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Crítica Literaria: Tirano, destructor de ciudades, de Christian Cameron. Ediciones B.

portada Tirano, destructor de ciudadesSeguramente la época helenística es un escenario ideal en el que ubicar la trama de una novela histórica, ya que es un periodo plagado de rivalidades políticas, contendientes de nivel y acontecimientos históricos destacables para alcanzar la tensión dramática adecuada para una novela de este tipo. De ahí que Christian Cameron haya escogido este época para situar su saga histórica Tirano.

Una serie de novelas esta que, además, se desarrolla desde un punto de vista secundario y actual. Secundario porque el protagonismo de la novela no se le cede a ninguna de las grandes figuras políticas del momento, esto es, el personaje principal no es ni Antígono el Tuerto, Demetrio Poliorcetes, Seleuco ni Ptolomeo, beneficiarios finales de las conquistas de Alejandro Magno, sino Sátiro del Bósforo, el soberano de un territorio de dominio griego en la periferia del mundo heleno. Y actual porque precisamente el Bósforo, territorio que comprendería una parte de la actual península de Crimea, se ha materializado en la conciencia popular mediática tras su reciente escisión de Ucrania y su problemática reincorporación a Rusia.

«Hacia 305 a.C., dos hombres se enfrentaron por la hegemonía del Mediterráneo: Tolomeo, señor de Egipto, y Antígono el Tuerto, señor de Asia. Y, entre ambos, la estratégica isla de Rodas que ninguno podía permitirse ceder al enemigo. Para Demetrio, el inteligente aunque jactancioso hijo de Antígono, Rodas era una presa que debía tomarse a toda costa. Rodeada por su poderosa flota, con su ejército acampado ante las murallas y las más ingeniosas máquinas de sitio jamás construidas apuntando hacia ella, la ciudad parecía condenada a sucumbir. Pero atrapado tras sus murallas había un hombre resuelto a salvarla de la destrucción. Un hombre con la valentía y la visión para volver las tornas contra Demetrio y su abrumador poderío militar. Un hombre que, apoyado por sus amigos más íntimos y la mujer a quien ama, sencillamente no puede permitirse fracasar. Un hombre llamado Sátiro«.

Cameron prosigue, de esta forma, con una historia que comenzó en Tirano(Zeta Bolsillo, 2010) la primera entrega de la saga y que ha proseguido con Tirano. Tormenta de flechas(Zeta Bolsillo, 2010); Tirano. Juegos funerarios(Ediciones B, 2011); Tirano. El rey del Bósforo(Ediciones B, 2012) y Tirano. Destructor de ciudades(Ediciones B, 2014).

Esta última entrega se divide en dos grandes apartados: el primero se asemeja más a una historia de piratas (de la antigüedad) en la que Sátiro y su flota se enfrentarán a las amenazas que oculta el mar y al desafío de la armada antigónida y en la que los ataques navales y los riesgos marinos serán los protagonistas. En la segunda parte de la novela el escenario cambiará drásticamente y las fuerzas de Sátiro participarán en la defensa de la ciudad comercial de Rodas, frente al apabullante ejercito de Demetrio Poliorcetes y su batería de ingenios militares, en la cual seremos testigos no solo de lo trágico de la batalla (en la antigüedad), sino que nos angustiaremos y excitaremos al seguir el relato de las diferentes tácticas y estrategias utilizadas en la defensa de la ciudad, la cuál estará a cargo del propio Sátiro. A todo ello le podemos sumar un breve episodio que nos narrará, de forma sucinta, la campaña de Melita, soberana de los escitas, en la tierra de los parni en Hircania, una historia tan solo vinculada a la trama general por el hecho de que la protagonista es la hermana de Sátiro.

Christian CameronComo no podía ser de otra forma, esta quinta entrega de la saga Tirano sigue la estela de las cuatro anteriores, en la que los ingredientes principales de la trama los constituyen las disputas entre los Diádocos por los restos del imperio de Alejandro Magno y el destino político del reino del Bósforo, por lo que la narración de los enfrentamientos militares será la que predomine. Cameron dispone para urdir la trama de un gran número de personajes históricos, ya que el periodo los posee en abundancia, y de otro gran número de personajes ficticios, como corresponde a una saga que ya cuenta con cinco entregas.

Sin embargo la ficción se impone en el desarrollo de la novela ya que, y como reconoce el propio autor en el epílogo final del libro, el protagonista principal de la trama, Sátiro, no estuvo presente en el asedio de Rodas, hecho este que entibiará el ánimo de aquellos lectores que valoran, sobre todo, la veracidad de las historias que les son narradas.

Por lo que respecta al tipo de narración, está también se divide en dos partes: si a lo largo del relato de las operaciones navales de la flota de Sátiro su intensidad pocas veces llega a un grado adecuado, lo que le hace perder parte de su atractivo, en la segunda parte de la novela, la que nos relata el asedio de Rodas por parte de Demetrio Poliorcetes, el estilo de la narración se decanta por detallarnos día a día, casi hora a hora, los hechos acaecidos en la defensa de la ciudad, por lo que el trama gana en intensidad dramática y llega a subyugar al lector.

Por otra parte, y ya acabando con esta reseña, podríamos decir que la novela escrita por Cameron se puede leer como un relato casi independiente del marco histórico en el que se sitúa, ya que aunque las aventuras de Sátiro se ubican en una época muy precisa y los rivales a los que se enfrenta, esto es, Antígono el Tuerto y Demetrio Poliorcetes, son reales, la narración se vincula más al relato de aventuras marítimas y de guerra de asedio que a un marco histórico y político concreto, sirviendo este último tan solo para situar mínimamente al lector en forma de referencia distante en la época helenística.

Tirano Destructor de ciudades es la prosecución de una saga que se arriesga a la hora de escoger un personaje (Sátiro) y unos referentes (el Helenismo y el Reino del Bósforo) no tan conocidos por el lector habitual de novela histórica, si bien convence solo a medias a aquellos a los que nos gusta «meternos» de pleno en las circunstancias y los hechos históricos de un periodo apasionante de la historia. Tendremos que esperar, pues, la continuación de la saga, ya disponible en inglés con el título Tyrant: Force of Kings

Título: Tirano. Destructor de ciudades
Autor: Christian Cameron
Editor: Ediciones B
Fecha publicación: 28 de mayo de 2014
Formato: Tapa blanda
Páginas: 656 páginas
Colección: Histórica

PUNTUACIÓN CULTURALIA: 6 SOBRE 10
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Pels pèls, en el Teatre Condal.

Pelspels_cartelDe tanto en tanto se estrenan en Barcelona obras de teatro o espectáculos recreativos, que lo único que pretenden es divertir y hacer pasar un buen rato al público. Este es el caso de Pels pèls, comedia-thriller escrita por Paul Pörtner en 1963, dirigida por Abel Folk e interpretada por Jofre Borràs, Àlex Casanovas, Mercè Comes, Pep Planas, Beth Rodergas y Pep Sais, ¡un espectáculo interactivo donde el público tiene mucho que decir!

«Pels pèls es la historia de un asesinato cometido en una peluquería, que implica a todos los protagonistas: el peluquero, su ayudante y los cuatro clientes. Y para resolver el caso, el público juega un papel activo, ayudando a los Mossos d’Esquadra encargados de solucionar el crimen, a encontrar al culpable».

Pels pèls es una obra de éxito mundial. No solo es el espectáculo de teatro no musical con más continuidad en los escenarios internacionales después de La ratonera de Agatha Christie, sino que ha sido traducida a once idiomas recibiendo varios premios, y en Cataluña ha sido representada en dos ocasiones, la primera en el Teatre Victòria, en 1987 dirigida por Pere Planella, y la segunda en 2006 en el Teatre Borràs, dirigida en esa ocasión por el mismo Abel Folk.

Pels Pèls nos propone una comedia-thriller que se convierte en un divertimento interactivo. Como seguro que muchos de los que lean esta reseña ya saben, el público presencia un crimen sobre el escenario. Una vez cometido el asesinato los asistentes se verán obligados a ayudar a los mossos d’esquadra en la reconstrucción de los hechos y más tarde dispondrán de un turno de preguntas para intentar descubrir quién de los cuatro sospechosos, estos es Jofre Borràs, Mercè Comes, Beth Rodergas o Pep Sais es el asesino.

Pelspels_2La comedia, así, rompe rápidamente las barreras que la separan del público generando una corriente de participación que convertirá a los espectadores en coparticipantes en el espectáculo. Por lo que los actores y sus interpretaciones han de contar con un alto grado de improvisación, dando pie al público a colaborar, si bien, dirigiendo la obra por las vías del relato establecido.

Nos encontramos, así pues, más ante un espectáculo que una obra de teatro, en el que las aptitudes y las actitudes de los actores y actrices son básicas. De esta forma el reparto realiza un trabajo coral, interpretando a los sospechosos y a los dos mossos que dirigirán la investigación. Encarnando a estos últimos encontramos a Pep Planas, muy acertado en su interpretación de un agente profundamente catalanista y a Àlex Casanovas, el oficial que dirige la investigación y la participación del público en la representación, al que se le nota que aún no ha cogido el tono requerido (al menos la noche del estreno). Por lo que respecta a los sospechosos, Jofre Borràs, Mercè Comes, Beth Rodergas y Pep Sais, todos se muestran muy metidos en sus papeles. Aún así destacan tanto Mercè Comes como Jofre Borràs, que proveen a sus interpretaciones de un gran sentido cómico.

El texto de Pels pèls ha sido actualizado para convertir su trama en algo más cercana a los espectadores del 2015, viéndose la mano del director en el trazado de los personajes y en lo correcto que avanza la trama, teniendo en cuenta que las preguntas y la colaboración de los espectadores pueden ser todo lo singular y sorprendentes que uno se pueda imaginar.

Así que ya lo sabe, si quiere no solo pasárselo bien con una comedia clásica, sino que desea participar en su desarrollo, no lo dude un segundo más. Prepárese a asistir a la representación de Pels Pèls, esté todo lo atento que pueda a lo que sucede sobre el escenario y tenga en cuenta que será el propio público el que realmente decidirá el final de la obra.

«Pels pèls» se representa en el Teatre Condal hasta el 6 de abril de 2015.

Autor: Paul Pörtner
Dirección: Abel Folk
Versión: Marilyn Abrams y Bruce Jordan
Adaptación: Guillem – Jordi Graells
Reparto: Beth Rodergas, Pep Planas, Jofre Borràs, Pep Sais, Àlex Casanovas y Mercè Comes
Escenografía: Montse Amenós
Vestuario: Emma Escolano
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos

Horarios: martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 24 -28 €
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 50 minutos aproximadamente (incluido entreacto)
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Somni americà, en el Teatre Lliure.

cartel_somni_america_baja_resolucion_con_grafismoSi hay algo impuesto de forma ultrajante y abrumadora en la sociedad occidental en la que vivimos es la omnipresente idea del éxito, el que debe alcanzar cualquier persona en la vida arriesgándose, sino, a ser considero por los demás un desdichado o, algo incluso peor, un fracasado. El Lliure nos ofrece, con el estreno de Somni americà, una reflexión sobre el sueño americano, una ilusión originada en la década de los años 20 en los Estados Unidos y que ha cristalizado con el paso de los años en nuestro mundo occidental.

«Les Antonietes y La Kompanyia Lliure se han unido para emprender la travesía de los grandes autores dramáticos norteamericanos del siglo XX. En América todo el mundo puede triunfar, si no le despiertan del sueño. ¿Pero qué ocurre con todos los que rechazan este sueño de éxito individual y persiguen un sueño más pequeño y colectivo, a medida, un sueño en el que creer sin la necesidad de estar eternamente dormidos? ¿Existe un lugar para ellos en nuestro mundo?»

Somni americà representa un mix de la obra de varios autores americanos, entre ellos Erskine Caldwell, Woody Guthrie, Arthur Miller, Eugene O’neill, Ben Reitman, William Saroyan, John Steinbeck y, sobre todo, Tennessee Williams, por lo que el resultado escenográfico no puede ser otro que diverso y multifocal. Tarrasón, el director, especializado últimamente en la creación de proyectos escénicos a partir de la versión de las obras de autores clásicos como Withman, Ibsen o Chejov, apuesta en un nuevo esfuerzo creativo que permite al público observar las similitudes entre la época en la que vivimos, marcada en los últimos años por la crisis, los recortes y el regreso del capitalismo «puro y duro» y la realidad socioeconómica de la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Pero en su intento, válido en la coyuntura actual, Tarrasón y, bajo sus órdenes, los actores y actrices de La Kompanyia Lliure y Les Antonietes, no acaban de lograr, por desgracia, el éxito completo.

01.21111Somni americà es una obra coral basada, más que en una historia o una trama, en una situación como suspendida en el tiempo, en la que las convicciones y los personajes creados por los autores antes citados regresan al escenario reanimados por los tiempos en los que vivimos. De ahí que todo parezca inmóvil y que el espectador no tenga nunca la sensación de que la obra avance. No solo eso, sino que la creación ampliamente coral del espectáculo comporta que el público no llegue a conocer realmente los motivos y la auténtica naturaleza de los personajes, lo que provoca un efecto de superficialidad en el relato. Sabremos, pues, lo que une a todos los personajes, esto es, la idea de fracaso y de incapacidad ante un mundo exterior al que temen y que amenaza con acabar con ellos tal como son, aunque no podremos indagar mucho más al respecto.

A favor de la obra, sin embargo, vale la pena remarcar el esfuerzo interpretativo de los componentes de La Kompanyia Lliure i Les Antonietes, que proveen al proyecto de su elemento más destacado, y en el cual es difícil señalar a unos sobre otros. Por otra parte, aunque la escenografía encaja con la historia que se nos cuenta, su disposición extendida no permite al público observar grácilmente el natural desarrollo de la acción y los personajes. A la obra, además, le falta algo de ritmo, sobre todo al conectar un microrelato con el siguiente, lo que provoca que haya momentos en los que el espectador bien bien no sepa dónde mirar.

Aunque alguno de los ingredientes de la obra puede no estar todo lo bien que debiera, Somni americà provoca en el espectador una reflexión emotiva acerca del fracaso, tanto del propiamente americano que se nos muestra sobre el escenario, como del que podemos llegar a experimentar nosotros mismos. La obra nos habla, también, de los sueños, aquellos que poseemos y aquellos que tuvimos alguna vez, y que nos acaban convirtiendo en las personas que realmente somos. Unos sueños que deberíamos mantener siempre vivos fueran cuales fueran las circunstancias que nos rodean en el mundo exterior.

¿Dónde se refugian, pues, aquellas almas que, por una razón o por otra, quedan truncadas debido a las exigencias emocionales, económicas y sociales que nos impone la vida? Seguramente en espacios suspendidos como el creado por Tarrasón en el escenario del Lliure de Gracia.

«Somni americà» se representa en el Teatre Lliure de Gràcia del 29 de enero al 1 de marzo de 2015.

Obra creada a partir de la obra de: Caldwell, Woody Guthrie, Arthur Miller, Eugene O’Neill, Ben Reitman, William Saroyan, John Steinbeck y Tennessee Williams
Autoría y dirección: Oriol Tarrasón, La Kompanyia Lliure y Les Antonietes
Reparto: Pep Ambròs, Laura Aubert, Paula Blanco, Javier Beltrán, Annabel Castan, Mireia Illamola, Pol López, Arnau Puig, Bernat Quintana, Mima Riera y David Verdaguer
Imagen y escenografía: Assad Kassab
Vestuario: Maria Armengol
Caracterización: Ignasi Ruiz y Montse Sanfeliu
Iluminación: Iñaki Garzón
Sonido: Roger Julià
Asesora de movimiento: Fátima Campos

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 23 € / Descuentos disponibles
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 35 minutos
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Cremats, en el Teatre Apolo.

cremats_2Nunca va mal, al menos eso creo yo, ir al teatro para ver una comedia, un lapso de tiempo en el que el espectador se olvida de sus penurias exteriores (al teatro) y se lo pasa en grande con los pequeños y grandes dilemas existenciales de aquellos que se agitan sobre el escenario. Si a esto le sumamos un texto cómicamente embarullado, situaciones propicias para arrancar al público continuas carcajadas y la presencia sobre el escenario de Guillermo Toledo, integrante durante varias temporadas del elenco de 7 Vidas, seguramente la mejor serie cómica producida en la televisión española, está todo preparado para asegurar el divertimento en el patio de butacas.

«Mónica recibe una llamada de su marido, Jordi, que le dice que no lo espere para comer y, de paso, que la deja porque ha iniciado una relación con una alumna de la facultad. Mónica, desesperada, llama su suegra para que hable con Jordi y haga que se lo repiense. Mientras espera la llegada a casa de este, Mónica recibe la desagradable visita de Rashid, un criminal sin escrúpulos, que pretende robar todo lo que encuentre y, aprovechando la ocasión, abusar sexualmente de ella. Pero la situación da un vuelco cuando Mónica le hace una propuesta mucho más atractiva: ayudarla a matar a Jordi, para cobrar el seguro. El plan es perfecto y la venganza está servida».

Cremats es una típica comedia de sofá, elemento muy presente en el escenario, en la que casi nada es lo que parece y donde todo está preparado para excitar las vísceras humorísticas del espectador a medida que avanza la representación: Una pareja en el punto de ruptura; una suegra metomentodo dispuesta a mediar en el asunto; un ladrón de pacotilla que se saca un sobresueldo como gigoló y una póliza de seguro que puede solucionar la vida de todos aquellos involucrados en la trama.

Cremats_1Peña Carulla construye, de esta forma, un texto de comedia clásico y vibrante preparado para hacer las delicias de todos. Si bien no todo acompaña como debiera a la intención del autor y director. Lo primero y primordial el casting, que solo acierta, de momento, en un 50%. A un lado tenemos a la pareja protagonista Mónica (Tilda Espluga) y Jordi (Guillermo Toledo) que no acaban de sacarle todo el jugo cómico a sus roles. Por otra parte hallamos a Isabel (Maife Gil) y Rashid (Isaac Alcayde) que aquí sí, y aunque como secundarios, proveen a la representación de los mejores gags y provocan las mayores explosiones de risa por parte del público.

A la obra además le cuesta arrancar, extendiéndose demasiado la introducción, aunque gana enteros a medida que la representación avanza para alcanzar un torbellino final arrebatador. Les puedo asegurar que he presenciado pocas tramas cómicas tan embrolladas y con tantos giros como los que nos ofrece Cremats. Un texto de ingeniería vodevilesca escrito por Peña Carulla, al que él mismo como director no parece saber sacarle toda la química necesaria. Algo que puede y debe mejorar con el avance de las representaciones. Por otro lado la acción toca el tema de la enfermedad y de la muerte de una forma algo superficial, que sin duda puede rozar la sensibilidad íntima de algunos espectadores. Algo que habla tanto a favor como en contra de la obra.

Cremats es una buena comedia de situación, aunque podría serlo mejor. Peña Carulla y el elenco de la obra tienen los recursos necesarios para sacarle mucho más a un texto de comedia a veces brillante. De momento debemos quedarnos con una comicidad algo desbravada, salvada en gran parte por un texto muy acertado, un desarrollo in crescendo y una actuación de secundarios que proveen a la obra de gran parte de su punch humorístico.

«Cremats» se representa en el Teatre Apolo hasta el próximo 22 de febrero de 2015.

Dramaturgia y Dirección: Roger Peña Carulla
Reparto: Tilda Espluga, Guillermo Toledo, Maife Gil e Isaac Alcayde
Diseño de Escenografía: Carles Pujol
Diseño de iluminación: Raúl Martínez
Diseño de vestuario: Eulàlia Miralles

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 15 – 24 €
Idioma: catalán y castellano
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Fedra, en el Teatre Romea.

image El teatro es, como ya saben, una suma de emociones: las sufridas por los autores y directores, que se transportan a través del texto y de las interpretaciones de los actores hacia un público que las recibe con el objetivo de cerrar él mismo su significado. Y si hablamos de pasiones, seguramente pocos las han sabido plasmar de forma tan brillante como los autores clásicos, aquellos que en los inicios del teatro supieron captar sus raíces vitales y comunicarlas de forma apasionada, no tan solo a los públicos de entonces, sino también a los futuros.

Y uno de sus frutos más representativos es, seguramente, Fedra, obra adaptada en 1677 por Racine a partir de las tragedias de Eurípides y Séneca, y que nos muestra las fatales consecuencias de la pasión enfermiza y descontrolada de una mujer que afectan trágicamente a todos aquellos que la rodean.

«Fedra, enamorada de su hijastro Hipólito y empujada por su confidente, Enona, confiesa su pasión. Herida por el rechazo de Hipólito, ella no puede esconder sus sentimientos ante su esposo y rey de Atenas, Teseo. Azotada por un profundo sentimiento de culpa, Fedra se adentra en un infierno personal. Su pasión desbordante e irrefrenable la conducirá, a ella y al resto de personajes, a un trágico destino».

Con la Fedra de Racine, dirigida por Belbel y acompañada por un nutrido cuerpo de contrastados actores y actrices, asistimos al atropello de pasiones, deseos y tumultos que tan del gusto era de los antiguos, y que a los espectadores del siglo XX les queda, puede, algo lejos, si no es en lo que se refiere a la creatividad artística, la puesta en escena y el registro de las interpretaciones. En el caso que nos toca, no todo está a la misma altura.

image(6)Hablemos primero de una puesta en escena que alcanza unos altos valores estéticos, con un escenario que comunica con la platea y que nos muestra un territorio desolado, como los sentimientos y los efectos de las pasiones que se desarrollarán sobre él, iluminado por la mortecina luz de una gran esfera solar que se irá eclipsando, como indicando la fatalidad de la acción, y un juego de luces que provee a la obra de un tamiz casi apocalíptico. Sobre este inquietante escenario es donde falla una parte importantísima de la obra, que no es otra que el de las interpretaciones y con ellas la dirección. Aunque el reparto de actores y actrices es magnífico, solo hay que citarlo para darse cuenta de ello (Emma Vilarasau, Mercè Sampietro, Lluís Soler, Xavier Ripoll y Jordi Banacolocha entre otros), algo no funciona. Vilarasau compone una interpretación demasiado impostada y artificial, que le roba magnificencia a su papel, primordial en la obra. Su yerro solo es equilibrado, en parte, por la actuación de otros actores, como Soler, Banacolocha o Ripoll, que sí que saben impregnar sus intervenciones con la soberbia e intensidad que el texto y las pasiones que este mueve se merecen.

Hay que ser conscientes, por otra parte, de que la interpretación de la obra se embellece, a la par que se dificulta, con la plasmación de los originales versos alejandrinos escritos por Racine, adaptados por el propio Belbel, que parecen aún no asumidos en la declamación por los actores, algo comprensible la noche del estreno, y que a veces complica la comprensión de un texto riquísimo y complejo por sí mismo.

De todo ello podemos resumir que, si bien la forma es muy bella, al espectáculo le falta precisión y aroma interpretativos. Esperemos que su propia desenvoltura en el tiempo sea lo necesariamente corregidora para llegar a la simbiosis dramática que requiere el espectador, no por otra Fedra nos habla de las pasiones, en este caso la amorosa y la sexual, del sentimiento de culpa, del amor no correspondido, de los tabús que acompañan a la civilización y de las consecuencias trágicas de nuestros hechos, sean estos los que sean, algo que desde siempre y por siempre acompañarán al ser humano en su singladura existencial.

Así, pues, a la Fedra de Belbel y Vilarasau le queda aún recorrido por hacer. Esperemos que lo alcance y nos muestre la radiación que un trágico elaborado en las manos de Eurípides y Séneca, urdido en la pluma de Racine y adaptado en el Romea en este siglo XXI se merece.

«Fedra» se representa en el Teatre Romea del 20 de enero al 15 de marzo de 2015.

Autor: Jean Racine
Traducción y dirección: Sergi Belbel
Reparto: Emma Vilarasau, Mercè Sampietro, Lluís Soler, Xavier Ripoll, Jordi Banacolocha, Queralt Casasayas y Gemma Martínez
Escenografía: Max Glaenzel
Iluminación: Kiko Planas
Vestuario: Mercè Paloma
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Romea

Horarios: de martes a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 18 – 28 €
Duración: 2 horas y 15 minutos
Idioma: catalán
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Jorge Pisa

Crítica teatral: #DPutuCooL, en El Molino.

10676244_689246567840400_538973268433146090_nEl regreso de El Molino a la actividad teatral el pasado 2010 no solo supuso el rescate de un local muy ligado a la vida artística del Paral·lel y de la ciudad de Barcelona, sino también la recuperación de una tipología de espectáculos vinculados al cabaret actualizado y picarón. Es en esta línea en la que el pasado 4 de diciembre se estrenó #DPutuCooL, el regreso de The Chanclettes a los escenarios para celebrar sus 20 años de trayectoria artística.

El espectáculo incide de nuevo en el mundo del cabaret y del género burlesque en el que The Chanclettes se mueve tan bien y se estructura en diferentes escenas en las que los tres integrantes de la compañía, Josep Mª Portabella, Xavier Palomino y Josep Coll, se disponen a desgarrar con su humor irreverente y mordaz y a través de la actuación en túrmixPlayback, la realidad y la actualidad que nos rodea o que nos ha rodeado en algún momento de nuestra vida. Así algunas escenas nos hablan de la sexualidad que palpitaba en una serie como Heidi; de las relaciones de parentesco en Star Wars; nos trasladan a la realidad pictórica de Las meninas de Velázquez para ironizar sobre la actualidad de la familia real; nos permiten re-visitar el célebre por ridículo discurso de Ana Botella durante la votación final para la elección de la sede de las Olimpiadas de 2020 (sí, aquel del «relaxing cup of café con leche«) o disfrutar de los éxitos de las incombustibles Raffaella Carrá y Alaska.

#DPutuCooL es una suma, pues, de la comicidad distintiva de The Chanclettes, el humor de ambiente, la representación de playbacks adaptados con coreografías y de una actitud irreverente hacia la vida que hace las delicias del público. Algo que se puede comprobar no solo a través de la implicación de los espectadores en el show, que se decanta claramente hacia la feedback platea-escenario, sino también gracias al cartel del espectáculo, que informa del 100% de ocupación del show, lo que ha llevado a que las representaciones de #DPutuCooL se prorroguen a lo largo de los meses de febrero y marzo de 2015.

En esta ocasión, además, The Chanclettes están acompañadas por dos maestras de ceremonias, Brigitta Lamoure y la Megapubilla, cuya actuación se irá alternando con la de los miembros de la compañía con el objetivo de potenciar el humor cabaret burlesque y de ambiente «made in» El Molino.

Aunque el aspecto técnico y la representación del espectáculo son notables, si bien el sonido se mantiene demasiado alto, el show es irregular, lo que fuerza al espectador a circular como en una montaña rusa donde a los momentos de torsión cómica y burlesca les siguen otros con algo más de decaimiento. Por otra parte se observa en el show el brillo de un humor pro-independentista que sorprende por su falta de objetividad (qué se le va a hacer, es el teatro!), algo compensado tan solo al final de la representación. Un final que por cierto, no está demasiado bien cerrado.

Aún así, vale la pena recordar al futuro espectador el tipo de espectáculo al que va a asistir, esto es, una mezcla de cabaret, burlesque y The Chanclettes, una marca registrada que no defraudará a su público.

«#DPutuCooL» se representa en en El Molino des del 4 de diciembre de 2014.

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Jorge Pisa

Crítica teatral: Rhum, en el Teatre Lliure.

rhum_2Cuando se acercan las Navidades parece como si el circo y con él los payasos volvieran de nuevo a la vida. Es en esta época cuando comienzan a aparecer en la ciudad grandes y coloridos carteles anunciando la llegada de clásicas compañías circenses que aseguran hacer la delicia de los niños y de los adultos. Un suceso, este, que se combina en el Lliure de Gràcia con la representación de Rhum, un merecido homenaje a los payasos y sobre todo a la figura de Joan Montanyès Monti, payaso de referencia de las pistas catalanas fallecido el pasado año, un proyecto del propio Monti, Jordi Martínez y Martí Torras Mayneris dirigido por este último.

Rhum & Cia llevan años sin trabajar y nunca les llaman para actuar en ninguna parte. Sus payasos malviven en el almacén de la compañía y un día reciben una llamada inesperada: tienen un bolo. Han conseguido un bolo. Hay bolo, sí… de la noche a la mañana. Todos los miembros de la compañía se movilizan: sacan el polvo de los instrumentos, las polillas de los vestidos y ensayan el espectáculo que los hizo famosos. Pero tienen algunos problemas: En el bolo tiene que actuar Rhum y además hay dos carablancas en la compañía y la pista de circo es demasiado pequeña para tanta inteligencia. Uno de los dos deberá dejar de ser el payaso listo y tendrá que ponerse la nariz roja.

Rhum se convierte en un múltiple homenaje. El primero al payaso al que hace referencia el nombre de la obra, Enrico Jacinto Sprocani ‘Rhum’. El segundo a Monti, que además formó parte del desarrollo inicial del proyecto que se representa en la actualidad en el Lliure de Gràcia. Y por último al mundo del circo y del clown.

El estilo del espectáculo recuerda a Petita feina per a pallasso vell, una pequeña obra que se estrenó en el 2010 en el Club Capitol, y que nos mostraba a unos viejos payasos que malvivían en el mundo ordinario y que se enfrentaban por conseguir una última oportunidad laboral que les permitiese regresar a los escenarios. Una obra en la que ya participaran tanto Monti como Jordi Martínez.

rhum_1En el caso de Rhum el espectáculo arranca con una compañía de payasos que no ha trabajado desde hace tiempo, y que ha de ensayar de forma atropellada su viejo espectáculo para actuar en un bolo para el que se le acaban de contratar. A través del ensayo el público re-descubrirá el mundo del circo y podrá disfrutar con la batería de números, gags y sketchs humorísticos propios de una compañía de payasos de circo que arrebatarán innumerables risas y sonoras carcajadas tanto a niños como a mayores.

Rhum es un divertimento, un espectáculo propio de las fechas en las que vivimos, aunque no del todo redondo. Me explico. El desarrollo del espectáculo es el correcto y el esperado en este tipo de representaciones, si bien en él podemos intuir los arreglos y los cambios que el espectáculo sufrió tras la muerte de uno de sus creadores, con el objetivo de convertirlo en un nuevo proyecto, por lo que el relato que subyace en él no acaba de armonizarse del todo, lo que comporta que la naturaleza de la obra se resienta en su globalidad.

Algo que contrasta, por otra parte, con el acierto en el ámbito de las interpretaciones. Si el desarrollo creativo de la obra muestra algunos trazos deshilachados, se colma, por el contrario, gracias al trabajo de los actores. Guillem Albà, Joan Arqué, Roger Julià, Jordi Martínez y Pep Pascual ponen toda la «carne» escénica y humorística en el asador para dar vida a los diferentes miembros de una compañía de clowns que harán pasar un muy buen rato, se lo aseguro, al público asistente, que lo que busca, en definitiva, es disfrutar de una clásica y divertidísima actuación de payasos.

Un magnífico esfuerzo grupal que convierte el escenario del Lliure de Gracia hasta el día 10 de enero, en una pequeña y muy personal pista de circo en la que los corazones de los actores y de los espectadores vibrarán con la ilusión y el humor necesarios en una época del año en la que la magia y la nostalgia se apoderan, sin duda, del espíritu de muchos de nosotros.

«Rhum» se representa en el Teatre Lliure de Gràcia del 17 de diciembre de 2014 al 10 de enero de 2015

Dramaturgia: Martí Torras Mayneris, Joan Montanyès Martínez y Monti & cia
Dirección: Martí Torras Mayneris
Reparto: Guillem Albà, Joan Arqué, Roger Julià, Jordi Martínez y Pep Pascual
Dirección musical: Pep Pascual
Música original: Pep Pascual y Monti & cia
Escenografía: Sarah Bernardy y Martí Torras Mayneris
Vestuario Rosa Solé
Iluminación: Quico Gutiérrez
Sonido: Ramon Ciércoles
Caracterización: Toni Santos
Producción: Velvet Events y Grec 2014 Festival de Barcelona

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas (31/12 no hay función).
Precio: 23 € / 9 € menores de 14 años
Duración: 1 hora y 25 minutos sin pausa
Idioma: catalán y castellano
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Jorge Pisa

Crítica cómic: Natacha, François Walthéry, Dolmen editorial

NatachaNatacha es un personaje surgido del cómic franco-belga que se empezó a publicar en la revista Spirou en 1970 de la mano del guionista y dibujante François Walthéry, con guión en las primeras historias del también guionista y dibujante Gos.

Walthéry concibió a Natacha como una guapa, joven y desenfadada azafata propensa a meterse en líos y vivir aventuras allá donde viajaba como azafata de avión, acompañada en muchas ocasiones del aturdido y algo alocado auxiliar de vuelo Walter, que no duda en seguirla debido a la amistad que los une y a sus evidentes encantos. Ambos son los dos personajes principales del serial.

Natacha es un personaje femenino fuerte, independiente y de acción, algo que no era frecuente encontrar en una protagonista en la bande dessinée de aquellos años y mucho menos con curvas, por lo que fue un éxito desde que apareció y ya cuenta con 22 álbumes publicados hasta la fecha.

El personaje no es muy conocido en España ya que su publicación fue muy corta: un par de álbumes en 1978 en la editorial mejicana Novaro y en algún número de la revista Super Spirou Ardilla en 1980. Pocas apariciones que supieron captar, sin embargo, la atención de los lectores que la descubrieron, en parte porque se escapaba de los estándares físicos femeninos del tebeo juvenil a los que se estaba acostumbrado por aquel entonces.

Natacha-azafata-1-pag-42144 años después de su creación Natacha aterriza como es debido en España de la mano de Dolmen Editorial. Es decir, presentada en cuidados tomos desde el principio de sus aventuras y complementándose con interesantes extras, igual que en la edición original. A diferencia del también recomendable tomo de Los Hombrecitos, en el que algunas historias no tenían la calidad de impresión deseada por problemas de escaneos y originales, no hay peros en esta edición cronológica que es perfecta y que además posee una buena calidad de papel y de presentación.

Natacha ya era un cómic avanzado a su tiempo, los años 70, en lo que respecta a la narración, por lo que sigue siendo un cómic muy moderno y ágil al ser leído en la actualidad. No escatima en viñetas y dibujos de gran calidad por página y en las cuatro historias incluidas en este primer tomo ya se aprecia la evolución grafica de Walthéry, aunque parte de un nivel ya muy alto. No ocurre como en otras series clásicas de cómics en las que las primeras historias tienen un dibujo mucho más simple y arcaico. Esto se debe a que el autor ya era un genio del dibujo cuando inicio Natacha a la edad de 24 años.

En este primer tomo de Domen Editorial encontraremos pura aventura: historias policíacas, secuestros, selvas perdidas, malvados dictadores, disparos, persecuciones, acción y emoción sazonadas con una pizca de humor sutil:

Natacha, Azafata de vuelo. Guión: Gos. Dibujos: Walthéry (44 páginas)
El avión en el que vuela Natacha es secuestrado, lo que obliga a realizar un aterrizaje forzoso en una selva habitada por una peligrosa tribu de reductores de cabezas.

Natacha y el Maharajá. Guión: Gos. Dibujos: Walthéry (42 páginas)
Natacha y sus amigos se hallan practicando pilotaje de aviones ligeros y paracaidismo. El Maharajá Mamad Zarrad quiere reclutar a un grupo de estos expertos paracaidistas para fines turbios. Nuestra protagonista y su amigo Walter acabarán siendo acusados de espionaje e intentarán huir del país del Maharajá.

Un momento de pánico. Guión: Wasterlain. Dibujos: Walthéry (18 páginas)
Natacha y Walter se encuentran trabajando en un avión en el que han colocado una bomba. La tensión esta servida…

La memoria de metal. Guión y dibujo: Walthéry. Basado en una novela de Etienne Borgers. (26 páginas)
Una azafata amiga de Natacha implora la ayuda de esta al verse perseguida por dos peligrosos hombres que le reclaman un “objeto”. Nuestra protagonista se verá atrapada en una espiral de violencia para salvar su vida, mientras intenta resolver el misterio que esconde ese “objeto”.

François Walthéry
François Walthéry

Como se puede observar, aunque Walthéry está al frente de la parte gráfica, la serie ha contado con guionistas de la talla de Gos, Peyo, Maurice Tillieux, Raoul Cauvin, Mittéï y Marc Wasterlain, pero sin perder la esencia del personaje ni la cohesión de la historieta.

Natacha aparece en un momento de la primera aventura amordazada, y es que su creador juega con el morbo y el erotismo suave que desprende su sexy personaje sin proponérselo, presentándola en situaciones aparentemente inofensivas, como atada para que no escape. Una baza es su atractivo erótico que ha encandilado a miles de lectores. La ultima historia del tomo, La memoria de metal, es la más completa en relación al argumento y al trabajo artístico. Es trepidante y con un ritmo muy cinematográfico. Y nos deja con ganas de leer nuevas historias de esta azafata.

Los extras que ocupan un total de 20 páginas, están muy bien y además de relatarnos la biografía de Walthéry y el proceso de creación del personaje, informan al lector de anécdotas y curiosidades de las historias incluidas en el tomo. Impagable y potente la viñeta en broma que le mostraron al editor Charles Dupuis, y que luego sirvió para ilustrar la revolución sexual en el cómic belga.

Los tomos de Natacha aparecerán en Dolmen editorial en principio cada tres meses. Así que ya lo sabes, si te gustan los cómics clásicos del estilo de Spirou y Fantasio, no dejes pasar esta oportunidad!!

Titulo: Natacha
Guionista: Gos, Wasterlain, Etienne Borge
Dibujante: Walthéry
Encuadernación: Cartoné
Tomo 1
Editorial: Dolmen Editorial
Paginas: 160
Precio: 29,95 euros.
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Taradete

Crítica gastronómica: Naya Gastromusic, Barcelona.

Naya gastromusic_1A nadie se le escapa que la ciudad de Barcelona es desde hace años un referente internacional en lo que respecta a la gastronomía y la innovación culinaria, lo que comporta que la oferta gastronómica se amplíe rápidamente. Este es el caso de Naya Gastromusic, una nueva propuesta que aúna la cocina selecta con una oferta musical y cultural variada.

El nuevo restaurante, inaugurado el pasado mes de octubre, está situado en Gran Vía de les Corts Catalanes 459 y su cocina está a cargo de la santacrucera Diana Marcelino, que ha trabajado con chefs como Juan Carlos Clemente, Martin Berasategui o Paolo Casagrande. Marcelino ofrece una cocina actual y selecta con un ojo puesto en aquellos comensales que quieren degustar la originalidad y la innovación en la cocina presentada con un estilo joven y fresco.

Naya Gastromusic, como su propio nombre indica, ofrece además a los comensales una fusión entre comida y ocio cultural que resalta su presencia en Barcelona, siguiendo modelos de negocio gastronómicos ya existentes en otros países de Europa. Una oferta musical que se programa los fines de semana y que hará pasar por el restaurante actuaciones en formato reducido y acústico de géneros como el funk, jazz, groove, blues, pop y propuestas innovadoras y de fusión, el sello propio del restaurante.

La apuesta gastronómica y cultural de Naya está dirigida a un público joven-adulto con ganas de gozar de una cocina moderna y de disfrutar tras la cena de una actuación en pequeño formato, algo que en parte recuerda, si bien de forma actualizada, a los clubs nocturnos de antaño, una idea que se impone poco a poco en las calles de Barcelona.

Naya gastromusic_2Naya Gastromusic posee una carta que incluye 6 platos de picoteo, 23 platos principales y para compartir y 5 postres diferentes. En el menú degustación que probamos destacaban sobre el resto tres de los platos que nos hicieron probar: el Secreto ibérico con rúcula y parmesano; la coca con tomate, cebolla caramelizada y anchoas y la carrillera de cerdo ibérico, todo un acierto para compartir en buena compañía. A lo que hemos de sumar una carta de vinos que incluye diversas referencias de procedencia Rioja, Duero, Andalucía y Cataluña. Por último Naya Gastromusic suma una variedad de cócteles con los que acompañar el final de la cena y la interpretación musical y que incluye varios de los combinados clásicos, algunos de ellos en su versión sin alcohol.

El espacio de la sala comedor tiene una disposición rectangular con el escenario al final del mismo, donde actúan los grupos invitados. Tanto las mesas como los asientos estás pensados para compartir platos y conversaciones. Por su parte el servicio destaca por su sencillez y cortesía.

Naya Gastromusic está abierto de domingo a jueves de 18:00 a 02:00 horas y los viernes y sábados hasta las 03:00, concentrando de momento su actividad en las cenas. Su oferta se dirige especialmente a grupos que quieran disfrutar de un ambiente distendido y musical, en el cual la interacción entre el escenario y los asistentes se puede dar fácilmente. Un ambiente gastronómico en el que la música se puede gozar muy de cerca y, como la propia publicidad del local especifica, una propuesta con la que reunirse con amigos o compañeros de trabajo para tomar una copa tras la jornada laboral en un ambiente desenfadado.

INFORMACIÓ PRÀCTICA

Naya Gastromusic
Gran Via de les Corts Catalanes, 459
www.naya-barcelona.com
Tel.: 935 27 50 86
Email: info@naya-barcelona.com
Reservas: http://www.naya-barcelona.com/index.php/reservas

Cómo llegar:
Metro: Línea 1 – Rocafort
Autobuses: H12, 50 y nit bus

Horario:
De domingo a jueves, de 18:00 a 02:00 horas
Viernes y sábado, de 18:00 a 03:00 horas
Lunes cerrado
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Prendre partit, al Teatre Goya

prendre partit goya_2Josep Mª Pou des de fa uns anys es dedica a dirigir aquelles obres que li agradaria veure a ell, sense amoïnar-se de si estarà de moda i, sobretot, sense preocupar-se si el públic en general respondrà al seu missatge. Així que Pou ens està acostumant a un teatre que retorna a l’essencial de l’escenari, el text, la paraula i el silenci. Un teatre clàssic i de vegades fins i tot acadèmic que tracta de ferir el cap i les ments dels espectadors per remoure els seus valors o la manca d’ells.

Prendre partit ens explica la relació del director musical Wilhem Furtwängler amb el nazisme. I com, tot i fer un seguit d’investigacions sobre la seva vida pública i privada, no es va poder demostrar la seva afecció amb el règim. «¿Què havia de fer… Quedar-me o marxar?» diu Furtwängler, qui es sent impotent i exageradament passiu davant les preguntes intimidatòries del comandant Arnold. Aquesta pregunta, serà la llosa que arrossegarà el director després d’haver renunciat a fugir d’ Alemanya per dirigir l’Orquestra Filharmònica de Berlín durant el període nazi.

La posada en escena d’aquesta versió de ‘Prendre partit’ —l’original es va estrenar a Londres i Broadway el 1995 i el 1996, i es va adaptar al cinema (‘Taking Sides‘, 2001), sota la direcció d’István Szabó— aprofundeix en la lluita entre cultura i política, i l’ús que en fa el poder de la cultura a favor dels seus interessos, trepitjant la llibertat dels artistes. Aquesta contradicció enfronta els dos protagonistes del duel: el mateix director d’orquestra Wilhem Furtwängler (Josep Maria Pou) i el major nord-americà Steve Arnold (Andrés Herrera), un personatge obsessionat en trobar el punt feble, real o imaginari, dels acusats en els seus interrogatoris una vegada finalitzada la Segona Guerra Mundial.

L’obra pretén activar la reflexió de l’espectador i no cau en el maniqueisme, sinó al contrari, el públic surt fent-se la pregunta, “jo m’hagués quedat? Hagués marxat?» Una qüestió que es va repetint a mesura que avança l’interrogatori.

L’escenografia ajuda a l’espectador a entrar dins el contextt. Se’ns presenta un marc de postguerra i desolació, escenificat amb una edifici mig derruït. El saló gris amb els grans finestrals trencats, és el marc perfecte per simbolitzar no només l’Europa de la postguerra (l’edifici), sinó també la fragilitat de l’animà humana (els finestrals) dins una situació extrema, i com s’adapta a ella cadascun dels personatges.

prendre partit goyaEl que ha aconseguit Pou en la seva direcció és que cap dels personatges es mengi els altres, i per això tots tenen el seu propi espai de reflexió on despullen les seves misèries i personalitats. Per sobre de tots i com a conductor dels altres tenim al major Steve Arnold que en certs moments ens ha semblat massa intens. Pou com a contrapunt de l’exagerada adrenalina del seu inquisidor, es mostra seré i intel·ligent. Però per sobre de tots destaca el rol de l’actor Pepo Blasco en el paper de segon violí de la Filharmònica Helmuth Rode. Mesurat, humà, contingut, i ple de matisos. Blasco ens presenta així el seu personatge i aconsegueix enganyar l’espectador sobre la realitat que l’envolta fent tot un viatge interior des de l’ pretesa innocència fins a la caiguda als inferns.

L’obra en certs moments perd el seu ritme i resulta lenta, ja que ens trobem amb escenes amb llargs silencis que pretenen donar un espai de reflexió a l’espectador, perquè sigui ell qui construeixi la seva pròpia veritat. La situació d’aquest silencis està perfectament estudiada dins els interrogatoris i marquen una bretxa entre la cultura representada pel director musical i la política representada pel seu interrogador.

L’atmosfera està embolcallada per una banda sonora que neda entre els enregistraments de la Orquestra Filharmònica i el soroll dels bombardejos que retronen dins el cap del major Arnold, en un intent d’afrontar el que ha vist als camps de concentració. I aquesta visió és la que no deixa a Arnold soltar la presa, intentant per tots els mitjans dictar un judici interpretant les proves per condemnar a Furtwängler.

A l’espectacle, tot i tenir moments brillants, encara li falta recorregut. En alguns moments pot resultar dens, però l’estètica general, recolzada per una il·luminació i un vestuari molt encertat, ajuden a alleugerir-la. A més la feina dels actors acaba de perfilar una obra que ja s’espera dura per la mateixa temàtica que tracta.

«Prendre partit» es representa al Teatre Goya fins a l’1 de març de 2015.

Autor: Ronald Harwood
Traducció: Ernest Riera
Direcció: Josep Maria Pou
Repartiment: Josep Maria Pou, Andrés Herrera, Sandra Monclús, Anna Alarcón, Pepo Blasco i Sergi Torrecilla
Escenografia: Joan Sabaté
Il·luminació: David Pujol
Vestuari: María Araujo
Espai Sonor: Àlex Polls
Caracterització: Toni Santos
Producció: Focus

Horaris: de dimarts a divendres a les 20:30 hores; dissabtes a les 18:00 i a les 21:00 hores i diumenges a les 18:00 hores
Preu: de 24 a 28 €
Idioma: català
Duració: 1 hora i 50 minuts (sense entreacte)
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Tere Gilisbars