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Crítica teatral: El coloquio de los perros, en el Teatre Poliorama.

cartell-coloquio512-437Hablar de Joglars es hablar de teatro, pero también lo es de crítica social y política, de la puesta en escena de proyectos teatrales arriesgados y de polémicas que dejan impasibles a muy pocos. El efecto Joglars acostumbra a poner en movimiento las vísceras teatrales tanto de los que van a ver sus obras como de los que no, pero que temen lo que se dice en ellas y sobre todo como se dice. Unos impedimentos que, sin embargo, no han evitado que la compañía, fundada en el año 1962 y recordada (a veces con ira) por obras polémicas como La torna (1977), Teledeum (1983), El Nacional (1993), Ubú president (1995), La increíble historia del Dr. Floit y Mr.Pla (1997) y Daaalí (1999) sea una de las más longevas a nivel nacional.

Els Joglars regresan a los escenarios con El coloquio de los perros, la adaptación libre de una de las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, autor adaptado ya por la compañía en dos ocasiones, la primera con El retablo de las Maravillas (2004) y la segunda con En un lugar de Manhattan (2005). El juego en este caso está en la visualización de la condición humana a través de los ojos limpios y sencillos de los animales de compañía, testigos y sufridores en muchas ocasiones de las consciencias y los actos de los hombres.

La acción arranca en una perrera en la que un vigilante nocturno se ve sorprendido por dos perros, Cipión y Berganza, que durante la noche son bendecidos con el don del habla. Los sabios canes, tras la sorpresa inicial del vigilante, le narrarán su historia, la cual siempre ha estado ligada a los humanos. Una extraña noche en la que el hombre calla, por una vez, para darle voz a los perros y aprender, si es posible, de ellos.

Comencemos por el principio. La propuesta representa “una adaptación libre a partir de la novela de Cervantes“, y eso en manos de Joglars quiere decir mucho. Ténganlo en cuenta, por tanto, aquellos que quieran deleitarse con la pureza del texto cervantino, aunque esta aflore, también, en determinados momentos de la representación en la locuaz conversación de los perros, ya que lo que encontrarán es un Cervantes deglutido por Joglars con el que la compañía fabrica una nueva obra.

_dra4294jpg-12058Y de nuevo Joglars arremete con los usos y las costumbres de la sociedad, al menos de una parte de ella, utilizando a los canes como testigos mudos de toda una serie de comportamientos humanos que van desde la incapacidad de crear vínculos afectivos positivos con otras personas y su substitución por los más fáciles y agradecidos proporcionados por los animales; el maltrato que sufren muchos de estos a manos de propietarios crueles; la devoción por toda clase de placeres estéticos y materiales fáciles de conseguir con dinero; la obsesión por el cuerpo; o lo cotizada que a veces tenemos en Occidente la libertad y que los perros, sabios o no, ceden a cambio de la seguridad y el fácil sustento.

La propuesta creada de las cenizas cervantinas por Albert Boadella, Martina Cabanas y Ramón Fontserè, apunta con tino si bien lo hace con un ritmo a veces aquejado de poca fluidez y de un tufo a humor genital y popular propio de la compañía, que aunque arranca diversas carcajadas de la concurrencia puede provocar y provoca el rechazo de una parte del público, aquella que aspira a señuelos escénicos más elevados. La voluntad de Joglars es también actualizar contextos antiguos con los que poder criticar los desvaríos de los tiempos en los que vivimos.

A la obra le cuesta arrancar y ponerse en marcha aunque va ganado enteros a medida que avanza la representación. Y su mejora la encontramos tanto en la actuación de los actores y actrices, Ramon Fontserè y Pilar Sáenz como los dos canes, que nos proveen de una caracterización resolutiva, Xevi Vilá que encarna al vigilante nocturno de la perrera desconcertado por la capacidad parlanchina de los animales (personaje ajeno al genio creativo literario de Cervantes) y Dolors Tuneu y Xavi Sais que interpretan al resto de personajes relacionados con la vida de los perros con un juego de máscaras y un estilo muy próximo a la Comedia del Arte. Otro de los aciertos de la obra es la escenografía reducida casi a la nada, constituida por una especie de cajón alargado sobre el cual se representa parte de la acción y que hace las veces de bambalinas para la transformación de los actores, lo que les fuerza a realizar un importante esfuerzo escénico y de contextualización.

Cabe decir también que la adaptación de Boadella, Cabanas y Fontseré (este último dirige también la obra) resulta decepcionantemente facilona tanto en la creación de situaciones como en alguna parte del texto, como la que critica la subida del IVA cultural al 21%, y que arranca, como no podía ser de otra forma, los aplausos del público, aunque no de forma masiva.

El coloquio de los perros es una obra más dentro del repertorio de Joglars que no se distingue del resto en exceso y que mantiene elementos de producción propios de la compañía. Aunque nos propone temas a discutir que pueden ser interesantes como el mundo que hemos creado los humanos y que afecta de pleno a los animales y a las mascotas que nos hacen compañía o el valor que el hombre y la mujer dan a valores como la libertad en una época que nos oprime con fuerzas y estrategias mucho más sutiles y efectivas.

El coloquio de los perros” se representa en el Teatre Poliorama del 16 de abril al 18 de mayo de 2014.

Dirección: Ramon Fontserè
Adaptación: Albert Boadella, Martina Cabanas y Ramon Fontserè
Reparto: Ramon Fontserè, Pilar Sáenz, Dolors Tuneu, Xavi Sais y Xevi Vilà
Producción: Joglars
Espacio escénico: Albert Boadella y Ramon Fontserè
Diseño de iluminación: Bernat Jansà
Diseño de Sonido: Xavi Sáenz
Música: Carles Cases

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 21:00 horas; sábados a las 18 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.

Funciones con variación de horario:
El lunes 21/04 la función será a las 18:00 horas
El miércoles 30/04 la función será a las 21:15 horas
El jueves 01/05 la función será a las 18:00 horas (festivo)
El viernes 25/04 la función será a las 21:15 horas
Precio: de 18 a 27 euros

Idioma: castellano
Duración: 85 minutos
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: No estoy muerto estoy en el Apolo, en el Teatro Apolo.

bb67795d385feeb8f28d8201980a4546El pasado 16 de enero aterrizó en el teatro Apolo de Barcelona el nuevo espectáculo producido e interpretado por Pedro Ruiz No estoy muerto estoy en el Apolo, una crítica arrolladora a la sociedad hiperconsumista en la que vivimos con el sello de realización característico del polifacético showman.

No estoy muerto estoy en el Apolo nos permite ser testigos del regreso, si es que alguna vez se había ausentado, de la personalidad artística más combativa, canalla y crítica de Pedro Ruiz, en la que el presentador, actor, escritor y cantante, entre otras muchas facetas, vuelve a fusionarse con un escenario teatral para hacernos ver la realidad a través de sus ojos, una mirada crítica hacia un mundo desolado por la crisis tanto económica como de valores, de la que ya avisaba Ruiz en sus inicios en la televisión española.

El espectáculo se estructura como un carrusel de escenas o sketches en los que Ruiz repasa diversos de los males que han afectado y afectan a la sociedad española: los efectos de la publicidad malsana; el consumismo cada vez más feroz; la falta de valores sociales y personales; la importancia del sexo en nuestra vidas; la actuación de los políticos y la crisis económica en la que vivimos; lo irrealmente absurdo, muchas veces, del futbol profesional y sus grandes estrellas, y la repercusión que tiene en la sociedad; el genio de las mujeres; el mundo creativo de los artistas…

Ruiz crea e interpreta su espectáculo al estilo Pedro Ruiz, dando a la representación un calado que solo él le puede dar: crítica directa, palabras malsonantes, verdades políticamente incorrectas, y una personalísima forma de actuar e improvisar que hacen que el espectáculo se renueve cada noche y que sea bastante difícil de clasificar. Ruiz canta, actúa, se retuerce por el escenario con el objetivo de hacernos pensar, aquello que no le gusta que hagamos a los políticos, a los publicistas o a los banqueros, y nos presenta la realidad tiznada de un espíritu crítico y desvergonzado, impropio de los tiempos de falsos lujos y excesos en los que vivimos. Y para ello no está solo, sino que se hace acompañar por el pianista Antoni Olaf y la actriz Laura Bascuñana, el impacto de cuyas curvas es, si bien breve, considerable sobre el escenario.

Imagen-promocional-del-especta_54360761037_53389389549_600_396No estoy muerto estoy en el Apolo es un espectáculo a veces duro, a veces tierno y reactivo en todo momento. Es una de esas propuestas que convierten al teatro en una herramienta social y política en la que el objetivo es hacer reflexionar sobre los tumores que carcomen desde dentro a la sociedad y que, muchas veces son fomentados por los mismos afectados, de ahí el acierto de una de las máximas de la obra: “Primero nos dan cocaína, después nos llaman cocainómanos y ahora nos cobran la metadona“. Un análisis simple y claro de por dónde van los tiros, de lo “tontos” que podemos ser los ciudadanos de cualquier país y de lo vendidos que estamos ante los poderes financieros que dominan el meollo económico mundial.

El espectáculo de Ruiz es un retorno a los principios más televisivos del actor en el que el componente audiovisual es importante, y se manifiesta a través de una gran pantalla que interactúa con el showman de forma constante, y nos recuerda la década de los años 80 donde Ruiz se hizo con un espacio en la programación televisiva de un país que abandonaba la dictadura política para introducirse cada vez más en la dictadura de los mercados, cuyas consecuencias estamos viviendo ahora.

Así, pues, No estoy muerto estoy en el Apolo es una propuesta en nada desdibujada por la voluntad de crear un espectáculo magnífico y sublime, sino que su producción y su representación se vincula más a la cotidianidad del día a día, de cualquier conversación a la hora del almuerzo en cualquier empresa, de cualquier reunión familiar o de cualquier encuentro de amigos, situaciones todas ellas afectadas por el contexto de crisis en el que vivimos.

No quiero finalizar esta reseña sin destacar una propuesta claramente innovadora y que conecta el espectáculo y a su autor e intérprete con la actualidad más funesta. Tal como anunciaba en la nota de prensa de la obra “Pedro Ruiz ha anunciado que, al igual que viene haciendo con una gran acogida y satisfacción en Madrid, las personas desempleadas pueden entrar gratis a ver la obra. Una invitación que nos muestra la voluntad de Ruiz de democratizar en la práctica (no tan solo en la teoría) el acceso a la cultura (y a la reflexión tan necesaria en estos momentos) y de posibilitar a aquellos que no se lo pueden permitir debido a las lamentables circunstancias en las que nos obligan a vivir (el que estas líneas escribe también sufre las consecuencias del desempleo desde agosto del 2011, gracias a lo des-acertado e injusto de los recortes públicos) disfrutar de un espectáculo teatral y no morir en el intento. Algo que va más allá de la validez ideológica o artística de Pedro Ruiz y que nos habla de su implicación personal en el asunto.

No estoy muerto estoy en el Apolo” se representa en el Teatro Apolo del 16 al 27 de enero de 2013.

REESTRENO:No estoy muerto estoy en el Apolo” se representa en el teatro Apolo del 9 al 27 de octubre de 2013.

Autor: Pedro Ruiz
Director: Pedro Ruiz
Dirección musical: Antoni Olaf Sabater
Reparto: Pedro Ruiz, Laura Bascuñana y Antoni Olaf Sabater

Horarios: miércoles a las 18:30 horas; jueves a las 20:00 horas; viernes y sábado a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 20-30 €

Horarios: miércoles a las 18:30 horas; jueves y viernes a las 20:00 horas; sábado a las 21:00 horas y domingo a las 18:30 horas.
Precio: de 25 a 35 €
Género: Comedia, crítica, sátira
Idioma: Castellano
Duración del espectáculo: 120 minutos

Más información:
http://pedro-ruiz.com/
http://www.teatreapolo.com/obras/no_estoy_muerto/index.html

Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Golfus Hispanicus, en el Teatre Arteria Paral·lel.


Moncho Borrajo
 regresa a los escenarios con una crítica “histórica” al poder, a los políticos y a los golfos “hispánicos” en general, un espectáculo de humor y cabaret a lo “Borrajo” que estará en la cartelera del Arteria Paral·lel hasta el próximo 11 de marzo.

Es posiblemente este juego de palabras, Golfus Hispanicus, con origen en el filme musical satírico Golfus de Roma (A Funny Thing Happened on the Way to the Forum, 1966), el que mejor define la visión que una gran parte de la población tiene (perdón, tenemos!!) sobre los políticos, los financieros y los grandes hombres de negocios que han llevado a nuestro país a una situación de profunda crisis económica y me arriesgo a definir, también, anímica y espiritual.

Borrajo nos propone un antídoto, pero uno que solo actúa durante un par de horas (las que dura el espectáculo) y que nos permite reírnos de nosotros mismos, de nuestros políticos y de la historia de un país que, por desgracia, muchas veces se parece demasiado a un cómic de viñetas.

Y este antídoto se basa en una gran dosis de humor, 100 mg de improvisación, 200 mg de historia de España, 150 mg de espectáculo de cabaret y 300 mg de incontinencia verbal. Algo que, sin duda, nos ha de recordar a la figura y la comicidad de Moncho Borrajo.

Una vez analizados los ingredientes veamos la puesta en escena. Borrajo nos presenta un espectáculo en el cual Monchus Borrajus, un personaje hispano del siglo III d.C. “con posibles”, es autorizado por el dios Júpiter a hacer un viaje en el tiempo que lo traerá directamente a la Barcelona del siglo XXI. En su viaje temporal Borrajus ha podido coger algunos apuntes sobre la historia de España, y con ellos en la mano procederá a darnos una “clase magistral”. Pero no se asusten no, que esta clase la dará en el más puro sentido Borrajus, en el que el humor, el cabaret, el musical, las cosas dichas tal como son y la improvisación estarán muy pero que muy presentes. Borrajus estará acompañado en su viaje por su joven esclavo (Antonio Campos), que aunque mudo desde pequeño será su ayudante a lo largo de todo el espectáculo.

Podríamos decir que Golfus Hispanicus es un espectáculo dividido en varias partes o tramos. La que da inicio a la obra es la propiamente golfa e hispánica. En ella Borrajus, con su habitual y “políticamente incorrecto” humor repasa los grandes episodios de la historia de España, haciendo continuas referencias y concordancias entre el ayer y el hoy, dejando claro que, muchas veces, nada es tan nuevo “bajo el sol”: los pueblos de la Iberia antigua, la romanización, la invasión de los pueblos germanos (guiados por su gran diosa Merkel), la conquista musulmana, la creación de los reinos cristianos y, como no, la “forja” de la España indisoluble y una con el matrimonio de los Reyes Católicos (que, seguramente, no lo eran tanto…). Un análisis en el que Borrajo se deja llevar por el humor y la ironía para no dejar títere con cabeza. Las referencias a la actualidad, constantes a lo largo de la función, se materializan plenamente al final de esta parte, con la cita textual de “frases” y la descripción de comportamientos de algunos de nuestros políticos “más insignes” en la que reciben todos los colores y todas las ideologías.

Una vez acabado esta parte da inicio un segundo acto en el que la intervención del público es básica, y en la que algunos afortunados podrán participar en uno de los números coreográficos-musicales a “lo moncho” y donde veremos al Borrajo más improvisador en otro “juego” escénico con el público. Acto que es seguido, como resopón, por un breve monólogo final en el que Borrajo se nos presenta sin vestiduras y sin maquillaje, en su versión más auténtica.

Golfus Hispanicus es un espectáculo que se nota que Borrajo quería hacer y que ha hecho desde lo más profundo de su ser, de sus entrañas humanas y escénicas. Un revulsivo a su situación personal y a la situación que vive un país arruinado por la incompetencia de sus políticos y la avaricia y la vileza de los grandes hombres de negocios. Si bien, es posiblemente un espectáculo con una duración excesiva y con una configuración demasiado diversa como para ser completo.

Aún así Golfus Hispanicus es una buena opción para todos aquellos que quieran “ausentarse” un poco, al menos un par de horas, de la tragedia económica y social en la que vive la mayoría de los españoles, riéndose de situaciones y de comportamientos que tanto podrían pasar en nuestra España del siglo XXI, como en la Hispania del siglo III. Es también una ocasión ideal para el reencuentro entre el público y Moncho Borrajo, y volver a degustar un menú de humor, de sátira, de cabaret y de musical al que Borrajo nos tenía acostumbrados.

Una obra prescrita para todos aquellos que quieran apearse momentáneamente de las crudas y desastrosas noticias y realidad que vemos, oímos y leemos en los medios de comunicación y quieran “medicarse” con un poco de realismo humorístico y cotidiano en el que Moncho Borrajo se desenvuelve como pez en el agua. Una oportunidad, sin embargo, que solo podrán gozar hasta el próximo 11 de marzo.


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Golfus Hispanicus. Tragicomedia musical en un solo acto” se representará en Arteria Paral·lel de Barcelona del 29 de febrero al 11 de marzo de 2012.

Reparto: Moncho Borrajo y Antonio Campos
Voces en off: JM. Sánchez y Lucía Bravo
Diseño de escenografía: Iván Manzanero
Arreglos musicales: R. Borrajo y Rafael Rabay
Diseño iluminación: Daniel Bossio
Diseño de sonido: Víctor Tomé
Vestuario: Ramón Domarco
Autor: Moncho Borrajo
Director: Víctor Conde
Producción: Suspiro Producciones

Horarios: miércoles, jueves y viernes a las 21:00 horas; sábado a las 21:30 horas y domingo a las 18:00 horas.
Precio: miércoles y jueves de 14,75 a 27 €; viernes, sábados y domingos de 19 a 32 €.
Duración de la obra: 2 horas sin descanso.
Idioma: castellano
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Escrito por: Jorge Pisa Sánchez