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Crítica teatral: Assaig sobre la lucidesa, en el Teatre Lliure

assaig.sobre.la.lucidesa_Teatre lliureEl Festival Grec va tocando ya a su fin este año, y en Culturalia nos disponemos a reseñar algunos de los últimos espectáculos programados. En esta ocasión analizamos Assaig sobre la lucidesa, obra de teatro basada en la novela de José Saramago, adaptada por Jumon Erra y que nos permite reflexionar sobre la relación del ser humano y la política y los derechos y obligaciones de la ciudadanía.

“En una ciudad se convocan elecciones y la mayor parte de la población decide votar en blanco. Este hecho, que se suma a un extraño episodio de ceguera que ya vivió la ciudad años atrás, sitúa a los políticos a la ofensiva con el objetivo de averiguar qué está pasando y quien es el culpable. Para ello no dejarán de recurrir a los métodos más arbitrarios, poniendo en riesgo los derechos e incluso la vida de los ciudadanos”.

Assaig sobre la lucidesa posee dos valores principales. El primero no es otro que adaptar una obra de Saramago, algo ya de por sí meritorio, y que sigue la estela de la adaptación cinematográfica de Ensayo sobre la ceguera (A ciegas, Fernando Meirelles, 2008). El segundo es la reflexión que propone la obra, ya que indaga sobre la relación entre gobernados y gobernantes y sobre el desgaste de las democracias en el mundo actual.

Jumon Erra opta por un espectáculo de pequeño formato en el que concentrar toda la reflexión de Saramago. Cuenta con la base de un buen relato y con la complicidad de los cinco actores y actrices que integran el elenco: Elena Fortuny, Xavier Frau, Òscar Intente, Maria Ribera y Jacob Torres, que dan vida a los diferentes personajes de la historia. Una dirección de actores que si bien muestra una cierta premura en los inicios de la representación, se va consolidando a medida que pasan los minutos.

El resto es dejado a la imaginación del público, ya que aparte de mínimos elementos de atrezo y la utilización de rotuladores con el que se marca la acción sobre el escenario, el espacio escénico se mantiene vacío a lo largo de la representación.

Y el relato de la obra, que podemos hacer nuestro muy fácilmente, nos propone reflexionar sobre cómo la política y los políticos gestionan a los gobernados. Que la mayoría de la población de una ciudad se atreva a votar en blanco sin respeto a las leyes democráticas de convivencia, pondrá a los políticos de la ciudad y del país en una situación complicada, que les forzará a tomar medidas cada vez más drásticas para descubrir quién está al frente de la “revuelta” ciudadana.

Es aquí donde hallamos la pluma más afilada de Saramago, al proponer un inicio de crisis en el sistema y detallarnos cómo el propio sistema pretende solucionarlo, sin tener en cuenta las libertades y los derechos de los ciudadanos y las ciudadanas. Algo hacia lo que podría dirigirse la política mundial en un mundo de cambio y de pérdida de autoridad de los poderes establecidos.

La compañía La danesa da en el clavo con esta propuesta, que si bien casi entra más en el ámbito de la ciencia-ficción, como ya le paso en parte a Ensayo sobre la ceguera (en la que Saramago nos mostraba la violencia ejercida por la propia población en un momento de crisis) nos permite especular sobre cómo respondería la política y los políticos ante una revolución ciudadana.

Assaig sobre la lucidesa” se representó en el Teatre Lliure el viernes 27 y el sábado 28 de julio de 2018.

Autoría: José Saramago
Versión / Adaptación: Jumon Erra
Interpretación: Elena Fortuny, Xavier Frau, Òscar Intente, Maria Ribera y Jacob Torres
Dirección escénica: Roger Julià
Dramaturgia: Jumon Erra, Roger Julià
Escenografía y vestuario: Clàudia Vilà
Espacio sonoro: Enric Monfort
Diseño de la iluminación: Sylvia Kuchinow
Producción ejecutiva: Cia. La Danesa, Elena Fortuny

Idioma: catalán
Duración: 80 minutos

NOTA CULTURALIA: 8
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Jorge Pisa

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Crítica teatral: El professor Bernhardi, en el TNC

El pasado 10 de febrero se estrenó en el TNC El professor Bernhardi, una de las obras de teatro más relevante, seguro, de esta temporada, y que propone un dilema ético, religioso y social ambientado en la Austria de las primeras décadas del siglo XX. Una propuesta escrita por Arthur Schnitzler, dirigida por Xavier Albertí e interpretada por Lluís Homar, Joel Joan, Pep Cruz, Rubèn de Eguía, Manel Barceló y Albert Pérez.

“En un hospital universitario, la decisión de un médico desencadena una serie de consecuencias que harán tambalear todos los estamentos políticos y religiosos de un país obligado a posicionarse. Una adaptación de este clásico extraordinario de 1912, prohibido durante muchos años en Austria”.

El professor Bernhardi es una propuesta integral que parte de un acto en particular, la negación a un capellán de dar la extremaunción a una moribunda católica en un centro hospitalario. A partir de este hecho la obra de Schnitzler, autor austríaco de finales del siglo XIX y principios del XX, polémico por los temas que trataba en sus textos dramáticos, da paso a un debate sobre la sociedad austríaca del momento, que se iba encaminando hacia la Primera Guerra Mundial. Así, pues, lo que en un primer momento puede parecer al espectador una simple decisión compasiva tomada por el Profesor Bernhardi (Lluís Homar), no tarda en traspasar los límites de la Institución médica en la que acontece, provocando un debate político de gran calado.

Arthur Schnitzler se permite de esta forma no solo polemizar sobre los fundamentos religiosos de la sociedad austríaca de principios del siglo XX, mucho más ostentosos, claro está, que los actuales, sino que también nos muestra los estragos que el antisemitismo estaba provocando en la Europa de aquellos años; los usos miserables de la política o los intereses propios de la prensa, a veces alejados del propio esclarecimiento de la verdad.

 el-professor-bernhardi_tnc_2.El professor Bernhardi es, además, una obra intensa, que requiere de esfuerzo y concentración por parte del espectador, que ha de estar atento a todo lo que se dice sobre el escenario para no perder el hilo del avance de la historia. Una obra de ingeniería textual creada por el propio Schnitzler y favorecida por una versión y una traducción magníficas realizadas por Feliu Formosa y Lluïsa Cunillé, y por una dirección férrea de Albertí, en un texto en el cual destacan diversos de los diálogos, en especial los mantenidos entre Bernhardi y el Dr. Flint (Manel Barceló), ministro de Culto y Educación o el que se desarrolla entre el mismo Bernhardi y el capellán al que se le niega dar la extremaunción a una de las internas del centro, encarnado por Albert Prat.

En el apartado de las interpretaciones nos encontramos con un reparto amplio y de una calidad de Champions. La pieza clave sobre la que se construye la obra es la de Lluis Homar que interpreta de forma majestuosa al profesor Bernhardi, obstinado en considerar su acción como un acto puramente privado exento de cualquier componente político o ideológico. La actuación de Homar se complementa de forma admirable con las de Joel Joan que da vida al doctor Ebenwald, personaje que prefigura en la obra el infierno del nazismo; y la de Manel Barceló que encarna al gran político que se aprovechará de la polvareda provocada por los actos del profesor Bernhardi para consolidar su posición en el Parlamento.

Es de destacar, también, una escenografía simple a la vez que descriptiva y en la que destaca un espacio central cerrado por paneles y puertas de vidrio, cuyo ambiente se irá enrareciendo a medida que avanza la representación, como señal inequívoca de la progresiva complicación de la situación descrita en la obra.

El professor Bernhardi es, pues, un desafío escénico que el TNC ofrece a todos aquellos a los que les gusta el teatro que genera debate. Un intenso esfuerzo teatral que finaliza con un premio para el espectador, el de haber disfrutado de una de las grandes obras teatrales de esta temporada en Barcelona.

El professor Bernhardi” se representa en el TNC hasta el 20 de marzo de 2016.

Autor: Arthur Schnitzler
Dirección: Xavier Albertí
Reparto: Lluís Homar, Joel Joan, Pep Cruz, Joan Negrié, Albert Pérez, Roger Casamajor, Rubèn de Eguía, Guillem Gefaell, Sílvia Ricart, Manel Barceló, Jordi Andújar, Albert Prat, Oriol Genís y Jacob Torres
Traducción: Feliu Formosa
Adaptación: Lluïsa Cunillé
Escenografía: Lluc Castells y Jose Novoa
Vestuario: María Araujo
Iluminación: Ignasi Camprodon
Sonido: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Realización de vestuari: I.T.
Producción: Teatre Nacional de Catalunya

Horarios: de miércoles a sábado a las 20:00 horas y los domingos a las 18:00 horas
Precio: de 12 a 28 €
Duración: 2 horas 50 minutos (Incluye una pausa de 20 minutos)
Idioma: catalán

NOTA CULTURALIA: 9,5
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Animals de companyia, al Club Capitol

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Ningú va dir que el camí per a un dramaturg incipient seria fàcil, ni molt menys. Estel Solé podria escriure tot un tractat sobre les traves amb què el circuit de teatres convencional va rebre la seva primera proposta teatral; ella, però, lluny de caure en el desànim més absolut, va cercar una solució per a estrenar aquell text que havia modelat conjuntament amb els seus amics/actors, i va trobar en Bárbara Aurell la millor còmplice: ella li va oferir el menjador de casa seva com a escenari improvisat per a la primera representació d’Animals de companyia, un primer èxit al qual van seguir les actuacions en més de setanta pisos arreu de Catalunya i una gira per Centreamèrica, el rodatge perfecte abans del gran premi, l’estrena al Club Capitol, un merescudíssim reconeixement per a aquesta falsa comèdia sobre l’amistat i la solitud que el públic barceloní ha rebut amb entusiasme, exhaurint les entrades en diverses ocasions i convertint-la en una recomanació obligada.

La fórmula de Solé sembla senzilla: un grup d’amics organitzen un sopar amb què celebrar el retorn a casa de la Bet, una jove que ha passat els dos darrers mesos en un centre psiquiàtric. Les bones intencions amb què ultimen els preparatius de la vetllada quedaran sacsejades per la necessitat d’arribar a un acord per a mantenir la mentida –aparentment innocent– amb la qual un dels nois fa setmanes que oculta la realitat a la noia. Sostenir l’engany no serà una empresa fàcil, els quatre amics tindran problemes per a posar-se d’acord en la versió que explicaran, així que serà qüestió de temps que el sopar prengui una deriva terrible i difícil de solucionar, just a mesura que la nit avanci i l’alcohol, inevitablement, comenci a fer estralls en cadascun d’ells.

El plantejament inicial de l’obra pot recordar, en certa manera, el film Petites mentides sense importància, però el cert és que aviat Animals de companyia pren el seu propi camí: comença com una comèdia d’embolics, a estones un vodevil histèric més o menys clàssic, però és en la segona meitat de la funció, amb els primers retrets, quan l’obra es transforma en un notable drama carregat de veritat en què s’evidencia la dificultat per conservar l’amistat quan la sinceritat esdevé un instrument terriblement feridor i que destapa l’egoisme amb el qual sovint tractem els nostres amics, al mateix temps que comprovem que, en el fons, tan sols som animals desemparats que necessitem afecte urgentment. D’altra banda, la trama també posa de manifest que no és fàcil acceptar que mai serem aquell que un dia vam somiar i que els dubtes, inherents en molts de nosaltres, són mals companys de viatge: sovint donem massa voltes per arribar a un lloc i en el trajecte perdem un temps preciós que, per desgràcia, mai recuperarem.

A més, un dels grans encerts d’Animals de companyia el trobem en el seu procés de creació, en què van participar els actors conjuntament amb l’autora de la peça. Aquesta característica potencia la naturalitat amb què cada intèrpret defensa les seves rèpliques, amb un valuós repartiment on trobem Miriam Tortosa, Martina Tresserra i Jacob Torres, però és de justícia destacar la feina d’Eduard Buch i Mercè Martínez, dos grans actors que capten bona part de les mirades dels espectadors: ell en la seva faceta més còmica, amb un memorable monòleg, un discurs marcat per l’alcohol tan divertit com vigorós i en què intuirem com seria la seva vida si tingués tot el valor de què va mancat; per la seva part, ella protagonitza la vessant més dramàtica de l’obra, esplèndida en la seva fragilitat, quan és incapaç de reprimir el plor en adonar-se del poc interès que els seus suposats amics mostren vers ella i els seus sentiments.

Animals de companyia es representarà al Club Capitol fins al 15 de març de 2015.

Autora: Estel Solé
Direcció: Estel Solé
Intèrprets: Eduard Buch, Miriam Tortosa, Martina Tresserra, Jacob Torres, Mercè Martínez
Escenografia: Ramon B. Ivars
Ajudant d’escenografia: Macià Garcias
Il·luminació i so: Bernat Treserra
Vestuari: Maria Armengol
Il·lustració i tipografia: Paula Bonet
Fotografia: Lita Bosch
Assistent fotografia: Berta Vicente
Producció: Carles Roca, Olalla Calvo
Assistent de producció: Violeta Borrell
Construcció d’escenografia: Ricardo Alcaide
Regidoria: Clàudia Flores
Tècnic teatre: Alfons Mas
Disseny gràfic: Eduard Buch
Administració: Teresa Gómez
Premsa: Marta Solé
Distribució: Vania Produccions

Horaris: dimecres, dijous i divendres a les 20:00 hores; dissabte a les 17:30 hores i a les 20:00 hores; i diumenge a les 17:30 hores
Preu: de 17 € a 21 €
Idioma: català
Durada: 1 hora i quinze minuts

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Escrit per: Robert Martínez

Crítica teatral: Un aire de família, en el Teatre Romea.

Nueva_imagen(1)Hay ocasiones en las que cuando uno va al teatro se encuentra sobre el escenario no una ficción sobre la realidad sino la realidad misma, traspuesta allí con toda su materialidad, de una forma en la que si uno no estuviera sentado en la butaca y acompañado por el resto de espectadores le costaría distinguir qué es real y qué no lo es. Esto es lo que pasa con Un aire de família, estrenada en el teatro Romea el pasado 7 de septiembre y que, a través del texto de Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri nos permite, cual voyeur atrevido, ser testigos de un día, o más bien una noche, en la vida de una familia cualquiera.

Así, pues, la obra nos muestra la cotidianeidad de una familia durante la cena que comparten juntos todos los viernes. Además hoy es el cumpleaños de Elisenda, por lo que es una ocasión especial. Sin embargo la celebración queda empañada por los problemas y la asfixiante relación que mantienen los miembros de la familia. La madre, viuda desde hace años, nunca ha tenido una buena opinión de los hombres, incluyendo a su difunto marido y a Quim, su hijo mayor. Sin embargo adora a Jordi, su otro hijo, un ejecutivo de tres al cuarto que trabaja en una pequeña empresa informática y que acaba de ser entrevistado en un canal local de televisión. Por su parte Quim ha heredado el bar de su padre, un negocio tranquilo que ha mantenido sin excesivos cambios, aunque una crisis en la relación con su mujer hará que esta noche sea muy diferente a todas las demás. Bet, la tercera hermana, es una chica independiente y con carácter que acaba de ser despedida del trabajo y que necesita concretar algo más la relación que mantiene con Tomàs, el camarero que trabaja en el bar de su hermano. Por último Elisenda, la esposa de Jordi, es una mujer joven, atractiva y con ganas de vivir, si bien cada vez se siente más frustrada en su relación con su marido. Una suma de situaciones y de estados anímicos que llevarán al traste a la cena familiar y que abrirá la veta a las recriminaciones y a las discusiones, todo ello con un indudable aire de familia.

El Romea ha decido dar inicio a la temporada con un drama familiar que sin duda va más allá de los límites de la ficción teatral para presentarnos una biopsia de las relaciones de familia, hecha no con instrumentos médicos al uso sino con buen gusto artístico y teatral. Pau Durà ha apostado, en su primera dirección escénica, por el realismo visceral, proporcionándole a la obra de Jaoui y Bacri la cercanía vivencial que la representación requiere. La acción transcurre en un pequeño bar de barrio en el que las relaciones familiares se ven sometidas a una presión tal que amenazan con la rotura, aunque esta nunca llega a producirse, ya que la familia, cualquier familia, posee la habilidad necesaria para manejar de una forma u otra las tan habituales, a veces, situaciones de tensión.

t_familia_090La obra se construye a través del trabajo coral de todos los actores y actrices que conforman el reparto y con el que hacen suyos unos personajes cotidianos. En verdad que es difícil destacar a unos sobre otros. Si bien, y por edad, cabe señalar las composiciones de Maife Gil como la madre dominante y de escaso tacto dispuesta a decir todo aquello que le pasa por la cabeza sin ser consciente de sus consecuencias; de Francesc Orella como el hijo mayor poco avispado que ha heredado el negocio familiar y de Ramon Madaula como el falso triunfador de la familia protegido por el cariño materno. A ellos se suman Àgata Roca, que encarna a la mujer de Jordi, algo desatendida e ingenua, de la cual se celebra el aniversario; Cristina Genebat seductora es su papel de hija rebelde y con maneras demasiado masculinas para el gusto de la familia y Jacob Torres que encarna al joven camarero empleado en el bar familiar que, a gusto o a disgusto, forma cada vez más parte de la familia.

La fotografía de conjunto es, como les comentaba, hiper-realista y en ella podremos observar a una familia sobrepasada por las circunstancias cotidianas, habituales por otra parte en la vida real, aunque contempladas a través del humor y de la proximidad de unos personajes que hacen que el público se identifique muy pronto con ellos, un sello de los autores del texto Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri. A lo que ayuda, también, una escenografía realista y efectiva lo que permite que el público se familiarice todavía más con la acción que se desarrolla encima del escenario.

Así, pues, el inicio de la programación del Romea nos lleva al teatro para contemplar, como en un contrasentido artístico, la realidad que nos rodea, la que nos envuelve en su fluir diario y la que podemos observar en los establecimientos en los que consumimos, en las calles por las que paseamos y en los salones que habitamos.

Un aire de família” se representa en el Teatre Romea desde el 7 de septiembre de 2013.

Autores: Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri
Traducción: Alejandra Herranz y Pau Durà
Dirección: Pau Durà
Reparto: Francesc Orella, Maife Gil, Ramon Madaula, Cristina Genebat, Àgata Roca y Jacob Torres
Escenografía: Joan Sabaté
Vestuario: Leo Quintana
Iluminación: Sergio Lobaco
Espacio sonoro: Jordi Bonet
Caracterización: Toni Santos
Producción: Teatre Romea e Intent Produccions

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sábados a las 18:00 y a las 21:00 horas y domingos a las 18:00 horas.
Precio: de 19 a 29 €
Idioma: catalán
Duración: 1 hora y 30 minutos (sin entreacto)
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Jordi Pisa Sánchez

“L’Accident” de La Companyia Ipsilamba: Tragedia celestial

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Según tenemos entendido, las víctimas de un accidente mortal se marchan al Otro Mundo con un souvenir nada desdeñable: Por su mente cabalgan endiabladamente los recuerdos más intensos de su ya extinguida vida. Cuando el afectado es alguien tan distinguido como Albert Camus, parece ser que valdrá la pena asistir a ese desfile final de emociones personales. O no. Decídamoslo al final de esta crónica.

Ahora es el momento de presentar a los ángeles de la guarda que emergen como primera consecuencia palpable del trágico acontecimiento: formando una encantadora pareja, la dulce y graciosa Antònia (Nies) Jaume y el vigoroso Jacob Torres “practican slalom por la galaxia” camusiana. Y lo hacen de un modo simpático, cómplice e inocente. Con ello, restan dramatismo al automóvil despedazado que ha sido el cascarón del que han podido salir al mundo exterior. Su empeño en instruir la causa de decidir si el finado Camus debe instalarse en el Cielo o no se adueña del estupor del público. Y Carme Cané, dramaturga, pone en boca de dichos narradores resultones la encomiable responsabilidad de ganarse la confianza del respetable.

A medida que estos investigadores inmaculados (o casi: porque beben con fervor) aceptan su misión, el mundo “extranjerizante” del atormentado Albert va desplegándose e intenta agitar lo que se presenta como verdaderas alas del espectáculo a través de la sucesión de episodios vitales y fragmentos de sus obras emblemáticas. En ellos, un Xavier Ripoll demasiado enfático asume en voz alta (y cavernosa, una de las grandes bazas del actor) su identidad de ciudadano preocupado por la injusticia social, empeñado en llevar la coherencia de su pensamiento político a las últimas consecuencias y sufriendo sin medias tintas los efectos de la desilusión. Para ello, se desdobla en Camus y en sus criaturas más inquietantes y cuenta, además, con la colaboración de una a veces magnética, otras chirriante Tilda Espluga (sensual como María Casares, letal como revolucionaria).

La obra se accidenta entonces progresivamente porque va tomándose cada vez más en serio lo que pretende contar: su naturaleza, que al inicio se caracterizaba por una prometedora liviandad y por la creación de un espacio propio, va endureciéndose más y más para acabar convertida en un alegato pretencioso glosando la figura del creador protagonista. Las graciosas plumas angelicales son aplastadas lamentablemente por el discurso plúmbeo, que impide el vuelo de este trabajo.

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Un ángel guardador accidentado

Aun así, los recursos destinados (y servidos con exquisita mano por CaboSanRoque) a elevar esta propuesta parcialmente insólita resultan muy acertados a la hora de ofrecer cierta cohesión al conjunto: el automóvil en el que se produce la tragedia con que se inicia la acción luego será sala de juzgado y hasta nido de pasión y salón de baile íntimo; la música enriquece el tono trágicocomico y el impecable vestuario dota a las figuras escénicas de una elegancia inusual. Todo ello, junto con la personalidad de Torres, el acelerado monólogo sobre el fútbol estupendamente interpretado por Jaume, y el sugerente desenlace sobre el verdadero origen de esos ángeles narradores, habría lucido mucho más con una dramaturgia menos pretenciosa y una dirección de actores más ajustada.

Como conclusión, formulo una pregunta personal: ¿Existe Dios finalmente? No esperemos a averiguarlo después del accidente porque quizás ya no lleguemos a tiempo de conocerle.

Por Juan Marea

L’ACCIDENT
Del 4 al 7 de julio
Teatre Lliure
Espai Lliure
Passeig de Santa Madrona, 40-46, de Barcelona
Duración: 75’
Idioma: catalán
http://grec.bcn.cat/es/programa/l%E2%80%99acciden

Dramaturgia y dirección: Carme Cané (incluye la adaptación de textos de Albert Camus; con la colaboración en la dirección de Rosa M. Sardà)
Intérpretes: Tilda Espluga, Antònia (Nies) Jaume, Xavier Ripoll y Jacob Torres
Música, escenografía y vestuario: CaboSanRoque
Diseño de iluminación: Jordi Pascual (Ninyato)- STEM, SCCL
Vídeo: Jordi Crusats
Ayudante de dirección: Ariadna Castedo