Judd Apatow debutaba como director cinematográfico en 2005 con Virgen a los 40, una comedia cuyo protagonista permanecía anclado en una eterna adolescencia, incapaz de asimilar su inevitable entrada en el mundo adulto; con esta película, Apatow daba el primer paso en su trayectoria para ser considerado el auténtico “renovador de la comedia americana”, apelativo que se ha ido granjeando con sus siguientes films y sus múltiples colaboraciones como guionista y productor en diversos proyectos. Ahora llega a nuestras pantallas su cuarto largometraje, Si fuera fácil, en el que retoma a dos personajes secundarios que aparecían en Lío embarazoso (2007) para protagonizar esta historia sobre pequeños conflictos cotidianos en una familia norteamericana tipo, justo cuando marido y mujer se encuentran a un paso de la temida crisis de los cuarenta.
El conflicto aparece ya en los primeros instantes de la película: es el cumpleaños de su esposa, y Pete aguarda junto a sus hijas para entregarle el imprescindible pastel, pero al que ha escatimado un par de velas porque Debbie se niega a admitir la evidencia, que esos cuarenta años no se podrán ignorar así como así. De esta manera arranca Si fuera fácil –un título que quizás produce más bien rechazo, ¿por qué no conservar el original, This is 40, mucho más acertado?–, con Debbie y Pete –sí, él también alcanzará esa cifra en esa misma semana– totalmente desorientados ante la difícil misión de asumir su nueva situación como cuarentones y todo lo que ello representa –replantearse su relación de pareja, tanto sentimental como sexualmente, dejar a un lado los sueños que ya no cumplirán, practicar deporte para aferrarse a la juventud que se escapa, modificar los hábitos alimenticios de toda la familia, enfrentarse a los problemas económicos y laborales,…–, al mismo tiempo que deben lidiar con una hija adolescente –Sadie, enganchada sin remedio a Perdidos– y con la pequeña de la familia –Charlotte–, quien aporta el necesario sentido común desde su mirada infantil e inocente. Y todo ello sin olvidar a sus padres, dos figuras ausentes en sus vidas e incapaces de demostrar sus verdaderos sentimientos hacia ellos –el padre de él, Larry, es una sanguijuela con problemas económicos; el padre de ella, Oliver, es un extraño incluso para su propia hija–.
La -aparentemente- idílica familia de ‘Si fuera fácil’
No hay duda que Judd Apatow acierta en su modo de afrontar la confección de la película: una vez más se ha rodeado de amigos para el rodaje –tanto Paul Rudd como Jason Segel son dos de sus cómplices habituales–, pero en esta ocasión el ambiente era más familiar que nunca, con su esposa y sus hijas como protagonistas –Leslie Mann, Maude y Iris Apatow–; así es más fácil trabajar porque todo fluye con naturalidad, y el resultado es una deliciosa comedia generacional con cierto regusto amargo sobre el paso del tiempo y la ineludible necesidad de aceptar la realidad, por muy cruda que sea esta, una película con el sello habitual de Apatow que ejemplifica su forma de entender la vida, realizada con su inconfundible sentido del humor, siempre eficaz y con el que arranca carcajadas a partir de diálogos ingeniosos, malentendidos grotescos y situaciones absurdas (no se pierdan la reunión del matrimonio con la directora del instituto y la madre de un chaval, puro despropósito), a la vez que refleja la contradicción existente en la sociedad del siglo XXI, en la cual vivimos rodeados de aparatos tecnológicos que nos facilitan conversar con cualquiera, por lejos que se encuentre, mientras somos incapaces de comunicarnos con nuestros seres más cercanos.
Título: Si fuera fácil
Director: Judd Apatow
Intérpretes: Paul Rudd, Leslie Mann, Maude Apatow, Iris Apatow, Lena Dunham, Jason Segel, Megan Fox, Chris O’Dowd, Melissa McCarthy, Charlyne Yi, John Lithgow, Albert Brooks, Ryan Lee, Annie Mumolo, Wyatt Russell
Guión: Judd Apatow
Año: 2012
Duración: 134 minutos
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Escrito por: Robert Martínez Colomé
Roberto Zucco és una criatura molt perillosa. Roberto Zucco és també un bell poema escènic sobre la buidor existencial. Però també és el via crucis d’un ésser que no sap com encaixar al món i que, malgrat proclamar a tothom amb qui es troba el seu únic desig de passar desapercebut, després de cada encontre va creixent més i més com a monstre social.
I la versió que ara defensa Julio Manrique des del Teatre Romea és absolutament exhibicionista, colorista, exuberant i esteticista.
L’escenari de Sebastià Brosa, que reprodueix a mida real els diferents llocs per on el dissortat Roberto s’arrossega, ofereix una recreació exhaustiva dels detalls més minuciosos i permet que s’hi passegin els diferents actors exhibint diferents personatges. Però tanta preocupació per l’ambientació aconsegueix ofegar l’intimisme que demana constantment el text de Bernard-Marie Koltès.
Els colors provinents de la il·luminació dissenyada per Jaume Ventura de les diverses estances impacten però ens confonen alhora perquè l’obra necessita destacar els clarobscurs que permetin mostrar la puresa i ingenuïtat de l’ànima agafada de la maneta de la perversitat irracional humana.
L’exuberància de les escenes de conjunt no va més enllà de l’efectisme i descuida la credibilitat dels seus integrants.
I la bellesa dels quadres plàstics que van apareixent al llarg de la representació (el final és preciós) dilueix el patiment i la veritat d’aquesta història desesperada de supervivència i, fins i tot, cant apassionat a la vida.
Tampoc no és adequada la música proposada per Damien Bazin que sona per a remarcar els canvis d’escena, agradable a la nostra oïda però perjudicial per a la profunditat de l’atmosfera ja que l’oculta sota una capa de superficial comercialitat.
Malgrat tot això, Manrique aconsegueix encertar-la parcialment en moments com el de l’inici, on crea una tensió que ens va molt bé per a decidir-nos a acostar-nos-hi. Allà apareixen dos vigilants penitenciaris interpretats extraordinàriament bé per Xavier Boada i Xavier Ricart. Seran els encarregats de presentar-nos a escena com es mereix el protagonista titular de la funció, interpretat per un Pablo Derqui molt encertat: eficient i contingut, vulnerable i fred. I Manrique també ens permet gaudir amb un excel·lent Ivan Benet, responsable de la millor escena de l’obra, on alliçona una prometedora Maria Rodríguez (que al llarg de la representació demostrarà una estupenda presència plena de ràbia i tendresa) sobre el sòrdid destí que l’espera. En canvi, moments com el del segrest al parc (delirant en el seu enfocament entre la platea i l’escenari), el reencontre amb la mare (amb una Rosa Gàmiz ridícula) o aquells en què apareix la germana gran reprimida (Cristina Genebat passada de voltes), ens allunyen progressivament de l’esperit d’aquest impactant text.
Els clarobscurs de Roberto
«ROBERTO ZUCCO»
TEATRE ROMEA (c/Hospital, 51, Barcelona)
del 19 de febrer de 2013 al 21 d’abri de 2013
1h 45 minuts
en català
teatre de text en català
Autor Bernard-Marie Koltès Traducció Cristina Genebat Direcció Julio Manrique Repartiment: Pablo Derqui,Cristina Genebat, Ivan Benet, Maria Rodríguez, Xavier Boada, Rosa Gàmiz, Xavier Ricart i Oriol Guinart Escenografia Sebastià Brosa Il·luminació Jaume Ventura Vestuari Maria Armengol Espai sonor Damien Bazin Caracterització Ignasi Ruiz Ajudant de direcció Raimon Molins
Horaris De dimarts a divendres, 20.30 h
Dissabte, 18.30 i 21 h
Diumenge, 18 h
Preus De 22 a 31,50 euros
Venda d’entrades Taquilla del Romea (www.teatreromea.cat)
Telentrada de CatalunyaCaixa (www.telentrada.com / 902 10 12 12)
i Taquilla Tiquet Rambles (Palau de la Virreina – La Rambla, 99)
Siempre es una alegría, al menos para aquellos que disfrutan con el género, el estreno de una película de ciencia-ficción, sobre todo debido a su escasa programación en las grandes pantallas y a sus frecuentes carencias a la hora de desplegar costosos efectos especiales o tramas realmente interesantes. Por suerte el primer trimestre del 2013 inició recorrido con el prometido estreno de varias producciones de género, entre las que destacan La huésped, la española Los últimos días, Oblivion, interpretada por Tom Cruise o Star Trek: en la oscuridad que llegara a las carteleras españolas a principios del mes de julio.
La primera en llegarnos ha sido La huésped, una película romántica de ciencia ficción basada en la trilogía escrita por Stephenie Meyer, creadora de la Saga Crepúsculo, y que se estrena en España el próximo 22 de marzo con el objetivo de galvanizar las emociones de los seguidores más jóvenes, y no tanto, de las novelas y versiones cinematográficas de las obras de la autora.
La película está dirigida por Andrew Niccol, director con experiencia en el género y responsable de films como In time (2011) o Gattaca (1997), dos producciones que tienen en común con La huésped su condición distópica, esto es, el mostrarnos un mundo futuro en el que la tiranía y las desigualdades económicas y sociales están a la orden del día, «donde la realidad transcurre en términos antitéticos a los de una sociedad ideal» y contra los cuales tendrán que luchar los protagonistas de la misma.
La huésped nos plantea un doble argumento que combina romanticismo y ciencia ficción en una trama claramente influenciada por el clásico del género La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), film que ya produjo la friolera de 6 versiones del mismo tema y que ahora Meyer y Niccol se esfuerzan por adaptar a los nuevos públicos, esto es, a los espectadores más jóvenes y voluntariosos a la hora de dejarse llevar por la invasión, en este caso de hormonas y sentimientos amorosos, del que está impregnada la película.
El film nos plantea en su apartado de ciencia-ficción una clásica historia de invasión en la que una raza alienígena, los «almas», invaden la tierra y se apropian de los cuerpos y las mentes de los humanos. La raza alienígena se ha apoderados de casi todo el planeta, creando una sociedad más justa y segura, mientras que la raza humana está en peligro de extinción. Tan solo algunos grupos de resistencia humana sobreviven. Una de las supervivientes humanas, Melanie Stryder (Saoirse Ronan), es capturada por los «almas». Su cuerpo servirá de huésped a una entidad alienígena llamada Wanderer, la cual tendrá que compartir su nuevo cuerpo con su anterior propietaria. Ambas consciencias iniciarán una trayecto de conocimiento mútuo que las llevará a ser perseguidas por la sociedad alienígena y a ser consideradas como una amenaza por la resistencia humana.
Como ven la trama es interesante, ya que nos vuelve a plantear, en un marco de ciencia-ficción, una historia de conocimiento del otro y de posible solución de conflicto. A este planteamiento se le suma una clásica y adolescente historia de amor, y nada menos que una historia de amor múltiple. Una vez que Melanie/Wanderer (a la que se le dará el nombre más humano de Wanda) se pongan en contacto con los miembros de la resistencia humana, el conflicto emotivo y hormonal surgirá entre el amor humano sentido entre Melanie/huésped por su «pareja» Jared (Max Irons) y su hermano pequeño, Jamie (Chandler Canterbury) y los intereses amorosos que comenzará a sentir el anfitrión/Wanda hacía Ian (Jake Abel), otro de los miembros de la resistencia. Así pues Meyer nos ofrece un nuevo triángulo amoroso. Si el de la saga Crepúsculo se estructuraba entre Bella Swan, la joven protagonista humana, un hombre lobo y un vampiro, la propuesta en La huésped se transforma en los deseos amorosos femeninos desdoblados en un mismo cuerpo, los sentidos por la humana Melanie y los experimentados por la entidad alienígena Wanda.
Por el camino transitamos por una historia de ciencia-ficción que si bien no es del todo original, si que destaca por lo interesante de su planteamiento. El film no trata de discutir o analizar las diferencias existentes entre las sociedades humana y alienígena, lo injusto de la situaciónn para los humanos o el enfrentamiento sin fin entre ambas especies, sino que se esfuerza por potenciar los elementos de entendimiento, los cuales se materializan en las vivencias emotivas de Melanie/Wanda y en su voluntad de comprenderse mutuamente. De esta forma La huésped lastra su potencial de género para convertirse en la base de una historia de amor adolescente y juvenil. Para ello el film posee un ritmo tranquilo y placido que permite, aún en un contexto de pretendida acción, desarrollar toda una serie de escenas enamoradizas que harán las delicias, seguro, de los seguidores de la obra de Meyer, y que se desvivirán por el dilema emotivo que sufre su, o mejor dicho, sus protagonistas femeninas principales.
La huésped se construye a partir de toda una serie de actuaciones correctas, entre las que incluimos las de Saoirse Ronan, Max Irons, William Hurt, Chandler Canterbury o Jake Abel. Mención especial se merece la interpretación de Diane Kruger que encarna a la entidad alienígena encargada de perseguir y acabar con la resistencia humana. Una interpretación también dual que se impone por lo intenso de su carácter. El film contiene, además, toda una serie de bellas imágenes que potencian tanto la trama romántica como el contexto de ciencia-ficción del film y que incluye las escenas rodadas en el desierto, el campo de trigo artificial cultivado por la resistencia, o las imágenes de las pupilas de los alienígenas, el único elemento visible que diferencia a humanos y aliens.
Así, pues, ya lo saben. La huésped nos presenta el inicio de una saga cinematográfica romántica de ciencia-ficción. La dualidad que constituye todo el entramado del film marcará el éxito de la propuesta. Se tendrá que ver cuál es el reclamo de la autora de la saga Crepúsculo, y una de las productoras de la película, a la hora de trasplantar un éxito mundial basado en una historia de amor/desamor ambientada en el mundo oscuro de la licantropía y el vampirismo, a un contexto de ciencia ficción, en la que la trama romántica predomina. No creo equivocarme al prever un exitazo a nivel planetario, basado no tanto en la calidad de la historia, correcta si un caso, o en la fuerza de su contenido ciencia-ficcional, lastrado por el fuerte componente romántico, sino por las reglas del éxito del cine actual: un elenco juvenil que arranque de los sofases a miríadas de jóvenes necesitados de las dosis de «fantasía romántica» que la realidad no les puede ofrecer; un gran presupuesto, aunque tampoco gigantesco; y una capacidad de promoción y de marketing que consiga llegar a todos aquellos, distribuidos en cualquier parte del planeta, que necesiten seguir las aventuras fantásticas y románticas de sus protagonistas, para constatar que al fin y al cabo, el entendimiento y la posible resolución de los problemas con los otros, sean estos los que sean, se puede alcanzar a través del amor y de la confianza. Algo que por desgracia, está muy lejos de la situación de distopía social, económica y cultural que vive el mundo en la actualidad.
Título:The Host (La Huesped) Título Original: The Host Director: Andrew Niccol Reparto: Saoirse Ronan, Diane Kruger, Jake Abel, Max Irons, Frances Fisher, William Hurt, Chandler Canterbury, Boyd Holbrook, Stephen Rider, Scott Lawrence, David House y Jaylen Moore Guión: Andrew Niccol Música: Antonio Pinto Fotografía: Roberto Schaefer
Adaptación de la novela The Host de Stephenie Meyer Fecha de Estreno en España: Viernes, 22 de Marzo de 2013 Género: Thriller, Cienci-Ficción, Fantasía, Romántico Nacionalidad: USA
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¿No les ha pasado alguna vez que observando el lomo o la portada de un libro o fijándose en el título de una novela descubierta en cualquier librería, la curiosidad acerca de su argumento comienza a imponerse sobre el tráfico sináptico que une sus sentidos y su cerebro, forzándoles a interesarse por el futuro disfrute que pueden contener sus páginas?
Pues algo así pasa con la novela Tots els noms de Barcelona, de David Izquierdo, publicada por la editorial Stoker Books. Aunque si les he de ser sincero mi conocimiento de la existencia de la novela fue algo diferente, si bien lo que les decía sobre el interés y la curiosidad que me causó el libro funcionó más o menos como les he explicado.
De Tots els noms de Barcelona tuve la primera noticia a través de un amigo de la Universidad, que me informó de que estaba preparando una visita guiada por la Barcelona antigua y medieval siguiendo la trama de una novela publicada, a su vez, por una ex-alumna de un curso de historia que él había dado. Ese mismo día comenzó a revolotear en mi cabeza el título de la obra, muy poético por cierto, que prometía ese disfrute del que hablaba al principio a través de aventuras y suspense desarrollados a lo largo de las dos veces milenaria historia de la ciudad de Barcelona. Unos días más tarde acompañé a mi amigo a la presentación del libro en la desgraciadamente extinta Librería Catalonia, donde tuve la oportunidad de conocer al autor, a la intrépida editora y descubrir algo más de la trama de la novela. Una presentación que, por cierto, me cautivó definitivamente, lo que me llevó a iniciar la lectura de la novela lo antes que pude.
«Existe una leyenda centenaria que dice que por el subsuelo de Barcelona pasa un río. Explica que sus aguas corren bajo los fundamentos de la Barcino romana, desembocando mar adentro.
A finales del 2010 un equipo de historiadores y arqueólogos del museo de historia encuentran indicios de la existencia de este río secreto y se sumergen en las catacumbas de la ciudad antigua para encontrarlo. Lo que descubren, sin embargo, resulta ser trascendental para el pasado, el presente y el futuro de los habitantes de la metrópoli mediterránea».
Tots els noms de Barcelona no es un recorrido novelado por la historia de la ciudad. Izquierdo ha preferido centrarse tan solo en algunos periodos enlazados a través de un argumento que suma fantasía, magia, misterio, aventura y como no historia en porcentajes que irán variando a lo largo del libro. Así, pues, la novela posee diferentes focos históricos de atención entre los que hallamos la época romana y más concretamente el siglo I d.C.; la Barchinona del año 985, fatalmente amenazada por las tropas musulmanas de Almanzor; una breve secuencia ambientada a principios del siglo XVIII; la época de construcción del parque recreativo del Tibidabo a principios del siglo XX y, por supuesto, el año 2010, en el que el papa Benedicto XVI consagró el templo de la Sagrada Familia en Barcelona y en la que los arqueólogos del Museu d’Historia de la Ciutat descubren un misterioso hallazgo que les hará iniciar una investigación que recorrerá, intermitentemente, las 632 páginas de la novela.
Podríamos considerar a Tots els noms de Barcelona como una obra de misterio histórico y fantasía. Ahora bien, la novela posee también grandes dosis de itinerario por las diferentes Barcelonas: la creada por los romanos, la Barchinona medieval; la Barcelona dieciochesca o la Barcelona de los siglos XX y XXI. Con Tots els noms de Barcelona tienes la sensación de estar realizando una ruta histórica aderezada con una trama de misterio (que evidentemente no les revelaré) y con unos toques de fantasía que hacen tanto de la ciudad como de la novela un muy grato entretenimiento.
Izquierdo crea dos grupos de personajes, aquellos que oriundos de la Barcino romana irán concretando la trama histórica que se desarrolla a lo largo de la novela y el grupo de investigadores que en la actualidad tendrán que descubrir la clave del misterio, basándose, claro está, en el conocimiento de la historia de la ciudad y de los episodios que oportunamente nos irán siendo relatados. Figúrense, pues, una novela que nos traslada instantáneamente de un periodo histórico a otro, centrándose en las vivencias de ambos grupos. Además algo está a punto de pasar que coincide con la llegada del papa a Barcelona. Algo que a veces nos parecerá maligno y otras veces absolutamente mágico. Todo ello a través de unos personajes de los que hallaremos su humanidad a través de los actos que se ven obligados a realizar para asegurar su supervivencia.
Para ello viajaremos por el subsuelo mágico de la ciudad y conoceremos el río de Santa Eulalia, descubriremos la inscripción que nos sitúa «A dues canes lo pou«; seremos testigos de la construcción del parque del Tibidabo, un elemento arquitectónico que ha dado forma desde entonces a la ciudad de Barcelona, y conoceremos los restos físicos y arqueológicos dejados en el subsuelo de la ciudad por todos aquellos barceloneses (es decir, barquinonenses, barchinonenses y barceloneses) que han vivido en la ciudad antes que nosotros.
Imagen publicitaria del MUHBA – Museu d’Història de la Ciutat -Plaça del Rei (Barcelona).
La trama ideada por Izquierdo contiene acción, misterio, fantasía, algo de terror y claro está, más de una historia de amor, aquella que liga a los personajes con la ciudad de Barcelona y la que los une entre ellos mismos. El entramado misterioso de la novela coge desde el principio al lector, al cual sorprende por su cercanía. Por desgracia la parte histórica de la trama no está todo lo bien que debería, ya que se nota que su autor no es historiador. Pero no se piensen lo peor. Tots els noms de Barcelona es una novela que sabe crear un ambiente narrativo que absorberá la atención lectoral de aquellos que se decidan a descubrir cuál es la clave del misterio que se esconde detrás de todo y, sobre todo, cuál es el desenlace de una aventura que nos hará conocer un poco más, yo diría que bastante más, la historia de nuestra ciudad que posee mucha, y muchas veces desconocida por sus propios habitantes.
Permítanse, pues, que les haga una recomendación (y últimamente estoy haciendo demasiadas!!): Lean Tots els noms de Barcelona y recorran el itinerario histórico, fantástico y novelístico que se desparrama a lo largo de sus páginas. Participen en la investigación llevada a cabo por los técnicos del Museu d’Història de la Ciutat y compartan con ellos los riesgos que su aventura comporta. Ya verán como disfrutan de un recorrido que, seguro, les dará ganas de conocer algo mejor la historia y los misterios que esconde una gran ciudad, aquella que cada día acoge enamoradizamente sus pasos y sus vivencias a cambio de pedirles que no la abandonen, que sean conscientes de ella y que sobre todo, la quieran, igual que lo hacen los personajes de la novela.
Després d’aquells “Treballs d’amor perduts” que ens van convertir l’any passat en criatures lliures del seu bosc de vers i passió sense fre, la Companyia Parking Shakespeare (reconvertida ara en “Parking d’Hivern”) i de l’onze al vint-i-tres de febrer, va tancar-nos dins la contundència de l’Espai de Fabra i Coats, Fàbrica de Creació de Barcelona empresonant-nos en una història que situa l’apocalipsi entre píndoles al·lucinatòries de tots colors, “snuff movies” propiciatòries d’encontres excitants entre rics amb ganes de satisfer els seus instints exterminadors i miserables que els proporcionen joguines humanes; i una desigualtat social terriblement actual.
Cap d’aquests detalls argumentals que ofereix l’obra escrita per Philip Ridley és novedós. Tampoc no ho va ser la manera del director Antonio Calvo d’encaixar-los com a peces d’un puzle, aquest muntatge anomenat “Pell de mercuri”, que no pot completar-se fàcilment perquè no troba el tauler adequat fins que no ha transcorregut la meitat de l’espectacle.
Fins a llavors, i malgrat que l’autor fa servir amb certa gràcia la intriga configurant unes peces, els personatges centrals, que tenen una vida pròpia (els dos germans antitètics però inseparables, la noia sense llar fascinada per unir-se a la colla) i situar-los al mig d’una història inquietant i morbosa, res del que se’ns mostra resulta creïble: les interpretacions són forçades, molt poc matisades i la utilització de l’esplèndid espai, enorme i desolador, queda limitada com a mera passarel·la de corredisses poc justificades ja que en cap moment esdevé llar acollidora per a què els personatges puguin desenvolupar-se.
El miracle, però, es produeix amb la irrupció de tres personatges interpretats finalment per tres actors carismàtics: una duquessa minusvàlida de refinada sensibilitat que pateix desmais quan la seva emoció s’enlaira (majestàtica Ester Cort); un desequilibrat emulador de Rambo que frisa per dur a la pràctica els “bons hàbits stalloninians” (expressiu Òscar Bosch); i, com a amo i senyor de tot aquest circ que comença a ser fascinant quan surt decidit a la pista, l’organitzador del macabre esdeveniment, magnífica creació de José Pedro García Balada que ens entrega sense embuts un retrat de carn, ossos i inspiració sobre un ambigu negociador implacable a l’hora d’executar ordres al seu equip, patètic quan se sent acorralat i al capdavall tendre quan el seu esperit altruista i redemptor (no, no he pres cap de les pastilles) pica l’ullet a la platea aburgesada preguntant-li: Hi havia una altra forma de salvar la pell quan et toca estar a l’equip dels perdedors socials?
Per últim, i seguint les tendències postmodernes artístiques, faig una menció especial al tractament de les idíl·liques cançons de Hammerstein i Rogers que entre nosaltres van arribar a popularitzar-se doblades al castellà pertanyents a la pel·lícula “Sonrisas y Lágrimas” (“The Sound of Music”), tan ensucrades elles, i que aquí es converteixen en arma infal·lible de combat contra l’amargor de les vides d’aquesta col·lecció de “freaks”. Resulta divertit sentir com ajuden els malaurats protagonistes a consolar-se cada cop que gosen cantar-les.
Arriba el final de la funció i acabem esgotats: Hi ha hagut trets, tortures i humiliacions escèniques. També ganes de crear una aventura de ciència ficció. Però si la fi del món ja és aquí, per què seguim sense proclamar-ho amb convenciment?
“Pell de mercuri” es representa a Fabra i Coats, Fàbrica de Creació de Barcelona, de l’11 al 23 de febrer de 2013.
Autor: Philip Ridley
Direcció: Antonio Calvo
Traducció i adaptació: Marc Rosich
Repartiment: Òscar Bosch, Ester Cort, Adrià Díaz, José Pedro García Balada, Pep Garcia-Pascual, Ariadna Matas i Santi Monreal
entrada gratuïta (possibilitat de pagar la voluntat)
Cada vez está más claro que el musical se impone, de una forma u otra, en la programación de cualquier sala que se precie, una tendencia que nos muestra la salud del género aún en una época de crisis como la que vivimos, a la que ha contribuido las grandes producciones estrenadas durante los últimos años, y el atractivo que poseen para el público barcelonés, que disfruta de los grandes temas, y de los no tan grandes, que resuenan en los escenarios de la capital.
El Teatre Gaudí no ha querido perderse este fenómeno teatral, por lo que el pasado 22 de febrero estrenó The Wild Party, musical creado por Andrew Lippa e interpretado en los papeles principales por el cuarteto formado por Roger Berruezo, Xavi Duch, Xènia García y Maria Santallusia, un proyecto que comenzó como un workshop en la escuela Vocal Factory BCN y que, por suerte, ha traspasado su fase formativa para convertirse en una realidad escénica a la que ha dado forma la directora Anna Valldeneu.
Estados Unidos años 20. Burrs (Xavi Duchs) y Queenie (Xènia García) formaron una pareja de alto voltaje. Él un clown; ella la reina del vodevil. Su relación ha degenerado con el paso del tiempo y la rutina y la apatía se ha apoderado de ellos, hasta el punto que el maltrato y el abuso ha hecho acto de presencia. Queenie decide vengarse de Burrs, y pretende hacerlo en una fiesta, en la que intentará ridiculizarlo delante de sus amigos. Para ello invita a la «crème de la crème» de los bajos fondos de la ciudad. Sin embargo, acompañando a Kate (Maria Santallusia), una ex-prostituta amiga de la pareja, llega a la fiesta el señor Black (Roger Berruezo). Entre Queenie y Black se producirá un flechazo amoroso que hará vacilar a la primera acerca de sus objetivos. La fiesta irá aumentando de temperatura musical y sexual, al mismo tiempo que la tragedia se irá materializando al ser consciente Burrs de los sentimientos amorosos que han nacido entre Black y Queenie.
Teatre Gaudí Barcelona y Vocal Factory BCN han realizado un portentoso esfuerzo para adaptar el musical, y para ello no han escatimado en la calidad del proyecto, de la mano de Roger Batalla y de la propia Anna Valldeneu, ni en los medios artísticos necesarios para su representación. Un empeño que ha permitido acomodar un gran musical en un teatro de pequeño/mediano tamaño, y hacerlo de una forma mucho más que satisfactoria. The Wild Party nos presenta un típico espectáculo musical off-Broadway en un escenario minimalista tan solo ocupado por algunos elementos de atrezo y por las interpretaciones y el ardor musical de todos su elenco, que suma un total de 17 actores y actrices y cuatro músicos sobre el escenario. Todo un reto aprobado con muy buena nota.
La trama nos traslada a los Estados Unidos de la década de los años 20, y nos introduce en esos ambientes artísticos y nocturnos tan propios del cine negro en el que los hombres duros y las femmes fatales protagonizan la mayoría de las historias. En este caso, la voluntad de venganza de Queenie contra Burrs, iniciará toda una trama y una fiesta en la que la música, el alcohol, las drogas y el sexo serán los protagonistas.
La adaptación de la obra mantiene la atmósfera del original, aunque adaptándolos al reducido espacio del Gaudí, seguramente el hándicap más importante del intento, si bien una oportunidad para acortar la distancia entre público y actores y favorecer así, una experiencia más cercana por parte de los espectadores. Aún así la compañía consigue convertir el cuadrilátero central del teatro en el gran salón donde se celebrará la fiesta indicada en el título. El musical se construye casi únicamente a partir de las canciones ya que los textos de enlace entre un tema y otro son mínimos. Así, pues, veremos coreografías generales con una potencia ardiente que nos pueden recordar alguna de las escenas de West Side Story o Chicago, acompañadas de interpretaciones solistas o en pareja. Aunque el protagonismo en la mayoría de los temas lo acaparan los cuatro personajes principales, sobre los que se construye la trama del musical, el espectáculo cuenta con diversas composiciones dedicadas a los personajes más secundarios, que pueden lucirse de esta forma. Entre ellos destaca el «An Old-Fashioned Love Story» cantado por Isa Mateu o el «Two of a Kind«, que interpretan Ferran Guiu y Laura Prats.
Por lo que respecta al cuarteto protagonista el nivel queda algo desequilibrado. Si bien Xènia García encarna a una atractiva y seductora Queenie y da a su personaje la candidez necesaria para seguirla en el ambiente nocturno y gansteril del espectáculo, Maria Santalluisa le proporciona una aridez primaria a su personaje que la transforma en una llama incandescente que ilumina el escenario cada vez que aparece en él. Por su parte Xavi Duch vuelve a estar de nota como en su actuación en A força de cançons, donde ya nos mostró que se mueve como pez en el agua con personajes extraños, sombríos y en parte hilarantes. El componente que no luce como debiera es Roger Berruezo, que no acaba de encontrar su lugar en el espectáculo.
En medio de todo esto, una fiesta que, como marca su libreto, se va de las manos, ya sea por el ruido que molesta a los vecinos, generado por la pequeña banda que toca en directo, por el ambiente caldeado y sugerente de la fiesta o por la tensión sexual que irá creciendo a lo largo de la representación hasta llegar al nivel de orgía, uno de los momentos más elaborado de la representación, y llevado a cabo con una gran delicadeza por todos los miembros de la compañía.
The Wild Party es un torrente musical que no le dejará indiferente. Contiene todos los elementos del género: temas intensos, coreografías electrizantes y una trágica historia de amor/desamor que tizna toda la representación. Todo ello hace que los límites del Teatre Gaudí se ensanchen para albergar un gran musical que estará en cartelera hasta el próximo 21 de abril. Una buena oportunidad para ver que, como ya he dicho en más de una ocasión, no hacen falta grandes aforos, espeluznantes maquinarias móviles ni desorbitados presupuestos para producir un gran espectáculo.
«The Wild Party» se representa en el Teatre Gaudí Barcelona del 22 de febrero al 21 de abril de 2013.
Autor: Andrew Lippa
Adaptación: Roger Batalla
Dirección: Anna Valldeneu
Dirección musical: Filippo Fanò
Reparto: Roger Berruezo, Xavi Duch, Xènia García, Maria Santallusia, Lino di Giorgio, Isa Mateu, Ferran Guiu, Laura Prats, Arnau Gol, Zuhaitz San Buenaventura, Roger Batalla, Carles García, Berta Peñalver, Marina Schiaffino, Laura Daza, Ivette Novell y Joan Galo
Músicos: Filippo Fanò (Piano), Bartolomeo Barenghi (Guitarra), Bernat Hernandez (Bajo), José Manuel Martín (Batería/Percusiones)
Coreografía: Lino di Giorgio
Diseño de iluminación: Dani Gener
Técnico de so: David Codina y Jordi Ballbé
Compañía: Matèria Prima
Producción: Vocal Factory BCN y Teatre Gaudí Barcelona
Horarios: jueves y viernes a las 20:30 horas; sábado a las 18:00 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas. 23 de marzo NO HAY FUNCIÓN Precio: 24 € Idioma: catalán Duración del espectáculo: 120 minutos
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Joan Pons debutava l’any 2009 amb I les sargantanes al sol, el seu primer disc sota el nom d’El Petit de Cal Eril que esdevenia una proposta a mig camí entre el folk i la cançó popular, una sorpresa agradable en el panorama musical català que es refermava més tard amb Vol i dol (2010), un treball intimista i transcendent que mantenia el difícil equilibri entre la nostàlgia i l’optimisme. Ara, El Petit de Cal Eril estrena el seu tercer àlbum, La figura del buit, 17 cançons convertides en tot un festival vitalista que la crítica especialitzada ja ha rebut amb gran entusiasme.
Tots els detalls d’aquest disc han passat el filtre meticulós de Pons, qui no només s’ha encarregat de la música i les lletres de tots els temes (tan sols La fi no és del tot original, ja que està inspirat en el conte homònim de Pere Calders), sinó que també ha triat la portada de l’LP (decidida abans de confeccionar el disc, i pensada per a una edició doble en vinil), on veiem les terrasses de l’Hotel Can Pamplona de Vic com si fossin nou vinyetes ocupades per persones en actituds estranyes i en què descobrirem fins i tot un fantasma. Així, el músic català es va tancar al seu teatre de Guissona entre el mes de novembre de 2012 i gener del 2013 per a enregistrar aquest àlbum inclassificable i polièdric en què podrem gaudir de la seva proposta arrelada en el folk rural amb pinzellades britpop, country, jazz, vents inspirats en el soul de la Motown,…, i tot sota l’influx del seu humor subtil en cançons protagonitzades per personatges ben curiosos (a Lleida frega Fraga hi trobem un farmacèutic enganxat a l’Orfidal), entre les quals destaquen La figura del 8 (que obre el treball), Com un plom (on es mostra “capficat per no haver fet cap cançó en més de dos anys”), Gribi bestial o Amb tot (en què assegura que “Ningú ens traurà mai les ganes de riure”).
Joan Pons, en una imatge promocional
El més jove de ca l’Eril confessa sentir-se més influït pels seus amics músics que no pas per l’obra d’artistes menys propers, i La figura del buit n’és un bon exemple, un disc en què no hi podien faltar els seus habituals còmplices: Mau Boada (també en funcions de productor) i Joan Colomo, a més dels Mates Mates (a qui produeix el seu debut discogràfic) i l’Orchestra Fireluche, entre d’altres.
Pons insisteix en que els seus anhels professionals són ben senzills: “Només aspiro a fer cançons, gravar-les i tocar-les en directe”, i és per això que es mostra frisós per a presentar el seu nou treball en directe; tant és així que, només uns dies després de publicar La figura del buit, el músic de Guissona ja té previstos una sèrie de concerts amb què mostrar els temes nous als seus seguidors: Saragossa, Madrid, Múrcia, Alcoi, València i Castelló seran els escenaris on s’estrenaran les cançons del disc, rodatge suficient abans d’encarar quatre nits consecutives a la Sala Beckett de Barcelona (del 4 al 7 d’abril), una mini-gira en la qual El Petit de Cal Eril estrenarà nova banda, amb Artur Tort (hammond i rhodes), Ildefons Alonso (bateria) i Dani Comas (baix i guitarra tenor) acompanyant Joan Pons.
Títol: La figura del buit Autor: El Petit de Cal Eril Edició: Bankrobber Data de publicació: Febrer 2013 Preu: 13,95 € Més informació: https://www.facebook.com/elpetitdecaleril
El pasado 14 de febrero se estrenó en el Teatre PolioramaT´estimo, ets perfecte, ja et canviaré, una obra de humor musical escrita por Joe DiPietro y Jimmy Roberts estrenada originalmente en el año 1997 y que se mantuvo en cartelera en Broadway durante 11 años. En la temporada 1999/2000 estuvo en cartel en Barcelona y de gira por Cataluña con gran éxito. Ahora, 13 años después, regresa renovada bajo la dirección de Elisenda Roca, popular periodista, presentadora de televisión, locutora de radio y escritora. Un retorno que hará las delicias de todos aquellos que disfruten del amor y gusten del teatro musical.
T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré es un glorioso conjunto de sketches sobre la pareja en todos los estadios de una relación o no-relación: los primeros pasos, las citas, el enamoramiento, el desamor, la rotura, la convivencia, la llegada de los hijos, el amor en la vejez… Todas estas facetas son tratadas en clave de ágil y rápido humor en pequeñas piezas perfectamente engrasadas, interpretadas, coreografiadas y, claro está, cantadas por los cuatro interpretes de la obra, que no son otros que Frank Capdet, Mercè Martínez, Muntsa Rius y Jordi Vidal. Los actores interpretan en cada pieza canciones con letras divertidas e integradas en las diversas tramas que potencian el contexto humorístico de la obra.
Es imposible no verse reflejado en alguna de las situaciones que forzosamente hemos vivido si hemos sentido el amor, y algunas que tarde o temprano acabaremos viviendo. Esta comedia musical nos lleva por la vertiente humorística y patética de las relaciones amorosas, con un primer sketch magistral que nos muestra con una aceleración del concepto tiempo, el desarrollo de una relación de pareja de principio a fin. Las piezas funcionan con divertidos diálogos ya sean interpretados o cantados y con situaciones que se desencadenan con buenos detonantes. Cada escena concentra lo que podría ser el argumento de una película o una obra de teatro completa, sucediéndose una detrás de otra, lo que impone al espectáculo un ritmo constante que no aburre en ningún momento.
Los diferentes escenarios son minimalistas y consiguen crear el ambiente con muy poco atrezo, solo el necesario para enmarcar las interpretaciones y las actuaciones de los protagonistas, que se alternan en cada una de las escenas con una excelente caracterización que les permite alcanzar el perfil y el registro necesario. Un ejemplo de ello es el sketch del entierro, en el que Frank Capdet y Muntsa Rius se convierten en dos ancianos viudos con ganas de vivir la vida y experimentar de nuevo el amor.
Los actores Frank Capdet y Mercè Martínez ya participaron en la anterior versión del espectáculo estrenado el año 1999 en el mismo teatro Poliorama, y ahora se les unen Jordi Vidal y Muntsa Rius. Todos han trabajado en musicales y acumulan una gran experiencia en el género. Un reto destacable ya que interpretan temas a ritmo de rock, góspel, jazz, swing, entre otros. Sin embargo los cuatro actores salen muy bien parados. Mención especial para Mercè Martinez que derrocha simpatía y naturalidad aún en las interpretaciones más comedidas. Los actores están acompañados, en un rincón del escenario, por los músicos Andreu Gallén al piano, que es el director musical de la obra, y Víctor Pérez al violín, que interactúan, de tanto en tanto, con el resto del reparto.
T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré te hará reír por lo que caricaturiza, pero tiene la particularidad de que algunas piezas te emocionan por su escondida sensibilidad que trasluce por debajo del humor. Por otro lado también hay algún tema menos humorístico como el del amor confirmado a través de una llamada, que es como sumergirte en alguna de esas películas de dibujos «made in» Disney en las que la protagonista canta su amor a los cuatro vientos. Debo añadir que hasta el folleto de la obra es original y cuidado tanto en el diseño como el contenido del mismo.
T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré es un canto musical, y nunca mejor dicho, al amor, a las relaciones que iniciamos, mantenemos y finalizamos y al empeño del hombre y de la mujer por encontrar en el otro todo aquello que cree necesario para completarse a sí mismo y disfrutar de una vida en-amor-ada y feliz.
«T´estimo, ets perfecte, ja et canviaré» se representa en el Teatre Poliorama del 14 de febrero al 28 de abril de 2013.
Autor: Joe DiPietro
Música: Jimmy Roberts
Dirección: Elisenda Roca
Dirección musical: Andreu Gallén
Reparto: Frank Capdet, Mercè Martínez, Muntsa Rius y Jordi Vidal
Músicos: Andreu Gallén (piano) y Víctor Pérez (violín)
Traducción del libreto: Anna Ullibarri
Traducción de las canciones: Anna Ullibarri y Roser Batalla
Coreografía: Joan Maria Segura
Escenografía: Elisenda Roca / Paula Bonet
Iluminación: Quico Gutiérrez
Vestuario: Mariel Soria
Horarios: de miércoles a viernes a las 21:30 horas; sábados a las 19:30 y las 22:00 horas y domingos a las 18:30 horas. Precio: 18 – 28 € Duración del espectáculo: 1 hora y 40 minutos sin entreacto Idioma: catalán
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“M’agrada extreure bellesa d’allò que, a priori, sembla que no se’n pugui treure”, afirma el barceloní Jaume de Laiguana quan parla de la seva feina, un artista exigent i perfeccionista que n’ha tingut prou amb poc més de quinze anys com a professional darrere la càmera per a convertir-se en el fotògraf de capçalera de models, músics, esportistes i actors d’arreu del món. La seva passió per la feina i la seva capacitat per a transformar qualsevol encàrrec en un delicat treball d’autor l’han fet guanyar una merescuda fama internacional i, ara, el Palau Robert de Barcelona ha decidit dedicar-li una àmplia retrospectiva en què permet descobrir al visitant una selecció de les imatges més destacades de la seva carrera, una exposició que el mateix protagonista va inaugurar el passat 28 de febrer envoltat dels seus amics més populars.
La seva és la història d’una casualitat: els inicis de De Laiguana van ser com a dissenyador gràfic, però un bon dia el fotògraf d’una sessió no es va presentar; en aquell instant calia prendre una decisió ràpidament, i ell no ho va dubtar, va agafar la càmera i va salvar la situació seguint només la seva intuïció ja que amb prou feines tenia unes nocions bàsiques de fotografia. D’aquesta manera va començar la seva carrera en una disciplina tan exigent com és la fotografia, un trajecte en què no ho ha tingut gens fàcil: encara recorda les moltes nits sense dormir per a construir personalment el set on l’endemà faria una de les seves sessions amb models de prestigi, consolidant el caràcter inquiet i perseverant que avala les seves produccions, en les quals hem d’incloure, a més de la fotografia, la realització de diversos espots i videoclips (seu és el controvertit vídeo Loca, de Shakira, rodat sense permís pels carrers de Barcelona).
Admirador de Helmut Newton, Peter Lindbergh i Gregory Crewdson, Jaume de Laiguana és poc amic del photoshop –tan sols l’utilitza si el client ho demana, i només per a esmenar petits detalls–; per a ell, el secret està en tenir cura de la il·luminació, saber triar l’escenari on realitzar les fotografies i conèixer bé el model per tal de buscar-ne els límits. Seguint aquest procés, De Laiguana ha immortalitzat, tant en blanc i negre com en color, cantants com Loquillo, Carlos Segarra o Alejandro Sanz, actors com Hugh Laurie, Bruce Willis, Rossy de Palma –jugant perillosament amb unes tisores–, Elsa Pataky –mantenint l’equilibri damunt un sofà en una postura impossible–, directors de cinema com Álex de la Iglesia o Bigas Luna, esportistes com Lewis Hamilton –simulant estar dins el seu monoplaça– o els membres de la delegació espanyola que van participar als Jocs Olímpics de Pequín, i models com Martina Klein, Laura Sánchez –qui va haver de suportar la força de la pressió de l’aigua contra el seu cos– o Bimba Bosé –penjada d’unes anelles en una peixera d’aigua gelada en ple hivern–, i així fins a un total de 158 fotografies i diversos vídeos explicatius sobre la realització de les seves obres, un material que ha estat dividit en sis sèries en què l’artista reflexiona sobre el maltractament del medi ambient, el malbaratament de l’aigua, la protagonitzada pels esportistes que van anar a Pequín i inspirada en la Revolució Industrial, la recreació d’algunes escenes clàssiques del cinema de suspens, la del cinema espanyol i la realitzada per al “Perro verde”.
La retrospectiva presentada al Palau Robert finalitza amb el primer dels dotze treballs que formaran part de Workinprogress, una reflexió sobre els riscos laborals en diverses professions; per a denunciar aquests perills, De Laiguana realitzarà una sèrie de fotografies amb què explicarà una història concreta, un projecte que el mantindrà ocupat durant els pròxims dos anys. Aquesta primera sèrie està dedicada a la prostitució a les carreteres, i la protagonitza el model Jon Kortajarena.
Jaume de Laiguana. Retrospectiva 1997-2012 es podrà veure al Palau Robert de Barcelona fins al 26 de maig de 2013, de dilluns a dissabte, de 10:00 hores a 20:00 hores; diumenges i festius, de 10:00 hores a 14:30 hores. L’entrada és gratuïta.
El temor del creador a la página en blanco ha servido, paradójicamente, como inspiración a numerosos autores que han visto en esa situación angustiosa, en la alarmante falta de ideas, el origen perfecto para desarrollar una historia protagonizada por un escritor en apuros. En Siete psicópatas encontramos a un guionista con esos mismos problemas, Marty, a quien las musas han abandonado no sin antes regalarle un título que él mismo considera genial a pesar de no tener nada que ver con sus intenciones primigenias –esos asesinos no son los mejores aliados para realizar una historia pacifista–. Sin embargo, Marty no estará solo en esta empresa: Billy, su amigo del alma, un actor fracasado que gana unos dólares secuestrando a perros junto a Hans, intentará proporcionarle un buen argumento para que triunfe en la industria cinematográfica, al mismo tiempo que el grupo deberá escapar de Charlie, un gánster sanguinario que ha perdido a su pequeño Shih Tzu y hará cualquier cosa por recuperarlo.
Siete psicópatas es el segundo largometraje del dramaturgo angloirlandés Martin McDonagh (debutó en 2008 con Escondidos en Brujas, también protagonizado por Colin Farrell), una divertidísima comedia basada en el humor negro y la violencia desmesurada que se inicia como un homenaje a las películas con asesinos a sueldo, pero que muy pronto se transforma en una acertada reflexión sobre la violencia en el cine y los muchos tópicos que aparecen invariablemente en ese tipo de películas –desde la presencia de mujeres-florero como simples partenaires del protagonista a las inevitables localizaciones en el desierto, ideales para el cara a cara final de cualquier film sobre venganzas–, sin olvidar incluir referencias a las buddy-movies en las que la amistad prevalece por encima de cualquier dificultad –Billy ofrecerá la mejor historia a su amigo, y mostrará sus mejores intenciones al preocuparse por la afición de Marty a la bebida–. Y todo ello en un ejercicio malabarista de cine dentro del cine, con unos personajes que saltan de las páginas del guión para convertirse en una amenaza real a los protagonistas.
Colin Farrell, Christopher Walken y Sam Rockwell discuten en un fotograma de la película
Así, McDonagh muestra cómo la violencia se puede transformar en diversión perversa en esta película juguetona pensada hábilmente para sorprender al espectador en todo momento –cuando el film corre el peligro de tomarse demasiado en serio a sí mismo, el director se saca un as en la manga para romper ese clima y provocar grandes carcajadas–, un excelente puzle en el que todo encaja con exquisita precisión, con unos diálogos brillantes herederos de Quentin Tarantino, situaciones salvajes en las que no faltan grandes dosis de sangre y un reparto eficaz en la difícil misión de no caer en la caricatura excesiva, encabezado por Colin Farrell y Sam Rockwell en los papeles protagonistas, y a quienes acompañan un inquietante Christopher Walken, un Woody Harrelson autoparódico y un melancólico Tom Waits siempre ensimismado en su inseparable conejo.
Título: Siete psicópatas
Director: Martin McDonagh
Intérpretes: Sam Rockwell, Colin Farrell, Abbie Cornish, Christopher Walken, Harry Dean Stanton, Kevin Corrigan, Woody Harrelson, Michael Pitt, Michael Stuhlbarg, Gabourey Sidibe, Zeljko Ivanek, Tom Waits, John Bishop, Olga Kurylenko, Christine Marzano
Guión: Martin McDonagh
Música: Carter Burwell
Año: 2012
Duración: 110 minutos
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Escrito por: Robert Martínez Colomé