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Crítica teatral: Blackbird, al teatre Lliure. “All we need is love”?

blackbird_2A finals dels seixanta, els Beatles encoratjaven la merla a volar amb les seves ales trencades. Des de l’intimisme d’en Paul McCartney, participàvem de la necessitat de sobreposar-nos a l’adversitat perquè (insistien els quatre de Liverpool) sembla que havíem esperat tota la vida que arribés aquest moment.

Quatre anys després d’encetar el nou mil·lenni, el dramaturg David Harrower crea el seu propi “blackbird” i li dóna forma de nena preadolescent que està impacient per ser adulta de la manera més dolorosa: estimant, apassionadament i saltant-se totes les regles (fins i tot les legals). Això no és res si coneixem amb detall el que li espera quan les seves ales són tallades per la impossibilitat d’un amant adult d’assumir la seva responsabilitat amatòria amb ella i qui sap si fins i tot amb ell mateix.

Quaranta-quatre anys després de la balada, el director Lluís Pasqual desafia des del Lliure de Gràcia les nostres consciències individuals (“retallades” per una crisi global que esdevé autoritària) posant en escena aquesta història.

I ens tanca en un magatzem ple de deixalles amb els dos antics amants, retrobats pel despit d’ella (una Bea Segura esforçada però sense humanitat) que necessita comprendre el rebuig aferrissat d’ell (un Jordi Bosch enèrgic però a mig gas). Sembla que llavors assistirem escandalitzats a un “tour de force” que hauria de fer trontollar el nostre sentit aburgesat de la justícia moral.

blackbirdPerò resulta que l’entossudiment de Pasqual de presentar-nos els personatges deliberadament menyspreables (les seves rèpliques són més afilades que espases, els retrets més incòmodes que pedrades) no ens immuta. Perquè cap dels actors dóna treva, ni és capaç de mostrar l’essència d’aquells rere els quals haurien d’amagar els seus crits i accelerades paraules.

Tampoc el suport dramatúrgic salva l’espectacle de ser una olla de grills: la trama és tan explícita i els parlaments dels seus protagonistes tan poc ambigus que reclamen mirades avergonyides que no som capaços d’albirar i silencis aclaparants que no poden incomodar-nos senzillament perquè no existeixen.

Com que en el fons som sentimentals de mena, tornem al Liverpool més pop i recordem que la merla havia de volar “cap a la llum de la fosca nit”. I ens sentim desconcertats: ni la nena que ara és noia pot alçar-se del terra d’un escenari tan feixuc, ni l’home suposadament rehabilitat (en aquest sentit, més ens valdrà no tenir en compte l’aparició al final de la funció d’un tercer personatge en discòrdia del tot innecessari i fins i tot ridícul) podrà baixar del seu capficament histriònic.

Blackbird” es representa al Teatre Lliure de Gràcia del 16 de gener al 10 de febrer de 2013.

Autor: David Harrower
Direcció: Lluís Pasqual
Intèrprets: Jordi Bosch i Bea Segura
Traducció de l’anglès: Júlia Ibarz
Producció: Teatre Lliure

Horaris: de dimarts a divendres a les 20:30 hores; dissabte a les 21:00 hores i diumenge a les 18:00 hores
Preu: 30,25 €; 21,30 € (dimecres, dia de l’espectador); 27,75 € (amb descompte, excepte el dia de l’espectador)
Durada de l’obra: 1 hora i 20 minuts, sense pausa
Idioma: català

Escrit per Juan Marea

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Estreno teatral: El último tren, en el Teatre del Raval.

El Teatre del Raval estrena hoy la obra El último tren, un análisis de la adolescencia y de los sueños y fracasos de los jóvenes, presentado en la 15ª Mostra de Teatre de Barcelona.
Dos adolescentes pierden el último tren que pretendían coger el día en que se escapan de casa. Eso les conlleva a esperar en la estación toda la noche a que salga el primer tren de la mañana. En la espera conocerán a otro peculiar adolescente y juntos harán lo que sea para matar el tiempo.

El último tren es un pequeño espectáculo que transcurre en una estación muerta de cualquier lugar. El cowboy solitario es una de las referencias masculinas que se dan en la adolescencia como mito de madurez y aventura. Escapar, cambiar el destino y vivir de otra manera, es temporalmente la obsesión de estos tres neuróticos que sueñan con tiempos mejores, mientras se debaten entre el niño y el adulto.

El Último tren es un proyecto que durante años Compañía Nocturna estuvo intentando traer a escena, pero tenía una dificultad, era imprescindible que los actores fueran adolescentes. No ha sido hasta ahora, una vez realizado el casting adecuado, que se ha podido llevar a cabo.

Se trata de un montaje sencillo de pequeño formato. Una historia de adolescentes que queríamos que fueran actores de la misma edad de los personajes los que pudieran hacer los papeles. Esto ha sido posible gracias al proyecto Compañía Nocturna – Formació escènica. El proyecto nació hace tres años a partir de la experiencia de un grupo de profesores de teatro, que tras trabajar unos años para escuelas, centros cívicos y empresas decidieron emprender la aventura de crear una propuesta diferente dónde la especialización en las artes escénicas tuviera un lugar básico en las escuelas.

La Compañía Nocturna se dedica a crear espectáculos y proyectos dónde las artes escénicas son una fuente de servicios, difusión y aprendizaje.

El último tren” se representa en el Teatre del Raval del 11 al 20 de noviembre de 2010.

Autor: Isaac Badia
Dirección: Isaac Badia
Intérpretes: Sergi Manel Alonso, David Polo y Javi Rodríguez
Música: Claude Boling
Producción: Compañía Nocturna

Horarios: De jueves a sábado a las 21:00 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: Jueves 16 €; viernes, sábados y domingos 18 €.
Idioma: castellano
Duración de la obra: 1 hora

Crítica literaria: Barcelona ciudad, de José María Sanz, Loquillo

Barcelona ciudad es el título de una de las canciones emblemáticas dentro de la discografía de José María Sanz, Loquillo, y quizás por ello, el rocker del Clot la haya escogido para dar título a su segundo libro; de esta manera, Barcelona ciudad. Una crónica urbana de rock en tiempos revueltos recoge el testigo del que fuera su debut en el mundo literario, El chico de la bomba.

El autor no pretende engañar a nadie, y eso lo comprobamos ya desde la nota que precede al relato: “Ésta es una crónica personal, mi crónica, mi historia, la de mi adolescencia personal e intransferible“. Así, pues, Barcelona ciudad nos muestra al José María Sanz adolescente, aquel chico tímido, de fácil sonrojo, que encontraba en el cine su válvula de escape, y que con el tiempo se convirtió en uno de esos tipos duros que tanto admiraba cuando hacían su aparición en la gran pantalla.

Barcelona ciudad comienza en el año 1975, cuando José María Sanz tenía unos 15 años, y se alarga hasta el golpe de estado de 1981. La adolescencia es un período que a todos nos deja huella, y aquel muchacho del Clot no iba a ser la excepción: todo apuntaba hacia un magnífico futuro como jugador de baloncesto hasta que Buddy Holly primero y el rebelde James Dean después se cruzaron en su camino cambiando su destino, con ellos descubrió un nuevo estilo de vida que pronto asumió para, de esta manera, convertirse en la leyenda que es hoy día.

Las páginas de esta crónica nos sirven para comprobar que Loquillo es toda una enciclopedia cinematográfica, algo que ya intuíamos repasando con atención su extensa discografía: su pasión por el cine está presente en todo momento, películas como American Graffitti o Easy Rider fascinaron al muchacho, quien encontró en las salas de arte y ensayo un refugio ideal donde dar rienda suelta a su imaginación. Además, en Barcelona ciudad se nos presentan lugares que, más tarde, poblarían algunas de sus canciones; de esta manera, por ejemplo, conoceremos Marienbad, un refugio para los jóvenes del colegio Alpe.

Por supuesto, en un relato sobre su adolescencia no podían faltar aquellos amigos del barrio y sus primeros cómplices en el mundo del r’n’r: algunos son totalmente desconocidos para el gran público, como Jaime Bi, Juan Blasi, Dani Rojo o Caníbal; pero también podremos saber cómo estableció contacto con gente que, años más tarde, serían sobradamente conocidos, como Carlos Segarra, Sabino Méndez o Gay Mercader. Además, Loquillo utiliza estas páginas para ofrecer un merecido homenaje a dos personas muy importantes en su vida: sus padres, quienes sufrieron en primera persona las consecuencias de la derrota del 36, algo que los dejó marcados para el resto de sus vidas, y que, siempre temerosos, le recomendaban, infructuosamente, no meterse en líos.

Barcelona ciudad es una recopilación de historias y anécdotas con trasfondo de r’n’r, algunas algo rocambolescas. Uno llega a dudar de si son ciertas o forman parte de las “leyendas infundadas, patrañas juveniles” que Sanz anuncia en su nota de autor; sea como sea, lo cierto es que estas historias se non è vero, è ben trovato, o lo que es lo mismo, a Loquillo le sientan como un guante, y engrandecen aún más su personaje. Todas estas historias nos conducen al momento cumbre de Barcelona ciudad: la singular grabación del primer disco de Loquillo, quien aceptó esa grabación sin tener ni grupo ni repertorio alguno.

Barcelona ciudad tiene un estilo directo, cinematográfico, Sanz golpea desde las hojas de su libro utilizando frases cortas, para qué perderse en excesos prosaicos, consiguiendo atrapar desde la primera página al lector, quien devora cada una de sus páginas, quedándose con ganas de más r’n’r, una continuación que sin duda llegará.

En conclusión, Barcelona ciudad es un homenaje a un tiempo y a una ciudad, esa Barcelona canalla que ya no existe, oculta bajo unas capas de pintura de modernidad, pero es también una obra imprescindible para todo aquel rocker que se precie de serlo, por supuesto para todos los fieles de Loquillo, e incluso para aquellas personas que quieran tener una visión de una época algo convulsa en el país, los momentos finales y posteriores al franquismo, desde el punto de vista de un chico de barrio.
[Fundido en negro]

Título: Barcelona ciudad
Autor: José María Sanz, Loquillo
Editorial: Ediciones B
Páginas: 264
Precio: 18,00 €
ISBN: 9788466623520

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Robert Martínez Colomé