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CrĆ­tica teatro: La fortaleza, en el Teatre Lliure GrĆ cia

El teatro clÔsico es el pilar sobre el que se puede construir la realidad escénica de cualquier obra. No por otra la Compañía Nacional de Teatro ClÔsico encargó a Lucía Carballal una actualización de una dramaturgia de El castillo de Lindabridis de Calderón de la Barca, que ha dado como resultado La fortaleza, una obra de reflexión sobre la figura de un padre ausente y el peso de la tradición y la familia.

ā€œĀæCómo se relaciona la autora, que, como Lindabridis, perdió a su padre, con esta historia fantĆ”stica? Lo hace de la mano de tres actrices, Natalia Huarte, Mamen Camacho y Eva Rufo, que reflexionan sobre la paternidad y la ausencia en una propuesta autoficcional. En ella, Carballal rastrea la figura de un padre ausente, arquitecto de profesión, a travĆ©s de los edificios que construyó y, al mismo tiempo, se interroga sobre el sentido del teatro clĆ”sico —y de la tradición— en nuestro tiempo. La herencia, ya sea material o inmaterial; aquello que recibimos de nuestros padres o el patrimonio cultural que nos legan las generaciones anteriores son algunos de los temas que atraviesan La fortalezaā€.

La Fortaleza_1

Carballal nos propone para este Grec 2026 una reflexión basada en El castillo de Lindabridis, que la autora convierte en La fortaleza, un término con mÔs de un sentido figurado que incluye desde los recuerdos y el patrimonio familiar hasta la capacidad de superación que vamos desarrollando cada uno y cada una de nosotros a lo largo de la vida.

Por eso, como en la obra de Calderón, la ausencia de la figura del padre marca el desarrollo de la representación y las reflexiones de la protagonista, interpretada por tres actrices que consiguen transmitir al público de una forma atrevida a la par que emotiva los recuerdos, los anhelos y las heridas que va dejando la vida a medida que la vamos viviendo y vamos creando nuestros elementos de resistencia, esa fortaleza que da título a la obra.

Y para ello no se necesita nada mÔs que el arte escénico que atesoran las tres protagonistas, un guion que sabe extraer de la vida las reflexiones mÔs sustanciales y un escenario vacío o casi vacío que permite a los espectadores centrar la atención en lo qué se dice y cómo se dice.

La fortaleza es, así, un guiño con el ojo tanto a una obra de referencia, El castillo de Lindabridis, como al público en su conjunto, un propósito que muestra cómo una obra clÔsica se puede transmutar en una propuesta actual que extrae de los agravios vitales que todos arrastramos a lo largo de la vida una enseñanza, que es justamente esa, la de que todos y todas tiramos hacia adelante superando tanto lo bueno como lo malo, aquello que al final nos hace ser como somos. Una clase de teatro vital que nos deja un poso con el cual enriquecer nuestro criterio, una intención en sí nada desdeñable.

«La fortaleza» se representó en el Teatre Liure Gràcia el 9 y el 10 de julio de 2026.

Dramaturgia y dirección: Lucía Carballal
Interpretación: Mamen Camacho, Natalia Huarte, Eva Rufo
EscenografĆ­a y vestuario: Pablo Chaves Maza (AAPEE)
Iluminación: Pilar Valdelvira (AAI)
DiseƱo de sonido: Benigno Moreno
VĆ­deoescena: Elvira Ruiz Zurita
Texto videoescena: Pablo Carballal

Duración: 80 minutos
Idioma: castellano
NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

Llega el Festival Grec de Barcelona adaptado a la «nueva realidad»

El Festival Grec de Barcelona se celebrarƔ finalmente del 30 de junio al 15 de agosto y serƔ uno de los pocos grandes festivales europeos que lo haga este verano. AyudarƔ de esta forma al sector escƩnico y a crear vida social y cultural en la ciudad.

El Grec, cuya programación se presentarĆ” en junio, tendrĆ” una duración de dos semanas mĆ”s de lo habitual con un total de unos 100 espectĆ”culos, y se concentrarĆ” en los espacios teatrales de MontjuĆÆc –Teatre Grec, Teatre Lliure, Mercat de les Flors– que abrirĆ”n a un tercio de su aforo o lo que la normativa sanitaria dictamine en ese momento.

El festival, que contarĆ” con 3,3 millones de euros de presupuesto para ayudar al tejido local, exhibirĆ” fundamentalmente producción local y alguna perla internacional. El Lliure o el Mercat exhibirĆ”n obras pensadas para salas mĆ”s pequeƱas. Y serĆ” un Grec popular ya que las entradas costarĆ”n 15 € y 5€ en los espectĆ”culos familiares.

AdemÔs del espacio central en Montjuïc, museos como MNAC, CCCB, Macba, Born y Marítim se suman para espectÔculos de pequeño tamaño, y las televisiones y radios estÔn ya dispuestas a retransmitir espectÔculos para hacerlos llegar a mÔs gente.

Crƭtica teatral: BartolomƩ encadenado, en el Teatre Grec.

PROJECCIO_CARA-1_2_El pasado 18 de julio llegó al Teatre Grec Bartolomé encadenado, una de las producciones mÔs significativas del Festival tanto por el tema que trataba como por la forma en la que lo hacía, una oda tragicómica que reflexionaba sobre la crisis económica y sus graves consecuencias sociales escrita por José Sanchis Sinisterra, dirigida por Antonio Simón Rodríguez e interpretada por Lluís Soler, Manel Barceló, Maria Molins, Tilda Espluga, Montse Vellvehí, Bernat Quintana, Xavier Ruano y un nutrido grupo de 14 jóvenes graduados del Institut del Teatre.

En ella hallamos a Bartolomé encaramado a un pilar inacabado de un puente que la crisis económica ha dejado a medio construir. Bartolomé estÔ acabado, la crisis ha consumido sus reservas económicas, físicas y vitales y ha decidido suicidarse en un espacio público para que todo el mundo sea consciente de los monstruos provocados por el trance económico que vive su país y gran parte de la órbita europea. Debajo de Bartolomé y alrededor de la base del pilar, se congrega un circo mediÔtico y social, tanto aquellos que quieren ayudar a Bartolomé a cumplir sus deseos, como los medios que se desplazan hacia allí para dar cobertura a la noticia e incluso la autoridad competente que intentarÔ poner orden en la situación.

Sanchis Sinisterra es el encargado de dar inicio a un nuevo proyecto en el marco del Grec en el que cada año un autor presentarÔ una pieza teatral sobre un tema actual, utilizando los principios formales del teatro griego. Y en este caso ha contado con la ayuda de Simón Rodríguez en una propuesta que aunque atrayente visualmente y, evidentemente actual en el tema que analiza, la crisis económica omnipresente de la cual aún sufrimos sus amargas consecuencias, resulta bastante vacía con respecto a los asuntos sobre los que trata.

El modelo a partir del que se crea la obra es el del Prometeo encadenado, tragedia griega en la que el titÔn Prometeo, que favorece el conocimiento y la civilización de los hombres en detrimento de los dioses, es castigado por Zeus, una leyenda que se transmuta en la versión escénica de los hechos que llevaron al jubilado griego Dimitris Khristulas a suicidarse en abril del año 2012 delante del Parlamento griego debido a la situación de indigencia a la que le condenaba la crisis económica griega.

Por desgracia, BartolomĆ© encadenado es una obra de titulares periodĆ­sticos, en los que el texto no va mĆ”s allĆ” de las ideas, contundentes, eso sĆ­, que aquellos pueden contener y que, si lo pensamos bien, ya conocemos, aunque solo sea por el Ā«machaconismoĀ» de los medios de comunicación. AsĆ­ en BartolomĆ© encadenado se habla acerca de la crisis económica, de la actuación del Estado y de las fuerzas de seguridad, del papel de los medios de comunicación, del poder detrĆ”s del poder, de la pasividad de parte del cuerpo social ante las vejaciones provocadas por la crisis, de la actitud ominosa de parte de la juventud… Aunque, y como les decĆ­a, sin la mĆ”s mĆ­nima intención de profundizar en estos temas, que aunque actuales e importantes, digo yo, importantĆ­simos, quedan en agua de borrajas tras haber acabado la función, no conociendo el espectador mucho mĆ”s de lo que ya intuĆ­a cuando ocupaba su asiento al inicio de la función.

COR_I_TORRE_2_El aspecto visual de la obra sí que destaca algo mÔs que el contenido. Bartolomé nos es presentado como un antiguo anacoreta, o mÔs concretamente como un estilita, uno de aquellos ermitaños que vivieron en época medieval sobre columnas, como símbolo de su rechazo a la sociedad materialista. La representación estÔ estructurada, en parte, como una obra clÔsica griega, en la que los actores interactúan con una especie de coro conformado por los jóvenes graduados del Institut del Teatre, y nos hace revivir, en parte, como sería una obra representada durante la antigüedad. AdemÔs el espectÔculo hace uso de un potente audiovisual, que acompaña al desarrollo de la obra y que impacta en el público en mÔs de una ocasión.

La obra estÔ cocinada con dos ingredientes principales: la tragedia de la situación que vive Bartolomé y que le ha forzado a acabar con su vida de forma pública y la comedia que se desarrolla a su alrededor y en la que los periodistas, la familia y el grupo de jóvenes, que dan forma al coro y a veces al cuerpo de danza, intentan mostrar al público algunas de las flaquezas de nuestra sociedad occidental. La obra, sin embargo, en su avance va derivando poco a poco hacia una especie de drama familiar que debilita en parte su potencia narrativa.

En Bartolomé encadenado destacan sobre las demÔs las interpretaciones tanto de Lluís Soler, el hacedor de la situación que nos narra el espectÔculo y la breve actuación de Manel Barceló, que da vida a uno de los secuaces del poder invisible de los mercados. Maria Molins interpreta a una periodista que se verÔ afectada por lo que estÔ pasando sobre y en los aledaños de la plaza escenario de los acontecimientos; Tilda Espluga y Bernat Quintana encarnan a dos policías muy peculiares; Montse Vellvehí interpreta a una alocada aspirante a periodista y finalmente Xavier Ruano encarna a un cÔmara que sigue a Molins alrededor del mundo proveyendo al público de la cadena de las imÔgenes de los conflictos que cubren como periodistas, y es el protagonista, seguro, de uno de los speechs con mÔs fuerza que se oyen a lo largo de la representación.

Bartolomé encadenado representa, así, una promesa escénica que va perdiendo fuelle a medida que avanza la representación y que se salva por lo actual de su contenido y por el trabajo de los actores que dan vida a los personajes en liza, aunque el desarrollo de la obra no sea tan competente ni trascendente de principio a final. Esperemos, pues, que este proyecto escénico dentro del Festival Grec de Barcelona se vigorice algo mÔs en futuras ediciones.

«Bartolomé encadenado» se representa en el Teatre Grec del 18 al 20 de julio del 2014.

Autor: JosƩ Sanchis Sinisterra
Dirección: Antonio Simón Rodríguez
Intérpretes: Lluís Soler, Manel Barceló, Maria Molins, Tilda Espluga, Montse Vellvehí, Bernat Quintana y Xavier Ruano
Coros: Arnau Armengol, Ramon Bonvehí, Carles Calabuig, Laura Calvet, Anna Farriol, Ana Roche, Alberto Ruiz, Ivan Giménez, Alicia Lorente, Anna Massó, Marina Mulet, Ariadna Pastor, Laia Pastor y Andrea Portella
Escenografía: Ramon Simó
Vestuario: Irantzu Ortiz
Espacio sonoro: Lucas Ariel Vallejos y Damien Bazin
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Jorge Pisa SƔnchez