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“Orgia” de The Mamzelles: Voto de castidad obligado

Tres eran tres las hijas del Rey. Y las tres deberían hacerle los honores.
¡Venga, pues! Pizpiretas cuando están juntas, The Mamzelles tienen su encanto y lo exhiben en cuanto se les presenta la ocasión. Juntas, se complementan como pocas. Su condición de “starlettes” se afianza paso a paso y nos las impone como una rara avis en el panorama del music hall catalán.

Y por separado hasta tienen entidad propia: Bàrbara Mestanza, animosa y procaz, enloquece en la pista de baile. Paula Màlia, falsa mosquita muerta (como todas, no es ninguna novedad), aventaja en el ritmo del diálogo. Y Paula Ribó, frágil y versátil, vuela cuando entona con su registro lírico.

“The Mamzelles” andan metidas estos días en un fregado que no habrá forma de que quede reluciente. La “orgía” que se montan es un disparate descomunal que, avergonzado de los tintes que va adquiriendo conforme avanza la ¿acción?, se repliega más y más en sí mismo para acabar siendo un producto inane del que difícilmente poder escapar con vida.

El texto de Àlex Mañas apunta ideas oportunas en algunos casos: La cosificación del individuo para llegar a ser “valorado” por los demás; la dependencia emocional consecuente. Y chispea cuando insiste en temas más bien oportunistas: El enfrentamiento a bocajarro de las dos tendencias más extendidas hoy en día en este supermercado de la autoayuda en que nos vendemos al charlatán más desprejuiciado. ¿Dejamos fluir la vida y nosotros nos hundimos en su flujo o bien nos multidirigimos hacia nuestros inalcanzables objetivos de felicidad de pacotilla?.

Pero la dramaturgia ni encuentra su tono (lo que empieza como una comedia de “buen rollo” de “friendgirls for life” intenta acabar como un rosario en el que la “aurora” de marras resulta que había quedado ya) ni transmite la menor sensualidad o morbo (a pesar de los desnudos tan generosos como gratuitos de sus protagonistas). Tampoco el estilo musical elegido para vehicular la historia resulta convincente: El ritmo electropop se lleva a matar con esas letras de “Al salir de clase” a la catalana.

¿Y qué pasó con las princesas? Pues que estuvieron exultantes cuando las dejaron recurrir a su ingenua picardía, sobre todo cantando, e imposibles tomándose en serio este experimento fallido.

por Juan Marea

O 1

Mamzelles descolocadas

“Orgia” se representa en el ciclo “Aixopluc” del Teatre Lliure de Barcelona hasta el domingo 29 de septiembre
http://www.teatrelliure.com/ca/noticies/primer-aixopluc-mamzelles-teatre

“Els músics del silenci“ de la Compañía Mummenschanz: El patio de mi casa es universal.

¿Cómo se explica un patio de butacas lleno de niños después del crepúsculo?
¿Quién entiende que a los pocos instantes de iluminarse el escenario la platea estalle en carcajadas sin que los actores hayan dicho ni una palabra?
Intentaremos averiguarlo.

El impacto visual de este espectáculo es tal que le bastará desplegarse en una retahíla de «sketchs» por los que se paseen los personajes más disparatados sin venir al caso.
Pero no, no es así exactamente.

El caso es que los suizos Mummenschanz convocan con generosidad en el escenario del Barts de Barcelona un grupo de criaturas escénicas encantadoras: Manos gigantescas que descorren con encantadora desenvoltura el telón para disparar poco después al público hechizado. Tubos interminables que se contraen y dilatan ante las adversidades del trayecto. Seres enmascarados de facciones infinitamente cambiantes en un duelo gestual sin piedad. Un juego constante de figuras y formas que se cruzan, se oponen y felizmente se combinan para celebrar sin rubor alguno los cuarenta años de la Compañía.

Este universo delirante nos resulta muy fácil de transitar por su cercana poética. La belleza del espectáculo emana de una equilibrada plasmación de emociones a partir del recurso al color, la geometría espectacular de los personajes y su movimiento en escena en un constante impulso acrobático.

Dichos “músicos silentes” no son tímidos en absoluto. Más bien sabios a la hora de probar cómo el lenguaje universal de signos y símbolos abre en canal la comunicación. Y que multitud de consignas pueden ser entonces invocadas.
¿Y qué pasa con el fondo? Pues que se desdibuja tras el desfile constante de escenas. Ello lastra parcialmente el valor sugestivo de esta propuesta, obcecada en demostrar una y otra vez el “más difícil todavía”.

Lo que ya hemos averiguado unos párrafos más arriba ahora debemos constatar: El espectador, embelesado, se siente mimado. Sin apenas azote a su conciencia, la ternura y el humor inmaculado le sumen en un agradecido recreo.

Por Juan Marea

M 1

Si somos flexibles, podremos jugar.

“Els músics del silenci” se representa en el Barts de Barcelona hasta el domingo 29 de septiembre.
http://www.barts.cat/
http://www.mummenschanz.com/

“Cèl·lules T” de Elejedelmal: Nueve negritos que sobreviven.

Dejemos paso. Que vienen nueve distinguidos invitados.

ImagenMaria Hernàndez en carne y manifiesto

Para no despertar falsas expectativas, les dejaremos que se mezclen entre la multitud congregada para ver el espectáculo.

Y no solo eso: al llegar a Porta 4, se nos pide amablemente que nos identifiquemos. Aquellos nueve elegidos y nosotros vamos a formar un espacio escénico estremecedor.

Los nueve lo son porque serán juzgados implacablemente. En el transcurso de una terapia, uno tras otro irán desmarcándose. Juntos perfilarán el cordón umbilical que les une. El mismo que también les aleja de la comprensión ajena.

Gerard Nicasi, director, alinea pues a un grupo de actores que busca su lugar bajo el sol sin más apoyo que su capacidad expresiva y su habilidad para hacer creíbles personajes deliciosamente humanos porque a medida que van desgranando su lamento, a lo largo de estos nueve monólogos, deben esquivar el peligro de quedar sepultados por el desgarro de la sobreactuación. Nicasi, generoso, les mima al despojarlos de cualquier artificio escenográfico. Nicasi nos maltrata a cambio pues no nos deja mantenernos al margen. Nicasi, finalmente, triunfa: El esfuerzo de los primeros hace mella en nosotros y convierte en estupor la alerta creada inicialmente.

Nicasi y sus nueve presentan en sociedad la Compañía Elejedelmal y su talante coral casa bien con la estructura de la dramaturgia: Una selección de nueve discursos dramáticos de la recopilación “T-Cells and Sympathy” de Michael Kearns.
Para divulgar, hacer pedagogía y emocionar sobre los estragos del SIDA abordándolo desde una multitud de combinaciones posibles, paradojas de esta vida en la que el dedo que acusa (magnífico David Teixidó como hemofílico desde una socarronería inolvidable; enérgico Francesc Vila cuyo conflicto interno de sacerdote homosexual altamente practicante se traduce acertadamente en una ira finalmente descontrolada) suele ser finalmente ajusticiado.

La misma vida que no duda en declarar el determinismo de quien se convierte en desalmado emocional por haber sido antes vilipendiado (desquiciada Maria Hernàndez al vomitar sus traumas infantiles y ya no ser capaz de restablecerse jamás sentimentalmente; carismático Marc Ribera que exhibe una estupenda versatilidad al narrar su conversión de chapero ocasional en asesino brutal).

Pero es que además esta obra rompe ideas preestablecidas: Ni todos los personajes que sufren son homosexuales (elegante Mar Pawlowsky como testigo cuasimudo de la pérdida de un ser queridísimo; convincentemente cotidiana Anna Elias al admitir con generosidad que ama aún más a su pareja cuando asume que él es homosexual). Ni son necesariamente los “temibles maricas” los que quedarán letalmente condenados (tierno Xavier Grivé que de cola de león a la sombra del insigne Rock Hudson pasa a admirable cabeza de ratón cuando decide cuidar a quien infectado le desvirgó; resuelto Eric Balbàs implorando afecto desde su paradoja antropomórficosexual).

Además, también estas “células” nos sirven para reflejar la ironía de la condición amatoria: El “gay” reprimido que alza poderosamente su voz al tomar el testigo de su propio hijo (un Gal Soler con oficio y beneficio).

Obviemos cierto histrionismo en algunas interpretaciones y subrayemos la contención corporal de todas ellos. Relativicemos que el desenlace no está a la altura de las circunstancias por no resolver coherentemente el naturalismo perseguido a lo largo de toda la representación. Tampoco nos pesará demasiado cierta reiteración en el ritmo. Porque las “células” de Elejedelmal tienen vida propia y combaten con tesón.

por Juan Marea

ImagenEric Balbàs y la magnitud de su tragedia

“Cèl·lules T” se representa en la Sala Porta 4 de Barcelona los domingos de septiembre
http://porta4.cat/programacion-mas-info.php?id=156

Crítica teatral: Un trozo invisible de este mundo, en el Teatre Lliure.

cartell_trozo_invisibleGabriel Celaya afirmaba que la poesía era una arma cargada de futuro. Un trozo invisible de este mundo pretende especificar que el teatro es una arma cargada de reivindicación y protesta, utilizada en este caso para hablar y sensibilizar al espectador sobre la angustiosa realidad de la inmigración y el exilio en un mundo, el actual, en el que la globalización nos permite conocer e incluso experimentar las realidades propias de cualquier rincón del mundo y al mismo tiempo potencia el control del mismo por parte de los poderes económicos y políticos más despiadados del planeta.

La propuesta de Producciones Cristina Rota y Teatro Español aterrizó el pasado 12 de septiembre en el Teatre Lliure con la intención de concienciar al público barcelonés de la lacerante situación en la que viven muchos inmigrantes, provocada principalmente por la falta de documentación legal que acredite sus aspiraciones de «ser». Un comienzo de temporada para el Lliure que lo enlaza con la anterior campaña teatral en la que pudimos ver los devastadores efectos del racismo y el odio en el memorial escénico Hate Radio.

Juan Diego Botto es el autor de un proyecto dirigido por el también actor Sergio Peris-Mencheta y en el que él mismo reconoce que su sensibilidad personal está implicada, como exiliado, junto a su familia, de la Argentina sojuzgada por Videla tras la desaparición de su padre en el año 1977. La obra se divide en cinco monólogos que nos muestran diversas micro-realidades que nos ayudan a re-construir una realidad global más general en la que la inmigración, la represión, la ilegalidad y el exilio están muy presentes. Desde los funcionarios que tratan con los inmigrantes internados en los CEIs (Centros de Internamiento para Extranjeros); a la fractura de los lazos afectivos y de comunicación; la humillación y el maltrato que sufren los inmigrantes por parte de ciudadanos «legales» del país de acogida; o los efectos de la represión política y la situación de desprotección y exclusión que muchos de ellos padecen en los países en los que acaban recalando.

trozo_invisible_escena_38_retalladaUn trozo invisible de este mundo, alusión que evoca a lo inmaterial de muchas de las experiencias humanas que comparten los inmigrantes, apuesta por un texto férreo y duro, aunque en él también hay lugar para el humor, sobre todo en las primeras dos historias. Aún así la propuesta no deja indiferente a nadie ya que sube al escenario una realidad por todos conocida pero de la cual nos intentamos alejar, al menos inconscientemente, debido a los elementos de debate ideológico, moral e institucional que su aproximación conlleva. La obra, por otra parte, posee un ADN compuesto principalmente de realidad, la que vemos por las calles o en los titulares de las noticias que acostumbramos a leer o ver en los medios de comunicación, normalmente tiznadas de pobreza, ilegalidad y criminalidad.

Los cinco monólogos están interpretados por el propio Botto, en cuatro ocasiones, y por la actriz y cantante Astrid Jones, que hace suyo uno de los momentos más intensos de la obra. Esta se desarrolla sobre un espacio que nos muestra la cinta de llegada de equipaje de un aeropuerto, como símbolo de arribada de almas y experiencias diversas con el solo objetivo de construir la vida justa y digna a la que no han podido optar en sus respectivos países, oprimidos la mayoría de las veces, no lo olvidemos, por la riqueza del primer mundo en el que habitamos nosotros.

El éxito de Un trozo invisible de este mundo se puede constatar de manera efectiva al comprobar el índice de asistencia de público y el fervor de los aplausos finales, una fogosidad muy rara de ver en el teatro y que confirma lo acertado de la propuesta. Aunque seguramente, lo más importante no es el grado de aprobación del producto, sino si la obra puede conseguir, o mejor dicho, si el teatro como metodología puede conseguir concienciar a la población respecto a la temática que analiza o si la gran mayoría del público que tanto aplaudió al finalizar la representación, incitados por la temática de la obra y su visceral apuesta por la humanidad que dicen reside en la mayoría de nosotros, cuando regresa a su casa vuelve también a su posición cómodamente inactiva e inconscientemente contemplativa, que abandonó en parte al ir al teatro, dejándose arrastrar por los medios de comunicación, manoseados conscientemente por otros, y que en muchas ocasiones van poco más allá de entretener a una audiencia aburrida y fastidiada para inculcarle a través de estratos y estratos de información banal, que el mundo es para aquel que se lo merece y que lo mejor que pueden hacer es consumir todo lo que puedan y seguir votando a aquellos políticos que les aseguran su tranquilidad social y la creación de todos los obstáculos posibles para que aquellos que vienen de fuera y que amenazan sus logros, queden trabados en un mar embravecido, en los alambres de espinas en que culminan los muros de la exclusión o en los compartimentos de carga de una furgoneta mal acondicionada.

«Un trozo invisible de este mundo» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 12 al 29 de septiembre de 2013.

Autor: Juan Diego Botto
Dirección: Sergio Peris-Mencheta
Reparto: Juan Diego Botto y Astrid Jones
Escenografía: Sergio Peris-Mencheta y Carlos Aparicio
Vestuario y atrezzo: Carlos Aparicio
Iluminación: Valentín Álvarez
Espacio sonoro: Carlos Bonmatí
Música original: Alejandro Pelayo
Producción: Producciones Cristina Rota y Teatro Español

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: 22€ – 29€; martes y miércoles, día del espectador / 24,65 € con descuento
Idioma: castellano
Duración: 1 hora y 40 minutos sin pausa
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Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: Cinco horas con Mario, en el teatro Goya.

ImatgeSi tuviera que recordar alguna de las novelas que me hicieron leer en el instituto, mi memoria no podría ir más allá de tres o cuatro títulos, entre ellos El árbol de la ciencia, de Pío Baroja; El misterio de la cripta embrujada, de Eduardo Mendoza; Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite o Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes, obra esta última que debido a la peculiaridad de su argumento y a la maestría de su composición ocupa un lugar privilegiado en mi memoria. No podía, pues, dejar pasar la oportunidad de acudir al estreno en el teatro Goya de la versión teatral de la novela, dirigida por Josefina Molina e interpretada por Natalia Millán.

Lo primero que me veo obligado a comentar es el cambio en el reparto que ha sufrido la representación. Si desde hacía 25 años el papel había sido interpretado por Lola Herrera, su edad, acumulada de forma natural a lo largo de la vida, la ha instado a ceder su lugar a Natalia Millán, que se ha hecho con un papel conocido por muchos y caracterizado por una luz escénica propia.

Cinco horas con Mario nos traslada a la España de la década de los años 60. Carmen Sotillo, a los 44 años de edad, acaba de perder a Mario, su marido, de forma inesperada. Tras el velatorio Carmen decide mantener una última e íntima conversación con él, un monólogo-diálogo en el que asomarán sus ideas, sus anhelos y sueños no alcanzados, sus reproches y sus secretos. Serán las últimas horas que Carmen pasará con Mario y su oportunidad para despedir a su marido.

8No hace falta, creo yo, hablar del texto y de su autor, Miguel Delibes, un referente donde los haya de la literatura española del siglo XX. De lo que sí que hace falta hablar es de la luciente actuación de Natalia Millán y de la fiel adaptación de la obra. Millán le da al espectáculo un grado de naturalidad, credibilidad y familiaridad que sabe captar la atención del público. Su interpretación da vida al texto y nos acerca a la experiencia vital de una joven viuda española en los años 60 y a sus reflexiones sobre la política y la sociedad del momento, el matrimonio o las responsabilidades familiares. Todo ese tipo de cavilaciones que surgen en los momentos de intimidad de nuestro ser en los que hablamos con nosotros mismos y en los que no cabe lugar para la mentira ni la adulteración. Así pues la obra se convierte en una introspección en la que conoceremos todo acerca de Carmen, mucho sobre su marido y bastante de lo relativo a la sociedad de la que formaron parte, de un pasado que poco a poco ha ido desvaneciéndose para dar lugar al presente en el que habitamos nosotros.

Josefina Molina nos presenta una inmejorable adaptación de la novela de Delibes, no por otra el autor participó en su momento en la misma. De esta forma nos parecerá estar realmente en un velatorio, o más concretamente en las últimas horas de vela íntima del difunto, y seremos testigos de la trascendental conversación que la protagonista nunca pudo mantener con su marido. Una propuesta que representa un acierto en muchos aspectos, si bien el ritmo, debido a lo estático de la composición, puede hacer resentir el desarrollo de la obra.

La adaptación de la novela de Delibes, que estará en cartelera hasta el próximo 11 de octubre, es una excelente ocasión para revivir un clásico de los de antes, aquellos que no necesitan de ostentosos abalorios para llegar al público y que se dirige a él de forma natural, apelando a ese paño de emociones que todos llevamos dentro y a unos sentimientos que, quien más o quien menos, todos compartimos ante la pérdida de un ser querido.

«Cinco horas con Mario» se representa en el Teatre Goya del 4 de septiembre al 11 de octubre de 2013.

Autor: Miguel Delibes
Adaptación: Miguel Delibes, Josefina Molina y José Sámano
Dirección: Josefina Molina
Reparto: Natalia Millán
Escenografía: Rafael Palmero
Iluminación: Francisco Leal
Música: Luis Eduardo Aute
Producción: Sabre Producciones

Horarios, precios y descuentos: ver web teatro
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)
Idioma: castellano

Crítica teatral: Totes les parelles ho fan, en el Teatre Gaudí.

539071_585176604879384_1366265816_n(1)No hace falta incidir, aunque aquí lo haremos, en el hecho de que en momentos de congestión económica y de crisis general el humor y la son-risa son remedios que nos dan fuerza y alivio para poder perseverar en nuestros objetivos y capear los malos momentos. Y el teatro Gaudí se ha empeñado en ofrecer a la ciudad condal varias dosis de medicación en formato de comedia. La primera nos la dio en el 2010 con Salvem les balenes… i el meu matrimoni què? en el Versus Teatre, a la que siguió Tu digues que l’estimes, en el Teatre Gaudí Barcelona en el 2012. Ahora le ha llegado el turno a otra comedia de relaciones con título algo expansivo: Totes les parelles ho fan, dirigida, como en los casos anteriores por Ivan Campillo y provista de forma teatral por la compañía Apunta Teatre.

Como en cualquier comedia que se precie lo principal es delimitar los personajes y las situaciones en las que se estos se mueven: Eva (Silvia Forns) y Víctor (Raül Tortosa) están pasando una mala racha como pareja debido a la falta de comunicación y de interés. Ella es una joven actriz en busca de una oportunidad; él es un ejecutivo cargado de ocupaciones. La incomunicación entre ellos obliga a Eva a tomar una decisión: abandonar a su pareja e iniciar una nueva vida. Para ello encuentra habitación en casa de Àngel (Ramon Godino) un profesor de yoga con una vida sentimental, por así decirlo, bastante vacía. Víctor, muy afectado por la marcha de Eva contacta con su amiga Maria (Laura Sancho), una camarera de noche especialista en artes marciales, que le ayudará a encontrar a su amiga, a la que creen en peligro secuestrada por un maníaco líder de una secta.

La obra tiene un planteamiento bien sencillo y nos dibuja a varios personajes muy diferentes que se ven obligados, por las circunstancias, a interactuar entre ellos, aunque no siempre de una forma relajada y pacífica. Totes les parelles ho fan es una comedia urbana y de sentimientos con estructura de serie televisiva. La obra nos muestra, por otra parte, la efervescencia de los caracteres y de los comportamientos que caracterizan a las sociedades del siglo XXI.

SONY DSCLa táctica vuelve a ser la misma que en propuestas anteriores: situaciones anímicas algo disparatadas que empujan a los protagonistas, y detrás de ellos a los actores, a lugares y comportamientos a los que no acostumbran, todo ello movido por el vigor de las relaciones humanas que aunque pueden parecer algo «estereotipadas» provocan un velo de humor en el público asistente.

Totes les parelles ho fan posee un ritmo rápido y desenfadado que se mantiene a lo largo de la representación, con los actores bien ubicados con respecto a los personajes y a la forma de actuar, no por otra el sello de producción es el mismo que en ocasiones anteriores. Por su parte el escenario del Gaudí permite al público seguir con más cercanía los avatares de los protagonistas que se desenvuelven en él a través de una tenue realidad escénica marcada por el escaso atrezo, un sutil juego de luces y el acompañamiento, al inicio y al final de la representación, de un enganchoso tema musical creado para la ocasión y tocado en directo.

Totes les parelles ho fan se podría considerar una terapia contra la crisis y los malos pensamientos que esta provoca ya que obliga al espectador a contemplar y reirse de los otros, en este caso de los atribulados personajes que recorren extenuados el escenario del teatro Gaudí. Y puede convertirse en un episodio más del éxito de público que cosecharon las anteriores propuestas de la compañía, si bien esto último lo tendrán que confirmar las cifras de asistencia proporcionadas por el propio teatro.

«Totes les parelles ho fan» se representa en el Teatre Gaudí hasta el 29 de septiembre de 2013.

Dramaturgia y dirección: Ivan Campillo
Reparto: Sílvia Forns, Ramon Godino, Laura Sancho y Raül Tortosa
Escenografía: Apunta Teatre e Isaac Coll
Vestuario: Elena Ballester
Iluminación y sonido: Roger Blasco
Caracterización: Toni Santos
Canción original ‘Totes les parelles ho fan …’: Joanjo Rubio (música) e Ivan Campillo (letra)
Producción: Apunta Teatre

Horarios: de miércoles a domingo a las 20:30 horas.
Precios: 20 €.
Idioma: catalán.
Duración: 1 hora y 30 minutos
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Escrito por Jorge Pisa Sánchez

Crítica teatral: El Cor Delator, en el Versus teatre.

IM0005399_2¡Es verdad! Nervioso, muy, muy nervioso, lo he sido y lo soy; pero ¿por qué dirán que estoy loco? El mal ha agudizado mis sentidos, no los ha destruido ni los ha entorpecido. Sobre todo tenía un oído muy fino. Oía todas las cosas del cielo y la tierra, y además muchas del infierno. Así que ¿cómo voy a estar loco? Atiendan y observen con que cordura, con que tranquilidad les puedo contar toda la historia”. Inicio del relato El corazón delator.

Edgar Allan Poe (1809-1849) es el mayor referente estadounidense de la novela de terror en su vertiente del relato corto y uno de los primeros en usar esta modalidad de narración en aquel país. Él modernizó la novela gótica. Además de escribir excelentes novelas detectivescas y también algunas de ciencia ficción, el conocidísimo escritor fue también poeta y crítico literario. Su obra ha seducido a miles de lectores e influenciado a innumerables escritores posteriores. Sus relatos se han adaptado al cine y la televisión en múltiples ocasiones, e incluso han servido de fuente para el 9º arte, el cómic y, en el caso que hoy nos ocupa, también para el teatro.

Edgar Allan Poe fue un maestro en crear ambientes de terror sin recurrir a escenas muy truculentas. En muchos de sus cuentos componía lugares sórdidos y malsanos en los que la acción desembocaba en un inesperado y sorprendente final al estilo de películas como “El Sexto Sentido”, solo que unos 170 años antes. En sus cuentos los personajes caían en la locura, habitaban lugares decadentes o se enfrentaban a situaciones imprevistas de las que era muy difícil salir con vida. Véase El pozo y el péndulo, La caída de la casa Usher o El gato Negro.

Como hemos dicho sus relatos son muy jugosos. De ahí que Teatro Calánime se haya aventurado a adaptar uno de ellos, el titulado El corazón delator. Esta narración se publicó en el año 1843 en el periódico literario The Pioneer. Un relato de apenas seis páginas que nos narra un mundo de locura y obsesión.

_MG_9974Un hombre que convive con un anciano se obsesiona con este debido a que uno de sus ojos está velado por una membrana. Cada noche se adentra con sumo cuidado en la habitación donde duerme el viejo para expiarle y ahondar más en su odio irracional. El relato esta narrado en primera persona y el actor Roger Batalla lo hace suyo transformándose en un ser atormentado, a ratos cuerdo, a ratos no. De hecho recita el relato original casi palabra por palabra. Su obsesión y su miedo delirante están bien conseguidos. Su caracterización, además, consigue asemejarle al propio Poe.

El ambiente gótico está logrado gracias a la parquedad del decorado: Una cama desvencijada, unos pocos muebles, una jofaina de aluminio. La iluminación lo complementa adecuadamente. La penumbra constante, el juego de luces con los focos y las pocas velas encendidas. En la adaptación de Teatro Calánime La Muerte, interpretada por la cantante Mariona Ginès, pasea lánguidamente por el escenario, empujando al protagonista a la oscuridad. Tal vez la atmósfera construida se resquebraja un poco cuando en algunas ocasiones Ginès arranca a cantar, pero su presencia, vestida de riguroso negro, con una calavera por cabeza y repiqueteando al ritmo de un corazón perturbado, aportan quilates de espanto a la obra. La Muerte o acaso La Locura encarnada por Ginès es el único personaje que no aparece en el relato original, si bien permite dilatar en el tiempo algo más el espectáculo.

El tercer actor que compone el reparto es el violinista Joan Rigat que interpreta el papel del viejo que inflama la obsesión asesina del protagonista. Durante la obra toca el violín en directo logrando adentrarnos con su música en ese mundo sombrío engendrado por Poe y creando tenebrosos compases que materializan sonoramente su propio corazón, un corazón delator. Una de las escenas culminantes en la que nos muestra su ojo, fuente de todo mal, está muy lograda en cuanto al maquillaje y al juego de luz que resalta lo aterrador de su mirada.

La obra apenas dura una hora y es una buena adaptación del relato de terror original. Es una obra pausada y poética cuyo estilo y desarrollo son fáciles de detectar desde el primer minuto. Hoy con todo lo que hemos visto en el cine y la televisión de este género y con lo rápido que suceden las cosas en estos medios nos puede parecer anticuada y lenta pero no hay que olvidar su fuente, una adaptación muy fidedigna de un relato escrito hace nada menos que 170 años.

«El cor delator» se representa en el Versus Teatre del 12 al 29 de septiembre de 2013.

Autor: Edgar Allan Poe
Director Hugo Guzmán
Traducción Roger Batalla
Reparto: Roger Batalla, Mariona Ginès y Joan Rigat
Iluminación: Bernat Jansà
Diseño de vestuario y escenografía: Hugo Guzmán
Producción: Teatro Calánime

Horario: de jueves a sábado a las 22:30 horas y domingo a las 20:30 horas.
Precio: 20 €.
Idioma: catalán.
Duración: 60 minutos
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Escrito por Taradete

Pentateatre Atòmic en el Aquitània Teatre: Viaje alucinante sin aditivos

titol-per-determinarMinguet, Torres y Boix determinan.

¿Qué son quince minutos de tu vida? ¿En qué se convierten si les sumas tu expectación más la entrega del artista? ¿Y si el resultado lo multiplicas por la posibilidad de prorrogarlos cambiando de registro escénico? Deja la calculadora, aprésurate a dividir tu recelo y vamos al Aquitània.

Pentateatre Atòmic nos organiza una ruta por cinco satélites escénicos, que giran en torno al deseo de romper con ideas preconcebidas sobre el hecho teatral. Para ello, estemos dispuestos a recorrer las instalaciones de la antigua sede de la Filmoteca de Catalunya. Aquellos rincones que hasta ahora permanecían ocultos del interés del espectador, que se dirigía sin vacilar a la enorme sala de proyecciones. Ahora será allí donde nos agruparán para la visita. Y sin más escafandra que nuestra curiosidad, rápidamente constatamos que la atmósfera festiva se respira en cada parada. Porque en cada una nos aguarda una propuesta iconoclasta. Desentumecemos nuestros músculos, activamos nuestra capacidad receptiva y relajamos los prejuicios. Del cielo al infierno.

En la azotea del edificio pentaocupado, nos recibe la excelsa “Crisis”, pieza escrita y dirigida por el vehemente Marc González de la Varga y de exquisita ternura que nos invita a una fiesta de cumpleaños-sorpresa. Conocemos a Asunción (soberbia Alzira Gómez) y a su compañero Harpo (entrañable Albert Eguiazábal). Nos sirven una historia de corte clásico que recupera acertadamente la apuesta por el carisma de unos personajes anodinos a los ojos de quienes seguramente les rodean pero que con tesón escénico sus intérpretes nos harán recordar fuera de allí.

No debemos bajar la guardia porque bajando apenas un tramo de escalera nos abducen los “esbirros” de Iván Morales en el espacio de la antigua sala de proyecciones. Es el «Títol per determinar«. Como si se tratasen de primos hermanos de “Magenta”, “Riff-Raff” y el “Dr. Frank-n-Furter” escapados fugazmente del “Rocky Horror Picture Show”, la inquietante Carla Torres; el imprevisible Joel Minguet y un Oscar Boix maestro de ceremonias tan grotesco como ambiguo, nos señalan con el dedo en un ejercicio metateatral que explora entre el terror y la sugestión el siempre controvertido tema del liderazgo de la manada. Y nos dejan boquiabiertos por la habilidad de Morales de ponernos entre las cuerdas de la incomodidad de conciencia.

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Bonjour acecha y Riera no exorciza.

Tras un portazo certero, nos consolamos en los dominios del “Séptimo chakra”, de Raül Z. Méndez, disparate resultón que reduce el dramatismo de quien agoniza en su lecho pero que no pierde por ello el sentido del humor (despiadada Elisabeth Bonjour) y le enfrenta a un ridículo charlatán, otro gurú orientalista con denominación de origen de ciudad dormitorio del área metropolitana (divertido Josep M. Riera). Ahora vivimos comedia desenfadada y nos sorprendemos soltando carcajadas intermitentemente.

Pero el delirio vuelve después a rodearnos: Albert Garcés, Nano Márquez y “La nit dels petons” osan desafiarnos ahora con la crónica de un viaje constante al sentimentalismo enquistador desde un presente que no es más que una terrible premonición del futuro casi inmediato: sin apenas margen para la improvisación. El texto, algo confuso, se atasca cuando ya no puede avanzar más por mostrar sus claves muy pronto sin hallar un desenlace convincente. ¿Ironías del destino?

Y ahora ya estamos listos para paladear ese infierno que os anunciaba hace unos cuantos párrafos: “El Paco Donald” emerge de entre neones de la “Sala Amsterdam” para reunir lo más glorioso y lo más patético de la profesión de actor. Todo eso cabe en la rotundidad de su protagonista absoluto, Paco Moreno, un animador temible para los espectadores más rezagados y que roza por momentos nuestro rubor para señalarnos sin piedad como sus orgullosos cómplices cuando nos confiesa impúdicamente sus temores más humanos.

¿Alguien se atreve a volver a la Tierra ahora?

Por Juan Marea

el-paco-donald Moreno repudia a Daisy en pos del ansiado escenario.

Pentateatre Atòmic
http://www.pentateatreatomic.com/
Hasta el 6 de octubre
Aquitània Teatre
http://www.teatreaquitania.com/
Horario: de miércoles a sábado a las 21 h; domingos a las 19.30 h
En catalán y castellano

 

Fira Tàrrega-Teatre al Carrer’13: Animalidad Urbana

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Nosotros, complementos de nuestra curiosidad y prolongación de la necesidad de sentir viva nuestra inquietud artística.

Tàrrega, contenedor de espectáculos multiformes que en sus límites encuentran acomodo y la definen como enorme escenario global.

Que configura un territorio tan controvertido como Ciudad Juárez y lo erige en supuesto paradigma de la reinvención, esa opción tan aconsejable cuando se toca fondo. La Compañía Teatro Línea de Sombra se adscribe a esa premisa. Desde México, los “Baños Roma” se intentan abrir para que los conozcamos pero su pretenciosidad solo nos permite echarles un vistazo desde la rendija. Esta propuesta pretende provocar y alertar sobre el peligro de la desaparición de los grandes núcleos sociales cuando son progresivamente conquistados por otros pueblos. Pero va disminuyendo su aliento vital a medida que se despliega, como si el propio espectáculo fuera invadido por su pretenciosidad. Los actores olvidan que están allí para recrear y se empeñan, en cambio, en explicar. Peor que eso: en convencernos. Sus parlamentos, repletos de lamento político, no hallan apenas concreción escénica más allá de esbozos que por su inconsistencia alejan cada vez más la predisposición del paciente público. A pesar de ello, la conexión se establece intermitentemente cuando el equipo artístico ofrece momentos más cotidianos. Entonces, jugando con la maravillosa banalidad de cantar en el karaoke o discutiendo sobre cuál es la cerveza más rica, la compañía crea verdaderos momentos de reflexión que ya no son solo de ellos sino que nos llegan a pertenecer. Y lo dicen nuestras sonrisas, que son la antesala de la verdadera conciencia individual. Esa que unida a las de los demás puede ser social e incluso combatir por causas tan loables como la de Antígona, que lo único que quería antaño era poder enterrar dignamente a su amado hermano, llamado aquí “Juárez”.

ImageBaños que intentan salpicarnos
(Fotografía de Roberto Blenda)

Quim Girón nos abordó con decisión quirúrgica en la Plaça dels Comediants y se afanó en urdir un teatrillo de marionetas superpoblado por pollos que pasaban de ser estrangulados a amarse tiernamente y por muñecas que después de ser despedazadas por este aplicado “cirujano” acabaron integrándose en su cuerpo atlético y hospitalario. Entonces, “Indomador”, la propuesta de su compañía Animal Religion, empezó a desplegar alas, las de un artista que entona una parodia grotesca del primitivismo humano y de la diferencia de sexos socialmente apuntalada. Lejos de cualquier tipo de discurso trascendental, Girón se inclinó acertadamente hacia el guiño cómico constante sin darse tregua. El repertorio incluyó un recorrido exquisitamente marciano desde la ambigüedad sexual hasta la hilarante crítica del macho a través de una expresión corporal esforzada, de un carisma escénico creciente, unas acrobacias entusiastas y sobre todo una apuesta por el riesgo constante. Este “animalario” estrafalario y celebrado por todo el público es un claro ejemplo de que la experimentación, cuando parte de la entrega sincera y se completa con la complicidad del espectador, acaba siendo una gran fiesta: la de la magia escénica. Sin trampa ni cartón pero con un intérprete que por momentos fue recortable etéreo y con el que volamos lejos del cemento rutinario.

Por Juan Marea

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Girón atrapado en su animalidad

http://www.firatarrega.cat/fira/
http://www.teatrolineadesombra.org/
http://www.animalreligion.com/animalreligion/ANIMAL_RELIGION.html

“Sa història des Senyor Sommer” en el Círcol Maldà: Apasionante madurez

El enigmático Sr. Sommer aparece en nuestra vida como por casualidad. Pep Tosar nos lo presenta sin darnos ocasión de sorprendernos.

Porque dando rienda suelta a su naturalidad escénica acondiciona el espacio recogido del Círcol Maldà como sala de estar y allí nos distingue enseguida como sus visitas.

Para ello, el intérprete renuncia a cualquier clase de artificio y juega con una baza segura, la de los buenos comunicadores: su sonrisa de complicidad, el gesto familiar y un discurso dramatúrgico fresco.

Tosar está aquí para contarnos el despertar a la vida adulta de un niño solitario. Y el relato con que defiende su espectáculo le convierte en Pep desde el mismo momento en que nos recibe preparando él mismo el escenario. Es su manera convencida de aclararnos que nosotros hemos venido no solo para conocer a Sommer.

Esta historia melancólica podría haber optado por el tenebrismo. El niño que Pep suelta, en cambio, se expresa desde la inocencia infantil. Y el desconcierto de su personaje al ir vislumbrando que nadie de su entorno le sirve de referente a la hora de descifrar cuál es su lugar en el mundo Pep nos lo sirve con gracia desenfadada. El mismo niño que poco a poco, y de forma inconsciente, se ve obligado a admitir que su hosco vecino Sommer es el único que puede darle respuestas. Curiosamente, un espectro humano que huye de todo contacto social.

Esta historia sensible podría verse contaminada por el amaneramiento. Pero el narrador que interpreta Pep expresa su lamento con seductora ternura. Sommer proclama que lo único que quiere es que le dejen en paz. Y el público de Pep halla una calma infinita al escucharle cantar con una voz preciosa.

Esta historia hermosísima podría haberse quedado enterrada bajo la poesía impostada de sus imágenes. Nada más lejos de la realidad que vivimos con Pep, que alterna la descripción críptica de Sommer con el detalle ameno de anécdotas descacharrantes.

Sommer, de nuevo, aparece y su huida constante es sorprendentemente recibida como la nuestra cada vez que nos sentimos expulsados de este mundo absurdo de rutinas afectivas. Porque Pep no representa. Pep, simplemente (tomad el adverbio como el mayor eufemismo posible de estas líneas), comunica. Y cualquier atisbo de efectismo o ardid de presunción escénica no comparecen en “Sa història des senyor Sommer”: Tienen demasiado trabajo en los diversos garajes teatrales de la Ciudad Condal.

 Por Juan Marea

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 Tosar hilarante y enternecedor

 

 SA HISTÒRIA DES SENYOR SOMMER

Del 11 al 29 de septiembre
CÍRCOL MALDÀ
http://www.circolmalda.org/?seccio=espectacles2&idEspectacle=24

En mallorquín
Duración: 90 minutos
Horario: de miércoles a sábado a las 21 h, domingo a las 19 h
Precios: miércoles y jueves, 17 €; resto de días, 22 €.

Dramaturgia: P. Tosar, Xicu Masó y Lluís Massanet (basada en la novela “La historia del Señor Sommer” de Patrick Süskind)
Intérprete: P. Tosar
Dirección: X. Masó
Iluminación: Xavier Clot
Escenografía: Nura Teixidor