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Crítica teatral: “ROBERTO ZUCCO” al Teatre Romea: Focs d’artifici amb color de sang

El món al voltant de l'"astre" Roberto
El món al voltant de l'”astre” Roberto

Roberto Zucco és una criatura molt perillosa. Roberto Zucco és també un bell poema escènic sobre la buidor existencial. Però també és el via crucis d’un ésser que no sap com encaixar al món i que, malgrat proclamar a tothom amb qui es troba el seu únic desig de passar desapercebut, després de cada encontre va creixent més i més com a monstre social.

I la versió que ara defensa Julio Manrique des del Teatre Romea és absolutament exhibicionista, colorista, exuberant i esteticista.

L’escenari de Sebastià Brosa, que reprodueix a mida real els diferents llocs per on el dissortat Roberto s’arrossega, ofereix una recreació exhaustiva dels detalls més minuciosos i permet que s’hi passegin els diferents actors exhibint diferents personatges. Però tanta preocupació per l’ambientació aconsegueix ofegar l’intimisme que demana constantment el text de Bernard-Marie Koltès.

Els colors provinents de la il·luminació dissenyada per Jaume Ventura de les diverses estances impacten però ens confonen alhora perquè l’obra necessita destacar els clarobscurs que permetin mostrar la puresa i ingenuïtat de l’ànima agafada de la maneta de la perversitat irracional humana.

L’exuberància de les escenes de conjunt no va més enllà de l’efectisme i descuida la credibilitat dels seus integrants.

I la bellesa dels quadres plàstics que van apareixent al llarg de la representació (el final és preciós) dilueix el patiment i la veritat d’aquesta història desesperada de supervivència i, fins i tot, cant apassionat a la vida.

Tampoc no és adequada la música proposada per Damien Bazin que sona per a remarcar els canvis d’escena, agradable a la nostra oïda però perjudicial per a la profunditat de l’atmosfera ja que l’oculta sota una capa de superficial comercialitat.

Malgrat tot això, Manrique aconsegueix encertar-la parcialment en moments com el de l’inici, on crea una tensió que ens va molt bé per a decidir-nos a acostar-nos-hi. Allà apareixen dos vigilants penitenciaris interpretats extraordinàriament bé per Xavier Boada i Xavier Ricart. Seran els encarregats de presentar-nos a escena com es mereix el protagonista titular de la funció, interpretat per un Pablo Derqui molt encertat: eficient i contingut, vulnerable i fred. I Manrique també ens permet gaudir amb un excel·lent Ivan Benet, responsable de la millor escena de l’obra, on alliçona una prometedora Maria Rodríguez (que al llarg de la representació demostrarà una estupenda presència plena de ràbia i tendresa) sobre el sòrdid destí que l’espera. En canvi, moments com el del segrest al parc (delirant en el seu enfocament entre la platea i l’escenari), el reencontre amb la mare (amb una Rosa Gàmiz ridícula) o aquells en què apareix la germana gran reprimida (Cristina Genebat passada de voltes), ens allunyen progressivament de l’esperit d’aquest impactant text.

Els clarobscurs de Roberto
Els clarobscurs de Roberto

“ROBERTO ZUCCO”
TEATRE ROMEA
(c/Hospital, 51, Barcelona)
del 19 de febrer de 2013 al 21 d’abri de 2013

1h 45 minuts
en català
teatre de text en català

Autor Bernard-Marie Koltès
Traducció Cristina Genebat
Direcció Julio Manrique
Repartiment: Pablo Derqui, Cristina Genebat, Ivan Benet, Maria Rodríguez, Xavier Boada, Rosa Gàmiz, Xavier Ricart i Oriol Guinart
Escenografia Sebastià Brosa
Il·luminació Jaume Ventura
Vestuari Maria Armengol
Espai sonor Damien Bazin
Caracterització Ignasi Ruiz
Ajudant de direcció Raimon Molins

Horaris
De dimarts a divendres, 20.30 h
Dissabte, 18.30 i 21 h
Diumenge, 18 h

Preus
De 22 a 31,50 euros

Venda d’entrades
Taquilla del Romea (www.teatreromea.cat)
Telentrada de CatalunyaCaixa (www.telentrada.com / 902 10 12 12)
i Taquilla Tiquet Rambles (Palau de la Virreina – La Rambla, 99)

Preus especials per a grups a
Promentrada: (www.promentrada.com 93 309 70 04)
tràiler: http://www.youtube.com/watch?v=93n8JEUIcX8

Escrit per Juan Marea

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Crítica teatral: Sí, primer ministre, en el Teatre Condal.

sim1651_1(1)Una de las claves del teatro y más en esta época de postmodernismo político, artístico y social, es la capacidad que tiene de transportar al escenario la realidad más cotidiana y azarosa, esperpéntica en algunas ocasiones, y examinarla desde múltiples y variados puntos de vista. Esto es lo que se ha propuesto el Teatre Condal con la programación de Sí, primer ministre, obra escrita por Antony Jay y Jonathan Lynn sobre el original que ellos mismos crearon para la popular serie televisiva del mismo título que se emitió en la BBC entre los años 1980 y 1988. Una sátira política dirigida por Abel Folk y que agrupa a la Focus-troupe (Joan Pera, Carles Canut i Ferran Rañé) a la que se suman Dafnis Balduz, Victòria Pagès i Marta Angelat.

La trama de la obra se desarrolla en lo que se podrían considerar las bambalinas del poder. El acuerdo económico que puede salvar a la Unión Europea está fracasando debido al individualismo egoísta de los diferentes países, con Inglaterra al frente, siempre reticente a actuar de forma conjunta con el continente, y más en materia económica. La única posibilidad de salvación es la propuesta del gobierno de Kumranistán relacionada con la explotación de sus enormes reservas de gas y la construcción de un gasoducto que una su país con Europa. Si bien las exigencias del embajador kumranistaní exceden con mucho las leyes y la moral occidental. ¿Accederá el gobierno inglés, liderado por el primer ministro Hacker, ante tales imposiciones? ¿Estarán los políticos ingleses a la altura de las circunstancia?

Abel Folk se pone al frente de un proyecto con una “denominación de origen” que promete entretenimiento y cargas de humor británico a discreción, no solo debido al buen hacer de sus autores sino también a la situación que describe la obra y a su actualidad, que vivimos día a día a través de los informativos. Sí, primer ministre se nos hace creíble porque la triste realidad, en este caso, supera la ficción.

Lo primero que nos sorprende es el decorado de la obra: una gran sala, la de la residencia de campo del primer ministro británico, con una decoración a la inversa donde se nos muestra una miríada de marcos de cuadros vacíos, que nos quieren avisar de lo hueca que está y ha estado siempre la actividad política. El juego de contradicciones se potenciará más tarde cuando, tras el entreacto, veamos como el decorado se ha invertido, que lo que estaba delante está ahora detrás, como materializando las vueltas y revueltas que la política obliga a dar a todo, principalmente a través del malsano uso de las palabras, con el objetivo de lograr sus metas.

_D3A2168(1)En el despacho del primer ministro inglés podremos ver de todo: despropósitos varios, mentiras, marketing, corrupción, rivalidades políticas, deshonestidad, tráfico de influencias… en resumen, lo que estamos acostumbrados a hallar en cualquier despacho en el que se haga política. Algo que nos recuerda, seguro, los sobresueldos de Bárcenas y de la cúpula del PP; los casos de corrupción cada vez más comunes tanto en la Comunidad Valenciana, como en las Islas Baleares, en Catalunya o en cualquier comunidad autónoma que se precie; las “presuntas” irregularidades económicas perpetradas por el Instituto Nóos, realidades todas ellas donde aflora la inmoralidad y la avaricia de nuestros representantes políticos, ya sean de un color u otro.

Pero no se piensen que Sí, primer ministre, es un drama inquietante y revelador, sino que, como les decía, es una comedia ácida y satírica, de aquellas que poseen dobles juegos, triples relecturas, gags continuos y un suspense cómico que se desarrolla a lo largo de la obra. Algo que no podía ser de otra forma conociendo la serie en la que se basa la obra y el saber hacer de sus artífices.

Sí, primer ministre representa, sin embargo, un cambio en relación a las obras “made in Pera”. Este es posiblemente su hándicap más pronunciado, ya que no está en la línea de lo que espera un fan del actor. El tipo de personaje y el humor interpretado por Pera en esta obra no es el habitual, hecho este que puede contrariar a los espectadores. Algo de esto se pudo observar el mismo día del estreno, al no producirse las habituales avalanchas de carcajadas que genera cualquier interpretación de Pera, y al constatarse que muchos de los gags de doble sentido típicamente británicos pasaban inadvertidos a la mayoría del público. Algo debido a las circunstancias propias del estreno pero también a una formalidad excesiva y a una ambientación que mantiene una toque demasiado británico para las latitudes catalanas en las que nos hallamos.

_D3A2487(1)Por el contrario, la obra está plagada de ese humor inteligente que se atreve con todo: con la mediocridad política encarnada en la persona del primer ministro (que diferente, verdad, de la realidad española!!); con la falta de decencia de los políticos, con el todo vale; con los juegos de influencia y los retiros de oro…

La obra requiere de un esfuerzo intenso por parte de sus actores protagonistas. Pera y Canut aportan su veteranía y su presencia para dar cuerpo a los protagonistas principales: el primer ministro amenazado por una realidad política que le supera, y el viejo halcón de la política y consejero principal de Pera. Dafnis Balduz y Victòria Pagès encarnan a los subalternos oficiales, si bien con algunos altibajos, como si no se acabaran de creer la indigna grandeza de sus personajes. Ferran Rañé da vida al embajador del Kumranistán, en un trabajo muy secundario, como el de Marta Angelat, que encarna a la directora general de la BBC, y que nos sirven para ser conscientes de las diferencias culturales existentes entre los países, a veces enriquecedoras y a veces no tanto, o de las sombrías e íntimas afinidades que mantienen la política y los medios de comunicación.

Sí, primer ministre se convierte, pues, en un ejercicio de autocrítica, y más en un país como el nuestro afectado por la crisis económica, y lo que es más triste, por la peste de la corrupción política general, que nos permite no obstante reírnos de nuestros propios males de la mano de la precisión del humor inglés, y de la amabilidad de la comicidad “made in Pera“, pero recuerden, en un registro que no es el suyo habitual.

Sí, primer ministre” se representa en el Teatre Condal del 19 de enero al 7 de abril de 2013.

Autores: Antony Jay y Jonathan Lynn
Versión y dirección: Abel Folk
Reparto: Joan Pera, Carles Canut, Dafnis Balduz , Victòria Pagès , Ferran Rañé y Marta Angelat
Escenografía: Paco Azorín
Iluminación: Jaume Ventura
Vestuario: Laia Muñoz
Diseño de sonido: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Realización y edición audiovisual: Joan Riedweg

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 30,5 a 32 €.
Duración: 2 horas y 15 minutos, con 15 minutos de entreacto
Idioma: catalán

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Cock, en el Club Capitol.


El espectáculo que estrenó el pasado 8 de febrero la sala 2 del Club Capitol tiene el contundente título de “Cock“, o lo que es lo mismo, “Polla” en castellano. En su cartel luce un gran pepino y su original programa de mano muestra como se llama al miembro viril en diferentes partes de Europa. Un título que puede llevar a pensar en un espectáculo fuerte, y lo es, pero para nada sexualmente explícito.

Pau Roca (John) es un joven indeciso, homosexual y con poca personalidad hasta las últimas consecuencias. Su angustia existencial le desborda. Albert Triola, su pareja masculina, es enérgico, vitalista pero muy posesivo, de aquellos a los que les gusta que “se haga lo que se ordena”. Un compañero que anula en gran medida a John. Llevan muchos años juntos y John se plantea acabar con esta dominación sentimental. En el camino al trabajo conocerá a una simpática e inteligente chica, encarnada por Mar Ulldemolins, que le descubrirá un mundo nuevo, lleno de posibilidades, de dudas y de gozos.

La indecisión de John a decantarse por uno o por otra, llevará a los protagonistas a la rocambolesca y descabellada idea de organizar una cena a tres bandas. Aquí entrará en liza el cuarto actor, Blai Llopis, que interpreta al padre del gay abandonado, que será un refuerzo en la lucha para salvaguardar la felicidad emocional de su hijo.

Cock huye del típico triangulo amoroso. En la obra hallamos a una pareja y a la chica en discordia, pero la novedad es que la pareja protagonista es gay. Con este peligroso cóctel se plantearán un torrente de emociones e interrogantes sobre la identidad sexual que nos forjamos cada uno de nosotros.

El escenario es aséptico y minimalista. Sólo está compuesto de cuatro grandes cubos que se iluminan y son usados para sentarse, tumbarse (y otras cosas) por los actores y un fondo ovalado sin ningún dibujo ni imagen. Los cuatro actores se emplean a fondo para mostrar toda la magnitud y la intensidad sentimental de la situación que nos narra Cock, mientras deambulan por los diferentes escenarios incorpóreos que no dejan de ser uno y el mismo. Y la verdad es que consiguen que te metas en la trama y atisbar los puntos de vista y las formas de ver y de afrontar la vida de cada uno de ellos. Menos mal que la obra está salpicada de múltiples momentos de humor, sino sería una experiencia dura y seca.

Diferentes escenarios, la ruptura, el nuevo amor o la reconciliación se irán intercambiando. De entre ellos divertidísimo el primer encuentro sexual entre el chico y la chica y muy bien resuelto visualmente. Con la aparición del padre de la pareja de John se plantean diferentes razonamientos sobre la homosexualidad (y la sexualidad) y sobre la aceptación y la falsedad de la sociedad con respecto a estos temas. La chica sin embargo planteará sus propias ideas. De hecho en este último acto que transcurre durante la cena, el escenario se transforma en “La Casa de las Dagas Voladoras” por los sarcasmos y las puyitas que se van echando los unos a los otros y que hacen estallar en risas al público. Solo cuando el indeciso John sea llevado al límite y estalle en ataques de cólera la verdad podrá salir disparada…

Cock es una comedia agridulce y descarnada que nos muestra la manipulación, el chantaje emocional y la angustia existencial que sufre el protagonista y plantea muchas preguntas: ¿es la novedad lo que nos hace cambiar? ¿Puede amar un hombre a otro hombre sin ser homosexual? ¿Han de existir las etiquetas? Suerte que, además de todo esto, la obra hacer reír.

Cock” se representa en el Club Capitol del 8 de febrero al 1 de abril de 2012.
NUEVA PROGRAMACIÓN: del 6 de septiembre al 21 de octubre de 2012.

Autor:Mike Bartlett
Traducción: Violeta Roca y Joan Sellent
Dirección: Marta Angelat
Reparto: Pau Roca, Albert Triola, Mar Ulldemolins y Blai Llopis
Diseño de luces: Jaume Ventura
Diseño de sonido: Toni Saigi Chupi
Construcción espacio escénico: Taller Escenografia Sant Cugat

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:30 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: miércoles y jueves 18 €; viernes, sábado y domingo 21 €.
Duración de la obra: 90 minutos
Idioma: catalán
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Ecrito por: Taradete

Crítica teatral: Llum de guàrdia, en el teatro Romea.


El teatre Romea estrena Llum de Guàrdia, una obra de teatro que nos habla de teatro, del peso del pasado en el presente y de los fantasmas que nos aterrorizan a lo largo de nuestra vida.

Una propuesta interesante y original en varios aspectos aunque indolente en otros. Pero comencemos por el principio. La nueva propuesta de Julio Manrique como director artístico en el Romea nos presenta una trama en la que los fantasmas del pasado y la esencia del teatro están muy presentes. Lo primero porque los fantasmas que se pasean por el escenario no son los que acostumbran a aparecer en los films de terror sino que encarnan los errores y las decisiones que uno toma o es obligado a tomar a lo largo de la vida. Y lo segundo porque el propio espacio/edificio del teatro se convierte en uno de los protagonistas de la obra. La trama pues, rezuma teatro por todos sus poros y se convierte de esta forma en una especie de homenaje hacia el mundo teatral y a aquellos que con su trabajo lo hacen crecer y lo reinventan día a día.

Llum de Guardia nos presenta a un grupo de profesionales a los cuales el teatro, o más concretamente un hecho relacionado con el teatro, afectará a sus vidas para siempre. La acción comienza en la rueda de prensa de Xirgu, el nuevo espectáculo que se estrenará en el Romea. Todo va bien hasta que Clara, una actriz bailarina sordomuda informa a los asistentes que el fantasma de la propia Margarita Xirgu, de la cual las malas voces dicen que se la ve, de tanto en tanto, deambular por el edificio, le ha comunicado que la obra no se puede estrenar. La advertencia, sin embargo, no es tenida en cuenta y el desastre acaece: el teatro sufre un incendio el día del estreno en el que muere la propia Clara.

Este acontecimiento afectará, de una forma u otra, a la vida de todos aquellos implicados en el proyecto. Será un hecho que nunca podrán olvidar y que marcará su futuro vital y profesional. Siete años más tarde el destino hará que todos los componentes de la antigua compañía de teatro se reencuentren de una forma u otra en el mismo teatro abandonado del que se ha apoderado la leyenda.

Julio Manrique ha construido una historia a partir de la improvisación teatral en la que el texto se ha ido creando poco a poco a través de la misma interpretación y la experiencia propia. Y eso se nota, tanto en la presentación de la trama, escenas montadas una detrás de la otra, algo que nos recuerda el éxito de su anterior trabajo Coses que dèiem avui (en este caso con texto de Neil LaBute) y la casi-independencia de las escenas entre ellas mismas, que aparecen y desparecen las unas sobre las otras con un ritmo pausado y estudiado. Una forma de presentar la historia donde se hace notar los gustos y las preferencias de su director.

Como en el caso de Coses que dèiem avui la interpretación es coral predominando en cada escena una pareja o un conjunto de actores. Manrique vuelve a confiar en el grupo de intérpretes con los que ya ha trabajado anteriormente, algo seguramente necesario en un ejercicio de improvisación, que incluye a, Mireia Aixalà, Iván Benet, Cristina Genebat, Oriol Guinart, Xavier Ricart, Marc Rodríguez y Andrew Tarbet, todos ellos con experiencia teatral previa junto a Manrique.

Las escenas con las que se construye la obra son diversas y por tanto de calidad dispar, aunque es la tragicomedia el género que las une, de nuevo como en Coses que dèiem avui. El efecto final, pues, de cada una de ellas es también desigual. Algunas de las situaciones son francamente cómicas, la mayoría, y provocarán la explosión de carcajadas en el público. Otras puede que rayen, aunque solo sea de una forma parcial y osada, el gamberrismo libidinoso. Lo interesante es, sin embargo, el apunte fragmentado de las vidas que las escenas nos muestran, dejándonos claro el egoísmo propio de nuestra sociedad, aunque se engloben en un conjunto más general, como es el de la trama de la obra, que llevará a todos los protagonistas a reencontrarse finalmente en el teatro, no siempre con el mejor de los resultados.

Y un teatro, el Romea, que se convierte en un personaje más de la obra. Un escenario que sale de sí mismo y se expande, incluso, al patio de butacas. Todo un acierto que proporciona a la obra una fuerza propia a la que se suma la figura, de referencia también, de la propia Margarita Xirgu, la gran actriz catalana teatral de principios del siglo XX. Dos elementos que insertan la obra en un mundo del teatro dominado, las más de las veces, por los grandes nombres y los actores y actrices de referencia.

Una obra que se sumerge, también, en el frikismo, algo tan extendido en el mundo en el que vivimos en la actualidad. Escenas como la del local de masajes (algo disparatada y buscona), la del programa de radio (mal construida aunque con gancho) o la escena de la fiesta de disfraces nos empujan directamente a esta órbita existencial. No obstante la escena del reencuentro final nos deja con un buen sabor de boca y con una de las imágenes más bella de la obra y seguramente de la temporada.

Llum de guardia es, pues, una experiencia teatral dispar pero interesante, sobre todo si le gusta la tragicomedia con un alto grado de humor que seguro que le impactará. Una prosopografía teatral que nos rebela la importancia del teatro, ya sea como un episodio efímero de la vida, o como elemento para analizar la existencia de todos aquellos que vivimos cada día sobre el escenario vital lleno de fantasmas del pasado, cadenas del presente y promesas del futuro.

Llum de guardia” se representará en el Teatre Romea del 6 de septiembre al 9 de octubre de 2011.

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Autores: Sergi Pompermayer y Julio Manrique
Dirección: Julio Manrique
Reparto: Mireia Aixalà, Ivan Benet, Cristina Genebat, Oriol Guinart, Xavier Ricart, Marc Rodríguez y Andrew Tarbet
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: María Armengol
Iluminación: Jaume Ventura
Espacio sonoro: Damien Bazin
Audiovisual: Marc Lleixà
Movimiento escénico: Ferran Carvajal
Caracterización: Núria Llunell
Producción: Teatre Romea

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas, sábado a las 18:30 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:30 horas.
Precio: de martes a jueves, de 17 a 22 €; viernes, de 19 a 25 €; sábado y domingo, de 22 a 28 €.
Idioma: catalán
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez