y las profundas grietas que existen en ella.

Emilia, es ese tipo de obra argentina, que analiza la realidad desde un punto de vista desalmado y micro-realista y que más que digerirse en el cerebro, que también, se dirige directamente al corazón y a las entrañas. Lo que podríamos considerar una obra de “realidad aumentada” sobre la familia y el desamparo existencial.

Y la obra nos habla sobre la infancia y la creación de los “cuadros de control” de la inteligencia emocional que se fragua desde que somos pequeños. Y como decía lo hace desde sus opuestos. Todos los personajes que hallamos en la obra han sido educados, cuidados y/o amados de forma artificial, lo que no les ha permitido desarrollar una vida plena en lo que a las emociones y los sentimientos se refiere. El primero, Gabriel, un niño rechazado por la mayoría que ha sido cuidado por su niñera, ya que su madre sufrió durante mucho tiempo una enfermedad debilitadora; Carolina y Leo han sido abandonados por su marido y padre respectivo, al no ser este lo suficientemente responsable como para hacerse cargo de ellos, y han acabado formado una “familia artificial” gracias a Gabriel. Por último Emilia no ha sabido crear una familia por sí mima, lo que la ha llevado a vagabundear y mendigar por la ciudad acompañada de Rocko, su fiel perro y abandonada por todos.

emilia_2Con este coctel se vertebra la multiplicidad de vidas e historias que se entretejen sobre el escenario y que nos hablan de una realidad, la que vivimos en el siglo XXI, que en muchos aspectos ha perdido el poso de sentimientos y valores que han permitido a la humanidad hacer frente a la existencia, y nos permite reflexionar sobre la incapacidad de muchos de crear o sumarse a las categorías sociales existentes.

En la obra de Tolcachir el personaje de Emilia se convierte en el testimonio, en los ojos a través de los que seremos testigos de una historia múltiple de necesidades e incapacidades, un binomio que de una forma u otra nos acompaña a la mayoría de nosotros a lo largo de la vida. Pero para ser conscientes de lo que pasa sobre el escenario debemos estar muy atentos, ya que el esclarecimiento de todo ello no llega al espectador de una forma sencilla y lineal, sino que lo hace como con un puzle, en el que el público debe ubicar cada una de sus múltiples piezas sobre la mesa para entender las motivaciones de cada uno de los personajes y la realidad que esconden las apariencias.

Tolcachir lleva a cabo una dirección férrea y directa, que no se entretiene en desarrollar una obra bella, que también lo es, sino en explicarnos una situación familiar particular y dolorosa, como ya hiciera en La omisión de la familia Coleman en el año 2009. Para la versión española de la obra ha escogido a actores de raíz televisiva. Malena Alterio interpreta de forma nívea y suspendida a una mujer asolada por la realidad en la que vive, pero sin capacidad de reaccionar ante ella; Alfonso Lara encarna de forma enérgica a Gabriel, dándole el necesario toque de des-afecto que necesita; David Castillo se aleja del personaje de Jonathan en la serie Aida, para interpretar a un joven atormentado por una realidad familiar insostenible y Gloria Muñoz da vida al personaje desamparado y con una capacidad de amar infinita a través del cual se nos narra la obra. Por último Daniel Grao interpreta sobriamente a Walter, el marido y padre que no ha sabido estar a la altura de la vida.

Emilia en un psicoanálisis teatral sobre la realidad de la familia, al menos de aquella que sobrevive por mera inercia, y nos sitúa frente a una de las problemáticas más habituales en la sociedad occidental, en la que los individuos nos vemos incapaces de hacer frente a todas aquellas exigencias sociales que nos son impuestas en el caso de querer sentirnos tan solo humildes vencedores en nuestro quehacer diario.

Emilia” se representa en el Teatre Lliure del 16 al 26 de Octubre de 2014.

Creación y dirección: Claudio Tolcachir
Reparto: Malena Alterio, David Castillo, Daniel Grao, Alfonso Lara y Gloria Muñoz
Traslación al castellano: Mónica Zavala
Escenografía y vestuario: Elisa Sanz
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Producción: Producciones Teatrales Contemporáneas

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio:
29 € / diversos descuentos
Idioma:
castellano
Duración: 1 hora y 30 minutos sin pausa
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Jorge Pisa

Crítica cinematográfica: Eva, de Kike Maíllo.


Como todos sabemos, es difícil ver en la cartelera española películas que no sean de producción estadounidense, nacionalidad ésta que acapara un gran porcentaje de las cuotas de pantalla cinematográfica. Y es mucho más difícil, aún, ver una película de producción catalana, y más si ésta es de ciencia-ficción, y de ciencia-ficción de la buena.

La excepción que confirma la regla la representó el estreno el 28 de octubre del 2011 de la película Eva, primer largometraje dirigido por Kike Maíllo, producido por Escándalo Films en colaboración con ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya) e interpretada por Daniel Brühl, Claudia Vega, Marta Etura, Alberto Ammann y Lluís Homar.

Eva nos traslada al pasado, sí, como lo leen, a lo que parece un pasado futurista y ucrónico (o a un futuro año 2041 ambientado visualmente en un pasado setentero), en el que la informática, la robótica y las nuevas tecnologías están más avanzadas que en la actualidad y permiten construir robots altamente perfeccionados y con apariencia humana. Uno de estos proyectos, desarrollado en la Facultad de Robótica de Santa Irene, pretende crear un robot-niño con un innovador software emotivo que le permita desarrollar plenamente sus emociones, para lo que es contratado Alex Garel (Daniel Brühl), un reputado ingeniero cibernético, que regresa a la institución después de varios años de ausencia. Y de un primer intento fallido.

El regreso de Alex volverá a ponerlo en contacto con el pasado que abandonó, con su hermano David (Alberto Ammann); con Lana (Marta Etura), antigua compañera de estudios con la que mantuvo una relación amorosa, y con el laboratorio familiar donde había trabajado su padre. Su trabajo de creatividad informática emotiva se verá alterado al conocer a Eva, la hija de Lana y David, con la que comenzará a trabajar en su modelo de ingeniería emocional. Una colaboración “familiar” que volverá a reabrir las heridas sentimentales abiertas en el pasado.

Eva nos propone un debate cinematográfico sobre los sentimientos y las emociones, sobre aquéllos que se quieren desarrollar en las máquinas y sobre los nuestros propios, los humanos, que presiden y conducen nuestras vidas. Un debate sugerente materializado en una película interesante y cautivadora en muchos aspectos.

¿Cuál es la naturaleza de los sentimientos? ¿Es seguro implantar emociones en nuestras máquinas? ¿Sabemos conducir nuestros propios sentimientos? Alex intentará crear un modelo de ingeniería emocional basándose en sus propias emociones y en las de Eva, aun sin saber controlar las suyas propias. ¿Alguien sabe controlar sus emociones? ¿Podemos implantar y desarrollar algo que no hemos llegado a gobernar en nosotros mismos? Como ven hablamos de ciencia-ficción emotiva aunque, como dijo alguien en algún momento, las películas de ciencia-ficción no hablan del futuro, sino del presente, de nosotros mismos.

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Para ello la historia se desarrolla en un ambiente vacío, nevado, gélido, en el que el color blanco y su contraste, los tonos oscuros, dominan la película. A lo que se suma una visión setentero-futurista que sorprende (y agrada) al espectador. Todo un alarde de creatividad fílmica bien entendida.

Una atmosfera gélida que contrasta, también, con las emociones con las que trabaja Alex y con las emociones que se desatan en torno a él y que afectarán a su familia, a su hermano; a Lana, su antigua novia y a la hija de ésta. Un ambiente emocional que dificultará el trabajo de Alex y que hará que se reencuentre con su vida anterior, la cual iremos conociendo, también, a medida que avanza el film.

En la película un elemento muy destacado es la presencia de los efectos especiales que, aunque no sean omnipresentes tienen, sin embargo, un importante papel. Es agradable ver como buenos (perdón, buenísimos) efectos especiales también se pueden crear y desarrollar fuera del mercado americano. Las escenas de creación del software son sensacionales y los prototipos robóticos muy buenos. En este aspecto cabe destacar la interpretación de Lluis Homar, que nos sorprende como androide doméstico y nos deja otra muestra de su dominio interpretativo.

En Eva son pocos los personajes principales si bien realizan un estupendo trabajo interpretativo que hace creíble la historia. Daniel Brühl, el intérprete principal, encarna a Alex, un joven y prestigioso investigador reconocido que regresa al ambiente y a las emociones que dejó atrás. Marta Etura da vida a la antigua compañera sentimental de Alex que al ser abandonada rehízo su vida con su hermano David, interpretado por Alberto Ammann; Claudia Vega nos propone una buena y primeriza interpretación en la que reina la frescura y la inmediatez, y que nos irá desgranando toda una serie de enigmas a los que tendremos que estar atentos.

Como les decía antes, Eva nos permite reflexionar sobre el futuro, la tecnología, aquella que tiene que ver con los humanos y sobre nuestras propias emociones, que queramos o no, nos imponen muchas veces la hoja de ruta que nos vemos obligados a seguir. Así, pues, siendo nuestras emociones las causantes de algunos de los mayores logros de la humanidad, pero también el origen de algunas de las catástrofes más estremecedoras de la historia ¿es positivo incorporarlas a nuestras máquinas? Eva nos proporciona argumentos para reflexionar sobre el asunto y para disfrutar de una buena historia ambientada, no se olviden, en un pasado futurista, muy parecido al futuro que los avances en la tecnología nos depara y lo más importante, desde una perspectiva catalana. Toda una joya para aquellos a los que les guste ver buen cine y para los que disfruten de un buen debate post-visionado.

A la espera de que el próximo 10 de enero se hagan públicos los finalistas a los premios Goya de este año, hoy hemos conocido las nominaciones de los Premios Gaudí 2012 concedidos por la Acadèmia del Cinema Català, que incluyen 16 nominaciones para la película Eva que comprenden las categorías de mejor película en lengua catalana, mejor director, mejor montaje, y mejor actor y actriz principal y secundarios. Una muestra del éxito y de la calidad de la película dirigida por Kike Maíllo y producida por Escándalo Films en colaboración con ESCAC (Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya).

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Título: Eva
Dirección: Kike Maíllo
Reparto: Claudia Vega, Daniel Brühl, Marta Etura, Alberto Ammann y Lluís Homar.
Guión: Sergi Belbel, Cristina Clemente, Martí Roca y Aintza Serra
Dirección de Fotografía: Arnau Valls Colomer
Diseño de Sonido: Oriol Tarragó
Sonido: Jordi Rossinyol
Supervisor Efectos Visuales: Lluís Castells y Javier García
Arte: Laia Colet
Vestuario: María Gil
Música original: Evgueni Galperine y  Sacha Galperine
Estreno en España: 28 de octubre de 2011
Distribuida en España por: Paramount Pictures

Estreno teatral: El cas Kuleshov, en el SAT! Teatre

La compañía de danza Lanònima Imperial estrena en el SAT!El caso Kuleshov“, su nueva propuesta que analiza la relación entre música, teatro, danza y cine en el contexto de la imagen y de las emociones.

Una de las compañías de danza catalanas más internacionales, Lanònima Imperial, estrena en el SAT! una nueva propuesta coreográfica llena de experimentalismo y conceptualización basada en los experimentos del cineasta soviético Kuleshov.

Durante los días 9, 10, 11 y 12 de diciembre tres bailarines, un trombonista y un director traerán al escenario del SAT! un nuevo espectáculo de Lanònima, una nueva aventura estética de la compañía de Juan Carlos García que parte del estudio del efecto Kuleshov, teoría según la cual a partir del montaje y la intercalación de imágenes diversas con un mismo primer plano de una cara inexpresiva, ésta se podía dotar de diferentes cargas emocionales en función de la escena u objeto que la precedía.

En “El cas Kuleshov“, Juan Carlos García, director del espectáculo (Premio Nacional de Danza y Premio Ciudad de Barcelona), pone en escena un montaje que cuenta con elementos como la proyección cinematográfica, la coreografía, la oratoria y la música en vivo de un trombón.

El espectáculo, presentado por primera vez en Buenos Aires el mes pasado, representa una investigación que plantea las relaciones entre música, teatro, danza y cine en las vanguardias históricas que se esconde detrás del velo de la extraña belleza estética de las producciones de Lanònima Imperial. Una propuesta que se suma a la continua búsqueda y remodelación conceptual de la danza contemporánea que la compañía persigue con cada nueva producción.

Lanònima Imperial, que celebrará 25 años durante el 2011, es una de las compañías de danza catalanas más internacional. Ha presentado sus trabajos a importantes teatros y festivales de toda Europa, América y Asia y cuenta con una larga trayectoria que la han llevado a investigar y explorar caminos y proyectos experimentales que lo han convertido en una de las compañías más importantes del panorama actual.

El cas Kuleshov” se representará en el SAT! Teatre del 9 al 12 de diciembre de 2010.

Dramaturgia, dirección y fotografía: Juan Carlos García
Idea original: Jacobo Sucari y Juan Carlos García
Interpretación y creación: Inma Asensio, Romina Pedroli, Marco Purcaro, Frédéric Filiatre y Juan Carlos García
Música: Frédéric Filiatre
Dirección técnica e iluminación: Manu Martínez
Vestuario: Ariadna Papión
Vídeo creación: Jacobo Sucari
Escenografía: Juan Carlos García y Manu Martínez
Textos: Dylan Thomas, Ernesto Sábato y Juan Carlos García

Horarios:
Jueves y viernes  a las 21:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo a las 18:30 horas.
Precio: 14 €
Duración del espectáculo: 1 hora

Más información:
Web de Lanònima Imperial: http://www.lanonima.com

Crítica teatral: El sueño de Bambi

El pasado 23 de septiembre el saT! Teatre estrenó El sueño de Bambi, una de las pequeñas joyas de esta temporada, un drama familiar y vital de la mano de Christian Avilés dirigido por Anna Sarrablo e interpretado por Montse Alcoverro, Thais Blume, Luis Espinosa, Núria Martínez y el propio Christián Avilés.
¡¡Una pequeña joya que no aspira nada más y nada menos que a eso!! La trama del Sueño de Bambi nos ubica en un espacio familiar, seguramente como el de muchas familias que conocemos o que viven cerca de nosotros. Julia (Núria Martínez) vuelve a casa después de recibir el aviso de su hermana menor (Thais Blume) de que su madre (Montse Alcoverro) morirá pronto. Al llegar a casa descubre, o mejor dicho reencuentra, a la familia que abandonó hace ya tiempo al sentirse asfixiada en un ambiente opresivo dominado por una matriarca que no aceptó nunca su papel en la vida al frente de la familia. Julia volverá a compartir los problemas familiares a los que sumará algunos nuevos: un hermano mayor que ha asumido la dirección de la familia tras la muerte del padre y la postración en una silla de ruedas de la madre; una hermana que asegura que habla con los muertos; un hermano menor discapacitado que suma a su inocencia existencial un pesado lastre al día a día de la familia. A todo ello Julia añade una experiencia amorosa errática que le ha llevado a compartir su vida con un marido que no la hace feliz, aunque le ha dado un hijo, insustituible en su vida.

A este difícil mosaico familiar se suma, durante la primera noche de estancia de Julia en la casa, la muerte de la madre, lo que creará una atmósfera trágico-cómica en la cual los vínculos emocionales y la normal existencia de los miembros de la familia estallarán y se recompondrán, bajo los atentos ojos del fantasma materno.

Lo que en un principio podría parecer un acostumbrado drama familiar en el que ver y analizar las relaciones y los sentimientos generados y aletargado en una familia cualquiera (incluso en la nuestra), se convierte a los pocos minutos de iniciada la sesión en una caja de sorpresas en la que el drama, la comedia e incluso el espiritismo tendrán un espacio en la trama.

A través de sutiles y excelentes cambios de luz y juegos de sonido Sarrablo nos permite ser testigo de tres espacios al mismo tiempo: el primero en el que se desarrolla la acción familiar y la inesperada muerte de la madre (o casi inesperada); otro segundo en el que deambulará el tiempo del espíritu de la madre e incluso otro tercero, más musical, en el que se harán realidad los sueños de los miembros de una familia castigada por una realidad más dura de la merecida.

A través de todos estos tiempos los actores nos hacen vivir su drama y las circunstancias y los desvelos que los han obligado y les obligan a actuar como lo han hecho. La muerte de la madre será la excusa que permitirá a todos sus hijos ser conscientes de la realidad, como el personaje aludido en el título de la obra, a despertarse a ella y a intentar poner orden en su existencia. El sueño de Bambi es, así, un análisis de la familia, la familia actual y de la rémora que los vínculos familiares pueden crear en cada uno de sus miembros, sin excepción.

Por otra parte nos deja escenas memorables, como la de la muerte de la matriarca, convertida en un último adiós apacible con uno de sus hijos, el más débil de ellos; la escena de la comida, en la que se nos narra en dos tiempos toda la verdad que contiene, o los anhelos encontrados y explicitados en la actuación de sus personajes, que no dejan de ser los anhelos que todos experimentamos al hacernos adultos.

Merece la pena hablar también de las interpretaciones que dan fuerza y forma a un texto y una dirección loables. Cinco personajes entre los que destaca el de la madre (Montse Alcoverro) obsesionada con la figura de su marido y sus responsabilidades familiares; una hija mayor (Núria Martínez) hostil e independiente que ha conseguido crear una vida demasiado parecida a la que ha compartido en la casa familiar; una hija menor (Thais Blume) de tonalidades más amables aunque dotada de unas capacidades extrasensoriales que le hacen difícil hacerse entender con la gente que le rodea; un hermano mayor (Luis Espinosa) dispuesto a ser independiente pero varado por la realidad de la familia y un hermano menor (Christián Avilés) al que la vida le ha deparado un corta e inocua existencia.

En resumen, una tragicomedia de carácter familiar que tendremos que visionar para saber cual es su desenlace, y cómo y en qué afecta la desaparición del eslabón más importante y fuerte de una familia en los sueños y las ilusiones de aquellos a los que deja atrás.

Toda una pequeña joya que no se ha de perder.

“El sueño de Bambi” se representa en el saT! Teatre del 23 de septiembre al 17 de octubre de 2010.

Autor: Christián Avilés
Dirección: Anna Sarralbo
Intérpretes: Montse Alcoverro, Thais Blume, Luis Espinosa y Núria Martínez y Christián Avilés
Diseño de sonido: Bárbara Granados
Escenografía: Sergi Broto
Diseño de iluminación: Liber Borges

Duración del espectáculo: 1 hora y 20 minutos
Idioma del espectáculo: castellano

Horarios:
Jueves y viernes a las 21:0 horas; sábados a las 21:30 horas y domingos y martes a las 18:30 horas.
Precio: 16 €.

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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Publicado originalmente en: http://www.indienauta.com