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“L’última cinta” en el Almeria Teatre: Grabaciones revitalizadoras

Esto es una manera de hacer balance. Sin que se vea venir. Como quien no quiere la cosa. Desde la comicidad del clown encantado de haberse conocido porque nos ve cerca, en un patio de butacas confundido y deseoso de jugar con él.

Su llegada le viste de euforia mientras se pavonea de un extremo a otro del escenario. Bien ataviado con una gracia corporal que emana oficio y encanto.

A sus pies.

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                             Un clown y el drama de la vida sin improvisar

Pronto nos extrañamos con el juego de opuestos en que se sustenta el espectáculo: el mimo enérgico y voluntarioso se enfrenta a la seriedad de una oficina atiborrada de rancios archivadores. Uno y otra son más que viejos conocidos: de hecho la segunda se ha convertido en refugio, incluso búnker, del primero. Este, lejos de huir en busca de aire vital, se esconde entre cajas numeradas y cintas que reproducen con meticulosidad religiosa las experiencias pasadas mediante su propia voz exclamativa, chillona, chirriante, desgarradora.

L’última cinta” se desliza arriesgadamente por el filo del drama existencial pero con una colchoneta protectora a base de comedia amable. Cuando el artista, Víctor Álvaro, corretea por ese suelo de simpática mueca y elegantes gestos, la historia crece, emociona y causa expectación. Porque nuestro protagonista comunica, entretiene y crea una valiosa complicidad con nosotros. Sus gemidos infantiles iniciales por su gozosa aparición son seductores, algunos gags resultan entrañables (el momento en que pela y vuelve a cubrir con su piel el plátano es ingenioso y tierno).

El objetivo es ambicioso: Pretende recorrer el difícil trayecto de la risa al llanto en apenas sesenta minutos.

Al encaramarse en cambio en la cuerda floja de la vertiente trágica, su seguridad flaquea. La voz en off que discurre entonces se adueña de la función, y paraliza su ritmo al abocar el estatismo del actor a poco más que espectador de la narración, pretenciosa y confusa. Conseguimos averiguar que se trata de una recopilación pormenorizada de las vivencias del personaje, ordenadas metódicamente día a día, cinta a cinta, caja a caja, archivador a archivador. Él parece disfrutar su audición con ilusión morbosa. Pero nuestro interés va decayendo al no percibir en su expresión la progresión que pide tan trascendental relato. Tampoco el lenguaje escénico ayuda a paliar este defecto: Se encalla el desarrollo de la trama por recrearse demasiado el espectáculo en la ambigüedad, necesaria en toda expresión artística pero aquí insuficiente al no entrar en materia.

No obstante el mensaje, inquietante, es contundente: Hay quien vive reviviendo una y otra vez lo vivido y alejándose del mundo real se consuela en la comodidad de lo “diferido”, que ya ocurrió y que, por consiguiente, parece que podríamos “anticipar”.

Álvaro vuelve a encandilarnos al final de todo, cuando parece que todo está perdido y a modo de celebrado bis: tocando el ukelele, con irresistible ironía y voz clara y hermosa. Y se pregunta “¿Cómo puede ser que en este mundo tan bonito y maravilloso alguien esté triste o se sienta tan solo”’? La respuesta la sabemos todos más o menos y felicitamos a este bufón encantador por acusarnos tan certeramente.

 por Juan Marea

Del 25 al 28 de julio
Almeria Teatre
c/ de Sant Lluís, 64, de Barcelona
http://www.almeriateatre.com/ultimacinta.htm
En catalán
Dirección e interpretación: Víctor Álvaro
Ayudante de dirección: Júlia Bonjoch

Crítica teatral: Venus in fur, en el Teatre Goya Codorniu.

cartell-venus-in-furAunque sabíamos que la novela romántica es, desde hace tiempo, uno de los géneros más leídos (y vendidos) a nivel mundial, pocos podían vaticinar que un género que podríamos considerar como «pornografía romántica» (si encuentran una denominación mejor no duden en utilizarla!!), capitaneado por el fenómeno mediático Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, que el año pasado reventó la «taquilla» literaria a lo largo y ancho del planeta, generará un interés tal que creara un nuevo nicho de consumo cultural.

Esto es, en parte, lo que ha pasado, según mi parecer, con el estreno el pasado 12 de julio de Venus in Fur en el teatre Goya, la obra para dos actores (actriz y actor) escrita por el norteamericano David Ives, dirigida por Héctor Claramunt e interpretada por Joel Joan y Meritxell Calvo. Un claro ejemplo de que un producto teatral con generosos toques y ambigüedades sensuales y sexuales puede estrenarse en uno de los grandes teatros de Barcelona y de que los temas que se tratan en él, ya sean el sometimiento de la mujer por el hombre, el deseo sexual y las contradicciones del alma humana, pueden generar un resuelto interés en el público.

Venus in fur nos plantea una situación muy teatral. Àlex Novak (Joel Joan) ha finalizado una agotadora e infructuosa sesión de casting para hallar a la actriz ideal para encarnar a Wanda von Dunajew en la adaptación que él mismo ha realizado y dirige de la obra de Leopold von Sacher-Masoch, La Venus de las pieles, novela que dio origen, posteriormente, al término masoquismo. Novak decepcionado por el escaso encanto y profesionalidad que ha visto desfilar por el escenario reniega de las jóvenes actrices del momento en particular y de la condición femenina en general. Justo en ese momento una última aspirante, Wanda Jorba (Meritxell Calvo), entra a trompicones en el teatro y solicita un último casting ya que cree ser la candidata idónea. Novak, reticente al principió, cederá, para acabar subyugado ante el vigor interpretativo de la actriz. ¿Es posible que haya encontrado, al fin, a su Wanda ideal?

venus_87-11Venus in fur es una obra de reivindicación femenina, por el tema que trama y por la forma en la que lo hace. Y para ello el ambiente no podría ser más perfecto: un casting, aquel momento en que un intérprete (masculino o femenino) se lo juega todo a dos caras: el éxito (un sí) o el fracaso (un no, o un simple «ya te llamaremos»). Un contexto en el que existe un personaje dominante y un personaje dominado. Aunque la obra se esfuerza en demostrarnos que estas situaciones y este vínculo momentáneo no son, ni mucho menos estáticos, sino que pueden llegar a transformarse incluso completamente dependiendo, claro está, de las personas y de las reglas del juego.

Y de ese evolucionar de la situación es de lo que trata la obra. Si en un principio Álex se muestra negativo e incluso despectivo con la candidata, a medida que avanza el casting veremos como él mismo va siendo seducido por la capacidad de la joven acriz de mimetizarse con la protagonista de la obra. En medio de esta evolución seremos, además, conscientes del eterno «conflicto» de sexos en el que todas las estrategias están permitidas, siempre que lleven al éxito final.

Para mostrar todo esto los actores son básicos, y más en una obra en donde solo actúan dos. Joel Joan se mantiene fiel a su estilo interpretativo y a la imagen por él creada, la de un tipo seguro de sí mismo, con cierto éxito en la vida y con un toque de arrogancia ante los demás. Su partenaire, y un elemento básico en el desarrollo de la obra, es la joven Meritxell Calvo, a la que Claramunt/Joan dan la alternativa y proveen de una gran oportunidad en su carrera, iniciada profesionalmente apenas hace cinco años. La duplicidad interpretativa de Wanda/Calvo es la clave de la trama y la clave también de su resultado final.

Venus in fur es una apuesta teatral que juega con las vibraciones físicas y anímicas que tan de moda ha puesto entre la población, sobre todo femenina, Cincuenta sombras de Grey, citada por cierto con bastante chispa en la misma obra, y que nos permite recrearnos con ese juego de sexualidad, sensualidad y seducción que no es tan habitual hallar sobre los escenarios barceloneses. Una reflexión sobre la situación de la mujer en la sociedad occidental del siglo XXI que nos permite ser conscientes de que, aunque muchas cosas han cambiado desde el siglo en el que Sacher-Masoch escribiera Venus in fur, no se ha conseguido, ni mucho menos, la igualdad entre ambos sexos, un juicio este que veremos plasmado en la obra. Y una excusa como otra cualquiera para subir un poco más la temperatura de un verano que aunque parece que llegó con retraso, ha alcanzado las acostumbradas cotas de calor asfixiante a estas alturas del año.

«Venus in fur» se representa en el Teatre Goya del 12 de julio al 4 de agosto de 2013.

Autor: David Ives
Adaptación: Héctor Claramunt / Joel Joan
Dirección: Héctor Claramunt
Reparto: Joel Joan y Meritxell Calvo
Iluminación: Bernat Bosch
Vestuario: Maria Albadalejo
Caracterización: Toni Santos
Diseño de sonido: Albert Manera
Producción: Arriska y Focus

Horarios: de martes a viernes a ñas 21:00 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:30 horas:
Precio: de 26 a 30 €
Idioma: catalán
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Grec’13: “Espai vital (Lebensraum)” en el Teatre Lliure: Hogar, mudo hogar

Para emocionarnos, no hacen falta las palabras. A menudo distraen y nos llevan caprichosamente por los vericuetos de la reflexión y hasta el examen de conciencia. Tampoco necesitamos conocer nuevas historias que nos alejen de nuestra predisposición a recorrer lugares comunes aparentemente ajenos.

Jakop Ahlbom lo sabe. Y pone todo su empeño de artista multidisciplinar en relajarnos a costa de construir y destruir una y otra vez un espacio mágico y vivo que aparece cada vez que se apagan las luces de sala y se desintegra suavemente al final del espectáculo.

El hábitat escénico de la tropa de Ahlbom desecha la lógica convencional. No se ofrece como lugar “para entrar a vivir”. Pero el surrealismo con el que está amueblado nos hace titubear. ¿Nos mudaríamos con ellos a protagonizar este cuento de amor a tres bandas entre dos inventores inseparables y una muñeca muy voluntariosa?

Lo vamos a pensar seriamente mientras asistimos admirados al despliegue de accidentes domésticos propiciados por dos mimos en combate continuo (payaso triste: el propio Ahlbom, impecable en su melancolía e implacable en su acrobacia; payaso alegre: Reinier Schimmel, estilizado moviéndose y estilista de la ingenuidad), desapareciendo con ímpetu por puertas y volviendo acto seguido (casi sin solución de continuidad) desde ventanas deliciosamente acogedoras.

La cosa no se detiene aquí: un baúl que les engulle después les escupe sin piedad al escenario. Las paredes giran, los muebles parecen no tener fin y sus moradores les hacen los honores enarbolando un ritmo trepidante, una agilidad elegante y la compenetración más inquietante. Cuando aparece en escena la tercera en discordia, llega el momento inexorable de creer en milagros: la muñeca (prodigiosa Silke Hundertmark) cobrará vida y al tomar conciencia de su nueva dimensión se integra maravillosamente en esa pareja de artistas silentes recalcitrantes. La coreografía entonces se torna en maravilla enloquecida. E impulsada por los dos narradores musicales que también poblaban la estancia (Leonard Lucieer y Ralph Mulder, casi fusionados con las paredes), el espectáculo es imparable. El venerable Buster Keaton, que bendecía a las criaturas desde el marco de un cuadro impávido, es finalmente sacrificado por el ritmo enfervorizado de las sorprendentes piruetas.

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Cara a cara y una magia única

La ambigüedad de la historia (que mezcla sugestivamente episodios macabros con la luminosidad de la candidez de los tres protagonistas), aderazada con la música de Alamo Race Track, alternando acordes crepusculares con apuntes de pop “naïf” y promovida por un escenario repleto de recovecos para sobredimensionarlo constantemente, resulta alarmante:

Triunfó la capacidad expresiva visual. Y como quedamos boquiabiertos y sin poder articular palabra a duras penas nos escabullimos del patio de butacas al final del “show”. Por poco nos quedamos a vivir allí, en medio de ese extraordinario caos de talento exquisitamente canalizado.

Por Juan Marea

http://grec.bcn.cat/es/programa/espai-vital-lebensraum
Teatre Lliure
Sala Fabià Puigserver
Duración: 70 minutos
Espectáculo mudo
Del 26 al 28 de julio
Dirección y movimiento: Jakop Ahlbom
Dramaturgia: Judith Wendel
Intérpretes: Jakop Ahlbom, Reinier Schimmel, Silke Hundertmark, Leonard Lucieer, Ralph Mulder
Música: Alamo Race Track
Escenografía: Douwe Hibma y J. Ahlbom
Iluminación: Yuri Schreuders

                                                                                                                                                              

Crítica teatral: Jo mai, en el CCCB.

Jo+mai+C2A9Helio+RegueraQue el teatro es diverso es una obviedad como decir que la vida es diversa. Y una muestra de ello nos la proporciona el Grec con la programación de Jo mai, una performance poético-teatral que nos habla de la juventud, del mundo en el que vivimos y de la capacidad de fracasar que posee el espíritu humano.

La sinopsis del espectáculo es, como veréis, algo liquida. Tres antiguos colegas de instituto, aún jóvenes, se reencuentran por las calles de una ciudad cualquiera, cada uno de ellos propietario de su propio infierno vital: el primero, Frank, con una infancia marcada por el maltrato; el segundo, Maxi, con problemas mentales que le acometen en forma de un ruido mental infernal que combate tocando música; el tercero, Isi, que no ha encontrado su sitio en el mundo y avanza en él a tientas. Todo puede cambiar con el proyecto, compartido por todos, de reflotar el bar de la madre de uno de ellos, llamado muy acertadamente Bar Amparo, un lugar al que llamar hogar y que permita afianzar las vidas de todos ellos. El encuentro con Julia, una chica que sufre los maltratos de su novio, puede poner en peligro la realidad creada por los tres amigos.

Iván Morales, autor y director de la pieza, nos presenta una performance teatral que sigue los pasos de su anterior obra Sé de un lugar, esto es, una disposición escénica que rompe la estructuración y las barreras habituales del teatro con una reflexión sobre la existencia cada vez más líquida que guía las vidas de las generaciones más jóvenes, y de las no tan jóvenes también. Y todo ello acompañado de música, un elemento importante en las obras de Morales. Si en Sé de un lugar se nos planteaba las dificultades afectivas y existenciales que vivían Béré y Simó, adornadas con un torrente poético y sentimental, en Jo mai el marco de referencia se amplía para abrazar a un grupo de jóvenes amigos a los que la vida no les ha deparado, por distintas razones, la suerte/éxito (tachen un concepto u otro a su gusto) por ellos deseado. El desencuentro vital es el mismo, aunque vestido con diferentes ropajes, un hecho este que universaliza la cuestión tratada en el espectáculo.

2089748-770x513Morales mantiene su apuesta por las jóvenes promesas de la interpretación con experiencia en el cine, el teatro y la televisión. Si en Sé de un lugar ya contaba con Xavi Sáez, en Jo mai incorpora a Marcel Borràs, a Oriol Pla y a Àlex Monner, este último la que parece la estrella más reluciente en los media catalanes en la actualidad. En el bando femenino Laura Cabello da la réplica a tanta testosterona junta con una actuación mesurada y creíble, con la que da vida, como no, a una chica maltratada por la vida y por la pareja, un ejemplo de lo actual de la propuesta.

Y de eso se trata. El espacio que acoge el montaje es el CCCB, y seguramente no se podría haber escogido un escenario mejor. Morales insiste en deconstruir la experiencia escénica habitual y acercarla todo lo posible al público, joven en este caso, como lo era el que abarrotaba el palco de butacas. La performance rompe los límites entre el escenario y el público, como ya lo hacía en Sé de un lugar. Las sillas delimitan un espacio central que es donde se representará la mayor parte de la acción, aunque a menudo los actores se mezclarán e interactuarán con el público, convirtiendo, en parte, el teatro en una experiencia compartida.

Morales persevera en su visión del teatro como un lugar en el que el público puede ver una representación teatral, compartir su experiencia con los otros e ir más allá. Un objetivo loable aunque a veces se corre el riesgo de alcanzarlo tan solo a medias, estirando en demasía un concepto, el teatral, para que abrace formas y conceptos que no son suyos. Parece, sin embargo, que Morales, de la mano de Cia. Prisamata, consigue su objetivo de trascender el teatro como teatro y alcanzar una experiencia escénica global, actual, contemporánea (y ahí creo que está la clave de todo), cercana y juvenil, si hemos de juzgar por el rango de edades del público presente y por la amplia y ostentosa ovación final que obtuvo la performance escénica.

El Grec, el CCCB y Morales se suman un punto en lo que a generación de públicos respecta y a su fuerza de llegada a una nueva realidad social que busca un teatro diferente o, como he dicho antes, una experiencia teatral distinta a la convencional que les hable de cara a cara, sin mentiras (o las menos posibles) y que les diga cosas que les interese, cercanas a su experiencia diaria en un mundo que cambia cada segundo y que pretende que todo lo demás se transforme siguiendo el ritmo por él impuesto.

«Jo mai» se representa en el espacio de teatro del CCCB del 25 al 28 de julio de 2013.

Autoría: Iván Morales
Dirección: Iván Morales
Reparto: Marcel Borràs, Àlex Monner, Oriol Pla, Laura Cabello y Xavi Sáez
Movimiento: Joana Rañé
Dirección musical: Helio Reguera (NITCH)
Dramaturgia: Anna Alarcón
Diseño de iluminación: Raimon Rius

Horario: 20:00 horas
Precio: 16 € (entradas agotadas)
Duración: 120 minutos
Idioma: catalán y castellano

“El viento en un violín” de Timbre 4: Música apenas audible

Claudio Tolcachir elige el teatro como “la ocasión para mirar en un espejo deformado todas las debilidades, extremarlas y hacerlas salir a la luz”.

E intenta que un vendaval desafíe las cuerdas delicadas del violín.

En un extremo, una historia disparatada que sacude las conciencias de unos seres nada tranquilos en su punto de partida: un joven inútil deseoso de dejar de serlo (el mismo Tolcachir, carismático y aparente) descubre la manera de dar la vuelta a su angustia al verse obligado (literal y violentamente) a crear una nueva familia. Con ello, conseguirá exterminar casi instantáneamente diferencias sociales, culturales y de opción sexual.

Sigamos: el conflicto constante que impulsa dicho protagonista se envuelve con las lazadas de una criada servil y deliciosamente humana (magnífica Araceli Dvoskin, cuyos silencios y breves réplicas salpican de vida este concierto) pero también se enreda con la simplicidad de los demás personajes. Y los nudos consiguientes que forman las interpretaciones del resto del elenco (poco matizadas y tendenciosas en los casos de la pareja de mujeres o bien muy pasadas de rosca en lo que respecta a las “criaturas” más burguesas como la locuaz madre o el psicoanalista farsante) acaban imposibilitando que la resolución vaya más allá del banquete de perdices y felicidad habitual de los cuentos de ¿hadas?.

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                             Todos a la cama y nadie que quiera hacerla.

En cambio, en el extremo de las cuerdas del instrumento citado podemos oír tenuemente el brío de algunos momentos celebrados por una comicidad desprejuiciada que habría supuesto hermosa melodía si la razón de ser de la obra fuese un vodevil o bien una comedia ligera. En estas escenas (el enfrentamiento entre el paciente y el profesional con el diván a punto de salir corriendo; los despertares de la criada a la señora en una alcoba siempre apresurada) sí que vislumbramos el esperpento del que hablaba nuestro dramaturgo y director. Pero para ello nos falta la capacidad de ahondar en el alma y la ironía a la hora de ridiculizar la manera de relacionarse unos y otros en ese mundo tan dispar que Tolcachir pretende acercar a golpe de chiste fácil y equívoco argumental.

por Juan Marea

Del 24 al 27 de julio
Horario: jueves y viernes, 20.30 h; sábado, 18 y 21.30 h
Descuentos a mayores de 65 años, menores de 14 años, Club Tr3sC, Tarjeta Rosa, Tarjeta Discapacidad y Carnet Jove
En castellano
Teatre Romea
http://www.teatreromea.com/es/showing
c/ Hospital, 51, de Barcelona
Dirección, dramaturgia: Claudio Tolcachir
Intérpretes: Inda Lavalle, Tamara Kiper, Miriam Odorico, Araceli Dvoskin, C. Tolcachir y Gonzalo Ruiz
Escenografía: Gonzalo Córdoba Estévez
Luces: Omar Possemato
Ayudantes de dirección: G. Cordoba Estévez y Melisa Hermida

Crítica teatral: Desig Jam, en La Seca – Espai Brossa.

DJ ganyotesNo descubro nada al afirmar el hecho de que el deseo es uno de los motores primordiales de la actividad humana. Lo que no es tan habitual es que también sea el argumento principal de una obra de teatro, como lo es en Desig Jam, programada en La Seca – Espai Brossa hasta el próximo 28 de julio. Si bien, si aclaramos que el director del espectáculo es Neil Labute no nos extrañaremos tanto…

Labute sabe como pocos plasmar la cotidianidad de la vida y de las relaciones humanas en las obras que escribe y dirige, y un buen ejemplo de ello fue Coses que dèiem avui estrenada en la Sala Beckett en el 2010 y que un año después hizo temporada en La Villarroel. Allí Labute hablaba de las relaciones humanas sacando a relucir su parte más negativa; aquí el dramaturgo, a través del trabajo cooperativo entre autores y actores realizado en el taller de verano del Obrador Internacional de Dramaturgia de la sala Beckett del año pasado, nos habla del deseo como propulsor principal del comportamiento humano, y lo hace a través de ocho historias. Bueno, más que ocho historias son ocho breves monólogos, o ni eso, ya que lo que nosotros vemos y oímos es la mitad de ocho diálogos mantenidos por los ocho actores que dan vida al texto, toda una serie de medias conversaciones que nos remiten al deseo: el deseo sexual, el deseo de comenzar una nueva vida; del deseo del otro; del deseo de pervivencia, el deseo erótico de la muerte…

Los monólogos son breves e intensos y comienzan de forma abrupta, uno detrás del otro. Se desarrollan, además, de una forma desnuda, limpia, sin apenas ayuda escenográfica, podríamos decir que «a pelo«, y captan nuestra atención des del primer momento. Y ello gracias a ocho textos afilados y «sin pelos en la lengua» y gracias también a la suma de las interpretaciones, que están a la altura de los textos que declaman. Ocho actores (Damià Plensa, Marta Bayarri, Vanesa Segura, Joan Sureda, Mireia Gubianas, Carles Algué, Annabel Castan y Pep Ambròs) que dan cada uno de ellos un toque personal y adictivo a cada una de las historias que nos explican. Entre ellos, si se tratara de destacar alguna interpretación, cosa que no es mi intención, me decantaría por la de Vanesa Segura con una apasionada conversación sobre la muerte y la enfermedad; la de Mireia Gubianas sobre la adicción de lamer codos, delicada y sucia metáfora del deseo carnal interpretada magistralmente; y la de Joan Sureda alejado de sus interpretaciones en clave de comedia made in «Apunta Teatre» y que nos permite observar un mayor abanico de registros interpretativos del actor.

Desig Jam es, así, un sumatorio de escenas, sentimientos, tribulaciones y deseos servido en un menú que se digiere de forma rápida, ya que la obra dura unos 45 minutos, y está aliñada con un simple juego de luces y un escenario vacío, lo que la hace apta para paladares que no gusten de aderezos ni de maquillaje alguno. Una experiencia teatral fresca y a veces algo siniestra que no le dejará impasible. Un detalle en la programación de La Seca – Espai Brossa para despedirse de la temporada teatral y preparar unas vacaciones repletas de anhelos y deseos aún por cumplir.

«Desig Jam» es representa a La Seca – Espai Brossa del 11 al 28 de julio de 2013.

Autores: Noemi Carrasco, Marc Guevara, Marta Solé, Nan Vidal, Alberto Ramos, Niclas Johansen, Joan Yago y Jumon Erra
Dirección: Neil Labute
Ayudante de dirección: Jessie Mills
Reparto: Damià Plensa, Marta Bayarri, Vanesa Segura, Joan Sureda, Mireia Gubianas, Carles Algué, Annabel Castan, Pep Ambròs y la colaboració especial de Marc Guevara
Técnicos: Joan Yago, Jumon Erra y Nan Vidal

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: 14 €; miércoles día del espectador 10 €.
Duración: 40 minutos aproximadamente

“El viaje de mi padre” de Hika Teatroa: El tren de la Luna

Este padre debe viajar. Pero no está seguro de que el tren en el que quiere acompañarle aquel hijo sea el que mejor le conduzca a la estación final. Según este hijo, aquel padre siempre estuvo en la Luna. Entonces; ¿quién les convence de que lo mejor para aquel y este, este y aquel es viajar juntos?

 

Mientras decidimos quién de los dos se saldrá con la suya, Agurtzane Intxaurraga, directora, pone en marcha una locomotora que se desplaza suavemente con un combustible poco contaminante: la ternura y la humanidad de la relación intergeneracional entre los dos protagonistas. Y habilita dos vagones donde instala holgadamente a José Ramón Soroiz y algo más apretujado a Joseba Apaolaza. José Ramón, inmenso, sabio y entrañable a medida que el alzheimer le amplía el espacio lunar, nos da una lección de interpretación: La contención de su trabajo y su humilde personalidad no solo permiten que brille ese “aita” al que encarna, sino que contagia de riqueza escénica los momentos en que ríe, se confunde, confiesa y ama a su hijo. Apaolaza sabe reconocer con profesionalidad su posición de antagonista. A él corresponde encabritarse, regañar y desesperarse. Le tocó viajar en segunda clase pero entre aspavientos y tonos declamativos consigue que transpire la sensibilidad de su personaje, el hijo que debe decidir si tomar las riendas de su vida o si en cambio ayudar a su progenitor a recoger las suyas cada vez que se caen en el acontecer doméstico diario.

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El pasado y el presente tienen el mismo billete.

El viaje de mi padre” de Hika Teatroa se estrenó en 2010 y ahora se ha presentado en Barcelona por obra y delicadeza del Almeria Teatre para su Barcino’13, Festival alternativísimo al celebérrimo Grec. Se trata de un espectáculo que se inscribe con orgullo nada vanidoso en las coordenadas de un teatro realista y poético.

Del primero toma el minucioso retrato de sus personajes a quienes sus autoras, Arantxa Iturbe y la misma Intxaurraga (que trazan juntas historias teatrales desde hace catorce años), otorgan su principal atractivo. También la estructura narrativa que nos avanza eficazmente la sucesión de acontecimientos. Así podemos vivirlos con la cercanía de quien no siempre se atreve a mirar en casa los estragos del tiempo en el deterioro de las relaciones familiares.

La poesía aflora amablemente para permitir que padre e hijo puedan volar al pasado sin necesidad de apearse del tren: por un lado, la presencia sobria, elegante y casi mágica de Jabier Muguruza al acordeón y como contrafigura del padre en un tiempo en que componer habaneras con su acordeón le convirtió en el mejor pretendiente de la mujer más pretendida del pueblo. Por otro, la intervención simbólica de ella misma, sombra luminosa que acerca y aleja a los dos personajes centrales. Un vestido de fiesta basta para ver a ella bailando, encandilando y haciendo rivalizar a los dos hombres de la casa. Y metáforas fácilmente reconocibles y hermosas por ello como las brazadas del niño aprendiendo a nadar o el juego escénico que superpone de forma encantadora presente y pasado con el acordeón.

Por todo ello, vivir con Hika Teatroa este recorrido escénico nos sosiega, emociona y hace sonreír. Sin más artificios que nuestros prejuicios.

Por Juan Marea

“El viaje de mi padre”
Almeria Teatre
http://www.almeriateatre.com/elviaje.htm
BARCINO’13-FESTIVAL ROMÀ DE BARCELONA
del 8 al 28 de julio
Programa: http://www.almeriateatre.com/horaris.htm
Precio: 15€ (descuentos a mayores de 65 años, menores de 14 años, con Carnet Jove, Club Tr3sC, Carnet de Biblioteques, Suscriptores de La Vanguardia, Col·legi d’Òptics, Socios Fnac, Claror Club y  RACC Master)
c/ de Sant Lluís, 64, de Barcelona

Dirección y escenografía: Agurtzane Intxaurraga
Dramaturgia: Arantxa Iturbe y A. Intxaurraga
Actores: José Ramón Soroiz, Joseba Apaolaza y Jabier Muguruza
Música: J. Muguruza
Ayudante de dirección: Tessa Andonegi
Luces: Jabier Lozano
Vestuario y attrezzo: Zerjantzi
Coreografía: Ana Remiro y Katy Zubizarreta
Imágenes: David Bernués
Sonido: Mikel Azpiroz

Crítica teatral: George Kaplan, en la Sala Beckett.

George_Kaplan_en_la_Sala_Beckett_de_Baracelona_Festival_GrecSi les he de ser sincero una de las propuestas del Grec que más me ha interesado este año ha sido George Kaplan, representada en la Sala Beckett, una obra de Frédéric Sonntag que con un toque juvenil y espontaneo nos habla de la comunicación, de los intentos de comunicar y de las tentativas de apropiarse de la información y retorcerla con el objetivo de favorecer intereses privados. En resumen, una obra inserta inteligentemente en el gran debate que ha generado el desarrollo de la comunicación propiciado por los avances tecnológicos, y la potenciación de los sesgos y filtros que sufre la información «objetiva» que consumimos a diario a través de los medios de comunicación convencionales, internet y de un cada vez mayor número de dispositivos.

George Kaplan nos habla de todo ello y la hace de una forma eficaz e inteligente, algo que se ha de agradecer a su autor Frédéric Sonntag y a la producción de la Sala Beckett. La obra está dividida en tres escenas relacionadas entre sí por un nexo que no es otro que el nombre propio que da título a la obra, George Kaplan, que hace referencia al film Con la muerte en los talones, uno de los grandes clásicos dirigidos en el año 1959 por Alfred Hitchcock y que narraba las intrigas que experimentaba Roger O. Thornhill (Cary Grant) al ser confundido con George Kaplan, una identidad falsa utilizada por la CIA en una investigación de contraespionaje.

Esta excusa permite a Sonntag presentarnos las citadas tres escenas: la primera la de un grupo vinculado al movimiento 15M llamado George Kaplan que pretende, aunque sin demasiado éxito, crear un movimiento de contestación social, económica y política a nivel mundial; la segunda nos traslada a la sede de trabajo de una organización en la que diversos guionistas y un novelista están trabajando en la creación de una trama construida a partir de un nombre clave, George Kaplan; finalmente en la última escena un grupo de poder al estilo Bilderberg intenta apoderarse o más bien de adaptar una amenaza comunicativa inminente llamada George Kaplan, para utilizarla como arma o cortina de humo con la que impulsar sus propios intereses.

kaplan 12La obra adopta el estilo de una tragicomedia, una obra de carácter realista que reflexiona sobre la comunicación y el uso de la información que hacemos cada uno de nosotros y, claro está, también las grandes organizaciones y grupos de presión. En ella la primera escena, la más cómica, nos muestra el esfuerzo infructuoso de un grupo activo de base indignada para llegar a un mínimo de consenso para desarrollar su proyecto revolucionario. Impagables algunas de las situaciones que nos recuerdan, sin duda, las imágenes del 15M y sus inacabables asambleas que llevaba o han llevado a más bien poco. Algo descriptivo de un movimiento en fase de configuración pero que parece preñado de futuro.

Por el contrario la segunda y sobre todo la tercera escena nos advierten del peligro que corre el mundo debido a las ansias y a los ingentes medios a disposición de los grupos de poder que les permiten apropiarse y hacer fluir la información para controlar, de hecho, nuestra percepción de la realidad. Una amenaza que tiñe cada vez más de oscuridad la información que nos llega a través de los medios de comunicación.

El objetivo se consigue con un texto contundente y actual en el que están presentes los miedos y la desconfianza del propio autor, que consigue hacer llegar al público. A ello ayuda un montaje ágil en el que una gran mesa de reunión y algunos pocos complementos más modelan una realidad escénica en constante mutación y unos actores que de forma camaleónica van adoptando diversas personalidades y roles a lo largo de la representación. Cada uno de ellos tiene su momento para mostrar ya sea su veteranía, este es el caso de Jordi Figueras o Sandra Monclús, o su frescura y sus capacidades, como en el caso de Sara Espígul, Borja Espinosa o Francesc Ferrer, lo que conforma una actuación coral de primera.

George Kaplan nos plantea una cuestión árida y problemática relacionada con la comunicación y con los flujos de información, una cuestión que sin duda da forma a la era digital en la que vivimos, y que si bien posibilita grandes logros en todos los ámbitos también permite la usurpación y el dominio por parte de aquellos con menos escrúpulos pero mayores posibilidades. Un acierto sin duda de la Sala Beckett y del Festival Grec y un éxito basado en lo actual e idóneo de la temática que aborda y que si lo pensamos bien nos afecta a todos, de una forma u otra.

«George Kaplan» se representa en la Sala Beckett del 4 al 28 de julio de 2013.

Autor: Frédéric Sonntag
Traducción: Carles Batlle
Dirección: Toni Casares
reparto: Sara Espígul, Borja Espinosa, Francesc Ferrer, Jordi Figueras y Sandra Monclús
Escenografía: Luis Martí y Paula Bosch
Vestuario y caracteritzación: Gimena González
Iluminación: Luis Martí
Espacio sonoro y visual: Ramon Ciércoles y Mar Orfila
Producción: Sala Beckett/Obrador Internacional de Dramatúrgia, Grec 2013 Festival de Barcelona y Theater Konstanz (Alemania)

Horarios: de martes a sábado a las 21:30 horas; domingos a las 18:30 horas.
Precio: 20 €
Duración: 1 hora y 35 minutos
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Nit de ràdio dos punt zero, en La Villarroel.

Imatge(1)Este mes de julio la programación escénica de Barcelona ha potenciado en gran medida la reflexión sobre el mundo de los profesionales de la cultura y la comunicación. Primero vimos el teatro dentro del teatro con El veneno del teatro; después el cine dentro del teatro en Tots fem comèdia; más tarde los artistas sobre el escenario en La banqueta; el uso y abuso de la información/comunicación en George Kaplan y finalmente la radio dentro del teatro con Nit de ràdio dos punt zero en La Villarroel, un tratado en clave de comedia sobre el mundo de la comunicación radiofónica y de los profesionales que se dedican a ella.

Todo comienza poco antes de que de inicio el programa tipo «busco y encuentro» al estilo de Tots és possible o La nit dels ignorants. El grupo de profesionales radiofónico se prepara para dar forma al programa de esta noche. Pero algo diferente ocurre hoy: Llorenç (Pablo Lammers) pide a Candela (Clara Cols), con la que salió en el pasado y que está embarazada gracias a un tratamiento de fecundación in vitro, si quiere crear una familia junto a él. Candela rechaza la propuesta. A esta tensa situación se suma el hecho de que se le va a dar a Anna, la becaria, (Alícia Puertas) la gran oportunidad de participar en la locución del programa, aunque no todos están de acuerdo con ello. Lo que parecía una noche de radio como otra cualquiera se convertirá en una montaña rusa radiofónica en la que la vida privada de los integrantes del programa y las aspiraciones personales y profesionales de cada uno de ellos se volatizarán al compás del avance de la noche y del influjo de las Nuevas Tecnologías .

Cristina Clemente nos propone un divertimento teatral que enlaza directamente con la actualidad, algo muy propio de la marca Sala Flyhard, espacio donde se estrenó la obra.  Clemente nos presenta un debate sobre la radio que se hace en la actualidad, y que se concreta tanto en el tipo de programa que veremos desarrollarse sobre el escenario, el nuevo tipo de programa que nace a partir de este y la propuesta de programa que parece haber sido rechazado por la emisora. Algo que conecta con el cauce que la comunicación, en términos generales, está adoptando en la actualidad en la que abunda el bajo nivel de las propuestas y programas y donde se impone la interacción y los gustos generalistas del público.

NDR02(1)Una nueva comunicación, además, en la cual no interesa tanto solucionar problemas, objetivo principal del programa de radio en cuestión, sino mostrar el entresijo de relaciones que mantienen los integrantes del mismo, algo muy al estilo de los magazines televisivos, secuestrados por la prensa rosa, o de programas más destroyers como Sálvame Deluxe, que a pesar de su comunicación de baja estofa generan audiencias sorprendentemente elevadas. En Nit de ràdio dos punt zero también están presentes internet y las NTIC que, como fiel reflejo de la realidad, se van apoderando poco a poco del programa, una muestra de hacia donde parece que se dirige el hacer radiofónico y de ahí muy bien escogido el título de la obra.

Nit de ràdio dos punt zero también nos habla de las relaciones que se generan en un microcosmos laboral como puede ser el de un estudio de radio en el que, no olvidemos, los pequeños y grandes profesionales se reducen, las más de las veces, a sus anhelos y fobias personales.

Nit de ràdio dos punt zero parece que es una obra que funciona por sí sola. Los cuatro protagonistas crean un efecto de realidad con el que nos harán creer que estamos asistiendo a la realización de un programa real de radio, lo que demuestra el gran acierto de la propuesta. Si bien el ritmo de la obra es inicialmente algo acelerado, lo que se entiende si tenemos en cuanta la duración de la misma, que es tan solo de 70 minutos.

Los cuatro integrantes del reparto llevan a cabo una definición exacta de sus personajes. Clara Cols como Candela, la locutora con experiencia que no se ha encontrado aún a sí misma; Pablo Lammers como Llorenç, el eterno adolescente con ganas de concretar definitivamente su vida; Sergio Matamala como el aspirante a locutor y Alícia Puertas como la locuaz y resentida becaria que quiere avanzar en su carrera profesional en la radio.

Nit de ràdio dos punt zero es una comedia sobre la radio que nos permite reflexionar sobre cuál es la fórmula de comunicación que se impone gracias al uso de internet y las NTIC y sobre la voluptuosidad líquida de las vidas de las personas que se dedican a ella. Una propuesta que hace patente la cercanía y la contemporaneidad de un sello, el de la Sala Flyhard, que sube como la espuma, en este caso escénica.

«Nit de ràdio dos punt zero» se representa en La Villarroel del 9 al 24 de julio de 2013.

Guión y dirección: Cristina Clemente
Reparto: Clara Cols, Pablo Lammers, Sergio Matamala, Alícia Puertas y Blanca Caminal
Espacio escénico: Jordi Casanovas
Vestuario: Cristina Clemente y FlyHard Produccions, S.L.
Espacio sonoro: Jordi Casanovas
Producción: FlyHard Produccions, S.L.
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Escrito por Jorge Pisa sánchez

“Wasteland” en el Mercat de les Flors: Fuego en el vertedero

Eduardo Galeano es un trovador que detecta la injusticia social dándole forma de hermoso cuento; y después la denuncia gritando versos, consiguiendo sustituir la trascendencia con que habitualmente discurren dichos temas por la descripción emocionante del día a día de la miseria cotidiana.

Danés en el País de la Basura
Danés en el País de la Basura Maravillosa

Lluís Danés llama oportuno a la puerta de Galeano y le pide que alce su voz para convertirse también en juglar de sus propias reflexiones. Y abre un escenario que, cómplice de las palabras de Eduardo, prolonga el espíritu de sus pensamientos. Se trata de un espacio que nos recuerda un teatrillo de feria distinguible entre las brumas de lo onírico, abandonado al engullirlo la oscuridad y flanqueado a lado y lado por tres músicos.

Bienvenidos a “Wasteland”. O mejor dicho: desechados en “Wasteland”. Solo falta ahora identificar las criaturas que poblarán este mundo, que son las que el Mundo con mayúsculas desecha sin piedad de su paraíso de exceso capitalista y progresiva insensibilidad. Manolo Alcàntara, esforzado mimo, pronto cae desconcertado en el escenario para darse por aludido. Y al ser admitido en él como portavoz de los “nadie” y “ninguno” descartados por no aportar ya nada a la sociedad de consumo, empieza a experimentar cómo pudo sentirse Adán después de probar el fruto del conocimiento, cómo perdió a Eva al escurrirse de sus pobres dedos, el aprendizaje de conseguir sus propios alimentos, su transmutación en fiera prehistórica y su desaparición final cuando otro llega a tomarle el relevo. La angustia de su personaje, Alcàntara la combate con la ternura de sus gestos; el desconcierto que siente al no entender qué se espera ahora de él, Alcàntara lo aprovecha para jugar a estremecerse y a emular, e intentar escapar para volver inevitablemente al mismo lugar en el que quedó atrapado. Rodeado de títeres macabros que representan el colectivo de desfavorecidos y el horror de no saber cómo aliarse, también el canto lírico representará la alienación.

Alcàntara no puede volar.
Alcàntara no puede volar.

Muy cerca del escenario, Xavi Lloses, Adrià Bauzó y Oriol Aymat deciden con habilidad reforzar la atmósfera enrarecida y entrañable que respiran los atribulados personajes. Y lo hacen interpretando la música de Lluís Llach que fluye en un registro íntimo cuando presenta el panorama escénico y adopta unos ecos más grandilocuentes cuando se trata de enfocar la crueldad que ha llevado a la aparición de este vertedero hiperpoblado de víctimas paralizadas. Concierto exquisito para que la historia salga de su ostracismo temático y argumental.

Lluís Danés, al fin y al cabo, nos muestra ensamblando todos los elementos escénicos cuán bella puede ser la pesadilla de vivir al ahogarse uno en medio de la Globalización, la magia del sufrimiento que conlleva sobrevivir, la ilusión de la lucha. Y de paso homenajea el circo y los títeres eligiendo uno y otros como plataformas muy adecuadas para manifestarse contra tanto sinsentido porque acentúan el infantilismo y lo aplican a la crítica descarnada.

Salimos del Mercat de les Flors y respiramos aliviados al recordar aquella máxima de Galeano: “El mundo es eso. Un montón de gente, un mar de fueguitos.” Danés nos ha insistido que es hora de avivar nuestra llama.

por Juan Marea

WASTELAND
http://grec.bcn.cat/programa/wasteland
Del 17 al 20 de julio
Mercat de les Flors
Plaza de Margarida Xirgu, 1, de Barcelona
Precio: 24 €
Horario: 22 h
En castellano
Duración: 75 minutos

Dirección, dramaturgia y escenografía: Lluís Danés (con textos de Eduardo Galeano)
Intérpretes: Manolo Alcàntara y Mayú Heitmann
Música original: Lluís Llach
Músicos: Xavi Lloses, Adrià Bauzó y Oriol Aymat
Ayudante de dirección y movimiento: Anna Marín
Máscaras: Martí Doy
Luces: Joan Teixidó “Teixi”
Sonido: Oriol Farran «Estu» y Carles Xirgo
Vestuario: Santamandra Produccions