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Crítica teatral: Utilitat programada, en el Teatre Tantarantana

Utilitat programada_2Que los superhéroes están en pleno apogeo es un hecho constatable. La última película de Los Vengadores ha batido todos los records de público en su primer fin de semana en cartelera en España. El teatro de pequeño formato también se ha acercado a este mundo vitalista y colorista como pudimos ver No ens fa falta tenir por en el Versus Teatre, aunque fuese de pasada, y ahora nos sumergimos más en la temática heroica con la obra Utilitat Programa de la compañía La Hydra.

Seis jóvenes viven encerrados desde que nacieron en una especie de búnker y no pueden salir al exterior. Constantemente vigilados por cámaras se culturizan a través de tutoriales en una intranet cerrada y una vez por semana una inquietante y misteriosa tutora les trae alimentos y les cuida. No saben de dónde proceden, aunque son activos, inquietos, impulsivos y van a descubrir que tienen poderes. Además ansían el saber y la libertad. Un cóctel que puede llegar a ser explosivo…

Utilitat Programada juega y saca partido a los diferentes caracteres del grupo de adolescentes sin necesidad de profundizar demasiado en cada uno ellos. Todos tienen su punto divertido y de locura. Los diálogos son rápidos como sus movimientos, lo que hace que la obra tenga ritmo. ¡Incluso cantan! Las apariciones de la tutora, muy bien interpretada por Miriam Alamany, hacen de contrapunto y varían el ritmo de la obra. Los cinco actores, aunque se les nota aún su juventud teatral, defienden bien sus papeles. El día de la función no pudimos disfrutar de la interpretación de la cada vez más conocida Julia Molins, aunque estuvo presente entre el publico.

Utlilitat programada_1El decorado esta compuesto por viejos electrodomésticos y cableado que cuelga por todas partes, hecho que genera esa sensación de lugar cerrado y sin luz natural que la obra necesita. Los trajes superheroicos no es que lo sean demasiado, algo que seguro es un guiño cómico al género.

El texto de la obra es de Marc Rosich, del cual no sabemos si es aficionado a los cómics, pero Utilidad Programada bebe y juega con las ideas más innovadoras del género superheroico en el cómic, como por ejemplo en The Boys de Garth Ennis y Darick Robertson en lo referente a mezclar la propia industria del cómic con superhéroes que existen realmente, la ocultación de sus descuidos sexuales… aunque sin llegar, claro, a los extremos de la perversión del genero que destila este cómic. La obra también tiene un poco de  Gen 13 de Jim Lee y Brandon Choi, por lo de los jóvenes algo alocados y porque al tutor de los chicos, el Coronel John Lynch, también le faltaba un ojo y tenía un aire espectral. Como no podía ser de otra forma aparece el leitmotiv que hace de Spiderman lo que es, junto a otros, en un buen momento de la representación.

La obra trata temas como el temor a revelarse, el miedo a los cambios, o a lo mucho que dependemos de móviles y otros dispositivos electrónicos. Su mayor baza humorística es la utilización de expresiones castellanas en su representación en catalán, aunque abusa de ello en algunos tramos. Al final la obra gira hacia el relato de ciencia ficción, volviéndose más oscura y precipitándose a un final que puede no convencer demasiado, debido a la trayectoria que ella misma había ido surcando.

Utilitat programada” se representa en el Teatre Tantarantana hasta el 17 de mayo de 2015.

Dramaturgia: Marc Rosich
Director: Míriam Escurriola
Reparto: Miriam Alamany, Lídia Casanova, Júlia Molins/Cristina López, Iñaki Mur, Maria Salarich y Mario Silva
Música original y diseño de sonido: Mario G. Cortizo
Escenografía: Sarah Bernardy
Diseño de iluminación: Marc Creus
Vestuario: Alba Prats
Producción: LA HYDRA

Horarios: miércoles a sábado a las 21:00 horas y domingos  a las 18:00 horas.
Precio taquilla: miércoles a viernes 15€ | sábados y domingos 18€
Precio web: Desde 10€
Idioma: catalán
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Taradete

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Fèlix Pons, director escénico: “En el arte no existe la moral.”

Mi grabadora muerde pólvora, engulle pasión y vomita el deseo de no ser. 

ImageFèlix francotirador

Presentaste en el Teatre Tantarantana de Barcelona “Confesiones de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce” a finales del pasado mes de marzo.

Es la adaptación de una novela de título homónimo escrita por Roberto Bolaño y A. G. Porta en 1984. La historia de un escritor frustrado que se deja arrastrar por amor a una escalada de violencia.

¿Qué tiene de especial?

En ella, sus autores dialogan continuamente con las técnicas del guión cinematográfico. Y los personajes, que responden a los arquetipos de la novela negra – la “femme fatale” y el artista frustrado maldito – están imbuidos de la cultura del rock.

¿Qué has hecho tú para adaptarla al teatro?

¡Pues seguramente equivocarme! Vi claro que el eje de la historia eran Ángel y Ana, su relación de pareja y lo que sucedía entre ambos. Ello fue en detrimento de la sucesión de lugares en que se desarrolla la acción de la novela. Por ello, situé a los protagonistas en un único espacio, un piso cercano a la Plaza de Lesseps de Barcelona en los años ochenta. La escenografía es mínima: dos micrófonos, dos actores, una cama y audiovisuales. A los actores, les pedí intensidad física y verbal.

El título parte del poema “Consejos de un discípulo de Marx a un fanático de Heidegger” con el que Mario Santiago Papasquiaro decía cosas como que “la Realidad y el Deseo se revuelcan/se destazan/se desparraman una sobre otra”.

En esta obra, tenemos a dos personajes revolcándose en una cama y sobre una juventud que van dejando atrás. Y se revuelven sobre las cenizas de un amor que se termina. Ángel, además, se revuelca sobre las sábanas de la duda acerca de si tiene talento para ser escritor.

¿Y lo averigua al final?

Asistimos aquí a un fin de semana de una pareja con drogas, alcohol y desamor. Una orgía creativa. Ambos narran los hechos delictivos que van cometiendo de modo que el público nunca sabe si lo han vivido o bien si es algo ficticio. El espectador debe decidirlo. Realidad y ficción se revuelcan en nuestra propuesta.

Para ti hay dos temas-clave: el viaje y la utopía.

Si rascamos el fondo de “Consejos”, más bien encontramos una “distopía”: Se trata de un ejercicio revolucionario y criminal con personajes que no persiguen ni un mundo más justo ni mejor. Uno de ellos está descarrilado por su locura y el otro, por amor.

Tu vinculación al mundo artístico es un viaje a través de las artes escénicas y las visuales.

Siempre me planteo los espectáculos como una propuesta plástica: con la utilización de los colores, el espacio, los volúmenes. Porque los actores no dejan de ser volúmenes en un espacio. Yo estudié escultura y sé que en teatro “esculpes” objetos vivos y llenos de emociones. En nuestras “Confesiones”, conviven teatro, audiovisual y “performance”.

Para Bolaño, la novela habla de la violencia. ¿Cómo se representa esta en un escenario?

El  teatro requiere un lenguaje muy delicado: Las cosas siempre deben sugerirse. Porque si muestras todo al espectador, le quitas algo al mismo tiempo. En “Consejos”, hemos intentado tratar la violencia a través de la palabra, la imagen y, sobre todo, la rabia interpretativa de Clàudia Benito y Nao Albet, los actores que encarnan a la pareja protagonista, que se parece mucho a Bonnie y Clyde, a Sailor y Lula de “Corazón salvaje” o a los dos de “Asesinos natos”.

¿Qué papel juega la violencia en esta historia?

La novela pone el foco en el desencanto de la juventud barcelonesa durante la época de la Transición democrática española. La violencia de Bolaño y Porta es una gran lente de aumento con la que investigar qué hay en cada uno de nosotros, nuestras pulsiones como seres humanos. Utilizan la violencia como vehículo, como juego y en este sentido sus autores se avanzan a Tarantino.

Los autores definen su novela como una “película de aventuras”. E hicieron lo que les dio la gana. ¿Es eso aceptable en el arte?

Por supuesto. El arte es un terreno en el que no existen ni la moral ni el juicio. En él, el artista debe dar rienda suelta a sus neurosis, obsesiones y fantasmas para poder trabajar con libertad, desde la irresponsabilidad que supone ser un ser social. Con los derechos y obligaciones que ello conlleva. Es un terreno donde todo puede ser.

 ¿Qué tienen en común la alta cultura y la cultura pop?

La“alta cultura” la hacen personas que han abordado su arte con voluntad de romper y ahí conecta con la cultura pop, que busca quitar trascendencia a las cosas. Cuando James Joyce escribe “Ulises”, quiere romper con la tradición literaria de la novela inglesa del siglo XIX. Jim Morrison actúa de manera parecida: Utiliza el rock para vehicular su vocación poética, que traslada las fuentes clásicas a la California de los setenta mediante la tradición de la poesía maldita.

¿Qué aconsejaría Morrison a Joyce?

¡Los dos eran irlandeses! Se irían a tomar una botella de whisky y se emborracharían. Como Joyce también interpretaba ópera como barítono, quizás cantarían después unas coplillas de su tierra o bien se meterían un pico de heroína.

Ahora estás enfrascadísimo en nuevos proyectos.

Nuestra compañía Arsènic Art Studio está como residente en el Teatre Tantarantana de Barcelona. Y estrenaremos allí tres piezas cortas, una reflexión sobre tres pintores contemporáneos: Miquel Barceló, Nicolas de Staël y CyTwombly. Las estamos preparando como “work in progress” de menos de un mes. Estrenamos la primera este último fin de semana de abril y podréis ver las otras a finales de mayo y junio.

¿Qué supone para el artista y para su público una obra inacabada?

Yo siempre me planteo mis propuestas como bocetos. Para mí, toda aproximación a la obra de arte no es más que un intento. Además, cada vez hay un mayor público interesado por los procesos, que tiene ganas de husmear en el taller del artista.

Recomiéndame algo que hayas visto últimamente.

Soy muy exigente como espectador. Lo último que me gustó fue “Rosas Drumming live” de Anne Teresa De Keersmaeker en el Mercat de les Flors: ¡una maravilla!

¿Cómo ves el panorama escénico actual?

Barcelona vive un momento muy interesante: compañías jóvenes muy necesarias con nuevos enfoques dramatúrgicos, actorales o de producción. Como una especie de “argentinización” de la escena catalana contra el aburguesamiento… La programación de la Sala Àtic 22 del Tantarantana está dejando oír voces muy interesantes a un ritmo vertiginoso.

Mi grabadora se repondrá. Pero antes prefiere seguir excediéndose.

por Juan Marea

http://arsenic.cat/

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Clàudia y Nao Bien Aconsejados

“La flor de paper” al Teatre Tantarantana: Fràgil per excés de pes

Política és l’art d’atribuir-se públicament la capacitat de decidir dels altres. Terrorisme, la gosadia d’interpretar la voluntat (també dels altres) i de palesar-ho suprimint els “artistes” de manera prosaica.

La flor de paper” esquinça un mirall en molts bocins per separar a l’escena dues presons on encabir un representant de cadascun d’aquells grups. I s’arrisca a acostar-los per passar a allunyar-los quan es reconeixen l’un en l’altre. No hi haurà opció de fer créixer la flor perquè cap dels dos protagonistes pot adobar-la: si la política plora la mort violenta d’algú molt proper, no trigarà a contenir els sanglots perquè el seu oportunisme guanyà el patiment; quan el terrorista confessa el seu crim sembla que el penediment ja havia començat a fer estralls en la manca d’escrúpols inicial.

La companyia El balcón de la espera aporta el seu granet de sorra al qüestionament moral amb aquesta història ambiciosa i ambigua. La seva proposta és d’una destacable elegància per l’estilització de la posada en escena i quant al fet d’apostar a la confrontació directa de dos personatges dels quals es pressuposa una profunditat dramàtica.

Malauradament, el teatre no és només una declaració d’intencions (tot i que en aquest sentit, l’espectacle subratlla un cop i un altre la seva lectura simbòlica). El teatre, deia, a més ha de tenir vida pròpia: el batec dels seus artífexs, i la respiració mig nuada dels espectadors. Això no passa aquí perquè en Roger M. Puig, director i dramaturg, no equilibra els seus dos vessants creatius. Inclinant la balança cap a la banda del text, descuida els principals elements escènics.

Així doncs, els intèrprets actuen amb rigidesa i actitud excessivament solemne: la frescor d’en Joan Serrats que ens alimenta al començament de la funció va despareixent quan avança l’enfrontament verbal amb la seva contrincant; i la presència de Georgina Asin no és prou recurs per mitigar la monotonia del seu posat i to de veu. D’altra banda, el tercer personatge en joc, un mediador amb la missió d’alleujar (també) el dramatisme de l’argument, no arriba a tenir entitat pròpia perquè amb prou feines està esbossat.

Enmig d’aquestes irregularitats, regna un espai escènic dissenyat per Massimo Pernice i Irene Jiménez intel·ligentment sobri i, precisament per això, de gran impacte visual. La il·luminació d’Ingrid Espín potencia amb encert aquest efecte ja en el preàmbul de la representació. I després ens enlluernen alguns aspectes de la dramatúrgia entre les reflexions defensades per les víctimes-botxins (els talls de l’ànima, a diferència dels físics, són eterns) i l’escena final on el “mirall” es capgira obligant la protagonista a ser una “Alícia” sense conill blanc que legitimi el seu viatge a l’altra banda…

El teatre és també experimentació i atreviment. I l’èxit de l’empresa no es mesura amb la sonoritat dels aplaudiments finals, ni amb el nombre d’entrades venudes, ni molt menys amb apunts crítics con aquests. No. L’èxit és per a aquells que creuen i fan. I aquesta “flor” valenta n’és un bon exemple.

Per Juan Marea

“La flor de paper” es representa els dies 4 i 5 de gener.
http://www.tantarantana.com/index.php/ca/programacio/adults/item/304-la-flor-de-paper

ImageSerrats amb pètals foscos

 

“Jo després de tu” al Teatre Tantarantana: Sense Plural Majestàtic

Una mudança uneix molt.
El que l’ha d’afrontar no sol estar-hi preparat.
I les coses que cal llençar i les finalment encaixades no són fàcilment distingibles.
Afegim al conflicte que el factor desencadenant es tracta d’una ruptura sentimental i hi serem pràcticament tots.

La Companyia Teatre (T)robat fa visible aquests dies al Teatre Tantarantana la invisibilitat d’un desengany quan no queda més remei que assumir-lo. És a dir, just en aquell moment en què la part més feble ha de buscar un nou espai domèstic per domesticar l’espai caòtic del seu cor.

La situació argumental l’hem vista milers de vegades. Però aquí del que es tracta és d’extreure’n el lirisme. I perseguir-lo en l’expressió corporal de l’Àlex, màscara etèria i assenyada d’un sensible Pau Sastre. I arrancar-lo de la verbalitat contundent de l’Anna, carcassa enlluernadora d’una carismàtica Clara Garcés. Amb la coreografia escènica del primer i la presència imparable de la segona, la directora Carolina Llacher aconsegueix un espectacle poètic genuí perquè defuig qualsevol artifici de transcendentalisme i ens emmiralla amb la màgia de la quotidianitat.

Jo després de tu” és una petita joia que no gosaríem posar-nos a la vista d’ulls aliens: La realitat que la suporta és colpidora. En canvi, la guardem amb tota cura entre els mals endreços, convençuts que allí ningú podrà robar-nos-la.

La grandesa d’aquesta peça rau en la delicadesa amb què la història s’explica amb un llenguatge a mig camí de la frescor costumista (l’escena del regal és tendra i divertida), el silenci de la gestualitat, articulada amb una successió d’accions físiques versemblants i sensibles (el procés de defalliment d’ell des que escalfa maldestrament el sopar fins que finalment se’l pren) i la inspiració en l’escenificació de la seva lectura metafòrica (quan ell descobreix en la fatídica caixa final la roba d’ella, se l’atansa a la boca i la “vomita” de malenconia). La utilització de tots aquests elements és eficaç en tot moment gràcies al fet que forma i contingut són les dues cares d’una mateixa moneda, la crònica de la creació, creixement, estancament i desintegració de la parella que viu al pis de sobre. O és el de sota? No, m’he confós: Estic parlant de casa meva, que ja no n’és…

 per Juan Marea

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La Clara deixa el Pau però no l’abandona.

“Jo després de tu” es representa els dies 30 de gener i 1 de gener.
http://www.tantarantana.com/index.php/ca/programacio/adults/item/301-jo-despres-de-tu

“Flors carnívores” en el Tantarantana: Banquete rico en proteínas

Las mujeres comen ensalada. Especialmente, la verde. Y los hombres, carne.
Pero he aquí tres jóvenes que se invitan a cenar. Y el ágape incluye ambos platos.
Tampoco sabemos aún si son machos o hembras. Tan solo que suelen jugar. Como nosotros pasábamos por allí, deberíamos entrar. A verles y a comer algo.

Flors carnívores” es una propuesta escénica que desconcierta.
Primero, por la juventud de sus intérpretes y la seguridad que muestran en escena. El trío de actrices se tambalea de la ternura a la fragilidad pero cuando la languidez parece dominar sus actos, irrumpe súbitamente el furor. Y las tres entonces exhiben una energía directamente propulsada por la ilusión y la convicción.

En segundo lugar, estas “flores” nada estáticas suponen un desafío a la intuición del espectador. Porque el texto de Anna Maria Ricart pregunta en un sentido hipotético permanente qué sucedería si sus criaturas avanzaran en el curso de los acontecimientos. De este modo, regala al público la posibilidad de ser él mismo claudicando a dejarse amarrar por convencionalismos argumentales. Ello es sumamente estimulante. Pero también peligroso. Porque el conceptualismo de la obra de Ricart no baja la guardia en ningún momento y aunque se nos revela pronto que las protagonistas están escenificando, porque nos encontramos ante el “experimento” que cada fin de semana practican con entusiasmo varias adolescentes, nos resulta difícil vislumbrar qué realidad queda detrás de tanta poesía feroz y simbolismo arrebatador.

Marc Chornet Artells dirige este arriesgado proyecto de la Companyia Teatre (T)robat apostando fuerte por el juego interpretativo a tres bandas. Y extrae de sus actrices valiosa savia: la picardía de Alba José, la ingenuidad de Clara de Ramon, la rabia de Clàudia Benito. Tres elementos necesarios para ser seducidos sin escapatoria. La situaciones que el grupo recrea fluyen cuando adoptan un cariz cómico (la escena de presentación con las zanahorias que miccionan es dulce, simpática y sugerente) y pierden gas cuando pretenden erigirse en momentos solemnes. Sin embargo, aplaudimos la osadía por buscar un trozo de tierra que nadie haya pisado antes en el que plantar semillas (escribe Ricart, dicen ellas y admiramos nosotros) sobre todo porque poco después proclaman su voluntad de comerse la tierra. La repulsa por el crecimiento yermo y la condición carnívora de búsqueda de la propia identidad en este jardín de plantas de plástico en el que se empeñan en plantarnos desde que nacemos.

“No soy ni hombre ni mujer” cantaba Mecano hace más de treinta años. Hoy lo recordamos en el Tantarantana y su ciclo “Fer visible l’invisible“: “¡Solo soy una persona!”

 Por Juan Marea

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“Flors carnívores” se representa los días 2 y 3 de enero.
http://www.tantarantana.com/index.php/es/programacion/adultos/item/300-flors-carnivores#.UrrJAPTuJ8E

 

Marina Viñals, actriz de “Tango”: “Mi personaje se siente como una bola de billar.”

El Teatre Tantarantana de Barcelona acoge del 22 al 25 de agosto “Tango”, obra de teatro en la que el entusiasmo de Marina Viñals, la delicadeza de Lluís Romaguera y la serenidad de Paco Alegre bailan una historia de sensualidades trágicas al son de Manuel Molins.

Marina enumera, reflexiona, siente y sueña estas líneas con nosotros.  

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Marina Volátil

¿Qué es “Tango”?

Es puro teatro. Aquí no hay grandes efectos especiales. Pero sí sentimiento. Para gente con el corazón abierto. Que quiera envolverse con la Noche de San Juan, el amor, la magia, los besos y el sexo. Es una historia de amor más donde hay de todo: seducción, celos, rabia, lágrimas. La vida. Ni más, ni menos.

¿Qué es “Tango”para ti?

Un viaje emocional. Mi personaje, Marta, pasa por todos los estados de ánimo posibles. Y lo disfruto. Es la búsqueda de la libertad de una mujer. Que al inicio de la función tiene la felicidad a flor de piel porque se halla en un estado bestial de enamoramiento, el estado más bonito del ser humano: las mariposas, que-suene-el teléfono-¿será-él?-¡tiene-que-ser-él-por-favor! En esa noche de San Juan vive la felicidad absoluta. Para desaparecer poco después.

¿Por qué? ¿Qué le pasa entonces a Marta?

Ella estaba viviendo una mentira sin saberlo. Así que decide romper con todo, se quita el vestido y vuelve a empezar: Ya no puede seguir igual.

¿El vestido?

Es la prenda que define a mi personaje a lo largo de gran parte de la obra. Tenía que ser muy ligero, volátil. Como el amor, las mariposas. Y su gasa debía sugerir todo lo que rodea a Marta en ese momento: su refugio, la playa, el mar, el salitre, las olas. Representa el ahora y la relación con su amante, Marc, que ella siente que es solo suyo. Al final se convierte en el mayor sufrimiento de Marta. Por eso ella se lo quita, lo aparta y decide que no quiere saber nada más de él.

¿Bailó alguna vez Marta con su marido, Tomàs?

Tomàs sabía bailar el tango y quiero pensar que Marta descubrió este tipo de baile cuando le conoció. Creyó quererle pero enseguida se dio cuenta de que eso no sucedería jamás. Cuando ella empieza a amar a Marc, entonces comprende lo que es verdaderamente el tango: pasión, calor, sudor, roce… Puro sentimiento.

¿Qué recomendaría Marina a Marta?

Yo le diría: ¡”Qué bien has hecho! ¡Qué par de huevos tienes!” Porque creo que es una mujer muy fuerte. Es muy valiente. Romper con todo requiere un gran esfuerzo. Y, a pesar de la decepción que sufre, revelarse capaz de seguir queriendo a quien más daño le ha hecho… Le diría: No cambies.

¿Le reprocharías algo?

Nada. Absolutamente nada.

¿Qué sumas tú como actriz a “Tango”?

Cada vez que me pongo en manos de un director, intento superarme y mejorar. Con los años, tengo menos miedos y, a la vez, más nervios. Yo sumo vivencias. Quiero poner aquí encima lo mejor de mí. Esta función requiere de muchos sentimientos. Mi personaje se siente como una bola de billar impulsada de un lado a otro. Hasta que decide irse. Saco mis sentimientos y si a alguien no le gusta, pues lo acepto.

“Tango” es un espectáculo para los sentidos. ¿Tiene que ver con ello que lo ambientéis en la costa mediterránea?

Sí: De ahí que recurramos al sonido del mar y de la brisa; a su luz y colores. Y si hubiéramos podido, hasta le habríamos puesto su olor. En Valencia, muchos espectadores nos dijeron que les recordaba a la Playa de la Malvarrosa. A parte está todo lo que se dice en “Tango” y cómo se dice: Su texto suena como si fuera una canción. También el movimiento que transmitimos. Una amiga, al verla, tuvo la sensación de que mi personaje estaba bailando continuamente al moverse. En esta obra hay muchos desplazamientos: Hay huidas.

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Marina a Punto de bailar

¿Cómo vives la experiencia de interpretar a Marta?

Tengo que abrirme mucho, poner todos mis sentidos. Cada vez que salgo al escenario, la sensación es que me expongo mucho. Pero me gusta.

¿Cómo la preparaste?

Me costó entender el personaje: Me preguntaba: ¿Es posible que una mujer que ha dado la vida por su amante y que está loca por él, reaccione así? Aunque, en realidad, hay muchas cosas que me unen a ella. Todo excepto lo exterior, lo que rodea a Marta. Los sentimientos que tiene son los míos también. Hacer un personaje como este, que siento tan cercano a mí, es muy bonito pero tiene un riego porque me exijo más a mí misma. Yo también soy una tía muy valiente. Lo he sido a lo largo de mi vida.

¿Qué ofrece, a fin de cuentas, vuestro “Tango”?

El público que venga a bailar estos días al Teatre Tantarantana encontrará tres corazones. Me encanta cuando viene a vernos gente que se deja querer por nosotros, los artistas.

¿No se puede perdonar el engaño cuando hay tanto amor?

Sí. Claro. Pero cuesta. Cuesta decir: “Después de todo lo que me has hecho, te sigo queriendo”. Cuando hay amor lo perdonas todo.

Por Juan Marea
Fotografías de Celia Torres

Tango” se representa en el Teatre Tantarantana de Barcelona
c/ de les Flors, 22
http://www.tantarantana.com/index.php/es/

Manuel Molins: “Sin acción no hay teatro.”

El Teatre Tantarantana de Barcelona inicia su IV Cicle Complicitats en Xarxa desdibujando límites escénicos entre Catalunya y Valencia. “TANGO” es el espectáculo inaugural y conversamos con Manuel Molins, su autor y director, sobre danza pasional, amores revitalizadores y teatro que suma.

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¿Cuál es el argumento de “TANGO”?

“TANGO” trata de una mujer que decide romper su matrimonio y huye a la costa, a un paraje comprendido entre Denia y Figueres. Allí conoce a un joven con quien empieza una relación que va más allá del polvo de una noche. Es una historia de amor que llega hasta donde puede.

“TANGO” es una historia de deseo y amor imposibles.

El tango argentino o uruguayo suele hablar de pasiones arrebatadoras y trágicas. No es ese el recorrido de nuestra propuesta. Nosotros partimos de la quintaesencia del tango europeo, que habla del deseo y de la utopía. El que apunta a las dificultades que conlleva alcanzar uno y otra.

“TANGO” es una historia de amor ambigua cuyo inicio colinda con la comedia y poco a poco se adentra en otro camino. No es derrotista pero sí que suscribe aquello del “mira, hasta aquí hemos llegado”.

Marta, la protagonista, sentencia: “No me pidas una segunda oportunidad: No hay ninguna posibilidad.” Y es que cuando una relación empieza a partir de la mentira, no puede crecer.

 No es esta tu primera colaboración con el Teatre Tantarantana.

El Tantarantana ya exhibió “SABATES DE TALÓ ALT”, texto que escribí en la misma época que “TANGO en el año 2008 dirigida por Albert Mestres, con Carme Sansa y Aina Calpe.

 La obra no se había representado aún en España hasta que tú has tomado las riendas ahora.

El Centre Dramàtic de València intentó  llevarla a cabo por primera vez en 1988 pero no pudo estrenarse por problemas de reparto. Se estrenó tiempo después en Liverpool y en inglés.

 ¿Cómo es el “TANGO” que finalmente llega a nuestra cartelera?

El TANGO que ahora os presentamos es un espectáculo digno, bello, ameno y que, además, dice cosas.

Se trata de una producción pequeña, interpretada por tres actores, que pretende centrarse en sacar el máximo partido de ellos.

En ella, la música constituye un elemento muy importante y el tango “Youkali” representa el leitmotiv.

 ¿De qué trata ”Youkali”? ¿Cómo suena?

En mi opinión, es uno de los momentos mágicos de la música de Kurt Weill, gran autor de la música teatral de los años veinte y treinta. La compuso en 1934 y al año siguiente un poeta francés, Roger Fernay, le puso letra.

Habla de “Youkali”, una isla griega ficticia y fantasmagórica. El narrador de esta pieza musical se encontraba perdido en medio del oleaje. Su barca errante le lleva allí, que es el lugar donde conviven los deseos, el placer, el ensueño, la solidaridad y el amor compartido. Al final, la canción recuerda la condición irreal de Youkali.

Nuestra función es, como este lugar idílico, muy sensual, y, al mismo tiempo, causa apego. Además invita a una reflexión: ¿Qué hacemos con todo esto? ¿Hacia dónde vamos?

¿En qué se diferencia “TANGO” del prototipo de melodrama?

Principalmente en el tratamiento del tiempo. El melodrama suele estructurarse en el planteamiento de la historia, el nudo y el desenlace. Y todo sucede en presente. En cambio, en nuestra obra el tiempo va unido a la identidad: En la pareja protagonista integrada por Marta y Marc ( su joven amante), él se transforma en ella, y ella en él. Un juego, por otra parte, muy simple.

El melodrama suele sustentarse en un triángulo amoroso. ¿Es esta una manera de mostrar la dualidad del individuo?

Si analizamos la modernidad, nos damos cuenta de que ha adaptado al laicismo el esquema eclesiástico del Alma y el Cuerpo, el Cielo y la Tierra. En este sentido, encontramos a pensadores como Kant, Freud, o personajes como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde de Stevenson. Este sistema bipolar ha hecho mucho daño. Y hoy en día no tiene sentido: Ahora hay que hablar de un “Yo Multipolar”. Pessoa ejemplifica muy bien esta nueva idea. Es este un tema que me ha interesado mucho como autor a lo largo de mi carrera. La posmodernidad bien entendida reclama que pensemos en nosotros multipolarmente. En “TANGO”, la protagonista no es solo ella con el marido y ella con el amante, sino que va más allá.

Ella lucha por un amor sólido aún no contaminado por la superficialidad de la era líquida que sufrimos.

Desde los años cincuenta, vivimos unos tiempos de cambio radical de lo que se consideraban los valores sólidos, tal como los propugnaba Kant, que empiezan a licuarse: el valor del trabajo, el valor del esfuerzo, el del amor: parece que los sentimientos han sido sustituidos por “emociones de choque”. La televisión, por ejemplo, incide en este tipo de emociones para que la gente se vuelva adicta. El sentimiento, en cambio, se caracteriza por la estabilidad, una solidez por encima del momento contextual. Esto es lo que plantea nuestra obra: Marta quiere construir un amor sólido desde la relación que tiene con su joven amante y por ello no está dispuesta a aceptar la mentira. Hoy en día todos nos llamamos amigos en cuanto nos conocemos.

En la función no hay maniqueísmo, sino que hay vida plural y matizada.

Este apunte queda muy bien reflejado en el tratamiento del personaje de Tomàs, el tercer vértice de la historia, que no resulta caricaturizado ni tampoco es panfletario. Hasta la persona más desalmada tiene una parte tierna, débil. Caricaturizar es, para mí, pervertir la realidad. Por ello, los personajes de “TANGO” son de carne y hueso. Critico a los personajes, pero no los caricaturizo. Tomàs también ama a su mujer pero lo hace a su manera.

¿De qué referente partiste al crear el texto?

Tuve presente “La señorita Julia”. Aunque no comparto con ella la misoginia con que August Strindberg, su autor, enfocaba al personaje central femenino. Ambas historias se ambientan en la Noche de San Juan, también conocida como “La Noche del Santo Degollado” y no digo en balde esto último.

Escribiste esta obra hace treinta años.

Cuando escribí “TANGO” estaba muy interesado en el teatro de género, que por aquel entonces era poco menos que un suicidio ya que en esa época se cuestionaba la existencia de los géneros. Y yo quise recuperarlos. Hice comedias, y también “TANGO”, que es mi melodrama más puro. La mayor obra de Shakespeare, “El Rey Lear”, es un gran melodrama. Para mí, la mejor obra de todos los tiempos.

 ¿Qué ocurría en el panorama escénico catalán por aquel entonces?

Al teatro catalán le ha pasado como a la Música disco: Cuando esta surgió en los años 70, era fresca, incluso rompedora pues pretendía la reivindicación de la gente de color, de las mujeres y de los gays. Pero murió de éxito: al cabo de unos pocos años quedó degradada a una música formularia y sus frutos se limitaron a ser productos prefabricados. En el teatro de texto catalán se produjo en los ochenta un intento de renovación. Pero luego también ha caído en el formulismo de la sustracción, en lugar de ir sumando. Actualmente la situación está cambiando y la causa de ello es la propia realidad: El público empieza a cansarse de esta tendencia. En Valencia se da más pluralidad. Para muestra, este ciclo que programa el Tantarantana, que incluye cuatro propuestas muy diferentes.

¿Qué opinas de la profesión de dramaturgo?

Los autores tendemos a ser pedantes, a considerarnos genios desde nuestra primera obra. Y trabajando el género, te ves obligado a adquirir el oficio, aspecto que me parece importantísimo. Es cierto que un dramaturgo debe tener su mundo propio. Pero este espacio personal se construye día a día con la escritura. Uno debe conocer las bases de su oficio, amarrarse a ciertas convenciones. Picasso y Miró, por ejemplo, tenían un gran oficio. Después hicieron lo que les dio la gana. Actualmente vivimos un gran problema en el mundo escénico: Hay una negación de la crítica. Podemos discutir el trabajo concreto del crítico, pero no ningunearlo. Si lo hacemos, estaremos negando la pluralidad. Y esto nos convertiría en autoritarios.

¿Cómo entiendes el teatro?

Unas palabras de Gil de Biedma lo sintetizan muy adecuadamente: “La mejor poesía es el Verbo hecho tango”.

El Verbo es la carne. Que no es hombre ni mujer. Lo somos todos. Como decía Ausiàs March: “La carne quiere carne, no puede ser contradicha”. El Verbo es también la palabra. Y la acción. Es decir, es la palabra-acción encarnada. Pero es que, además, ese “Verbo” constituye el teatro. Muchos dramaturgos explican historias sin ritmo ni aire. Sin aire no hay acción, sin acción no hay teatro. Los griegos y los judíos no separaban la palabra de la acción; no había dicotomía para ellos.

 En “TANGO”, además de autor, eres el director.

La escisión “director-autor” me parece muy artificiosa. No fue hasta finales del siglo XIX cuando apareció la figura del “director”. Yo me identifico mucho con el papel que juega el dramaturgo alemán, que dirige luego sus propias obras.

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                              Molins pendiente; sus actores, en Youkali

¿Con quién baila el tango Manuel Molins?

Yo bailo conmigo mismo. Para mí, la soledad y la autorresponsabilidad son muy importantes. Y  bailo conmigo el tango, el twist, el vals y lo que haga falta.

 

por Juan Marea
fotografías de Celia Torres

Teatre Tantarantana
http://www.tantarantana.com/index.php/es/
c/ de les Flors,22, de Barcelona

“Tango”
del 22 al 25 de agosto

Crítica teatral: “Shopping and Fucking” de la Compañía Ferran Vilajosana-Oriol Rovira: Bajarse a la vida


A callarse todos. Y a desesperarse. Porque la sociedad de consumo nos reclama y no se conforma con guiñarnos el ojo, sino que quiere aplastarnos sin derecho a reclamación ni mucho menos a devolvernos dinero alguno.

Tampoco el sexo nos liberará del pesar de sentirnos adquiridos, utilizados y finalmente vaciados. Ni hablar: Suframos lo indecible relacionándonos mal unos con otros a golpe de coito mal ejecutado y de intentar alejar con ello cualquier pretensión de realizarnos emocionalmente.

ImageVacío interior a punto de liberarse.

Con “Shopping &Fucking” de Mark Ravenhill nos vamos todos, personajes, actores y espectadores, de compras y follamos compulsivamente para sentirnos mejor. A un gran centro comercial donde los productos de oferta son un puñado de jóvenes desnortados aunque con las ideas muy claras. Ahí radica uno de los grandes aciertos de la pieza: La marginalidad en la que viven sumidos la perseverante Lulu (espléndida Clara Lago), el disciplinado Mark (impecable David Marcé), el apasionado Robbie (vigoroso Ferran Vilajosana) y el coherente Gary (conmovedor Quim Àvila) y acrecentada por la mirada adulta de un embaucador-pigmalión Brian (contundente aunque algo histriónico Mingo Ràfols) se ve frenada y finalmente anulada por una actitud determinante de todos aquellos frente a la adversidad repleta de entusiasmo vital. Del bueno. Que rezuma por debajo de una estrafalaria trama en la que parece que todas las catástrofes sociales tenían hora simultánea. Esto sí que es una gozada. Porque el texto se vale de materiales efectistas (tan a menudo malogrados en otras propuestas superficiales) para llegar a un fondo de autenticidad individual gracias al apoyo del grupo.

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Un grupo repleto de individuos

En esta especie de cruce entre la “Perversidad sexual en Chicago” de David Mamet (por su enfoque del sexo desbocado como catalizador de la frustración existencial cotidiana) y “Bajarse al moro” de Alonso de Santos (ese espíritu solidario de animosa supervivencia), asistimos con impaciencia a los vaivenes del acontecer diario de estos perdedores-ganadores, impregnándonos de la comicidad de sus momentos más trágicos (como la vida misma, ¡qué caray!). Oriol Rovira, director del espectáculo, apuesta fuerte por la dirección de actores y gana a pesar de una puesta en escena funcional que hubiese agradecido cierto riesgo: Al arranque de la historia (impecable en el ritmo), vamos sumando momentos como el del monólogo de Lago sobre la barrita de chocolate o su disertación sobre la globalización a partir de la comida envasada en monorraciones (que, además, prueban la excepcional actriz teatral que es) que se mezclan con escenas estremecedoras por su dramatismo y crudeza (la sodomización exigida como parte de una terapia y religiosamente ejecutada de manera ejemplar por los tres actores jóvenes restantes; el encuentro en el probador de ropa donde Marcé y Àvila intentan convencerse de que están enamorados). Y cuando emerge el final feliz (algo tardío, puesto que la obra adolece de cierta reiteración de escenas que perjudican parcialmente el ritmo de la obra) para sorpresa de todos, no solo lo aceptamos. También lo elogiamos.

Nos los llevamos a todos. Y no hará falta que nos los envuelvan.

 por Juan Marea

Teatre Tantarantana
c/ de les Flors, 22 de Barcelona
del 2 al 19 de mayo
Autor: Mark Ravenhill
Dirección y traducción: Oriol Rovira
Actores: Clara Lago,David Marcé, Ferran Vilajosana, Mingo Ràfols, Quim Àvila
Diseño de escenografía y vestuario: LaCol
Diseño de iluminación: Isidro Ortiz
Espacio sonoro: Blai Barba
Caracterización: Anna Álvarez

Crítica teatral: Las fichas, en el teatro Tantarantana.


Hasta el próximo domingo 8 de mayo perdurará en la cartelera del teatre Tantarantana la obra Las fichas de la compañía Radio Rara Teatro, una tragedia griega ambientada en el mundo actual que mezcla heroicidad, humor y programas de televisión en un mundo gobernado por la envidia y el hedonismo más corrosivo.

Esta es, pues, la propuesta de la compañía Radio Rara Teatro de la que podremos gozar algunos días más en el escenario del Tantarantana. Las fichas nos propone un itinerario emocional a través de las vidas de gente normal afectadas por las mismas influencias (buenas o malas, nunca inocuas) que nos afectan a cada uno de nosotros cada día y en cada momento.

Clara es una chica joven del extrarradio que sufre de lo mismo que sufren muchas chicas jóvenes, y no tan jóvenes, en la actualidad. Le acaban de echar del trabajo al cerrar la policía el local en el que servía ¿como camarera? por las noches. Pertenece a una familia totalmente desestructurada en el que su egoísta madre no ha invertido ni invierte demasiado tiempo en su educación ni en preocuparse de su bienestar económico, físico y emocional, si no todo lo contrario. Sus amistades están en una situación, si cabe, más complicada que la suya y los únicos valores y objetivos que le quedan son los que le marca la programación de los diferentes canales de la televisión: su deseo es poder participar en el programa El juego de tu vida, que a cambio de las confesiones más irreverentes y sádicas de su miserable vida la puede hacer millonaria.

Clara consigue su objetivo y es llamada a participar en el programa, y a cambio de 600.000 euros explica todo lo embarazoso y comprometido de su vida. A partir de aquí y de su conocimiento de Gonzo, un pijo recalcitrante con el que comenzará una relación sentimental, Clara iniciará el recorrido de una tragedia vital que la llevará de la cima a la decadencia, de lo más alto al suelo más quejumbroso. Una parábola teatral que nos permitirá reflexionar sobre la vida, los valores y los elementos constituyentes de la sociedad en la que vivimos y que, por desgracia, le toca vivir, muchas veces sin demasiados momentos de alegría ni las “herramientas” necesarias, a una gran parte de la población.

La compañía Radio Rara Teatro de la mano de Secun de la Rosa nos presenta un bit de realidad con un toque muy personal. La obra se construye, o mejor dicho, se deconstruye, como un plato cocinado por Ferran Adrià, desde un desorden organizativo muy competente. El narrador de la obra, el propio Secun de la Rosa, pierde bien pronto, durante la representación, las riendas de la misma y los propios actores y las historias que nos narran romperán las veces necesarias el ritmo y el filum narrativo de la obra. Casi podríamos decir que los propios intérpretes del espectáculo se rebelan y se hacen con el poder de la función, imponiendo sus condiciones al narrador, y por tanto al público, y haciéndose valer en contra de un punto de vista de de narración subjetivo, aunque sea éste el del propio narrador. Lo que permite una gran frescura a la representación, que se libra de los convencionalismos habituales del género teatral.

La historia es, como decía, una tragedia griega llevada a un mundo actual como el nuestro, en el que la heroína, Clara, se verá necesariamente abocada hacia un final en el que incluso su vida se verá en peligro. Clara tendrá que luchar contra todo y contra todos con lo poco que posee, y es, por lo que parece, un enorme corazón o un cerebro muy pequeño. Eso lo tendrán que decidir ustedes. Clara estará rodeada por el resto de personajes, Gonzo su novio pijo e interesado; su madre, necesitada y dominante; sus amigos, de baja estofa y sin capacidad ninguna ni voluntad para aconsejarle y el propietario de un local cercano y el mismo narrador de la obra, cuya función en la representación no le permitirá nada más que explicar aquello que pasa, siempre, claro está, desde su personal y subjetivo punto de vista. Y un escenario que, a través de un juego de luces y de un atrezo minimalista, se convertirá en el tablero de un juego de mesa, seguramente el parchís, en el que se juega la vida de las personas y en el que para ganar se ha de comer a los contrarios y avanzar 20 casillas por cada victoria que se consigue. Y creo que el juego del parchís se puede convertir en un buen símil de la vida moderna en la que el consumo y el triunfo, de uno mismo, nunca de la comunidad ni de los otros, se convierte en el objetivo principal. Y en el que las personas somos fichas que avanzan por el tablero indefensas pudiendo ser comidas y destruidas en cualquier momento aunque también, por el contrario, podemos convertirnos en auténticos depredadores y devorar a los otros, ya sea física o emocionalmente.

Las fichas se compone de una interpretación que nos recuerda, también, la tragedia griega, en la que una protagonista principal, Clara, hace de contrapeso a un coro de personajes (familia, amigos…) que interactuarán individual y colectivamente con ella. Todos ocultándose en la oscuridad del escenario y adquiriendo corporeidad y contenido cuando su personaje o personajes actúen. Una muy controlada y acertada dirección y presentación de la trama de la mano de Secun de la Rosa que nos muestra que no solo domina el humor, del cual también nos ofrece diversas muestras en la obra, sino también su lado más trágico y realista, del cual se nutre Las fichas.

Pues ya saben, si quieren disfrutar del trabajo bien hecho, teatralmente hablando, de una compañía joven pero con ganas de hacerse un lugar en el panorama teatral madrileño y que sabe proponer y desarrollar ideas y tramas interesantes y atractivas, y si quieren ser testigo del acontecer de una fabula actual, urbana y trágica que, a unos más y a otros menos, nos toca de cerca, les recomiendo Las fichas, seguro que su argumento no les dejará impasible.

Las fichas” se representa en el teatre Tantarantana del 13 de abril al 8 de mayo de 2011

Autor y dirección: Secun de la Rosa
Intérpretes: Sandra Collantes, Fernando Ramallo, Carmen Mayordomo, Belén Cuesta, Fran Arraez y Secun de la Rosa
Diseño de luces: Pedro Pablo Melendo
Escenografía: Daniel Sánchez “KNOWME”
Vestuario: Benjamín Márquez
Producción: Radio Rara Teatro

Horarios: de miércoles a sábados a las 21:00 horas y domingos a las 19:00 horas.
Precios: miércoles y jueves 15 €; resto de días 18 € | previas 11 €
Duración: 1hora y 15 minutos
Idioma: castellano
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Última semana de representación de El último secreto de James Dean en el Teatre Tantarantana.


Última semana de representación de El último secreto de James Dean en el Teatre Tantarantana, una obra de reflexión sobre la violencia, sobre la cultura y el cine y sobre las formas de invasión vital que nos impiden ser aquello que queremos ser.

Una mujer joven vive recluida en un piso durante una larga convalecencia psíquica. La mujer, Claudia, de menos edad de lo que parece, es cuidada por una enfermera mucho mayor, María, que vive con ella y espía todos sus movimientos; su cotidianeidad se construye a partir de ritos que gracias a un tejido de pequeñas acciones impiden que Claudia caiga en la abulia de vivir. De repente, llega un hombre, y Claudia comienza a hablarle como si fuera James Dean. El hombre responde como tal y, a medida que se adentran en la gran metáfora de un Hollywood que nunca vivieron, poco a poco descubren el modo de elucubrar juntos cómo Claudia y James Dean se conocieron. A través de este juego de máscaras descubrimos quién es el hombre realmente y qué relación hay entre la obsesión de Claudia por James Dean y su trastorno de personalidad. María, quién verá amenazado el sueño de simbiosis que vive con Claudia, tratará de impedir su curación en nombre de la protección que exige su enfermedad. Pero cuando Claudia comience a recordar, ya no aceptará que Jaime ponga en boca propia palabras de James Dean.

El último secreto de James Dean es una obra sobre las formas de invasión que nos impiden ser plenamente personas: la colonización de la irrealidad sobre la realidad, de la enfermedad sobre la conciencia, de la posesión sobre el amor, y, finalmente, de una cultura, en este caso la americana, sobre otra. Y es una obra sobre el amor como freno a todas estas invasiones, sobre el amor como impulso sanador y agitador de nuestra conciencia. En este sentido, la pieza es un deshielo que narra el proceso interior de rejuvenecimiento de Claudia a partir de la desarticulación de los núcleos de dolor de su pasado. La acción, que transcurre en 1960, se ubica en la Barcelona de la posguerra, la ciudad empobrecida que necesitaba evadirse visitando el cine los domingos por la tarde para redimir su miseria con los grandes mitos del cinematógrafo. A través de esta contextualización, la tensión entre realidad y evasión adquiere dentro de la obra una dimensión social, que se convierte en un modo de reflexionar entorno al problema de dicha tensión en la jaula dorada de la sociedad de consumo.

El último secreto de James Dean” se representa en el Teatre Tantarantana del 18 de febrero al 6 de marzo de 2011.

Autor: Albert Tola
Dirección: Roberto Romei
Intérpretes: Alicia Gonzalez Laa, Lina Lambert y Joan Díez
Espacio escénico, vestuario e iluminación: Roger Orra
Construcción escenografía: Dani Poy y Claudio Rojas
Compañía: Pleamar
Producción: Centre d’Arts Escèniques de Terrassa (CAET), El Festival LOLA de Esparreguera y el Teatre Tantarantana

Horarios: Miércoles a sábado a las 21:0 horas y domingos a las 19:00 horas
Precios: miércoles y jueves 15 €; resto de días 18 €
Duración: 1 hora y 5 minutos
Idioma: castellano