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«Aquellos días azules» al Círcol Maldà: Criatures quarantines

El Círcol Maldà s’apunta aquests dies a l’operació de recuperar icones i estampes (tan eficaç des de fa una dècada) per aplegar un públic gens avergonyit de reconèixer que entre finals dels anys setanta i començaments dels vuitanta eren marrecs i ara no aconsegueixen ser adults a jornada completa.

En aquesta ocasió, el pretext és l’espectacle «Aquellos días azules» on Marc Artigau i Queralt confecciona un àlbum de tendresa un pèl rància i episòdica lluminositat. Prenent com a referent allargassat el darrer vers d’Antonio Machado, la proposta encadena un reguitzell d’esquetxos, un cançoner per a tres veus excepcionals, i una pila de reflexions solemnes sobre la idolatrada infància.

Com sol succeir en aquest tipus d’experiments, la fórmula peca d’un esgotament prematur per manca d’un fil conductor suficientment consistent a l’hora de propulsar la fluència dels diferents episodis dramatúrgics. Artigau comet l’error de creure que la nostàlgia de l’espectador serà element prou valuós per contrarestar la feblesa del seu treball, que funciona més per acumulació de recursos que per disposar d’una vertadera columna vertebral. Tanmateix, en Marc compensa amb habilitat les limitacions del seu text amb una direcció d’actors impecable: Tres actors brillen amb encís escènic i demostren rèplica rere rèplica ua compenentració destacable: Jordi Llovet o la ironia elegant; Robert Gonzàlez i la seva ingenuïtat captivadora; i Joan Solé amb la seva insultant naturalitat.

Els tres intèrprets recorren multitud d’espais comuns on troben racons còmics (com el partit de futbol proposat per la crueltat d’uns entramaliats nens fulminada finalment per la tendresa de la seva víctima), cantonades poètiques (la història del Nen Sucre que és feliç perquè pel fet de ser ignorat dels altres no pateix la pressió de «perdre els trens») i moments musicals (com l’aplicat assaig de la primera sardana escatològica) d’especial distinció per la versatilitat vocal i instrumental dels artistes.

Quan Machado morí a l’exili, van trobar al seu gavany un paper enlluernat pel vers “Estos días azules y este sol de la infancia”. Ara el Círcol Maldà pinta el seu escenari amb un blau de reposat ritme i li encén un astre de groc entusiasme dramàtic. A nosaltres correspon després airejar aquesta alenada de teatre refrescant.

per Juan Marea

«Aquellos días azules» es representa al Círcol Maldà de Barcelona fins al 8 de juny.
http://circolmalda.cat/

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Blau per a tres pinzells ben ensinistrats 

“El loco y la camisa” en el Teatre Romea: Irresistible cordura

Cuando decían que el Mundo era un Valle de Lágrimas, los bufones desempeñaban una tarea privilegiada: Solo a ellos permitía el Monarca decir lo que pensaban. Y, encima, se les recompensaba con carcajadas.

Hoy el Mundo sigue siendo un derrame continuo de pesares. Y seguimos necesitando quien nos obligue a abrir los ojos. Ahora les llamamos “locos”. Pero andémonos con tiento porque pueden aparecer en cualquier parte.

Nelson Valente ha vuelto con su compañía Banfield Teatro Ensamble para dar una nueva oportunidad al público barcelonés de escuchar (quizás también aprender) la lección. Después de su brillante intervención en el Festival Grec del verano pasado, queríamos más. Y tendremos nuestro merecido. Hasta el 8 de junio.

Valente encierra a una familia humilde argentina y suelta entre ellos al hijo menor para que haga de pepitogrillo y desfigure al resto de miembros, pinochos entrañables por lo cercanos que nos resultan y también patéticos por la dificultad de reivindicarse como seres humanos.

 

Beck

Beck sobrevuela el conformismo castrador.

 

El loco y la camisa” es una comedia negrísima. Tanto que en realidad se trata de una tragedia. Pero en lugar de perderse por veredas de manierismos folletinescos viaja siempre por un camino muy transitable. El desarrollo de su trama es impecable: Fluye con tanta gracia que los personajes se convierten en nadadores; la presentación de los protagonistas, admirable por su precisión y verosimilitud; la dosificación de la intriga, hitchcockiana (el espectador anticipa la trama y sufre al comprobar cómo se va ejecutando su pronóstico); y la dirección de actores, extraordinaria: Exceptuando algún histrionismo de Carlos Rosas y de Gabriel Beck, el reparto se comporta con tal desenvoltura que recrea algo muy parecido a la vida cotidiana.

Con esta “locura descamisada”, Valente equilibra hábilmente el acontecer de sus monigotes obligándoles a desmenuzar su reseñable humanidad: El padre autoritario vive aislado en un hermetismo atroz; la madre sumisa logra hacer acopio de una rebeldía incipiente defendiendo a su hijo; la hija avergonzada no quiere bajo ningún medio saber quién es; el yerno sin escrúpulos no esperará a subir al trono para imponer a los demás su ley. Y todos ellos, a merced de la mosca cojonera de la función, ese cuerdo tan clarividente responsable de momentos inolvidables como cuando denuncia “Tuve que pegar un tiro para generar una charla en esta casa” después de un disparo imposible o propone jugar a buscar temas de conversación que interesen a todos los presentes, asunto pendiente en casi todas las casas de vecino que se ven “obligadas” a recibir visitas de vez en cuando…

 

Por Juan Marea

El loco y la camisa” se representa en el Teatre Romea de Barcelona hasta el 8 de junio.
http://www.teatreromea.com/es/season/977/el-loco-y-la-camisa

el_loco_y_la_camisa_en_el_teatre_romea_de_barcelona

La familia mal, gracias

Second chance: Al galop, en el Teatre Akadèmia.

al-galop_cartell448-451Si les he de ser sincero la obra Al galop me interesó inicialmente por dos razones. La primera por ver a Carme Elias defendiendo un personaje y una propuesta muy diferentes a las que estoy acostumbrado a ver de ella. Y la segunda por conocer el Teatre Akadèmia, una sala escénica que inició su andadura en marzo del 2010 y a la que aún no había tenido la ocasión de asistir. Y la oportunidad era de las que prometían un goce teatral de gran intensidad.

Al galop nos propone un biopic de la vida de Diana Vreeland, columnista y editora de la sección de moda de revistas como Harper’s Bazaar y Vogue, en la que ella misma se nos ofrece como cicerone narrativo. La obra da inicio con el regreso de la protagonista de un largo viaje por Europa, tras haber sido despedida como redactora jefe de la revista Vogue. Diana está preparando una importante cena con amigos y conocidos para esa misma noche, en la que quiere dar un último empujón a su carrera profesional. Aún así tendrá tiempo para compartir algo de tiempo con los espectadores en el salón de su piso en Nueva York y narrarnos su peculiar experiencia vital y profesional.

Al galop es un espectáculo de muchas estrellas, tanto en la elección de la temática, como en la presentación del espectáculo y, por supuesto, por la caracterización y la interpretación de Carme Elias, su única protagonista. Con los ingredientes propios de una obra de pequeño formato, el público recorre no solo la vida, o mejor dicho, los recuerdos, de una gran dama de la moda, sino también la época en la que vivió. De esta forma el espectáculo nos permite rememorar el mundo de la primera y parte de la segunda mitad del siglo XX, justo hasta el momento en el que Vreeland fue despedida en Vogue, desde el punto de vista de la moda y de una visión chic de la realidad.

La representación se lleva a cabo de una forma muy próxima en la que el espectador mantiene una conversación muda con Vreeland, en donde nos hablará de su infancia, de su familia, de la relación con su marido, de sus primeros flirteos con las revistas, de su actividad profesional y de su situación emocional tras el despido en Vogue.

_dra6779jpg-12513Carme Elias se convierte, así, en Vreeland, salvando con dificultad la diferencia de edad entre la actriz y el personaje en el momento en el que se sitúa temporalmente la obra, y nos recibe en un escenario transformado en el barroco y decadente salón del piso que aquella atesoraba en Nueva York. Un trabajo de escenografía excelente que nos transmite la singularidad del personaje. Sobre él Elias se transforma y realiza un auténtico tour de force no solo para convertirse en un espíritu libre y batallador como era el de Vreeland, sino para echarse sobre sus espaldas la representación del espectáculo. Y Elias lo hace muy bien, magníficamente bien, ayudada por el excelente texto escrito por Mark Hampton y Mary Louise Wilson y dirigido por Guido Torlonia, que le sabe dar al espectáculo y a la interpretación de Elias el toque íntimo, tragicómico y elegante que la obra necesita.

Así pues las ensoñaciones y los recuerdos de la Vreeland se irán entretejiendo con la triste realidad que la rodea: un despido ¿injustificado?; una cena con visos de ser un fracaso y una serie de relaciones afectivas que evidencian que el personaje protagonista lo dio todo por su visión de la vida y por su trabajo como columnista y editora de moda en algunas de las revistas más importantes del momento y, lo más importante, que aún no ha tirado la toalla y que está dispuesta a rehacer su carrera cueste lo que cueste.

La obra nos traslada además, a los escenarios glamurosos de las soft-comedies americanas, aunque en este caso algo más tupidos y barrocos, en las que personajes como Frank Sinatra, Dean Martin, Rock Hudson o Doris Day nos mostraban unas vidas apacibles y despreocupadas, acompañadas de algunas de las melodías de más éxito de aquellos años. Una vinculación esta que se constata en la obra cuando Elias – Vreeland hace sonar en el tocadiscos uno de los temas de Sinatra, permitiendo a La voz apoderarse durante unos breves instantes del escario el Teatre Akadèmia. Un verdadero deleite escénico y musical.

Al galop es una pequeña joya teatral que pueden gozar hasta el próximo 25 de mayo y que nos permite conocer la vida de una fashion-maker que vivió una vida intensa y acalorada; y nos vuelve a demostrar el magnífico trabajo escénico de Carme Elias, a la que cuesta ver en personajes principales en el teatro, pero que demuestra un adn interpretativo de primer orden.

«Al galop» se representa en el Teatre Akadèmia del 6 al 25 de mayo de 2014.

Autores: Mark Hampton y Mary Louise Wilson
Dirección: Guido Torlonia
Intérprete: Carme Elias
Traducción: Joan Sellent
Diseño de escenografía: Ramon B. Ivars
Diseño de vestuario: Andrés Andreu
Diseño de iluminación: David Bofarull
Caracterización: Eva Fernández

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: miércoles y jueves 18 €; de viernes a domingo 22 €. disponibles decuentos.
Idioma: catalán.

“Al galop”: Història d’una euga amb brides resplendents

El glamur és una temptació a l’abast de tothom. Des de lluny, ens sedueix sense excepció. Però quan li volem clavar queixalada, s’esmuny capritxosament. No som capaços llavors de reconèixer el que hauria de ser evident: Que només una minoria podrà atrapar-lo.

Quan l’atractiu personal que provoca admiració general ve motivat per l’elegància, llavors la cosa es complica encara més. Perquè l’esmentada virtut no adjectiva una peça de roba, ni un lloc on deixar-se caure, ni un ritme de vida. No: L’elegància és una virtut inherent a la persona. A aquella que la té, s’entén.

La Carme Elias és elegant. I aquests dies interpreta Diana Vreeland al Teatre Akadèmia, l’editora de “Vogue” que del 1962 al 1971 fantasiejava i encisava ensems mentre el Món girava al seu voltant. I el miracle es produeix: L’espectacle resplendeix de màgia escènica.

Al galop” és una peça que analitza amb detall l’ascens, caiguda i ressorgiment d’una criatura que lloava el brogit mundà (“crec fermament en la vulgaritat” prtoclama amb desinhibició). No només això: La Diana, sent vulgar quant a la seva percepció de les relacions socials, aprengué amb intel·ligència a fer bon ús de la seva frivolitat.

Mark Hampton i Mary Louise Wilson, autors, vesteixen la Vreeland amb aquesta encisadora lleugeresa tot combinant-la oportunament amb el complement del seu entusiasme vital i maquillant-la de la seva sensibilitat artística (“vull veure allò que ni tan sols jo veig”). Abillant-la així, perfilen un homenatge exquisit que converteix la tal Diana en una mena d’heroïna contemporània. I després (només en el sentit cronològic) arriba la Carme. Amb un recorregut fascinant que va de la crònica tafanera a la reflexió pragmàtica, l’actriu s’erigeix en emperadriu de l’escena. La modulació de la seva veu és admirable, i d’una humanitat exemplar la corporalitat del seu moviment. Quan, a més, Elias recorre al seu vessant seductor, llavors la història deixa de ser terrenal: El somrís maliciós, la mirada entremaliada i la seva gràcia dansaire l’enlairen al firmament de la glòria escènica. Però sobretot el seu perfil, posat que vertebra aquesta Diana tan expositiva i que emfasitza La seva actitud en guàrdia permanent, sempre pendent de la mirada de l’altri.

Quant a la direcció escènica, en Guido Torlonia aposta amb astúcia pel “charme” (ho escriurem així perquè les circumstàncies contextuals de l’obra hi obliguen) de la seva actriu embolcallat d’un suport audiovisual lluent encara que innecessari (la col·lecció d’estampetes biogràfiques de l’afectada). Torlonia segueix encertant-la quan enclota la protagonista absoluta de la funció en el luxe de la seva sala d’estar. D’aquesta manera, la converteix en presonera del seu fulgurant passat. Amb l’ajut de la dramatúrgia, la Diana esdevé també gladiadora d’un futur que serà seu també. I aquesta galopada és tan estimulant que no voldríem que el trot frenés.

Per Juan Marea

“Al galop” es representa al Teatre Akadèmia fins al 25 de maig.
http://www.teatreakademia.cat/espectacles/en-cartell/al-galop/

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La Carme galopa i sua estil sense aturador.

“Mares! Maternitat a crits” al Teatre Condal: El dia de les ídems

El Dia de la Mare no vaig fer cap regal a la meva. Ella m’ho va agrair preparant-me el meu plat favorit. Sí, ho sé: No sóc un bon fill. I com que no vaig tenir prou amb aquesta evidència, vaig anar al Teatre Condal a veure com quatre actrius i un actor desfilaven al llarg de gairebé hora i mitja exhibint a l’escenari amb generositat i encert un catàleg complet de mares prototípiques. Fins i tot, alguna d’excepcional. Al final de la funció, em vaig sentir encara més culpable: Jo hi sortia retratat. Però novament la intel·ligència genètica femenina em va revelar el camí: Ara tampoc no es tractava d’acaparar cap protagonisme de part d’elles. No. En aquest cas, l’objectiu era demostrar-me que aquests dies puc gaudir a Barcelona d’un producte comercial concebut amb enginy, prenyat amb elegància i parit amb molta gràcia.

 

A “Mares! Maternitat a crits””, sentim una munió d’ídems voltant pel món amb determinació (excel·lent Vanessa Segura com a musulmana agressora-impostora dels seus occidentalitzats fills), trencant el binomi “vellesa-mauleria” (irresistible Lloll Bertran com a besàvia molt trempada), impartint sessions magistrals sobre la doma de les temibles filles polítiques (deliciosa Mireia Gubianas), aprenent a estimar amb coneixement de causa els seus fills diferents (superba Sandra Monclús en un monòleg antològic per la seva conjunció modèlica de comicitat, pedagogia i emotivitat amb llicó moral inclosa molt escaient) i avançant amb il·lusió cap al replantejament actual de la figura ja no necessàriament femenina (refrescant Óscar Jarque com a “papi-mami”).

Tot plegat en mans d’un sensible Oriol Tarrasón, que enfila un seguit d’esquetxos amb una posada en escena refinada (música exquisida, escenografia funcionalment moderna, llum distingida), unes eficaces transicions i l’afany de divertir sense més pretensions que la de caricaturitzar aquest cosmos tan ridícul en què s’ha convertit avui dia la Família palesant (tot i que qui podria haver-ho oblidat?) l’obligació de demanar disculpes als altres per tenir-la.

És cert que el to general de les històries és convencional, però també que la subtilesa s’escapa per algunes escletxes i, a més, el número final resulta tan encisador i festiu que, a la sortida de la funció, vaig frisar per trucar a ma mare i li vaig preguntar si havia quedat per sopar…

Per Juan Marea

“Mares! Maternitat a crits” es representa al Teatre Condal de Barcelona fins a l’1 de juny.
http://www.teatrecondal.cat/ca/ex/966/mares-maternitat-a-crits

disfresses

Heu sortit terriblement afavorits!

(Fotografia de David Ruano)

«El Lago de los Cisnes» en el Teatro Tívoli: Húmedos aleteos

La experiencia de debatirse entre complacer a la Corte y nadar en el bosque con sus moradores alados más distinguidos debe ser incontrolable. Al príncipe Sigfrido le corresponde el mérito de equilibrar una y otra actividad demostrando que la versatilidad en asuntos hedonistas es una virtud exquisita.

Mas el lánguido heredero del trono cuenta con la sensualidad melódica de Tchaikovsky a la hora de tomar su decisión. Y, por ende, asume muy poco riesgo: La composición del solemne Piotr Ilich es de tal envergadura que aquellos que la escuchan no solo dejarán de hacer lo que les tuviese ocupados hasta entonces. Sino que se encontrarán impulsados por la fuerza arrolladora de sus compases. De ello no se libran siquiera las criaturas del Lago más deliciosamente ambiguas: la Reina de los Cisnes y su Manada, condenadas a nadar de día y a recuperar la condición humana al anochecer, para sorpresa y goce de su alteza indecisa.

Tampoco podrán mantenerse al margen del embrujo del insigne autor los espectadores. Es tal la majestuosidad de la partitura que alarga su potencia tentacular al patio de butacas desencadenando una catarata de emociones. De la admiración (el abanico de números integrantes del espectáculo: delicados, floklóricos y de giros impredecibles) al sobrecogimiento (la irrupción del malvado Von Rotbart y su dócil Odile en el Baile Prenupcial). Arrastrando al aplauso (el desfile de novias de diferente procedencia con sus respectivos cortejos) o encerrándonos en la exultante intimidad (el primer encuentro entre Sigfrido y Odette) pero además hilvanando unos y otros con la pícara «joie de vivre» auspiciada per el virtuoso bufón y deseando formar séquito en esa comunidad de patitos feos que revolotea en forma de luminoso caleidoscopio.

El Ballet de Moscú celebra veinticinco años de magia alada tras la perseverante pauta de Timur Fayziev. Al frente de su equipo, nos incitan a soñar Cristina Terentiev (delicada chapoteando; hermosa en su perfidia palaciega) y Alexei Terentiev (grande en su humildad escénica, experto por colarnos sus brincos como si de una respuesta instintiva de su ocioso príncipe se tratasen). Y el vigor del resto de intérpretes dando brazadas es de una generosidad fastuosa. Nosotros buscaremos después de la función un plumaje blanco con que airear nuestro deseo de balancearnos en grupo al ritmo del amor más imaginado…

por Juan Marea

El Ballet de Moscú actúa en el Teatro Tívoli de Barcelona del 7 al 18 de mayo.
https://www.grupbalana.com/teatro.asp?ID=508

ImageCuatro cisnes maravillosamente avenidos

“Mali Vanili, lo nostre no funciona” al Círcol Maldà: Cues juganeres

Vull parlar-vos de dos animalons que aquests vespres de dilluns s’enfilen als arbres del Círcol Maldà i estiren les seves cues per a volar de branca en branca de la seva platea.

Són dos esquirols que busquen nous i llocs tous.

Per tal d’aconseguir les primeres, canten, ballen, toquen (la guitarra també), ironitzen sobre l’actualitat i juguen amb les paraules.

Quant als segons, no són més que les ments benpensants d’un públic a sacsejar una mica.

I unes i altres hauran de sortir-los al pas. Perquè la Mare Natura és sàvia. I, a més a més, aquestes criatures escèniques són refrescants, encisadores i sense prejudicis.

 Els Mali Vanili creen un espai íntim amb un repertori de mestissatge musical festiu, un reguitzell d’acudits ben intercalats i, sobretot, una complicitat entusiasta. Jugant a ser dos extraterrestres del Món Contemporani Indie Underground de Barcelona, articulen un espectacle amè i deliciosament desenfadat. I aprofiten l’avinentesa de disposar d’una horeta d’escenari per accelerar un procés de desintel·lectualització artística que inclou una rumba pedagògica sobre la necessitat de civisme en la societat (o quelcom de semblant), una versió superguai d’una “bossanova” excelsa, una relectura semièpica (per l’entitat omnipotent dels seus protagonistes) d’un èxit del teatre musical català de finals dels vuitanta que feia cavalcar plegats firmament i aigua salada.

En Mali (Miquel Malirach) aporta al xou sensibilitat musical, tendresa interpretativa, acords oportuns i serenor escènica.

En Vanili (Jofre Borràs) hi afegeix desinhibició, ritme trepidant, màgia corporal i admirable domini de la comicitat.

Junts fan un playback tan reeixit que taral·legem amb ells les seves cançons així que els veiem moure els llavis. Però és que resulta que també es fan sentir! Llavors voldríem renouejar rere ells en algun parc proper…

Per Juan Marea

“Mali Vanili, lo nostre no funciona” es representa al Círcol Maldà de Barcelona els dilluns 5, 19 i 26 de maig a les 21 h.
http://circolmalda.cat/mali-vanili/

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 Vanili i Mali don’t forget our number.

Crítica teatral: Losers, en La Villarroel

image-3Todos, al menos en algún momento de nuestras vidas, hemos sido unos fracasados o losers. Me imagino que esto también es aplicable a los personajes más famosos y reconocidos en nuestras sociedad, ya sea en el ámbito económico, profesional o personal. El fracaso es algo, por suerte o por desgracia, natural en la vida de cada uno de nosotros. Otra cuestión es la de aquellos que son losers vitales, los que por norma, por carácter o por filosofía de vida son unos perdedores y es sobre esta tipología de individu@s sobre la que nos habla Losers, de Marta Buchaca, interpretada por Alba Florejachs y Jordi Díaz y estrenada en La Villarroel el pasado 28 de abril.

Sandra y Manel se encuentran en un establecimiento de atención al cliente de una compañía de telefonía. Ella, que desea dar de baja el móvil de su madre fallecida hace años, es una treintañera cerca de los cuarenta que no ha tenido nunca suerte con los hombres. Sus relaciones sentimentales siempre han sido un completo fracaso. Él es el dependiente de la tienda y vive controlado por las continuas llamadas que le hace su madre. La chispa del amor nacerá, por necesidad, entre ellos, pero ¿su tendencia al fracaso, a ser unos losers de manual, les permitirá construir una nueva vida en pareja?

Losers es una comedia que a veces es casi una tragedia y que nos habla de los sentimientos, de la pareja y de la vida misma en un mundo en el que la tecnología y la liquidez de las relaciones han dado forma a un nuevo paradigma emocional y de comportamiento. De ahí que el primer escenario en el que se desarrolla la acción de Losers sea un establecimiento de venta de telefonía, en el que Sandra conocerá a Manel, y donde la tecnología se convertirá en una excusa y en un medio para relacionarse entre ellos. En esta primera escena conoceremos a los personajes y sus rarezas, todas ellas nacidas de sus experiencias vitales como losers: El férreo control que sobre él ejerce su madre; la aversión de ella hacia el trato con los contestadores automáticos de ayuda técnica; los traumas emotivos que él mantiene por la marcha de su anterior pareja, que lo abandonó por un teleoperador colombiano; la extraña y agresiva familia que tiene ella y que provoca el terror en sus parejas; la extrema tacañería de él (si bien esta característica la descubriremos en el segundo acto) o la fijación por el uso de ciertas palabras de ella.

Una vez que Sandra y Manel se conocen y se «enamoran», la obra nos traslada en el tiempo, aunque no demasiado, a través de una magnífica acción de mudanza de escenario, excelentemente entretejida en el ritmo de la representación, a un momento en el que ambos ya viven juntos y ella está a punto de presentarle a él a su «peculiar» familia. En este segundo acto de la obra seremos testigos de la influencia del espíritu loser en la vida de los protagonistas. Al principio todo parece ir bien, pero el más mínimo detalle o la actitud más inocua puede desbaratarlo todo…

image-10Marta Buchaca nos presenta una nueva propuesta escénica que nos remite a la actualidad, al mundo repleto de cambios continuos en el que vivimos, y a las experiencias vitales de aquellos que debemos lidiar, queramos o no, con ellos en nuestro quehacer diario, algo que ya hiciera en obras como L’any que ve serà millor, espectáculo en el que ya contara con Alba Florejachs, o Les nenes no haurien de jugar a futbol. En esta ocasión se rodea de un actor y una actriz de comedia: Jordi Díaz interpreta la parte masculina de este singular romance, invirtiendo en ello su experiencia en el campo del humor escénico desarrollado en obras como El mètode Grönholm y No et vesteixis per sopar; Alba Florejachs, a la que hemos visto en obras como L’expedient,L’any que ve serà millor, o I LOVE TV, hace lo propio dando vida a Sandra, y rebosando su comicidad tanto sobre el escenario como por el patio de butacas.

La representación posee, además, continuos guiños con el público en el que la acción se congela y se desvanece la cuarta pared, instantes en los que los actores, sobre todo Florejachs, pueden diriguirse directamente al respetable, una solución que le provee de mayor cercanía a las vivencias de los actores sobre el escenario.

Aún así, aunque la fórmula de Losers es la correcta y está bien construida, le falla algo para conseguir un resultado redondo, para provocar en el público el efecto que la obra pretende. De esta forma el espectador sale del teatro habiendo reído, durante el primer acto, y habiendo asistido en el segundo a una agria discusión de pareja, eso sí, con toques de humor, pero poco más. Seguramente la causa de todo ello sea la estructuración de la obra en dos actos tan diferenciados, aunque bien ligados, en el que la comedia de fuerte pegada va cediendo paso a una tragedia que va helando poco a poco la sangre de los espectadores, a lo que se suma el desequilibrio humorístico en la representación, con un Díaz siempre por detrás de Florejachs, algo comprensible debido al tremendo arsenal cómico de la actriz.

Losers, sin embargo, es una muy magnífica oportunidad de reírnos de nosotros mismos o de la realidad que nos rodea cuando la vemos plasmada sobre el escenario. Como les decía todos nosotros, en algún aspecto concreto, somos unos losers, por lo que nos veremos, seguro, reflejados en algún momento o en alguna actitud de la representación y podremos comprobar si dos perdedores como los interpretados por Jordi Díaz y Alba Florejachs, concebidos y dirigidos por Marta Buchaca, tienen alguna posibilidad de mudar su naturaleza y convertirse, aunque solo sea por una vez, en los triunfadores de la noche.

«Losers» se representa en La Villarroel del 28 de abril al 29 de junio de 2014.

Dramaturgia y dirección: Marta Buchaca
Reparto: Alba Florejachs y Jordi Díaz
Escenografía: Sebastià Brosa
Vestuario: Laia Muñoz
Iluminación: David Bofarull
Espacio sonoro: Imma Sust
Caracterización: Toni Santos
Producción: La Villarroel y Faig Produccions

Horarios: de martes a jueves a las 20:30 horas; viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: web de La Villarroel
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y veinte minutos

“Lo tuyo y lo mío” en el Club Capitol: Música antidiabética

Si «lo tuyo» se inmiscuye en «lo mío», “lo nuestro” amenaza con alterar la normalidad. Aunque en asuntos sentimentales, el bien común suele ser andar convenientemente alejados uno de otro. Ello no es óbice para que antes vibremos con la ilusión del “me gusta”, nos felicitemos por el “le gusto” y a menudo acabemos con el “pongamos pies en polvorosa”.

Añadamos a eso música. Esa que, compinchándose con nuestros recuerdos entrañables, actúa como finísima cortina de humo para hacer frente al árido presente.

El Club Capitol de Barcelona sirve estos días un remedio placebo contra la recesión de indudable eficacia. Y el público, enfermo sin demasiado empeño por curarse, sale encantado.

Lo tuyo y lo mío” es un recital amable y almibarado para cantante y cantanta (si me permitís la licencia) con ciertas dotes interpretativas acompañados (más que eso, impulsados) por pianista de sobrados recursos. Y el repertorio que les arropa, una de las claves del éxito arrollador que vive función tras función: desde el folklore patrio de tonadillera ligera hasta la canción melódica de musas de la «gauche» institucional; desde el pop ingenuo de los sesenta hasta la música disco petarda pasando por el “indie” más autorizado para todos los públicos.

La capacidad de conexión del espectáculo con el respetable es casi absoluta. Los artistas se muestran en el punto justo de simpatía: con sus mohínes de presentador estrella de televisión él (afectado Manuel Ramos) y su agradecida vis cómica ella (refrescante Karen Gutiérrez). Y, por encima de ambos, un torrencial Dídac Flores Rovira a las teclas dando, de paso, un poco de guindilla a tanta mermelada.

La dramaturgia, casi inexistente, resulta reiterativa y algo desordenada, pero cuando la propuesta asume su verdadera naturaleza (la de tierno concierto de entretenimiento vespertino), halla algunos resortes acertados que le confieren elegancia escénica: la utilización de los micrófonos y sus soportes para acercar, incluso mezclar, y al final alejar a los protagonistas, empequeñeciéndolos o agigantándolos al compás de las melodías más celebradas; la sencillez de la puesta en escena esbozando una leve trama; el entusiasmo del trío con la proximidad de quien sabe que le quedan muchos escenarios que pisar y no quiere apresurarse en empalmarlos.

Dicen por todas partes que estos siguen siendo tiempos de crisis. Yo añado que no solo económica. Pero debo admitir que mientras sigamos descansando en la cuneta del camino a la recuperación un pasatiempo tan agradable como este aplaza con gusto volver a la carga.

Lo tuyo y lo mio

por Juan Marea

«Lo tuyo y lo mío» se representa en el Club Capitol de Barcelona.
https://www.grupbalana.com/teatro_cs/493/0/1/0/lo-tuyo-y-lo-mio-75-canciones-en-75-minutos-la-revelacion-de-la-temporada.html

 

«Top Model» de la Companyia Per-Versions: Guapu sense advocat

En Pep Cruz torna a la cartellera barcelonina després de clavar les fiblades més estremidores al «mosquit petit» de Marc Artigau i Queralt.

I ho fa com només els grans poden permetre’s-ho: Renunciant al seu aclaparador sex appeal.

És el preu que ha de pagar per a què puguem sentir-lo ben a prop nostre, criatures de platea envejoses i frustrades.

En Pep, que la sap llarga, no dubta a l’hora de presentar-se a la seva audiència com a entrenador personal. Pel mòdic preu d’una entrada al Teatre del Raval barceloní, aprendrem finalment allò que ningú abans gosava explicar-nos. I que jo tampoc us revelaré ara aquí. Déu me’n guardi! Només diré que el provocador Sergi Pompermayer li ha escrit un xou amanit de mala bava, comèdia grotesca i acudits políticament incorrectes. Això ja és prou motiu per baixar la guàrdia de prejudicis i malfiances. El text d’en Pompermayer relata amb generositat el declivi d’un ídol massa lloat per aquesta societat de consum depravada que ens en fa socis sense exigir-nos més quota que esbocinar la nostra identitat. I, d’aquesta manera, coneixem la trista infantesa d’una criatura massa desitjada; la infelicitat del seu matrimoni per culpa d’un excés d’amor; i l’infern de la soledat quan hom és cigne nedant en una bassa plena de gripaus (els ànecs no estaven disponibles).

No us espanteu, però, que deixo el transcendentalisme de banda, i per a la vostra tranquil·litat, aclareixo que la cosa va de conya i sense subtileses enutjoses: «Top Model» és un espectacle popular però prou àcid com per a salvar-se de la ximpleria escènica. A més, té un missatge tan alleujador com inquietant: Sent lletjos no necessàriament vivim millor. Això ja ho sabíem alguns des de feia un temps. I ara ha arribat el moment de propagar-ho a la Humanitat. (Vaja,de nou m’he disparat…).

Canviant de tema, però atansant-nos al moll de l’os, «Top Model» desfila en una passarel·la il·luminada per tres figures amb notable ofici i estimulant eficàcia còmica: una meravellosa i versàtil Anna Azcona (protagonista d’un dels millors moments quan emula una estarlet de gloriosos pit i cuixa i queixosa de no poder interpretar txèkhovs) al costat d’un contundent i desinhibit Jordi Coromina acompanyen encertadament el Mestre de Cerimònies, que compagina el seu paper de narrador amb la sornegueria tan celebrada dels vells temps i la contenció del seu desconcertat heroi.

En canvi, els flaixos s’esmorteeixen a l’hora de fixar-nos en l’espai escènic i el vestuari, d’estètica refinada i sense gaire sentit amb el to de comedieta que s’hi representa. Tampoc no afavoreix aquesta proposta de la Companyia Per-Versions el desenllaç sorpresa, que suposa un afegitó i minva la conclusió dolça i agraïda de la història: Que no hi ha lletjor, sinó manca de sensibilitat envers l’altre.

Per Juan Marea

«Top Model» es representa al Teatre del Raval de Barcelona.
http://www.teatredelraval.com/

ImageCoromina, Azcona i Cruz a l’aguait