Archivo de la etiqueta: Robert González

Critica teatral: A teatro con Eduardo, en el teatre Lliure

De Filippo regresa a Barcelona tras el éxito que representó el año pasado el estreno de L’Art de la Comedia en el TNC, y lo hace en esta ocasión en el Teatre Lliure, con una producción que reúne dos de sus obras, Uomo e galantuomo y La grande magia, una propuesta dirigida por Lluís Pasqual e interpretada en los papeles principales por Jordi Bosch y Ramon Madaula.

“Una noche de teatro con Eduardo de Filippo. Una velada compuesta por dos títulos: el primer acto de una pieza de juventud, Uomo e galantuomo, en el que vemos un ensayo de una compañía de teatro en un hotel. Y después La grande magia, cuyo primer acto transcurre en un hotel en el que los clientes se convierten en el público de un espectáculo de magia. La vida es como una función de teatro, sí, pero también como una caja china, o una muñeca rusa que en su interior contiene a otra, y a otra y a otra, como un infinito juego de ilusión… ¿Quién es el ilusionista que compone nuestras vidas? ¿Y a él, qué otro ilusionista le domina?”

El Lliure permite a Pasqual jugar con la magia teatral de De Filippo en una propuesta que de nuevo nos habla de los vínculos entre la realidad y la ficción, entre la vida misma y el teatro. Para ello Pasqual hace uso, de una forma poco comprensible, de dos de sus obras, el primer acto de Uomo e galantuomo y de la obra completa La grande magia. Una elección algo difícil de entender, ya que la selección deja desequilibrada la obra resultante, saliendo el espectador del teatro con la sensación de que la parte inicial de la obra pudiera sobrar.

Si no tenemos en cuenta estas disquisiciones, seremos conscientes de que hemos gozado de una obra que, como decía, nos hace dudar, a nosotros y a los protagonistas, de los límites que existen entre la realidad y la ficción. En este aspecto la representación (y más concretamente la segunda parte de la representación) es una delicia en la que Pasqual mueve sobre el escenario a diversos personajes en la estela de un De Filippo que juega y se ríe de ellos, y de nosotros mismos.

A teatro con Eduardo_1
De nuevo la escenografía es mínima, si bien en algún momento de la representación esta se convierte de la nada en un gran escenario teatral. Los límites de este se tapizan con una gran vista fotográfica de una ciudad mediterránea en la que situar las tramas que nos narra De Filippo a lo que se suma una ambientación musical amenizada con diversas canciones populares italianas, que son cantadas entre escena y escena.

Por lo que respecta a la trama, aunque sencilla, nos habla del teatro dentro del teatro, del teatro en la vida de cada uno, y de cómo nuestra configuración de la realidad puede componerse y descomponerse en cualquier momento. La representación está tachonada, asdemás, con el fino sentido del humor del autor napolitano.

Las actuaciones son otro de los aspectos que destacan de la obra, y en ellas, se distinguen con mucho las de Bosch y Madaula, no solo porque son dos actores, cada uno en su estilo, que se adaptan a la perfección a una obra de De Filippo, sino porque el texto está preparado para el lucimiento de sus dos figuras interpretativas. A ellos se suman toda una serie de secundarios de primera, como suele ser habitual en el Lliure, entre los que hallamos a Laura Aubert, Oriol Guinart, Teresa Lozano, Francesca Piñón, Albert Ribalta, Marc Rodríguez y Mercè Sampietro. Entre ellos sobresale con una luminosidad musical propia Robert Gonzalez, que canta las canciones que suenan a lo largo de la obra y que son ampliamente aplaudidas por el público.

A teatro con Eduardo es una flor teatral que no puede llegar a florecer completamente debido a su estructuración algo incomprensible, pero que nos permitirá disfrutar de dos horas de buen teatro, bien escrito, bien concebido, al menos en el segundo de sus actos, y magníficamente interpretado.

A teatro con Eduardo” se representa en el Teatre Lliure hasta el 1 de mayo de 2016.

Autor: Eduardo de Filippo
Versión y dirección: Lluís Pasqual
Reparto: Laura Aubert, Jordi Bosch, Robert González, Oriol Guinart, Teresa Lozano, Ramon Madaula, Francesca Piñón, Albert Ribalta, Marc Rodríguez y Mercè Sampietro
Músicos: Laura Aubert, Robert González, Carles Pedragosa / Roman Gottwald y Pablo Martorelli
Música: Dani Espasa
Escenografía: Alejandro Andújar y Lluís Pasqual
Vestuario: Alejandro Andújar
Caracterización: Eva Fernández
Iluminación: Xavier Clot
Sonido: Roc Mateu
Producción: Teatre Lliure

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 20 – 29 €
Idioma: catalán
Duración: 2 horas sin pausa

NOTA CULTURALIA: 7.5
——

Jorge Pisa

“Aquellos días azules” al Círcol Maldà: Criatures quarantines

El Círcol Maldà s’apunta aquests dies a l’operació de recuperar icones i estampes (tan eficaç des de fa una dècada) per aplegar un públic gens avergonyit de reconèixer que entre finals dels anys setanta i començaments dels vuitanta eren marrecs i ara no aconsegueixen ser adults a jornada completa.

En aquesta ocasió, el pretext és l’espectacle “Aquellos días azules” on Marc Artigau i Queralt confecciona un àlbum de tendresa un pèl rància i episòdica lluminositat. Prenent com a referent allargassat el darrer vers d’Antonio Machado, la proposta encadena un reguitzell d’esquetxos, un cançoner per a tres veus excepcionals, i una pila de reflexions solemnes sobre la idolatrada infància.

Com sol succeir en aquest tipus d’experiments, la fórmula peca d’un esgotament prematur per manca d’un fil conductor suficientment consistent a l’hora de propulsar la fluència dels diferents episodis dramatúrgics. Artigau comet l’error de creure que la nostàlgia de l’espectador serà element prou valuós per contrarestar la feblesa del seu treball, que funciona més per acumulació de recursos que per disposar d’una vertadera columna vertebral. Tanmateix, en Marc compensa amb habilitat les limitacions del seu text amb una direcció d’actors impecable: Tres actors brillen amb encís escènic i demostren rèplica rere rèplica ua compenentració destacable: Jordi Llovet o la ironia elegant; Robert Gonzàlez i la seva ingenuïtat captivadora; i Joan Solé amb la seva insultant naturalitat.

Els tres intèrprets recorren multitud d’espais comuns on troben racons còmics (com el partit de futbol proposat per la crueltat d’uns entramaliats nens fulminada finalment per la tendresa de la seva víctima), cantonades poètiques (la història del Nen Sucre que és feliç perquè pel fet de ser ignorat dels altres no pateix la pressió de “perdre els trens”) i moments musicals (com l’aplicat assaig de la primera sardana escatològica) d’especial distinció per la versatilitat vocal i instrumental dels artistes.

Quan Machado morí a l’exili, van trobar al seu gavany un paper enlluernat pel vers “Estos días azules y este sol de la infancia”. Ara el Círcol Maldà pinta el seu escenari amb un blau de reposat ritme i li encén un astre de groc entusiasme dramàtic. A nosaltres correspon després airejar aquesta alenada de teatre refrescant.

per Juan Marea

“Aquellos días azules” es representa al Círcol Maldà de Barcelona fins al 8 de juny.
http://circolmalda.cat/

Image

Blau per a tres pinzells ben ensinistrats 

Els guapos són els raros: Balando en el rebaño pop triunfal.

Lo bueno de ser feo es que nadie te presta atención. Y puedes hacer lo que te dé la gana. Ahora bien: ¡pobre de ti como se te ocurra ponerte en primera fila! No vivirás para contarlo. No porque vayas a morir, sino más bien porque ¿a quién encontrarás que esté dispuesto a dejarte hablar?

 Los tres personajes de Enric Cambray hablan mucho. No paran de hacerlo. En realidad, gritan, gesticulan, se pelean y se abrazan. Quieren ser guapos. Los guapos oficiales al menos. Esos que arrasan en el “insti” y que, por el mismo precio, humillan a los “friquis”. Cambray, después de presentarlos en sociedad, se decide a detallar sus efectos secundarios cuando el trío “raro” se propone dejar de serlo. Conoceremos hasta qué punto la adolescencia frustrante, y el empeño por estar bien calentito en el rebaño, lleva a estos corderitos desvalidos a degollar a los reyes del mambo oficiales.  Enric lo hace de forma dispersa pero muy lúdica al apostar por una estructura narrativa a trompicones: El desarrollo de la trama principal se ve interrumpido constantemente por números en los que sus “figuras” pueden lucir su expresión corporal coreografiada, su vis cómica, su tormento dramático y hasta entrar y salir del espectáculo convirtiéndolo por momentos en un ensayo con público. Nosotros, desconcertados por aparecer en el escenario sin previo aviso, aportamos con nuestra espontaneidad (que yo sepa, ninguno nos sabíamos el papel) esa frescura que este divertimento pide constantemente.

Emular a los “grandes” embellece.
Emular a los “grandes” embellece.

Los adolescentes “feos y raros” de esta obra son tan familiares para el espectador que con ellos volvemos sin apenas ruborizarnos a los temidos tiempos de acné, instituto y timidez paralizante. De la mano del ingenuo Marcel (animoso Ricard Farré), el tierno Toni (risueño David Anguera) y el perseverante Bernat (temperamental Martí Salvat), Cambray aprovecha su hospitalidad para colarse en la piel de Xavi, director escénico paciente que una y otra vez recuerda a las estrellas titulares que el espectáculo debe continuar. Y cuando él por fin irrumpe en escena en cuerpo y gracia la cosa empieza a tener ritmo. Su momento como gurú del huevo Kinder, que revelará a los desnortados protagonistas el camino a seguir a modo de terapia alternativa imposible, es delicioso. A partir de entonces, el brío aparece en la representación y ya juntos los cuatro podrán concretar su venganza emulando a un famoso grupo musical catalán que bebe los vientos por la “dona estrangera”. De paso, comprobaremos que su propuesta tiene cierta consistencia. “Els guapos són els raros” compensa, entonces, las limitaciones de su partitura trillada con el entusiasmo de su elenco, encantador e inexperto como ese mundo que describe.

Por Juan Marea

Del 9 de mayo al 30 de junio
Teatre Gaudí Barcelona
http://teatregaudibarcelona.com/es/category/01-cartelera/
c/ Sant Antoni Maria Claret, 120, de Barcelona
Horario: sábado a las 18:30 h y a las 21:00 h; domingo a las 18:30 h (el 23 de junio no hay función)
Precio: 20€
Espectáculo en catalán
Comedia
Duración: 1 hora y 30 minutos
Dirección y dramaturgia: Enric Cambray
Reparto: David Anguera, Ricard Farré, Martí Salvat y Enric Cambray
Ayudante de dirección: Queralt Casasayas
Movimiento y canto: Robert González
Escenografia, iluminación y vestuario: Anna Adrià
Fotografía: May Zircus
Diseño gráfico: ALIASTUDIO
Producción: Úrsula Gallemí
Coreografía claqué: Laia Molins
Coreografía: Paula Vilasseca
Asesoramiento alemán: Natascha Weise
Canción: The Mamzelles