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Crítica teatral: Escape Room, en el Teatre Goya

Dos parejas de amigos deciden ir a jugar a una Escape Room. El juego, a medida que avance, se volverá más peligroso y no solamente porque tienen que escapar para finalizar la partida, sino porque aflorarán sus sentimientos y miserias humanas más ocultas.

No tengáis miedo, esto es una comedia de humor y funciona de maravilla como tal. Joel Joan ya ha demostrado en muchas ocasiones que es un crack a la hora de mostrar el mundo de las relaciones de pareja, sus frustraciones, engaños, contradicciones y anhelos. Y en Escape Room lo vuelve a lograr: cuatro personas que tienen diferentes formas de pensar y actuar son perfectamente retratadas, provocando con sus diálogos un humor constante aún estando sumergidos en una carrera contrarreloj nada halagüeña.

Escape Room domina perfectamente los tempos y es una montaña rusa de buen humor y situaciones límite, a medida que vamos conociendo a los personajes y las pruebas que van superando. No hay tiempos muertos, todo fluye. La obra trata además temas de actualidad candente, ideologías políticas, el feminismo, etc., con mucha coña y con los que nos podemos ver reflejados.

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Si te gusta Joel Joan disfrutarás al máximo porque es un papel que tiene muy por la mano y le sale con naturalidad. Un joven con pareja reciente que intenta evitar el conflicto, aparentando cosas que no siente, dejándose llevar por las situaciones, sin mostrarse como es. Paula Vives, su pareja en la obra, borda el papel de una joven de principios y valores inquebrantables, de decir siempre lo que piensa… pero las experiencias límite provocarán grietas en todos. La otra pareja está formada por Oriol Vila, que representa muy bien al cineasta pagado de sí mismo y que se cree un genio dirigiendo, y su mujer Àgata Roca, de probada eficacia en la comedia, no en vano es una componente de T de Teatre, y que encarna a una actriz coqueta y práctica pero con inseguridades… Si en un autentico Escape Room ya aparecen roles, y hasta puede que conflictos y discusiones, aquí se hilvanan uno tras otro con naturalidad y momentos extremos y de tensión.

Escape Room es una estupenda comedia con elementos de thriller, pequeñas dosis de terror, suspense y giros inesperados. Si te gustan estos géneros también saldrás contento porque la obra los mezcla bien. Aunque, repito, es ante todo una comedia de humor.

Los decorados están muy logrados. Son dos sets. El de una destartalada y solitaria calle de Hostafrancs en Barcelona y el de la propia habitación de juego donde parece que estemos en una autentica Escape Room con sus objetos tenebrosos y esa cuenta atrás imponente del reloj que marcará peligrosamente el tiempo que les queda para escapar.

No os perdáis esta comedia de 90 minutos con mucho ritmo, humor, situaciones límite y sorpresas. Escrita y dirigida a cuatro manos por el propio Joel Joan y Hèctor Claramunt, los artífices de la exitosa serie El crac, de la cual la obra contiene algo de su mala leche.

“Escape Room” se representa en el teatre Goya hasta el 3 de febrero de 2019.

Dirección: Joel Joan y Hèctor Claramunt
Intérpretes: Joel Joan, Àgata Roca, Oriol Vila y Paula Vives
Con la colaboración especial de: Ferran Carvajal
Escenografía: Joan Sabaté
Iluminación: Ignasi Camprodon
Vestuario: Ariadna Julià
Sonido: Albert Manera
Caracterización: Toni Santos
Efectos especiales de maquillaje: My Effects
Producción: Arriska y Focus

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 i a las 20:30 horas y domingos a las 10:30 horas
Precio: A partir de 22€
Duración espectáculo: 1 hora y 30 minutos
Idioma: catalán
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Taradete

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Crítica teatral: La partida, en el Teatre Romea.

La_Partida_cartelSeguro que si os digo que la vida se puede reducir a una obra de teatro, la mayoría de vosotros pensaríais que probablemente sí, que con una buena obra de teatro todo es posible. Pero si os dijera que la vida se puede reducir a una partida de cartas, y más concretamente a una de póker, posiblemente me costaría más convenceros. Pues bien, este es el objetivo de Julio Manrique, que con el estreno de La partida nos presenta un esbozo de la vida de varios hombres marcadas por las figuras del póker.

La obra nos sitúa en el restaurante Carta, regentado por Esteve (Ramon Madaula), en el que todos los sábados por la noche se organiza una timba de póker en la que participan él mismo; Carles (Oriol Vila), su hijo; Santi (Joan Carreras), el cocinero y Maxi (Marc Rodríguez) y Frankie (Andrew Tarbet), los dos camareros del local. Pero esta noche se apunta a la partida Ash (Andreu Benito), un jugador profesional con el que Carles ha contraído una fuerte deuda de juego, lo que convertirá la velada en una partida en la que los miedos, las frustraciones y los sueños se cambiarán por fichas de póker.

Manrique nos propone una disertación teatral sobre la vida de un grupo de hombres marcados por el fracaso y la desorientación, una temática muy al gusto del director, y que ya tratara en obras como Coses que dèiem avui, montaje a partir de textos de Neil LaBute y American Buffalo de David Mamet, ambas estrenadas inicialmente en el año 2010 y de marcado cuño norteamericano. Por lo que hemos de tener en cuenta que la historia que da forma a la obra no pertenece tanto a nuestra realidad mediterránea como a un mundo de marcada origo estadounidense, en la cual el juego y el póker se vive de una forma muy diferente a la que estamos acostumbrados la mayoría de nosotros, aunque esto es algo que internet está empezando a cambiar.

La partida nos muestra un retrato de 6 hombres marcados por la tragedia o la derrota que aunque intentan mantenerse firmes sobre suelo resbaladizo, no consiguen darle un sentido estable a su existencia y en la que la esperanza toma la forma de una partida de póker en la que lo pueden ganar o perder todo y donde la victoria de uno siempre supone la derrota de los otros.

El escenario donde se jugará la partida nos muestra la sala del restaurante y la cocina, pero en esta ocasión la escena del Romea sale de su ubicación habitual y se ubica en el espacio central del teatro, rodeado a banda y banda por las filas de espectadores. Si bien más tarde este doble escenario sufre una metamorfosis que lo transforma en el sótano en el que se jugara la partida que da nombre a la obra.

La partida_2Como os decía las experiencias individuales que nos narra la obra son lejanas y singulares, aunque poseen, creo yo, la fuerza necesaria para hablarnos sobre la vida en pleno siglo XXI, en la que los sueños y las esperanzas dependen muchas veces de factores en gran parte incontrolables o que no sabemos controlar. Para explicarnos todo esto Manrique utiliza a un grupo de actores que destacan por su buen hacer, y que encarnan de forma mimética a los personajes diseñados por Marber. Ramón Madaula da vida al propietario del restaurante que intenta proteger y a la vez controlar al resto; Joan Carreras interpreta a Santi, capaz de jugarse hasta el último euro en la partida; Marc Rodríguez encarna al típico soñador atolondrado que no es consciente de la realidad que le rodea y que en parte nunca ha dejado de ser un niño; Andrew Tarbet da vida al segundo camarero del restaurante, de paso por Barcelona y en cuyos sueños no aparece nadie más que él; Oscar Vila interpreta a Carles, el hijo de Esteve con graves problemas de adicción al juego y capaz de vender a familiares y amigos con el objetivo de saldar sus deudas. Por último Andreu Benito encarna al jugador profesional sin escrúpulos que hará lo necesario para recuperar su dinero. Un elenco teatral sin duda de primera.

Sin embargo a la obra le falta principalmente ritmo, tanto en la primera parte de la representación, en la que se presenta a los caracteres y las situaciones y sobre todo en la segunda, donde a veces la partida parece interminable. A lo que se suma el hecho de que la obra nos dice pocas cosas que no sepamos y que no podamos corroborar en nuestras experiencias personales.

A pesar de ello La partida mantiene su poder de convocatoria y su fuerza de espíritu gracias al altísimo nivel en el que se mueven los actores, entre los que destacan Madaula y Benito, y por la creación de una realidad escénica que a veces parece que no avance y que forme parte de un limbo existencial en el que los protagonistas se hallan atrapados y del que no pueden huir, un efecto potenciado además por la música y los efectos sonoros. Una partida, en definitiva, que vale la pena jugar, aunque para ello debamos apostar con una mano que no nos garantiza el éxito final.

La partida” se representa en el Teatre Romea del 2 de julio al 3 de agosto de 2014.

Autor: Patrick Marber
Traducción / Adaptación: Cristina Genebat
Dirección: Julio Manrique
Reparto: Ramon Madaula, Joan Carreras, Marc Rodríguez, Andrew Tarbet, Oriol Vila y Andreu Benito
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Maria Armengol
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio sonoro: Ramon Ciércoles
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y el Teatre Romea

Horario: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:30 horas y los domingos a las 18:00 horas.
Precio: 17 – 27 €
Duración: 120 minutos
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez