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Crítica teatral: Les coses excepcionals, en el Club Capitol

Hoy criticamos una de aquellas obras que aún no siendo un gran estreno deja una honda huella en aquellos que la ven. La obra se titula Les coses excepcionals, se representa en el teatro Club Capitol, está producida y dirigida por la compañía Sixto Paz Produccions e interpretada en solitario por Pau Roca.

“Tienes seis años. Tu madre está en el hospital. Tu padre dice que ha hecho “algo estúpido”. Le cuesta ser feliz. Así que empiezas a hacer una lista de las cosas excepcionales de este mundo. Cada una de las cosas que hacen que la vida valga la pena. La dejas en su almohada. Sabes que lo ha leído porque te ha corregido la ortografía. La lista no tarda en tener vida propia.

Les coses excepcionals es una comedia sobre los motivos para vivir, y tú… ¿Qué incluirías en una lista sobre las cosas excepcionales de la vida? Una comedia sobre aquello que estamos dispuestos a hacer por aquellos que queremos”.

La propuesta de la compañía Sixto Paz es una de esas joyas vitales que aparecen de tanto en tanto sobre los escenarios. Es una obra muy pequeña en formato, muy propia de la sala en la que se representa, que lleva al espectador a un recorrido interior. Todo comienza con un fallido intento de suicidio que afecta a una familia y a un niño de seis años, al que le cuesta entender qué está pasando a su alrededor.

Para seguir adelante y para ayudar a su madre, el pequeño se decide a escribir una lista de las cosas que hacen que la vida valga la pena. Con esta excusa se construye una tragicomedia vital y participativa en la que el público tiene un peso muy destacado.

Les_coses_excepcionals_Club_CapitolLa escenografía es mínima: butacas sobre el escenario y poco más. Un espacio ocupado por los espectadores que también tienen su lugar en la representación, convirtiéndose en parte de la lista de “cosas excepcionales” y dando vida al resto de los personajes que acompañan al protagonista, todo ello llevado de una forma muy delicada.

Ya estamos acostumbrados a que la compañía Sixto Paz nos ofrezca pequeñas obras con un gran fondo, como Pretty en 2016 e Historia en 2017. De nuevo la compañía nos hace reflexionar sobre la vida desde una perspectiva muy cercana al coaching y al optimismo más activo: todos tenemos razones por las que vivir, aunque muchas veces no acabamos de ser del todo conscientes de ellas. Todos podemos hacer una lista de “cosas que hacen que la vida valga la pena” y, seguro, puede crecer día a día.

Y no es otro el objetivo del autor de la obra, Duncan Macmillan, que realizó la dramaturgia “para comunicarse con la gente: No estás solo, no eres raro, lo superarás y solo tienes que persistir. Eso es algo que no mola decir, pasado de moda, pero lo digo en serio. No vi a nadie que hablara sobre la depresión suicida de una manera útil, interesante o precisa”.

Pau Roca lleva a cabo una interpretación firme a la vez que atenta, como un director de orquesta, y nos regala con una actuación jovial y llena de esperanza que, como todo en la vida, tiene momentos más alegres y otros no tanto.

Les coses excepcionals es una obra muy adecuada para estas fechas navideñas, y para cualquiera otras fechas, en la que predomina un espíritu optimista, que se resiste a rendirse ante las circunstancias, por muy duras que están sean. Háganme caso, al menos esta vez, y si pueden pásense por el Club Capitol y disfruten de una obra que, seguro, no les dejara indiferentes.

“Les coses excepcionals” se representa en el Club Capitol del 15 de noviembre de 2018 al 13 de enero de 2019

Dirección: Sixto Paz Produccions
Reparto: Pau Roca
Título original: Every brilliant thing
Autor: Duncan Macmillan
Año del texto: 1984
Traducción: Adriana Nadal
Escenografía: Paula Bosch
Producción: Sixto Paz Produccions

Horarios: web GrupBalaña
Precio: 15€ – 23€
Duración: 60 minutos
Idioma: catalán
NOTA CULTURALIA: 8,5
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Jorge Pisa

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Crítica teatral: Bartolomé encadenado, en el Teatre Grec.

PROJECCIO_CARA-1_2_El pasado 18 de julio llegó al Teatre Grec Bartolomé encadenado, una de las producciones más significativas del Festival tanto por el tema que trataba como por la forma en la que lo hacía, una oda tragicómica que reflexionaba sobre la crisis económica y sus graves consecuencias sociales escrita por José Sanchis Sinisterra, dirigida por Antonio Simón Rodríguez e interpretada por Lluís Soler, Manel Barceló, Maria Molins, Tilda Espluga, Montse Vellvehí, Bernat Quintana, Xavier Ruano y un nutrido grupo de 14 jóvenes graduados del Institut del Teatre.

En ella hallamos a Bartolomé encaramado a un pilar inacabado de un puente que la crisis económica ha dejado a medio construir. Bartolomé está acabado, la crisis ha consumido sus reservas económicas, físicas y vitales y ha decidido suicidarse en un espacio público para que todo el mundo sea consciente de los monstruos provocados por el trance económico que vive su país y gran parte de la órbita europea. Debajo de Bartolomé y alrededor de la base del pilar, se congrega un circo mediático y social, tanto aquellos que quieren ayudar a Bartolomé a cumplir sus deseos, como los medios que se desplazan hacia allí para dar cobertura a la noticia e incluso la autoridad competente que intentará poner orden en la situación.

Sanchis Sinisterra es el encargado de dar inicio a un nuevo proyecto en el marco del Grec en el que cada año un autor presentará una pieza teatral sobre un tema actual, utilizando los principios formales del teatro griego. Y en este caso ha contado con la ayuda de Simón Rodríguez en una propuesta que aunque atrayente visualmente y, evidentemente actual en el tema que analiza, la crisis económica omnipresente de la cual aún sufrimos sus amargas consecuencias, resulta bastante vacía con respecto a los asuntos sobre los que trata.

El modelo a partir del que se crea la obra es el del Prometeo encadenado, tragedia griega en la que el titán Prometeo, que favorece el conocimiento y la civilización de los hombres en detrimento de los dioses, es castigado por Zeus, una leyenda que se transmuta en la versión escénica de los hechos que llevaron al jubilado griego Dimitris Khristulas a suicidarse en abril del año 2012 delante del Parlamento griego debido a la situación de indigencia a la que le condenaba la crisis económica griega.

Por desgracia, Bartolomé encadenado es una obra de titulares periodísticos, en los que el texto no va más allá de las ideas, contundentes, eso sí, que aquellos pueden contener y que, si lo pensamos bien, ya conocemos, aunque solo sea por el “machaconismo” de los medios de comunicación. Así en Bartolomé encadenado se habla acerca de la crisis económica, de la actuación del Estado y de las fuerzas de seguridad, del papel de los medios de comunicación, del poder detrás del poder, de la pasividad de parte del cuerpo social ante las vejaciones provocadas por la crisis, de la actitud ominosa de parte de la juventud… Aunque, y como les decía, sin la más mínima intención de profundizar en estos temas, que aunque actuales e importantes, digo yo, importantísimos, quedan en agua de borrajas tras haber acabado la función, no conociendo el espectador mucho más de lo que ya intuía cuando ocupaba su asiento al inicio de la función.

COR_I_TORRE_2_El aspecto visual de la obra sí que destaca algo más que el contenido. Bartolomé nos es presentado como un antiguo anacoreta, o más concretamente como un estilita, uno de aquellos ermitaños que vivieron en época medieval sobre columnas, como símbolo de su rechazo a la sociedad materialista. La representación está estructurada, en parte, como una obra clásica griega, en la que los actores interactúan con una especie de coro conformado por los jóvenes graduados del Institut del Teatre, y nos hace revivir, en parte, como sería una obra representada durante la antigüedad. Además el espectáculo hace uso de un potente audiovisual, que acompaña al desarrollo de la obra y que impacta en el público en más de una ocasión.

La obra está cocinada con dos ingredientes principales: la tragedia de la situación que vive Bartolomé y que le ha forzado a acabar con su vida de forma pública y la comedia que se desarrolla a su alrededor y en la que los periodistas, la familia y el grupo de jóvenes, que dan forma al coro y a veces al cuerpo de danza, intentan mostrar al público algunas de las flaquezas de nuestra sociedad occidental. La obra, sin embargo, en su avance va derivando poco a poco hacia una especie de drama familiar que debilita en parte su potencia narrativa.

En Bartolomé encadenado destacan sobre las demás las interpretaciones tanto de Lluís Soler, el hacedor de la situación que nos narra el espectáculo y la breve actuación de Manel Barceló, que da vida a uno de los secuaces del poder invisible de los mercados. Maria Molins interpreta a una periodista que se verá afectada por lo que está pasando sobre y en los aledaños de la plaza escenario de los acontecimientos; Tilda Espluga y Bernat Quintana encarnan a dos policías muy peculiares; Montse Vellvehí interpreta a una alocada aspirante a periodista y finalmente Xavier Ruano encarna a un cámara que sigue a Molins alrededor del mundo proveyendo al público de la cadena de las imágenes de los conflictos que cubren como periodistas, y es el protagonista, seguro, de uno de los speechs con más fuerza que se oyen a lo largo de la representación.

Bartolomé encadenado representa, así, una promesa escénica que va perdiendo fuelle a medida que avanza la representación y que se salva por lo actual de su contenido y por el trabajo de los actores que dan vida a los personajes en liza, aunque el desarrollo de la obra no sea tan competente ni trascendente de principio a final. Esperemos, pues, que este proyecto escénico dentro del Festival Grec de Barcelona se vigorice algo más en futuras ediciones.

Bartolomé encadenado” se representa en el Teatre Grec del 18 al 20 de julio del 2014.

Autor: José Sanchis Sinisterra
Dirección: Antonio Simón Rodríguez
Intérpretes: Lluís Soler, Manel Barceló, Maria Molins, Tilda Espluga, Montse Vellvehí, Bernat Quintana y Xavier Ruano
Coros: Arnau Armengol, Ramon Bonvehí, Carles Calabuig, Laura Calvet, Anna Farriol, Ana Roche, Alberto Ruiz, Ivan Giménez, Alicia Lorente, Anna Massó, Marina Mulet, Ariadna Pastor, Laia Pastor y Andrea Portella
Escenografía: Ramon Simó
Vestuario: Irantzu Ortiz
Espacio sonoro: Lucas Ariel Vallejos y Damien Bazin
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Mata’m, en La Villarroel.

Mata'm_1¿Qué pasa cuando nos cansamos de la vida? ¿Tenemos derecho a pedirle a alguien que acabe con nuestra existencia? ¿Y cómo afecta la muerte a nuestro entorno cotidiano? Seguro que algunos encontraréis extrañas estas preguntas al inicio de una reseña teatral, si bien es de ello de lo que trata Mata’m, obra que del 5 de julio al 3 de agosto se representa en La Villarroel en el marco del Grec Festival de Teatre de Barcelona.

Manel Dueso se enfrenta a la autoría y la dirección de una obra extraña en lo que se refiere a su estructura y a la trama que nos propone. En ella Arnal (Francesc Orella), el propietario de un local de copas, decide poner punto y final a su experiencia vital, aunque no tiene el valor para suicidarse él mismo. La llegada proverbial de Bastero (Boris Ruiz), un antiguo compañero que acaba de salir de la cárcel y que quiere volver a ella, se convertirá en la oportunidad para solucionar dos voluntades opuestas pero enlazadas, y le permitirá cumplir su último deseo. Poco será lo que puedan hacer para evitarlo Chirli (Àurea Márquez), su pareja ex-prostituta y su hija Devita (Carlota Olcina), los únicos anclajes emocionales de Arnal en un mundo que pare él ya no tiene sentido.

Bien, como veis la trama es algo extraña e insólita, lo que permite a Dueso ofrecernos una representación que carece también de una estructuración lógica y se asemeja más a una red de escenas que no tienen un sentido temporal aparente para el espectador, una solución escénica parecida a la de Traïció (Teatre Lliure, Carles Alfaro, 2009), obra en la que también participara Orella, y en la que era el mismo espectador el que, ayudado por indicaciones temporales audiovisuales, tenía que recomponer el orden real de los hechos y las escenas que acontecían sobre el escenario. De esta forma, veremos a Arnal / Orella tanto muerto y tendido en el suelo tras producirse su asesinato-suicidio, como interactuando con el resto de personajes de la obra en los días e instantes previos, un hecho que en parte puede turbar la comprensión de aquellos espectadores que estén menos atentos a lo que sucede encima del escenario.

Mata'm_2Mata’m, es una comedia negra y poética acerca de la muerte deseada por uno de los personajes. Y como habla sobre la muerte hace referencia también a la vida, al menos a la del personaje central de la obra, al que le parece que ya no vale la pena vivirla, y a la de aquellos que la viven a su alrededor, cuya existencia quedará de alguna forma afectada. La obra tiene mucha dosis de humor, en muchos momentos de tintura negra, y nos habla de los miedos y los deseos, dos sentimientos emocionales las más de las veces unidos, de varios personajes propietarios de existencias algo desestructuradas. Francesc Orella está genial en su papel de suicida sin ánimo, que cansado de la existencia que le ha tocado vivir, necesita la ayuda de otra persona para finalizar con su amargura existencial; Boris Ruiz encarna a su antiguo amigo de andanzas que acaba de salir de prisión y que después de varios años en el trullo, es consciente de que el mundo fuera de la cárcel no es el suyo, de ahí que su carácter sea tenue y desacompasado; Àurea Márquez da vida a la pareja de Arnal, que parece que no ha sido consciente del desasosiego de este último y cuya vida ha transitado desde los bajos fondos a las altas lontananzas de un carácter algo frívolo e infantil. Por último Carlota Olcina interpreta a la hija de la pareja, una joven que posee una percepción de la vida algo fantasiosa, y que no es consciente aún de las durezas por los que han tenido que transitar sus padres.

Todos y cada uno de estos personajes tiene su momento definitorio en la obra, en la que ofrecen al público un breve, o no tanto, speech en el que nos dan a probar los sinsabores de unas existencias que parece que estén flotando sobre el suelo de un bar de copas, seguramente el ambiente que más ha marcado la existencia de todos ellos. No penséis, por otra parte, que la obra de Dueso es de aquellas profundas y filosóficas, ya que la reflexión del autor y director es sutil y no se atreve a ir más allá de las mismas palabras que emanan de los personajes, a lo que se suma, como os comentaba, la comicidad de toque negro que subyace a lo largo de la representación.

Mata’m se convierte así, en una oportunidad de mirar directamente a la muerte pero sin afectarnos por lo profundo de su naturaleza y de disfrutar de otra obra de actores en la que la trama se ha de recomponer como un puzle, una tarea que Dueso deja en manos del público asistente.

Mata’m” se representa en La Villarroel del 5 de julio al 3 de agosto de 2014.

Autor: Manel Dueso
Dramaturgia: Manel Dueso
Dirección: Manel Dueso
Reparto: Àurea Márquez, Carlota Olcina, Francesc Orella y Boris Ruiz
Escenografía: Sebastià Brosa
Diseño de iluminación: David Bofarull
Diseño de sonido: Bárbara Granados
Composición musical: Bárbara Granados
Vestuario: Míriam Compte
Caracterización: Núria Llunell
Producción: Grec 2014 Festival de Barcelona, Velvet Events y La Villarroel
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Jorge Pisa Sánchez