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Crítica teatral: Per sobre de totes les coses, Teatre Gaudí.

Per sobre de totes les coses_cartell_GaudiComo ya deben saber, el teatro musical hace mucho tiempo que funciona muy bien en la cartelera barcelonesa, y más cuando está bien ideado y producido. De ahí que muchos teatros de la ciudad se arriesguen a programar musicales, ya sean estos de pequeño, mediano o gran formato. Y el Gaudí no es una excepción. Si ya el año pasado programó La festa salvatge (The wild party, de Andrew Lippa) y a principios de 2014 estrenó una divertidísima versión de La Gran Duquessa de Gerolstein, de Offenbach, Meilhac y Halévy, este julio se ha reservado el escenario para otra producción de mediano formato como lo es Per sobre de totes les coses, de Hartmere y Intrabartolo, una reflexión sobre la adolescencia y la homosexualidad ambientada en los pasillos de un internado católico.

Peter (Marc Flynn) y Jason (Jan Forrellat) son compañeros de habitación del internado católico de Saint Tomas. Ambos mantienen una relación íntima que desconocen en el centro, debido a las ansias de popularidad de Jason y al miedo a que se reconozca abiertamente su homosexualidad. El ambiente del internado se mueve entre los rituales cristianos y las ganas de fiesta y de pasárselo bien del grupo de estudiantes. La relación entre Peter y Jason irá empeorando debido a las voluntades dispares de ambos y a las presiones que reciben del entorno y de sus respectivas familias. En breve, sin embargo, ambos tendrás que demostrar cuáles son sus verdaderos sentimientos y qué están decididos a perder (y a ganar) por el camino.

El Gaudí nos presenta un nuevo espectáculo musical que recuerda en muchos aspectos el éxito que significó el año pasado The wild party, y ha escogido para ello una obra en la que los sentimientos y la sexualidad recién descubierta tienen un papel importante. Todo ello adquiere la estampa de una clásica historia de instituto, en la que veremos desfilar tanto a chicos y chicas populares, como a estudiantes aplicados y jóvenes desplazados y rebeldes. Pero en este caso el tema a debate no es otro que el despertar sexual de los jóvenes internados y sobre todo, la presión que sufren aquellos que optan por una sexualidad diferente. Aquí es donde se encuentra atrapada la relación entre Jasón y Peter, los cuales han compartido mucho más que una habitación en el internado.

El musical se estructura a partir de una historia cantada, en la cual oiremos poco texto recitado, ya que la mayoría de la acción transcurre a través de la letra de las canciones. En esta ocasión Daniel Anglès ha cogido la batuta para dirigir un musical en el que hallamos a un nutrido número de actores-cantantes y bailarines sobre el escenario. Para muchos de ellos esta significa su primera experiencial profesional. Si bien, las decisiones de producción no han sido todo lo acertadas que debieran. Lo primero el espacio. El escenario central del Gaudí queda dominado por una gran pasarela en forma de cruz, alegoría a la educación de carácter religioso del internado, que aunque se utiliza plenamente en alguno de los número musicales, reduce el espacio accesible a los actores y actrices y les obliga a actuar a veces a milímetros del público, y además no permite estructurar demasiado la acción que nos es narrada. Por otro lado el sonido no está a la altura del espectáculo al que sirve de base, por lo que algunas de las letras de las canciones no son del todo entendibles.

Per sobre de totes les coses_2Per sobre de totes les coses es un musical en el que veremos sobre el escenario un amplio número de actores y bailarines, un hecho que le da al espectáculo un aire de gran musical. La mayoría de ellos realizan una actuación secundaria, en referencia a la representación de la obra, si bien, en ella destacan algunos personajes como Jason (Jan Forrellat) y Peter (Marc Flynn), los personajes cuya relación da pie a la trama del musical; Ivy (Anna Herebia), la compañera de clase que se siente atraída por Jason y que formará parte de un fatal triángulo amoroso o Ivy (Anna Herebia), la hermana acomplejada y rebelde de Jason. Como parte del elenco de «adultos» responsables del internado y familiares de los jóvenes estudiantes hallamos a Eduard Doncos, que interpreta al cura del internado; Ester Bartomeu que da vida a la a veces insensible madre de Peter y a Lucy Lummis, que encarna a la hermana Chantelle, una de las monjas del centro religioso.

Y es precisamente esta última la que protagoniza dos de los momentos con más fuerza del musical, que no son otros que la aparición de la virgen María en uno de los sueños de Peter a lo Madonna en «Like a Virgin» (un claro ejemplo de la confusión religiosa de los más jóvenes), y cuando la hermana Chantelle le explica a un desesperado Peter, que Dios lo hace todo bien (en referencia a su opción sexual), un número musical al más puro estilo Sister Act, espectáculo que se estrenará en Barcelona en octubre y en el que Lummis interpretará un papel.

Per sobre de totes les coses es un espectáculo en el que se han invertido muchas ilusiones pero que no alcanza las cotas de acierto de The Wild Party, aunque se mantiene en su estela creativa y de resultados. Además nos provee de una historia que nos acerca a los más jóvenes, a sus problemas y a sus deseos más íntimos y nos hace reflexionar sobre el papel de la Iglesia y de la sociedad, en pleno siglo XXI, ante la homosexualidad, y sobre los obstáculos contra los que aún han de luchar aquellos jóvenes que no optan por las sendas vitales que se esperan de uno. Una espléndida manera de pasar una tarde de teatro y entretenimiento y un ejemplo de lo que se puede hacer cuando existen ganas y voluntad, ya sea en el mundo del teatro o en la vida misma.

«Per sobre de totes les coses» se representa en el Teatre Gaudí a partir del 16 de julio de 2014.

Libreto: Damon Intrabartolo y Jon Hartmere
Música: Damon Intrabartolo
Letras: Jon Hartmere
Orquestación: Deborah Lurie
Dirección: Daniel Anglès
Dirección musical: Oriol Padrós
Adaptación al catalán: Marc Gómez
Reparto: Jan Forrellat, Marc Flynn, Anna Herebia, Iskra Bocanegra, Marc Gómez, Miguel Ángel Sánchez, Marc Andurell, Clara Gispert, Anna Lagares, Joan Mas, Gerard Mínguez, Laura Morales, Desirée Moreno, Gara Roda, Joan L. Santos, Eduard Lacueva, Helena Jara, Ester Bartomeu, Lucy Lummis y Eduard Doncos
Banda de música: Oriol Padrós, Abel Garriga, Adrià Aguilera, Unai Eizagirre, Ricard Buenaventura y Guillem Barceló
Coreografía: Oscar Reyes
Producción: Teatre Gaudí de Barcelona
Proyecto: Madam Teatre

Horario: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precio: 24 €
Idioma: catalán
Duración: 2 horas y 30 minutos (descanso incluido)
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Jorge Pisa Sánchez

“Tras la puerta” de Pentateatre: Por favor, molesten.

Os muestro hoy una estancia hermética. La que se abre “Tras la puerta” los martes en el Hotel Acevi Villarroel de Barcelona. Si queréis seguir leyendo las líneas que vienen a continuación, antes deberéis prometerme algo: No vais a hacer nada por salir de allí. Tampoco podríais. Así que llamad a casa para advertir que no iréis a dormir. Será lo mejor.

Aquí va lo que os espera al encerraros con Pentateatre: Algunos saldréis al acabar la función. Otros os quedaréis atrapados. Eso no la sabéis ahora mismo. De vosotros depende averiguarlo en su momento.

“Tras la puerta” es un ejercicio escénico tramposo. Porque se propone retener al espectador a toda costa. Y ello tiene un precio muy alto: La dispersión. Comedia, intriga y reflexión compartiendo espacio y cada uno en su rincón. Marc González de la Varga se vale del suspense como eje y, en torno a él, giran las ruedas de una historia entretenida, participativa y ambigua. Su pericia como autor la exhibe especialmente al apuntar los momentos cómicos con los que rebaja la tensión inicial: La frescura a la hora de señalar los peligros de cambiarse de compañía de telefonía móvil o el gozoso patetismo de disfrutar de una despedida de soltera son dos ejemplos de ello. Ambos suponen algunos de los muebles que mejor interiorismo ofrecen tras su puerta. Sin embargo, la apuesta que hace por el terror resulta desvaída puesto que no se atreve a tracender los tópicos del género ni tampoco a profundizar en la línea argumental principal.

La cerradura de esa puerta blindada por la desesperación y el desconcierto la fuerzan una y otra vez Frank Capdet y Ferran Terraza. González los dirige dentro de las previsiones del género y ambos se entregan a ello con generosidad. El primero logrando cierta ternura y rezumando convincente impotencia cuando destapa las sorpresas de su atribulado personaje; el segundo, exhibiendo una galería de matices que van de la comicidad directa más agradecida para el espectador a la inquietud contenida pasando por los tics de alucinación casi colectiva.

¿Y quién tiene la llave? Pues el sorprendido público al sentirse rehén con los protagonistas. Sin querer gritar ni golpear la puerta porque el espectáculo acaba siendo la mejor manera de retenerle.

Por Juan Marea

“Tras la puerta” de Pentateatre se representa en el Hotel Acevi Villarroel (c/ Villarroel, 106) los martes a las 20.30 h hasta el 12 de agosto. Reservas: reserves.traslapuerta@gmail.com.

La breu i càlida humitat del Festiu-Fringe

La xafogor no és només el baròmetre de la calor barcelonina. Es fa extensible a l’entossudiment d’artistes experimentals, que adhereixen les seves obres al món imaginari de l’espectador. La xafogor embolcalla xous d’evasió per aïllar-nos de discursos pretensiosos. Puja i baixa de manera àdhuc vertiginosa amb malabaristes musicals: Volem amb les ales de la seva màgia tècnica.

I el Festiu-Fringe Barcelona 2014, que ha estat tot això i fins i tot més, ha atrinxerat platees fugisseres de la fredor d’una programació majestàtica o massa solemne.

Ara és moment de recordar les batzegades escèniques amb què hem plantat cara a la humitat de finals de juliol. Dins LA PEIXERA, Los Jimenes s’atreviren a fer viatjar a la família d’en Leatherface cap a una llar espanyola de fa uns trenta anys. Si a l’esgarrifosa pel·lícula d’en Tobe Hooper vèiem com col·leccionaven cadàvers de jovenets imprudents, ara són aquests monstres els que es troben acorralats a casa seva i l’amenaça és la seva incomunicació, fruit de la rutina més espantosa, de la necessitat de nedar plegats en un aquari petitburgès on amb prou feines hi ha aigua, i de l’omnipotència de la televisió. Mitjançant el recurs a la màscara, aquesta dinàmica companyia desplegà amb detall el patetisme de la vida domèstica, fent èmfasi en la seva connotació grotesca, queixalant la seva condició de ninots esperpèntics i recreant-se impúdicament en els seus instints animals. I la conclusió, esfereïdora: Només podran comunicar-se quan alliberin col·lectivament el seu sadisme contra l’element extern. Tot això sense pronunciar un mot i mantenint un to agredolç que aconsegueix impactar i desconcertar tot i la prolixitat de la proposta.

Els Espai Dual no només aportaren el seu granet de sorra a la peripècia artística, sinó que també van aplicar amb èxit la fórmula de combinar acrobàcia, dansa i música. Aconseguint uns resultats extraordinaris, a CABARET K-BARAET demostren química, física i matemàtiques: La seva seguretat dalt de l’escenari es multiplica a l’hora de practicar el mim (elèctric i sensacional Oriol Pla), tocar la guitarra amb sensibilitat (serè Marc Sastre) i de fer gairebé íntims els malabarismes i el saxòfon (eixerit Blai Juanet). Tots tres transmeten una energia exultant que només es veu frenada per una innecessària veu en off suposadament divertida.

Des de l’ Espai Jove La Fontana i amb OBSOLESCENCE, El Eje obre un viarany entre l’estil cafre tarantinià (la banalitat violenta i sexual), el discurs filosòfic de Doctor en AlaskaNorthern Exposure (les reflexions sense conclusió possible sobre el sentit de la vida i la Mare-Que-Mai-No-Ens-Devia-Haver-Parit) i les pistes al·lucinògenes d’en David Lynch (l’aparició d’una pedra lunar al mig de desert nord-americà) intentant recórrer-lo amb una veu pròpia. El text de Susanna Garcia-Prieto va de més a menys: A una introducció prometedora i amb un humor negre que fins i tot juga amb encert en el camp metalingüístic, segueix una trama tan enrevessada que acaba per assumir la seva ridiculesa mirant d’anar-se’n per la tangent de la gamberrada absurda transcendental. Vam aplaudir l’ambientació, l’extravagància dels seus personatges i l’estupenda creació d’un refrescant Eric Balbàs, desafiat per un eficaç Marc Ribera i un esforçat David Teixidó. En canvi, el repartiment femení es trobava perdut en la indefinició de les seves interpretacions i la reiteració d’un desenllaç massa prolongat, units a un ritme irregular de l’espectacle, van dificultar que públic i artista compartissin espai.

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Acabo, que ja volen tancar: I dedico les meves últimes línies a les simpàtiques The Marshmallow Girls, que van regar amb il·lusió (Georgina Llauradó), dolçor (Bealia Guerra) i entusiasme (magnífica Laia Piró) musicals l’escenari de l’Almeria Teatre convertit en deliciós estudi de gravació per a WHAT DID YOU EXPECT FROM MR. SPECTOR? LA VERITABLE HISTÒRIA DE LES RAMONETTES. A partir d’una dramatúrgia gairebé inexistent, les tres artistes exhibeixen amb gràcia habilitats “supremes”, ganes de ser amb nosaltres i la humilitat de qui entendreix mentre gaudeix.

I sí: Vam suar. Però és que no som de pedra.

Per Juan Marea

El Festiu-Fringe Barcelona 2014 es va celebrar del 6 al 27 de juliol.

Crítica teatral: Bartolomé encadenado, en el Teatre Grec.

PROJECCIO_CARA-1_2_El pasado 18 de julio llegó al Teatre Grec Bartolomé encadenado, una de las producciones más significativas del Festival tanto por el tema que trataba como por la forma en la que lo hacía, una oda tragicómica que reflexionaba sobre la crisis económica y sus graves consecuencias sociales escrita por José Sanchis Sinisterra, dirigida por Antonio Simón Rodríguez e interpretada por Lluís Soler, Manel Barceló, Maria Molins, Tilda Espluga, Montse Vellvehí, Bernat Quintana, Xavier Ruano y un nutrido grupo de 14 jóvenes graduados del Institut del Teatre.

En ella hallamos a Bartolomé encaramado a un pilar inacabado de un puente que la crisis económica ha dejado a medio construir. Bartolomé está acabado, la crisis ha consumido sus reservas económicas, físicas y vitales y ha decidido suicidarse en un espacio público para que todo el mundo sea consciente de los monstruos provocados por el trance económico que vive su país y gran parte de la órbita europea. Debajo de Bartolomé y alrededor de la base del pilar, se congrega un circo mediático y social, tanto aquellos que quieren ayudar a Bartolomé a cumplir sus deseos, como los medios que se desplazan hacia allí para dar cobertura a la noticia e incluso la autoridad competente que intentará poner orden en la situación.

Sanchis Sinisterra es el encargado de dar inicio a un nuevo proyecto en el marco del Grec en el que cada año un autor presentará una pieza teatral sobre un tema actual, utilizando los principios formales del teatro griego. Y en este caso ha contado con la ayuda de Simón Rodríguez en una propuesta que aunque atrayente visualmente y, evidentemente actual en el tema que analiza, la crisis económica omnipresente de la cual aún sufrimos sus amargas consecuencias, resulta bastante vacía con respecto a los asuntos sobre los que trata.

El modelo a partir del que se crea la obra es el del Prometeo encadenado, tragedia griega en la que el titán Prometeo, que favorece el conocimiento y la civilización de los hombres en detrimento de los dioses, es castigado por Zeus, una leyenda que se transmuta en la versión escénica de los hechos que llevaron al jubilado griego Dimitris Khristulas a suicidarse en abril del año 2012 delante del Parlamento griego debido a la situación de indigencia a la que le condenaba la crisis económica griega.

Por desgracia, Bartolomé encadenado es una obra de titulares periodísticos, en los que el texto no va más allá de las ideas, contundentes, eso sí, que aquellos pueden contener y que, si lo pensamos bien, ya conocemos, aunque solo sea por el «machaconismo» de los medios de comunicación. Así en Bartolomé encadenado se habla acerca de la crisis económica, de la actuación del Estado y de las fuerzas de seguridad, del papel de los medios de comunicación, del poder detrás del poder, de la pasividad de parte del cuerpo social ante las vejaciones provocadas por la crisis, de la actitud ominosa de parte de la juventud… Aunque, y como les decía, sin la más mínima intención de profundizar en estos temas, que aunque actuales e importantes, digo yo, importantísimos, quedan en agua de borrajas tras haber acabado la función, no conociendo el espectador mucho más de lo que ya intuía cuando ocupaba su asiento al inicio de la función.

COR_I_TORRE_2_El aspecto visual de la obra sí que destaca algo más que el contenido. Bartolomé nos es presentado como un antiguo anacoreta, o más concretamente como un estilita, uno de aquellos ermitaños que vivieron en época medieval sobre columnas, como símbolo de su rechazo a la sociedad materialista. La representación está estructurada, en parte, como una obra clásica griega, en la que los actores interactúan con una especie de coro conformado por los jóvenes graduados del Institut del Teatre, y nos hace revivir, en parte, como sería una obra representada durante la antigüedad. Además el espectáculo hace uso de un potente audiovisual, que acompaña al desarrollo de la obra y que impacta en el público en más de una ocasión.

La obra está cocinada con dos ingredientes principales: la tragedia de la situación que vive Bartolomé y que le ha forzado a acabar con su vida de forma pública y la comedia que se desarrolla a su alrededor y en la que los periodistas, la familia y el grupo de jóvenes, que dan forma al coro y a veces al cuerpo de danza, intentan mostrar al público algunas de las flaquezas de nuestra sociedad occidental. La obra, sin embargo, en su avance va derivando poco a poco hacia una especie de drama familiar que debilita en parte su potencia narrativa.

En Bartolomé encadenado destacan sobre las demás las interpretaciones tanto de Lluís Soler, el hacedor de la situación que nos narra el espectáculo y la breve actuación de Manel Barceló, que da vida a uno de los secuaces del poder invisible de los mercados. Maria Molins interpreta a una periodista que se verá afectada por lo que está pasando sobre y en los aledaños de la plaza escenario de los acontecimientos; Tilda Espluga y Bernat Quintana encarnan a dos policías muy peculiares; Montse Vellvehí interpreta a una alocada aspirante a periodista y finalmente Xavier Ruano encarna a un cámara que sigue a Molins alrededor del mundo proveyendo al público de la cadena de las imágenes de los conflictos que cubren como periodistas, y es el protagonista, seguro, de uno de los speechs con más fuerza que se oyen a lo largo de la representación.

Bartolomé encadenado representa, así, una promesa escénica que va perdiendo fuelle a medida que avanza la representación y que se salva por lo actual de su contenido y por el trabajo de los actores que dan vida a los personajes en liza, aunque el desarrollo de la obra no sea tan competente ni trascendente de principio a final. Esperemos, pues, que este proyecto escénico dentro del Festival Grec de Barcelona se vigorice algo más en futuras ediciones.

«Bartolomé encadenado» se representa en el Teatre Grec del 18 al 20 de julio del 2014.

Autor: José Sanchis Sinisterra
Dirección: Antonio Simón Rodríguez
Intérpretes: Lluís Soler, Manel Barceló, Maria Molins, Tilda Espluga, Montse Vellvehí, Bernat Quintana y Xavier Ruano
Coros: Arnau Armengol, Ramon Bonvehí, Carles Calabuig, Laura Calvet, Anna Farriol, Ana Roche, Alberto Ruiz, Ivan Giménez, Alicia Lorente, Anna Massó, Marina Mulet, Ariadna Pastor, Laia Pastor y Andrea Portella
Escenografía: Ramon Simó
Vestuario: Irantzu Ortiz
Espacio sonoro: Lucas Ariel Vallejos y Damien Bazin
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Mata’m, en La Villarroel.

Mata'm_1¿Qué pasa cuando nos cansamos de la vida? ¿Tenemos derecho a pedirle a alguien que acabe con nuestra existencia? ¿Y cómo afecta la muerte a nuestro entorno cotidiano? Seguro que algunos encontraréis extrañas estas preguntas al inicio de una reseña teatral, si bien es de ello de lo que trata Mata’m, obra que del 5 de julio al 3 de agosto se representa en La Villarroel en el marco del Grec Festival de Teatre de Barcelona.

Manel Dueso se enfrenta a la autoría y la dirección de una obra extraña en lo que se refiere a su estructura y a la trama que nos propone. En ella Arnal (Francesc Orella), el propietario de un local de copas, decide poner punto y final a su experiencia vital, aunque no tiene el valor para suicidarse él mismo. La llegada proverbial de Bastero (Boris Ruiz), un antiguo compañero que acaba de salir de la cárcel y que quiere volver a ella, se convertirá en la oportunidad para solucionar dos voluntades opuestas pero enlazadas, y le permitirá cumplir su último deseo. Poco será lo que puedan hacer para evitarlo Chirli (Àurea Márquez), su pareja ex-prostituta y su hija Devita (Carlota Olcina), los únicos anclajes emocionales de Arnal en un mundo que pare él ya no tiene sentido.

Bien, como veis la trama es algo extraña e insólita, lo que permite a Dueso ofrecernos una representación que carece también de una estructuración lógica y se asemeja más a una red de escenas que no tienen un sentido temporal aparente para el espectador, una solución escénica parecida a la de Traïció (Teatre Lliure, Carles Alfaro, 2009), obra en la que también participara Orella, y en la que era el mismo espectador el que, ayudado por indicaciones temporales audiovisuales, tenía que recomponer el orden real de los hechos y las escenas que acontecían sobre el escenario. De esta forma, veremos a Arnal / Orella tanto muerto y tendido en el suelo tras producirse su asesinato-suicidio, como interactuando con el resto de personajes de la obra en los días e instantes previos, un hecho que en parte puede turbar la comprensión de aquellos espectadores que estén menos atentos a lo que sucede encima del escenario.

Mata'm_2Mata’m, es una comedia negra y poética acerca de la muerte deseada por uno de los personajes. Y como habla sobre la muerte hace referencia también a la vida, al menos a la del personaje central de la obra, al que le parece que ya no vale la pena vivirla, y a la de aquellos que la viven a su alrededor, cuya existencia quedará de alguna forma afectada. La obra tiene mucha dosis de humor, en muchos momentos de tintura negra, y nos habla de los miedos y los deseos, dos sentimientos emocionales las más de las veces unidos, de varios personajes propietarios de existencias algo desestructuradas. Francesc Orella está genial en su papel de suicida sin ánimo, que cansado de la existencia que le ha tocado vivir, necesita la ayuda de otra persona para finalizar con su amargura existencial; Boris Ruiz encarna a su antiguo amigo de andanzas que acaba de salir de prisión y que después de varios años en el trullo, es consciente de que el mundo fuera de la cárcel no es el suyo, de ahí que su carácter sea tenue y desacompasado; Àurea Márquez da vida a la pareja de Arnal, que parece que no ha sido consciente del desasosiego de este último y cuya vida ha transitado desde los bajos fondos a las altas lontananzas de un carácter algo frívolo e infantil. Por último Carlota Olcina interpreta a la hija de la pareja, una joven que posee una percepción de la vida algo fantasiosa, y que no es consciente aún de las durezas por los que han tenido que transitar sus padres.

Todos y cada uno de estos personajes tiene su momento definitorio en la obra, en la que ofrecen al público un breve, o no tanto, speech en el que nos dan a probar los sinsabores de unas existencias que parece que estén flotando sobre el suelo de un bar de copas, seguramente el ambiente que más ha marcado la existencia de todos ellos. No penséis, por otra parte, que la obra de Dueso es de aquellas profundas y filosóficas, ya que la reflexión del autor y director es sutil y no se atreve a ir más allá de las mismas palabras que emanan de los personajes, a lo que se suma, como os comentaba, la comicidad de toque negro que subyace a lo largo de la representación.

Mata’m se convierte así, en una oportunidad de mirar directamente a la muerte pero sin afectarnos por lo profundo de su naturaleza y de disfrutar de otra obra de actores en la que la trama se ha de recomponer como un puzle, una tarea que Dueso deja en manos del público asistente.

«Mata’m» se representa en La Villarroel del 5 de julio al 3 de agosto de 2014.

Autor: Manel Dueso
Dramaturgia: Manel Dueso
Dirección: Manel Dueso
Reparto: Àurea Márquez, Carlota Olcina, Francesc Orella y Boris Ruiz
Escenografía: Sebastià Brosa
Diseño de iluminación: David Bofarull
Diseño de sonido: Bárbara Granados
Composición musical: Bárbara Granados
Vestuario: Míriam Compte
Caracterización: Núria Llunell
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona, Velvet Events y La Villarroel
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Jorge Pisa Sánchez

«Estripar la terra» de La Companyia La Padrina: Rasclets de plàstic

«Aquest és un moment molt delicat.» Una de les advertències que més sonen darrerament per ennuegar les ganes d’experimentar, de canviar, de créixer. La fan servir com a amenaça els poderosos. La repetim nosaltres com si es tractés d’un mantra i així afavorim la covardia a guanyar la batalla.

Josep Maria Miró se serveix d’aquest manifest lapidari per articular una nova teranyina entorn d’una mosca que bada (l’home que lluita per reinsertar-se) i l’aranya amatent i sense miraments (amb dos caps: dos treballadors municipals mediocres que busquen amb ànsia un cap de turc). I presentat l’animalari, juga a detallar-ne l’assetjament feroç.

Miró sap angoixar els seus espectadors posant-los entre les cordes de la quotidianitat i fent-los patir per l’efecte implacable que causen les «capelletes» socials: si al «Principi d’Arquimedes» ens deixava sense alè, ara mira de repetir la fórmula sense ni tan sols dissimular. Però l’experiència li surt a mitges: D’una banda perquè no aprofita la riquesa que li ofereixen els nous personatges i el context on es mouen, de l’altra perquè minimitza aquella ambigüitat que tan bon resultat li va donar entre clor i pares talibans.

A «Estripar la terra» coneixerem el malestar conseqüent a l’arribada al grup laboral d’un nou membre quan la seva eficiència i actitud participativa posen en evidència la corrupció i l’enquistament. El tema és sucós i molt oportú en una terra cega com la nostra on de reis bornis sembla que n’hi ha a grapats.

L’obra planteja també la dicotomia entre el món professional que se sent amenaçat i l’amateurisme desinteressat com a substitutiu conjuntural. Tot plegat en un context tan obertament proper que la proposta admet una lectura gairebé simbòlica de Catalunya i el seu entossudiment de fer país que sovint passa per destruir el ciutadà que no hi dóna el perfil.

Un cop que Miró ha presentat aquests paràmetres temàtics, i mitjançant una introducció inquietant de la trama, acaba triant la història de suspens que no afegeix res de nou al panorama i que recorda massa el seu anterior èxit. A més, el dubte que en aquest fonamentava la història, aquí desapareix ja que tots sabem que l’acusat (magnífic David Marcé: vulnerable i ferotge ensems) s’ho ha buscat amb escreix.

Miró dirigeix també. I ofereix una posada en escena funcional on la intriga esdevé la reina. Els efectes sonors en són còmplices dòcils i el seus altres actors compleixen amb la resignació de saber que els personatges no constitueixen, al capdavall, més que elements circumstancials. Però nosaltres ens hem quedat amb les ganes perquè la terra demanava, més que estripar-la, travessar-la!

per Juan Marea

«Estripar la terra» es representa a La Seca-Espai Brossa fins al 27 de juliol.
http://www.laseca.cat/ca/obra/73/estripar-la-terra–josep-maria-miro/

Terra

 

Arnau Puig teixint.

Festiu-Fringe Barcelona 2014: Goliat se funde.

El verano presume de ser indomable, ataca con pereza ociosa y cuenta después sus víctimas indolentes. Pero no es invencible y hay quien le cosquilleasu talón de Aquiles: El Festiu-Fringe Barcelona, que hasta finales de julio experimenta con el público blandiendo una programación multidisciplinar e imprevisible.

El latido femenino del maltrato encuentra refugio en la Iglesia de Sant Joan. Los espectadores, dóciles y devotos, se desplazan por su interior entre los lamentos de una niña perdida sin que mamá pueda evitarlo y atrapada entre los barrotes protectores de imágenes católicas salvadoras, ironías del arte urbano actual. El violoncelo de Anna Mora dota a la ceremonia de una solemnidad escénica austera, elegante y esencial, lo que COEURS BATTANT COMME DES TAMBOURS ofrece. En la capilla lateral se recorta la sombra de una hembra a punto de ser asesinada, pero llegamos a tiempo de compartir con ella su apasionante agonía. No contenta con eso, Àngels Aymar, sacerdotisa exquisita (por su habilidad eludiendo la afectación, proponiendo un espectáculo rico en puntos de vista y potenciando la sencillez interpretativa) alterna el monólogo sufriente con la parodia amable de la utilización mediática de las víctimas globalizadas (en una escena desternillante a partir de la socarronería de su entrevistadora, el empecinamientode Valeria Cardullo y finalmente el carismático aliento integrador de Adeline Flaun). Más la contundencia vocal de Mehdi Krüger. Adolece, empero, este espectáculo del Collectif Lyon.05 de cierta rigidez en la dirección de actores (cuya expresión es a veces devorada por la trascendencia de las palabras) pero el conjunto (y sobre todo la actuación de la propia Aymar) adquiere una luminosidad excepcional y demuestra la capacidad de sugestión de las lenguas foráneas (en especial, el francés) para que todos recemos unas mismas oraciones, las que ahuyenten el sufrimiento de los más débiles.

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Y después llega la danza en el Teatre Akadèmia: Recreada en un dormitorio donde Francisco Gómez impulsa una juguetona lucha entre una bella durmiente que se quiere poco y su Lado Oscuro provocador. Una cama inmaculada que se enturbia con un pasodoble en el que la melena de ella y el puño de él son uno; que convierte a ambos en autómatas emulando la Comedia del arte; y en la que se acelera la angustia con la cámara lenta de los intérpretes; pero además es atormentada por las sombras chinescas que la rodean. Ambos bailarines (delicada y algo blanda Roser Zaurin, seductor y grotesco Yago Morera) intercambian sus roles cuando ella finalmente abandona su indefensión de vigilia para dejar a él como durmiente desvalido. Esta SUITE NÚMERO 2-VARIACIONS D’UN SOMNI de La Companyia es un ejercicio fascinante en lo visual (el aprisionamiento de ella con un manto de plástico), inquietante en lo sonoro y de un tono ambiguo (la claridad de las sábanas, la tenebrosidad del entorno escenográfico) que estimula por la conjunción de distintas disciplinas interpretativas en constante diálogo con la narrativa coreográfica.

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Los prejuicios son ahuyentados de nuevo ante la irrupción en el Almeria Teatre de Línea de Tres con LA CANCIÓN DEL CAMINO VIEJO, un testimonio de aires argentinos sobre la impotencia de dos hermanos (gerente de marketing de pacotilla el más espabilado, empleado de planta apocadísimo el más ingenuo) ante la decadencia del negocio familiar de reparación de vehículos heredado. Al gracejo léxico de los actores, se une un entusiasmo entrañable sobre el escenario. La historia, tragicómica y con un poso de melancolía que cubre el histrionismo (excesivo y resuelto con torpeza) así como la expresividad de los momentos más íntimos (vigorosa la retransmisión futbolística con un Severo Callaci electrizante como regateador imparable; sincero el monólogo final de un emotivo Santiago De Jesús velando a su amado compañero de miserias) es un ejemplo más de perdedores hundidos en la invencible batalla del progreso por quedar excluidos del plan urbanístico.

Y el verano, que por ser cobarde también es vulnerable, no puede evitar esbozar una sonrisa de rendición ante este David decidido que es el Festiu.

Por Juan Marea

El Festiu-Fringe se celebra en Barcelona hasta el 27 de julio.
http://www.festiu.cat/

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Crítica teatral: Vells Temps, en la Sala Beckett.

Vells temps_sala beckettUna obra de teatro siempre tiene algo que decir al público. Una vez que se alza el telón, metafóricamente hablando, porque ya casi nunca se levantan, se inicia una conexión entre la obra y el espectador que perdura, de una forma u otra y normalmente con altibajos, hasta el final de la representación. Si además, Harold Pinter está en el meollo, está conexión se transforma es un estado en el que la obra fluye atrapando al espectador en una tela de araña escénica que se apodera de él hasta el final de la función. Algo que podemos apreciar en Vells Temps, obra programada en la Sala Beckett en el marco del Festival Grec 2014, dirigida por Sergi Belbel e interpretada por Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel.

El matrimonio formado por Kate (Míriam Alamany) y Deeley (Carles Martínez) recibe la visita de Anna (Sílvia Bel), una amiga de juventud de la primera. El reencuentro de las dos mujeres les permitirá rememorar los viejos tiempos, cuando ambas trabajaban como secretarías; compartían piso en Londres y llevaban una vida de trabajo y ocio recorriendo las plateas de los mejores teatros de la ciudad. A medida que ambas mujeres evocan el pasado Deeley comienza a sentir celos de una relación antigua pero intensa que, al parecer, se entrelaza también con sus propios recuerdos.

La Sala Beckett se anima a programar Vells temps, un Pinter que tiene que ver mucho con la memoria, el teatro y el cine (musical) y con una tempestiva relación amorosa a tres bandas. La estructura de la obra sigue el modelo pinteriano de la llegada de un extraño a un espacio y/o realidad a la que no pertenece, como pudimos ver este año en obras como L’encarregat o Terra de Ningú. Una vez que este elemento externo hace acto de presencia la realidad queda, de alguna forma, afectada, un efecto del que seremos consciente a través de la conversación que mantienen los tres protagonistas y que girará en torno al pasado, lo que moverá a un duelo dialectico entre Deeley y Anna por demostrar quién tiene más ascendencia personal sobre Kate y nos hará evidente la naturaleza efímera y sutil de la memoria y de los recuerdos.

La obra se construye, además, en un espacio y un tiempo escénico que se confunde a lo largo de la representación. Al espectador le costará distinguir si lo que pasa sobre el escenario se está produciendo en el presente o se produjo en el pasado, algo que se complica aún más al referirse los tres protagonistas a los mismos hechos con recuerdos diferentes y algo distorsionados. Lo que va dando forma a un limbo escénico en el que la realidad y los recuerdos se atropellan unos a otros, obligando al espectador a intervenir y darles forma.

Por encima de este fluir de situaciones y recuerdos la obra nos habla de las relaciones y más concretamente de las relaciones de pareja, tanto aquella formada por Kate y Deeley como la que mantuvieron, supuestamente, Kate y Anne cuando eran jóvenes. Asimismo, el teatro también estará muy presente en la representación, ya que los personajes femeninos recordarán a lo largo de la obra su asistencia a los espectáculos de teatro y danza del antiguo Londres y los protagonistas se lanzarán a canturrear en un momento de la obra algunos éxitos del teatro musical.

La propuesta cocinada por la Sala Beckett está diseñada para darle a la obra la naturaleza fantasmagórica que un Pinter requiere. El escenario está constituido por una extensa plataforma elevada que se apodera de uno de los extremos largos de la sala, ocupada tan solo por una serie de ventanas, dos sofás-cama y una butaca, ubicados sobre el escenario de forma triangular, una representación física del triángulo amoroso existente (o que existió) entre los tres personajes. Estos están interpretados por Carles Martínez (Deeley), Míriam Alamany (Kate) y Sílvia Bel (Anna). El primero oprime a su personaje para darle una solidez a veces exquisita; la segunda interpreta un personaje que a veces parece que no esté sobre la escena, un hecho del que se nos habla en la propia obra y la tercera encarna a una mujer elegante y atractiva que parece que quiere recuperar algo de su pasado.

Sergi Belbel lleva a cabo una destacada dirección de actores que provee a sus interpretaciones de esa neblina adecuada para una obra-situación de Pinter, y da forma a una representación donde el presente y el pasado se mezclan irremisiblemente y en la que, como afirma uno de los personajes «hay cosas que recuerdas aunque puede ser que no hayan pasado nunca«. Algo que tendrán que descubrir cada uno de ustedes, hilvanando todo lo que se dice y todo lo que se hace sobre el escenario de la Sala Beckett. Un auténtico reto teatral.

«Vells temps» se representa en la Sala Beckett del 2 al 27 de julio de 2014.

Autor: Harold Pinter
Dirección: Sergi Belbel
Traducción: Joan Sellent
Interpretación: Carles Martínez, Míriam Alamany y Sílvia Bel
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Kiko Planas
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona y la Sala Beckett / Obrador Internacional de Dramatúrgia

Horarios: de martes a sábado a las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 75 minutos
Idioma: catalán
Precio: 20 €
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: 2050, en el Teatre del Raval.

2050 - Cia El desván 1No es muy habitual ver anunciada en las carteleras una obra de teatro de ciencia-ficción, y menos aún que una misma sala, en este caso el Teatre del Raval, estrene durante la misma temporada dos obras de ciencia-ficción distópica. La primera, 1984, la programó a finales del 2013 y principios del 2014, todo un éxito respecto a la calidad artística del montaje. Desde el pasado 2 de julio le toca el turno a 2050, una corta obra de teatro (tan solo 55 minutos de duración), producida por El Desván Teatro en coproducción con Samarkanda Teatro que insiste algo más en el tipo de historia narrada por Orwell.

Nos hemos de situar en el año 2050. La sociedad está regida por un sistema político represor que controla todos y cada uno de los aspectos de la vida de sus ciudadanos. Cada uno posee un trabajo y una vida personal que realiza en favor del bienestar de la comunidad y, sobre todo, del sistema. Iván trabaja en una antigua cisterna eliminando los cadáveres de todos aquellos que se oponen al sistema. Pero últimamente su trabajo no ha sido tan eficiente, por lo que se ha enviado a un inspector con el objetivo de descubrir qué es lo que pasa.

2050 sigue la estela de las grandes obras de ciencia ficción distópica entre las que sobresalen, Un mundo felizde Huxley; 1984de Orwell y Fahrenheit 451de Bradbury, y posee elementos de cada una de ella. El sistema todopoderoso y controlador nos remite a 1984; la prohibición de leer libros a Farenheit 451 y 1984; y los elementos de sexualidad puede que hagan referencia a Un Mundo Feliz. La acción, además nos sitúa en algo parecido al interrogatorio final de 1984, cuando el protagonista ya ha sido descubierto y no puede más que autoacusarse a sí mismo.

Este es el meollo de la obra, que se estructura en una conversación-interrogatorio entre Iván y el inspector, en el que no solo conoceremos las ideas y la visión de la vida poco ortodoxa del primero, sino que también comprenderemos el funcionamientos del sistema y sus herramientas de control de la sociedad. Por lo que la obra está dirigida a aquellos apasionados por la ciencia ficción y por el análisis de la realidad político-social que solo este género sabe tratar de forma tan fría y realista.

2050 reflexiona de esta forma sobre la capacidad de un sistema político por controlar qué piensa y cómo piensa la población, y hace un guiño a la actualidad, situando el origen del sistema en la crisis de valores que vivimos hoy en día, un momento en el que, según la obra, se llega a especular con todo, con la comida, con la vivienda e incluso con las vidas humanas. Tras lo cual se impone un sistema de orden y eficiencia que ha acabado, según parece, llevando a la sociedad, o a parte de ella, a un abatimiento personal y moral y a otros muchos a luchar contra un sistema político opresor, los cadáveres de los cuales son los que elimina Iván.

Imagínense, pues, la reflexión que nos permite 2050. E imagínenselo todo en tonos grisáceos, y sobre una construcción escenográfica que nos muestra, de forma minimalista, un mundo oscuro y desalmado que ha optado por la seguridad despreciando para ello las emociones y la genialidad creativa del alma humana.

La obra, por otra parte, está construida a partir de la interpretación de sus dos protagonistas, Diego Ramos, que da vida al eliminador de cadáveres que pone en duda su trabajo y el propio funcionamiento del sistema social y Fermín Núñez que interpreta al inspector que ha de valorar la situación. Un duelo escénico en el que parece vencer este último, que encarna a un funcionario distópico con una naturalidad y frialdad electrizantes.

Una reflexión social y política de la Compañía El Desván Teatro que nos habla del futuro para referirse a nuestro presente, pero que juega una baza escénica que ya triunfó en el Teatre del Raval no hace tanto, lo que, seguro, que le resta la eficiencia en la taquilla que sería de esperar.

«2050» se representa en el Teatre del Raval del 2 al 13 de julio de 2014.

Autor: Ricardo Prieto
Versión y dirección: Domingo Cruz
Reparto: Diego Ramos y Fermín Núñez
Música: Álvaro Rodríguez
Escenografía y vestuario: Diego Ramos
Iluminación: Jesús Sánchez Avís (Lenda)
Vídeo: Alberto Calvo
Producción: Cia El Desván Teatro en coproducción con Samarkanda Teatro

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 18 €
Duración: 55 minutos
Idioma: castellano
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Jorge Pisa Sánchez

“Cels” de La Perla 29: Intriga atemorida

celsCom més irresoluble és un problema, més coneixem la resposta. Ho diu en Wajdi Mouawad a Cels i des del bocí de terra on sigui que ens trobem ara tenim dues opcions: O bé reservem una mica d’espai a la nostra ment per pensar-lo i ens alliberem o bé permetem que la incògnita ens eclipsi i llavors serem més manipulables.

Mouawad és invocat a la Biblioteca de Catalunya a través de la claustrofòbia provisional d’un equip de salvadors mundials que, paradoxalment, es troba aïllat en un cau de coordenades ocultes. Aquest grup d’elegits empresonats haurà d’esbrinar els detalls d’un atemptat que ja ha començat a cobrar-se víctimes entre ells. La intriga que se’n deriva servirà per intensificar les tensions internes, per atrapar l’espectador, i fins i tot per plantar la llavor d’un debat que podria germinar després.

Però les mesures de seguretat escrupolosament adoptades no poden impedir la presència d’un infiltrat: el transcendentalisme, sempre vistós però sovint intrús. Mouawad fa créixer aquest membre de l’escamot concebent uns personatges esquemàtics que lluitaran al llarg de la representació per esdevenir prototipus però que només de manera excepcional desprenen un alè semblant al vital i curiosament són aquells amb presència escènica diferida: el desaparegut Valéry (contingut Carles Martínez), poeta de la informàtica; i el Victor, fill que desperta a la sensibilitat artística institucional (desimbolt Àlex López). Més l’agent burocratitzat Vincent (estrident Ernest Villegas), contrapunt necessari.

Mouawad vol parlar de la naturalesa artística de la immolació davant la crueltat del Sistema Polític Hegemònic Globalitzat, s’entusiasma tractant la indefensió de sentir-nos envaïts per les veus crítiques, i s’encén incitant al poder de la intuïció com a defensa contra l’obediència a l’autoritat. Però pretén ajustar aquests temes de magnitud gegantina amb la petitesa d’exposar les dificultats individuals exterioritzant les emocions pròpies quan hom és el mer apèndix d’un grup. No content amb això, s’anticipa a mostrar la seva visió apocalíptica de la Societat com a conseqüència de la incapacitat de pensar-se amb termes de solidaritat i sensibilitat.

El llistó està tan alt que el seu treball no assoleix l’equilibri indispensable per a què pugui superar l’anècdota argumental ni tampoc qualli el seu vessant discursiu de reflexió temàtica. Perquè Mouawad no considera prou valuosa la intriga dosificada al llarg de la història tot utilitzant-la com a pretext per a enlairar-se en l’etèria atmosfera del pensament polític. I precisament és el misteri que circula pel firmament del seu treball el que eleva l’interès de l’espectador. Quan el text recorre la seva recta final i es produeix l’explosió ideològica, el públic lluita per no caure colpejat al terra.

Oriol Broggi pren el relleu i dóna forma al Manifest. Amb coherència i posant-se al servei de la seva doble condició: com a exercici de suspens i com a apunt per a la discussió.

Quant a la primera faceta, estructura el joc interpretatiu mitjançant el diàleg constant amb les veus exteriors provinents de les furibundes xarxes socials. I oposant a la claustrofòbia dels protagonistes (cadascú a la seva cel·la –cambra i immobilitzat per les respectives misèries personals; i tots cinc reunits al voltant d’una taula mai conciliadora) l’esplendor de les pantalles reproductores de seductora internacionalitat, de dades en permanent encadenament i d’intimitat familiar, assoleix un grau d’efectisme molt atractiu. No demostra, en canvi, la mateixa habilitat en la direcció d’actors, paralitzats per un dramatisme de vegades irritant i d’altres, acovardits per la concisió acadèmica. D’entre ells, Xavier Ricart aixeca la mà esporàdicament i demostra entendre que està jugant a sobreviure i els moments de diàleg amb el seu dòcil fill obren escletxes d’humanitat quotidiana.

Pel que fa a l’aspecte dogmàtic, a l’edèn de Broggi no flueixen els núvols de la suggestió ni tampoc els raigs i trons de la polèmica, de tan servil que resulta ser al Totpoderós Mouawad.

Per Juan Marea

Cels” es representa a la Biblioteca de Catalunya fins al 27de juliol.
http://www.laperla29.com/espectacle/111