El espectÔculo sitúa al espectador en la Roma Antigua, una etapa de la cual la sociedad actual es inevitablemente heredera, para descubrir a un Cicerón humano, un intelectual que analizó las diferentes dimensiones de la vida en sociedad desde la razón y el sentido común.
Horarios: de martes a viernes a las 20:00 horas, sÔbados a las 18:00 y a las 20:30 horas y domingos a las 19:00 horas Precio: de 20 a 30⬠Duración: 70 minutos Idioma: castellano Edad recomendada: mayores de 14 años
Tras el parón teatral debido a la segunda ola de la Covid-19, el pasado sĆ”bado asistĆ a la representación de Lāhome de la flor als llavis i⦠una creación colectiva de Mario Gas, Ćlex Casanovas, Montse Guallar y Xavier Ripoll que reflexiona sobre el teatro y el recuerdo a partir de la figura de Luigi Pirandello.
El teatre AkadĆØmia ha vuelto a tejer una obra consistente en la que el teatro, el oficio y la vida de los y de las que se dedican a ello se nos hace palpable desde la sencillez y el buen gusto. Para ello se ha escogido la vida de Pirandello, uno de los dramaturgos mĆ”s importantes del siglo XX, del que se ofrece al pĆŗblico una realidad ampliada que abarca su teatro, su vida privada y la relación que mantuvo con algunos de los actores y actrices de su compaƱĆa.
La obra se estructura de una forma atentamente delicada y en varios formatos que incluyen el monólogo, con el que conoceremos a los personajes, Ruggero Ruggeri (Ćlex Casanovas), Marta Abba (Montse Guallar) y el propio Pirandello (Xavier Ripoll), el diĆ”logo, en la Ćŗnica escena en la que Casanovas y Guallar comparten escena y la representación teatral dentro de la representación teatral, que nos acerca al juego de desdoblamiento habitual en la obra de Pirandello con la interpretación de una escena de la obra Lāhome de la flor als llavis.
En esta ocasión todo estÔ llevado a la prÔctica con una delicadeza extrema, ya sea por respeto a la obra de Pirandello o por la consideración hacia una profesión, la teatral, que ha sido y es uno de los grandes pilares del arte en nuestra sociedad. En la puesta en escena, ademÔs, destaca la materialización de la relación epistolar mantenida a lo largo del tiempo entre la actriz Abba y el propio Pirandello, una delicia por como estÔ tratada y por los temas vitales y profesionales que son tratados en ella.
Lāhome de la flor als llavis i⦠es una gozada. La obra solo pretende hacernos disfrutar del teatro por el teatro, de las trayectorias vitales de los actores, de las actrices y de los directores de teatro y que, ademĆ”s, nos regala al reflexionar sobre los valores y las ideas de uno de los dramaturgos fundamentales de la Europa del siglo XX. Una pequeƱa y estimulante gozada teatral.
Dirección: Mario Gas Autor: Luigi Pirandello Dramaturgia: Mario Gas, Ćlex Casanovas, Montse Guallar y Xavier Ripoll Traducción: Pau Vidal Reparto: Ćlex Casanovas, Montse Guallar y Xavier Ripoll EscenografĆa: SebastiĆ Brosa, Paula Bosch, Francesc Colomina y Art Coolers Figurines: Antonio Belart Iluminación: LluĆs Serra Sonido: Orestes Gas Caracterización: Helena Fenoy, Marta Ferrer y MercĆØ SĆ”nchez Vestuario: Cornejo, Goretti i Ćpoca Producción: Teatre AkadĆØmia
La pelĆcula Ā«La vampira de BarcelonaĀ» retrasa su estreno al próximo Viernes 4 de diciembre debido a la situación provocada por la pandemia de covid y su afectación en el sector cultural.
En la Barcelona de principios de siglo XX conviven dos ciudades: una burguesa y modernista; la otra, sórdida y sucia. La desaparición de la pequeƱa Teresa Guitart, hija de una rica familia, conmociona el paĆs y la policĆa pronto da con una sospechosa: Enriqueta MartĆ, conocida como āLa Vampira del Ravalā.
Este aƱo BlogCulturalia ha estado algo ausente del Festival Grec, debido en parte a la programación y en parte a la fuerte carga de trabajo pendiente. Prueba de ello es que la crĆtica de CalĆgula, programada en el Teatre Grec los dĆas 20 a 23 de julio, la publicamos el 23 de agosto (vaya, que tarde!!).
En esta ocasión, criticamos una obra con un claro adnĀ culturalia, esto es, una pieza teatral ambientada en la Roma imperial, escrita por Albert CamĆŗs, dirigida por Mario Gas e interpretada, entre otros, por Pablo Derqui, Borja Espinosa, Pep Ferrer y Mónica López, yĀ que reflexiona sobre el poder y Ā la tiranĆa.
La versión de CalĆgula de Mario Gas tiene elementos a favor y elementos en contra. Entre los primeros estĆ” el envejecimiento del texto, una reflexión sobre la naturaleza humana y el poder que profundiza en estos temas posiblemente en demasĆa para los gustos del pĆŗblico actual. CamĆŗsĀ analiza la figura del emperador CalĆgula, de la que extrae un caso sobre el que dilucidar el lĆmite del poder y la naturaleza de la tiranĆa, en un contexto, el del Imperio romano, ejemplo por antonomasia del poder absoluto. Una reflexión plasmada sobre el escenario con un ritmo pesado, que a veces parece que mĆ”s que avanzar se extiende en espiral, volviendo una y otra vez a las mismas reflexiones. Mario Gas no ha sabido, por tanto, insuflarle a la representación la vitalidad necesaria, lo que hace que la obra padezca por ello.
Un elemento que tampoco ayuda demasiado es la escenografĆa, que representa en plano inclinado lo que podrĆa ser la porción de la fachada de un coliseo o teatro romano. Si bien la apuesta sorprende inicialmente, provee a la representación de un grado de frialdad que contagia al espectĆ”culo.
Por el contrario, en el Ć”mbito de las interpretaciones la cosa mejora. Y en este apartado destaca la figura de Pablo Derqui, cuya fisonomĆa y capacidad interpretativa se amolda a la perfección a la del emperador romano loco por excelencia. Derqui afina su interpretación para dar vida a un emperador afectado por la muerte de su hermana Drusila, hecho este que afecta a su buen juicio y su capacidad para juzgar la realidad que le rodea, y que lo convierte en el tirano que el cine y las novelas, y la obra de Suetonio, nos han dado a conocer, que actuarĆ” con la intención de conocer el lĆmite del poder y de la propia existencia humana.
A su lado el resto del reparto interpreta a los cortesanos cercanos a CalĆgula, entre ellos Pep Ferrer, Borja Espinosa y Mónica López, que dan vida a los principales personajes secundarios, destacando entre ellos la actuación de esta Ćŗltima como Cesonia, la Ćŗltima mujer de CalĆgula.
Es extraño, muy extraño, avanzar en una temporada teatral sin asistir a una representación de alguna de las obras de Harold Pinter, un valor seguro para aquellos que disfrutan con el teatro abierto a la reflexión. Este mes de febrero, hemos tenido, pues, la oportunidad de poder ver en el Teatre Lliure, Invernadero, una de las primeras obra de Pinter dirigida por Mario Gas, versionada por Eduardo Mendoza e interpretada entre otros por Gonzalo de Castro, TristÔn Ulloa, Jorge Usón, Javivi Gil Valle e Isabelle Stoffel.
āEl invernadero, el establecimiento de reposo al que hace referencia la obra, es todo lo contrario de lo que parece o de lo que su pretensión indica: un lugar balsĆ”mico y de rehabilitación. Antes bien, es un espacio en el que se ha instalado el horror y la aniquilación psĆquica y total, la negligencia y el desamparo y, cómo no, el asesinato, la desaparición impune, y el mutismo institucionalā.
En el invernadero casi nada parece que āfuncioneā correctamente salvo las estrictas normas de comportamiento que alguna vez tuvieron sentido. De ahĆ que sus trabajadores vivan una existencia alienada sin ningĆŗn objetivo, excepto el cumplir las normas que imperan en la institución y no llamar demasiado la atención de los demĆ”s.
Invernadero posee una escenografĆa frĆa y distante compuesta por una plataforma giratoria que nos muestra los espacios donde se desarrolla la acción y que potencia el elemento oscuro del texto de Pinter. Y por lo que respecta a las interpretaciones, destacan las de Gonzalo de Castro, que interpreta a un director de la institución que ha traspasado claramente los lĆmites de su autoridad; Jorge Usón, que proporciona a la obra ese toque humorĆstico del que hablaba antes y TristĆ”n Ulloa que encarna al asistente de dirección puntilloso y calculador que provee a la obra del toque siniestro que predomina.
La dirección estÔ a cargo de Mario Gas, que sabe dar a la obra el toque pinteriano que requiere, algo a lo que no es ajeno la versión llevada a cabo para la ocasión por Eduardo Mendoza, un trabajo que eleva, sin duda alguna, la nobleza de la propuesta.
Invernadero estĆ” coproducida por Teatro de La AbadĆa y Teatro del Invernadero, este Ćŗltimo un nuevo proyecto teatral que inicia su singladura con una propuesta que harĆ” las delicias de aquellos que disfrutan del teatro en esencia y de aquellos que gozan del teatro de Harold Pinter. Una oportunidad para reflexionar sobre quien dirige a aquellos que nos dirigen y de dónde estĆ”n los lĆmites de la grandeza y la bajeza humana.
Autor: Harold Pinter
Versión: Eduardo Mendoza
Dirección: Mario Gas
Reparto: Gonzalo de Castro, Javivi Gil Valle, Carlos Martos, Ricardo Moya, Isabelle Stoffel, TristÔn Ulloa y Jorge Usón
EscenografĆa: Juan Sanz y Miguel Ćngel Coso
Vestuario: Antonio Belart
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo (a.a.i.)
Espacio sonoro: Carlos Martos Wensell
Producción: Teatro del Invernadero y Teatro de La AbadĆa
Como suele ser habitual, aquellos disfrutes de los que mÔs esperamos son los que habitualmente mÔs nos decepcionan. Y este es el caso de Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano, la obra de teatro estrenada en el Teatre Romea el pasado 16 de julio en el marco del Festival Grec de Barcelona, escrita por Alberto Iglesias y Mario Gas, dirigida por este último e interpretada en su papel principal por Josep Maria Pou.
Ā«SócratesserĆ” juzgado y condenado por sus conciudadanos tras haber denunciado la corrupción en Atenas y haber advertido sobre el papel supersticioso y manipulador de la religión oficial. Acusado de despreciar a los dioses y corromper a la juventud, se negó a huir, como le proponĆan sus discĆpulos, cuando fue condenado a ingerir una copa de cicuta. Y su muerte acabó convertida en una de las mĆ”s famosas de la historiaĀ».
A la obra ademÔs, le falta algo de ritmo y de profundización en el contexto histórico al que hace referencia. Sócrates se nos aparece en solitario, con sus ideas y reflexiones, pero separado, en parte de la realidad que le hizo ser Sócrates. Es de imaginar que esto es debido a la voluntad de facilitar la comprensión del público y de convertirla en una reflexión mucho mÔs actual.
En lo que respecta a las escenas, es digno destacar la defensa que Sócrates hace de sĆ mismo ante el tribunal, en la que se ha sabido reflejar la forma de razonamiento caracterĆstica del filósofo ateniense, y la escena que protagoniza Jantipa (Amparo Pamplona), la mujer del Sócrates, uno de los escasos momentos que nos acercarĆ” al aspecto mĆ”s humano del pensador griego.
Como ven, Sócrates, juicio y muerte de un ciudadano no es lo que podrĆa haber sido, sobre todo si tenemos en cuenta la valĆa de los profesionales que estĆ”n encima y detrĆ”s del escenario. AĆŗn asĆ, la obra nos permite ser conscientes de que los problemas sociales, económicos y polĆticos a los que se enfrentaban los griegos de hace 2.500 aƱos son, mĆ”s o menos, los mismos a los que nos enfrentamos nosotros. Si bien, hemos de tener presente que Sócrates no solo culpaba a los polĆticos y a los codiciosos del mal gobierno de la ciudad, sino que acusaba a todos aquellos que consideraban la riqueza y la ostentación un objetivo vital superior que el de la bĆŗsqueda de la verdad, algo que, por desgracia, nos inculparĆa a la mayorĆa de nosotros en nuestra incapacidad para distinguir de forma egoĆsta, entre lo que es bueno para uno mismo y lo que es bueno para todos.
Horarios: de martes a viernes a las 20:30 horas; sĆ”bados a las 18:30 y las 21:30 horas y domingos a las 18:30 horas. Duración: 90 minutos Idioma: catalĆ”n Precio: 18-28 ā¬
El texto de Sirera, escrito en 1993, profundiza sobre esta cuestión llevando la representación teatral hasta el lĆmite de sus posibilidades, mostrĆ”ndonos una situación tensa y angustiosa regada por lo sombrĆo de la misma, en una propuesta que recuerda en algunos momentos a una obra como La huella, adaptada para el cine por Joseph L. Mankiewicz en el aƱo 1972 e interpretado magistralmente por Laurence Olivier y Michael Caine, en el que el juego entre la verdad y la mentira estaban muy presente. Mario Gas, por su parte, dirige la obra con mano firme pero con la flexibilidad necesaria para que fluyan las personalidades de sus actores protagonistas.
La obra se construye, por otra parte, a partir de una escenografĆa exigua pero contundente que crea un espacio sobrio y lĆŗgubre, como lo es la trama que se representa sobre el escenario, sintetizada a su vez por las interpretaciones de los argentinos Miguel Ćngel SolĆ” y Daniel Freire, cuyo trabajo potencia el tono hiriente de una representación que se convierte en un tour de force entre ambos actores.
Una propuesta, en definitiva, indicada para reflexionar sobre el teatro y sobre la agonĆa que se transfigura a lo largo de su representación, de la que, no olviden, solo queda una semana de representación.
«El veneno del teatro» se representa en el Teatre Romea del 2 al 13 de julio de 2013.
Horario: de martes a sĆ”bado a las 20:30 horas y domingos a las 18:30 horas. Precio: de martes a jueves 24 – 30 ā¬; de viernes a domingo 26,5 – 31,5 ā¬. Idioma: castellano Duración: 65 minutos
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El pasado lunes en la LibrerĆa La Central de Barcelona desafiaba Mario Gas: āHay que acercarse a Shakespeare con cierta ingenuidadā y habilitaba embarcaciones para ādejarse llevar por el rĆo que proponeā.
Cuatro dĆas antes, Montse VellvehĆ, aplicada directora, advertĆa en el programa del X Festival Shakespeare que se trata este acontecimiento de āuna acción a favor del momento que vivimos: una lucha a favor de las personas, a favor del pensamiento, del conocimiento y de todas aquellas facultades que nos hacen mĆ”s humanos y mĆ”s civilizadosā.
Actuemos.
Naveguemos.
Conocimiento el de Quim Lecina que, con su trĆada de musas-brujas, ofrecĆa en āBig Will Shakespeare!!ā deseoso inventario artĆstico de su carrera profesional, poderosamente influida por la obra shakesperiana. Los cuatro, un piano alegremente excitado, un saxofón que enmudece y enaltece, y un violoncelo nada receloso, exponen con entusiasmo momentos de algunas de las piezas clave del omnipresente William. Como si de un espectĆ”culo de cabaret se tratase, la comicidad y la tragedia se suceden en un ejercicio docente algo pretencioso que ameniza especialmente Montserrat Bertral, con su sugerente voz de mezzosoprano y sus resultones recursos dramĆ”ticos.
Es toda una suerte poder gozar, de tanto en tanto, de la representación de dos obras de teatro de un mismo autor en la misma ciudad y al mismo tiempo, de tal forma que se nos permite evaluar tanto el estilo y el talento del dramaturgo en cuestión como la capacidad y la resolución del director, de los actores y de las actrices (entre muchos otros) a la hora de llevar a buen puerto una adaptación teatral.
Nos vamos a centrar en esta crĆtica en la adaptación de Un frĆ”gil equilibri, que se ha representado en el Teatre Lliure del 20 de octubre al 27 de noviembre, dirigida por Mario Gas e interpretada por Mia Esteve, Pep Ferrer, MercĆØ MontalĆ , Rosa Novell, Rosa Renom y Albert Vidal.
La acción de la obra se desarrolla en la casa familiar donde vive el matrimonio formado por Tobias (Albert Vidal) y Agnes (Rosa Novell), acompaƱados de Claire (Rosa Renom) la hermana de esta Ćŗltima. Un lugar donde desde el primer segundo somos testigos de los resentimientos y de los reproches que habitan en la casa y que han acabado dominando el dĆa a dĆa de la familia, centrados, principalmente, en el comportamiento y el alcoholismo de Claire.
El acierto se materializa, ademĆ”s, en unos actores que se disuelven en sus personajes para asĆ hacerlos suyos: Rosa Novell encarna a una mujer realista pero decepcionada por la vida y que se deja dominar completamente por las estructuras y por lo que es correcto en cada momento, algo confirmado en su propio lenguaje perfecto y meticuloso; Albert Vidal ha sido ya vencido por la vida y no puede o no quiere sobreponerse a ella; Rosa Renom, mĆ”s real pero en cambio dominada por el alcohol que necesita para seguir adelante; y Mia Esteve, una hija incapaz de hacerse amar por otro, como un fiel producto de una casa y de una familia en donde el amor y los sentimientos āno se tocanā.
Aunque uno se puede llegar a preguntar ĀæUn frĆ gil equilibri es una obra actual? La impecable revisión dirigida por Mario Gas pretende acercarnos a un pasado y a un paĆs muy diferente a los nuestros. Por tanto Āænos permite realizar una reflexión sobre la actualidad, sobre la situación de la familia y sobre las emociones y los sentimientos que vivimos y que nos embargan hoy en dĆa? Esto muy seƱores mĆos, lo tendrĆ”n que averiguar ustedes mismos, aunque, tranquilos, les aseguro que podrĆ”n gozar en el intento.
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«Un frà gil equilibri» se representa en el Teatre Lliure Montjuïc del 20 de octubre al 27 de noviembre de 2011.