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Curs: Segle XIX. El somni d’Europa. Del zenit a la barbàrie, Centre Cívic Casa Golferichs

revolucion-industrial-Us proposem un nou curs al Centre Cívic Casa Golferichs que tractarà sobre la Història d’Europa al segle XIX. Us adjuntem el temari del curs, que començarà el proper 27 de gener de 2015 i es desenvoluparà al llarg de 9 sessions.

Segle XIX. El somni d’Europa. Del zenit a la barbàrie
Del 27 de gener al 31 de març de 2015

Sessions: Dimarts de 20 a 21:30 hores

Espai: Centre Cívic Casa Golferichs (Sala A Xalet)

Professor: Jordi Pisa Sánchez

Preu: 74.60 € (IVA inclòs)

El segle XIX és l’època en la que s’imposa la modernitat a Europa. S’inicia el procés d’industrialització i s’acumulen els avenços tècnics i científics. Comença la carrera de descobriment geogràfic del món i el seu apoderament per part dels estats europeus. Les potències del passat deixen definitivament el seu lloc a d’altres que dominaran els segles XIX i XX. Una evolució i un desenvolupament que portarà a la Gran Guerra, el primer conflicte armat del segle XX i a l’inici del món contemporani.

Programació:
1. Primera sessió. Presentació i valoracions inicials.
2. Segle XIX. Una centúria de canvis i transformacions.
3. Art i ciència. Un món de possibilitats, innovacions i creativitat.
4. Europa s’apodera del món. Descobriments geogràfics, colonialisme i imperialisme.
5. L’Europa que declina: Espanya, Imperi Austrohúngar; Itàlia i Turquia.
6. L’Europa que s’imposa: Anglaterra, França i Alemanya.
7. La Gran Guerra. El conflicte que va canviar el món.
8. La crisi arriba per no marxar mai. Crisi en el món modern.
9. Les potències dominadores del present: Els EE.UU., Rússia i la Xina.

Per a més informació: Centre Cívic Casa Golferichs

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Crítica teatral: Dones com jo, en el Teatre Romea.

foto_promo_01_tdeteatre_dcjLa compañía T de Teatre regresa a los escenarios con Dones com jo, una comedia negra que nos plantea el drama generacional y social de los tiempos de crisis en los que vivimos, una propuesta dirigida por Pau Miró e integrada holgadamente en el sello teatral de la compañía.

La obra da comienzo con el asilamiento buscado por una mujer desesperada. Necesita huir de su vida y de su familia al menos durante algún tiempo. Gracias a la ayuda de una de sus amigas se esconde en el viejo estudio de un abogado. Ante sus ojos la realidad que la rodeaba se ha degradado hasta reventar. Sus amigas no van a dejarla sola y compartirán con ella un momento tan penoso como este. Pero al hacerlo cada una de ellas se dará cuenta de lo precario de sus vidas, una situación que solo podrán afrontar juntas. Será en ese momento cuando les llegue una oportunidad para solucionar sus problemas ante la que tendrán que decidirse. Posiblemente esta sea su última oportunidad.

T de Teatre nos presenta una nueva reflexión que aunque de género es posible trasladar a una generación, como parece indicar su título, e incluso a una sociedad entera, y que no es otra que la perdida de anclajes y objetivos vitales que ha provocado el callejón sin salida social, económico y político que sufrimos tras décadas de falsa democracia. El conjunto de personajes que nos presenta la obra está compuesto por mujeres adultas que han ido fracasando a lo largo de la vida. La primera es una arqueóloga que trabaja limpiando suelos; la segunda es una maestra a la que acaban de echar del trabajo por culpa de los recortes; la tercera, licenciada en biología, trabaja en una cabina de peaje y la cuarta, la que pone en marcha todo el drama, es arquitecta, trabajaba como dependienta en una tienda de la cual la han echado hace poco y se ha visto obligada a prostituirse para hacer frente a las necesidades familiares.

Como ven la construcción de los personajes intenta mostrarnos un reflejo, si bien parcial, del momento socio-económico en el que vivimos y que en muchas ocasiones nos obliga a dilapidar proyectos personales y profesionales a jóvenes y no tan jóvenes. El drama que todo esto representa nos lo relata Pau Miró con un sello inconfundible T de Teatre, es decir, a través de una tragicomedia de género que lleva al espectador de momentos tensos y pesarosos hasta instantes de comicidad que nos muestran el panorama personal de cada uno de los personajes o los frágiles lazos familiares que han sido capaces de crear.

image-1Por ello las protagonistas necesitan un respiro que les permita apropiarse de una reserva de ánimo con la que hacer frente a sus atribuladas vidas reales, un lugar que hallan en el estudio que ocuparán ilegítimamente, que parece suspendido en el tiempo y que perteneció a un abogado fallecido del que nadie reclama ni sus bienes ni su memoria, una muestra dolorosa de la implacable sociedad en la que vivimos.

Dones com jo nos habla, de esta forma, de cosas muy cotidianas y lo hace con la plantilla T de Teatre, esto es, con una estructuración, unos diálogos y una creación de personajes típico de la compañía a lo que hay que sumar una trama que recuerda demasiado a la que dirigió el propio Miró en Els jugadors, en la que un grupo de hombres, bastante más entrados en edad aunque también fracasados, lo arriesgaban todo en un último “golpe” que podía cambiar sus vidas. Así, pues, Dones com jo se podría considerar el sumatorio de dos plantillas teatrales, la de Miró y la de T de Teatre, por lo que en este aspecto no esperen hallar nada demasiado original.

La baza que juega la obra es la del relato que seguro que hará moverse impetuosas las fibras emotivas de muchos, sobre todo a aquellos que están pasando por calvarios parecidos a los que nos narra la obra, una agitación intestinal que fomenta la vinculación del espectador con la historia que se desarrolla sobre el escenario.

Por lo que respecta a las interpretaciones la propuesta no escapa de la plantilla que les comentaba, en la que Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla y Àgata Roca desarrollan de nuevo los roles que ya estamos acostumbrados a ver y que van desde el feminismo agresivo, la ironía despechada, la sensualidad desilusionada o la aspereza transgresora, lo que convierte la propuesta en un episodio más de la serie teatral producida por la compañía, un sello que ha triunfado en los escenarios y en la televisión.

La dirección de Miró se deja ver más en la historia y el envoltorio que en las propias interpretaciones, mostrándonos una escenografía parecida a la de Els jugadors que se va diluyendo a medida que avanza la representación y un ambiente pesaroso que se apodera poco a poco de la obra, salpimentado, eso sí, con momentos de humor, como la descolorida coreografía que las integrantes de T de Teatre realizan al son de la canción de Last Dance de Donna Summer.

Un título de canción que nos recuerda que siempre existe un último baile, una última oportunidad, la de apostar por uno mismo por encima de todo lo demás. Una oportunidad de decirle al mundo que estamos ahí y que vamos a seguir estando pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, y que nada puede acabar con la voluntad de cada uno de nosotros de cumplir nuestros sueños y alcanzar la felicidad, por muy dura, cruel y salvaje que sea la realidad que nos rodea.

Dones com jo” se representa en el Teatre Romea hasta el 18 de marzo de 2014.

Autor y director: Pau Miró
Intérpretes: Mamen Duch, Marta Pérez, Carme Pla y Àgata Roca
Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar
Iluminación: Albert Faura
Sonido: Roger Ábalos
Coreografía: Roberto G. Alonso
Producción: T de Teatre

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 17 a 29 €
Idioma: catalán
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Jorge Pisa Sánchez

Pentateatre Atòmic en el Aquitània Teatre: Viaje alucinante sin aditivos

titol-per-determinarMinguet, Torres y Boix determinan.

¿Qué son quince minutos de tu vida? ¿En qué se convierten si les sumas tu expectación más la entrega del artista? ¿Y si el resultado lo multiplicas por la posibilidad de prorrogarlos cambiando de registro escénico? Deja la calculadora, aprésurate a dividir tu recelo y vamos al Aquitània.

Pentateatre Atòmic nos organiza una ruta por cinco satélites escénicos, que giran en torno al deseo de romper con ideas preconcebidas sobre el hecho teatral. Para ello, estemos dispuestos a recorrer las instalaciones de la antigua sede de la Filmoteca de Catalunya. Aquellos rincones que hasta ahora permanecían ocultos del interés del espectador, que se dirigía sin vacilar a la enorme sala de proyecciones. Ahora será allí donde nos agruparán para la visita. Y sin más escafandra que nuestra curiosidad, rápidamente constatamos que la atmósfera festiva se respira en cada parada. Porque en cada una nos aguarda una propuesta iconoclasta. Desentumecemos nuestros músculos, activamos nuestra capacidad receptiva y relajamos los prejuicios. Del cielo al infierno.

En la azotea del edificio pentaocupado, nos recibe la excelsa “Crisis”, pieza escrita y dirigida por el vehemente Marc González de la Varga y de exquisita ternura que nos invita a una fiesta de cumpleaños-sorpresa. Conocemos a Asunción (soberbia Alzira Gómez) y a su compañero Harpo (entrañable Albert Eguiazábal). Nos sirven una historia de corte clásico que recupera acertadamente la apuesta por el carisma de unos personajes anodinos a los ojos de quienes seguramente les rodean pero que con tesón escénico sus intérpretes nos harán recordar fuera de allí.

No debemos bajar la guardia porque bajando apenas un tramo de escalera nos abducen los “esbirros” de Iván Morales en el espacio de la antigua sala de proyecciones. Es el “Títol per determinar“. Como si se tratasen de primos hermanos de “Magenta”, “Riff-Raff” y el “Dr. Frank-n-Furter” escapados fugazmente del “Rocky Horror Picture Show”, la inquietante Carla Torres; el imprevisible Joel Minguet y un Oscar Boix maestro de ceremonias tan grotesco como ambiguo, nos señalan con el dedo en un ejercicio metateatral que explora entre el terror y la sugestión el siempre controvertido tema del liderazgo de la manada. Y nos dejan boquiabiertos por la habilidad de Morales de ponernos entre las cuerdas de la incomodidad de conciencia.

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Bonjour acecha y Riera no exorciza.

Tras un portazo certero, nos consolamos en los dominios del “Séptimo chakra”, de Raül Z. Méndez, disparate resultón que reduce el dramatismo de quien agoniza en su lecho pero que no pierde por ello el sentido del humor (despiadada Elisabeth Bonjour) y le enfrenta a un ridículo charlatán, otro gurú orientalista con denominación de origen de ciudad dormitorio del área metropolitana (divertido Josep M. Riera). Ahora vivimos comedia desenfadada y nos sorprendemos soltando carcajadas intermitentemente.

Pero el delirio vuelve después a rodearnos: Albert Garcés, Nano Márquez y “La nit dels petons” osan desafiarnos ahora con la crónica de un viaje constante al sentimentalismo enquistador desde un presente que no es más que una terrible premonición del futuro casi inmediato: sin apenas margen para la improvisación. El texto, algo confuso, se atasca cuando ya no puede avanzar más por mostrar sus claves muy pronto sin hallar un desenlace convincente. ¿Ironías del destino?

Y ahora ya estamos listos para paladear ese infierno que os anunciaba hace unos cuantos párrafos: “El Paco Donald” emerge de entre neones de la “Sala Amsterdam” para reunir lo más glorioso y lo más patético de la profesión de actor. Todo eso cabe en la rotundidad de su protagonista absoluto, Paco Moreno, un animador temible para los espectadores más rezagados y que roza por momentos nuestro rubor para señalarnos sin piedad como sus orgullosos cómplices cuando nos confiesa impúdicamente sus temores más humanos.

¿Alguien se atreve a volver a la Tierra ahora?

Por Juan Marea

el-paco-donald Moreno repudia a Daisy en pos del ansiado escenario.

Pentateatre Atòmic
http://www.pentateatreatomic.com/
Hasta el 6 de octubre
Aquitània Teatre
http://www.teatreaquitania.com/
Horario: de miércoles a sábado a las 21 h; domingos a las 19.30 h
En catalán y castellano

 

Marc González de la Varga, coautor y codirector de Pentateatre Atòmic: “Nos gusta la promiscuidad teatral.”

Cuando uno es entusiasta, decidido y sabe comunicar, el miedo se alinea en propio bando. Marc juega con habilidad. Nosotros saltamos al campo con él. Y el Aquitània Teatre se apresura a convertirse en el mejor estadio.

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 Josep Maria, Raül y Marc a punto de hacernos explotar 

Os llamáis PENTATEATRE ATÒMIC.

El nombre surgió entre risas y de una forma espontánea a un mes de estrenar nuestro primer espectáculo. Una noche, reunidos en el Bar Vinsiteca situado en el Eixample de Barcelona donde empezamos a actuar. De eso hace dos años. Fue como un chiste: “Penta” porque incluía cinco obras, y “Atòmic” porque cada una duraba quince minutos y era explosiva.

¿Para qué dan quince minutos en teatro?

Pues para lo mismo que una historia de tres horas. Lo importante es tener claro lo que quieres contar. Y que sepas hacerlo de una forma ordenada, intensa y con la que llegue el mensaje. Todo bien concentrado.

Decís que las cosas intensas son las más puras.

Lo nuestro es puro: Lo hacemos de verdad. Actuamos en espacios reales, los actores se dejan la piel, están a un metro del espectador y las historias que contamos salen de las entrañas de sus autores. Para mí eso es pureza. La propuesta de Pentateatre Atòmic impacta como cuando uno se enamora.

¿En qué sentido?

Uno no está enamorado toda la vida, ¿no? Te enamoras y eso dura muy poco tiempo. Las cosas intensas son las más breves, que incluso te explotan en la cara. Todo florece en un pequeño instante y eso te conmociona.

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Albert Eguiazábal y Alzira Gómez celebran en “Crisis” su tierna complicidad desde la azotea del Aquitània

¿Apostáis entonces por una “promiscuidad teatral”?

Son cinco obras que se representan simultáneamente. Nos gusta la promiscuidad en ese sentido. Y cuando el público sale del “Pentateatre”, lo hace con más ganas de querer a sus amigos, a su pareja… Porque tiene los sentimientos a flor de piel. No sé si entre obra y obra se enrollará algún espectador con otro… Si alguna vez pasa, estaré encantado de poder comprobarlo como buen voyeur que soy.

¿Qué ambiente se respira ante tal ejercicio frenético teatral?

En el espacio global donde se representa nuestro “Volumen 3” circulan a la vez cinco energías distintas. El espectador disfruta sintiendo que en el mismo momento en que está llorando, otro se está “partiendo la caja” con la pieza que está teniendo lugar a escasos metros. Se crea esa “promiscuidad” entre las salas y entre los grupos de espectadores porque al salir uno de ellos de un recinto escénico y desplazarse al siguiente se cruza con otro grupo y se miran a los ojos con complicidad.

Las cinco obras que proponéis son de géneros muy variados. ¿Tanta dispersión no confunde al espectador?

Ése es uno de los puntos fuertes de nuestra compañía: Se agradece que las obras sean tan distintas entre ellas. Porque el espectador se lleva a casa un “saco” repleto de emociones y sentimientos. Muchos nos dicen que les hemos hecho reír, llorar, pensar, emocionarse y hasta cabrearse. Al público le gusta que le des algo totalmente distinto cada quince minutos.

¿Responde la brevedad de vuestras piezas a estos tiempos de “zapping” compulsivo?

La gente necesita cada vez más que las cosas sean rápidas. Las personas solemos fijarnos antes que nada en la duración. Ello condiciona nuestras decisiones a la hora de apostar por algo. Por eso nosotros procuramos ofrecer un espectáculo bien hecho y que transcurra en un periodo de tiempo muy breve. La gente no quiere puntos de fuga en la manera de contar las historias.

¿Vuestra fórmula es una solución también a la precariedad laboral en el mundo escénico?

Nuestro equipo está integrado por diez actores, tres o cuatro directores, la gente de producción y los técnicos. Somos casi veinte personas. ¡Es imposible que podamos vivir de ello!

No se os caerán los anillos entonces a la hora de trabajar juntos.

Para que te hagas una idea: Los directores hacemos de técnicos si hace falta, acompañamos al público en su trayecto por los diferentes espacios, presentamos el espectáculo y lo despedimos. Estás todos los días “en bucle”. Y eso puede llegar a saturar: Hay que saber digerirlo.

Sois una compañía liderada por tres creadores principales.

Raül Z. Méndez, Josep Maria Riera y yo. Cada uno escribe y dirige las diferentes obras que componen nuestro espectáculo. Raül y yo nos conocimos en la Facultad. Y, después, con veintipocos años te pones a hacer cortos e historias. Josep Maria se presentó como actor a uno de mis “castings”. El corto que hicimos juntos no llegó a ningún lado (por suerte) pero en cambio encontré en él quien me dijo por primera vez que yo era capaz de contar historias.

Procedéis de diferentes ámbitos de expresión.

Lo importante es saber contar historias, tanto si vienes del teatro como del cine o la televisión. Cada uno de estos medios tiene su manera específica de hacerlo y eso enriquece el resultado final de nuestro espectáculo. Nos han dicho que algunas de las historias son muy cinematográficas…

¿Cualquier espacio puede ser un escenario?

¡Sí, siempre! Solo necesitas un lugar donde comunicar y que haya alguien escuchándote. Nos hace más gracia actuar en la sala de proyecciones o en la azotea del Aquitània Teatre que en su propia sala principal. ¡Pero es que nosotros hemos llegado a escenificar en un lavabo, en el almacén de un bar, en una cocina y hasta en una mesa de ping-pong!

Al ser los escenarios tan reducidos, ¿hay relación directa entre el actor y el espectador?

Aprovechamos la oportunidad que nos da la proximidad del público para hacerle algún guiño. Hay que dejar la puerta abierta por si el espectador obliga a modificar el guión pero siempre con la técnica necesaria para poder redirigirlo y llevarlo a tu terreno.

¿Qué representa para un actor trabajar con vosotros?

Pues cinco pases en sesión continua con cinco públicos distintos que provocan sensaciones distintas cada quince minutos y durante cinco días a la semana… Es como estar encerrado en un bucle total. Con la adrenalina a tope. ¡Puedes acabar chalado! Se te abren todos los “chakras” y es muy probable que algún día a alguien llegue a explotarle la cabeza. Pero todo está controlado: Hemos firmado un seguro con el Aquitània para que nos indemnice si ocurriese algo así…

nit dels petons 2Albert Garcés y Nano Márquez desconcertados en la delirante “La nit dels petons”  

 ¿Qué incluye este “Volumen 3” de Pentateatre Atòmic?

Pues “EL PACO DONALD”, un monólogo que relaciona todas las demás partes porque habla del oficio del actor. Y “EL SÉPTIMO CHAKRA”, obra valiente porque habla de un tema muy delicado: el cáncer. Aquí lo tratamos con humor y mucho respeto. Los espectadores ríen mucho y también se emocionan. Con “LA NIT DELS PETONS” nos enfrentamos a una historia de ciencia ficción escalofriante porque nos avanza que en el futuro la gente irá en mallas. ¡Es una advertencia! En “CRISIS” nos preocupa la cultura en los tiempos actuales y cómo afecta ello a nuestras vidas personales. Y nos ha salido muy tierna. Y también está “TÍTOL PER DETERMINAR” de Iván Morales, el celebrado autor y director de “Sé de un lugar” (una de las sorpresas de la pasada temporada en la cartelera barcelonesa), que escribió la obra especialmente para nosotros y siguió muy de cerca sus ensayos.

Lo que pretendéis es “explicar historias que emocionen a un público con ganas de cambios”.

La gente siempre quiere que le cuenten historias. Por eso vemos las noticias, devoramos series o nos interesamos por las vidas de nuestros amigos o familias. Eso nos alimenta el alma. Pero, al mismo tiempo, queremos escapar de algún modo del “bucle” en el que nos sentimos encerrados. La gente se pregunta a todas horas: ¿Cómo salimos de la crisis? ¿Cómo vamos adelante?

¿Y es posible cambiar?

Solo puedes cambiar si eres valiente. Primero tienes el deber de informarte: Saber qué quieres cambiar. Y después, necesitas el valor de hacerlo. Para eso hay que tener voluntad. Nuestra sociedad carece de voluntad porque esta sale de las entrañas y asusta. Esto también es aplicable al teatro.

¿Por ejemplo?

El espectador espera que le cuentes historias de otra manera. Es más importante cómo lo cuentas que lo que cuentas. En ese cómo entra el riesgo, los detalles escénicos. Eso es lo que nosotros trabajamos constantemente. En algunas ocasiones, in extremis un director ha tenido que ponerse a actuar. Y sales airoso. El público agradece que le eches ese valor. Hay que tirar para adelante sea como sea.

¿Hay algún tema que no trataría Pentateatre?

Ninguno: Nos atrevemos con cualquier tema. Es más: Cuanto más raro sea, mejor. Si de algo tenemos ganas, es de poder hablar de lo que sea. Aquí somos totalmente libres. No hay límites.

por Juan Marea

Fotografías de: Nicolás Jódar

El “Volum 3” de Pentateatre Atòmic se representa en el Aquitània Teatre hasta el 6 de octubre
http://www.teatreaquitania.com/

Crítica teatral: Bona Gent, en el Teatre Goya.

640x360_bona_gent.v1363694186Si les he de ser sincero, la etiqueta de “bona gent” es, seguramente, una de las que más se utiliza en el habla cotidiana y sobre todo en estos momentos de desgarrada crisis social y económica en los cuales esa “buena gente” está sufriendo los golpes más crueles al respecto.

Seguramente por esto, el Teatre Goya estrenó el pasado 16 de marzo la obra titulada Bona Gent, escrita por David Lindsay-Abaire y dirigida en esta ocasión por Daniel Veronese, un pretendido esfuerzo por descubrir dónde se hallan esas personas y en qué condiciones están.

Así, pues, el contexto en el que se desarrolla la obra está marcado de rabiosa actualidad. A Margaret (Mercè Aránega) la despiden de su trabajo de cajera debido a sus constantes retrasos, a los que se ve obligada ya que ha de cuidar de su hija discapacitada. El despido sumerge a Margie en un difícil situación, ya que sin trabajo no dispondrá de dinero para pagar el alquiler del piso en el que vive y hacer frente a los cuidados de su hija. Para más inri, su casera, que es al mismo tiempo amiga suya, la presiona para que no deje de pagarle el alquiler, ya que ella también necesita el dinero pues “las cosas están mal para todos“. En el contexto de crisis y pobreza en el que vive Margaret, en un barrio de la periferia de Boston, es difícil hallar un buena trabajo y menos con su edad y la situación familiar.

A sus oídos llega que Mike (Alex Casanovas), un antiguo vecino y amigo de juventud del barrio, ha abierto una consulta médica. Apremiada por sus amigos Margie irá a visitarlo para ver si le puede ofrecer trabajo. Aunque su intento es infructuoso, Mike acaba invitando a Margie (no sabremos si obligado o de forma sincera) a su fiesta de aniversario que se celebrará en su casa, situada en uno de los barrios elegantes de la ciudad, ya que puede ser que allí encuentre a alguien que sí le pueda ofrecer algo. La fiesta acabará anulándose, lo que no impedirá que Margie se presente en casa de Mike y que la situación acabe explotando.

bonagent_1Bona gent se nos presenta como una tragicomedia, uno de los géneros más habituales en la actualidad en los escenarios barceloneses. Si bien por la crudeza de las situaciones que plantea, el equilibrio entre tragedia y humor llega en algunos momentos a decantarse totalmente hacia el primero de los géneros.

La atmósfera que domina el desarrollo de la obra está acotada por las dificultades emocionales, vivenciales y laborales que sufre la protagonista y que desde siempre le ha interpuesto la vida: vecina de un barrio pobre de la periferia; casada joven; un marido que la ha abandonado a cargo de una hija discapacitada que requiere continuos cuidados; una carrera profesional que la ha llevado de un trabajo a otro, cada uno peor que el anterior. Una amarga realidad que ha desarrollado en Margie un instinto de supervivencia con el que ha conseguido sobreponerse a todo.

Ante esta situación Margie solo dispone de la ayuda de sus amigos, con los que, cuando puede, queda para ir a jugar al bingo, la única esperanza de futuro que le queda, eso sí, sin gastarse demasiado dinero. Sin embargo parece que su suerte puede cambiar de la mano de Mike, y del posible trabajo que este, por camaradería, le pueda ofrecer en su consulta o a través de sus amistades en su fiesta de aniversario. Aunque su intentona no hará más que exponerla a un ambiente que no es el suyo. Margie y Mike viven en mundos opuestos y aunque no quieran reconocerlo abiertamente, sus vidas ya no tienen nada en común. Aún así Margie intentará con todas tus fuerzas y argumentos conseguir un trabajo, aunque ello conlleve mentir, acusar y amenazar la frágil existencia de Mike.

Pueden creerme si les digo que a medida que avanza la obra podrán observar como la comicidad amarga de sus primeros momentos se va diluyendo en una situación extremadamente tensa que explotará en casa de Mike, donde se hará evidente la dureza de estos tiempos de crisis y la desesperación a la que pueden llevar.

Veronese da forma en Bona Gent a un realismo cotidiano en el modo de actuar y en el contexto en el que se desarrolla la obra, que marca el avance de la misma, fiel a su estilo personal del cual dio muestras en su anterior experiencia teatral en el grupo Focus, la dirección hace un par de años de Qui té por de Virginia Woolf en el Teatre Romea.

bonagent_119(1)Los polos opuestos a nivel de personajes los interpretan Mercè Aránega, que se transmuta en una más que creíble trabajadora de clase baja que, consciente de su dramática situación, materializada en la amenaza de la reciente muerte de una vecina del barrio que vagabundeaba por las calles, un peligro que, dadas las circunstancias, puede acechar a cualquiera; el segundo eje actoral lo representa Alex Casanovas que cede su físico para encarnar a un exitoso doctor que de sus recuerdos y vivencias de juventud tan solo ha mantenido vivos los relatos de “chico malo” necesarios para entretener a sus nuevos amigos ricos. La obra se construye, además, con un realismo y una actualidad que supura en cada uno de sus actos y situaciones, y que hace reconocible para todos la historia de la pauperización social y económica que sufren en los tiempos presentes las clases sociales menos favorecidas, si bien su enmarque en una realidad claramente norteamericana nos la puede hacer sentir un poco lejana.

Otro de los elementos que destaca de la obra es su escenario, en el cual una plataforma giratoria crea los tres espacios donde se desarrolla la representación: el piso donde vive Margie y la consulta y la vivienda de Mike, que comparte con su actual pareja (Carol Muakuku). Una solución escénica interesante aunque algo infrautilizada en el desarrollo de la representación.

Bona Gent representa, algo así, como la evidencia de una situación que cada vez más se generaliza entre las clases media y, sobretodo, baja, al menos en el caso de España y de todos aquellos países que los mercados y las naciones ricas del norte europeo designan despectivamente como PIGS, países que como Margie parecen condenados a permanecer en una “pobreza acomodada” debido a unas barreras metafísicas que, aunque son principalmente inmateriales, separan a aquellos que pueden aspirar a cosas mejores de aquellos para los cuales la vida solo dispone obstáculos, y tan solo aspiran a permanecer en la cuerda floja otro mes más, casi siempre gracias a la ayuda y la solidaridad que pueden hallar en aquellos amigos y familiares, la “bona gent” a la que hace referencia el título de la obra, que como ellos luchan por no ser engullidos por el drama de la pobreza y de la exclusión.

Bona Gent” se representa en el Teatre Goya del 16 de marzo al 5 de mayo de 2013.

Autor: David Lindsay-Abaire
Traducción: Joan Sellent
Dirección: Daniel Veronese
Reparto: Mercè Aránega, Àlex Casanovas, Antònia (Nies) Jaume, Carol Muakuku, Ruben Ametllé y Àngela Jové
Escenografía: Paco Azorín
Vestuario: Mercè Paloma
Iluminación: Txema Orriols
Espacio sonoro: Damien Bazin
Caracterización: Toni Santos

Horarios: de martes a viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18:00 y 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 30,5 a 32 €
Idioma: catalán

Escrito por Jorge Pisa

Novedad editorial: Hijos del trueno, de Fernando Riquelme, ed. Robinbook.

42797cfe604f32ce3dc3085cf51c3bfee6c643ee(1)Hoy os presentamos en la sección de literatura de Blog Culturalia Hijos del trueno, de Fernando Riquelme, publicado por RobinBook, una novela sobre la actual y polémica crisis económica que oprime a la sociedad española.

Hijos del trueno relata la historia apasionante de tres mujeres que se enfrentarán al poder en busca de su propio destino. Amigas en la desgracia cada una llegará al activismo social por un motivo distinto.

A lo largo de siete años, entre 2011 y 2018, vivirán muchas aventuras, sufrirán un miedo atroz a desaparecer sin causa aparente, pero también amarán y convertirán su vida en una ilusión permanente por la libertad y el cambio.

Un thriller narrado en clave futurista, en el entorno apocalíptico en el que ha derivado una crisis económica que ha desbordado todas las expectativas.

Fernando Riquelme nos presenta una narración sobre nuestra actual crisis económica y su posterior evolución hasta 2018, donde la justicia pasará a un segundo plano dando lugar a la despersonalización del individuo y un inevitable desastre social y humano.

A raíz del asentamiento de la crisis a través de casos de corrupción y quiebras financieras, se inician medidas económicas de ajuste y recortes en necesidades básicas por parte del Gobierno.

¿Cómo luchar contra un poder que destruye a su paso los derechos civiles de los ciudadanos sin ninguna contemplación? Sólo aquellas personas, entre ellas las tres protagonistas, guiadas por su esperanza en el cambio y la libertad, harán frente a la asfixia del poder de la mano del activismo social.

Con un argumento en el que se entremezclan actualidad y ficción, te adentrarás en un thriller político que no te dejará indiferente.

Fernando Riquelme es economista, escritor y promotor cultural, especialmente en el ámbito teatral. Como guionista ganó en 1997 el Premio de la institució de les Lletres Catalanes por El desconocido. Ha fundado revistas culturales como Set i mig o Rrabia y ha escrito diversas novelas, entre las que destaca El paraíso era una canción, Premio Qué Leer 2008, con una tirada inicial de 50.000 ejemplares.

Título: Hijos del Trueno
Autor: Riquelme, Fernando
Editorial: Robinbook
Páginas: 320
Tamaño: 14.5 x 22.5
Encuadernación: Rustica
Fecha de publicación: 3 de diciembre de 2012
ISBN: 978-84-9917-301-6
Género: Narrativa
Precio: 18,00 €

Crítica teatral: No estoy muerto estoy en el Apolo, en el Teatro Apolo.

bb67795d385feeb8f28d8201980a4546El pasado 16 de enero aterrizó en el teatro Apolo de Barcelona el nuevo espectáculo producido e interpretado por Pedro Ruiz No estoy muerto estoy en el Apolo, una crítica arrolladora a la sociedad hiperconsumista en la que vivimos con el sello de realización característico del polifacético showman.

No estoy muerto estoy en el Apolo nos permite ser testigos del regreso, si es que alguna vez se había ausentado, de la personalidad artística más combativa, canalla y crítica de Pedro Ruiz, en la que el presentador, actor, escritor y cantante, entre otras muchas facetas, vuelve a fusionarse con un escenario teatral para hacernos ver la realidad a través de sus ojos, una mirada crítica hacia un mundo desolado por la crisis tanto económica como de valores, de la que ya avisaba Ruiz en sus inicios en la televisión española.

El espectáculo se estructura como un carrusel de escenas o sketches en los que Ruiz repasa diversos de los males que han afectado y afectan a la sociedad española: los efectos de la publicidad malsana; el consumismo cada vez más feroz; la falta de valores sociales y personales; la importancia del sexo en nuestra vidas; la actuación de los políticos y la crisis económica en la que vivimos; lo irrealmente absurdo, muchas veces, del futbol profesional y sus grandes estrellas, y la repercusión que tiene en la sociedad; el genio de las mujeres; el mundo creativo de los artistas…

Ruiz crea e interpreta su espectáculo al estilo Pedro Ruiz, dando a la representación un calado que solo él le puede dar: crítica directa, palabras malsonantes, verdades políticamente incorrectas, y una personalísima forma de actuar e improvisar que hacen que el espectáculo se renueve cada noche y que sea bastante difícil de clasificar. Ruiz canta, actúa, se retuerce por el escenario con el objetivo de hacernos pensar, aquello que no le gusta que hagamos a los políticos, a los publicistas o a los banqueros, y nos presenta la realidad tiznada de un espíritu crítico y desvergonzado, impropio de los tiempos de falsos lujos y excesos en los que vivimos. Y para ello no está solo, sino que se hace acompañar por el pianista Antoni Olaf y la actriz Laura Bascuñana, el impacto de cuyas curvas es, si bien breve, considerable sobre el escenario.

Imagen-promocional-del-especta_54360761037_53389389549_600_396No estoy muerto estoy en el Apolo es un espectáculo a veces duro, a veces tierno y reactivo en todo momento. Es una de esas propuestas que convierten al teatro en una herramienta social y política en la que el objetivo es hacer reflexionar sobre los tumores que carcomen desde dentro a la sociedad y que, muchas veces son fomentados por los mismos afectados, de ahí el acierto de una de las máximas de la obra: “Primero nos dan cocaína, después nos llaman cocainómanos y ahora nos cobran la metadona“. Un análisis simple y claro de por dónde van los tiros, de lo “tontos” que podemos ser los ciudadanos de cualquier país y de lo vendidos que estamos ante los poderes financieros que dominan el meollo económico mundial.

El espectáculo de Ruiz es un retorno a los principios más televisivos del actor en el que el componente audiovisual es importante, y se manifiesta a través de una gran pantalla que interactúa con el showman de forma constante, y nos recuerda la década de los años 80 donde Ruiz se hizo con un espacio en la programación televisiva de un país que abandonaba la dictadura política para introducirse cada vez más en la dictadura de los mercados, cuyas consecuencias estamos viviendo ahora.

Así, pues, No estoy muerto estoy en el Apolo es una propuesta en nada desdibujada por la voluntad de crear un espectáculo magnífico y sublime, sino que su producción y su representación se vincula más a la cotidianidad del día a día, de cualquier conversación a la hora del almuerzo en cualquier empresa, de cualquier reunión familiar o de cualquier encuentro de amigos, situaciones todas ellas afectadas por el contexto de crisis en el que vivimos.

No quiero finalizar esta reseña sin destacar una propuesta claramente innovadora y que conecta el espectáculo y a su autor e intérprete con la actualidad más funesta. Tal como anunciaba en la nota de prensa de la obra “Pedro Ruiz ha anunciado que, al igual que viene haciendo con una gran acogida y satisfacción en Madrid, las personas desempleadas pueden entrar gratis a ver la obra. Una invitación que nos muestra la voluntad de Ruiz de democratizar en la práctica (no tan solo en la teoría) el acceso a la cultura (y a la reflexión tan necesaria en estos momentos) y de posibilitar a aquellos que no se lo pueden permitir debido a las lamentables circunstancias en las que nos obligan a vivir (el que estas líneas escribe también sufre las consecuencias del desempleo desde agosto del 2011, gracias a lo des-acertado e injusto de los recortes públicos) disfrutar de un espectáculo teatral y no morir en el intento. Algo que va más allá de la validez ideológica o artística de Pedro Ruiz y que nos habla de su implicación personal en el asunto.

No estoy muerto estoy en el Apolo” se representa en el Teatro Apolo del 16 al 27 de enero de 2013.

REESTRENO:No estoy muerto estoy en el Apolo” se representa en el teatro Apolo del 9 al 27 de octubre de 2013.

Autor: Pedro Ruiz
Director: Pedro Ruiz
Dirección musical: Antoni Olaf Sabater
Reparto: Pedro Ruiz, Laura Bascuñana y Antoni Olaf Sabater

Horarios: miércoles a las 18:30 horas; jueves a las 20:00 horas; viernes y sábado a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 20-30 €

Horarios: miércoles a las 18:30 horas; jueves y viernes a las 20:00 horas; sábado a las 21:00 horas y domingo a las 18:30 horas.
Precio: de 25 a 35 €
Género: Comedia, crítica, sátira
Idioma: Castellano
Duración del espectáculo: 120 minutos

Más información:
http://pedro-ruiz.com/
http://www.teatreapolo.com/obras/no_estoy_muerto/index.html

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica cinematográfica: Terrados, de Demian Sabini

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Día tras día aparecen en los medios de comunicación numerosos expertos en economía vaticinando un futuro desalentador para todos nosotros, palabras que, quizás sin pretenderlo, consiguen arrebatarle al ciudadano de a pie lo único que aún le queda: la esperanza. Sin embargo, también los hay que utilizan tópicos optimistas, frases como “la crisis agudiza las ideas” para animarnos a probar suerte y llevar a buen puerto, con mucha voluntad, nuestros proyectos sin que esta situación ponga trabas a nuestras ilusiones. Demian Sabini forma parte del segundo grupo, del que intenta hacer realidad su sueño al margen de la difícil coyuntura económica que azota al país en la actualidad; así, pensó que la desocupación que padecen los jóvenes alrededor de la treintena (como él mismo), una generación sobradamente preparada –carreras universitarias, masters, doctorados,…– que pierde su empleo y no encuentra otro a pesar de presentar un currículum impecable, merecía ser denunciada utilizando una buena película como altavoz. El resultado es Terrados, un film en el que Sabini ejerce de productor, director, guionista y actor con apenas 12.000 € de presupuesto –rodada en 21 días con actores que no cobraron– en el que esos jóvenes en paro buscan refugio en los terrados de Barcelona, lugares que les sirven para huir de la realidad y tomar distancia de sus dramas personales.

La idea de la película surgió de una anécdota real de Carolina Cabrerizo (Elsa en la película), quien comentó a Sabini como, en sus tiempos de estudiante y de vuelta a casa tras una noche de juerga, se colaba en algunos terrados para ver amanecer. Al director le pareció que ese escenario sería un refugio ideal para aquellos jóvenes en paro que no saben a qué dedicar las horas muertas mientras esperan que alguna empresa responda a los currículums enviados. De esta manera nacieron en su imaginación los protagonistas de la historia: Leo, Mario, Elsa, Pablo y Nachete, cinco muchachos –que bien podríamos ser cualquiera de nosotros– que no encuentran trabajo a pesar de su experiencia laboral, así que recorren la ciudad en busca de un terrado en el que pasar el rato, jóvenes sin posibilidades reales de formar una familia (alguno se ve obligado a vivir con sus padres), con uno de sus protagonistas (Leo, interpretado por Sabini) confuso al ver tambalear su relación de pareja al mismo tiempo que el desencanto se apodera de su realidad diaria.

Fotograma de la película
Fotograma de la película

Sin recrearse en dramatismos (de hecho, también hay lugar para el humor), Terrados muestra de forma sincera la realidad de una generación que ve cómo el presente se le escapa de las manos sin poder evitarlo, jóvenes abrumados por las continuas noticias negativas y tan desanimados que apenas prestan atención a su aspecto. Además, para ellos la calle se ha vuelto un lugar hostil en el que solo encuentran incomprensión (incluso por parte del entorno más cercano, que les acusa de no afrontar los problemas como correspondería a un adulto) en contraposición a los terrados, donde nadie les juzga, el grupo se muestra unido y solidario con sus compañeros de penurias, aquellos que sí entienden realmente lo que les atormenta, una extraña situación laboral que les ha arrebatado su razón de ser ya que, en palabras de Elsa, “… el derecho al trabajo sea el derecho de la ciudadanía por excelencia, el primer derecho. Por ello, quien pierde el trabajo ve mermado su derecho”, algo que nuestros gobernantes han olvidado por completo.

Lejos de ser una exaltación del dolce far niente, con esas reuniones pretenden sentirse menos solos y encontrar, así, la manera de salir de esa espiral de negatividad en la que se hallan. En su discurso encontramos una crítica al capitalismo –parece que nuestro presente inevitablemente deba reducirse al “gasto, luego existo”–, a la poca utilidad de la universidad –“estudia una carrera y no te faltará nunca el trabajo”, decían nuestros padres sin imaginar que, en un momento como el actual, aquello no sería más que un papel mojado–, a quienes piensan que los meses de paro son unas vacaciones pagadas –siempre que tengas un buen colchón monetario detrás, claro– y, por qué no, a una parte de esta generación que, frágil e idealista, cuando las cosas no salen como lo había planeado se ofusca en la negatividad y no encuentra salida. Sin embargo, en la película se vislumbra algo de esperanza en el futuro, la vida siempre nos depara una segunda oportunidad y hay que aprovecharla, aunque sea reinventándose y dejando atrás lo que, hasta el momento, consideraban que era lo suyo.

Rodada poco antes de que se iniciara la acampada del movimiento 15-M en Plaça Catalunya –finalmente el desencanto de los jóvenes se transformó en indignación–, Terrados es una buena muestra de cine necesario, aquel que no ignora los problemas de la gente y que considera que una película debe ser algo más que un mero entretenimiento; además, es el ejemplo de que una buena historia y las ideas claras compensan con creces la falta de recursos –si no fuera así hubiera sido imposible contar con una canción de Macaco en su banda sonora, “Con la mano levantá”, un tema publicado hace más de seis años que ya advertía que “el futuro pende de un hilo”–, de tal forma que incluso recibió el premio del público del Seminci de Valladolid, que valoró su compromiso con la cruda realidad del momento. Con todo, Demian Sabini no lo tuvo fácil para proyectar en los cines su obra: tan solo el Maldà de Barcelona programó su estreno el 19 de octubre, por lo que debemos felicitar a BTV por emitir en televisión el pasado 30 de noviembre esta excelente película, especialmente recomendada, tal y como refleja la dedicatoria final, para “todo el que, en algún momento de su vida, no ha sabido quién era”.

Título: Terrados
Director: Demian Sabini
Intérpretes: Demian Sabini, Alain Hernández, Carla Pérez, Carolina Cabrerizo, David Resplandí, Pablo Molinero, Jessica Alonso, Álex Molero, Anna Bertran, José María Blanco, Carol Groot, Jesús Rodríguez, Magda Puig, Óscar Aragonés, Jesús Comaposada, Pablo Sola
País: España
Año: 2011
Duración: 76 minutos

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Escrito por: Robert Martínez Colomé

Crítica literaria: El accidente, Linwood Barclay, ed. Debolsillo.

No descubro ningún gran secreto si comento, al iniciar esta reseña, que el género de la novela negra, en cualquiera de sus cuantiosas vertientes, está viviendo, desde hace bastante tiempo, un boom histórico en cuanto a publicaciones, que ha convertido a este tipo de libros en los campeones de las listas de venta, ya sea a nivel nacional o internacional. La publicación de novelas de tintura negra es tal que no creo que ningún fan obsesionado y fascinado a la vez con el género, pueda estar al día de todas las novedades al respecto.

Si bien gracias a los autores norte-americanos (y para ser más concreto, los estadounidenses), junto con sus compañeros europeos (últimamente destacan sobre todo por un gran dinamismo los escritores escandinavos con nombres altamente impronunciables), el género se ha ido imponiendo en muchas de las maquinarias editoriales del mundo, las cuales, como no, han seguido el aroma dulzón del beneficio y se han aprovechado del filón que significa, hoy por hoy, el thriller policiaco.

De esta forma Ediciones Debolsillo presentaba, a principios de febrero de este año, la última novela de Linwood Barclay, titulada El accidente, que se convierte en el segundo título que publica este sello del autor estadounidense residente en Canada.

La novela, con tonos de thriller “cotidiano”, nos sitúa en uno de los ambientes más asfixiantes que cualquiera de nosotros pueda imaginar: el reverso maléfico de cualquier comunidad, en la que se hayan familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos. La acción de El accidente se origina tras tres muertes en un sótano clandestino de venta de bolsos falsos en Nueva York y un accidente mortal en Milford, una tranquila vecindad estadounidense, en el que muere Sheila, la joven mujer de Glen Garber, en lo que parece ser un descuido al volante cometido al conducir en estado ebrio y que ha comportado la muerte de otras dos personas.

Tras este lamentable suceso la vida de Glenn no hará más que complicarse, no solo por tener que hacer frente en solitario a sus obligaciones familiares en relación a su hija Kelly de ocho años, sino porque su pequeña empresa familiar de construcción está pasando una muy mala racha y porque parece que toda su vida se está haciendo, poco a poco, añicos. Glenn comenzará a sospechar, además, que algo misterioso envuelve la extraña muerte de su mujer, y las subsiguientes muertes que se producirán en la vecindad. Desconcertado por ello y estimulado por la visita de un investigador privado que indaga sobre un caso de marcas falsificadas, Glenn intentará ponerlo todo en su sitio y descubrir que existe detrás de la “accidental” muerte de su esposa. Pero no lo tendrá demasiado fácil.

Linwood Barclay

La novela de Linwood Barclay nos presenta un panorama casi terrorífico, con unos tintes de cotidianidad que lo hacen angustioso. A medida que Glen Garber vaya reuniendo los datos y los indicios existentes a su alrededor, irá componiendo un puzle de intereses económicos, extorsiones mafiosas, mercado ilegal de marcas y productos e incluso de prostitución vecinal que llegará a unas cotas insospechadas. Tanto, incluso, que la parte final del libro adolecerá, en parte, de cierto grado de exceso (parecería que cualquiera de nuestros vecinos estuviese dispuesto a matar o a ganar dinero jugando con la seguridad y la vida de los demás), vamos, al menos eso es lo que piensa alguien acostumbrado a vivir en un barrio tranquilo y familiar, y a veces algo aburrido, de la ciudad de Barcelona.

Aún así, El accidente se convierte en un testimonio de ficción de las perniciosas consecuencias que la crisis económica mundial puede provocar en un barrio o localidad cualquiera, y de los secretos que pueden esconder nuestros agradables vecinos. La historia posee una alta dosis de ritmo narrativo, que acompaña el gradual descubrimiento por parte del protagonista de la realidad y de las causas que han llevado a la muerte de su mujer. Todo ello desde el punto de vista de una persona normal, de un padre de familia, de alguien como nosotros, un personaje muy alejado de la investigación profesional o de los cuerpos oficiales de policía.

A nivel de personajes Linwood nos presenta una argumento en el que destacan los blancos y negros, perdón, un personaje blanco y su opuesto negro (y no me refiero al color de sus pieles respectivas, sino al de su enfrentamiento ético y personal), entre los cuales existen toda una gama de grises que luchan por sobrevivir en un momento complicado para la mayoría de las economías familiares americanas. Dos personajes en algunos momentos llevados, también, algo al exceso, por un lado y por el otro, lo que hace que el realismo de la novela quede, a veces, empañado.

A pesar de ello nos encontramos con una historia original que engancha al lector, que aunque acompaña al personaje principal a través de sus pesquisas vecinales, no descubrirá hasta el “final final”, que es lo que hay verdaderamente detrás de la muerte de su mujer. Aunque hay cosas que, seguro, vale la pena no saber…

Un thriller cotidiano y vecinal que hará, seguro, las delicias de todos aquellos que disfruten adelantándose a los descubrimientos y a los avances de cualquier investigación “policial” literaria, aunque en esta ocasión, dudo que les sea posible… Están dispuestos para el reto??


Título:
El accidente
Autor: Linwood Barclay
Editorial: DEBOLSILLO
Colección: Best Seller
Nº de páginas: 448 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Formato: 125.0×29.0x190.0cm.
ISBN: 9788499890432
Año edición: 2012
Precio: 9,95 €
Ebook: 6,99

Escrito por: Jorge Pisa Sánchez

Estreno teatral: L’expedient, en el Guasch Teatre.


El próximo 17 de marzo regresa a las carteleras barcelonesas L’Expedient de Àngel Amazares, una divertida comedia con toques de thriller donde se ironiza sobre la crisis y su repercusión en el ámbito laboral y personal de los que la sufren de pleno.

El texto de “L’Expedient” sigue una pauta muy clara, divertir al espectador zambulléndolo en una especie de “thriller laboral” donde la acción de los personajes enganchará al espectador hasta el final de la obra donde todos los interrogantes de la trama se resolverán.

Unos trabajadores de una empresa dedicada al sector técnico de las instalaciones telefónicas sufren las consecuencias de un E.R.O. (Expediente de Regulación de Ocupación.). Una noche deciden reunirse en secreto en el almacén de la empresa para decidir qué fórmula los puede ayudar a salir de esta situación, antes de que sea demasiado tarde. Durante el debate una idea toma fuerza: el secuestro del Gerente de la empresa, “el Míster“. Un hecho inesperado hará que aquella misma noche los acontecimientos obliguen a tomar decisiones urgentes. A partir de este momento los personajes se verán inmersos en una espiral de situaciones cómicas y dramáticas sin posibilidad de regreso.

L’Expedient” se representará en el Guasch Teatre del 17 al 27 de marzo de 2011.
ESPECTÁCULO PRORROGADO HASTA EL PRÓXIMO 10 DE ABRIL DE 2011.

Dirección y espacio escénico: Àngel Amazares
Intérpretes: Daniel Valentín, Alba Florejachs, Eduard Gibert, Àngel Amazares, Emili Corral y Manel Solàs (voz en off)
Diseño de luces y sonido: Roger Blasco
Música original, Dirección y piano: Domènec Gonzàlez de la Rubia

Horarios:
Jueves a las 21:00 horas; Viernes y sábados a las 22:00 horas y domingos a las 19:30 horas.
Precio: de 18 a 20 €.
Duración del espectáculo: 1 hora y 15 minutos.

Crítica de la obra en CULTURALIA: https://cinelatura.wordpress.com/2010/07/15/critica-teatral-lexpedient/