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Estreno teatro: Viejo amigo Cicerón, en el Teatro La Latina

El 4 de febrero llega al Teatro La Latina Viejo amigo Cicerón, obra en la que José María Pou encarna al célebre filósofo y político romano en un texto de Ernesto Caballero dirigido por Mario Gas.

ā€œPretĆ©rita mutare non possumus, sed futura providere debemusĀ». No podemos cambiar el pasado, pero debemos prever el futuro. Mirar al pasado para entender el presente. Bajo esta premisa, Ernesto Caballero nos invita a reflexionar sobre Ć©tica, moral, justicia y convivencia, guiados por el cĆ©lebre orador Cicerón, una de las figuras fundamentales de la polĆ­tica y el pensamiento de la antigua Roma, quiĆ©n mantuvo la coherencia de sus convicciones polĆ­ticas incluso en las circunstancias mĆ”s adversas.

Viejo amigo Ciceron_1

El espectÔculo sitúa al espectador en la Roma Antigua, una etapa de la cual la sociedad actual es inevitablemente heredera, para descubrir a un Cicerón humano, un intelectual que analizó las diferentes dimensiones de la vida en sociedad desde la razón y el sentido común.

Marco Tulio Cicerón se nos presenta, pues, como un político excepcional en un mundo de mezquinas ambiciones personales, deslealtades y pequeñas componendas tan propias de la vida pública desde entonces. Político, jurista, orador, filósofo, divulgador, podría encarnar la célebre mÔxima de Terencio, pues nada de lo humano le resultaba ajeno. En cualquier caso, nuestra propuesta participa de características propias del mundo del hombre y la mujer de nuestros días, tanto es así que en el texto aparecen expresiones próximas al lenguaje conciso y coloquial de nuestro tiempo presentando una obra cuya principal intención es, al modo ciceroniano, suscitar el debate cívico de nuestro momento histórico, tan inquietantemente similar al que vivió Cicerón. Le acompañarÔn en este fascinante viaje su incondicional secretario Tirón, su amada hija Tulia y su fiel amigo y consejero Ático.

«Viejo amigo Cicerón» se representa en el Teatro La Latina a partir del 4 de febrero de 2021.

Autor: Ernesto Caballero
Director: Mario Gas
Reparto: JosƩ Marƭa Pou, Alejandro Bordanove y Maria Cirici
EscenografĆ­a: SebastiĆ  Brosa
Iluminación: Juanjo Llorens
Vestuario: Antonio Belart
Espacio Sonoro: Orestes Gas
Producción: Festival Internacional de Teatro ClÔsico de Mérida y el Teatre Romea de Barcelona

Horarios: de martes a viernes a las 20:00 horas, sƔbados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingos a las 19:00 horas
Precio: de 20 a 30€
Duración: 70 minutos
Idioma: castellano
Edad recomendada: mayores de 14 aƱos

CrĆ­tica teatro: L’home de la flor als llavis i…, en el Teatre AkadĆØmia

Tras el parón teatral debido a la segunda ola de la Covid-19, el pasado sĆ”bado asistĆ­ a la representación de L’home de la flor als llavis i… una creación colectiva de Mario Gas, ƀlex Casanovas, Montse Guallar y Xavier Ripoll que reflexiona sobre el teatro y el recuerdo a partir de la figura de Luigi Pirandello.

ā€œUn cine durante la Italia de los aƱos 50 sirve como punto de partida de una aventura y de un encuentro en el que de entre medio del pĆŗblico, el acomodador de la sala, antes actor, divisarĆ” una cara conocida, la de la misma Marta Abba. Un reencuentro que los llevarĆ” a reflexionar sobre su trayectoria y el oficio de ser intĆ©rprete. Recuerdo, ficción y actualidad entrelazan en un espectĆ”culo que profundiza en los valores de uno de los dramaturgos fundamentales de la Europa del s. XXā€.

El teatre Akadèmia ha vuelto a tejer una obra consistente en la que el teatro, el oficio y la vida de los y de las que se dedican a ello se nos hace palpable desde la sencillez y el buen gusto. Para ello se ha escogido la vida de Pirandello, uno de los dramaturgos mÔs importantes del siglo XX, del que se ofrece al público una realidad ampliada que abarca su teatro, su vida privada y la relación que mantuvo con algunos de los actores y actrices de su compañía.

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La obra se estructura de una forma atentamente delicada y en varios formatos que incluyen el monólogo, con el que conoceremos a los personajes, Ruggero Ruggeri (ƀlex Casanovas), Marta Abba (Montse Guallar) y el propio Pirandello (Xavier Ripoll), el diĆ”logo, en la Ćŗnica escena en la que Casanovas y Guallar comparten escena y la representación teatral dentro de la representación teatral, que nos acerca al juego de desdoblamiento habitual en la obra de Pirandello con la interpretación de una escena de la obra L’home de la flor als llavis.

En esta ocasión todo estÔ llevado a la prÔctica con una delicadeza extrema, ya sea por respeto a la obra de Pirandello o por la consideración hacia una profesión, la teatral, que ha sido y es uno de los grandes pilares del arte en nuestra sociedad. En la puesta en escena, ademÔs, destaca la materialización de la relación epistolar mantenida a lo largo del tiempo entre la actriz Abba y el propio Pirandello, una delicia por como estÔ tratada y por los temas vitales y profesionales que son tratados en ella.

En lo que toca a la dirección y la actuación, L’home de la flor als llavis i… alcanza cotas notables. Gas ha creado un contexto escĆ©nico que ha permitido a los tres actores, Casanovas, Guallar y Ripoll, navegar escĆ©nicamente de una forma contenida pero a la vez realista e intensa. MagnĆ­fica, por otra parte, la caracterización de Ripoll de la personalidad y la imagen de Pirandello.

L’home de la flor als llavis i… es una gozada. La obra solo pretende hacernos disfrutar del teatro por el teatro, de las trayectorias vitales de los actores, de las actrices y de los directores de teatro y que, ademĆ”s, nos regala al reflexionar sobre los valores y las ideas de uno de los dramaturgos fundamentales de la Europa del siglo XX. Una pequeƱa y estimulante gozada teatral.

Ā«L’home de la flor als llavis i…» se representa en el Teatre AkadĆØmia, en el del 10 de diciembre de 2020 al 10 de enero de 2021.

Dirección: Mario Gas
Autor: Luigi Pirandello
Dramaturgia: Mario Gas, ƀlex Casanovas, Montse Guallar y Xavier Ripoll
Traducción: Pau Vidal
Reparto: ƀlex Casanovas, Montse Guallar y Xavier Ripoll
EscenografĆ­a: SebastiĆ  Brosa, Paula Bosch, Francesc Colomina y Art Coolers
Figurines: Antonio Belart
Iluminación: Lluís Serra
Sonido: Orestes Gas
Caracterización: Helena Fenoy, Marta Ferrer y Mercè SÔnchez
Vestuario: Cornejo, Goretti i Ɖpoca
Producción: Teatre Akadèmia

Horarios: de miƩrcoles a sƔbado a las 20:00 horas y domingo a las 18:00 horas.
Horarios especiales: consultar web Teatre AkadĆØmia
Precio: 22€
Duración: 95 minutos
Idioma: CatalƔn
NOTA CULTURALIA: 9
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Jorge Pisa

Estreno cine: La vampira de Barcelona, de Lluƭs DanƩs

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La película «La vampira de Barcelona» retrasa su estreno al próximo Viernes 4 de diciembre debido a la situación provocada por la pandemia de covid y su afectación en el sector cultural.

El próximo 4 de diciembre se estrena La Vampira del Raval, un drama de suspense basado en un caso real acontecido en Barcelona a principios del siglo XX. El film estÔ dirigido por Lluís Danés, interpretado por Nora Navas, Roger Casamajor Sebastià Comas, Bruna Cusí Amèlia, Pablo Derqui Fuster y Mario Gas y producido por Brutal Media y Filmax, en coproducción con TV3.

En la Barcelona de principios de siglo XX conviven dos ciudades: una burguesa y modernista; la otra, sórdida y sucia. La desaparición de la pequeƱa Teresa Guitart, hija de una rica familia, conmociona el paĆ­s y la policĆ­a pronto da con una sospechosa: Enriqueta MartĆ­, conocida como ā€˜La Vampira del Raval’.

El periodista SebastiƠ Comas se va a sumergir en el laberinto de calles, burdeles y secretos del barrio del Raval, donde sabe que encontrarƔ la verdad sobre las desapariciones y asesinatos macabros de niƱos de los que se acusa a la Vampira. Pronto descubrirƔ que allƭ se esconde una Ʃlite dispuesta a ocultar sus vicios a cualquier precio.

TĆ­tulo: La vampira de Barcelona
Dirección: Lluís Danés
Reparto: Nora Navas, Roger Casamajor, Bruna Cusí, Pablo Derqui, Mario Gas, Francesca Piñón, Sergi López, Núria Prims y Francesc Orella
Guión: Luis A. Martínez y María Jaén
Director de FotografĆ­a: Josep Maria Civit, AEC
Director Artƭstico: Lluƭs DanƩs
Vestuario: MercĆØ Paloma
Maquillaje: Laura PƩrez
PeluquerĆ­a: Xavi Valverde
MĆŗsica: Alfred Tapscott
Producción: Brutal Media, Filmax, con la participación de TVC e ICEC
Año de producción: 2020
Nacionalidad: EspaƱa
GƩnero: Thriller
Duración: 102 minutos

FECHA DE ESTRENO: VIERNES 4 DE DICIEMBRE 2020


CrĆ­tica teatral: CalĆ­gula, en el Teatre Grec

Este año BlogCulturalia ha estado algo ausente del Festival Grec, debido en parte a la programación y en parte a la fuerte carga de trabajo pendiente. Prueba de ello es que la crítica de Calígula, programada en el Teatre Grec los días 20 a 23 de julio, la publicamos el 23 de agosto (vaya, que tarde!!).

En esta ocasión, criticamos una obra con un claro adn culturalia, esto es, una pieza teatral ambientada en la Roma imperial, escrita por Albert Camús, dirigida por Mario Gas e interpretada, entre otros, por Pablo Derqui, Borja Espinosa, Pep Ferrer y Mónica López, y que reflexiona sobre el poder y  la tiranía.

Suetonio dejó para la posteridad un retrato del tercer emperador romano, Cayo Julio César Augusto GermÔnico, mÔs conocido como, Calígula. El escritor Albert Camus, uno de los autores imprescindibles de la Francia del siglo XX y premio Nobel de Literatura en 1957, partió de este retrato para crear una pieza teatral que es, de hecho, un conjunto de obras integradas en una sola. Su protagonista se enfrenta al absurdo de la existencia (uno de los temas clave en la obra de Camus) tras la muerte de su hermana y amante, Drusila, y en un intento de demostrar la mortalidad e infelicidad humanas, somete a sus súbditos a todo tipo de horrores y persecuciones.

La versión de Calígula de Mario Gas tiene elementos a favor y elementos en contra. Entre los primeros estÔ el envejecimiento del texto, una reflexión sobre la naturaleza humana y el poder que profundiza en estos temas posiblemente en demasía para los gustos del público actual. Camús analiza la figura del emperador Calígula, de la que extrae un caso sobre el que dilucidar el límite del poder y la naturaleza de la tiranía, en un contexto, el del Imperio romano, ejemplo por antonomasia del poder absoluto. Una reflexión plasmada sobre el escenario con un ritmo pesado, que a veces parece que mÔs que avanzar se extiende en espiral, volviendo una y otra vez a las mismas reflexiones. Mario Gas no ha sabido, por tanto, insuflarle a la representación la vitalidad necesaria, lo que hace que la obra padezca por ello.

Calígula_Grec_2017Un elemento que tampoco ayuda demasiado es la escenografía, que representa en plano inclinado lo que podría ser la porción de la fachada de un coliseo o teatro romano. Si bien la apuesta sorprende inicialmente, provee a la representación de un grado de frialdad que contagia al espectÔculo.

Por el contrario, en el Ômbito de las interpretaciones la cosa mejora. Y en este apartado destaca la figura de Pablo Derqui, cuya fisonomía y capacidad interpretativa se amolda a la perfección a la del emperador romano loco por excelencia. Derqui afina su interpretación para dar vida a un emperador afectado por la muerte de su hermana Drusila, hecho este que afecta a su buen juicio y su capacidad para juzgar la realidad que le rodea, y que lo convierte en el tirano que el cine y las novelas, y la obra de Suetonio, nos han dado a conocer, que actuarÔ con la intención de conocer el límite del poder y de la propia existencia humana.

A su lado el resto del reparto interpreta a los cortesanos cercanos a Calígula, entre ellos Pep Ferrer, Borja Espinosa y Mónica López, que dan vida a los principales personajes secundarios, destacando entre ellos la actuación de esta última como Cesonia, la última mujer de Calígula.

Y por fin, el elemento que mĆ”s polĆ©mica y comentarios negativos ha generado en esta nueva versión del CalĆ­gula de CamĆŗs, y que no es otro que la inclusión de la mĆŗsica de David Bowie y de personajes cinematogrĆ”ficos como The Joker y La MĆ”scara en la escena de la performance llevada a cabo por el propio CalĆ­gula y sus mĆ”s allegados. Pues bien, esta es posiblemente la escena de la obra que mĆ”s energĆ­a provee a la representación, acertada tanto en referencia a las fuentes antiguas, que ya nos hablan de las ā€œactuaciones afeminadasā€ del emperador, como por la actualidad musical del momento, con la reciente muerte de David Bowie. Un claro acierto, sĆ­ seƱor, a pesar de las valoraciones negativas que ha recibido la apuesta.

Calígula es una obra que reflexiona sobre el poder y sus límites, pero que lo hace fuera de perspectiva, una apuesta atrevida en algunos momentos, pero que se hace demasiado lenta y sesuda para el público del siglo XXI, o al menos para una parte de él y que podremos volver a contemplar, aquellos que no han tenido la oportunidad durante este Festival Grec, a partir de l0 de noviembre en el teatre Romea.

«Calígula» se representó en el Teatre Grec en el marco del Festival Grec de Barcelona del 20 al 23 de julio de 2017.

Autor: Albert Camus
Traducción: Borja Sitjà
Dramaturgia y dirección: Mario Gas
Interpretación: Pablo Derqui, Borja Espinosa, Pep Ferrer, Mónica López, Pep Molina, Anabel Moreno, Ricardo Moya, Bernat Quintana y Xavier Ripoll
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Iluminación: Quico Gutiérrez
Espacio sonoro y composiciones musicales: Orestes Gas

NOTA CULTURALIA: 7
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: Invernadero, en el Teatre Lliure

Es extraño, muy extraño, avanzar en una temporada teatral sin asistir a una representación de alguna de las obras de Harold Pinter, un valor seguro para aquellos que disfrutan con el teatro abierto a la reflexión. Este mes de febrero, hemos tenido, pues, la oportunidad de poder ver en el Teatre Lliure, Invernadero, una de las primeras obra de Pinter dirigida por Mario Gas, versionada por Eduardo Mendoza e interpretada entre otros por Gonzalo de Castro, TristÔn Ulloa, Jorge Usón, Javivi Gil Valle e Isabelle Stoffel.

ā€œEl invernadero, el establecimiento de reposo al que hace referencia la obra, es todo lo contrario de lo que parece o de lo que su pretensión indica: un lugar balsĆ”mico y de rehabilitación. Antes bien, es un espacio en el que se ha instalado el horror y la aniquilación psĆ­quica y total, la negligencia y el desamparo y, cómo no, el asesinato, la desaparición impune, y el mutismo institucionalā€.

De nuevo, y como adn de su dramaturgia, Pinter nos muestra una situación y una atmósfera muy concreta: la actividad en una institución que bien bien nunca sabremos a qué se dedica realmente. Las escenas que nos muestra Pinter mÔs que hacer referencia a un hecho en concreto nos hacen reflexionar sobre el funcionamiento de la extraña institución que da nombre a la obra y, mÔs concretamente, sobre el comportamiento de todos aquellos que estÔn vinculados a ella. Sin embargo, nunca veremos sobre el escenario a los internos, a los que el autor ha reducido a meros números, y que, consecuentemente no tienen ninguna importancia para los responsables de la Institución.

En el invernadero casi nada parece que ā€œfuncioneā€ correctamente salvo las estrictas normas de comportamiento que alguna vez tuvieron sentido. De ahĆ­ que sus trabajadores vivan una existencia alienada sin ningĆŗn objetivo, excepto el cumplir las normas que imperan en la institución y no llamar demasiado la atención de los demĆ”s.

invernadero_teatre_lliure_1En el caso de Invernadero Pinter mezcla una ā€œatmósferaā€ escĆ©nica muy particular con un claro elemento distópico que aproxima a la obra a novelas como Un mundo Feliz de Huxley o 1984 de Orwell, dĆ”ndole a la representación un toque todavĆ­a mĆ”s oscuro y trĆ”gico. El tercer elemento del que se constituye la representación es el de la farsa, una farsa negra y con un sentido del humor algunas veces algo absurdo, hecho este que potencia el componente ominoso en el que se enfunda la obra.

Invernadero posee una escenografía fría y distante compuesta por una plataforma giratoria que nos muestra los espacios donde se desarrolla la acción y que potencia el elemento oscuro del texto de Pinter. Y por lo que respecta a las interpretaciones, destacan las de Gonzalo de Castro, que interpreta a un director de la institución que ha traspasado claramente los límites de su autoridad; Jorge Usón, que proporciona a la obra ese toque humorístico del que hablaba antes y TristÔn Ulloa que encarna al asistente de dirección puntilloso y calculador que provee a la obra del toque siniestro que predomina.

La dirección estÔ a cargo de Mario Gas, que sabe dar a la obra el toque pinteriano que requiere, algo a lo que no es ajeno la versión llevada a cabo para la ocasión por Eduardo Mendoza, un trabajo que eleva, sin duda alguna, la nobleza de la propuesta.

Invernadero estÔ coproducida por Teatro de La Abadía y Teatro del Invernadero, este último un nuevo proyecto teatral que inicia su singladura con una propuesta que harÔ las delicias de aquellos que disfrutan del teatro en esencia y de aquellos que gozan del teatro de Harold Pinter. Una oportunidad para reflexionar sobre quien dirige a aquellos que nos dirigen y de dónde estÔn los límites de la grandeza y la bajeza humana.

ā€œInvernaderoā€ se representa en el Teatre Lliure MontjuĆÆc del 10 al 21 de febrero de 2016.

Autor: Harold Pinter
Versión: Eduardo Mendoza
Dirección: Mario Gas
Reparto: Gonzalo de Castro, Javivi Gil Valle, Carlos Martos, Ricardo Moya, Isabelle Stoffel, TristÔn Ulloa y Jorge Usón
Escenografƭa: Juan Sanz y Miguel Ɓngel Coso
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo (a.a.i.)
Espacio sonoro: Carlos Martos Wensell
Producción: Teatro del Invernadero y Teatro de La Abadía

Duración: 1 hora y 40 minutos
Idioma: castellano

Nota Culturalia: 8
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Jorge Pisa

Crítica teatral: Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, en el Teatre Romea

Como suele ser habitual, aquellos disfrutes de los que mÔs esperamos son los que habitualmente mÔs nos decepcionan. Y este es el caso de Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, la obra de teatro estrenada en el Teatre Romea el pasado 16 de julio en el marco del Festival Grec de Barcelona, escrita por Alberto Iglesias y Mario Gas, dirigida por este último e interpretada en su papel principal por Josep Maria Pou.

Parece, pues, así, que la expectación que uno tiene por el estreno de una obra, las mÔs de las veces juega en su contra. En este caso, a un plantel de primera y una temÔtica interesante, se le sumaba su paso por el Festival Internacional de Teatro ClÔsico de Mérida y una escenografía que, a simple vista, suscitaba grandes expectativas. Pero parece que el resultado final recorre un sendero que no es el que uno esperaba transitar.

«Sócrates serÔ juzgado y condenado por sus conciudadanos tras haber denunciado la corrupción en Atenas y haber advertido sobre el papel supersticioso y manipulador de la religión oficial. Acusado de despreciar a los dioses y corromper a la juventud, se negó a huir, como le proponían sus discípulos, cuando fue condenado a ingerir una copa de cicuta. Y su muerte acabó convertida en una de las mÔs famosas de la historia».

La obra de Gas e Iglesias se convierte en el panegírico de un personaje histórico que renace sobre el escenario para recordarnos los males de la antigua democracia griega, y como corolario, los achaques y perversiones que envenenan a la nuestra. Pero el fresco escénico resulta ser demasiado frío y distante en la recreación del personaje. Sócrates se nos mostrarÔ tan perfecto que se nos queda demasiado lejos, hecho este que impide a los espectadores familiarizarse con el protagonista e incluso con sus reflexiones.

A la obra ademÔs, le falta algo de ritmo y de profundización en el contexto histórico al que hace referencia. Sócrates se nos aparece en solitario, con sus ideas y reflexiones, pero separado, en parte de la realidad que le hizo ser Sócrates. Es de imaginar que esto es debido a la voluntad de facilitar la comprensión del público y de convertirla en una reflexión mucho mÔs actual.

Asimismo la obra minusvalora a la mayoría de los actores que aparecen sobre el escenario. Tal como se desarrolla la representación, con dos a tres actores el esfuerzo interpretativo hubiera quedado mÔs que completo. Y por último, la obra infrautiliza también el escenario, esto es, la disposición de los asientos de un espacio de reunión que debería enmarcar, al menos, un duelo dialéctico entre los diferentes personajes. Algo que el texto no apoya, ya que lo que presenciaremos principalmente son los monólogos de Pou-Sócrates, que se acaban imponiendo sobre todo lo demÔs. Toda una serie de yerros en la creación y la dirección que atenúan las posibilidades de éxito del proyecto.

Si hasta aquí he hablado, según mi opinión, de lo que no funciona en la obra, me toca ahora hablar de lo que sí que lo hace. Y en una primera acotación ha de quedar bien claro que las interpretaciones estÔn a un nivel mucho mÔs que notable, aunque esto tan solo se pueda decir de algunos actores, ya que los secundarios actúan tan poco que es difícil valorar su interpretación. Aún así, en varias ocasiones la representación es mÔs académica que teatral, lo que no le hace sumar positivos a la obra.

En lo que respecta a las escenas, es digno destacar la defensa que Sócrates hace de sí mismo ante el tribunal, en la que se ha sabido reflejar la forma de razonamiento característica del filósofo ateniense, y la escena que protagoniza Jantipa (Amparo Pamplona), la mujer del Sócrates, uno de los escasos momentos que nos acercarÔ al aspecto mÔs humano del pensador griego.

Como ven, Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano no es lo que podría haber sido, sobre todo si tenemos en cuenta la valía de los profesionales que estÔn encima y detrÔs del escenario. Aún así, la obra nos permite ser conscientes de que los problemas sociales, económicos y políticos a los que se enfrentaban los griegos de hace 2.500 años son, mÔs o menos, los mismos a los que nos enfrentamos nosotros. Si bien, hemos de tener presente que Sócrates no solo culpaba a los políticos y a los codiciosos del mal gobierno de la ciudad, sino que acusaba a todos aquellos que consideraban la riqueza y la ostentación un objetivo vital superior que el de la búsqueda de la verdad, algo que, por desgracia, nos inculparía a la mayoría de nosotros en nuestra incapacidad para distinguir de forma egoísta, entre lo que es bueno para uno mismo y lo que es bueno para todos.

«Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano» se representa en el Teatre Romea del 16 de julio al 2 de agosto de 2015.

Autor: Mario Gas y Alberto Iglesias
Dirección: Mario Gas
Reparto: Josep Maria Pou, Carles Canut, Amparo Pamplona, Pep Molina, Borja Espinosa, Ramon Pujol y Guillem Motos
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Iluminación: Txema Orriols
Espacio sonoro: ƀlex Polls
SastrerĆ­a: Rosario MacĆ­as
Producción: Grec 2015 Festival de Barcelona, Teatre Romea y Festival Internacional de Teatro ClÔsico de Mérida

Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sƔbados a las 18:30 y las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Duración: 90 minutos
Idioma: catalƔn
Precio: 18-28 €

NOTA CULTURALIA: 6
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Jorge Pisa

CrĆ­tica teatral: El veneno del teatro, en el Teatre Romea.

El veneno del teatroEl Festival Grec ha llegado a Barcelona y con él el calor y el colorido sobre los escenarios de la ciudad condal, con una programación, la de este año, en la que estÔ muy presente la reivindicación social y en la que se han hecho hueco algunas propuestas transgresoras e innovadoras.

Uno de los primeros estrenos del festival lo constituye El veneno del teatro, obra escrita por Rodolf Sirera, adaptada por José María Rodríguez Méndez y dirigida por Mario Gas que nos propone una reflexión sobre la profesión del teatro y nos remite a un debate siempre existente entre la veracidad y la simulación sobre el escenario.

Nos hemos de situar en una gran sala de recepción de una lujosa mansión. Allí, el actor de teatro Gabriel de Beaumont lleva mÔs de una hora esperando a que un enriquecido y presuntuoso marqués le reciba. Tras una pequeña disputa con el extraño mayordomo Gabriel es finalmente recibido por el potentado, que lo ha citado con la voluntad de que interprete un texto escrito por él y que ahonda en la muerte de Sócrates, allÔ a finales del siglo V a. C. época en la que agonizaba junto a él el modelo de ciudad-estado griega. Gabriel enardecido por la singular proposición acepta el encargo sin sospechar los oscuros propósitos de su anfitrión.

La propuesta de Sirera/Gas nos guía hacia uno de los grandes qués del teatro, la necesidad de la simulación y del artificio para conseguir construir la realidad que se consume encima del escenario. ¿Puede ser una obra de teatro algo mÔs que una suma de impostura y técnicas de actuación que tratan de asemejarse o de copiar a la realidad en la que vivimos?

big_Pase_El_Veneno_del_teatro.Foto_Jaime_Villanueva_0006El texto de Sirera, escrito en 1993, profundiza sobre esta cuestión llevando la representación teatral hasta el límite de sus posibilidades, mostrÔndonos una situación tensa y angustiosa regada por lo sombrío de la misma, en una propuesta que recuerda en algunos momentos a una obra como La huella, adaptada para el cine por Joseph L. Mankiewicz en el año 1972 e interpretado magistralmente por Laurence Olivier y Michael Caine, en el que el juego entre la verdad y la mentira estaban muy presente. Mario Gas, por su parte, dirige la obra con mano firme pero con la flexibilidad necesaria para que fluyan las personalidades de sus actores protagonistas.

El veneno del teatro nos propone, en un contexto mÔs actual, una reflexión sobre la capacidad de dominio que una minoría adinerada, encarnada en el personaje del marqués, dispone para obligar a aquellos sus inferiores, en este caso un simple pero afamado actor de teatro, a hacer aquello que sus caprichos morales y estéticos le apetecen. Una situación esta que se puede trasladar fÔcilmente a la actualidad en la que se agiganta cada vez mÔs el dominio sintomÔtico de los ricos sobre los pobres a medida que los mercados y los poderes financieros imponen sus designios sobre la sociedad.

La obra se construye, por otra parte, a partir de una escenografía exigua pero contundente que crea un espacio sobrio y lúgubre, como lo es la trama que se representa sobre el escenario, sintetizada a su vez por las interpretaciones de los argentinos Miguel Ángel SolÔ y Daniel Freire, cuyo trabajo potencia el tono hiriente de una representación que se convierte en un tour de force entre ambos actores.

Una propuesta, en definitiva, indicada para reflexionar sobre el teatro y sobre la agonía que se transfigura a lo largo de su representación, de la que, no olviden, solo queda una semana de representación.

«El veneno del teatro» se representa en el Teatre Romea del 2 al 13 de julio de 2013.

Autor: Rodolf Sirera
Versión: José María Rodríguez Méndez
Dirección: Mario Gas
Reparto: Miguel Ɓngel SolƔ y Daniel Freire
EscenografĆ­a: Paco AzorĆ­n
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Diseño de sonido y música original: Orestes Gas
Producción: Concha Busto Producción, Teatros del Canal, CLECE y MAJI

Horario: de martes a sƔbado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas.
Precio: de martes a jueves 24 – 30 €; de viernes a domingo 26,5 – 31,5 €.
Idioma: castellano
Duración: 65 minutos

Escrito por Jorge Pisa SƔnchez

X Festival Shakespeare: Poco ruido y excelsas nueces

Trabajos de Amor Disfrutados

El pasado lunes en la LibrerĆ­a La Central de Barcelona desafiaba Mario Gas: ā€œHay que acercarse a Shakespeare con cierta ingenuidadā€ y habilitaba embarcaciones para ā€œdejarse llevar por el rĆ­o que proponeā€.

Cuatro dĆ­as antes, Montse VellvehĆ­, aplicada directora, advertĆ­a en el programa del X Festival Shakespeare que se trata este acontecimiento de ā€œuna acción a favor del momento que vivimos: una lucha a favor de las personas, a favor del pensamiento, del conocimiento y de todas aquellas facultades que nos hacen mĆ”s humanos y mĆ”s civilizadosā€.
Actuemos.
Naveguemos.

Pensamiento el de Moreno Bernardi abriendo el fuego de sus ā€œ(H) Worksā€ en la Biblioteca de Catalunya con un solo de danza contemporĆ”nea (ā€œ7 dances for H.ā€) en el que un Hamlet atrapado por un mecanicismo coreogrĆ”fico extenuante no puede liberarse del compĆ”s de una voz cuasidemiurga que invoca el dilema existencial de tan atormentado personaje. Y la agitación de su torturado cuerpo parece que en cualquier momento le vaya a destruir a la vez que la actitud de lucha constante evidencian una dicotomĆ­a fascinantemente terrenal. DespuĆ©s llegó ā€œRadioHamletā€ en el que Bernardi prende fuego a un pĆŗblico extenuado con una lectura dramatizada o conjunción de voces de Ć©l mismo, ahora solista de atronadora voz, y su coro (integrado de forma extraordinaria por Jaume Madaula, Ilona MuƱoz y Mònica Portillo), que viaja de lo tribal al grito desgarrador convirtiĆ©ndose en orquesta vocal por arte y talento de la batuta de Moreno. Este sorprende con la estridencia de su recitado; impresiona con la versatilidad de su voz; y conmociona con su portentosa cadencia. Y Hamlet obtiene inevitablemente una expresividad superlativa.

Micrófonos ardientes

Conocimiento el de Quim Lecina que, con su trĆ­ada de musas-brujas, ofrecĆ­a en ā€œBig Will Shakespeare!!ā€ deseoso inventario artĆ­stico de su carrera profesional, poderosamente influida por la obra shakesperiana. Los cuatro, un piano alegremente excitado, un saxofón que enmudece y enaltece, y un violoncelo nada receloso, exponen con entusiasmo momentos de algunas de las piezas clave del omnipresente William. Como si de un espectĆ”culo de cabaret se tratase, la comicidad y la tragedia se suceden en un ejercicio docente algo pretencioso que ameniza especialmente Montserrat Bertral, con su sugerente voz de mezzosoprano y sus resultones recursos dramĆ”ticos.

Humanidad, la de la reconfortante serenidad de LluĆ­s Soler al declamar los ā€œSonets encadenats de Will Shakespeareā€. Cuando LluĆ­s abre la boca, despuĆ©s de ser exquisitamente provocada por la excelencia de los dos violoncelos acariciados por Maria Bou y Marta Roma, todos le consagramos nuestros tĆ­mpanos. ā€œSolo si te das a ti mismo sobrevivirĆ”s.ā€ susurra Soler. Y Ć©l y su pĆŗblico entregado dejamos de ser entidades distintas. ā€Solo no serĆ”s nada.ā€ prosigue. Ahora somos, juntos, todo. Incluso cuando el juglar de voz ronca y penetrante ironiza sobre la hipocresĆ­a del amor de alcoba (ā€œadulados, caminamosā€) deseamos arrancar de nuestros lechos cualquier sĆ”bana que intercepte el deseo de aprender a amar mejor y a quien se acuesta a nuestro lado. Finalmente, y ya sin posar sus ojos en el papel, el gran recitador que es LluĆ­s proclama la comparación del sentimiento mĆ”s noble con un faro, aquel que siempre ilumina al ser querido, que para la ocasión es (ĀæquĆ© duda cabe?) el respetable.

Civilización. TambiĆ©n. Esta vez desde el foro del Teatre Romea y bajo los rasgos de Mario Gas, inmenso ā€œJulio CĆ©sarā€ lanzado a una catarata de conspiraciones por quienes pretenden salvar al pueblo (esto es, de nuevo el pĆŗblico) de un populismo irresistible. Mario reina por encima del histrionismo que lastra parcialmente la puesta en escena de Paco AzorĆ­n, demasiado grandilocuente en la interpretación de algunos de los actores asĆ­ como desmesurado es el obelisco sepultado en medio del escenario y que pretende erigirse en principal sĆ­mbolo de la grandeza del poder del controvertido emperador. Volvamos a Mario y a su lección de que menos es mĆ”s: su rotunda corpulencia, su dicción carismĆ”tica y la frescura de su entonación se magnifican despuĆ©s de ser aniquilado en escena para aparecer proyectado con gesto temible y mayestĆ”tico y reaparecer despuĆ©s transformado en ambiguo Ć”ngel exterminador que no detendrĆ” su venganza aunque para ello no pueda abandonar el mĆ”s allĆ”. Sergio Peris-Mencheta sabe cómo recoger con firmeza el testigo y su discurso en el Senado desde la piel del sufriente e implacable Marco Antonio es estremecedor.

El augusto SeƱor Gas cerrarĆ” esta crónica con palabras sabias: ā€œCada Ć©poca se inventa un Shakespeareā€. Pues bien, en estos tiempos tan Ā castigados por el inmovilismo y amenaza constante de perder lo poco que nos dicen a diario que tenemos, hablar del ser humano en un mundo de cambios como hacĆ­a el tal William nos permite empezar a doblegar la crisis. Este Festival es prueba fehaciente de ello.

por Juan Marea

X Festival Shakespeare
del 6 al 12 de junio
http://www.festivalshakespeare.com

CrĆ­tica teatral: Un frĆ gil equilibri, en el Teatre Lliure


Es toda una suerte poder gozar, de tanto en tanto, de la representación de dos obras de teatro de un mismo autor en la misma ciudad y al mismo tiempo, de tal forma que se nos permite evaluar tanto el estilo y el talento del dramaturgo en cuestión como la capacidad y la resolución del director, de los actores y de las actrices (entre muchos otros) a la hora de llevar a buen puerto una adaptación teatral.

Este es el caso del estadounidense Edward Albee, del cual, durante los meses de octubre y noviembre, hemos podido ver en Barcelona dos adaptaciones de su obra, Un frƠgil equilibri en el Teatre Lliure y Qui tƩ por de Virginia Woolf? en el Romea, dos disecciones de la familia (americana) y de los individuos que la componen a travƩs de los ojos y la crƭtica del autor.

Nos vamos a centrar en esta crítica en la adaptación de Un frÔgil equilibri, que se ha representado en el Teatre Lliure del 20 de octubre al 27 de noviembre, dirigida por Mario Gas e interpretada por Mia Esteve, Pep Ferrer, Mercè Montalà, Rosa Novell, Rosa Renom y Albert Vidal.

La acción de la obra se desarrolla en la casa familiar donde vive el matrimonio formado por Tobias (Albert Vidal) y Agnes (Rosa Novell), acompañados de Claire (Rosa Renom) la hermana de esta última. Un lugar donde desde el primer segundo somos testigos de los resentimientos y de los reproches que habitan en la casa y que han acabado dominando el día a día de la familia, centrados, principalmente, en el comportamiento y el alcoholismo de Claire.

Este ā€œfrĆ”gil equilibrioā€ familiar, delicado y enfermizo, se pondrĆ” a prueba cuando los dos mejores amigos de la familia, Edna (MercĆØ MontalĆ ) y Harry (Pep Ferrer), se instalen en la casa, tras huir aterrorizados de la suya (no sabremos exactamente el porquĆ©) y regrese al hogar Julia (Mia Esteve), la hija de Tobias y Agnes, despuĆ©s de haber roto con su cuarto marido. Su llegada y la exigencia de recuperar su antigua habitación, ahora ocupada por Edna y Harry, generarĆ”n toda una serie de conflictos que afectarĆ”n a la consistencia de la familia.

Esta complicada situación nos permite asistir a la disección que Albee realiza de la familia de clase media americana allĆ” por los aƱos 60, una crĆ­tica de la institución familiar dominada por las apariencias y por ā€œlo correctoā€ y que ha olvidado los sentimientos y la ternura. Un conflicto que Gas nos permite observar atentamente al situar la acción en algo parecido a una piscina o una pecera, a travĆ©s de la cual el pĆŗblico, que la rodea por sus cuatro costados, puede observar, reflexionar y opinar sobre aquello que estĆ”n viendo. Y lo que ven no es mĆ”s que la desidia, la desilusión, el acatamiento, la derrota y el agotamiento de la vida ante aquello establecido, ante unas reglas que nos condicionan a hacer lo que se ha de hacer y que nos separan de nuestra propia alma y nuestros verdaderos sentimientos.

AsĆ­, la trama permite ā€œinundarā€ la escena con toda una serie de recelos e inquietudes que forzarĆ”n a los miembros de la familia a tomar decisiones, a hacer suya la situación y a llevarla hacia las emociones, algo a lo que no estĆ”n acostumbrados desde hace aƱos. Agnes ā€œodiaā€ fraternalmente a su hermana alcohólica y demasiado ā€œnaturalā€; Tobias sostiene, aparentemente, una predilección hacia Claire por su carĆ”cter mĆ”s autĆ©ntico y rebelde que el de su propia mujer, a la que aĆŗn quiere pero con la que la pasión se apagó hace mucho tiempo. Julia, hija Ćŗnica y mal criada, no ha aprendido a tomar consciencia de ella misma, de sus actos y de la sociedad en la que vive, de aquĆ­ sus cuatro fracasos matrimoniales, recordados con sorna por el resto de personajes; Edna y Harry atemorizados de algo insubstancial, de algo que no pueden explicar, aunque parece que es lo mismo que lo afecta a la casa, el vacĆ­o de unas vidas que transcurren gracias a la inercia, sin Ć­mpetu, sin futuro.

Un fràgil equilibri nos habla de los límites de la familia. Los personajes casi no pueden establecer quién forma parte de la familia y quién no. ¿Son Claire y Julia parte de la familia? ¿Poseen Edna y Harry mÔs derechos a instalarse en la casa que la hija pseudo-emancipada? Toda una serie de dudas generadas por la indefinición de lo que es la familia y por tanto quién pertenece al círculo de los sentimientos familiares. Es, así, un anÔlisis deshumanizado de una institución familiar, y de una clase social, la clase media acomodada americana de los años 60, que deja claro el rechazo del autor, afectado, seguramente por su propia experiencia vital y que se puede sentir de forma mÔs deshumanizada aún en Qui té por de Virginia Woolf?

Mario Gas y el equipo de producción del Lliure han llevado a cabo una acertadĆ­sima adaptación de la obra de Albee realizada con una precisa representación escĆ©nica, el sĆ­mil de la pecera, y en la que el alcohol estĆ  omnipresente tanto en la casa como en la vida de sus moradores. Un alcohol que lo ā€œmanchaā€ todo y un remedio que todos ellos acaban utilizando para olvidarse del fracaso de sus sentimientos y de sus vidas.

El acierto se materializa, ademĆ”s, en unos actores que se disuelven en sus personajes para asĆ­ hacerlos suyos: Rosa Novell encarna a una mujer realista pero decepcionada por la vida y que se deja dominar completamente por las estructuras y por lo que es correcto en cada momento, algo confirmado en su propio lenguaje perfecto y meticuloso; Albert Vidal ha sido ya vencido por la vida y no puede o no quiere sobreponerse a ella; Rosa Renom, mĆ”s real pero en cambio dominada por el alcohol que necesita para seguir adelante; y Mia Esteve, una hija incapaz de hacerse amar por otro, como un fiel producto de una casa y de una familia en donde el amor y los sentimientos ā€œno se tocanā€.

Aunque uno se puede llegar a preguntar ¿Un fràgil equilibri es una obra actual? La impecable revisión dirigida por Mario Gas pretende acercarnos a un pasado y a un país muy diferente a los nuestros. Por tanto ¿nos permite realizar una reflexión sobre la actualidad, sobre la situación de la familia y sobre las emociones y los sentimientos que vivimos y que nos embargan hoy en día? Esto muy señores míos, lo tendrÔn que averiguar ustedes mismos, aunque, tranquilos, les aseguro que podrÔn gozar en el intento.

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«Un fràgil equilibri» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 20 de octubre al 27 de noviembre de 2011.

Autor: Edward Albee
Dirección: Mario Gas
Intérpretes: Mia Esteve, Pep Ferrer, Mercè Montalà, Rosa Novell, Rosa Renom y Albert Vidal
Traducción del inglés: Joan Sellent
Escenografƭa: Juan Sanz y Miguel Ɓngel Coso
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Carles Lucena
Sonido: Orestes Gas
Producción: EL CANAL – Centre d’Arts EscĆØniques de Salt/Girona y Teatre Lliure

Horarios: de martes a sƔbados a las 20:30 horas y domingos a las 18 horas.
Precio: 27 €; 18 € (miĆ©rcoles, dĆ­a del espectador); 22 € (con descuento, excepto el dĆ­a del espectador).
Idioma: catalƔn.
Duración de la obra: 2 horas y 30 minutos, con una pausa de 15 minutos incluida.
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Escrito por: Jorge Pisa SƔnchez