Desde pequeño, me fascinan las palabras. Y aún más el uso que les damos. Porque las convertimos de ese modo en parte de nuestro ser. Y, con ellas, amamos mejor. Y viajamos. Y dejamos de escondernos.
Esta es una historia sobre una palabra. O, mejor dicho, sobre el significado que a ella le da un ser especial. Para ello, una entusiasta Vicky Peña se entrega a la causa de defenderla hasta la exasperación. Aunque no sea suficiente. Porque no le acompañan ni un texto sugerente, ni un escenario envolvente y ni siquiera unos partenaires convincentes.
Y hablando de “ente”, os presento al protagonista titular de tan pomposo espectáculo: una inacabable obra enciclopédica de las palabras tras la cual se arrastra María Moliner, tanto como su tozudez le permite alejarse de ese mundo contaminado de intolerancia política, social y de género que le tocó rechazar.
Dicho diccionario, moroso, excesivo y rancio, no consigue hacer relucir sus páginas a lo largo de la representación escénica. Se empeña continuamente en privar a su público de la posibilidad de querer hojearlo con sus propias manos.
Porque no arriesga al pasar sus páginas, que se entrelazan de acuerdo con diversos encuentros de la ínclita María (Vicky bienintencionada pero sobreactuada) con los que debieron ser los dos hombres más importantes de su vida: el doctor que le trató su enfermedad degenerativa (Helio Pedregal afectado y poco preocupado por dejar de estarlo) y el marido que le cortó las alas sin apenas ruborizarse (un Lander Iglesias que pasaba por ahí y, aun teniendo un teléfono cerca, lo pudo resistir, parafraseando a Aute). Entre ambos se debate este retrato de mujer tenaz, perseverante y concienzuda sin que el aparente marco (un escenario abarrotado de libros) logre que aflore el lienzo donde debía transmitir el artista (José Carlos Plaza dirigiendo) una paleta de colores vehemente, acelerada y única. Porque el afán del autor del texto (Manuel Calzada) por ofrecer datos biográficos, junto a un continuo esfuerzo por contextualizar históricamente, borran lamentablemente los pocos trazos que podríamos distinguir del alma de esa mujer que hay que reivindicar. Desde un alma personalizada y hasta que nos sacuda con el patetismo de su encierro.
Y cuando ya lo dábamos todo por perdido, emerge en el firmamento escénico la palabra clave y, con ella, la salvación: María confiesa que la necesidad de conceptualizar correctamente “libertad” fue el motor de entregarse a tan ardua tarea de crear su propio diccionario. Y al exponer sus razones en un soberbio monólogo (lástima que sea el final), Vicky renace, junta las cenizas de este convencional “biopic”, y emprende el vuelo arrebatándonos esa emoción que no habíamos conseguido soltar hasta entonces. Ahora sí que tocamos el cielo. Aunque solo sea durante los últimos minutos de este espectáculo.
«El diccionario» se representa en el Teatre Romea del 16 de enero al 10 de febrero de 2013.
Autor: Manuel Calzada Dirección: José Carlos Plaza Reparto: Vicky Peña, Helio Pedregal y Lander Iglesias Voz: José Pedro Carrión Escenografía: Francisco Leal Vestuario: Pedro Moreno y Cristina Rodríguez del Yerro Iluminación: Francisco Leal Música y espacio sonoro: Mariano Díaz Producción: Teatro de La Abadía y Anadramápete
Duración: 1h 30 min (sin entreacto) Idioma: castellano
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Hace unos tres años tuve la suerte de hacer la crítica de la obra de teatro Ojos verdes, Miguel de Molina in memoriam de la compañía La BarniTeatre, estrenada en el Brossa Espai Escènic. El espectáculo musical realizaba un repaso artístico y biográfico de la figura de Miguel de Molina (y de la copla) con un acertadísimo diseño creativo y con una delicadeza y frescura que me llegó, he de reconocerlo, muy «adentro». Más tarde, e impulsado por el buen recuerdo que me había dejado la obra asistí, también, a la representación de El projecte dels bojos. Una utopia musical, en el Almeria Teatre, un espectáculo musical que apostaba por la locura que todos llevamos dentro para enfrentarnos a la realidad.
Apostando por el éxito de Ojos verdes, ratificado con la temporada que realizó la obra durante el mes de septiembre del año 2011 en el teatro Fernando Fernán Gómez de Madrid y en su cada vez más consolidado dominio del musical de pequeño formato, La Barni Teatre estrenó el pasado 1 de febrero en el Versus TeatreLe llaman copla, un concierto escénico que repasa algunas de las grandes canciones del género de la copla. Un recital de canciones actualizado y acomodado a los gustos del público actual pero que no pierde la raíz propia de la época en la que se compusieron e interpretaron las melodías.
Para ello La Barni Teatre ha optado por un espectáculo minimalista en el cual solo están presentes varios taburetes, una alfombra que centraliza el escenario, un juego de luces y varios objetos relacionados con la copla (un abanico, una peineta, un pañuelo, unas botas…). A ello se suma la voz y el arte de los cinco integrantes de la compañía: Elia Corral, Gracia Fernández, Nacho Melús, Ona Pla y Marc Vilavella. Con todos estos ingredientes solo hace falta agitar el coctel escénico un poco para que resulte un concierto/recital intenso y con un aroma añejo recubierto por un fino manto de actualidad apto para todos los públicos.
El espectáculo se estructura a partir de la interpretación de las diferentes canciones, e incluye, entre otros, temas como Soltera yo no me quedo; Pena, penita, pena; La Parrala; La bien pagá; Las cositas del querer o Te lo juro yo. Entre copla y copla se insertan breves trazos teatrales que sirven para enlazar cada uno de los temas.
Le llaman copla es, como indica la compañía, copla en tejanos, una imagen muy descriptiva que nos sirve para entender gráficamente el objetivo de todo el asunto: darle al género un barniz contemporáneo aunque sin que este pierda sus señas de identidad. Algo que se hace con una reverencia y una sensibilidad que asegura que el espectáculo agrade tanto a aquellos a los que les gusta la copla como a los que, más jóvenes, les gusta la buena música. De ahí que entre el público se pudiera observar una destacable mezcolanza de tipos y edades.
Un espectáculo, por otra parte, con un componente de humor que sazona la atmosfera del recital y que hace que los asistentes se sientan muy cómodos. Los artífices del tinglado son Marc Sambola en la dirección musical y Marc Vilavella en la dirección artística, un tándem creativo muy bien avenido a la hora de tramar y materializar espectáculos en los que la música tiene un protagonismo destacado. La interpretación de los temas viene a cargo de un elenco formado por voces que ya habían participado en otros proyectos de la compañía como el propio Vilavella, Gracia Fernández, actriz que nos tiene acostumbrados a interpretaciones musicales de alto nivel, o Nacho Melús, que colaboró a nivel de producción con El projecte dels bojos. Una utopia musical. A ellos se suman Elia Corral y Ona Pla formando una troupe o mejor dicho, una cuadrilla, que nos harán revivir algunos de los tesoros de la copla, acompañados, eso sí, de música en directo interpretada por una pequeña orquesta que ayuda a darle a todo el recital un toque íntimo muy apropiado.
Yo de ustedes, tanto si les apasiona la copla, como si les gusta la música o el gozar de una buena representación teatral, perdón, concierto escénico, no me lo pensaría demasiado. Sabemos que la compañía La Barni Teatre, sabe lo que hace a la hora de tratar con la copla y de crear un espectáculo musical; sabemos que el repertorio de canciones interpretadas forma parte de lo mejor del género, y sabemos que la obra se representa del 1 de febrero al 10 de marzo de 2013. No sean tímidos y permítanse darse un gustazo disfrutando de un concierto-recital bien hecho y que, seguro, les traerá algunos bellos y añejos recuerdos a la memoria.
«Le llaman copla» se representa en el Versus Teatre del 1 de febrero al 10 de marzo del 2013.
ESPECTÁCULO PRORROGADO hasta el 31 de marzo de 2013.
Nuevos horarios: Del 14 al 31 de marzo. Jueves y viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingos a las 18:00 horas. No hay funciones las noches del 22 y 23 de marzo
Dramaturgia y dirección: Marc Vilavella
Dirección musical: Marc Sambola
Intérpretes: Elia Corral , Gracia Fernández , Nacho Melús , Ona Pla y Marc Vilavella
Músicos: Oriol Mula (Flauta), Laila Martí (Viola) y Gerard Alonso (Piano)
Arreglos musicales: Gerard Alonso y Marc Sambola
Coreografía: Nacho Melús y Ariadna Peya
Iluminación: Sergi Cervera
Diseño de sonido: Josep Sánchez-Rico
Producción: La Barni Teatre y Lazzigags Producciones
Repertorio de Le llaman copla:
Repertorio de Le llaman copla Proclamación de la Copla Soltera yo no me quedo Pena, penita, pena Mi niña Lola La Parrala Que no daría yo Medley Lorca Punto en boca S.O.S Tatuaje La bien pagá Las cositas del querer A ciegas La vaselina Maruja Limón Te lo juro yo
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Dos prostitutas inician, como cada noche, su espectáculo de baile en un Peep Show. Actúan cada 20 minutos y para que se inicie su exhibición las chicas reclaman al público presente que introduzcan el dinero en la cabina.
Una vez que da inicio el espectáculo nos introducimos como simples voyeurs en el mundo interior de Diana y Georgina. Una cansada y asqueada de su trabajo que se ha convertido en pura rutina y que ha destrozado su vida y sus aspiraciones; la otra, más joven, con estudios de interpretación y con ganas de «ascender» en su trabajo. Esta noche, además, es posible que esté presente el jefe… Las necesidades y las desilusiones de ambas romperán la magia del espectáculo, llevando al límite la exhibición de música, baile y sexo.
DAIAN&GIGGY LIVE SEX es un mini-espectáculo en el que Daniel J. Meyer analiza de forma ágil diversos de los dramas y carencias que afectan a nuestra sociedad, como la fragilidad y la dependencia laboral; la devaluación de nuestras vidas subyugadas por el propio sistema; la invasión de la intimidad, el precio mercantilista que se extiende sobre casi todo; la influencia de la televisión y de la telebasura; la omnipresencia del sexo… todo ello desde un punto de vista crítico que el director nos muestra en forma de una tragicomedia de corta duración.
La propuesta es, así, un micro-espectáculo en todos los sentidos: por su composición; su duración, más o menos unos 20 minutos; y por su puesta en escena, ideal para ser representado en cualquier espacio, como fue el caso del Inusual Project, local cultural ecléctico, donde se representó el pasado jueves 7 de febrero. La representación requiere, además, de la vida y de las emociones que le aportan sus dos protagonistas, Laia Pellejà y Sonia López, que construyen un espectáculo casi de la nada, en un ejercicio de puro y desnudo teatro, y del aire que le proporciona la interacción con el público, que además, lo vive desde muy cerca, casi tanto como si estuviera en la estrecha cabina de un sex-shop.
DAIAN&GIGGY LIVE SEX es, pues, una oportunidad para introducirse en el mundo pop, moderno y responsable de su director, acostumbrado a la dirección de obras de alto voltaje reflexivo y de apurada crítica social.
Dramaturgia y dirección: Daniel J. Meyer
Reparto: Sonia López y Laia Pellejà
Diseño gráfico: Jordi Martínez Piñol
Producción: Descartable Teatre
Duración del espectáculo: 18-20 minutos (aprox.)
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Fer-nos adults és prendre decisions. Però per a ser feliços. Altrament, quedem atrapats en la immaduresa i el transcurs del temps pot arribar a sepultar-nos de frustració. Txèkhov en sabia un munt i ho exposa a les seves obres sense pietat enmig de personatges que s’encreuen, es miren però no es veuen, es toquen per a fugir-ne després esparverats i mentrestant passen els anys, les vides sense que res no ho faci canviar.
El Daniel Veronese dramaturg decideix escurçar el trajecte lent, interminable i, alhora, apassionant de les criatures txekhovianes de “La gavina”: les tanca en una mansió on un jove dramaturg acull amb entusiasme vital una egocèntrica diva teatral que domina tots els registres menys el de mare del protagonista i que encapçala un seguici de criatures mediocres a les que ni tan sols la suposada passió pel teatre aconseguirà redimir d’una existència absurda perquè són incapaços d’estimar ni d’estimar-se.
Només un d’ells, la Nina, sembla capaç de fer servir les seves ales de gavina majestuosa amb la puresa i determinació de ser feliç. Però el grup no trigarà a disparar-la, amb bales d’enveja, egoisme i intransigència. Les mateixes que uns utilitzen contra els altres amb habilitat al llarg de la història.
Fins aquí el relat d’un extermini progressiu irresistible per la contundència de la premissa argumental, la precisió en la descripció de la tipologia humana i la fatalitat constant. Amb tot això, Txèkhov ens recorda un cop més que no és només autor, sinó que també n’és expert. I la reflexió relativa a com l’art escènica pot esdevenir perillós substitutiu de la vida mateixa, allunyant-nos de l’autenticitat i endinsant-nos en el més absolut egoisme amb efectes irreversibles, dota la peça d’una condició encara superior.
Anem ara amb el Veronese director: per a ell, són els actors el tot de l’espectacle. Amb les seves interpretacions, han d’inundar l’escenari, propagant-hi emoció, veritat i … vida. Llavors per què el seu equip artístic no aconsegueix arrencar? La irregularitat del repartiment enfonsa la tesi. D’una banda, la interpretació de Malena Alterio fa resplendir la tenebrositat del seu personatge, que arriba a nivells de patetisme commovedor. Seguint-la de prop, fent més soroll però lluint amb menor intensitat, Susi Sánchez aguanta molt bé el seu opulent tipus i Miguel Rellán dorm i desperta (per exigències del guió) amb dignitat. Fins i tot la “gavina” Marina Salas transmet una tendresa meritòria abans de ser abatuda (després és millor que l’oblidem). De l’altra banda, la colla de galants masculins (Ginés García Millán, Pablo Rivero i Diego Martín) cau malauradament presonera de la seva actitud artificiosa i encartonada sense poder defensar els seus personatges més enllà d’un text ben après.
I aquests “fills” no desperten. Marxem sense fer soroll…
«Los hijos se han dormido» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 9 al 13 de nero de 2013.
A partir de La gavina, d’A. Txékhov
Versió i direcció: Daniel Veronese
Intèrprets: Malena Alterio, Ginés García Millán, Malena Gutiérrez, Alfonso Lara, Diego Martín, Miguel Rellán, Pablo Rivero, Marina Salas, Susi Sánchez i Anibal Soto
Escenografia: Alberto Negrín
Vestuari: Ana Garay
Il·luminació: Sebastián Blutrach
Tècnic de llums i maquinària: David Vizcaino
Producció: Producciones Teatrales Contemporáneas, Marcus Teatrales S.L. i Sebastián Blutrach
Horaris: de dimarts a divendres a les 20:30h; dissabte a les 17:30h. i a les 21h. i diumenge a les 18h. Preus: 30,25 €; 21,30 € (dimecres, dia de l’espectador); 25,75 € amb descompte Idioma: castellà Duració de l’obra: 1 hora i 30 minuts sense pausa
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A finals dels seixanta, els Beatles encoratjaven la merla a volar amb les seves ales trencades. Des de l’intimisme d’en Paul McCartney, participàvem de la necessitat de sobreposar-nos a l’adversitat perquè (insistien els quatre de Liverpool) sembla que havíem esperat tota la vida que arribés aquest moment.
Quatre anys després d’encetar el nou mil·lenni, el dramaturg David Harrower crea el seu propi “blackbird” i li dóna forma de nena preadolescent que està impacient per ser adulta de la manera més dolorosa: estimant, apassionadament i saltant-se totes les regles (fins i tot les legals). Això no és res si coneixem amb detall el que li espera quan les seves ales són tallades per la impossibilitat d’un amant adult d’assumir la seva responsabilitat amatòria amb ella i qui sap si fins i tot amb ell mateix.
Quaranta-quatre anys després de la balada, el director Lluís Pasqual desafia des del Lliure de Gràcia les nostres consciències individuals (“retallades” per una crisi global que esdevé autoritària) posant en escena aquesta història.
I ens tanca en un magatzem ple de deixalles amb els dos antics amants, retrobats pel despit d’ella (una Bea Segura esforçada però sense humanitat) que necessita comprendre el rebuig aferrissat d’ell (un Jordi Bosch enèrgic però a mig gas). Sembla que llavors assistirem escandalitzats a un “tour de force” que hauria de fer trontollar el nostre sentit aburgesat de la justícia moral.
Però resulta que l’entossudiment de Pasqual de presentar-nos els personatges deliberadament menyspreables (les seves rèpliques són més afilades que espases, els retrets més incòmodes que pedrades) no ens immuta. Perquè cap dels actors dóna treva, ni és capaç de mostrar l’essència d’aquells rere els quals haurien d’amagar els seus crits i accelerades paraules.
Tampoc el suport dramatúrgic salva l’espectacle de ser una olla de grills: la trama és tan explícita i els parlaments dels seus protagonistes tan poc ambigus que reclamen mirades avergonyides que no som capaços d’albirar i silencis aclaparants que no poden incomodar-nos senzillament perquè no existeixen.
Com que en el fons som sentimentals de mena, tornem al Liverpool més pop i recordem que la merla havia de volar “cap a la llum de la fosca nit”. I ens sentim desconcertats: ni la nena que ara és noia pot alçar-se del terra d’un escenari tan feixuc, ni l’home suposadament rehabilitat (en aquest sentit, més ens valdrà no tenir en compte l’aparició al final de la funció d’un tercer personatge en discòrdia del tot innecessari i fins i tot ridícul) podrà baixar del seu capficament histriònic.
«Blackbird» es representa al Teatre Lliure de Gràcia del 16 de gener al 10 de febrer de 2013.
Autor: David Harrower
Direcció: Lluís Pasqual
Intèrprets: Jordi Bosch i Bea Segura
Traducció de l’anglès: Júlia Ibarz
Producció: Teatre Lliure
Horaris: de dimarts a divendres a les 20:30 hores; dissabte a les 21:00 hores i diumenge a les 18:00 hores Preu: 30,25 €; 21,30 € (dimecres, dia de l’espectador); 27,75 € (amb descompte, excepte el dia de l’espectador) Durada de l’obra: 1 hora i 20 minuts, sense pausa Idioma: català
El pasado 16 de enero aterrizó en el teatro Apolo de Barcelona el nuevo espectáculo producido e interpretado por Pedro Ruiz No estoy muerto estoy en el Apolo, una crítica arrolladora a la sociedad hiperconsumista en la que vivimos con el sello de realización característico del polifacético showman.
No estoy muerto estoy en el Apolo nos permite ser testigos del regreso, si es que alguna vez se había ausentado, de la personalidad artística más combativa, canalla y crítica de Pedro Ruiz, en la que el presentador, actor, escritor y cantante, entre otras muchas facetas, vuelve a fusionarse con un escenario teatral para hacernos ver la realidad a través de sus ojos, una mirada crítica hacia un mundo desolado por la crisis tanto económica como de valores, de la que ya avisaba Ruiz en sus inicios en la televisión española.
El espectáculo se estructura como un carrusel de escenas o sketches en los que Ruiz repasa diversos de los males que han afectado y afectan a la sociedad española: los efectos de la publicidad malsana; el consumismo cada vez más feroz; la falta de valores sociales y personales; la importancia del sexo en nuestra vidas; la actuación de los políticos y la crisis económica en la que vivimos; lo irrealmente absurdo, muchas veces, del futbol profesional y sus grandes estrellas, y la repercusión que tiene en la sociedad; el genio de las mujeres; el mundo creativo de los artistas…
Ruiz crea e interpreta su espectáculo al estilo Pedro Ruiz, dando a la representación un calado que solo él le puede dar: crítica directa, palabras malsonantes, verdades políticamente incorrectas, y una personalísima forma de actuar e improvisar que hacen que el espectáculo se renueve cada noche y que sea bastante difícil de clasificar. Ruiz canta, actúa, se retuerce por el escenario con el objetivo de hacernos pensar, aquello que no le gusta que hagamos a los políticos, a los publicistas o a los banqueros, y nos presenta la realidad tiznada de un espíritu crítico y desvergonzado, impropio de los tiempos de falsos lujos y excesos en los que vivimos. Y para ello no está solo, sino que se hace acompañar por el pianista Antoni Olaf y la actriz Laura Bascuñana, el impacto de cuyas curvas es, si bien breve, considerable sobre el escenario.
No estoy muerto estoy en el Apolo es un espectáculo a veces duro, a veces tierno y reactivo en todo momento. Es una de esas propuestas que convierten al teatro en una herramienta social y política en la que el objetivo es hacer reflexionar sobre los tumores que carcomen desde dentro a la sociedad y que, muchas veces son fomentados por los mismos afectados, de ahí el acierto de una de las máximas de la obra: «Primero nos dan cocaína, después nos llaman cocainómanos y ahora nos cobran la metadona«. Un análisis simple y claro de por dónde van los tiros, de lo «tontos» que podemos ser los ciudadanos de cualquier país y de lo vendidos que estamos ante los poderes financieros que dominan el meollo económico mundial.
El espectáculo de Ruiz es un retorno a los principios más televisivos del actor en el que el componente audiovisual es importante, y se manifiesta a través de una gran pantalla que interactúa con el showman de forma constante, y nos recuerda la década de los años 80 donde Ruiz se hizo con un espacio en la programación televisiva de un país que abandonaba la dictadura política para introducirse cada vez más en la dictadura de los mercados, cuyas consecuencias estamos viviendo ahora.
Así, pues, No estoy muerto estoy en el Apolo es una propuesta en nada desdibujada por la voluntad de crear un espectáculo magnífico y sublime, sino que su producción y su representación se vincula más a la cotidianidad del día a día, de cualquier conversación a la hora del almuerzo en cualquier empresa, de cualquier reunión familiar o de cualquier encuentro de amigos, situaciones todas ellas afectadas por el contexto de crisis en el que vivimos.
No quiero finalizar esta reseña sin destacar una propuesta claramente innovadora y que conecta el espectáculo y a su autor e intérprete con la actualidad más funesta. Tal como anunciaba en la nota de prensa de la obra «Pedro Ruiz ha anunciado que, al igual que viene haciendo con una gran acogida y satisfacción en Madrid, las personas desempleadas pueden entrar gratis a ver la obra«. Una invitación que nos muestra la voluntad de Ruiz de democratizar en la práctica (no tan solo en la teoría) el acceso a la cultura (y a la reflexión tan necesaria en estos momentos) y de posibilitar a aquellos que no se lo pueden permitir debido a las lamentables circunstancias en las que nos obligan a vivir (el que estas líneas escribe también sufre las consecuencias del desempleo desde agosto del 2011, gracias a lo des-acertado e injusto de los recortes públicos) disfrutar de un espectáculo teatral y no morir en el intento. Algo que va más allá de la validez ideológica o artística de Pedro Ruiz y que nos habla de su implicación personal en el asunto.
«No estoy muerto estoy en el Apolo» se representa en el Teatro Apolo del 16 al 27 de enero de 2013.
REESTRENO: “No estoy muerto estoy en el Apolo” se representa en el teatro Apolo del 9 al 27 de octubre de 2013.
Autor: Pedro Ruiz
Director: Pedro Ruiz
Dirección musical: Antoni Olaf Sabater
Reparto: Pedro Ruiz, Laura Bascuñana y Antoni Olaf Sabater
Horarios: miércoles a las 18:30 horas; jueves a las 20:00 horas; viernes y sábado a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas. Precio: 20-30 €
Horarios: miércoles a las 18:30 horas; jueves y viernes a las 20:00 horas; sábado a las 21:00 horas y domingo a las 18:30 horas. Precio: de 25 a 35 € Género: Comedia, crítica, sátira Idioma: Castellano Duración del espectáculo: 120 minutos
Que Albert Espinosa regrese a los escenarios siempre es una buena noticia, lo mismo, claro está, que publique una nueva novela o que participe en una película o una serie televisiva. El «universo espinosa» siempre nos emociona de una forma directa y nos sirve para reflexionar sobre nuestras propias vidas. De ahí que fuera una de las buenas noticias de finales del año pasado el estreno de Els nostres tigres beuen llet en el Teatre Nacional de Catalunya, obra escrita y dirigida por Albert Espinosa.
Un partido de futbol que juegan cinco hermanos. Una enfermedad que hace caer en la inconsciencia. Una madre en el lecho de muerte. Un padre riguroso que quiere a su familia. Una muerte que lo cambia todo. Un acontecimiento de la infancia que marcará la vida de todos los miembros de la familia. Un secreto que nos permite acabar de entenderlo todo. El mundo visto a través del cine…
Espinosa nos abre de nuevo las puertas de su fecundo mundo interior para explicarnos una pequeña historia que afecta a una familia, a todos sus integrantes, y que nos permite reflexionar sobre algunos de los temas insignia del autor: la enfermedad, la muerte, el desvanecimiento de la memoria o la importancia de los episodios que han marcado la infancia de cada uno de nosotros.
El autor construye su historia en dos tiempos: el primero el de la infancia en el que poco a poco iremos conociendo qué es lo que pasó y cómo paso, el día que la madre (Angela Jové) murió, y que consecuencias funestas tuvo para toda la familia. El segundo es lo que podríamos considerar la actualidad, el momento en que el padre (Andreu Benito), reconocido director de cine afectado de alzhéimer, se está muriendo. Dos de los hermanos prometieron a su madre que cuidarían de él en sus últimos días de su vida. Por ello vuelven al hogar, junto a su hermana pequeña, y engañan a sus otros tres hermanos para hacerlos regresar.
La enfermedad confunde la mente del padre forzándole a creer que está realizando una nueva película que rememora la muerte de su mujer, y que sus hijos son parte del equipo técnico que rodará el film a sus órdenes. Todos los ingredientes necesarios para que la verdad y los reproches salgan a la luz y por fin la familia pueda lavar sus trapos sucios.
Como les decía Espinosa trata en Els nostres tigres beuen llet varios temas por los que ha mostrado siempre un gran interés. El primero la enfermedad. La obra está subyugada por ella. La enfermedad de carácter hereditario que sufren la mayoría de los miembros de la familia y que les hace desmayarse de forma repentina en cualquier momento; la muerte de la madre; el alzhéimer que acaba sufriendo el padre… todo ello nos remite a la relación con la enfermedad del propio Espinosa, que pasó diez años de su vida en el hospital lidiando contra el cáncer. El segundo los recuerdos, ya sea la revisión del hecho que marcó la infancia de los cinco hermanos o la pérdida de la memoria (es decir, la pérdida de los recuerdos, de lo que nos hace a cada uno de nosotros) que sufre el padre. El tercero la muerte, la de la madre y la anunciada muerte del padre, que no llegaremos a presenciar pero que marcará el desenlace de la obra.
Por medio los entresijos de una familia destrozada tanto por la enfermedad, por la muerte y por los recuerdos. Espinosa nos sitúan de lleno en el epicentro de un terremoto familiar causado por el acontecer propio de la vida, que se asemeja, aunque de una forma mucho más trágica, a aquellas inercias que marcan la evolución de cualquier familia.
Si bien Els nostres tigres beuen llet no nos explica nada nuevo, o casi nada, del «universo espinosa». La obra es un compendio de temas, de situaciones e incluso de actores habituales que ya conocemos del autor. De esta forma, la propuesta atraerá a aquellos que compartan el cosmos de ideas y principios espinosianos y no gustará a aquellos que no apreciaron los intentos previos del autor. La obra posee además un planteamiento algo abstracto y complejo que puede dificualtar su recepción por parte del espectador.
Espinosa ha optado en Els nostres tigres beuen llet por una actuación minimalista, esto es, a excepción de Benito, el resto de los actores, ya sea en su representación juvenil o adulta, no poseen grandes discursos (en extensión digo) ya que la obra se construye con la suma de los breves textos de cada uno de sus 13 protagonistas. De esta forma pesa más, la mayoría de las veces, la situación escénica que los diálogos entre los mismos protagonistas. Permítanme, sin embargo, que destaque la actuación de Andreu Benito, una de aquellas presencias que llenan el escenario y que derrochan un potencial interpretativo aposentado con el paso de los años. Algo que Espinosa sabe muy bien, y que aprovecha al hacer girar la trama alrededor de la figura y actuación del personaje encarnado por Benito.
A la suya, se suman las interpretaciones de seis jóvenes promesas (Jaume Madaula, Carlos Cuevas, Mikel Iglesias, Daniel Sicart, Albert Baró y Clara de Ramon) y de cuatro actores y una actriz con holgada experiencia (Francesc Garrido, Joan Carreras, Andrés Herrera, Andreu Rifé y Àngela Jové), a la que se suma la actuación del propio Espinosa.
La obra realiza, además, un continuo homenaje al cine, ya sea por el oficio del padre, director de cine al que su enfermedad le obliga a rodar una película para poder explicar a sus hijos lo que sucedió en el pasado; los nombres de los cinco hijos o el propio rodaje fantasmagórico de la ficticia película… Todo ello nos sumerge en la magia del cine (en el teatro), y nos permite entender la influencia que el arte cinematográfico tiene en la vida de muchos de nosotros.
Els nostres tigres beuen llet es un paso más en la actividad creativa de Espinosa que, por desgracia, no nos muestra mucho más de lo que ya sabíamos. Sin embargo posee parte de esa magia que el autor sabe dar a todo aquello que toca, ya sea en la escritura de libros o en, y permítanme que lo cite con fervor emotivo, en la guionización de la película Herois (Pau Freixas, 2010), una de aquellas joyas que iluminan la cartelera cinematográfica muy de tanto en tanto.
Así, pues, ya lo saben… después de leer esta reseña han de proceder ustedes mismos y decidir si van a ver Els nostres tigres beuen llet o no… Yo les recomiendo que no se lo piensen tanto… si son fans de Espinosa la obra les saludará amablemente, sin ninguna pretensión… si no lo son descubrirán o reencontrarán un universo que al menos por su carácter vital y positivista vale la pena. Y si les gusta el teatro contemplarán una propuesta interesante en formatos y conceptos.
«Els nostres tigres beuen llet» se representa en el TNC del 20 de diciembre de 2012 al 3 de febrero de 2013.
Dirección: Albert Espinosa
Reparto: Andreu Benito, Francesc Garrido, Joan Carreras , Andrés Herrera, Albert Espinosa, Andreu Rifé, Jaume Madaula, Carlos Cuevas, Mikel Iglesias, Daniel Sicart, Albert Baró, Àngela Jové, Clara de Ramon y Òscar Blanco
Escenografía: Max Glaenzel
Vestuario: Berta Riera
Iluminación: Kiko Planas
Sonido: Pepe Bel
Producción: Teatre Nacional de Catalunya
Horarios: miércoles a viernes a las 20:00 horas; sábado a las 17:00 y a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Sábado 5 de enero de 2013, función única a las 21:30 horas.
A partir del 9 de enero, también miércoles y jueves a las 17:00 horas. Precio: de 19,05 a 38,09 € Coloquio: viernes 11 de enero de 2013 Audiodescripción: sábado 26 de enero de 2013 Espectáculo recomendado a partir de 12 años
El Teatre Gaudí reestrenó el pasado 4 de diciembre Navegants, obra escrita por Toni Cabré y ganadora el año 2000 del premio crítica Serra d’Or de Teatre, un sugestivo análisis teatral, dirigido en esta ocasión por Marc Molina, sobre los cambios que la implantación de internet ha provocado en nuestras vidas.
Cabré realiza una reflexión en la que pesa el recelo hacia el nuevo contexto social facilitado por la tecnología y la desconfianza hacia un medio en el que la mentira virtual y el anonimato se pueden imponer a la realidad. Adviértase que he escrito «realiza» cuando sería mejor utilizar «realizó», ya que hemos de pensar que la obra fue escrita en el año 1998, cuando el uso de internet comenzaba a difundirse en España.
Un chico y una chica se conocen en el ciberespacio. Sus almas y sus deseos han conectado desde el principio. Deciden quedar y conocerse, si bien optan por mantener sus falsas identidades sintetizadas en internet y continuar con sus personajes ficticios en la vida real. Aunque los dos aceptan la ficción, la imposibilidad por parte de ambos de descifrar que es verdad y que es mentira en el otro se irá imponiendo en su relación dirigiéndola hacia un final insólito.
Navegants es una reflexión teatral sobre la revolución que ha supuesto internet en los hábitos y costumbres de la sociedad occidental y en ella se pueden otear las impresiones iniciales que el medio generó en el autor, comprometido en sus obras con la reflexión social, como ya quedó patente con el estreno el año pasado, también en el Gaudí, de Teoria de catàstrofes.
La obra, sin embargo, peca de un exceso de desconfianza sobre internet, comprensible hace 14 años y entendible cuando nos asaltan en los informativos noticias sobre los peligros y amenazas que nos acechan en la red, muchas veces, por desgracia, relacionadas con los abusos a menores o con estafas económicas.
Cabré hace hincapié en la obra en lo ficticio del espacio virtual, condición que permite a sus dos únicos protagonistas no solo crearse falsas identidades basadas, claro está, en el anonimato difuso favorecido por la web, sino también hacerlas reales en el mundo físico en el que verdaderamente habitan. Si bien la imposición de lo virtual sobre lo auténtico comportará que la relación iniciada entre ellos carezca de los ingredientes básicos para su correcto funcionamiento, y que no son otros que la sinceridad y la confianza entre los miembros de la pareja.
Así pues, la falta de autenticidad convertirá a la relación mantenida entre ambos en un auténtico infierno en el que realidad y ficción compartirán espacio, hecho que se evidencia en la metáfora de los cocteles utilizada por Cabré, omnipresentes en la obra y que no son otra cosa que la suma de los ingredientes, en parte desconocidos, que se mezclan.
El autor nos muestra «el lado oscuro» de internet, el que aparece en las noticias de sucesos, el que nos amenaza desde la inmensidad de la red. No da cancha, sin embargo, a su lado positivo, aquél que utilizamos a diario y que ha acabado solucionándonos un gran número de problemas cotidianos; nos ha proporcionado horas y horas de entretenimiento o, incluso, nos ha permitido encontrar a aquella persona que tanto ansiábamos conocer y que éramos incapaces de hallar en nuestra dimensión física.
La obra nos mete el miedo en el cuerpo sin posibilidad de zafarnos de sus voluntad narrativa. De ahí proviene su único lastre, una visión en exceso pesimista del tema, si bien una opinión que es posible que se haya modificado con el tiempo.
Al mismo tiempo Navegants nos permite reflexionar sobre el uso que damos a la tecnología. En realidad internet no es más que un utensilio, y como en el caso de un simple y afilado cuchillo, la «ética» de la red virtual (si es que la tiene) no depende tanto de la naturaleza de la herramienta como de las acciones que realizamos con ella, o lo que es lo mismo, de la voluntad humana que se acomoda delante de un monitor y un teclado.
Navegants nos plantea una propuesta que aunque algo derrotista posee más de un acierto. El primero es la interpretación entusiasta de sus dos protagonistas. Roser de Castro da vida a una joven volcánica y a veces despiadada necesitada de algo de picardía y excitación en su aburrida vida diaria. Por su parte Andreu Sana interpreta a un joven necesitado de amor que accede a participar en el peligroso juego que le propone ella forzado por sus carencias afectivas.
El escenario experimenta, por su parte, un tratamiento virtual, casi falsario, en el que si bien existe lo físico, sus rastros se desvanecen en una atmósfera tendente a lo irreal en la que todo puede aparecer y desaparecer según las necesidades de la obra.
El texto, por otra parte, es intenso, tanto como la actitud de sus dos protagonistas, y dirige el ritmo de la acción hacia un lado u otro (candidez/malicia; amor/crueldad) dependiendo del momento de la representación, y consigue hacer crecer la tensión y la expectación a medida que nos acercamos al desenlace, eso sí, algo fantástico, de la obra.
Navegants es un fiel retrato de los retos y de los miedos que puede generar la vastedad débilmente iluminada de internet y un análisis del comportamiento humano que es capaz de acomodarse a cualquier circunstancia y de adaptar, asimismo, cualquier medio a sus más humanas e insondables necesidades físicas y emotivas. Una oportunidad para descubrir donde reside el mal, si es que lo hace en algún sitio.
«Navegants» se representa en el Teatre Gaudí del 4 de diciembre de 2012 al 30 de enero de 2013.
Autor: Toni Cabré
Dirección: Marc Molina
Reparto: Roser de Castro y Andreu Sans
Escenografía: Marina Pineda
Vestuario y caracterización: Xel Mogas
Iluminación: MICS BCN y Marc Molina
Producción: FACTEA Creacions y Produccions Teatrals
Horarios: martes y miércoles a las 20:30 horas. Precio: 18 € Idioma: catalán
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Els aficionats als musicals estan d’enhorabona: acaba de néixer Sursum Teatre, una companyia formada per uns veritables enamorats d’aquest gènere que irrompen en l’escena catalana amb una autèntica raresa, una opereta poc coneguda del duo anglès William Schwenck Gilbert i Arthur Sullivan anomenada The Sorcerer –rebatejada ara com The Sorcerer’s Pub–, una obra sobre l’amor i els perills dels beuratges màgics que els membres de Sursum Teatre han transformat en un muntatge marcat per la senzillesa, una joia rebuda amb entusiasme, rialles i forts aplaudiments per part del públic que l’ha vist en les seves representacions al Versus Teatre, el teatre que ha apostat per aquesta formació i on s’hi va instal·lar el passat 13 de desembre.
És evident que debutar en el món del teatre amb un musical només es pot fer amb grans dosis de passió i talent; en el cas que ens ocupa, però, també hi hem de sumar un punt d’atreviment perquè, en lloc de fer-ho amb una peça convencional, Sursum Teatre ha preferit apostar per l’opereta, un gènere a mig camí de l’òpera i el musical que habitualment no trobem programat en els nostres teatres. A més, la companyia ha escollit un text inèdit en els escenaris catalans, el mateix que van muntar ara fa tan sols un any per a un taller de l’Institut del Teatre i que tan bona rebuda va tenir entre els seus companys; així, si una cosa funciona, per què no mostrar-la al públic de la ciutat? Dit i fet: tan sols calia trobar l’espai adequat, i el Versus Teatre els ha ofert un escenari idoni, petit però suficientment espaiós per als intèrprets, i en què la proximitat amb el públic juga al seu favor.
D’aquesta manera, The Sorcerer’s Pub ens ofereix un viatge en el temps a l’Anglaterra del 1920, en concret al pub regentat per John Wellington Wells, un bàrman que oculta una afició secreta: és un bruixot que ofereix pocions màgiques als clients que busquen una solució desesperada als seus problemes. Un bon dia, el jove Alexis Pointdextre es presenta al local per oficialitzar el seu compromís amb Aline Sangazure; el noi té fe cega en l’amor etern com a guaridor de tots els mals, i la seva intenció és que el seu pare i la mare d’ella tornin a enamorar-se com quan eren joves. Així, Alexis demana a Wells un elixir d’amor per a ells, però el destí és capriciós i la màgia no es pot controlar sempre: res no sortirà com estava previst, i els embolics amenaçaran les bones intencions amb què va començar la nit.
The Sorcerer’s Pub situa l’amor com l’element que solucionarà tots els nostres maldecaps, l’anhelada felicitat rau en trobar una persona amb qui compartir la vida per sempre més, una història impregnada d’un romanticisme un pèl ingenu –probablement els autors estaven influenciats pel moviment romàntic que va fer fortuna a principis de segle XIX– que avança cap a l’inevitable desastre entre els qui tasten l’elixir. Gilbert i Sullivan van ambientar The Sorcerer en l’àmbit rural, amb un to moralista i amb partitures de ritmes militars i de vals; el gran encert de la versió actual està en reinventar aquell original sense trair l’esperit amb què va ser escrit: els membres de Sursum Teatre han fet servir amb habilitat les tisores –la funció no s’allarga gaire més d’una hora– per tal de guanyar en dinamisme, ara és més atrevida i amb un cert aire a vodevil, els protagonistes són menys innocents i juguen amb la picardia en les seves accions, i els actors –que demostren un talent extraordinari en les més de vint cançons de l’espectacle– coquetegen amb la caricatura del seu personatge per a potenciar la vessant més divertida de les seves personalitats. D’altra banda, la ferma direcció escènica de Cristina Cordero converteix aquells personatges en autòmats que, sota l’influx del filtre d’amor, ballaran diverses coreografies amb els ulls tancats –sembla impossible que no arribin a topar entre ells–, i la música, gràcies als arranjaments de Josep Ferré, s’ha transformat en una excel·lent composició entre el jazz i el swing que provocarà unes irremeiables ganes de ballar entre els assistents.
Amb set actors i un pianista compartint l’escenari, The Sorcerer’s Pub és molt més que el prometedor debut d’una companyia que, amb tota seguretat, en el futur tindrà un merescut lloc entre els creadors de musicals del país: és una magnífica comèdia d’embolics ambientada en l’Anglaterra de principis del segle XX que no s’haurien de perdre els seguidors dels musicals, ni tampoc aquells espectadors que encara creuen en la possibilitat de fer etern l’amor. I és que l’amor… ai, l’amor… L’amor no té barreres.
The Sorcerer’s Pub es representarà al Versus Teatre de Barcelona del 13 de desembre de 2012 al 26 de gener de 2013.
Llibret i lletres: William Schwenck Gilbert
Música: Arthur Sullivan
Direcció escènica: Cristina Cordero
Direcció musical: Josep Ferré
Intèrprets: David Anguera, Maria Pascual, Pitu Manubens, Nacho Melús, Rosa Serra i Torrens, Lluís Canet, Silvia Casamayor
Pianistes: Josep Ferré, Joel González, Dani Campos
Companyia: Sursum Teatre
Horaris: dijous, divendres i dissabte a les 20:30 hores, i diumenge a les 18:00 hores Preu: 18 € Idioma: català Durada: Una hora i cinc minuts
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Escrit per: Robert Martínez Colomé
Els anglesos William Schwenck Gilbert i Arthur Sullivan van formar una sòlida parella professional a finals del segle XIX; de les seves mans van sorgir peces tan conegudes entre els aficionats als musicals com Pirates o El Mikado. Aquestes obres van consolidar el seu prestigi, però ja abans havien mostrat el seu talent en espectacles menys ambiciosos, com ara The Sorcerer, una història basada en l’amor entre parelles inversemblants que la companyia Sursum Teatre ha decidit recuperar –i rebatejar amb el nom de The Sorcerer’s Pub– per a debutar al Versus Teatre de Barcelona, on des del 13 de desembre oferiran la seva versió en català de l’obra de Gilbert i Sullivan.
El jove Alexis és un romàntic empedreït que creu fermament en l’amor com la solució a tots els mals. Ell és feliç, està a punt de comprometre’s amb la seva estimada Aline, però desitja que tots els qui l’envolten també puguin gaudir d’un amor com el seu. Així, i per aconseguir que els seus progenitors revifin la passió que la convivència ha arraconat, convoca les dues famílies a un bar dels baixos fons, on un peculiar cambrer anomenat John Wellington Wells els oferirà un filtre d’amor que els farà enamorar de la primera persona que vegin en despertar-se. La intenció és bona, però els resultats potser no seran els esperats…
The Sorcerer’s Pub és el primer espectacle de la companyia Sursum Teatre, una divertida opereta de constants equívocs que aspira a convertir-se en la nova revelació de la cartellera barcelonina. Dirigida per Cristina Cordero i amb Josep Ferré com a director musical –seva ha estat la tasca de canviar el ritme de l’obra i adaptar la música original al jazz i al swing–, l’obra ha patit alguns petits canvis –l’acció s’ha traslladat als anys 20 del segle passat i la llibreria original és ara un pub de dubtosa reputació–, però manté l’essència del text estrenat l’any 1877 a Londres, i amb David Anguera, Maria Pascual, Pitu Manubens, Nacho Melús, Rosa Serra i Torrens, Lluís Canet i Silvia Casamayor interpretant aquests divertits personatges en la recerca de l’amor etern.
The Sorcerer’s Pub es representarà al Versus Teatre de Barcelona del 13 de desembre de 2012 al 26 de gener de 2013.
Llibret i lletres: William Schwenck Gilbert
Música: Arthur Sullivan
Direcció escènica: Cristina Cordero
Direcció musical: Josep Ferré
Intèrprets: David Anguera, Maria Pascual, Pitu Manubens, Nacho Melús, Rosa Serra i Torrens, Lluís Canet, Silvia Casamayor
Companyia: Sursum Teatre
Horaris: dijous, divendres i dissabte a les 20:30 hores, i diumenge a les 18:00 hores Preu: 18 € Idioma: català Durada: Una hora i cinc minuts