Vivimos en tiempo de pandemia, de restricciones y de afectación anĆmica, por eso el humor, la comedia y la distensión son mĆ”s necesarias que nunca. Y mĆ”s aĆŗn la buena comedia, como lo es Els Brugarol, que se representa en el Teatre Poliorama hasta el próximo 2 de mayo.
El escenario, por su parte, muy tenue, ocupado por algunos muebles, un tresillo y en el que destaca el retrato del creador del patrimonio familiar, que domina el espacio en el que se desarrolla la vida de los Brugarol.
El pasado lunes en la LibrerĆa La Central de Barcelona desafiaba Mario Gas: āHay que acercarse a Shakespeare con cierta ingenuidadā y habilitaba embarcaciones para ādejarse llevar por el rĆo que proponeā.
Cuatro dĆas antes, Montse VellvehĆ, aplicada directora, advertĆa en el programa del X Festival Shakespeare que se trata este acontecimiento de āuna acción a favor del momento que vivimos: una lucha a favor de las personas, a favor del pensamiento, del conocimiento y de todas aquellas facultades que nos hacen mĆ”s humanos y mĆ”s civilizadosā.
Actuemos.
Naveguemos.
Conocimiento el de Quim Lecina que, con su trĆada de musas-brujas, ofrecĆa en āBig Will Shakespeare!!ā deseoso inventario artĆstico de su carrera profesional, poderosamente influida por la obra shakesperiana. Los cuatro, un piano alegremente excitado, un saxofón que enmudece y enaltece, y un violoncelo nada receloso, exponen con entusiasmo momentos de algunas de las piezas clave del omnipresente William. Como si de un espectĆ”culo de cabaret se tratase, la comicidad y la tragedia se suceden en un ejercicio docente algo pretencioso que ameniza especialmente Montserrat Bertral, con su sugerente voz de mezzosoprano y sus resultones recursos dramĆ”ticos.
Que Albert Espinosa regrese a los escenarios siempre es una buena noticia, lo mismo, claro estĆ”, que publique una nueva novela o que participe en una pelĆcula o una serie televisiva. El Ā«universo espinosaĀ» siempre nos emociona de una forma directa y nos sirve para reflexionar sobre nuestras propias vidas. De ahĆ que fuera una de las buenas noticias de finales del aƱo pasado el estreno de Els nostres tigres beuen llet en el Teatre Nacional de Catalunya, obra escrita y dirigida por Albert Espinosa.
Espinosa nos abre de nuevo las puertas de su fecundo mundo interior para explicarnos una pequeƱa historia que afecta a una familia, a todos sus integrantes, y que nos permite reflexionar sobre algunos de los temas insignia del autor: la enfermedad, la muerte, el desvanecimiento de la memoria o la importancia de los episodios que han marcado la infancia de cada uno de nosotros.
Por medio los entresijos de una familia destrozada tanto por la enfermedad, por la muerte y por los recuerdos. Espinosa nos sitúan de lleno en el epicentro de un terremoto familiar causado por el acontecer propio de la vida, que se asemeja, aunque de una forma mucho mÔs trÔgica, a aquellas inercias que marcan la evolución de cualquier familia.
Si bien Els nostres tigres beuen llet no nos explica nada nuevo, o casi nada, del «universo espinosa». La obra es un compendio de temas, de situaciones e incluso de actores habituales que ya conocemos del autor. De esta forma, la propuesta atraerÔ a aquellos que compartan el cosmos de ideas y principios espinosianos y no gustarÔ a aquellos que no apreciaron los intentos previos del autor. La obra posee ademÔs un planteamiento algo abstracto y complejo que puede dificualtar su recepción por parte del espectador.
La obra realiza, ademĆ”s, un continuo homenaje al cine, ya sea por el oficio del padre, director de cine al que su enfermedad le obliga a rodar una pelĆcula para poder explicar a sus hijos lo que sucedió en el pasado; los nombres de los cinco hijos o el propio rodaje fantasmagórico de la ficticia pelĆcula… Todo ello nos sumerge en la magia del cine (en el teatro), y nos permite entender la influencia que el arte cinematogrĆ”fico tiene en la vida de muchos de nosotros.
Els nostres tigres beuen llet es un paso mĆ”s en la actividad creativa de Espinosa que, por desgracia, no nos muestra mucho mĆ”s de lo que ya sabĆamos. Sin embargo posee parte de esa magia que el autor sabe dar a todo aquello que toca, ya sea en la escritura de libros o en, y permĆtanme que lo cite con fervor emotivo, en la guionización de la pelĆcula Herois (Pau Freixas, 2010), una de aquellas joyas que iluminan la cartelera cinematogrĆ”fica muy de tanto en tanto.