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«Camilo Tango Show» en el Teatre del Raval: Catálogo de pasiones

Solemos asociar al tango la sensualidad. También una técnica rigurosa. Porque con este baile los amantes, unidos por un sentimiento infinito, se hallan emparejados como si en cualquier momento fuera a romperse su querer. Y los cuerpos de los artistas que lo bailan deben disociarse: por un lado, la rigidez de sus figuras cara a cara al entrelazarse; por otro, la vehemencia de sus piernas buscando cubrir con ansiedad el leve hueco que les separa; y aun el vuelo de ella orbitando dócilmente alrededor de los decididos brazos de él.

Estos días tenemos en Barcelona a la Compañía Tango Amado dirigida por Verónica Palacios y Omar Quiroga que, cual acróbatas en una acogedora pista de «tango show» instalada en el Teatre del Raval, exhibe el resultado de su esfuerzo encadenando un repertorio de números de danza popular argentina. Apenas hay en su propuesta sensualidad pero sí un virtuosismo relevante. Porque «Camilo Tango Show» es un espectáculo que persigue impresionar y, por ello, la entrega de su equipo artístico resulta disciplinada, laboriosa y eficaz.

La dramaturgia, casi inexistente, cede generosa a la sucesión de números de baile. Ello nos permite contemplar la polivalencia de la compañía, que recorre en apenas setenta minutos el folklore del Río de la Plata alternando dúos de tango alado con coreografías cómicas abruptamente interrumpidas al hacer acto de presencia el elemento dramático, con cierto cariz de denuncia sociopolítica.

La apuesta de Tango Amado es legítima y admiramos la variedad de su programa. Sucede, no obstante, que mientras los aplicados tangueros ejecutan sus pasos medidos y hasta elevados, el sentimiento desaparece y nos sentimos huérfanos. De abrazos escénicos. De besos artísticos. De sonrisas verdaderas. Nuestro deseo de amar se ve satisfecho en los momentos en que Omar puede proyectar de forma minimalista su entusiasmo (el número con María José González Prado es hermoso por la elegancia de ella y la frescura de él; su duelo con un esforzado Jorge Pahl  en medio de un fervor festivo), o cuando invade el escenario con su ilusión primeriza el cuerpo de baile invitado balanceándose como si formase un tiovivo de suave giro. También con la simpatía de Anabel Gutiérrez Otero y David Samaniego cuando ella le seduce sin piedad y él acepta resignado ser su tierno monigote. Estos instantes, esbozos de magia teatral, junto con las impresionantes piruetas de Palacios y sus compañeros, permiten olvidarnos del tal Camilo y que dejemos de preguntarnos qué pinta por allí.

Por Juan Marea

«Camilo Tango Show» se representa en el Teatre del Raval de Barcelona hasta el 13 de abril.
http://www.teatredelraval.com/

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Amores voladores

Estreno teatral: Shen Yun Performing Arts en el TNC.

cartel Shen Yun Performing ArtsShen Yun Performing Arts, la mejor compañía de danza clásica china, llega a España. La compañía, con sede en Nueva York y que reivindica en Occidente su cultura milenaria, estrena en Barcelona su espectáculo sobre 5.000 años de civilización china. Shen Yun se representará en cuatro únicas funciones.

El Teatre Nacional de Catalunya (TNC) acoge del 9 al 12 de abril el espectáculo de la prestigiosa compañía de danza clásica china Shen Yun Performing Arts. La obra, nunca antes vista en España, se estrena en Barcelona en el marco de su gira europea. El montaje, que también se representa en Frankfurt, Ámsterdam, Berlín, París y Milán, se ha convertido en un fenómeno internacional; millones de personas han sucumbido al encanto del show, hasta el punto de llegar a colgar el cartel de entradas agotadas en los teatros de EEUU.

La obra se traduce en un recorrido por las tradiciones milenarias de China, un viaje por los 5.000 años de cultura del imperio del Sol y tiene como fin revivir las leyendas e historias que desde la Revolución Cultural se habían destruido en China. Dos horas plenas de energía y sentimiento, con impresionantes acrobacias y coreografías, que deleitarán e inspirarán al público con cuatro únicas funciones.

Shen Yun Performing Arts nace en 2006 de la voluntad de un grupo de artistas chinos de poner en valor y revivir la esencia de los 5.000 años de historia de la cultura tradicional china, casi perdida por completo, desde la revolución cultural del Partido Comunista Chino. Desde sus inicios, la compañía, con sede en Nueva York, recurre a la libertad artística que le brinda Occidente para representar sus obras. Cada año, tres sub-compañías viajan simultáneamente durante seis meses por 100 ciudades de Norteamérica, Europa, Oceanía y Asia para transmitir el mensaje divino, la fusión entre el Cielo y la Tierra, fuera de las fronteras chinas.

Shen Yun Performing ArtsShen Yun (Shen Zhou), que significa “Tierra de lo Divino”, cuenta con los mejores bailarines entrenados del mundo de la danza china, con artistas que han sido galardonados con premios internacionales de danza, coreografía y música.

La danza y la música son los dos pilares fundamentales de esta gran producción multidisciplinar. Estrictos métodos de aprendizaje han hecho posible un espectáculo disciplinado y pulido, a través del cual se transmiten las personalidades y sentimientos de los artistas. El conjunto de bailarines, que ejecuta coreografías con gran expresividad y aparentemente fáciles para el público, danza al son de la música de una orquesta única, con música en vivo, que fusiona los tonos emotivos orientales con la energía de las cuerdas, percusiones y sonidos occidentales. Solistas, que utilizan la técnica del bel canto, completan el elenco de más de un centenar de artistas.

El vestuario de la obra, con más de 400 piezas, ha sido elaborado artesanalmente a medida para cada bailarín; un juego de contrastes de colores que ha facilitado la construcción de una impresionante puesta en escena, visualmente muy potente. Una pantalla escenográfica gigante proyectará digitalmente los escenarios y paisajes que serán testigos de la sucesión de actos y de las actuaciones que componen el montaje.

«Shen Yun» se representa en el TNC del 9 al 12 de abril de 2014.

Horarios: Miércoles 9 y jueves 10 de abril a las 20:30 horas; viernes 11 de abril a las 20:00 horas y sábado 12 de abril a las 16:30 horas.
Precio: de 45 a 115€.

Compra de entradas:
http://es.shenyunperformingarts.org/
http://www.ticketmaster.es

«El Setè Cel» en La Beckett: En las brasas de la vida

Cuando Irving Berlin permitió susurrar a Fred Astaire en «Sombrero de Copa» que uno estaba en el cielo al abrazar al ser querido, no nos contó toda la verdad.

En los sesenta, la ópera-rock «Hair» aprovechó el huracán de libertad de expresión con melenas al vuelo para propagar alegremente el sexo más físico como salvador contra «políticas» sentimentales.

Y llegamos ahora donde nos proponíamos con este artículo: A finales de los setenta, Caryl Churchill despliega un mapa del Séptimo Cielo y lo sitúa entre la represión emocional y la rigidez de las convenciones sociales.

En este Cielo tan elevado y de difícil acceso para el común de los mortales, coincide una familia inglesa lastrada por una educación victoriana. Pero Churchill, juguetona, en lugar de contar sus sollozos, decide encarrilar a sus protagonistas en una comedia vodevilesca campestre haciéndoles respirar una  malévola «joie de vivre»: Sus impulsos sexuales son afilados cuchillos para que unos se los claven a los otros como quien no cortase nada. Y Caryl intenta desde su dramaturgia abrir en canal el escenario apostando por los opuestos en la asignación de los personajes y liberando la jocosidad en las situaciones dramáticas para que el resultado sea de un surrealismo impactante. Así nos convence de que la sexualidad instintiva puede humanizarnos al ayudarnos a expresar emocionalmente.

La propuesta de Churchill lograría su propósito si no se empeñara en entrar en el terreno del dogma: Cuando afronta la segunda parte de la pieza, trasladando a los títeres a la época «actual», el espectáculo se convierte en un entremés aleccionador sobre la normalización sexual (especialmente, la homosexual en su doble vertiente) superfluo y hasta vulgar sin que además venga a cuento. Porque ver corretear a sus criaturas antes en medio de la selva nos pareció resultón y sugerente. Y lo que sigue después parece un episodio serio de «Queer as folk«.

Ahora la directora Glòria Balañà i Altimira extiende estas nubes celestiales en la Sala Beckett barcelonesa y obtiene una morada escénica irregular. Triunfa a la hora de dar el tono a la primera mitad de la obra, entre tierno y grotesco, y confiriendo cierta espectacularidad al inicio (con la canción de presentación de los personajes) y al fin del acto (de un efectismo tan eficaz que podría haber cerrado la obra estupendamente). También acierta con alguno de sus actores: majestuosa Teresa Urroz como suegra ladina; desenvuelto Lluís Olivé como mosquita muerta deseando devorar; y sensible Marta Montiel como niño delicado y desconcertado. Balañà fracasa, en cambio, limitándose a desempolvar el apolillado discurso de Churchill del segundo acto en vez de lanzarse a la celebración gozosa de la carne (y del sentimiento) de manera valiente. Tampoco resuelve bien la dirección del resto de actores, que se mueven perdidos entre el histrionismo y la falta de matices a la hora de vomitar sus parlamentos monologados.

Y cierro con una alusión a uno de los momentos más sugerentes de este diabólico Edén: Cantan los protagonistas que «todo será perfecto cuando lleguemos al Séptimo Cielo, pero tengamos cuidado entonces…». Mejor aún: Descuidémonos un poquito, que ya se encarga lo demás de devolvernos al mundanal ruido.

por Juan Marea

«El Setè Cel» se representa en la Sala Beckett hasta el 13 de abril.
http://www.salabeckett.cat/arxiu/el-sete-cel-de-caryl-churchill-traduccio-darnau-marin-diaz.-direccio-gloria-balana-i-altimira

ImageDecidido Olivé corriendo por la pradera

(fotografía de Aleix Marín)

Crítica teatral: El caballero de Olmedo, en el Teatre Lliure.

cartel_el caballero de olmedo_LliureA veces uno se sorprende de la vigencia que en la actualidad tienen los clásicos en el teatro, y más en una sociedad conectada y virtual como la nuestra en la que lo nuevo y lo creativo priman sobre cualquier otro concepto. Para constatar este vigor el Teatre Lliure programa desde el pasado 14 de marzo El caballero de Olmedo, de Lope de Vega, una tragicomedia romántica en verso adaptada a los nuevos tiempos por Lluís Pascual y a la que da vida sobre el escenario la unión de fuerzas de La Kompanyia Lliure y la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico de Madrid.

Pascual realiza una nueva incursión en una obra que ya representara en el año 1992 en la Cour d’Honneur del Palacio de los Papas de Avignon. Ahora hace regresar el texto al Lliure y lo libra de toda su magnificencia escénica para proponernos un espectáculo de carácter minimalista. La idea es presentarnos un tablao flamenco sobre el cual los jóvenes actores y actrices de ambas compañías nos relatan la funesta historia de don Alonso y doña Inés. Imagínense, un espacio tan solo ocupado por diversas sillas es el ecosistema escénico sobre el que en todo momento veremos a los actores, de pie o sentados, dependiendo de si están actuando en ese momento o no. Una opción que fuerza al espectador a crear para sus adentros y de la nada todo el aparato escénico virtual y nos muestra, tan solo, el texto y las interpretaciones, dejando también el vestuario en un mix de prendas actuales y clásicas para aclimatar la representación.

Pascual y el Lliure han intentado de esta forma deshacerse del velo de clasicismo del texto original y acercarse a un público más joven, o al menos más actual, a través de la puesta en escena y del buen hacer de dos compañías jóvenes, todo ello acompañado por la veteranía actoral de Rosa María Sarda, que interpreta a la alcahueta Fabia, y la música y el cante de origo de Pepe Motos y Antonio Sánchez.

Así, pues, con este ropaje escénico todo o casi todo se reduce a las interpretaciones, en las que podemos observar algo parecido a dos frecuencias: una más castiza y pura, la que hace la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico y en la que destaca la interpretación de Francisco Ortiz, y una más contemporánea infundida por los miembros de La Kompanyia Lliure en la que cabe destacar las interpretaciones de Javier Beltrán como Don Alonso y Mima Riera como Doña Inés, a la par de la caracterización de Pol López como Tello, que si bien impacta por la dicción andaluza de su personaje, provoca que parte del texto no acabe de entenderse por el público. A lo que se sema el trabajo de Rosa María Sardà que reina sobre todos los actores por su gracejo, su veteranía y que además realiza tareas de conductora de la obra.

escena_el caballero de olmedo_LliurePor otra parte Pepe Motos y Antonio Sánchez potencian el toque poético de la obra con una música y percusión de corte flamenco que encaja a la perfección con la escenografía creada para la obra. Algo que no se llega a conseguir del todo con la utilización en la parte final del audiovisual, en el cual se nos muestran las formas del sol, de la luna y de la Tierra, símbolos a interpretar libremente por el público. La obra original se enriquece, además, con la interpretación de un tango por parte de David Verdaguer a estilo de entremés teatral entre acto y acto y que adapta la historia de desamor de El Caballero de Olmedo.

Pascual ha cortado y retocado el texto original, adecuando el contenido de la obra a los tiempos menos «clásicos» en los que vivimos, y ha pretendido sacar hierro a una historia ambientada en la primera mitad del siglo XVII. Y lo ha conseguido con nota si consideramos el nivel de los aplausos que recibe la obra tras su final. Si bien su propuesta obliga al espectador, y sobre todo a aquel que no conoce la historia, a esforzarse de veras para acabar de dar forma al relato en su fuero interno, algo que seguro se convierte en una barrera de entrada al público más joven, bastante ausente en la representación.

No esperen, pues, demasiado tiempo para comprobar qué pueden hacer Lluís Pascual y dos jóvenes compañías de teatro, asistidos por Rosa María Sardà y por la música de Pepe Motos, con una obra de Lope de Vega, ya que solo estará en cartelera hasta el próximo 13 de abril. Una cita con el pasado que seguro que les parecerá muy moderna.

«El caballero de Olmedo» se representa en el Teatre Lliure del 14 de febrero al 13 de abril de 2014.

Autor: Félix Lope de Vega
Dirección Lluís Pasqual
Reparto: Laura Aubert, Javier Beltrán, Paula Blanco, Jordi Collet, Carlos Cuevas, Pol López, Pepe Motos, Francisco Ortiz, Mima Riera, Antonio Sánchez, Rosa Maria Sardà, David Verdaguer y Samuel Viyuela González
Adaptación: Lluís Pasqual a partir de la versión de Francisco Rico
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Alejandro Andújar
Iluminación: Lluís Pasqual y Fernando Ayuste
Dirección musical: Dani Espasa
Música y arreglos flamencos: Pepe Motos
Producción: Teatre Lliure y Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico

Horarios: de miércoles a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 17:30 y a las 21 horas y domingos a las 18 horas.
Precios: 29 €; 22 € (miércoles y sábado por la tarde, días del espectador); 24,50 € con descuento
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 20 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores, en el TNC.

Pds_DOA_A_ROSITALorca representa siempre una oportunidad de aprendizaje e introspección. El primero por su carácter de registro arqueológico, para el público actual, respecto a los usos y costumbres de la España en la que vivió el poeta y dramaturgo y por el carácter de teatro de acción social que el autor puso en práctica. El segundo porque sus obras apelan a lo más íntimo del alma humana, a los pequeños grandes dramas de la vida que tan bien sabía poner en escena.

«Rosita (Nora Navas), una chica huérfana que vive en casa de sus tíos, en Granada, se ve obligada a separarse de su prometido (Albert Triola), que marcha a Argentina con su familia. Antes de partir, sin embargo, este promete a Rosita que tan pronto como pueda volverá para casarse con ella, siempre que esté dispuesta a esperarlo. La chica espera, pero la situación se prolonga durante años, mientras el ambiente opresivo e indiscreto de la ciudad de provincias va cayendo sobre la familia como una losa cada vez más pesada».

De nuevo Lorca nos propone un itinerario por la desdicha de la mujer en una sociedad tradicional y conservadora como lo era la española en la época en la que vivió el autor. La acción transcurre en Granada aunque se podría trasladar a cualquier otra ciudad del momento. Y reflexiona sobre la carencia de algo por parte de la mujer. Si en La casa de Bernarda Alba (1936) era el luto y la falta de libertad y en Yerma (1934) la incapacidad de dar a luz a un hijo, en Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores (1935) el autor recapacita sobre el drama de aquellas mujeres que al no encontrar esposo eran etiquetadas de solteronas por la sociedad, que las consideraba, en parte, algo inútil y sin sentido.

Para ello el autor emplea el símbolo de la rosa mutábile, una flor cuyo estado va mudando a lo largo del día hasta que queda reducida a la nada, una alegoría a las etapas de la vida y a lo que pasará a Rosita, la protagonista de la obra, la cual, crédula en las promesas de regreso de su prometido de América, irá mutando a lo largo de los tres actos en que está estructurada la representación. En el primero joven e ilusionada gracias al amor que siente hacia su primo; en el segundo, en la mitad de la treintena, resignada y aún a la espera de su amado en un entorno familiar y social que la va oprimiendo cada vez más; en el tercero vencida ya por la cruda realidad y por las promesas incumplidas.

La puesta en escena de Joan Ollé nos muestra el interior de la casa de una familia granadina de cierta posición, de la cual tan solo intuiremos el jardín exterior a través de las ventanas y de los diálogos. Los tonos de la escenografía son blancos, como el candor de la virginidad, aunque irán variando a la par que lo hace el drama. Adoptará tonos de ilusa esperanza al inicio, matices más alegres durante la reunión social que se celebra en la casa en el segundo acto, o los tonos trágicos finales, al verse la familia obligada a abandonar la vivienda debido a la hipoteca que firmara el tío (Enric Majó), movido por las esperanzas de ver casada a su sobrina. Un espacio en el que la música hará acto de presencia, ya sea la interpretada por los propios personajes o la compuesta por Paco Ibáñez y que adapta el poema Rosa Mutábile de Lorca. Un sencillo y verdadero gozo para los oídos.

_DSC4401.0La obra avanza, por otra parte, en un ascenso sostenido, esto es, arranca desde la felicidad contenida propia de la juventud y finaliza con una atmósfera trágica que recuerda a la obra de Chejov, testigo teatral del final de una época y de una clase social en Rusia entre finales del siglo XIX y principios del XX.

El reparto de la obra es holgado y en él destacan los personajes femeninos, como no puede ser de otra forma en una obra de Lorca. Nora Navas da vida a la desdichada Rosita, que irá envejeciendo física y emocionalmente a lo largo de la representación; Carme Elías encarna de forma más que convincente, como siempre, a la tía de Rosita, preocupada por el infortunado destino de su sobrina y el de toda la familia; Mercè Aránega ofrece el contrapeso cómico de la tragi-comedia al encarnar a la sirvienta, la cual ha trabajado desde hace tanto tiempo en la casa que se considera un miembro más de la familia. El resto de papeles están interpretados por Joan Anguera, Marta Betriu, Enric Cambray, Oriol Genís, Laura Guiteras, Mireia Llunell, Enric Majó, Victòria Pagès, Alba Pujol, Candela Serrat y Albert Triola.

De esta forma, y como decía al principio, Doña Rosita nos provee de una ficha arqueológico-teatral que nos habla de la sociedad española de finales del XIX y principios del XX y de lo difícil y a veces cruel que podía ser la presión social, sobre todo en una capital de provincia que vivía atenazada entre el peso inerte de la costumbre y las promesas del avance tecnológico y científico que anunciaban los nuevos tiempos. Una pugna que ya presagiaba el infortunio para España, Europa y el mundo entero.

Una ocasión para contemplar el arte poético con el que Lorca retrataba el mundo femenino y la capacidad del Nacional de hacer suyo un clásico, castellano en este caso, del que se apodera acto a acto, para mostrarnos la a veces trágica situación de la mujer en el pasado. Una mirada que nos convencerá, seguro, de lo mucho que han cambiado las cosas desde entonces, aunque el horizonte social en el que vivimos en la actualidad tampoco puede considerarse el mejor para las mujeres y los hombres que lo habitan.

«Doña Rosita la Soltera o el lenguaje de las flores» se representa en el TNC del 27 de febrero al 6 de abril de 2014.

Autor: Federico García Lorca
Dirección: Joan Ollé
Reparto: Joan Anguera Mercè Aránega Marta Betriu Enric Cambray Carme Elias Oriol Genís Laura Guiteras Mireia Llunell Enric Majó Nora Navas Victòria Pagès Alba Pujol Candela Serrat y Albert Triola
Música original: Paco Ibáñez
Movimiento: Andrés Corchero
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Míriam Compte
Iluminación: Lionel Spycher
Sonido: Damien Bazin
Caracterización: Núria Llunell
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: miércoles y viernes a las 20:00 horas; jueves a las 17:00 horas; sábados a las 17:00 y a las 21:30 horas (excepto el sábado 1 de marzo a las 20:00 horas) y domingos a las 18:00 horas.
Duración: 1 hora y 45 minutos.
Idioma: castellano
Precio: 28 €; tarifa 50% y tarifa especial 24 €.
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Un jeta, dos jefes, en el Teatre Victòria.

cartel un jeta dos jefesEn el año 2010 descubrí la obra teatral de Goldoni cuando se representó en el Teatre Romea El cafè, que adaptaba el texto de La bottega del caffè, compuesta en el año 1750 por el dramaturgo veneciano. Sin duda un hallazgo digno de mencionar en una reseña. El año pasado tuve, además, la ventura de disfrutar con la acertadísima versión de Feréstecs que programó el Teatre Lliure, una forma magnífica de gozar del teatro fastuoso y afiladamente cómico de Goldoni. Desde entonces cualquier estreno o adaptación de sus obras es para mí una cita inexcusable y, al mismo tiempo, una promesa de entretenimiento garantizado. Con esa ilusión asistí al estreno de Un jeta, dos jefes en el Teatro Victòria y puedo asegurar que mis expectativas no fueron defraudadas.

En la producción de Un jeta, dos jefes, estrenada el pasado 16 de enero, podemos observar la participación de varias manos. La primera, claro está, la historia original escrita por Goldoni; la segunda la actualización y dirección británica llevada a cabo por Richard Bean y Alexander Herold respectivamente y la tercera una puesta en escena de la mano de Anexa y Paco Mir, lo que provee al espectáculo, en parte, de un ascendiente «made in» Tricicle, que se nota en varios momentos de la representación. Una mezcla que acaba dando como resultado un vodevil o comedia de enredo con una alta graduación humorística.

«Despedido de su banda, Dino se convierte en guardaespaldas de Mario. Pero Mario es en realidad María usurpando la identidad de su germano muerto, asesinado por su prometido Sebastián… Dino aprovecha la oportunidad de trabajar al mismo tiempo para Sebastián. Pero con el fin de evitar ser descubierto tendrá que mantener a sus dos “jefes” lejos el uno del otro… ¿Sencillo, no?«

Como pueden ver el enredo y los efectos cómicos del mismo están servidos con una sinopsis de este tipo. Tenemos enfrente, por tanto, una comedia que adopta, desde el principio, un ritmo desenfrenado y que tiene todos los elementos para hacerles pasar un muy buen rato.

elenco dos jetas un jefeUna propuesta construida a partir de la actuación de un grupo de actores en la que sobresale por encima de todos la interpretación de Diego Molero, que se convierte, así, en el acierto clave para el éxito de la obra, y cuyo esfuerzo se ve recompensado al final de cada función. A Molero le acompaña un elenco compuesto por Mireia Aixalà, Jofre Borràs, Josep Maria Gimeno, Toni González, Anna Gras, Maria Lanau, Miner Montell, Miquel Ripeu y Xavier Serrat que se dejan la piel para provocar las continuas carcajadas del público asistente. La obra, además, consigue romper en varios momentos el límite impuesto por la cuarta pared e interaccionar con el público, generando algunos de los momentos más hilarantes de la representación y alguna que otra sorpresa enmascarada.

La dirección de Alexander Herold conecta con la adaptación de Mir y favorece el desarrollo de unas formas a veces muy cercanas a la slapstick comedy, adecuadas para una representación a veces alocada de este tipo y que lucen, por ejemplo, en la escena de la comida en el restaurante, proveyéndo a la obra de un ritmo trepidante y de algunos toques de producción de cuño madrileño, a lo que se suma una construcción de escenografía cariñosamente clásica que recuerda otros tiempos. Además la obra utiliza los tiempos muertos entre acto y acto no solo para distraer al público con actuaciones musicales interpretadas por el Amélie Angebault Quartet sino también para urdir ante el telón mini-representaciones cómicas llevadas a cabo por el propio elenco de la obra. Tampoco le faltan elementos de cercanía al actuar algunos de los personajes en catalán, ya que la obra está ambientada en una región mediterránea sin identificar allá por los años 60.

Así, pues, Un jeta, dos jefes es un divertimento teatral, pero uno muy particular destinado, por tanto, a un público concreto que no es otro que aquel que quiera librarse, al menos durante las dos horas y media que dura la obra, de los problemas cotidianos y disfrutar del sentido del humor del maestro Goldoni, adaptado a una mentalidad más moderna por Bean y avecinado espacial y teatralmente por el buen hacer de Alexander Herold y Paco Mir.

«Un jeta, dos jefes» se representa en el Teatre Victòria hasta el 30 de marzo de 2014.

Autor: Carlo Goldoni
Dirección: Alexander Herold
Adaptación: Richard Bean
Adaptación: Paco Mir
Reparto: Diego Molero, Mireia Aixalà, Jofre Borràs, Josep Maria Gimeno, Toni González, Anna Gras, Maria Lanau, Miner Montell, Miquel Ripeu y Xavier Serrat
Música: Amélie Angebault Quartet
Escenografía, Diseños y Vestuario: Jordi Bulbena
Iluminación: Ignasi Morros
Caracterización: Toni Santos
Producción: ANEXA

Horarios: miércoles y jueves a las 20:30 horas; viernesa a las 21:30 horas; sábados a las 18:30 y a las 22:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 23 a 35 €
Duración: 2 horas y 20 minutos
Idioma: castellano y catalán
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Jorge Pisa Sánchez

“La edad de la ciruela” en Cincómonos Espai d’Art: Roedoras voladoras

Las ratas que moran en Cincómonos los sábados por la tarde beben vino de ciruela. Y de su embriaguez surgen mujeres tristes, ridículas y solas. La melancolía familiar roe las paredes del escenario pero a la vez refuerza la cautividad de las protagonistas, una comunidad de tres generaciones dividida en dos grupos: las damas celestiales y las terrestres. Unas y otras cubren a Elisabet Assens y a Maripaz Correa escena a escena, sorbo a sorbo, logrando las más atrevidas cosquillear su piel.

De las primeras, oiremos un aletear novato (conmovedora Elisabet madurando en su ilusión un amor de adolescencia que desapareció hace una eternidad) y hasta un alboroto de plumas (desquiciada Assens lanzándose al vacío para reaparecer decepcionada tras un velatorio en su honor).

De las segundas, tocamos la serena resignación (tierna Maripaz animando a las otras a emprender el vuelo) y nos roza el chillido rebelde (estridente Correa atascada en su queja y en la copa de vino).

Las unas y las otras, compareciendo en encantadora procesión bajo la música de Roberto Urbina al ritmo de tragicomedia: agridulce como la pulpa de la ciruela (las escenas crueles e inocentes de las niñas) y en constante alternancia con la rugosidad del hueso (el desgaste de las viejas preñadas de malvivir sentimental).

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El conjunto revela cierto desquilibrio al intentar destilar el vino singular (el tono queda desdibujado, la puesta en escena es caprichosa) pero la dirección del entregado reparto contribuye a darle la graduación adecuada. Y las palabras de Arístides Vargas completan el elixir atribuyéndole ese sabor añejo tan agradecido para que la velada no se quede en funcional cata.

Con estos elementos, las ratas son maravillosamente humanas: Empiezan siendo arrinconadas (cuando las actrices les dan caza con tenacidad infantil), para ser atrapadas y posteriormente juzgadas (por una Assens de implacable fiscal y una deliciosa Maripaz como voluntariosa abogada defensora). Y la sentencia la ejecutará el único caballero de la función, de paso inexorable, indolente antojo y democrático porte: el Tiempo, que al final de la representación nos ha unido mágicamente.

Por Juan Marea

“La edad de la ciruela” se representa en Cincómonos Espai d’Art los sábados a las 19 h.
http://www.cincomonos.org/la-edad-de-la-ciruela.html

Crítica teatral: La fuerza del destino, en el Teatro Tívoli.

TEATRE_BARCELONA-la_fuerza_del_destino_mecano_0A nadie se le escapa que el recuerdo y el vintage están cada vez más de moda, y con ellos la voluntad de hacer negocio aprovechando el tirón de la nostalgia que el paso del tiempo dejó en nosotros. No es de extrañar, pues, que el teatro se apunte a esta moda propia del siglo XXI y que los espectáculos-homenaje a grupos o artistas de moda de ayer sean cada vez más numerosos.

De Mecano tuvimos la oportunidad de disfrutar en el año 2009 del espectáculo Hoy no me puedo levantar, que ya ejercía de homenaje a la carrera musical de uno de los grupos españoles más populares de los años 80 y 90. Ahora le llega la oportunidad a La fuerza del destino, un nuevo homenaje teatro-musical al grupo creado por los artistas de los musicales de Nacho Cano.

Esta vez la propuesta se centra casi en su totalidad en la interpretación de los temas de Mecano, dejando a un lado la construcción de una historia que de pie a cada uno de los temas. Existe, sí, un hilo conductor en la idea de un viaje simbólico por el metro de cualquier ciudad, aunque es en verdad tan laxo que muchas veces la interpretación de un tema tras otro substituye, en la práctica, a cualquier elemento de cohesión.

Del espectáculo ya te puedes imaginar el formato: la interpretación actualizada de las canciones más famosas de Mecano, interpretados por Edu Morlans, Ángel Muñoz y Mapi Molina. Los temas se han aclimatado a los nuevos tiempos y a nuevos estilos, por lo que no oiremos los arreglos originales, seguramente algo ya desfasados, en algunos casos, para la altura de siglo en el que nos encontramos. Aún así, el espectáculo, te lo aseguro, te transporta a otros tiempos, a aquellos en los que las emisoras de radio no dejaban de emitir los grandes temas creados por los hermanos Cano y tan sensualmente interpretados por Ana Torroja.

La_fuerza_del_destinoSobre el escenario nos hallamos, así, con 3 cantantes, 5 músicos y un cuerpo de baile que acompaña la interpretación musical de cada uno de los temas. El espectáculo-musical se organiza en dos partes con un descanso entre ellas. Aunque la primera parte no acaba de arrancar todo lo bien que debiera respecto a la fuerza y el ritmo sobre el escenario, incluye, sin embargo, algunos de los temas más significativos del grupo como Cruz de navajas, Mujer contra mujer, Hijo de la luna o Aire. La segunda parte sí que adopta desde su inicio un tono más movido incorporando algunos de los temas más animados del grupo como Una rosa es una rosa (con una presentación y representación de nota), Me cuesta tanto olvidarte, No controles, Qué pesado, Cementerio, Un año más o La fuerza del destino, tema que da nombre al espectáculo. Un itinerario musical, sin embargo, deslucido por problemas técnicos de sonido que tachonaron, más de una vez, la representación del espectáculo, aunque seguro que habrán sido solucionados tras la noche del estreno.

En el apartado de los intérpretes-cantantes Edu Morlans, Ángel Muñoz y Mapi Molina llevan a cabo un buen trabajo, cada uno de ellos interpretando y transformando la magia de las canciones de Mecano, si bien Edu Morlans dota al espectáculo de una simpatía y una naturalidad especial, reconocida a la hora de los aplausos finales.

Todo ello conforma, pues, una oportunidad ineludible para todos los fans de las canciones de Mecano y para aquellos que quieran pasar un muy buen rato cantando y bailando, sí, también bailando, los temas de un grupo sin par en la historia de la música española.

La fuerza del destino” se representará en el Teatro Tivoli del 6 al 23 de marzo de 2014.

Música y letra: Jose María Cano y Nacho Cano
Producción Ejecutiva: Alexander Pantchenko y Mapi Molina
Dirección Artística: Pedro Casas y Mapi Molina
Dirección Escénica: Hansel Cereza
Guión: Jesús Sanz Sebastián y Pedro Casas
Coreografías: Alberto Escobar
Dirección Musical y Arreglos: Alexander Pantchenko
Diseño de iluminación: Lluís Martí y Guillermo Díaz
Diseño de sonido: Rafael Segura
Vestuario: Rocío González
Bailarines: David Escudero, Susana Lara, Tamara Moyo, Irene Bayó, Josete Rivas, Elisa Díaz, Víctor Pans y Edu Morlans
Cantantes: Mapi Molina, Ángel Muñiz y Edu Morlans
Músicos: Alexander Pantchenko, Iván del castillo, Goiko Martínez, Pepe Curioni y Francois Le Goffic

Horarios: Jueves y viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas
Precio: a partir de 25 €
Duración: 130 minutos (descanso 15 minutos)

Gira 2014 LFDD:

31 de enero y 1 de febrero, La Coruña
14, 15 y 16 de febrero, Alicante
26 de febrero, Nuevo Teatro Alcala (Madrid)
6, 7, 8, 9, 13,14,15,16,20,21,22 y 23 de marzo, Teatro Tívoli (Barcelona)
28, 29 y 30 de marzo, Murcia
12 de abril, Málaga
10 de mayo, Alcantarilla (Murcia)
16 de mayo, Torrejón de Ardoz
17 de mayo, San Sebastián de los Reyes
18 de mayo, Arganda del Rey
23 y 24 de mayo, Vitoria

Más información:

http://www.lfdd.es/
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: La ratonera, en el Teatre Apolo

LaRatonera

Tras sesenta y dos años representándose en los escenarios londinenses de forma ininterrumpida, La ratonera se ha convertido en un caso excepcional: ninguna otra obra ha conseguido mantenerse en cartelera tanto tiempo y con tanto éxito de público, y ya es un aliciente más para visitar la capital inglesa. Con estos excelentes antecedentes era de esperar que llegara a nuestra ciudad una adaptación de este clásico policíaco ideado por Agatha Christie en 1952, y ha sido el Teatre Apolo quien ha apostado por la versión realizada por Víctor Conde, un montaje respetuoso con el original que ya se vio en Madrid y que, tras renovar su reparto, llega a Barcelona con la intención de convencer a los aficionados al género que la reina del misterio siempre es una apuesta segura.

La ratonera comparte el esquema argumental que utilizaba habitualmente la célebre escritora inglesa: un grupo de personas quedan atrapadas en un lugar (en este caso la mansión Monkswell, en otras ocasiones fueron el Orient Express, la Isla del Negro o un barco de crucero por el Nilo), la sospecha de que entre ellos se halla un asesino y la certeza de que alguien morirá; además, todos los personajes tienen motivos para ser el homicida, pero en sus confesiones ninguno será sincero y tratarán de inculpar al resto al mismo tiempo que proponen un estéril juego deductivo al espectador, quien siempre estará a merced de la genial voluntad de Christie.

De este modo, el matrimonio Ralston (Mariona Ribas y Aleix Rengel) inaugura una mansión de aire victoriano –espléndida escenografía de Ana Garay– transformada en hostal al que, poco a poco, irán llegando una serie de personajes pintorescos (atención a la irrupción de Paravicini, a quien da vida un magnífico Xavier Bertran) en busca de refugio al mal tiempo invernal. Muy pronto una llamada de la policía les alertará sobre un asesino que podría estar merodeando los alrededores, un serio aviso que provocará el nerviosismo en cada uno de los habitantes de la mansión, inquietud que dará lugar al terror cuando comprueben que la nieve les ha dejado irremediablemente incomunicados, como si aquellas paredes fueran una siniestra ratonera. Nadie confía en nadie, todos parecen ocultar algún secreto perverso, todos responden con evasivas a las preguntas del sargento Trotter (excelente Ferran Carvajal), cualquiera podría ser la próxima víctima o el criminal que la policía está buscando. Así, y con la melodía de la canción “Tres ratones ciegos” siempre presente, los personajes se prestarán a una minuciosa reconstrucción de los hechos.

Y el resultado es un montaje imprescindible para todo aquel que pasó horas y horas releyendo las novelas de Agatha Christie, mérito por supuesto de su director, Víctor Conde, que supera con buena nota el difícil reto de adaptar una de sus obras conservando la atmósfera de misterio que hábilmente transmitía en sus historias. A su buen hacer con los actores –meros ratoncillos acorralados que realizan paseos coreografiados por el salón como autómatas de mirada perdida y exentos de voluntad– hay que sumar su acierto al mantener el ritmo pausado planteado originalmente por Christie a pesar de que, hoy día, el público está acostumbrado a tramas más aceleradas. Además, Conde juega con la música para acentuar el dramatismo de la historia a su conveniencia, y utiliza de forma elegante la iluminación, un recurso siempre al servicio de la acción y con resultados verdaderamente hermosos, todos ellos elementos que nos harán disfrutar, una vez más, del siempre infalible ingenio de la dama del misterio.

«La ratonera» se representará en el Teatre Apolo del 5 de marzo al 30 de marzo de 2014.

«La ratonera» de Agatha Christie PRORROGA sus funciones en el Teatre Apolo hasta el 1 de junio de 2014.

Autora: Agatha Christie
Dirección: Víctor Conde
Intérpretes: Mariona Ribas, Ferran Carvajal, Aleix Rengel, Xavier Bertran, Anna Gras-Carreño, Santi Ibáñez, Joan Amargós, Isabel Rocatti
Escenografía y vestuario: Ana Garay
Iluminación: Carlos Alzueta
Música: Marc Álvarez
Peluquería y maquillaje: Toni Santos
Fotografía: Javier Naval

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 20:30 horas, sábado a las 18:30 y a las 21:30 horas, y domingo a las 18:00 horas
Precio: de 24 € a 28 €
Idioma: castellano
Duración: dos horas, con un descanso de 10 minutos

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Escrito por: Robert Martínez

“Translations-Traduccions” de La Perla 29: Entenent el context.

Quan parlem de manera diferent i coincidim als viaranys de la vida tenim la possibilitat d’entendre’ns. És llavors quan ens comuniquem. Si, a més, les nostres llengües també ens separen, seran l’afecte i el respecte el traductor més acurat.

A la Biblioteca de Catalunya se’ns obre aquests dies una sendera de pols irlandès vuitcentista que un vent anglès bufa capritxosament, on les pedres tenen l’ànim d’aprendre però alhora pateixen l’erosió de la globalització educativa.

La Perla 29 ambienta aquesta via estreta en una petita escola rural que aplega la ingenuïtat i les ganes de progressar dels seus alumnes amb l’alegre inconsciència d’aquells foranis designats per frenar subtilment aquell esforç. Però ni els primers són capaços de veure que qui millor s’adapta als canvis de l’entorn és qui aprèn, ni els segons tindran temps d’adonar-se que un nou entorn és l’eina idònia per completar-se.

A “Translations-Traduccions”, Brian Friel crea un racó de món sacsejat per la convivència imposada. I alternant estampes costumistes dels vilatans amb l’apunt solemne dels invasors oficials aconsegueix una nova versió de la Història Universal: La vanitat humana ofega la passió amorosa i l’amor familiar. També hi apareix l’esperança en forma de solidaritat envers el més feble. Tot plegat molt ben amanit per a què l’espectador aprengui sense presses la lliçó.

Ferran Utzet dirigeix un equip artístic que propaga per la sala entusiasme quan invoca l’expressivitat i energia del grup però que desplega les seves ales en els moments de curta distància (l’aprenentatge de l’encisadora sordmuda per l’entregat jove mestre; la jornada de treball toponímic entre el tendre oficial i el viu retornat). I obté d’alguns dels seus protagonistes interpretacions extraordinàries: un Ivan Benet esplèndid en la seva elegant humanitat, un exquisidament versàtil Òscar Intente i una vigorosa Jenny Beacraft.

L’embolcall escènic dissenyat per Maura Nylon hi acaba de dibuixar el miracle: la conjunció de la sorra, la boira gairebé a tocar, la pluja que delata el declivi dels temps feliços. Utzet sap, a més a més, subratllar les principals línies temàtiques del text mitjançant una emotiva posada en escena de la seva lectura simbòlica: l’intel·lectual ebri rellisca sobre el nou mapa de la terra; l’aplicada sorda serà lliure quan aprengui a parlar; els amants impossibles que no comprenen el “sempre” de l’altre. Tanmateix, Utzet no arrisca i permet que prevalgui l’èpica (de vegades forçada com l’excés de música ambiental o les projeccions permanents) a la sinceritat de la història aconseguint, això sí, un bonic espectacle. I si traduïm les seves imatges impactants nosaltres podrem entendre una miqueta més que som criatures plurals fetes de múltiples accents i lèxic contaminat alegrement.

Per Juan Marea

“Translations-Traduccions” es representa a la Biblioteca de Catalunya fins al 14 de març.
http://www.laperla29.com/espectacle/98

ImageLa tendresa de Beacraft i la perseverança d’Albert Prat parlen el mateix idioma.