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Crítica teatral: El Cor Delator, en el Versus teatre.

IM0005399_2¡Es verdad! Nervioso, muy, muy nervioso, lo he sido y lo soy; pero ¿por qué dirán que estoy loco? El mal ha agudizado mis sentidos, no los ha destruido ni los ha entorpecido. Sobre todo tenía un oído muy fino. Oía todas las cosas del cielo y la tierra, y además muchas del infierno. Así que ¿cómo voy a estar loco? Atiendan y observen con que cordura, con que tranquilidad les puedo contar toda la historia”. Inicio del relato El corazón delator.

Edgar Allan Poe (1809-1849) es el mayor referente estadounidense de la novela de terror en su vertiente del relato corto y uno de los primeros en usar esta modalidad de narración en aquel país. Él modernizó la novela gótica. Además de escribir excelentes novelas detectivescas y también algunas de ciencia ficción, el conocidísimo escritor fue también poeta y crítico literario. Su obra ha seducido a miles de lectores e influenciado a innumerables escritores posteriores. Sus relatos se han adaptado al cine y la televisión en múltiples ocasiones, e incluso han servido de fuente para el 9º arte, el cómic y, en el caso que hoy nos ocupa, también para el teatro.

Edgar Allan Poe fue un maestro en crear ambientes de terror sin recurrir a escenas muy truculentas. En muchos de sus cuentos componía lugares sórdidos y malsanos en los que la acción desembocaba en un inesperado y sorprendente final al estilo de películas como “El Sexto Sentido”, solo que unos 170 años antes. En sus cuentos los personajes caían en la locura, habitaban lugares decadentes o se enfrentaban a situaciones imprevistas de las que era muy difícil salir con vida. Véase El pozo y el péndulo, La caída de la casa Usher o El gato Negro.

Como hemos dicho sus relatos son muy jugosos. De ahí que Teatro Calánime se haya aventurado a adaptar uno de ellos, el titulado El corazón delator. Esta narración se publicó en el año 1843 en el periódico literario The Pioneer. Un relato de apenas seis páginas que nos narra un mundo de locura y obsesión.

_MG_9974Un hombre que convive con un anciano se obsesiona con este debido a que uno de sus ojos está velado por una membrana. Cada noche se adentra con sumo cuidado en la habitación donde duerme el viejo para expiarle y ahondar más en su odio irracional. El relato esta narrado en primera persona y el actor Roger Batalla lo hace suyo transformándose en un ser atormentado, a ratos cuerdo, a ratos no. De hecho recita el relato original casi palabra por palabra. Su obsesión y su miedo delirante están bien conseguidos. Su caracterización, además, consigue asemejarle al propio Poe.

El ambiente gótico está logrado gracias a la parquedad del decorado: Una cama desvencijada, unos pocos muebles, una jofaina de aluminio. La iluminación lo complementa adecuadamente. La penumbra constante, el juego de luces con los focos y las pocas velas encendidas. En la adaptación de Teatro Calánime La Muerte, interpretada por la cantante Mariona Ginès, pasea lánguidamente por el escenario, empujando al protagonista a la oscuridad. Tal vez la atmósfera construida se resquebraja un poco cuando en algunas ocasiones Ginès arranca a cantar, pero su presencia, vestida de riguroso negro, con una calavera por cabeza y repiqueteando al ritmo de un corazón perturbado, aportan quilates de espanto a la obra. La Muerte o acaso La Locura encarnada por Ginès es el único personaje que no aparece en el relato original, si bien permite dilatar en el tiempo algo más el espectáculo.

El tercer actor que compone el reparto es el violinista Joan Rigat que interpreta el papel del viejo que inflama la obsesión asesina del protagonista. Durante la obra toca el violín en directo logrando adentrarnos con su música en ese mundo sombrío engendrado por Poe y creando tenebrosos compases que materializan sonoramente su propio corazón, un corazón delator. Una de las escenas culminantes en la que nos muestra su ojo, fuente de todo mal, está muy lograda en cuanto al maquillaje y al juego de luz que resalta lo aterrador de su mirada.

La obra apenas dura una hora y es una buena adaptación del relato de terror original. Es una obra pausada y poética cuyo estilo y desarrollo son fáciles de detectar desde el primer minuto. Hoy con todo lo que hemos visto en el cine y la televisión de este género y con lo rápido que suceden las cosas en estos medios nos puede parecer anticuada y lenta pero no hay que olvidar su fuente, una adaptación muy fidedigna de un relato escrito hace nada menos que 170 años.

El cor delator” se representa en el Versus Teatre del 12 al 29 de septiembre de 2013.

Autor: Edgar Allan Poe
Director Hugo Guzmán
Traducción Roger Batalla
Reparto: Roger Batalla, Mariona Ginès y Joan Rigat
Iluminación: Bernat Jansà
Diseño de vestuario y escenografía: Hugo Guzmán
Producción: Teatro Calánime

Horario: de jueves a sábado a las 22:30 horas y domingo a las 20:30 horas.
Precio: 20 €.
Idioma: catalán.
Duración: 60 minutos
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Escrito por Taradete

Crítica teatral: The wild party (La festa salvatge), en el Teatre Gaudí.

THE WILD PARTY_fotografia de Xavi Montojo3Cada vez está más claro que el musical se impone, de una forma u otra, en la programación de cualquier sala que se precie, una tendencia que nos muestra la salud del género aún en una época de crisis como la que vivimos, a la que ha contribuido las grandes producciones estrenadas durante los últimos años, y el atractivo que poseen para el público barcelonés, que disfruta de los grandes temas, y de los no tan grandes, que resuenan en los escenarios de la capital.

El Teatre Gaudí no ha querido perderse este fenómeno teatral, por lo que el pasado 22 de febrero estrenó The Wild Party, musical creado por Andrew Lippa e interpretado en los papeles principales por el cuarteto formado por Roger Berruezo, Xavi Duch, Xènia García y Maria Santallusia, un proyecto que comenzó como un workshop en la escuela Vocal Factory BCN y que, por suerte, ha traspasado su fase formativa para convertirse en una realidad escénica a la que ha dado forma la directora Anna Valldeneu.

Estados Unidos años 20. Burrs (Xavi Duchs) y Queenie (Xènia García) formaron una pareja de alto voltaje. Él un clown; ella la reina del vodevil. Su relación ha degenerado con el paso del tiempo y la rutina y la apatía se ha apoderado de ellos, hasta el punto que el maltrato y el abuso ha hecho acto de presencia. Queenie decide vengarse de Burrs, y pretende hacerlo en una fiesta, en la que intentará ridiculizarlo delante de sus amigos. Para ello invita a la “crème de la crème” de los bajos fondos de la ciudad. Sin embargo, acompañando a Kate (Maria Santallusia), una ex-prostituta amiga de la pareja, llega a la fiesta el señor Black (Roger Berruezo). Entre Queenie y Black se producirá un flechazo amoroso que hará vacilar a la primera acerca de sus objetivos. La fiesta irá aumentando de temperatura musical y sexual, al mismo tiempo que la tragedia se irá materializando al ser consciente Burrs de los sentimientos amorosos que han nacido entre Black y Queenie.

IMG_5225Teatre Gaudí Barcelona y Vocal Factory BCN han realizado un portentoso esfuerzo para adaptar el musical, y para ello no han escatimado en la calidad del proyecto, de la mano de Roger Batalla y de la propia Anna Valldeneu, ni en los medios artísticos necesarios para su representación. Un empeño que ha permitido acomodar un gran musical en un teatro de pequeño/mediano tamaño, y hacerlo de una forma mucho más que satisfactoria. The Wild Party nos presenta un típico espectáculo musical off-Broadway en un escenario minimalista tan solo ocupado por algunos elementos de atrezo y por las interpretaciones y el ardor musical de todos su elenco, que suma un total de 17 actores y actrices y cuatro músicos sobre el escenario. Todo un reto aprobado con muy buena nota.

La trama nos traslada a los Estados Unidos de la década de los años 20, y nos introduce en esos ambientes artísticos y nocturnos tan propios del cine negro en el que los hombres duros y las femmes fatales protagonizan la mayoría de las historias. En este caso, la voluntad de venganza de Queenie contra Burrs, iniciará toda una trama y una fiesta en la que la música, el alcohol, las drogas y el sexo serán los protagonistas.

La adaptación de la obra mantiene la atmósfera del original, aunque adaptándolos al reducido espacio del Gaudí, seguramente el hándicap más importante del intento, si bien una oportunidad para acortar la distancia entre público y actores y favorecer así, una experiencia más cercana por parte de los espectadores. Aún así la compañía consigue convertir el cuadrilátero central del teatro en el gran salón donde se celebrará la fiesta indicada en el título. El musical se construye casi únicamente a partir de las canciones ya que los textos de enlace entre un tema y otro son mínimos. Así, pues, veremos coreografías generales con una potencia ardiente que nos pueden recordar alguna de las escenas de West Side Story o Chicago, acompañadas de interpretaciones solistas o en pareja. Aunque el protagonismo en la mayoría de los temas lo acaparan los cuatro personajes principales, sobre los que se construye la trama del musical, el espectáculo cuenta con diversas composiciones dedicadas a los personajes más secundarios, que pueden lucirse de esta forma. Entre ellos destaca el “An Old-Fashioned Love Story” cantado por Isa Mateu o el “Two of a Kind“, que interpretan Ferran Guiu y Laura Prats.

IMG_5366Por lo que respecta al cuarteto protagonista el nivel queda algo desequilibrado. Si bien Xènia García encarna a una atractiva y seductora Queenie y da a su personaje la candidez necesaria para seguirla en el ambiente nocturno y gansteril del espectáculo, Maria Santalluisa le proporciona una aridez primaria a su personaje que la transforma en una llama incandescente que ilumina el escenario cada vez que aparece en él. Por su parte Xavi Duch vuelve a estar de nota como en su actuación en A força de cançons, donde ya nos mostró que se mueve como pez en el agua con personajes extraños, sombríos y en parte hilarantes. El componente que no luce como debiera es Roger Berruezo, que no acaba de encontrar su lugar en el espectáculo.

En medio de todo esto, una fiesta que, como marca su libreto, se va de las manos, ya sea por el ruido que molesta a los vecinos, generado por la pequeña banda que toca en directo, por el ambiente caldeado y sugerente de la fiesta o por la tensión sexual que irá creciendo a lo largo de la representación hasta llegar al nivel de orgía, uno de los momentos más elaborado de la representación, y llevado a cabo con una gran delicadeza por todos los miembros de la compañía.

The Wild Party es un torrente musical que no le dejará indiferente. Contiene todos los elementos del género: temas intensos, coreografías electrizantes y una trágica historia de amor/desamor que tizna toda la representación. Todo ello hace que los límites del Teatre Gaudí se ensanchen para albergar un gran musical que estará en cartelera hasta el próximo 21 de abril. Una buena oportunidad para ver que, como ya he dicho en más de una ocasión, no hacen falta grandes aforos, espeluznantes maquinarias móviles ni desorbitados presupuestos para producir un gran espectáculo.

The Wild Party” se representa en el Teatre Gaudí Barcelona del 22 de febrero al 21 de abril de 2013.

Autor: Andrew Lippa
Adaptación: Roger Batalla
Dirección: Anna Valldeneu
Dirección musical: Filippo Fanò
Reparto: Roger Berruezo, Xavi Duch, Xènia García, Maria Santallusia, Lino di Giorgio, Isa Mateu, Ferran Guiu, Laura Prats, Arnau Gol, Zuhaitz San Buenaventura, Roger Batalla, Carles García, Berta Peñalver, Marina Schiaffino, Laura Daza, Ivette Novell y Joan Galo
Músicos: Filippo Fanò (Piano), Bartolomeo Barenghi (Guitarra), Bernat Hernandez (Bajo), José Manuel Martín (Batería/Percusiones)
Coreografía: Lino di Giorgio
Diseño de iluminación: Dani Gener
Técnico de so: David Codina y Jordi Ballbé
Compañía: Matèria Prima
Producción: Vocal Factory BCN y Teatre Gaudí Barcelona

Horarios: jueves y viernes a las 20:30 horas; sábado a las 18:00  y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
23 de marzo NO HAY FUNCIÓN
Precio: 24 €
Idioma: catalán
Duración del espectáculo: 120 minutos

Escrito por Jorge Pisa Sánchez