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“Flor de nit” a l’Almeria Teatre: Varietés comtals

Aquesta crisi que ens mossega no vol deixar-nos anar. Som presa saborosa. Perquè li donem la raó gairebé en tot ficant-nos a la seva gola per voluntat pròpia. Això l’enforteix i mai no en té prou.

Entre queixalada i queixalada, el nostre esperit pot jugar a revifar-se una mica. La forma menys arriscada és mirar enrere. Particularment, aquells moments d’esplendor que no tots vam viure però que ens evadeixen integrant-nos en un passat glorificat.

Entre els anys vuitanta i començaments dels noranta, Dagoll Dagom era el més semblant a Broadway que ens atrevíem a somiar aquí. I amb FLOR DE NIT gairebé van aconseguir fer un musical amb personalitat pròpia. Perquè il·lustrava amb escreix la Barcelona del primer terç de segle XXI, subratllant la seva esquizofrènia cosmopolita: de dia, lluitadora compromesa amb la revolució anarquista; de dia, desflorida per la frivolitat del seu procaç Paral·lel.

 

Ara, l’Almeria Teatre recupera aquest melodrama històric i mira d’encapsular-lo en un format minimalista potenciant el seu vessant de recital. La maniobra resulta exitosa i el públic s’hi concentra. Heus ací la fórmula: un repartiment dinàmic que es mou a través d’un espectacle farcit de varietats per a tots els gustos i la nostàlgia d’allò nostre que tan bé ens va per intentar enfocar aquest present incert on no volem ancorar-nos.

Víctor Álvaro demostra tenir bon gust per a l’entreteniment escènic: Amb el seu producte, aconsegueix moments molt celebrats. Els més reeixits són aquells que aposten deliberadament pel cabaret i la revista: amb un mestre de cerimònies entregat I ple d’energia (oportú Frank Capdet), gaudim amb la sensibilitat d’un transformista encisador (versàtil Joan Vázquez) i la irresistible picardia d’una vedette de bec d’or i bacallà voraç (eixerida Gracia Fernández). El suport coreogràfic dels números musicals dóna volada al costumisme ranci de les estampetes: La presentació dels personatges com si es tractessin d’autòmates que van articulant-se o l’immovilisme escènic de la colla de burgesos brètols exemplifiquen cert estil.

La proposta falla, en canvi (com ja succeïa en la versió originària de Joan Lluís Bozzo), a l’hora d’explicar el triangle amorós tràgic: ni els actors aporten profunditat dramàtica (una Beth Rodergas massa estrident, un Jorge Velasco amb poca autoritat, un Lluís Canet molt sobreactuat) ni els seus personatges estan ben cosits (en Reynals es mostra més com a atleta que com a dandi il·lustre; en Quimet es comporta com un clown quan canta i balla perdent la seva fúria sindicalista). Tampoc no ajuda el fet que Álvaro hagi mantingut pràcticament la totalitat de la dramatúrgia original: D’aquesta manera, el xou acaba sent inacabable i alguns dels seus moments estel·lars passen desapercebuts. Però la delicadesa de Bealia Guerra ajusta en part el desequilibri mentre seguim embadalits la seva elegància escènica quan passa del tango a la copla, del líric a l’extravagància.

Per Juan Marea

FLOR DE NIT es representa a l’Almeria Teatre fins al’1 de febrer.
http://www.almeriateatre.com/temporada06/flordenit.htm

Crítica teatral: La Gran Duquessa de Gerolstein, en el Teatre Gaudí.

TEATRE_BARCELONA_La_gran_duquesa_de_GerolsteinEl Teatre Gaudí nos sorprende este mes de enero con la programación de La Gran Duquessa de Gerolstein, una opereta antimilitarista de Jaques Offenbach adaptada por primera la vez al catalán por la compañía Bratislava en un espectáculo de pequeño formato dirigido por Víctor Álvaro e interpretado por Anna Arena, Laura Pau, Mònica Portillo y Albert Ruiz.

Tras el éxito del año pasado con el estreno de una impactante y entusiasta versión de The Wild Party de Andrew Lippa, el Gaudí apuesta este año de nuevo por el teatro musical, en este caso por la opéra bouffe u opereta cómica, con la programación de La Gran Duquessa de Gerolstein, una de las obras menos conocidas de Jaques Offenbach, el autor más representativo del género.

La opereta nos traslada a una época no del todo definida en la que la malcriada y tirana duquesa de Gerolstein está aburrida, hecho que la obliga a entretenerse declarando la guerra en el exterior y haciéndole la vida imposible a la corte y a su ejército en el interior. Durante una revista a sus tropas, la gran duquesa se enamora perdidamente del hermoso y viril soldado Fritz, al que asciende rápidamente, incluso por encima de su superior el general Bum. Los voluptuosos deseos de la duquesa, que menosprecia desde hace seis meses a su prometido oficial, el afeminado príncipe Pol, generará una conmoción en Gerolstein en la que se mezclarán el autoritario ambiente castrense, las intrigas de corte y los inesperados derroteros que tomarán los caprichos de la hastiada duquesa.

La joven compañía Bratislava nos propone un divertimento musical que adopta la forma de una crítica al militarismo sin sentido y al poder político en el que el humor está muy presente. El espectáculo, de pequeño formato, adapta la obra de Offenbach con un gusto irreverente y con muchos toques que la actualizan. La propuesta opta por una inversión de los roles sexuales por la cual el chico hace de chica (de duquesa) y las chicas hacen de chicos, lo que provee al espectáculo de un mayor grado de humor y obliga a sus intérpretes a realizar un tour de force para estar a la altura de los requerimientos de la representación, esto es, el movimiento constante de los actores y actrices sobre el escenario, la caracterización cómica de los mismos y su intrepidez a la hora de interpretar y/o cantar cada una de las canciones que componen el libreto de la obra.

DdG-9571La dirección de Víctor Álvaro es inteligente y potencia todos estos elementos, lo que se traduce en una actuación global ingeniosamente cómica que incorpora un importante grado de caracterización del teatro infantil. Un acierto acompañado por una puesta en escena sencilla y un vestuario que fomenta una visión infantiloide de la política que se cocina en palacio. Los arreglos y la interpretación musical del espectáculo están a cargo de Ferran Martínez Palou, cuyo empeño está acompañado en parte, también, por las aptitudes musicales de los intérpretes que tocan el flautín, el tamborí, el trombón o el violín, proveyendo a la obra de una sencillez musical muy acorde con la inocencia de la puesta en escena.

La obra, así pues, se configura como una opereta cómica en la que temas tan notables como el militarismo, la guerra y el poder tiránico e inmoral se tratan como un cuento musicado en el que los actores caricaturizan a sus personajes como mofa a los intereses que representan.

La interpretación de la obra es de carácter coral y múltiple. Coral porque todos los actores contribuyen en un mismo grado a dar forma a la obra y múltiple porque la mayoría de ellos dan vida a diversos personajes. De esta forma el único chico, Albert Ruiz, encarna a una encantadora gran duquesa sargentona e infantil que obliga al resto de los personajes a bailar al son de sus apetitos más íntimos; Anna Arena interpreta al soldado Fritz y al Barón Grog ofreciéndoles una apuesta presencia y un chorro de voz que destaca en diversas ocasiones por encima de la del resto de los actores; Laura Pau que da vida al afeminado y rechazado Príncep Pol y al atribulado tutor Nepomuc; y por último Mònica Portillo interpreta al enfurecido e intransigente General Bum. Todos ellos proveen a la obra de una candidez y una ingenuidad al relatar las andanzas de los personajes durante la representación que deja en el espectador un muy buen sabor de boca.

En definitiva, la compañía Bratislava se apunta una medalla con la producción y el estreno de La Gran Duquessa de Gerolstein, no solo por dejarnos gozar de una de las obras no tan conocidas de Offenbach, sino por el buen hacer a la hora de presentarnos una cautivadora trama que apela a la consciencia para explicarnos cosas muy importantes a través de la música y de la sencillez casi infantil de su puesta en escena.

La Gran Duquessa de Gerolstein” se representa en el Teatre Gaudí del 17 de enero al 16 de marzo de 2014.

Autores: Jaques Offenbach, Henri Meilhac y Ludovic Halévy
Traducción y adaptación: Companyia Bratislava
Dirección general: Víctor Álvaro
Dirección musical: Ferran Martínez i Palou
Reparto: Anna Arena, Laura Pau, Mònica Portillo y Albert Ruiz
Coreografía: Jordi Ribot Thunnissen
Escenografía: Companyia Bratislava
Vestuario: Companyia Bratislava
Técnico luces y sonido: Sergi Coch

Horarios: de jueves a sábado a las 19:00 horas y domingos a las 20:00 horas.
Precio: 20 €
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 25 minutos
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: 1984, en el Almeria Teatre.

1984En los tiempos que corren, en los que la realidad se ennegrece debido a la deriva caótica por la que transita el Estado provocada por las continuas presiones del mercado, siempre es bueno disponer de elementos de reflexión social y política que permitan, a aquellos interesados, recapacitar sobre hacia dónde nos dirigimos. De ahí que la programación en el Almeria Teatre de la adaptación escénica de 1984 de George Orwell, una de las grandes novelas de ciencia ficción distópica y posiblemente la más conocida por el amplio público, sea una ocasión de disfrute y un acierto en sí mismo.

La compañía Gataro ha producido un espectáculo, basado en la adaptación de la novela realizada por Michael Gene Sullivan, de pequeño formato pero de brillante resultado en el que está presente toda la dureza y la inhumanidad que el texto original mostraba. La puesta en escena de Gataro opta por ir al grano de forma inmediata y nos relata la trama de la novela desde la óptica final de la misma, esto es, desde el interrogatorio al que es sometido Winston Smith (Andreu Rifé), el protagonista principal de la historia, al ser descubierto conspirando contra el régimen totalitario establecido por el Gran Hermano. A partir, pues, del interrogatorio iremos conociendo cuál es la realidad opresiva contra la que Smith y Julia (Savina Figueras), su compañera de lucha, han intentado rebelarse y cuáles son los acontecimientos que han llevado a ambos a tan desesperada situación.

Por el camino hacen aparición los componentes principales de la trama de la novela de Orwell, como el control omnímodo del Gran Hermano sobre la vida de los ciudadanos; la guerra continua como elemento coercitivo sobre la población atemorizada; la extinta lucha de clases establecida por el sistema; el control de la información o la función del lenguaje como elemento de sometimiento mental de los ciudadanos.

La composición de la obra es sencilla pero funcional y expeditiva. Lo primero que vemos al sentarnos en la butaca es un muro de hierro que nos oculta el escenario, como avisándonos de la dureza metálica de lo que veremos cuando el telón se alce. Una vez elevado este presenciamos el interrogatorio que sufre el protagonista que, encadenado y situado en una especie de depósito, será obligado a relatarnos con precisión todos sus crímenes. Su imagen, sucia aunque de tonalidades claras, contrasta con los grises y oscuros uniformes de sus interrogadores, una antítesis que se mantendrá a lo largo de la representación y que contrapone las ansias de libertad del arrestado y el brutal funcionamiento del Estado.

1984_claudiaserrahima2De esta forma nos es relatada la trama de la novela a partir de la propia declaración de Smith y de la re-interpretación de sus actos que llevan a cabo los propios interrogadores, una elección narrativa que aunque le da más fuerza visual a la narración despista inicialmente al espectador, al que le puede costar varios minutos situarse en la obra.

La adaptación de Gataro cuenta con caras conocidas en el reparto de la obra. El papel principal, el de Winston Smith, está interpretado por Andreu Rifé que aunque voluntarioso no acaba de transmitir todo el dramatismo que la situación requiere. Los interrogadores están encarnados por Lluís Canet, Tono Saló, Frank Capdet y Savina Figueras, que se encargan con destreza de poner un rostro cruel y desgarrador al sistema y de dar vida al resto de personajes de la novela. El broche, sin embargo, lo pone Carles Canut, cuya interpretación de O’Brien es fría e inhumana, como le corresponde a uno de los engranajes principales del Estado tiránico al que pertenece.

El resultado es una obra despiadada, como la novela, en la que el espectador llega a sufrir tanto por lo que pasa encima del escenario como por el camino que toman sus propias reflexiones. Aquí he de decir que volver a escuchar algunos de los terroríficos axiomas afianzados por la novela de Orwell en el momento socio-político que vivimos, asfixiados por una crisis económica y por la mentira y la corrupción que prolifera en la política, llega incluso a helar la sangre.

Una obra dura, sí, pero necesaria y de una calidad que impresiona tanto en su adaptación, en su traducción como en su composición, de aquellas que tan solo los teatros no tan grandes saben hacer, y en las cuales las ideas y la voluntad se imponen a los recursos a los que se tiene acceso. Una ocasión, además, para meditar sobre hacia dónde vamos y sobre si el Mundo Occidental, ese que a veces parece el velero insignia del bienestar a conseguir por el resto del planeta, ha evolucionado a mejor o tan solo ha perfeccionado las herramientas y las políticas que sus Estados ponen en marcha para controlar y dominar no tan solo el hacer de los ciudadanos sino también sus abruptas y a veces desganadas mentes.

1984” se representa en el Almeria Teatre del 18 de diciembre de 2013 al 12 de enero de 2014.

Autor: George Orwell
Dirección: Victor Alvaro
Adaptación teatral: Michael Gene Sullivan
Versión catalana de la adaptación: Lluís-Anton Baulenas
Reparto: Andreu Rifé, Lluís Canet, Savina Figueras, Tono Saló, Frank Capdet y Carles Canut
Escenografía: Victor AlGo
Iluminación: Quico Gutiérrez (AAI)
Vestuario y caracterización: Núria Llunell
Sonido: Jordi Bonet
Producción: Gataro

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y domingos a las 17:00 horas
Precio: 19 €
Idioma: catalán

“L’última cinta” en el Almeria Teatre: Grabaciones revitalizadoras

Esto es una manera de hacer balance. Sin que se vea venir. Como quien no quiere la cosa. Desde la comicidad del clown encantado de haberse conocido porque nos ve cerca, en un patio de butacas confundido y deseoso de jugar con él.

Su llegada le viste de euforia mientras se pavonea de un extremo a otro del escenario. Bien ataviado con una gracia corporal que emana oficio y encanto.

A sus pies.

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                             Un clown y el drama de la vida sin improvisar

Pronto nos extrañamos con el juego de opuestos en que se sustenta el espectáculo: el mimo enérgico y voluntarioso se enfrenta a la seriedad de una oficina atiborrada de rancios archivadores. Uno y otra son más que viejos conocidos: de hecho la segunda se ha convertido en refugio, incluso búnker, del primero. Este, lejos de huir en busca de aire vital, se esconde entre cajas numeradas y cintas que reproducen con meticulosidad religiosa las experiencias pasadas mediante su propia voz exclamativa, chillona, chirriante, desgarradora.

L’última cinta” se desliza arriesgadamente por el filo del drama existencial pero con una colchoneta protectora a base de comedia amable. Cuando el artista, Víctor Álvaro, corretea por ese suelo de simpática mueca y elegantes gestos, la historia crece, emociona y causa expectación. Porque nuestro protagonista comunica, entretiene y crea una valiosa complicidad con nosotros. Sus gemidos infantiles iniciales por su gozosa aparición son seductores, algunos gags resultan entrañables (el momento en que pela y vuelve a cubrir con su piel el plátano es ingenioso y tierno).

El objetivo es ambicioso: Pretende recorrer el difícil trayecto de la risa al llanto en apenas sesenta minutos.

Al encaramarse en cambio en la cuerda floja de la vertiente trágica, su seguridad flaquea. La voz en off que discurre entonces se adueña de la función, y paraliza su ritmo al abocar el estatismo del actor a poco más que espectador de la narración, pretenciosa y confusa. Conseguimos averiguar que se trata de una recopilación pormenorizada de las vivencias del personaje, ordenadas metódicamente día a día, cinta a cinta, caja a caja, archivador a archivador. Él parece disfrutar su audición con ilusión morbosa. Pero nuestro interés va decayendo al no percibir en su expresión la progresión que pide tan trascendental relato. Tampoco el lenguaje escénico ayuda a paliar este defecto: Se encalla el desarrollo de la trama por recrearse demasiado el espectáculo en la ambigüedad, necesaria en toda expresión artística pero aquí insuficiente al no entrar en materia.

No obstante el mensaje, inquietante, es contundente: Hay quien vive reviviendo una y otra vez lo vivido y alejándose del mundo real se consuela en la comodidad de lo “diferido”, que ya ocurrió y que, por consiguiente, parece que podríamos “anticipar”.

Álvaro vuelve a encandilarnos al final de todo, cuando parece que todo está perdido y a modo de celebrado bis: tocando el ukelele, con irresistible ironía y voz clara y hermosa. Y se pregunta “¿Cómo puede ser que en este mundo tan bonito y maravilloso alguien esté triste o se sienta tan solo”’? La respuesta la sabemos todos más o menos y felicitamos a este bufón encantador por acusarnos tan certeramente.

 por Juan Marea

Del 25 al 28 de julio
Almeria Teatre
c/ de Sant Lluís, 64, de Barcelona
http://www.almeriateatre.com/ultimacinta.htm
En catalán
Dirección e interpretación: Víctor Álvaro
Ayudante de dirección: Júlia Bonjoch

Crítica teatral: Com dir-ho?, a l’Almeria Teatre

com-dir-ho

L’enfrontament entre dos personatges de generacions oposades sempre ha resultat un material literari excel·lent, una font inesgotable d’inspiració per als millors escriptors; el darrer exemple d’aquest tipus de confrontació el trobem a l’Almeria Teatre, on des del passat 1 de març s’hi representa Com dir-ho?, un muntatge senzill que es sustenta en un text fascinant per les pistes ambigües que conté –producte de la ment perversa del dramaturg Josep Maria Benet i Jornet– i en dos enormes intèrprets: un de prestigi reconegudíssim en l’escena catalana (Jordi Boixaderas), l’altra una jove debutant (Clàudia Benito), una actriu solvent per a qui la inexperiència no és, en cap moment, un llast a l’hora de replicar el seu il·lustre company i que esdevé un descobriment esplèndid per al teatre català.

En una nit de pluja intensa, un home irromp al pis d’una noieta: ella és una estudiant de Literatura a punt de presentar el seu treball de final de carrera, un text del qual ell, professor i escriptor, n’és el director. Què vol? Què li ha de dir? Per què no pot esperar a l’endemà? La situació és incòmoda per a tots dos, la noia no s’esperava una visita com aquella, l’home va xop de cap a peus, però l’aiguat que està caient no ha estat un impediment per a ell perquè necessitava veure-la, parlar-hi, expressar una cosa que el consumeix per dins, sincerar-s’hi. L’home intenta arrencar el seu discurs, atribolat, desencaixat, repetitiu, incapaç d’estructurar les frases com ell desitjaria; a més, entre tots dos existeix un abisme (gairebé) insalvable: l’edat és un escull per a la seva relació, però també els separa l’opinió descarada d’ella sobre les novel·les del seu professor, les seves parelles, la forma en què encaren el procés creatiu,… Tanmateix, la nit és tempestuosa i convida a acostar posicions.

Així arrenca Com dir-ho?, amb dos únics personatges en escena –un duel interpretatiu brillant en què les aparences enganyen, amb dubtes sobre si existeix una víctima i un botxí o tot és més senzill del que sembla, amb Jordi Boixaderas en un paper que transita entre la fragilitat i el desequilibri psíquic, entre la por i la determinació, i Clàudia Benito com l’alumna que no entén què pretén aquell home i que només desitja que marxi tan aviat com sigui possible– que, entre confessions incòmodes i silencis que ho diuen tot, mostren dues maneres d’entendre la vida –ja sigui des del desencant implacable de la maduresa o bé des de la insaciable curiositat de la joventut–, reflexionen sobre realitat i ficció, sobre vida i literatura, sobre sentiments i creació, i en què l’ofici d’inventar relats és vist com a guia i forma de salvació per a l’ésser humà en els moments de màxima confusió.

Josep Maria Benet i Jornet signa aquest diàleg ple d’incògnites, a estones inquietant, a estones desconcertant, que és Com dir-ho?, un text que juga amb la relació entre un home madur i una joveneta i les idees preconcebudes que en pot tenir l’espectador –i a qui es demana la seva complicitat de forma imprescindible– amb què l’autor tanca la trilogia d’obres per a dos personatges que va iniciar amb Soterrani i va continuar amb Dues dones que ballen; i, com en aquelles, ha confiat la direcció de l’obra a Xavier Albertí, encarregat d’ajustar les interpretacions de Boixaderas i Benito i únic responsable de situar el públic embolcallant l’escenari per tal de potenciar el clima íntim, proper, que necessita una delicada història com aquesta i que tan bé li escau al projecte. I el públic, refet del sensacional impacte final, no pot fer altra cosa que premiar amb aplaudiments entusiastes l’espectacle que li acaben de regalar.

Com dir-ho? es representarà a l’Almeria Teatre a partir de l’1 de març de 2013.

Autor: Josep Maria Benet i Jornet
Direcció: Xavier Albertí
Intèrprets: Jordi Boixaderas, Clàudia Benito
Ajudant de direcció: Victor Alvaro
Escenografia: Victor AlGo, Jordi Soler
Vestuari i Caracterització: Núria Llunell
So: Jordi Bonet
Fotografies: Clàudia Serrahima
Disseny Gràfic: Dilogic
Promocions: Guida Uyà
Producció executiva: Savina Figueras

Horaris: dimecres, dijous, divendres i dissabte a les 20:00 hores, i diumenge a les 17:00 hores
Preu: de 20 € a 22 €
Idioma: català
Durada: Una hora i deu minuts

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Escrit per: Robert Martínez Colomé